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jueves, 20 de febrero de 2014

Comentario de La Regenta por Mario López Asenjo (MasterLengua)

1. El autor y su época
La novela realista en España nació de manera tardía en relación al resto de Europa. Si tenemos en cuenta que en 1830 Stendhal había publicado Blanco y Negro, y que en la década de 1850 publicó Balzac la mayor parte de la serie de novelas de su Comedia humana, la aparición de la  primera novela realista española , La fontana de Oro, de Galdós allá por 1870 llegó con considerable retraso con respecto al realismo inglés, alemán o frances. Las razones hay que buscarlas en las peculiaridades sociopolíticas de España: el Realismo va asociado a la irrupción del estado liberal como sistema y la burguesía como clase dominante. En España este proceso tiene lugar en 1868 cuando se produce una revolución liberal que expulsó la reina y produjo un cambio del sistema. Se inicia un periodo revolucionario de 6 años con diferentes tentativas de gobierno y que, como es lógico, dividió a la sociedad de la época.
Los revolucionarios reclamaban más libertades, una nueva constitución, el fin de la censura y de la esclavitud en las colonias de América (solo le quedaban a España Cuba y Puerto Rico) y sobre todo un mejor reparto del poder evitando la corrupción y el dominio que las clases privilegiadas (monarquía, nobleza y clero) habían mantenido hasta entonces. Pero sobre todo, la revolución alzó a la burguesía y su ideología liberal al poder en España. Y con el ascenso de la burguesía llega la novela realista la que retrata sus preocupaciones, el enfrentamiento político y social del momento. En este contexto se produce la obra de Leopoldo Alas “Clarín”.
Leopoldo Alas “Clarín” nació en Zamora, aunque pronto se trasladó a vivir a Oviedo, y siempre se sintió asturiano. Estudió Economía y llegó ser catedrático en la Universidad de Oviedo. Desde joven practicó el periodismo en artículos que firmaba comoClarín (sobrenombre por el que se le conoce hoy como escritor). Como articulista fue temido por sus implacables, pero acertadas críticas literarias. Sufrió varias crisis personales que le condujeron a perder la fe y a convertirse en un convencido anticlerical. Tuvo ideas republicanas pero pronto se desengañó también de la política.
Obra
Comenzó tarde a escribir obras literarias. Sus primeros textos son ensayos y críticas literarias y políticas en artículos de prensa que publicó en libros recopilatorios. Según apunta Ricardo Gullón, las mejores obras de crítica literaria de Clarín se encuentra en:
Solos de Clarín (1881), La literatura en 1881 (1882; en colaboración con Armando Palacio Valdés), Sermón perdido (1885),Folletos literarios (1886-91), Nueva campaña (1887), Mezclilla (1888), Ensayos y revistas (1892), Palique (1893), y Siglo pasado(1901).
Y en varios recopilatorios: Preludios de Clarín (1875-1880) (Jean-François Botrel, 1972), Obra olvidada, artículos de crítica(1882-1901) (Antonio Ramos-Gascón, 1973) y Clarín político, tomos I y II.
En literatura, dominó el cuento o relato breve; destacados son  relatos como Pipa (1879) y Adiós, Cordera; y entre sus colecciones de cuentos destacan entre otras: El Señor y lo demás son cuentos (1892), Doña Berta(1892) y Cuentos morales (1896). Pero sin duda, las obras que le han dado la fama son las dos novelas que escribió: La Regenta (1885) y Su único hijo (1895). La primera es una novela de técnica naturalista que retrata el ambiente de enfrentamiento ideológico y político que vivía la sociedad española en ese momento, en la obra reflejado en la disputa que por Ana Ozores (la Regenta) mantienen Fermín de Pas (el Magistral, representante de los conservadores) y Álvaro Mesía (jefe del partido liberal). La obra es considerada, junto aFortunata y Jacinta, de Galdós, como la mejor del siglo XIX en España. 
También intentó, sin éxito, triunfar en el teatro; el estreno de Teresa (1895) fue un fracaso.

