Mostrando entradas con la etiqueta Cuba. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Cuba. Mostrar todas las entradas

domingo, 22 de abril de 2012

Los versos de Nicolás Guillén se miran en el espejo del jazz cubano


El pianista Roberto Fonseca musica poemas del autor en su nuevo álbum

MAURICIO VICENT / ÁLVARO DE LA RÚA Madrid - El País

En la regla afrocubana de Palo Monte, Siete Rayos es una divinidad guerrera, viril y justiciera, dueño de la danza, los tambores y el trueno. Es el mismo Zarabanda de la sociedad secreta abakuá y el Chango de la santería, religión en la que se sincretiza con la Santa Bárbara católica. Para no iniciados puede parecer complejo, pero no lo es tanto, y menos para un músico cubano; se trata de raíces y elementos primarios, tierra, mar, fuego, el sonido profundo de los ancestros de Cuba, y aunque esa identidad a veces duerme, siempre acaba despertando. Es lo que le ha pasado en Yo al pianista Roberto Fonseca (La Habana, 1975), uno de los jazzistas cubanos más destacados de su generación, cuyo último trabajo supone un “renacimiento”, un “nuevo modo de filosofar en la música”, en sus propias palabras.

Yo, su séptimo disco en solitario, es fruto de una búsqueda interior y también de la necesidad de consolidar un lenguaje propio a partir de numerosas influencias, pero con una espiritualidad profunda en el centro de todo. “Me he alejado del jazz tradicional y he tratado de indagar en mis orígenes; en cierto modo, cada tema de este disco puede escucharse como un viaje a esas raíces”, afirma.

Fonseca ha colaborado en este álbum con destacados músicos africanos, entre ellos los cantantes Fatoumata Diawara o Assane Mboup (voz de la legendaria orquesta Baobab) y Sekou Kouyate o Baba Sissoko, que tocan instrumentos de cuerda como la kora y el n’goni. También hay en esta banda músicos brasileños y cubanos, en total son una quincena. “África, Brasil y Cuba son tres potencias musicales, la confluencia de estas tres energías es poderosa”.

El corazón de Yo es Siete Rayos, un tema en el que se une el piano de Fonseca con coros, elementos electrónicos, cuerdas y percusiones africanas a modo de gran travesía cultural entre dos continentes unidos por el alma negra y el mestizaje. Fonseca introduce en la melodía la voz del poeta nacional de Cuba Nicolás Guillén, en aquellos versos de su conocido Son número 6: “Como soy un yoruba de Cuba, / quiero que hasta Cuba suba mi llanto yoruba, / que suba el alegre llanto yoruba que sale de mí”. El espíritu de Guillén, que arrastra consigo todo el ritmo y la musicalidad de la isla, es esencia que condensa este tributo a la herencia africana que hace en todo el disco. “Yoruba soy, cantando voy, / llorando estoy / y cuando no soy yoruba / soy congo, mandinga, carabalí”, nos cuentan el poeta y el pianista en esta canción.

Otro pilar de Yo es Bibisá, composición de Baba Sissoko que comienza con una clave cubana en el piano de Fonseca. “La gente a lo mejor espera que se convierta en un son o en cualquier otro ritmo cubano, pero no, es un tema con todo ese fundamento… y este el proyecto de todo el disco: tocar las raíces africanas sin olvidar de dónde venimos, sin olvidar Cuba”.

El locutor y productor británico Gilles Peterson, con quien Fonseca colaboró en los tres discos de su proyecto Havana Cultura, coprodujo dos temas de Yo, el titulado Mi negra Ave María, que el pianista dedica a su madre y en el que incluye el poema improvisado de Mike Ladd, y El soñador está cansado, que habla de la desilusión del amor y combina la sonoridad del nuevo soul inglés con las percusiones cubanas y africanas. La mezcla del órgano Hamonnd y de instrumentos electrónicos con las bases rítimicas de África suenan a epopeya, a viaje descomunal.

Fonseca comenzó su carrera en 1997 con el grupo Temperamento, fundado junto al saxofonista Javier Zalba, exmiembro de Irakere. Un año después salió su primer disco, En el comienzo, y después vinieron seis más como solista y numerosos álbumes como acompañante de las glorias del Buena Vista Social Club, incluidos los que hicieron Omara Portuondo, el trompetista El Guajiro Mirabal y los ya difuntos Cachaito e Ibrahím Ferrer. El Buena Vista le permitió hacer giras por todo el mundo y conocer grandes músicos y muchas culturas, pero le hizo descuidar un poco su propia historia. Ahora, con Yo, que ayer salió a la venta en España, se ha desprendido también del enfoque rockero, funk o más jazzístico de otras épocas. Lo afrocubano siempre había estado presente en su música, pero de modo más contenido. Ya no.

sábado, 4 de febrero de 2012

DEL IDIOMA: UN CAMPO CELESTE (2)


Publicado 02/02/2012
María Luisa García Moreno
Revista Pionero, Cuba.

