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sábado, 6 de octubre de 2012

Pronunciación de la equis (Blog de Lengua española)


La x presenta varias pronunciaciones diferentes. Es uno de los puntos en que aparecen desajustes entre escritura y pronunciación en nuestra lengua.
La primera posibilidad es pronunciarla como [ks]. Esto ocurre sobre todo cuando va entre vocales, por ejemplo, examen [eksámen], taxi [táksi]. Más relajada y también correcta es aquí la pronunciación [gs]: [egsámen, tágsi]. En este contexto se pueden oír también versiones simplificadas en [s], pero se perciben como vulgares o, en el mejor de los casos, muy informales: [esámen, tási].
Las realizaciones [ks] y [gs] también son posibles cuando la x va seguida de consonante, como en texto [téksto]. Esto es frecuente en las variedades americanas del español. En España esa pronunciación se reserva para el discurso esmerado o enfático. Lo corriente es pronunciar aquí simplemente [s]: [tésto]. Esta simplificación es impecable desde el punto de vista de la norma.
También encontramos la pronunciación [s] en posición inicial de palabra, generalmente en helenismos como xenofobia [senofóbia] y xilófono [silófono], aunque nuestros amigos mexicanos también ponen su granito de arena con algún nombre como Xochimilco [sochimílko]. La pronunciación [ks] en esta posición no solamente resulta difícil para los hablantes de castellano, sino que se siente claramente como pedante.
Y hablando de México no debemos olvidar que México, Texas y Oaxaca se dicen, respectivamente, [méjiko, téjas, uajáka] y nunca [méksico, téksas, oaksáka]. La pronunciación de x como jota también rige para algunos nombres propios de persona que mantienen esta letra como arcaísmo gráfico, por ejemplo, Ximénez[jiménez]. No obstante, siempre es prudente en casos semejantes atenerse a lo que digan los interesados (no vamos a venir aquí a decirle a nadie cómo se llama).
Por último, una lectora me explicaba un día en un comentario que, además, en algunos nombres mexicanos se encuentra la pronunciación [sh] (como en inglésshe o francés chez) y me ponía como ejemplo Xola [shóla], que hasta donde he podido averiguar es una estación de metro de la Ciudad de México.
Como ves, la pronunciación de esta letra tiene sus complicaciones. He procurado exponer los casos más importantes, pero si se te ocurre alguno más, te invito a que nos lo cuentes en los comentarios para que podamos hablar entre todos sobre él.

sábado, 3 de diciembre de 2011

Palabras tónicas y palabras átonas



No todas las clases de palabras se comportan igual respecto del acento prosódico. Es una idea muy extendida que “todas las palabras se pronuncian con acento”. Sin embargo, esto solo es así cuando se emiten aisladas. En la cadena hablada, unas son tónicas y otras, átonas. Voy a explicar a continuación la diferencia entre unas y otras centrándome en los casos generales. Ya habrá tiempo de ocuparse de las excepciones.
Palabras tónicas son las que cuentan con un acento prosódico que recae sobre alguna de sus sílabas. Palabras átonas, en cambio, son las que carecen de acento propio en la cadena hablada. Estas últimas, en consecuencia, se tienen que apoyar en una palabra tónica para su pronunciación. La siguiente oración contiene ejemplos de unas y otras:
(1a) Miré por la ventana y vi un frondoso castaño
Si lees la oración (1a) en voz alta, advertirás que es así como se distribuyen los acentos y se agrupan las palabras:
(1b) miré porlabentána ibí ún frondóso kastáño
Suelen ser tónicas las palabras significativas, es decir, las que tienen significado léxico. Es fácil comprobar que en (1b) se pronuncian tónicos los sustantivos ventana y castaño, los verbos mirar y ver, y el adjetivo frondoso. Sustantivos, verbos y adjetivos son las tres clases de palabras típicamente tónicas. También suelen ser tónicos los adverbios, por ejemplo, todavía en la siguiente secuencia:
(2a) Un castaño todavía joven
(2b) ún kastáño todabía jóben
Para las restantes clases de palabras ya hay que ir diferenciando casos. Dentro de los pronombres, se pronuncian con acento propio los que funcionan como sujeto (yo, tú, él, etc.) y como término de preposición (mí, ti, sí, etc.):
(3a) Tú lo quieres para ti
(3b) tú lokiéres paratí
De entre los determinantes son tónicos, entre otros, los indefinidos (por ejemplo, un, algún, ningún y todas sus variaciones de género y número), como en la palabra inicial de (2b) arriba, y los demostrativos (este, ese, aquel y sus variantes).
Tienden a ser átonas, por su parte, las palabras con función gramatical. Esto es lo que les ocurre a las preposiciones (a, de, con, por, para, sin, etc.). Son también átonos algunos determinantes, como el artículo (el, la, los, las) y los posesivos antepuestos al nombre: mi, tu, su, nuestro, vuestro. En (4b) se representa la pronunciación átona del artículo la, la preposición de y el posesivo nuestro:
(4a) La finca de nuestro abuelo
(4b) lafínka denuestroabuélo
Son átonas, asimismo, las conjunciones, como que y aunque en los siguientes ejemplos:
(5a) Veo que progresas
(5b) béo keprogrésas
(6a) Aunque cueste, lo lograré
(6b) aunkekuéste lolograré
Dentro de los pronombres hay división. Antes nos hemos referido a algunos de los que son tónicos, pero también los tenemos inacentuados, empezando, naturalmente, por los denominados pronombres átonos (me/nos, te/os, se, lo/los, la/las, le/les) y continuando por los relativos (que, cuando, donde, como, etc.). Obsérvense en (7b) el pronombre me y los relativos donde y que:
(7a) La ciudad donde me encuentro, que es Cáceres, es patrimonio de la humanidad
(7b) laziudád dondemenkuéntro keés kázeres és património delaumanidád
Hay que tener cuidado, eso sí, para no confundir los pronombres relativos con sus contrapartidas exclamativas e interrogativas, que se pronuncian y escriben con acento (¡Qué bonito!, ¿Dónde vives?).
Ser capaz de distinguir entre palabras tónicas y palabras átonas es fundamental para todo el que quiera entender las reglas de acentuación, especialmente las relativas a la tilde diacrítica. Manejarse con soltura en esta parcela es, asimismo, imprescindible para quienes han de hablar en público, pues de otro modo es imposible lograr una buena locución. También importan estas nociones, y mucho, a los estudiantes de español como lengua extranjera que deseen lograr una pronunciación aceptable. Los rasgos prosódicos, como el acento y la entonación, son fundamentales para que el discurso sea percibido como natural y entendido correctamente. Pueden tener más peso, incluso, que la correcta realización de los fonemas individuales. Si con esto no te he convencido de la importancia de esta distinción, ya no sé qué más se podría hacer.

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