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viernes, 23 de mayo de 2014

Poesía social española interpretada por Paco Ibáñez

“LA POESÍA ES UN ARMA CARGADA DE FUTURO” – Gabriel Celaya

Cuando ya nada se espera personalmente exaltante,
mas se palpita y se sigue más acá de la conciencia,
fieramente existiendo, ciegamente afirmado,
como un pulso que golpea las tinieblas,
cuando se miran de frente
los vertiginosos ojos claros de la muerte,
se dicen las verdades:
las bárbaras, terribles, amorosas crueldades.
Se dicen los poemas
que ensanchan los pulmones de cuantos, asfixiados,
piden ser, piden ritmo,
piden ley para aquello que sienten excesivo.
Con la velocidad del instinto,
con el rayo del prodigio,
como mágica evidencia, lo real se nos convierte
en lo idéntico a sí mismo.
Poesía para el pobre, poesía necesaria
como el pan de cada día,
como el aire que exigimos trece veces por minuto,
para ser y en tanto somos dar un sí que glorifica.
Porque vivimos a golpes, porque apenas si nos dejan
decir que somos quien somos,
nuestros cantares no pueden ser sin pecado un adorno.
Estamos tocando el fondo.
Maldigo la poesía concebida como un lujo
cultural por los neutrales
que, lavándose las manos, se desentienden y evaden.
Maldigo la poesía de quien no toma partido hasta mancharse.
Hago mías las faltas.  Siento en mí a cuantos sufren
y canto respirando.
Canto, y canto, y cantando más allá de mis penas
personales, me ensancho.
Quisiera daros vida, provocar nuevos actos,
y calculo por eso con técnica qué puedo.
Me siento un ingeniero del verso y un obrero
que trabaja con otros a España en sus aceros.
Tal es mi poesía: poesía-herramienta
a la vez que latido de lo unánime y ciego.
Tal es, arma cargada de futuro expansivo
con que te apunto al pecho.
No es una poesía gota a gota pensada.
No es un bello producto. No es un fruto perfecto.
Es algo como el aire que todos respiramos
y es el canto que espacia cuanto dentro llevamos.
Son palabras que todos repetimos sintiendo
como nuestras, y vuelan. Son más que lo mentado.
Son lo más necesario: lo que no tiene nombre.
Son gritos en el cielo, y en la tierra son actos.



Paco Ibáñez

Joan Manuel Serrat
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  “ACEITUNEROS” – Miguel Hernández

Andaluces de Jaén,
aceituneros altivos,
decidme en el alma: ¿quién,
quién levantó los olivos?
No los levantó la nada,
ni el dinero, ni el señor,
sino la tierra callada,
el trabajo y el sudor.
Unidos al agua pura
y a los planetas unidos,
los tres dieron la hermosura
de los troncos retorcidos.
Levántate, olivo cano,
dijeron al pie del viento.
Y el olivo alzó una mano
poderosa de cimiento.
Andaluces de Jaén,
aceituneros altivos,
decidme en el alma: ¿quién
amamantó los olivos?
Vuestra sangre, vuestra vida,
no la del explotador
que se enriqueció en la herida
generosa del sudor.
No la del terrateniente
que os sepultó en la pobreza,
que os pisoteó la frente,
que os redujo la cabeza.
Árboles que vuestro afán
consagró al centro del día
eran principio de un pan
que sólo el otro comía.
¡Cuántos siglos de aceituna,
los pies y las manos presos,
sol a sol y luna a luna,
pesan sobre vuestros huesos!
Andaluces de Jaén,
aceituneros altivos,
pregunta mi alma: ¿de quién,
de quién son estos olivos?
Jaén, levántate brava
sobre tus piedras lunares,
no vayas a ser esclava
con todos tus olivares.
Dentro de la claridad
del aceite y sus aromas,
indican tu libertad
la libertad de tus lomas.



Paco Ibáñez
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“BALADA DEL QUE NUNCA FUE A GRANADA” – Rafael Alberti

¡Qué lejos por mares, campos y montañas!
 Ya otros soles miran mi cabeza cana. Nunca fui a Granada.
Mi cabeza cana, los años perdidos.
Quiero hallar los viejos, borrados caminos.
Nunca vi Granada.

Dadle un ramo verde de luz a mi mano.
Una rienda corta y un galope largo.
Nunca entré en Granada.
¿Qué gente enemiga puebla sus adarves?
 ¿Quién los claros ecos libres de sus aires?
Nunca fui a Granada.

¿Quién hoy sus jardines aprisiona y pone
cadenas al habla de sus surtidores?
 Nunca vi Granada.