El griego, lengua de una cultura que ejerció una enorme influencia en toda la civilización occidental, también ha dejado una profunda huella en nuestra lengua y, en particular, en el campo semántico relativo a la astronomía o ciencia de los astros. Sin embargo, es bueno aclarar que parte importante de esa herencia lingüística nos llega a través del latín, pues no olvides que los griegos fueron dominados por los romanos, proceso en el cual estos asimilaron la cultura griega.
Por ejemplo, el propio nombre de esta ciencia, astronomía procede en última instancia del griego astronomía, de ástron, «estrella» + nomía, nómos, «ley, norma»; de ahí que la astronomía sea la «ciencia que estudia el universo, los astros, los planetas y las nebulosas; investiga el tamaño, la composición, la posición y el movimiento de los cuerpos celestes». De ese término se derivan astronómico, astrónomo y ya en el siglo xx, astronauta, de astro + nautés, «marino», término que define al «miembro de la tripulación de una nave espacial».

Asteroide, de asteroeidés, «con forma de estrella o de astro», está formado por ástron, «estrella» + -eidés, «forma» y denomina al «astro pequeño que orbita alrededor del Sol, especialmente entre Marte y Júpiter». Astrolabio   viene de astrolábion, «antiguo aparato para medir la posición de los astros», del griego lambáno, «yo tomo la altura».

También proceden del griego cosmos, de kósmos, que significa «orden, estructura, adorno: el universo visto como un todo»; cósmos; cosmogonía, «estudio del origen y formación del universo», procedente de kosmogonía, formada por kósmos, «mundo, universo» + gónos, «creación» y cosmografía, «ciencia que realiza mapas del universo», viene de kósmos + -grafía, «descripción, escritura, tratado».

El término eclipse del griego ékleipsis, «desaparecer», se refiere al bloqueo parcial o total de la luz de un cuerpo celeste, cuando pasa detrás o a través de la sombra de otro: en un eclipse solar, la Luna se interpone entre el Sol y la Tierra. En un eclipse lunar, la Luna entra en la sombra de la Tierra.

Aunque muchos otros términos como apogeo, bólido, fase, halo, meteoro, planeta… proceden del griego, quiero cerrar con dos curiosidades, en las que se aprecia la imaginación de los antiguos:

Cometa, del griego kométes, significa «cabellera larga» y da nombre al «objeto del sistema solar consistente en un núcleo denso de gases congelados y polvo, que desarrolla un halo luminoso y una cola cuando está cerca del sol». Como sabes, es también sinónimo de papalote, que procede del náhuatl papalotl, y quiere decir «mariposa».

Por su parte, la voz galaxia quiere decir «conjunto vasto de estrellas, gases y polvo que unidos por la gravedad» y también «Vía Láctea»; procede del griego galaxías, que significa «relativo a la leche», a su vez derivado de gála, gálaktos, «leche». Curioso, ¿verdad?

DEL IDIOMA: UN CAMPO CELESTE (1)


Publicado 02/02/2012
María Luisa García Moreno
Revista Pionero, Cuba.

Como sabes, la astronomía es la «ciencia que trata de cuanto se refiere a los astros, y principalmente a las leyes de sus movimientos». Procede del latín astronomĭa, y este del griego y recoge también el campo semántico que define el vocabulario relacionado con el espacio exterior, el cual se puede agrupar en tres series básicas: astros y planetas, instrumentos de observación y exploración, y cosmología, origen y evolución del universo.
Muchas de las palabras que componen este extenso campo semántico proceden del latín o el griego y otras, de lenguas como inglés, francés, ruso, las lenguas árabes. Hoy veremos algunas de las que proceden del latín.

Por ejemplo, constelación, formada de la combinación del elemento compositivo com-, con- + stellare, stella, «estrella», denomina un «conjunto de estrellas» y, especialmente, aquellas que tienen formas mitológicas, como Casiopea, la Osa Mayor y otras. Como se infiere de la anterior explicación, también estrella «cuerpo celeste brillante», procede de esta lengua muerta, así como su derivado estelar, de stellaris, «relacionado con las estrellas».

Igual procedencia tienen firmamento, de firmamentum, «bóveda celeste, apoyo» y «espacio exterior, cielo estrellado por la noche» y espacio, de spatium, «extensión que contiene toda la materia existente», «espacio exterior», y el adjetivo espacial «relacionado con el espacio».