La Regenta está considerada por una mayoría de la crítica como la obra cumbre del Realismo español. Desde luego no le faltan elementos para merecer esa distinción: está magistralmente escrita, representa inmejorablemente todas las características temáticas y de estilo propias del realismo-naturalismo y es, en definitiva, una gran novela solo comparable con lo mejor de Galdós,Fortunata y Jacinta.
2. Resumen.
La obra se divide en dos partes de quince extensos capítulos cada una:
la primera comprende los acontecimientos que ocurren en tres días
- la segunda abarca tres años.
Cada capítulo tiene unidad y autonomía dentro del conjunto. Esto es quizá porque el autor originalmente publicó la obra “por entregas” y ese sistema obligaba a cerrar cada capítulo en la parte más interesante, para que el lector estuviese deseoso de leer el siguiente capítulo.
Los escenarios principales de la novela:
La obra sucede en Vetusta, ciudad de nombre inventado pero que es fácil de identificar con Oviedo. El autor centra su retrato en la zona noble de Vetusta llamada La Encimada, donde viven los principales personajes. La acción avanza lentamente por El paseo, el Casino de Vetusta, lugar de encuentro de la burguesía terrateniente y los liberales; el palacio de los Vegallana, la catedral y la casa de La Regenta, como escenarios principales
Primera parte:
Como decíamos antes, se narran los acontecimientos que trascurren durante 3 días. Los personajes que centran la atención en estos capítulos, como en el resto de la obra, son el trío protagonista: Ana Ozores, Fermín de Pas y Álvaro Mesía.
Los primeros capítulos, pues, sirven para presentar a los personajes principales. En los primeros siete capítulos se introduce el hilo argumental de toda la novela: por un lado los socios del casino (y el resto de ciudadanos de Vetusta, en general)sospechan de las intenciones amorosas del Magistral con la Regenta, y por eso animan  a  Mesía para que se adelante a Fermín de Pas y se convierta en amante de la dama. En el cap. VIII, en casa de los marqueses de Vegallana, serán las damas de la alta sociedad vetustense  (en la mayoría de los casos ex-amantes de Mesía, el “don Juan” de la ciudad) las que animan a don Álvaro para que se lance a la conquista de la Regenta.
El resto de los siguientes capítulos de esta primera parte repiten este  motivo novelesco de la “caza” de la dama, al tiempo que en las conversaciones, encuentros sociales y reuniones en el casino, el autor nos sigue describiendo a la sociedad de Vetusta.
La acción en la primera parte de la novela avanza muy lentamente porque lo que interesa es presentar a los personajes, sus vidas, pensamientos, intrigas, dificultades, pasiones, vicios, las relaciones sociales, las luchas de poder, los tipos sociales… el día a día de una ciudad  representativa de la España del momento.
Segunda Parte
Podríamos agrupar el resumen de estos 15 capítulos de la segunda parte en tres grupos en relación al desarrollo del argumento:
Del Cap. XV al XXCompetición por Ana. La segunda parte se inicia con los Quintanar (Víctor y Ana) que aceptan la propuesta de Álvaro Mesía para  ver una representación del Don Juan Tenorio. Durante la actuación, Ana experimenta una gran impresión (siente una catarsis sentimental y desea imitar el amor entre Inés y don Juan) y días más tarde padece una crisis que la mantiene una temporada en reposo, enferma y débil. Los dos pretendientes de la Regenta, o sea, El magistral y Álvaro Mesía, frecuentan la casa para visitarla.
Del cap. XXI al XXVEl Magistral deja ver sus intenciones y Ana se aparta de él, Mesía toma ventaja. Ana se ha recuperado de su enfermedad. Quizá lo más destacado vuelve a suceder en el cap. XXIV: Ana obtiene el permiso de su confesor (el magistral) para ir al baile del Casino. Allí baila con Mesía y cae desmayada en sus brazos.
El cap. XXV es muy importante para la historia. De Pas tiene una entrevista crucial con Ana. Él la regaña por su actitud del día anterior en el baile, quiere saber qué pasó realmente con Mesía y, finalmente, muerto de celos, pierde los nervios y deja ver sus verdaderos sentimientos por Ana (que se horroriza al descubrirlo).
Del cap. XXVI al XXXDesenlace de la historia: Adulterio y tragedia final. En el cap. XXVI De Pas y Ana se reconcilian y, en compensación, Ana le promete que saldrá descalza como penitente en la procesión de la Semana Santa (con esto el Magistral pretende mostrar a sus enemigos que no ha perdido autoridad sobre Ana). Después de la experiencia del Viernes Santo, Ana sufre una nueva enfermedad. Para su recuperación,  Mesía sugiere al Marqués de Vegallana que Ana pase una temporada en su finca. De esta manera Mesía podría quedarse a solas con ella. En el cap. XXVIII sucede algo fundamental para el desenlace de la historia. En uno de los paseos por la finca de los marqueses, Ana y Mesía, que caminaban separados del grupo se ven sorprendidos por una tormenta y se refugian en una cabaña. Álvaro aprovecha la ocasión para declararle su amor. Pasan todavía unos días hasta que Ana, después de ésta declaración de amor, se convierta en amante de Mesía.
Ana y Mesía ya amantes se encuentran casi a diario en el dormitorio de Ana (algo que no debe sorprender pues ella y su marido no dormían juntos). Mesía pasa cada noche y antes de que se despierte el marido escapa por el balcón sin levantar sospechas. Petra la criada de los Quintanar, es la primera en saber que Mesía  está todas las noches en la alcoba de la Regenta haciéndole el amor, y decide contárselo al Magistral. Lo hace porque odia a Ana y porque desea trabajar en casa del Magistral y piensa que así conseguirá sus propósitos. De Pas, dolido por los celos, quiere vengarse, se siente humillado, como si fuera a él a quien están engañando. Le gustaría asesinar con sus manos a Mesía, pero es un cura y no puede hacer nada, por eso, con la colaboración de Petra, idea el modo de vengarse: Don Víctor se levanta todos los días a las siete de la mañana para ir a cazar, pero Petra debía adelantarle el despertador una hora de este modo vería como Mesía abandonaba la alcoba de Ana.
En el Cap. XXX (final de la novela), el plan funciona. Quintanar se despierta antes y aunque descubre a los amantes,  se marcha de caza  como tenía pensado ese día. Sin embargo, al volver a casa, Fermín De Pas lo espera y lo convence para que defienda su honor en duelo con Mesía. Álvaro es un cobarde y no quiere “batirse en duelo” de pistolas. Además Quintanar es muy buen tirador, uno de los mejores de Vetusta. El marido de Ana tampoco quiere el duelo ni matar a Álvaro. Los dos luchan por las presiones de los demás. En el duelo, por casualidad Mesía mata al marido de Ana.  Mesía huye a Madrid y escribe a la Regenta una carta que le deja aún más abatida y sólo.
La Regente termina aislada, señalada por la sociedad como adultera y causante de la muerte de su marido. La novela se cierra con un último encuentro, del todo desgarrador, entre Ana y Fermín en la catedral  (los fragmentos 3, 4 y 5 recogen estos momentos finales de la obra)
3. Personajes
Ana Ozores (27 años) es una joven  de clase noble   a menos.  Al quedar huérfana sigue los consejos de sus tías y acepta el matrimonio con un hombre mucho mayor que ella, pero con una desahogada situación económica. El matrimonio le aporta  seguridad y sustento para la vida, pero no le hace feliz. Su marido es unos 20 años mayor, pero es que además no le presta atención ni emocional ni física; es bueno con ella, pero como lo sería un padre. Por su marido, que fue regente de Vetusta, le viene el sobrenombre de la Regenta.
Vive con la esperanza de encontrar algún día un amor ideal y puro, algo que le llene la vida, mientras tanto Ana dedica su tiempo a leer libros y novelas que la alejen de la realidad.
  • Primero lee libros religiosos con el deseo de encontrar paz y amor espiritual. En ese momento se siente muy cercana al magistral Fermín de Pas. Sin embargo, cuando descubre las intenciones amorosas de éste, se alejará asustada.
  • Después, está influida por la lectura de novelas románticas, que tratará de imitar en la vida real, pero se equivoca al querer encontrar romanticismo y sentimientos puros en una sociedad tan corrompida como la de Vetusta (la ciudad inventada -trasunto de Oviedo- donde transcurre la novela). Confundida por sus deseos se enamora de Álvaro Mesía, un hombre sin sentimientos que sólo quiere conquistarla como un trofeo.  Ana se equivoca y acaba derrotada por una sociedad cínica que se divierte con su caída.
Fermín de Pas (34 años). Es el Magistral (un alto cargo de la catedral). Está muy dominado por su madre y, al mismo tiempo, De Pas es, posiblemente, la persona más influyente del pueblo, por tanto el principal enemigo de los que quieren sustituir al clero en la cima del poder social (nos situamos a finales del siglo XIX una época de cambio político y social). Para demostrar su autoridad sobre los ciudadanos de Vetusta exhibe como un triunfo y una demostración de poder la influencia que tiene sobre Ana. Él dirige su vida y su comportamiento. Es su confesor y ella hace todo lo que él le dice. Pero De Pas se enamora de ella y cuando Ana lo descubre lo abandonará.
Álvaro Mesía (45 años).  Es el líder de los burgueses liberales que compiten por el poder con la iglesia y la aristocracia. También es el “Don Juan” de Vetusta (aunque algo viejo ya). Casi todas las mujeres de la aristocracia vetustense se han acostado con él, por eso son precisamente estas mujeres las que le animan para que conquiste a la Regenta. Quieren que ella caiga en el adulterio como cayeron ellas. Además Mesía también ve la posibilidad de humillar al magistral, su enemigo, frente al resto de la sociedad de Vetusta.
Otros Personajes destacados
Don Víctor Quintanar (58 años), marido de Ana Ozores. Es para Ana más un padre que un marido. Mucho mayor que ella, vive más preocupado por la colección de mariposas, la caza y la lectura de obras de teatro romántico que por su mujer. Eso sí, se preocupa por su salud y es respetuoso con ella.  En definitiva, un buen hombre, aunque un poco “bobo”, pues será el último en enterarse del adulterio de su esposa.
Frígilis. Amigo inseparable de Quintanar. Es su consejero y compañero de caza. Es, junto con el Obispo Camoirán, uno de los dos personajes que se comportan de manera digna en toda la obra y el autor muestra por ellos respeto.
Doña Paula. La madre del Magistral. Es viuda. Con un carácter cerrado e insensible es codiciosa y tiene una total influencia en su hijo. En realidad doña Paula es la que domina a las almas de Vetusta a través del Magistral, pero si De Pas lo que ambiciona es el poder, la madre sólo desea acumular riquezas.
El Marqués Paco Vegallana. Aristócrata liberal. Amigo de Mesía. Será cómplice de éste en sus intenciones con la Regenta. Muchas de las escenas de la novela se desarrollan en su palacio. Allí será donde, por ejemplo, Mesía conquiste a Ana. Y su mujer, la Marquesa llena de maledicencia y deseosa de ver como Ana comete adulterio. Intima con la Regenta haciéndose pasar por su amiga, pero es sólo una falsa envidiosa que intriga contra ella.
Petra es la doncella de Ana. Ha servido en muchas casas principales. Es envidiosa y desconfía de todos. No soporta a la Regenta, y será precisamente Petra, en colaboración con Fermín de Pas, la causante de la tragedia final al poner el adulterio de Ana  ante los ojos del marido.