Venid los que nunca fuisteis a Granada.
Hay sangre caída, sangre que me llama.
Nunca entré en Granada.

Hay sangre caída del mejor hermano.
Sangre por los mirtos y aguas de los patios.
 Nunca fui a Granada.

Del mejor amigo, por los arrayanes.
Sangre por el Darro, por el Genil sangre.
 Nunca vi Granada.

Si altas son las torres, el valor es alto.
Venid por montañas, por mares y campos.
Entraré en Granada.



Paco Ibáñez

Rosa León
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“ME LLAMARÁN” – Blas de Otero

…porque la mayor locura que puede
hacer un hombre en esta vida es dejarse
morir, sin más ni más…
SANCHO
(Quijote, II, cap. 74.)

Me llamarán, nos llamarán a todos.
Tú, y tú, y yo, nos turnaremos,
en tornos de cristal, ante la muerte.
Y te expondrán, nos expondremos todos
 a ser trizados ¡zas! por una bala.
Bien lo sabéis. Vendrán
por ti, por ti, por mí, por todos.
Y también
por ti.
 (Aquí
no se salva ni dios. Lo asesinaron.)
Escrito está. Tu nombre está ya listo,
temblando en un papel. Aquel que dice:
abel, abel, abel... o yo, tú, él…


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“ME QUEDA LA PALABRA” – Blas de Otero

Si he perdido la vida, el tiempo, todo
lo que tiré, como un anillo, al agua,
si he perdido la voz en la maleza,
me queda la palabra.

Si he sufrido la sed, el hambre, todo
lo que era mío y resultó ser nada,
si he segado las sombras en silencio,
me queda la palabra.

Si abrí los labios para ver el rostro
puro y terrible de mi patria,
si abrí los labios hasta desgarrármelos,
me queda la palabra.


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“ESPAÑA EN MARCHA” – Gabriel Celaya

Nosotros somos quien somos.
¡Basta de Historia y de cuentos!
¡Allá los muertos! Que entierren como Dios manda a sus muertos.

Ni vivimos del pasado,
ni damos cuerda al recuerdo.
Somos, turbia y fresca, un agua que atropella sus comienzos.

Somos el ser que se crece.
Somos un río derecho.
Somos el golpe temible de un corazón no resuelto.

Somos bárbaros, sencillos.
Somos a muerte lo ibero
que aún nunca logró mostrarse puro, entero y verdadero.

De cuanto fue nos nutrimos,
transformándonos crecemos
y así somos quienes somos golpe a golpe y muerto a muerto.

¡A la calle! que ya es hora
de pasearnos a cuerpo
y mostrar que, pues vivimos, anunciamos algo nuevo.

No reniego de mi origen
pero digo que seremos
mucho más que lo sabido, los factores de un comienzo.

Españoles con futuro
y españoles que, por serlo,
aunque encarnan lo pasado no pueden darlo por bueno.

Recuerdo nuestros errores
con mala saña y buen viento.
Ira y luz, padre de España, vuelvo a arrancarte del sueño.

Vuelvo a decirte quién eres.
Vuelvo a pensarte, suspenso.
Vuelvo a luchar como importa y a empezar por lo que empiezo.

No quiero justificarte
como haría un leguleyo,
Quisiera ser un poeta y escribir tu primer verso.

España mía, combate
que atormentas mis adentros,
para salvarme y salvarte, con amor te deletreo.



Paco Ibáñez

martes, 25 de febrero de 2014

Comentario de La casa de Bernarda Alba Por Mario López Asenjo (MasterLengua)


La obra, estrenada en Buenos Aires en 1945 por la compañía de Margarita Xirgu, en España no se pudo representar hasta 1964. Desde entonces se ha convertido en un clásico de la literatura española y universal.
Para la mayoría de la crítica se trata de la mejor obra del autor.