Lo mismo sucede con equinoccio, de aequinoctium, de aequus, «igual» + nox, noctis, «noche», palabra que define el momento en que, por hallarse el Sol sobre el Ecuador, los días son iguales a las noches y cambia la estación: equinoccio de primavera (21 de marzo), equinoccio de otoño (23 de septiembre).

Idéntico origen tienen el término que da nombre al sol, de sol, solis, «astro central de la Vía Láctea, de cualquier estrella» y solar, de solaris, «del sol» y al que nombra al satélite de la Tierra o de otro planeta: luna, relacionada con lux, «luz», así como sus derivados lunar, de lunaris, “de la luna”; lunático, de lunaticus, originalmente «que vive en la luna», aunque hoy se refiere a «quien padece locura, no continua, sino por intervalos».

Universo, de universus, y este de unus, «uno» + versus, «girado», significa «todo lo que existe» y universal, «perteneciente o relativo al universo», «que pertenece o se extiende a todo el mundo, a todos los países, a todos los tiempos»; mundo, de mundus, «la Tierra o cualquier otro planeta» y sus derivados mundial y mundano, «perteneciente o relativo al mundo» y también «que frecuenta las fiestas y reuniones de la buena sociedad» y orbe, de orbis, «redondez, círculo; esfera terrestre o celeste» y sus parientes órbita, de orbita, orbis, «orbe, camino de un astro en su movimiento de traslación»; nebulosa, observatorio y satélite también proceden del latín, lengua muerta —porque hoy nadie la habla— que, como ves, permanece bien viva en nuestro idioma.

lunes, 1 de agosto de 2011

Eliseo Alberto, el escritor cubano que defendía estar equivocado


Fue declarado traidor por los hermanos Castro y se exilió en México en 1988

SALVADOR CAMARENA - México - 31/07/2011 - El País



 

"Feroz hacha del destino" por Juan Cruz (obituario)

"Eso que llaman amor para vivir" por Eliseo Alberto


Eliseo Alberto de Diego García Marruz (Arroyo de Naranjo, Cuba, 1951), más conocido por todos como Lichi, uno de los escritores más entrañables de cuantos han llegado a México en las últimas décadas, falleció ayer a los 59 años por una complicación cardiaca surgida tras un trasplante de riñón. "Cercano, jaranero, jodedor en cubano, ese era Lichi, al que recordaré sentado en la mesa de casa y contándonos unas historias maravillosas, corrompiéndonos de alegría y risa. Era la broma más feliz del mundo", evocó ayer para EL PAÍS su paisano, el pintor Waldo Saavedra.



 
Víctima de la dictadura cubana, fue declarado traidor por los Castro. Residía en México desde 1988. Dos años más tarde obtuvo la nacionalidad. Sobre Informe contra mí mismo (1978) en una entrevista dijo: "Es un libro sobre Cuba, que se escribe solo una vez. A mucha gente le hizo bien, y sin ser pedante sé que si soy recordado alguna vez va a ser por esa obra". En ella emprende "la búsqueda de respuestas a lo que pasó con la emoción de los años de la Revolución, no con la razón ni con la pasión. Como siempre he dicho: se trata de un libro en el que yo defendí un solo derecho: el derecho a estar equivocado, algo que poco se reconoce y menos por los políticos". Sobre una posible apertura en la isla, en otra entrevista, hace tres años, aseguraba: "Mientras no se liberen los presos, mientras no se abran las puertas burocráticas a los cubanos, mientras no entre preso nadie por opinar distinto... no habrá horizontes de cambios", aseguraba a este diario.



Ganador en 1998 del primer Premio Alfaguara con Caracol beach, escribió también Una noche dentro de la noche (2006) y Esther en alguna parte (2005). Y además de escritor, periodista y editor, fue guionista de radio, televisión y cine. Entre otros, colaboró con Tomás Gutiérrez Alea en la cinta Guantanamera. Dio cursos en el Sundance Film Institute, y en escuelas de cine de Cuba y México.



Cuando se encontraba luchando por su vida después de la operación, el escritor Jorge F. Hernández fue invitado por el diario Milenio a escribir en la tribuna que el novelista cubano tenía todos los jueves y sobre él: "Por Lichi confirmé que las crónicas pueden ser prosa perfecta salpicada de poesía pura y que cada jueves uno ha de asumir con resignación honesta que no hay nadie que cuaje una columna tan llena de vida y voces, tan docta en almas y en apuntar la cicatriz de la belleza o el engañoso guiño de la maldad como lo hace Eliseo Alberto cada semana".