Estos son los personajes principales pero el micromundo de la Regenta es inmenso. Aparecen cientos de personajes con sus caracteres retratados y desempeñando un papel más o menos importante en la historia. Entre todos recrean el ambiente provinciano de Vetusta que trata de ser un ejemplo de la sociedad española del momento.
4. Comentario de la obra.
En la novela están representados todos los personajes de una ciudad española del s XIX: el obispo, marqueses, el cacique local, obreros, burgueses, etc…  La Regenta ofrece una visión de los conflictos sociales y personales que se desarrollaron en  aquella sociedad:
a) Conflictos sociales: La novela se ambienta en una ciudad de nombre inventado, Vetusta, pero el lector puede reconocer fácilmente que se trata de Oviedo. Vetusta sería un modelo de la sociedad española entera. En Vetusta la iglesia y la aristocracia controlan la ciudad, pero la nueva clase pudiente, la alta burguesía y la aristocracia liberal  tratan de sustituirlos.
La novela critica con dureza a los conservadores, a los liberales, a una parte del clero, etc. la sociedad toda es sometida a crítica. En la ciudad dominan: la envidia, el interés por el poder, la superficialidad y las habladurías de la gente.
Una sociedad corrompida y estúpida, en definitiva, por eso la gente de Vetusta no aceptan que haya alguien  moralmente decente como la Regenta. Todos intervienen en la caída moral de Ana Ozores, buena persona, decente, pura, idealista  e ingenua que estaba totalmente expuesta e indefensa en ese mundo de miseria espiritual.
b) Conflictos personales (personajes):
El argumento de la novela mantiene su interés en el desarrollo de la historia de amor de Ana Ozores. Es un triángulo amoroso en el que intervienen los 3 personajes principales. El autor narra la evolución de esta problemática amorosa captando la atención del lector hasta el final.
En relación con los temas del realismo, en la obra dos de estos son los  principales: El Adulterio y la relación amorosa en la que forma parte un clérigo.
Además de estos dos se tratan casi todos los temas propios de la novela realista: el caciquismo, el enfrentamiento político y social, etc…
4.1. El naturalismo en La Regenta
En la novela se pueden ver la influencia del naturalismo en diferentes aspectos compositivos:
  • Espacio y tiempo: como en todas las novelas del Realismo y el Naturalismo se ambienta en época contemporánea para el lector. La ciudad era el espacio preferido por escritores de ideología progresista como Clarín. Además, Vetusta es siempre motivo de corrupción y decadencia moral. Todo lo malo sucede en la ciudad, los personajes solo disfrutan de la vida cuando se alejan de ese medio y salen al campo, en los paseos, la finca de los marqueses, etc.
  • Narrador: Clarín intenta por el mayor grado posible de objetividad narrativa y para ello además de emplear el narrador omnisciente, el abundante diálogo (donde son los personajes quienes directamente opinan) usa una técnica muy empleada en el naturalismo que se llama estilo indirecto libre de este modo el autor se mete dentro de la mente del personaje para narrar lo que este observa y piensa pero presentándolo en tercera persona, como si se tratara de un narrador omnisciente. En el siguiente fragmento se puede observar cómo se emplea el estilo indirecto libre.
  •  Determinismo y Personajes: la organización determinista del ambiente sobre el individuo. Ana Ozores acaba vencida por el ambiente, por una sociedad maledicente y corrupta que la conduce al adulterio y al descrédito social. Pero a diferencia del naturalismo francés, Clarín no centra su atención en lo más marginal de la sociedad sino que son la burguesía y la alta sociedad quienes tienen el protagonismo. 