1. Argumento
Tras la muerte de su segundo marido, Bernarda Alba impone a sus cinco hijas un luto de ¡8 años!; es decir, que durante ese tiempo no podrán salir de su casa, quedarán recluidas, como en  una cárcel. Pueden permitírselo porque pertenecen a una acomodada familia de media/alta clase rural, tienen criadas y viven de las rentas.
El luto impuesto se trata de la exageración de una costumbre real, de una tradición llevada a extremos increíbles (normalmente el luto duraba un año cómo máximo). Pero esa misma exageración, ese exceso sitúa la obra en el plano de lo mítico, lo legendario y lo simbólico.
Las hijas viven una diferente situación. Solo Angustias sabe que va a salir de ese encierro porque está prometida para casarse con Pepe el Romano (éste no la quiere, solo se casa por la dote). El resto tiene que resignarse a vivir sin salir a la calle mientras dure el luto. Pero la forma que tiene cada una de ellas de afrontarlo será  diferente: Magdalena y Amelia son mas sumisas, pronto se resignan y pierden la esperanza y la motivación; Martirio, en cambio, se consuela mostrando  envidia y odio, especialmente en su relación con Adela y Angustias; y  Adela, la más  rebelde, no se resigna a estar como enterrada en vida y quiere disfrutar de su cuerpo y su juventud, y a pesar de las limitaciones, se hace amante de Pepe el Romano
Recordemos que ninguna puede salir de la casa. Pero Angustias, como va a casarse, puede entrevistarse con su novio a través de la ventana de su habitación. Los encuentros se hacen por la noche, y cuando acaba la entrevista, “El Romano” va al otro lado de la casa hasta la ventana de Adela que ha llamado su atención y se ha convertido rápidamente en su amante.
La Poncia (una de las criadas) es la primera en descubrir la situación, pero no dice nada a Bernarda. Martirio pronto conocerá también los encuentros secretos de Adela  y es  precisamente ella quien  en el acto tercero, movida por los celos, delate a su hermana.
Los amantes son sorprendidos, hay una confusión, se oye un disparo y Adela creyendo muerto su amor, toma la solución más trágica.
En resumen, la obra muestra un enfrentamiento de fuerzas  irreconciliables: por un lado, Adela representante del  vitalismo y la pasión que nunca renunciará a buscar su libertad como persona mas allá del presidio de su casa; por el otro,Bernarda, representante de todas las restricciones sociales y morales que oprimen al ser humano.

2. Personajes
Bernarda Alba (60 años). Representa las convenciones morales y sociales más conservadoras. Su principal preocupación es guardar la apariencia, el qué dirán. Es capaz de imponer a sus hijas el tormento de 8 años de luto sólo por una cuestión de dignidad social  llevada al extremo (el luto, en condiciones muy extremas podía llegar como mucho a los tres años), por guardar las apariencias, por  parecer más decente que los demás.
Es orgullosa y dominante (“Aquí se hace lo que yo mando”). Siempre impone su voluntad. Su dura personalidad no deja nunca ver al más mínimo sentimiento (“Yo no me meto en los corazones”).
Como veremos toda la obra está repleta de símbolos y en este sentido Bernarda representaría la autoridad ciega y opresora. La primera palabra que pronuncia en la obra es “Silencio” y tras la muerte de Adela cierra la obra diciendo “silencio, he dicho silencio”. Simbólicamente vemos como ella abre y cierra el círculo infernal del que no se puede escapar.
Las hijas
Todas las hijas viven con el deseo del mundo exterior (“querer salir”). Y todas ellas están más o menos obsesionadas por lo erótico. Las cinco hijas de Bernarda representan actitudes que van de la sumisión o la resignación a la rebeldía.
Angustias  (39 años). Hija del primer matrimonio de Bernarda, lo que la convierte en prácticamente la única heredera. Es una mujer, como se dice en la obra, fea, delgada, débil y enfermiza. A pesar de ello, se va a casar con Pepe el Romano por la motivación de la herencia (o dote).
Junto con Martirio y por supuesto Adela, es la hija que más peso dramático tenga en la obra.
Magdalena (30 años). Por una parte da muestras de sumisión, pero puede sorprendernos con amargas protestas. Ella hubiera preferido ser un hombre, ya que  ha abandonado la idea de casarse. Tiene una escasa participación en la obra.
Amelia (27 años). Uno de los personajes menos caracterizado. Podemos decir de ella que era: resignada y tímida
Martirio (24 años). Personaje más complejo. Pudo haberse casado, si su madre no se lo hubiera impedido, pero el novio no era de su gusto, no pertenecía a la misma clase social que la familia de Bernarda, es decir, pequeños hidalgos campesinos.
Actúa de un modo bastante irracional, en especial en lo que se refiere a su hermana Adela. Ella también está enamorada de Pepe el Romano y, movida por los celos, será la que desencadene la tragedia final, pues, y lo dice expresamente en la obra, “Pepe será solo para Angustias o no será para ninguna”.
Adela (20 años). Es la más joven, hermosa y  apasionada. En el primer acto, por ejemplo, aparece vestida con un traje verde (símbolo de vitalismo y vida).
Es la que tiene más deseos de libertad hará que inevitablemente sea la primera hija que se  enfrente con su madre. Si su madre les impone una reclusión de 8 años, ella no se resigna a soñar, a sentirse libre al menos con la imaginación, a no perder la esperanza. Y los deseos los realiza al hacerse amante de Pepe.
En el plano social, si Bernarda Alba  representa un estricto código moral de la honra y la dignidad de la mujer que debe guardar su virtud y, en consecuencia, la virginidad fuera del matrimonio, Adela rompe con todas las reglas y convenciones impuestas para una mujer de su época: “¡Mi cuerpo será de quien yo quiera!”. Se hace amante de Pepe el Romano aunque esto suponga quedar “manchada” socialmente.
Otros Personajes
Maria Josefa (80 años) La madre de Bernarda. Está loca y vive encerrada en su habitación. Representa simbólicamente los problemas centrales: la frustración de las mujeres y el deseo de matrimonio, el deseo de maternidad, la búsqueda de la libertad: “¡Quiero salir y casarme a la orilla del mar, a la orilla del mar ¡Quiero irme de aquí, Bernarda! A casarme a la orilla del mar, a la orilla del mar.”
La Poncia (60)Vieja criada: interviene en las conversaciones, en los conflictos, hace advertencias, da consejos a Bernarda. Tiene bastante presencia en la obra. Será la primera en descubrir la relación entre Adela y Pepe, aunque no la delata.
La Criada (50). De mucho menor importancia que Poncia; se muestra sumisa e hipócrita enfrente de Bernarda (aunque la odia)
Pepe El Romano. Aunque no aparece en escena  está presente en toda la obra como foco de las tensiones. Es la encarnación del hombre como  objeto del deseo. Va detrás del dinero de Angustias, pero se enamora de Adela.

