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domingo, 7 de julio de 2013

El saludo en correos electrónicos (Blog de Lengua española)

El texto de un correo electrónico se suele iniciar con un saludo o encabezamiento. Esta es una parte fundamental del mensaje porque nos va a ayudar a conectar con nuestro lector o, si fracasa, nos va a indisponer con él.
El tono de la correspondencia electrónica tiende a ser más informal que el de las cartas, pero aun así debemos estar atentos al grado de confianza que tenemos con el destinatario. Cuando nos dirigimos a un amigo, el saludo más frecuente es un simple hola. No obstante, hay que tener cuidado con un par de cuestiones ortográficas:
Hola, Sisebuto:
Oye, que no te olvides de traerte mañana el libro [...]
En este ejemplo, el encabezamiento ocupa su propia línea. Entre el saludo hola y el nombre hay una coma. Esa coma hace falta por dos motivos. Primero porque hola es una interjección y, como es bien sabido, estas se aíslan entre comas. Y segundo porque el nombre que aparece en esa posición es un vocativo y para señalarlo como tal es necesaria la coma. Por tanto, el omitirla es una doble falta de ortografía. Fíjate además en que la línea de encabezamiento termina con dos puntos y que este es uno de los casos en que después de dos puntos se escribe mayúscula. Esto es lo que viene marcado por la tradición hispánica. El poner una coma en lugar de los dos puntos es una copia del inglés que debemos evitar.
El saludo se puede integrar a veces en el primer párrafo, sobre todo si el texto es breve (el famoso correo de un solo párrafo). En ese caso, tenemos que poner comas por los motivos que acabamos de exponer. Este estilo es más informal aún que el anterior:
Hola, Sise, que no te olvides mañana de traerte el libro [...]
Cuando nos dirigimos a personas que no son nuestros amigos, ya nos tenemos que pensar mejor lo que ponemos. Ahora sí que se impone el encabezamiento en línea aparte y con dos puntos al final. Una fórmula neutra es la siguiente:
Estimado Amadeo:
En respuesta a su pregunta sobre nuestra nueva promoción de viviendas…
Aquí combinamos la fórmula estimado con el nombre de pila. Si es una persona a la que tutearíamos en un encuentro cara a cara, la podemos tutear. En caso de duda, más vale emplear el usted, aunque la cuestión del tuteo y los tratamientos está evolucionando muy deprisa en el mundo hispánico.
Si necesitamos más formalidad, ya tenemos que pasar a utilizar el apellido acompañado de algún tratamiento. Pongo solo dos ejemplos:
Estimada señora Santana:
Estimada profesora Navas:
Aquí tienes que observar dos cosas:
1. En la línea de saludo, no debes abreviar el tratamiento. En el cuerpo del mensaje, sí; pero aquí se escribe con todas sus letras.
Se puede omitir el apellido, pero esto hoy día es menos frecuente:
Estimada señora:
Estimada profesora:
Naturalmente que se pueden utilizar fórmulas y tratamientos más formales todavía; pero, por la propia naturaleza del correo electrónico, es raro que tengamos ocasión de hacerlo. Con estas breves notas cubrimos el 99,9 % de los casos.
En el área de los saludos y los tratamientos se entrecruzan lo lingüístico, lo social y lo cultural. Sería interesante saber cuáles son los usos más frecuentes en los diferentes países hispanohablantes. Cuéntanoslo en los comentarios. Aprenderemos todos.

martes, 4 de junio de 2013

El asunto en correos electrónicos (Blog de Lengua española)

La línea de asunto de un correo electrónico es lo primero que va a leer el destinatario y, si no ponemos un poquito de esmero, probablemente, lo último.
El asunto tiene que ser breve e informativo. Como estas dos necesidades suelen estar reñidas, tendremos que encontrar un equilibrio. Para empezar, si no cabe en una línea, no vale como asunto, por ejemplo:
(1) Informe sobre las perspectivas de crecimiento de las economías latinoamericanas para la década 2021-2030
El ejemplo (1) debería convertirse, como mucho, en esto:
(2) Perspectivas de crecimiento para Latinoamérica
Si puedes resumir el contenido de tu mensaje en una o dos palabras, mejor que mejor:
(3) Examen
Es aceptable recurrir al estilo telegráfico, en el que se prescinde de artículos y de ciertas preposiciones:
(4) Ficha curso inglés
Lo que no debes hacer nunca es dejar el asunto en blanco. Hay quien no abre los correos que no anuncian de qué tratan. Yo me lo pienso dos veces.
Aunque solo sean unas pocas palabras, es necesario esmerarse con la ortografía. Es tu tarjeta de visita y cada falta equivale a una mancha de grasa o un doblez.
Por eso mismo, debemos respetar el uso de las mayúsculas y las minúsculas. El asunto tiene que tener su mayúscula inicial y se les debe poner mayúscula a todas las palabra que la necesiten. De la misma forma, hemos de evitar escribirlo íntegramente en mayúsculas. Las mayúsculas equivalen a gritar y a nadie le gusta que vengan a vocearle debajo de su ventana.
Tampoco es recomendable la proliferación de signos de admiración, ni que vayamos acumulando allí todos los signos más o menos raros que nos encontremos en el teclado.
Siempre es conveniente adoptar la perspectiva del destinatario en lugar de la nuestra. Por ejemplo, no es lo mismo (5) que (6):
(5) Liquidamos los pisos que no hemos conseguido vender
(6) Consigue tu vivienda a un precio inmejorable
A veces, el asunto de los correos no significa lo que parece a primera vista. Un caso típico es el de los mensajes que nos gritan así desde la pantalla:
(7)  ¡¡¡¡¡¡¡URGENTE!!!!!!
Esto, normalmente, lo tenemos que interpretar como sigue:
(8) Lo tenía que haber mandado hace una semana, pero ahora tú dejas todo lo que estés haciendo para atenderme a mí y solucionado
Los que se anuncian como IMPORTANTE!!!! podrían añadir muchas veces la siguiente aclaración:
(9) Importante para mí, a ti te voy a encasquetar un marrón
Se podría continuar, pero probablemente ya he dicho demasiado. Ahora es el momento de que hables tú. Si tienes alguna experiencia con este asunto (nunca mejor dicho), compártela dejando un comentario.