Enlaces:
  • Leer el cuento Pipa  en Librodot.com
  • Leer  La Regenta (con prólogo de Galdós) en cervantesvirtual.com
  • Ver la adaptación de La Regenta para la TV Española en youtube, en tres partes:






martes, 11 de febrero de 2014

comentario de Don Juan Tenorio por Mario López Asenjo (MasterLengua)

1. El autor
José Zorrilla nació en Valladolid en 1817, y a los pocos años su familia se instaló en Madrid. En 1833 estudió Derecho en la Universidad de Toledo, para continuar su formación en Valladolid, pero abandonó la carrera y en 1836 regresó a Madrid para dedicarse a la literatura Comenzó como poeta, colaboró en periódicos y escribió dramas. Falleció en 1893.
Es uno de los poetas más destacados del romanticismo español. Pero sobre todo se le conoce por la obra teatral Don Juan Tenorio. Una de las obras más famosas de la literatura española. Se sigue representando cada año el día de difuntos, por lo que continúa en plena actualidad.
2. Personajes
  • Don Juan Tenorio. Joven, guapo, valiente. Es insolente y no tiene respeto por nada ni por nadie. No hay ley humana o divina que se ponga en su camino. Está por encima de la moral; así, podrá ser apasionado en el amor, tramposo en el juego y cruel en la lucha.
  • Don Luis Mejía. Antagonista del héroe, su rival.  Jugador, mujeriego y  pendenciero como él, sin embargo es traidor y cobarde. No tiene la altura dramática y vital que tiene el héroe, Don Juan.
  • Ciutti. Criado de D. Juan. Viene a desempeñar el papel del “gracioso” de la comedia barroca, aunque en esta obra su actuación es muy secundaria. Solo sirve para acompañar al héroe y presentar algunas escenas.
  • D. Gonzalo. Padre de doña Inés representa el estricto código del honor clásico. Trata de vengar su honor rescatando a su hija, pero muere. con su muerte se inicia el desenlace trágico de la acción.
  • D. Diego Tenorio. Padre de D. Juan. Representa todas las virtudes morales que no tiene su hijo. Es respetuoso con las normas de conducta y el respeto a los demás. No malgasta el dinero y vive con honor
 Las mujeres de la obra:
  • Doña Inés. Representa la heroína romántica. Hermosa, joven, dulce, fiel, pero a la vez rebelde y con personalidad. Es capaz de oponerse a los deseos de sus padres por seguir su amor. Presenta un cambio significativo respecto a la heroína de otras obras románticas y es que se muestra también como una mujer que interviene en el destino del héroe, es este caso evitando que vaya al infierno por sus crímenes y que, en cambio, suba al cielo. 
  • Brigida. La alcahueta o “celestina”. Como siempre es una vieja codiciosa que hace de intermediaria, por encargo, entre el amante y la amada. Su función es concertar una cita entre los enamorados.
3. Estructura
La obra se divide en dos partes.  
- La 1ª Parte la acción sucede en una sola noche repartida en 5 actos
- La 2ª parte, varios días repartidos en 3 actos.
4. RESUMEN
La acción sucede en Sevilla a mediados del siglo XVI durante el reinado de Carlos I
PRIMERA PARTE
Sucede en una sola noche y en muy variados decorados.
Durante las fiestas de carnaval en Sevilla, se reúnen Don Juan Tenorio y D. Luis Mejía. Ambos han estado durante un año luchando en el extranjero  y durante este tiempo habían apostado quien de los dos sería más malvado. Don Juan vence pues ha matado a más hombres y ha conquistado más mujeres que don Luis (1). Sin embargo Mejía no acepta la derrota y le pide a Don Juan que para ser el vencedor tiene que incluir entre sus conquistas a una monja. Don Juan, arrogante,  acepta y además incluye también  en la nueva apuesta a la novia de Luis Mejía (2). La conversación es escuchada por don Diego –padre de Don Juan- y don Gonzalo – padre de la novicia doña Ines que pretendía acordar  con don Diego el matrimonio de sus respectivos hijos-.  Tras escuchar las barbaridades que ha cometido Don Juan, D. Gonzalo, con la aprobación de Don Diego,  rompe el compromiso de matrimonio.
Durante toda la noche Don Juan se dispone a lograr las dos conquistas y Luis Mejía,  a su vez, intentará evitarlo. Primero Don Juan va a la casa de la novia de Don Luis,  pero éste se enfrenta con D. Juan y se lo impide; después Don Juan va a buscar a la novicia a su convento. Aquí es donde gracias a la intervención de Brígida en el papel de medianera o alcahueta, la novicia Inés muestra interés por Don Juan, pero sin ceder a sus encantos. Durante este primer encuentro, Doña Inés cae desmayada en los brazos de Don Juan quien aprovecha para raptarla y llevársela  hasta su villa. Allí es donde logra enamorarla (3)
Finalmente don Luis Mejía (que había advertido al padre de Inés) llega  junto con don Gonzalo, hasta la casa de Don Juan para liberar a la novicia, pero en la lucha,  Don Juan mata a los dos y tiene que huir para escapar de la justicia.
SEGUNDA PARTE
(Acto I) Han pasado cinco años. Don Juan ha estado fuera de España huido de la justicia. Cuando regresa a su casa descubre que han muerto su padre y doña Inés. Su padre, antes de morir, desheredó a su hijo y mandó construir en su casa un cementerio en honor a las victimas causadas por Don Juan.
Don Juan se ríe de todo esto y sigue mostrándose sin respeto y soberbio. 
En un momento, cuando D. Juan se queda solo, la estatua de doña Inés toma vida y le habla. Le pide que por favor se arrepienta de sus pecados para que puedan estar juntos en el cielo (ahora es doña Ines la que ha hecho una apuesta que contrasta con la apuesta inicial entre Juan y Diego. La apuesta de doña Ines es con Dios y ha apostado su propia alma para poder salvar la de Don Juan si logra que se arrepienta de sus pecados). D. Juan cree que todo es una ilusión de su imaginación, y, a despecho, se dirige hasta la estatua de D. Gonzalo para invitarle a que, si se atreve, venga a  cenar esa misma noche a su casa .
(Acto II) Cuando Don Juan con otros dos amigos están en la cena, aparece  la estatua de don Gonzalo que le anuncia que pronto va a morir. Sólo don Juan puede ver la estatua por lo que piensa que sus amigos se están burlando de él. Luchan y don Juan muere.
(Acto III, Final) De nuevo está Don Juan en el cementerio, pero  esta vez ya como espectro pues ha muerto en el duelo anterior. Se vuelve a aparecer la sombra-fantasma de doña Inés que le pide que se arrepienta y que por amor trate de salvar su alma pecadora, Dios tendrá misericordia y al fin, en la otra vida, los dos amantes podrán estar juntos.  Don Juan lo hace y termina la obra con la unión de las dos almas enamoradas que juntas ascienden la cielo.
5. Estudio de la obra.
  • Estructura. El drama se divide en dos partes que se desarrollan en una sola noche cada unaEntre la primera y segunda parte transcurren 5 años. El tiempo en el drama está perfectamente justificado por las necesidades de la intriga y la acción: por eso los hechos suceden en una sola noche en cada acto lo que le da ritmo y continuidad a la acción del héroe; por otro lado era necesario que pasara un largo periodo de tiempo (5 años entre la primera parte y la segunda) para que D. Juan tuviera que enfrentarse a su destino, viera su casa convertida en un cementerio y también para que el amor entre él y doña Inés resultara más real, puro, duradero.
  • Don Juan y  lo fantástico. Llama la atención la falta de buen sentido y racionalidad del drama con tantas escenas fantásticas e improbables como la primera del segundo acto de la Segunda Parte, cuando la estatua del Comendador entra en el comedor de Don Juan sin molestarse en abrir la puerta cerrada (La estatua de Don Gonzalo pasa por la puerta sin abrirla, y sin hacer ruido).  O cuando trasparéntase en la pared la sombra de doña Inés. Si añadimos estas escenas a otras que contienen sombras que aparecen, desaparecen y hasta hablan; esqueletos que se mueven; tumbas que se abren y cierran por sí solas…
Indudablemente, es difícil hoy en día controlar la risa al leer los excesos fantasiosos del drama. El final es absurdo y grandilocuente pero se acepta como ejemplo de la alta emoción romántica. Y eso es lo que pretendía trasmitir el autor: emoción, imaginación, asombro sin límite. Impresionar la público, eso es la principal finalidad. Sin duda en la inclusión de este contenido fantasioso se explica, en parte, por la necesidad de Zorrilla de acercarse a los gustos del público, pero en la época del drama prefería el teatro de magia, en cuyos contenidos parece que se inspira la segunda parte.
  • La conversión de D. Juan. Otro de los aspectos temáticos mas estudiados en la  obra es  la conversión final que sufre el héroe. Hasta el estreno del Don Juan Tenorio, los héroes románticos eran seres marginales, llenos de valor y arrogancia, capaces de sentir con una fuerza superior a la del resto de los mortales y estaban también perseguidos por un destino fatal, pero ninguno se arrepiente de su forma de vida. Se quejan de su destino, protestan contra la injusticia del mundo en que les ha tocado vivir, pero no se arrepienten. Sin embargo, Don Juan al final es capaz de arrepentirse de sus pecados, de reconocer sus errores y todo por el amor de doña Inés.
La crítica ha interpretado esta conversión del héroe como la transición de un héroe romántico a un modelo de caballero burgués. Es decir, D. Juan pasa de ser un hombre que transgrede las normas sociales, alguien que vive libre al margen de la sociedad y sus reglas, para terminar aceptando el orden familiar y moral-religioso  representativos de  la sociedad burguesa.  