3. Estructura
Es muy simple y tradicional: 3 actos que coinciden el desarrollo argumental de la obra, o sea:
  • Acto I: planteamiento (la situación de luto, Angustias novia del Romano: la única que va a salir)
  • Acto II: nudo (Adela y Pepe son amantes)
  • Acto III desenlace (descubrimiento de los amantes y tragedia final)

4. Tema central
Es el tema principal de la obra es el mismo que recorre toda la obra de Lorca: El enfrentamiento entre la libertad individual y la autoridad (normalmente representada en las normas y restricciones sociales y morales). Las hijas ansiosas de vida y libertad son reprimidas por la autoridad de Bernarda.
Temas secundarios
  • El erotismo y el deseo sexual
El sexo es presentado en la obra como un instinto tan ciego e irracional como el poder y la autoridad que representa Bernarda. El deseo sexual condiciona a todas las hijas, pero se manifiesta con toda su fuerza en Adela: la única que no puede reprimirlo, que se deja llevar por su pasión aunque le cueste la vida. Dice: “Nadie podrá evitar que suceda…”, “Mi cuerpo será de quien yo quiera…”, “Me pondré delante de todos la corona de espinas”; “Aquí se acabaron las voces de presidio… en mí no manda más que Pepe!”
  • La hipocresía, el mundo del que dirán y la marginalidad de la mujer
El tema de la hipocresía está relacionado con el de la marginalidad de la mujer y el sentido de la honra. Lo que es consentido en los hombres no lo es en las mujeres. Estas viven guardando las apariencias, comportándose como se espera de ellas: honestas, solo tienen novio para casarse con él y luego son obedientes esposas y cuidadoras de su casa.
Dice Bernarda: “Yo no me meto en los corazones, pero quiero buena fachada y armonía familiar”; e insiste en ello varias veces: “quiero buena fachada” (o sea, mantener la apariencia).  Como los otros aspectos represivos de la obra, es Bernarda quien, a pesar de ser mujer, defiende los valores sexistas que impiden a la mujer manifestarse. Un buen ejemplo de esta actitud la encontramos en los consejos que da a Angustias para cuando se case (acto tercero):
Bernarda: ¿Qué cuenta Pepe?
Angustias: Yo lo encuentro distraído. Me habla siempre como pensando en otra cosa. Si le pregunto qué le pasa, me contesta: «Los hombres tenemos nuestras preocupaciones.»
Bernarda: No le debes preguntar. Y cuando te cases, menos. Habla si él habla y míralo cuando te mire. Así no tendrás disgustos.
Angustias: Yo creo, madre, que él me oculta muchas cosas.
Bernarda: No procures descubrirlas, no le preguntes y, desde luego, que no te vea llorar jamás.
 Angustias: Debía estar contenta y no lo estoy.
Bernarda: Eso es lo mismo.
  • La envidia y el odio
Se manifiesta en las hijas y es una consecuencia directa de su presidio. Todas envidian a Angustias porque siendo la más fea y vieja es la única que por su dinero tiene la posibilidad de casarse y salir de la casa. Pero es entre Adela y Martirio donde se muestra con toda su fuerza el sentimiento de envidia y odio. A Martirio le hubiera gustado ocupar el lugar de Adela como amante de Pepe El Romano y por celos delata a su hermana lo que desencadena la tragedia final.