En la última entrega de su columna semanal en Milenio, el pasado 14 de julio, el escritor cubano relataba la emoción de la esperanza de que por fin pudiera recibir el riñón que le alejaría de morir y sobre la generosidad de los pocos que donan sus órganos:



"Hoy quisiera escribir sin la emoción que siempre provoca la gratitud para así (lúcido, objetivo, honrado en la martiana interpretación de la palabra) poderles contar una historia que me tocó vivir a lo largo y hondo de treinta horas de fe, mil ochocientos minutos de esperanzas, ciento ocho mil segundos de caridad...".



El autor de Informe contra mí mismo proseguía: "El martes llamé al doctor Rossano y me confirmó que los dos trasplantes (que precedieron el suyo) resultaron exitosos: "Ya orinan", me dijo, y yo pensé, al apagar mi último cigarro, que debía brindar con agua de Jamaica por los que aceptaron, con todo el dolor del mundo, donar los órganos de su ser querido. Y brindar por los que tomarán mañana idéntica decisión, y también por mis adorables médicos y enfermeras".



"Queda prohibido no donar", escribió Eliseo Alberto al final de su crónica que él nunca quiso que fuese de despedida, pues quería ver, como muchos enfermos, "sin que nadie les contara (...), el sol, claro, ¿no lo ven?, salió como siempre a la mañana siguiente".



El novelista fue intervenido finalmente el siguiente lunes, pero una complicación cardiaca terminó ayer con la vida en el hospital General de México. Algunos de sus amigos quieren que sus cenizas sean llevadas al barrio de la Víbora, en La Habana, que "era donde Lichi jodía de chiquito".

viernes, 29 de abril de 2011

Consagración literaria a los 88 años







La cubana Fina García Marruz, premio Reina Sofía de Poesía
Iberoamericana


MAURICIO VICENT  -  La Habana
EL PAÍS  -  Cultura - 29-04-2011




El nombre de Fina García Marruz siempre ha estado vinculado a España y a la literatura española. Y aunque el 20º Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana, que le fue concedido ayer, haya llegado a su vida justo el día
de su 88 cumpleaños, su relación con lo mejor de las letras y la intelectualidad española viene de muy lejos.
Anfitriona, admiradora y amiga de Juan Ramón Jiménez, María Zambrano, Manuel Altolaguirre o Juan Chabás -entre otros exiliados temporales o permanentes en Cuba-, y tertuliana habitual de poetas de la Generación del 27 que pasaron por Cuba en diferentes momentos -Rafael Alberti, Pedro Salinas o Luis Cernuda, entre ellos-, la poeta cubana fue siempre parte de ese mundo. "Tengo motivos muy especiales para sentir ese premio, para que me sea querido más que ningún otro", aseguró ayer García Marruz muy emocionada.

Junto al ensayista y escritor Cintio Vitier -su esposo, fallecido en 2009-, la poeta es figura de referencia de la cultura cubana y protagonista de la gran aventura de Orígenes, la revista literaria (1944-1956) que marcó
una época de oro en las letras de la isla y aglutinó a los intelectuales más relevantes de entonces, bajo la dirección de José Lezama Lima. No es de extrañar que, nada más conocer la noticia del premio, sus primeras palabras fueran un recuerdo hacia aquellos personajes y tiempos irrepetibles. "Este es también un
reconocimiento a Orígenes, a Cintio, a Lezama, a Julián Orbón...", dijo, antes de ser homenajeada por su cumpleaños -una coincidencia- en el Centro de Estudios Martianos, donde ha trabajado durante años. A José Martí, el héroe nacional de Cuba, ha dedicado Marruz buena parte de su vida y de sus trabajos de
investigación, tanto que se le considera una de las más importantes expertas y conocedoras de su pensamiento y de su obra.

Entre sus textos poéticos, siempre eruditos y profundos, figuran Las miradas perdidas (1951), Visitaciones (1970), Poesías escogidas (1984), Viaje a Nicaragua, con Cintio Vitier (1987) o Créditos de Charlot (1990) con el que obtuvo el Premio Nacional de la Crítica en 1991.
Destacan entre sus ensayos Los versos de Martí (1968), Temas martianos, con Cintio Vitier (1969), Bécquer o la leve bruma (1971) o Flor oculta de la poesía cubana. En España se han publicado apenas dos antologías poéticas, aunque sus versos han sido traducidos a varios idiomas.

Trabajó durante más de una década como investigadora en la Biblioteca Nacional José Martí, y desde su fundación en 1977 perteneció al Centro de Estudios Martianos, donde integró el equipo realizador de la edición crítica de las Obras completas de José Martí. En 1990 obtuvo el premio Nacional de Literatura de Cuba.
El Premio Reina Sofía, dotado con 42.100 euros, tiene como objetivo reconocer el conjunto de la obra de un autor vivo que, por su valor literario, constituye una aportación relevante al patrimonio cultural común de Iberoamérica y España.

Entradas populares

número de páginas