Antología de Textos.
(1)
Parte primera
ACTO PRIMERO
Libertinaje y escándalo
Escena XII
DON  JUAN
«Aquí está don Juan Tenorio,
y no hay hombre para él .
Desde la princesa altiva
a la que pesca en ruin barca,
no hay hembra a quien no suscriba;
y a cualquier empresa abarca,
si en oro o valor estriba.
Búsquenle los reñidores;
cérquenle los jugadores;
quien se precie que le ataje,
a ver si hay quien le aventaje
en juego, en lid o en amores.»
Esto escribí; y en medio año
que mi presencia gozó
Nápoles, no hay lance extraño,
no hay escándalo ni engaño
en que no me hallara yo.
Por donde quiera que fui,
la razón atropellé,
la virtud escarnecí,
a la justicia burlé,
y a las mujeres vendí.
Yo a las cabañas bajé,
yo a los palacios subí,
yo los claustros escalé,
y en todas partes dejé
memoria amarga de mí
(2)
Acto Primero
Escena XII
D.  LUIS
Pasemos a las conquistas.
D. JUAN
Sumo aquí cincuenta y seis.
D. LUIS
Y yo sumo en vuestras listas
setenta y dos.
D. JUAN
Pues perdéis.
D. LUIS
¡Es increíble, don Juan!
D. JUAN
Si lo dudáis, apuntados
los testigos ahí están,
que si fueren preguntados
os lo testificarán.
D. LUIS
¡Oh! Y vuestra lista es cabal.
D. JUAN
Desde una princesa real
a la hija de un pescador,
¡oh!, ha recorrido mi amor
toda la escala social.
¿Tenéis algo que tachar?
D. LUIS
Sólo una os falta en justicia.
D. JUAN
¿Me la podéis señalar?
D. LUIS.
Sí, por cierto: una novicia
que esté para profesar.
D. JUAN
¡Bah! Pues yo os complaceré
doblemente, porque os digo
que a la novicia uniré
la dama de algún amigo
que para casarse esté.
D. LUIS
¡Pardiez, que sois atrevido!
D. JUAN
Yo os lo apuesto si queréis.
D. LUIS
Digo que acepto el partido.
Para darlo por perdido,
¿queréis veinte días?
D. JUAN
Seis.
D. LUIS
¡Por Dios, que sois hombre extraño!
¿cuántos días empleáis
en cada mujer que amáis?
D. JUAN
Partid los días del año
entre las que ahí encontráis.
Uno para enamorarlas,
otro para conseguirlas,
otro para abandonarlas,
dos para sustituirlas
y una hora para olvidarlas.
Pero, la verdad a hablaros,
pedir más no se me antoja,
porque, pues vais a casaros,
mañana pienso quitaros
a doña Ana de Pantoja.
D. LUIS
Don Juan, ¿qué es lo que decís?
D. JUAN
Don Luis, lo que oído habéis.
D. LUIS
Ved, don Juan, lo que emprendéis.
D. JUAN
Lo que he de lograr, don Luis.