5. El Espacio
La acción se desarrolla en la casa de Bernarda Alba, un espacio cerrado. Este lugar, transmite una atmósfera asfixiante y es  comparado a lo largo de la obra con un “convento”, un “presidio” o un “infierno”.
Si el mundo interior junto con el calor de verano en que se desarrolla la acción dramática reprime las pasiones y ahoga a los personajes, el mundo exterior (nunca presente físicamente en la obra y como Pepe El Romano solo aludido o nombrado) representa la libertad y la vida.

6. El Lenguaje
El manejo del lenguaje en la obra es magistral y es el elemento que hace creíble la  mezcla de realidad y poesía de la obra. Los personajes emplean una lengua que parece coloquial y adecuada al mundo rural, pero es solo apariencia porque se trata de un lenguaje muy medido y rítmico, conciso y preciso, y con una fuerte carga poética. El diálogo destaca por el empleo de  réplicas cortas y rápidas. Pero, como decimos, lo nuevo y original es que Lorca fue capaz de crear un lengua literario (nadie en los pueblos habla como lo hacen los personajes de la obra) pero de apariencia coloquial. Ese equilibrio es difícil, casi imposible de conseguir.
Veamos algunos ejemplos de este lenguaje (noto la presencia de lenguaje literario con la negrita):
La Poncia: Tirana de todos los que la rodean. Es capaz de sentarse encima de tu corazón y ver cómo te mueres durante un año sin que se le cierre esa sonrisa fría que lleva en su maldita cara. ¡Limpia, limpia ese vidriado!
Adela: Es inútil tu consejo. Ya es tarde. No por encima de ti, que eres una criada, por encima de mi madre saltaría para apagarme este fuego que tengo levantado por piernas y boca.
BERNARDA: Quietas, quietas. ¡Qué pobreza la mía no poder tener un rayo entre los dedos!

7. Los símbolos. La obra está repleta de simbolismo. El recurso de cargar a las palabras y a las acciones de un doble significado es un hecho que se repite en toda la producción de Lorca tanto en su poesía como en su teatro. Algunos de los símbolos usados en La Casa de Bernarda Alba han aparecido repetidamente en toda su obra anterior; nos referimos por ejemplo al agua, el caballo, el color verde, el calor… Otros símbolos son propios para este  drama como por ejemplo la etimología del nombre en los personajes y su  paralelismo bíblico.
Quizá el primer símbolo sean la hijas y Bernarda; las primeras representan la  libertad y Bernarda la  autoridad que no las deja ser libres. El ser humano enfrentado a las normas sociales.
Resto de significaciones simbólicas destacadas:
  • El Agua. En Lorca el agua tiene un doble significado. Si fluye libre (como el agua de un río) tiene significado de vida; en cambio el agua detenida, el agua de los pozos o estanques significa muerte.
(En el acto I) Bernarda: Es así como se tiene que hablar en este maldito pueblo sin río, pueblo de pozos, donde siempre se bebe el agua con el miedo de que esté envenenada. (Acto III)Prudencia: Yo dejo que el agua corra. No me queda más consuelo que refugiarme en la iglesia, pero como me estoy quedando sin vista tendré que dejar de venir para que no jueguen con una los chiquillos…
  •  El calor. Está en relación con la situación de angustia personal que viven las hijas y que viene provocada por la opresión del encierro. Con el calor se acentúa la sensación de asfixia dentro de la casa.
[Acto II]  Amelia: (A la Poncia.) Abre la puerta del patio a ver si nos entra un poco el fresco. (La Poncia lo hace.) Martirio:Esta noche pasada no me podía quedar dormida del calorAmelia: ¡Yo tampoco!
  •  La Locura: La Madre-Loca de Bernarda: Símbolo de la libertad que se enfrenta a la autoridad, también de los deseos de maternidad y matrimonio (ver fin acto I)
  •  El Caballo. Símbolo de la pasión, la vitalidad. Aparece casi al final de la obra como anuncio de que la fuerza incontenible de la pasión golpea los muros  que acabará por derribar de la casa.
(Se oye un gran golpe, como dado en los muros.) ¿Qué es eso? Bernarda: El caballo garañón, que está encerrado y da coces contra el muro. (A voces.) ¡Trabadlo y que salga al corral! ( En voz baja.) Debe tener calor.
  •  Simbolización con Cristo y el nuevo testamento. En la etimología de los nombres y en algunos de los comportamientos de los personajes se observa esta implicación con los hechos bíblicos que dota al drama de una nueva implicación de alcance místico. Adela sería el Cristo, muere “colgada” y tienen que descolgarla como al Cristo de la cruz (final de la obra). Ella misma asume ese papel cuando dice que  me pondré delante de todos la corona de espinas. La madre de Bernarda lleva los nombres de los padres de cristo María Josefa. La Poncia como Poncio Pilatos es testigo de los hechos pero no se implica en la denuncia explicita. Incluso Pepe tiene el sobrenombre de el Romano. Elementos todos, en definitiva,  que ayudan a crear un nuevo plano en la obra.