Nombre del remitente en correos electrónicos (Blog de Lengua española)

Tu nombre es, junto con el asunto, lo primero que va a ver el destinatario de tus correos. Por eso tienes que cuidar la presentación. Es la primera impresión que va a recibir la otra persona y, además, habla sobre ti, te retrata. Si no te molestas en escribir bien tu nombre, ¿qué se puede esperar de lo demás?
Lo primero que tiene que quedar claro es que siempre hay que poner el nombre. En ningún caso debe aparecer en su lugar una mera dirección de correo electrónico. Vete a la configuración de la cuenta y busca la opción correspondiente. Escribe tu nombre en la forma en que deseas que aparezca, pero teniendo en cuenta seis recomendaciones.
1. Los mensajes deben mostrar tu nombre y al menos un apellido. No es suficiente con el nombre de pila. ¿Cómo quieres que sepa el destinatario de quién son todos esos correos enviados por Pepe, Elena o Jacinto?
2. Utiliza la forma por la que te conozca normalmente la gente. Si te llamas Rosario de la Cruz, pero todo el mundo te conoce como Charo de la Cruz, no tiene mucho sentido que emplees el nombre oficial. Si se trata de una dirección de correo profesional, debes emplear la forma socialmente aceptable con que te conozcan. Puede que tus amigos te llamen Chuchili, pero quizás entre tus clientes seas más conocido como Jesús Ramírez.
3. Utiliza correctamente las mayúsculas y las minúsculas. Tan malo es poner todo el nombre en minúsculas como ponerlo todo en mayúsculas. O sea, ni rosa del prado ni ROSA DEL PRADO, sino Rosa del Prado. Por cierto, existen algunas reglas para el uso de las mayúsculas en apellidos. Te conviene mirarlas.
5. Ten cuidado con los sistemas que asignan un nombre automáticamente a partir de una base de datos. El correo institucional de la Universidad Complutense es famoso por hacer esto. Así es como uno se entera de que su colega Lola Fuertes se llama en realidad Dolores Fuertes de Barriga. Busca y rebusca entre las opciones de la cuenta y si no das con la forma de cambiar el nombre, persigue a los informáticos de la casa.
6. Si mantienes correspondencia electrónica con personas de otros países, el sistema hispánico de dos apellidos puede crear confusión. Elena Goicoechea Pérez tiene muchas posibilidades de convertirse en Mrs. Pérez. Valora la posibilidad de utilizar solamente un apellido.
Cuando compruebes todos estos puntos, viene la prueba del algodón. Antes de escribir a nadie, mándate un correo a ti mismo para asegurarte de que el nombre se muestra correctamente. Ya de paso puedes comprobar la firma, la tipografía y otros elementos del mensaje.
Y si se te ocurre algún consejo más, escríbelo en un comentario para que todos nos beneficiemos. También puedes contarnos alguna experiencia curiosa que hayas tenido al respecto.

jueves, 28 de marzo de 2013

Asunto de correo electrónico u otro documento: sin punto

La línea de asunto de un correo electrónico nunca se cierra con punto. Para esta especie de título existe un campo separado cuando redactamos el mensaje. Después aparece en una línea propia cuando el destinatario lee el correo en pantalla o impreso.
Tampoco se pone punto al final de la línea de asunto cuando se redacta cualquier otro tipo de documento, ya sea impreso, electrónico o manuscrito. Por ejemplo, es bastante corriente incluir una línea separada de asunto cuando se dirige un escrito a una institución o empresa. De esta forma facilitamos que nuestro escrito se clasifique rápidamente y llegue a las manos adecuadas. Esta línea se suele destacar en negrita y puede ir encabezada o no por la palabra Asunto:
Asunto: Baja de línea telefónica
Nótese que en el ejemplo de arriba tenemos uno de los casos en que sí se escribe mayúscula después de los dos puntos.
Por lo demás, poner punto en el asunto de un correo electrónico, carta o similar solo sirve para demostrar inseguridad o escaso conocimiento de las convenciones ortotipográficas.

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