(3)
ACTO CUARTO
El diablo a las puertas del cielo
Escena III
DON JUAN
¡Cálmate, pues, vida mía!
Reposa aquí; y un momento
olvida de tu convento
la triste cárcel sombría.
¡Ah! ¿No es cierto, ángel de amor,
que en esta apartada orilla
más pura la luna brilla
y se respira mejor?
Esta aura que vaga, llena
de los sencillos olores
de las campesinas flores
que brota esa orilla amena;
esa agua limpia y serena
que atraviesa sin temor
la barca del pescador
que espera cantando el día,
¿no es cierto, paloma mía,
que están respirando amor?
(…)

lunes, 3 de febrero de 2014

La barraca, de Vicente Blasco Ibáñez publicado por Alejandro Gamero



   La idea original de La barraca, publicada en 1898 como novela folletinesca en el periódico El Pueblo, tiene su origen en un cuento breve titulado Venganza morisca que Vicente Blasco Ibáñez había escrito tres años antes a partir de una experiencia real. Posteriormente apareció como un volumen independiente, pero sería sobre todo a partir de las ediciones y traducciones al francés que cobraría fama. El éxito de la novela se debe sobre todo a la habilidad de Blasco Ibáñez para proyectar una serie de elementos y conflictos a una dimensión universal partiendo de un entorno y unos personajes localistas, muy cerrados y limitados. Si bien es cierto que el lector necesita conocer un mínimo las estructuras socioeconómicas de la Valencia huertana de fines del siglo XIX, pronto se da cuenta de que la historia va más allá del mero localismo comarcal. Lo que se percibe en la lectura de La barraca es la lucha pesimista del individuo contra el entorno, el odio macerado de la incultura y la avaricia y en niveles más profundos la lucha revolucionaria contra corrupción y las injusticias sociales y a favor del cambio en los medios de producción. Porque al fin y el cabo, Blasco Ibáñez había adquirido un compromiso político para con los más necesitados, a favor de la república y de la revolución, que le había llevado incluso a poner en práctica un modelo de sociedad socialista.

   La historia sigue una estructura bastante tradicional, con un único salto temporal en el segundo capítulo para explicar los hechos sucedidos en relación con la barraca. El primer capítulo supone una presentación de los personajes principales, mientras que a partir del tercero la trama se desarrolla siguiendo un orden cronológico lineal. Todo empieza con el pobre y viejo tío Barret, con cinco hijas y ningún hijo, que es incapaz de cosechar por sí solo la barraca completa. Las deudas se van acumulando, al igual que las mensualidades, hasta que finalmente el avaricioso arrendatario don Salvador decide expropiarle. Aparece la figura de don Salvador caricaturizada, al igual que la de todos los señoritos, dibujado como estereotipo sin ningún tipo de profundización psicológica ─más bien recuerda a los típicos malvados de novelas folletinescas, con su sombrero largo y embozados en una capa negra, al estilo de las novelas de Rocambole─. Ante él, el tío Barret es un personaje débil, también estereotipo del campesino sometido de forma pasiva y obediente al yugo del señor. Pero, ya sin nada, en un acto de locura decide matar a don Salvador, crimen que provoca que dé con sus huesos en la cárcel, donde acaba muriendo. Este acto de rebeldía individual es asumido por la huerta, auténtico personaje colectivo al estilo del coro en la tragedia griega, más que como un símbolo de la lucha contra la sociedad de clases como una cobarde excusa para amedrentar a los dueños de la tierra. Es lo que Pimentó confesará, borracho, en la taberna de Copa: las tierras del tío Barret deben permanecer yermas, pero no por solidaridad con él, ni siquiera porque la huerta tenga la obligación de proteger y cuidar a sus miembros, sino por puro egoísmo y avaricia, ya que de esa forma se libra de pagar el arrendamiento de sus tierras.

   En este contexto sucio y perverso aparece Batiste con su familia. Se trata de un personaje con el que el lector se va encariñando, porque va conociendo poco a poco su pasado difícil, a la aventura, en los caminos, siempre trabajando como un animal para sacar adelante a los suyos, por los que estaría dispuesto a dar la vida. Es evidente que Batiste, como individuo fuera de la sociedad, encarna los valores del campesino honesto, trabajador y humilde. No tiene la cobardía del tío Barret ni está dispuesto a humillarse ante las injusticias como él, pero tampoco tiene el carácter pendenciero y desfasado de Pimentó. Su predisposición en la huerta es llevarse bien con todo el mundo, y pone todo de su parte para que así sea; sin embargo, la huerta rechaza les rechaza, les tilda de gitanos, porque suponen una molestia y un peligro contra ese miedo que utilizan con los arrendatarios. En poco tiempo Batiste consigue hacer de su barraca la más hermosa de toda la huerta, superando con creces a la del tío Barret, lo que acrecienta las iras y las envidias de sus vecinos. La situación se hace insostenible: «El odio silencioso y reconcentrado le seguía su camino. Apartábanse las mujeres, frunciendo los labios, sin dignarse a saludarlo, como es costumbre en la huerta. Los hombres que trabajaban en los campos cercanos al camino llamábanse uno a otros con expresiones insolentes que indirectamente iban dirigidas a Batiste, y los chicuelo».
   La tensión va subiendo poco a poco, hasta alcanzar su punto climático con la muerte de su hijo, el pequeño Pascualet, a causa de unas fiebres provocadas porque sus compañeros del colegio lo lanzaron a una acequia ponzoñosa y tragó mucho barro. Después de este incidente la huerta parece replegarse, arrepentirse, y tender la mano por primera vez a Batiste y su familia. Pero este paréntesis dura poco, y Pimentó, enemigo moral de Batiste, precipita el final en un duelo que acaba con su vida. Como consecuencia, la barraca de Batiste es incendiada, y la familia al completo se ve obligada a salir al camino con lo puesto, a empezar de nuevo desde cero en otro lugar.