8. Comentario
La obra, como decimos, muestra un enfrentamiento de fuerzas  enfrentadas: por un lado, Adela representante del  vitalismo y la pasión que nunca renunciará a buscar su libertad como persona mas allá del presidio de su casa; por el otro, Bernarda, representante de todas las restricciones sociales y morales que oprimen al ser humano.
Los personajes principales más que personas representan conceptos: Bernarda, autoridad ciega; Adela, sexualidad,  libertad y pasión.
Las mujeres de la casa viven encerradas en un mundo del que no hay salida posible. La única forma de escapar es por medio de la locura como hace  María Josefa o la muerte como Adela.
Impresiona la manera de presentar el ambiente de opresión dentro de la casa. El lector se siente identificado con la pobre situación de las chicas. Además los rápidos diálogos hacen que  se desarrolle muy fluida, además de que estos diálogos están llenos de insinuaciones simbólicas y poéticas.
La metáfora del deseo de libertad del ser humano que preside la obra es válido para cualquier sociedad y cualquier época. Quizá principalmente por ello, la obra sigue de actualidad, y es seguro que no pasa una temporada en la que algún grupo profesional o amateur vuelve a representarla.
Bibliografía:
  • GARCÍA LORCA, F. (2011) La casa de Bernarda Alba. CATEDRA. Madrid
Enlaces:
  • Ver la obra en youtube
  • La versión para el cine, también en youtube


Comentario de La familia de Pascual Duarte por Mario López Asenjo (MasterLengua)

Publicada en 1942 es la novela que inaugura el llamado “tremendismo” literario. Además es la primera novela de Cela y la que inicia su reconocimiento por parte de la crítica y el público. El novelista ofrece en estas páginas la trascripción de las memorias de Pascual Duarte, un asesino que espera la ejecución en la cárcel de Badajoz. La obra se presenta desde una perspectiva moralista, como “un modelo de conductas”, pero  “un modelo para huirlo”.
La obra comienza con una frase similar al comienzo de El Buscón. Aquél decía, “Yo, señor, soy de Segovia” y la obra de Cela: “Yo, señor, no soy malo, aunque no me faltarían motivos para serlo”. Además del evidente homenaje al Buscón, ya desde la primera línea se insiste en que su condición natural, como la de cualquier hombre, es la de ser bueno, pero que la vida le ha hecho comportarse mal. Sucesivas desgracias van rompiendo el equilibrio de Pascual: la muerte del padre por rabia, la del hermano retrasado al ahogarse en una tinaja de aceite, la del segundo hijo por un “mal aire traidor”. Todas estas (y otras desgracias) provocan en Pascual dolor y abatimiento pues cree que es por su culpa, que está maldito.
Todo le sale mal y su reacción ante las adversidades es el crimen: matar a quien le hace daño, ya sea animal o persona.
2. Resumen
El autor se presenta camuflado al inicio del libro como un simple transcriptor de la obra. Lo primero que aparece en el libro es, pues,  una Nota del transcriptor [pag. 1] que nos dice básicamente que por casualidad encontró las memorias (la novela autobiográfica que vamos a leer) en una farmacia de Almendralejo (Extremadura) y que puso los textos manuscritos en orden y los pasó a máquina. Que no añadió nada a las memorias, solo cortó algunos pasajes por su crueldad, y concluye su cita  calificando la obra de la siguiente manera:

El personaje, a mi modo de ver, y quizá por lo único que lo saco a la luz, es un modelo de conductas; un modelo no para imitarlo, sino para huirlo; un modelo ante el cual toda actitud de duda sobra; un modelo ante el que no cabe sino decir:
-¿Ves lo que hace? Pues hace lo contrario de lo que debiera.
Pero dejemos que hable Pascual Duarte, que es quien tiene cosas interesantes que contarnos.

Finalizada la nota del “supuesto” transcriptor, nos encontramos con la carta del propio Pascual Duarte (autor de la novela autobiográfica) enviada desde la Cárcel de Badajoz, el 15 de febrero de 1937 a don Joaquín Barrera López, el más íntimo amigo del último asesinado por Pascual: el conde de Torremejía, y por cuyo crimen está en la cárcel.
En la carta le explica que escribió estas memorias para descargar la conciencia y justificar o explicar el por qué de su conducta.
Tras otra breve nota, se inicia finalmente la novela con esta dedicatoria de Pascual Duarte:
A la memoria del insigne patricio don Jesús González de la Riva, Conde de Torremejía quien al irlo a rematar el autor de este escrito le llamó Pacualillo y sonreía.

Capítulos I
Desde el primer capítulo de las memorias de Pascual Duarte (PD, en adelante)  busca la justificación y el perdón por los hechos que va a relatar. Parece como si él no fuera culpable, sino el mundo en el que le tocó vivir. Esta actitud de humildad y arrepentimiento será una constante en el tono de la narración en la novela:
Yo, señor, no soy malo, aunque no me faltarían motivos para serlo. Los mismos cueros tenemos todos los mortales al nacer y sin embargo, cuando vamos creciendo, el destino se complace en variarnos como si fuésemos de cera y en destinarnos por sendas diferentes al mismo fin: la muerte.
II
Continúa con el relato de su niñez: De mi niñez no son precisamente buenos recuerdos los que guardo. Su padre era un hombre rudo, violento y que había estado en la cárcel por contrabandista; su madre una borracha, sucia que descuidaba sus obligaciones en la casa. De ninguno de los dos recibió cariño:
Se llevaban mal mis padres; a su poca educación se unía su escasez de virtudes y su falta de conformidad con lo que Dios les mandaba -defectos todos ellos que para mi desgracia hube de heredar
III
Cuenta los primeros años de su hermana Rosario. La niña se crió de mala manera, estuvo varias veces al borde de la muerte por falta de alimento.
Se recupera, crece pero el autor dice que siempre fue una mala persona. La narración no es lineal sino que como ya advirtió Pascual al principio, se guía por sus recuerdos y sigue la estela del personaje. Por tanto, nos cuenta en este capítulo las etapas de infancia y  madurez de su hermana hasta que se va de casa muy joven para vivir con un sinvergüenza que se llama El estirao
IV
Continúa con el relato de la historia de su familia (y vuelve de nuevo atrás en la historia respecto al punto en que la había dejado en el capítulo anterior). Su padre muere por rabia antes del nacimiento de su segundo hermano, Mario, otro niño que tendrá una vida accidentada, corta y desgraciada porque nació con una minusvalía física y psíquica que le hubiera impedido llevar una vida normal.
En el resto del capítulo, se narran sin  ahorrar la crueldad de los detalles  algunas de las desgracias que le sucedieron a Mario en sus primeros años. Caídas, golpes, deformaciones en su cuerpo, la falta de cariño que recibía del que fue su Padrastro, el amante de su madre, un tal señor Rafael.
V
Narra la muerte del pobre Mario que se ahogó en una tinaja de aceite. Pascual culpa a su madre de la muerte del niño al que tenía desatendido y maltratado. En el entierro, Pascual se queda a solas con Lola, su futura mujer.  Y allí, en el mismo cementerio, Pascual le declara su amor y tienen un encuentro sexual.
VI
Capitulo de transicion. No continúa con las memorias, sino que escribe sobre sus impresiones desde la carcel. Le han trasladado de cárcel, tiene una nueva celda desde la que ve más luz.
Fijémonos que, como en las novelas picarescas, toda la novela está escrita pensando en un lector concreto, como en una carta. Con este lector repetidamente en la novela Pascual insiste en dejar claro su sincero  arrepentimiento, a la vez que no pierde ocasión para que se justifique su conducta (insistimos una vez mas en ello)
Capitulos VII- XII: continúa las memorias
Pascual tiene una novia, Lola, que se ha quedado embarazada. La noticia les coge desprevenidos pero reaccionan rápidamente y PD decide que se deben casar lo antes posible.
A diferencia del resto de capítulos, éste destaca por no narrar ninguna desgracia, al contrario, hay un cierto aire de felicidad y buenos sentimientos en los hechos de los personajes.
VIII y IX
Se narra la boda. Al salir de la iglesia, él y su mujer van a caballo para pasar la “luna de miel”, que consiste en estar unos días de hotel en  la ciudad de al lado.
Regresan a su pueblo a los tres días y nada mas llegar los amigos lo llevan a la taberna para celebrar su vuelta y a ella la mandan sola a casa en la yegua. Será entonces cuando sobrevenga de nuevo la desgracia: la yegua tira a Lola al suelo y esa misma noche sufre un aborto.
Es una pena que las alegrías de los hombres nunca se sepa dónde nos han de llevar, porque de saberlo no hay duda que algún disgusto que otros nos habríamos de ahorrar;…
La reacción de Pascual al conocer la noticia fue la de matar sangrientamente al animal. 
X