   Frente a las virtudes de Batiste aparece por encima de la huerta como claro antagonista Pimentó. Es significativo que el héroe de la huerta sea un personaje vago, borracho, pendenciero y charlatán. Ante la actitud desafiante de Batiste todos los huertanos acuden a Pimentó, que queda establecido como vengador de la injuria provocada al tío Barret y guardián de sus tierras. Los oscuros motivos que generan ese interés, indicados anteriormente, los expone él mismo en mitad de una borrachera. Durante gran parte de la obra parece que Pimentó es un fanfarrón, al estilo del miles gloriosus de Plauto, que no irá más allá de decir cuatro bravuconadas por el miedo a correr la misma suerte que el tío Barret. Pero a medida que avanza la historia, y de forma muy sutil, se empieza a percibir que el personaje está dispuesto a ir mucho más allá, hasta las últimas consecuencias.

   Sin embargo, y a pesar de todo lo indicado, el personaje de Pimentó no es un estereotipo, es un personaje con altibajos, con profundidad psicológica, lo que le convierte en uno de los más ricos e interesantes de toda la obra. En varias ocasiones se cuestiona sobre su actitud ante Batiste. Tras la muerte de Pascualet se debate con estas palabras: «Ya no era el Pimentó de otros tiempos; empezaba a conocerse. Hasta llegó a sospechar si todo lo que llevaba contra Batiste y su familia era un crimen. Hubo un momento en que llegó a despreciarse. ¡Vaya una hazaña de hombre la suya!... Todas las perrerías de él y los demás vecinos sólo habían servido para quitar la vida de un pobre chicuelo». Al fin y al cabo, don Joaquín, el maestro, hace una descripción de los huertanos que bien podría ponerse en labios de Blasco Ibáñez: «Créame a mí, que los conozco bien: en el fondo son buena gente. Muy brutos, eso sí, capaces de las mayores barbaridades, pero con un corazón que se conmueve ante el infortunio y les hace ocultar las garras… ¡Pobre gente! ¿Qué culpa tienen si nacieron para vivir como bestias y nadie los saca de su condición? […] Aquí lo que se necesita es instrucción». En relación con esta descripción, de esta manera se describe lo que Pimentó hace cuando se siente mal: «y siguiendo su costumbre en los días negros, cuando alguna inquietud fruncía su entrecejo, se fue a la taberna, buscando los consuelos que guardaba Copa en su famosa bota del rincón».

   Existen además dentro de la historia una serie de personajes intermedios, que no se sitúan ni dentro ni fuera de la huerta, sino integrados pero funcionando al mismo tiempo al margen de ella, movidos por otras leyes distintas. Se trata del maestro don Joaquín y su mujer, y del tío Tomba y su sobrino Tonet. Los dos primeros simbolizan la educación, el progreso y la civilización, condenados en un entorno embrutecido e ignorante a vivir como mendigos, a través de limosnas, implorando una paga que no siempre llega. Su vida es más miserable que la del más pobre de los huertanos, lo cual es indicativo del lugar que ocupa la cultura dentro de la huerta. Por otra parte, el tío Tomba es una especie de Tiresias moderno, profeta pastor, anciano y ciego, que trata de advertir a Batiste sobre su futuro. «Creme fill meu: ¡te portarán desgrasia!», le advierte en más de una ocasión, pero el huertano hace oídos sordos. Por último, Tonet, el sobrino del tío Tomba, es prácticamente el único personaje que ofrece un amistoso saludo y un afectuoso trato a la familia de Batiste, lo que hace que el labrador se encariñe rápidamente de él. Detrás de esa amabilidad se esconde el amor de Tonet hacia Roseta, la hija de Batiste, un amor que bien podría considerarse de novela folletinesca y que ayuda a poner en pie una acción secundaria que alterna con la principal y que sirve para dosificar la tensión.

   El movimiento oscilatorio entre la universalidad y el localismo de la historia se percibe de forma muy evidente en el uso que hace Blasco Ibáñez del lenguaje. El escritor valenciano no quiere traicionar sus raíces: no es creíble que los personajes se expresen en castellano; sin embargo, utilizar el valenciano en los diálogos tendría como resultado una difusión mucho menor de la obra. Para conciliar estas dos necesidades Blasco Ibáñez busca una solución intermedia: los diálogos se mantendrán efectivamente en valenciano, pero se verán reducidos al mínimo, siendo sustituidos en la mayor parte de los casos por el estilo indirecto libre, en el que sí era coherente el uso del castellano. El estilo directo quedará reducido a palabras sueltas o a frases de fácil comprensión por parte de un lector castellano. Por tanto, el narrador omnisciente se convierte en una figura fundamental dentro de la acción, como intermediario entre los personajes y el lector. Esta técnica es la que Blasco Ibáñez utilizará en todo el ciclo de novelas valencianas.

   La barraca, por tanto, trasciende la consideración de mero panfleto político revolucionario. Es una pesimista radiografía sobre la miseria y el odio humano, sobre cómo puede llevar a la destrucción de los hombres. Es la trágica historia de un hombre abocado a la perdición, condenado a padecer las iras de aquellos contra los que nada ha hecho. Si bien es patente la influencia de Zola, no se puede hablar de un naturalismo en sentido estricto sino más bien de un uso técnico, en la descripción de ambientes sórdidos y descarnados, llenos de incultura y pobreza. El hombre solo, independientemente del entorno en el que haya nacido, tiene derecho a medrar, y eso es precisamente lo que Batiste y su familia persiguen al salir de la barraca chamuscada, con paso incierto pero resignados a empezar otra vida.


Texto obtenido de http://www.lapiedradesisifo.com/2008/06/26/la-barraca-de-vicente-blasco-ibáñez/#ixzz2sFG7QPlx 
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lunes, 15 de abril de 2013

Charles Baudelaire poeta maldito (podcast) por radiotusitala


Charles Baudelaire, POETA MALDITO, debido a su vida de bohemia y excesos, y a la visión del mal que impregn a su obra. Nació un 9 de abril de 1821 en Paris, crítico de arte y traductor francés. Fue el poeta de mayor impacto en el simbolismo francés. Las flores del mal su obra cumbre, es una obra de un porte clásico en su estilo, y oscuramente romántica, la concepción del poeta moderno como un ser maldito, rechazado por la sociedad burguesa, a cuyos valores se opone. El poeta se entrega al vicio (singularmente la prostitución y la droga), pero sólo consigue el Tedio (Explin, como se decía en la época), al mismo tiempo que anhela la belleza y nuevos espacios ("El viaje"). Es la "conciencia del mal". RADIOTUSITALA le hace un homenaje aquí: 

Frans Saul Acevedo P. subdirector de TUSITA 

jueves, 11 de abril de 2013

Postromanticismo


Lenliweb

El postromanticismo es un movimiento cultural, estético e intelectual que nace después y a partir del romanticismo, durante la segunda mitad del siglo XIX. Tuvo su máximo esplendor en Francia, donde dio lugar al parnasianismo y el simbolismo en literatura. Se expresó sobre todo en las artes literarias y musicales.
Los escritores y artistas se rebelan contra las formas de vida de los burgueses y nace su espíritu inconformista que demanda libertad. Sienten rechazo por los valores de la sociedad y caen en su deseo de evadirse de la grisura y angustia de la realidad, en ciertos vicios como el alcohol y las drogas. Se aferraban a la aventura, la soledad y a veces al odio de su propia existencia, de forma que algunos de ellos acabaron en la locura. La poesía, al contrario de la novela y el teatro, continúa siendo romántica (la novela y el teatro seguirá la tendencia realista). En la poesía la forma pierde parte de su interés para centrar su atención a lo emotivo que puede poseer el poema. Lo narrativo decae en favor de lo lírico. La poesía es más personal e intimista. Se reduce la retórica y se aumenta el lirismo, con el amor y la pasión por el mundo por lo bello como temas principales. Se buscan nuevas formas métricas además de nuevos ritmos. La homogeneidad de la que gozaba el romanticismo se transforma en pluralidad en las ideas poéticas. La poesía posromántica, pues, representa, más que una transición, un conflicto insuperable entre el romanticismo y el realismo, por lo que con frecuencia suelen ser interpretados sus autores como románticos descolgados; en filosofía, son decantadamente pesimistas.
Son narradores posrománticos Herman Melville y Thomas Carlyle; la Madame Bovary de Gustave Flaubert es una novela postromántica. Lord Alfred Tennyson yElizabeth Barrett-Browning y su marido Robert Browning son también poetas postrománticos. En la música se funde el Romanticismo y el Barroco en Johannes Brahms y Sergei Rachmaninov. También Gustav Mahler pertenece a esta estética. En España son poetas postrománticos Gustavo Adolfo BécquerRosalía de CastroAugusto FerránLuis Antonio Ramírez Martínez y GüerteroRicardo Blanco AsenjoManuel de la RevillaJosé Velázquez y José Campo-Arana. (Wikipedia)

Vídeos



 

Tributo a los poetas malditos, quienes fueron descritos en primera instancia por el poeta Verlaine, agrupados por su forma bohemia de vida.
Dentro del video se observan los siguientes poetas: Baudelaire, Mallarmé, Verlaine, Rimbaud, Lautréamont y Corbière.

La música es realizada por el cantante Damien Saez





Charles Pierre Baudelaire (9 de abril de 1821 - † 31 de agosto de 1867) fue un poeta, crítico de arte y traductor francés. Fue llamado poeta maldito, debido a su vida de bohemia y excesos, y a la visión del mal que impregna su obra. Fue el poeta de mayor impacto en el simbolismo francés. 
Las flores del mal es una obra de concepción clásica en su estilo, y oscuramente romántica por su contenido, en la que los poemas se disponen de forma orgánica. En ella, Baudelaire expone la teoría de las correspondencias y, sobre todo, la concepción del poeta moderno como un ser maldito, rechazado por la sociedad burguesa, a cuyos valores se opone. El poeta se entrega al vicio (singularmente la prostitución y la droga), pero sólo consigue el Tedio (spleen, como se decía en la época), al mismo tiempo que anhela la belleza y nuevos espacios ("El viaje"). Es la "conciencia del mal".




Arthur Rimbaud (Charleville20 de octubre de 1854 – Marsella10 de noviembre de 1891) fue uno de los más grandes poetasfranceses, adscrito unas veces al movimiento simbolista, junto a Mallarmé, y otras al decadentista, junto a Verlaine. Escribió sus primeros versos cuando apenas contaba con quince años y dejó para siempre la literatura a la prematura edad de veinte. Para él, el poeta debía de hacerse «vidente» por medio de un «largo, inmenso y racional desarreglo de todos los sentidos».





La influencia de Verlaine fue grande entre sus coetáneos y no hizo más que crecer tras su fallecimiento, tanto en Francia como en el resto del mundo. En castellano, el modernismo no puede entenderse sin la figura de Verlaine. La obra de algunos grandes poetas del ámbito hispánico, como Rubén DaríoManuel MachadoPablo Neruda, son consecuencia directa o indirecta de la del poeta francés




Francia, siglo XIX. Cuando Verlaine (David Thewlis) ve por primera vez al joven Rimbaud (Leonardo DiCaprio), queda impresionado por su belleza juvenil y su aire arrogante. Pero no imagina la posibilidad de que este chico es el mismo poeta que le ha estado enviando muestras de su poesía, que Verlaine considera genial. Con la aparición de Rimbaud, Verlaine vislumbra una escapatoria de su penosa vida a través de la postura rebelde, intransigente y única de su compañero. (FILMAFFINITY)

Versión original con subtítulos en español:



Biografía de Oscar Wilde (Canal Enciclopedia)




Fragmento del poema "Del Canto de mis mismo" de Walt Whitman. El audio forma parte del programa "La Huella del Maestro" que se puede escuchar en el anterior enlace, y que trata temas de desarrollo espiritual. La Música de fondo es de "Traffic in my Head", del album "Minor Themes".





 En el campo de la poesía sus obras más conocidas son: Ismaelillo (1882) Versos sencillos (1891) Versos libres Flores del destierro.

Versos Sencillos I,II,II,IV,V
Música: Ernesto Lecuona
Narrado por: Carlos Muños


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