Ha pasado un año y Lola vuelve a quedarse embarazada. El niño esta vez nace sin problemas y le ponen por nombre Pascual. Aunque como siempre, tanta normalidad y aparente felicidad hace que Pascual presagie una próxima desgracia. Ésta en lo cierto, sus presagios vuelven a cumplirse y a los once meses el niño muere de manera súbita.
XI – XII
Tiene que superar la crisis de la pérdida de su hijo con la compañía de su mujer, hermana y madre. Pero éstas en lugar de ayudarle a superarlo son un obstáculo odioso pues se pasan día y noche lamentando la desgracia y recordándole lo sucedido, por lo que se hace imposible el necesario olvido. Las relaciones entre ellos se deterioran cada vez más. La tensión por la muerte del hijo  provoca un mayor enfrentamiento entre Pascual y su madre. En el fondo, Pascual odia a su madre pues la culpa de la vida que ha llevado y de las desgracias que le suceden.
XIII
Es otro capítulo de transición, vuelve a su situación en la prisión. Nos dice que lleva un mes sin escribir, que ha estado reflexionando y que se ha confesado
XIV
Pascual huye después de no soportar más la atmósfera de su casa con el constante recuerdo del niño muerto, necesita salir de ahí o cometerá una locura. Su plan es ir a Madrid y desde allí a La Coruña para zarpar hacia América. En Madrid pasa 2 semanas tranquilo. Una vez en La Coruña trata en vano de coger un barco para América. No puede. Descubre resignado que solo tiene la mitad del dinero que cuesta el billete.
Realizando diferentes trabajos, pasa casi 2 años en La Coruña hasta que la nostalgia le obliga a volver a casa. Piensa que su familia le habrá perdonado.
XV
Cuando vuelve a casa se entera por su mujer que ella espera un hijo de otro. Pascual acepta la noticia con tranquilidad, entiende que han pasado dos años, que lo daban por muerto… Solo quiere que su mujer aborte para salvar su honor. Ella se niega y al final PD se resigna a que tendrán el hijo, pero al menos quiere saber de quién es. Lola  no quiere decírselo por miedo a que lo mate. Por fin lo confiesa: fue el Estirao, el novio de su hermana.
Lola morirá poco después de hacer esta confesión.
XVI
Pascual y el Estirao se encuentran. Según el relato de Pascual el Estirao lo provoca y aunque él quiere evitar el enfrentamiento (recordemos que se lo había prometido a Lola), al final cede a las provocaciones y en la pelea asesina al Estirao.
XVII
Cumple su primera condena por el asesinato. Tras 3 años vuelve a su pueblo, pero se encuentra con la indiferencia de su madre al recibirlo (y de la gente en general)  parece como si a nadie le importara su vuelta, que incluso preferirían no verlo. Su hermana se ha vuelto a liar con otro hombre. Se trata del “señorito” Sebastián; es decir, el hijo del rico de la zona.
XVIII
Se reencuentra con su hermana Rosario. Ésta le tiene preparada  una sorpresa: una mujer soltera del pueblo que estaba enamorada desde siempre de él, le está esperando para ser su mujer. A Pascual le parece bien la joven (30 años) pues es buena mujer y hermosa. Parece que la vida le da una segunda oportunidad.
XIX
Pero apenas dos meses después de casarse la situación se vuelve imposible para Pascual. Su madre es la culpable de que no pueda tener paz en su casa. Le trae el recuerdo de todo lo malo que le ha sucedido en la vida, su mujer también la odia, la convivencia con ella es imposible. Decide que solo hay dos soluciones o huir a otro lugar o solucionarlo con sangre, piensa en la muerte y, como se nos anunciaba en el  cap. VII, cuando su madre duerme, la mata a cuchilladas.
Es el último capítulo de la novela, después vienen como epílogo las declaraciones del cura y el guardia civil que estuvieron presentes en la ejecución de Pascual y otra nota del transcriptor, como al principio de la novela. En ella el transcriptor dice, entre otras cosas que:
Hasta aquí las cuartillas manuscritas de Pascual Duarte. Si lo agarrotaron a renglón seguido, o si todavía tuvo tiempo de escribir más hazañas, y éstas se perdieron, es una cosa que por más que hice no he podido esclarecer.
(…)
Es una contrariedad no pequeña esta falta absoluta de datos de los últimos años de Pascual Duarte. Por un cálculo, no muy difícil, lo que parece evidente es que volviera de nuevo al penal de Chinchilla (de sus mismas palabras se infiere) donde debió estar hasta el año 35 o quién sabe si hasta el 36 Desde luego, parece descartado que salió de presidio antes de empezar la guerra. Sobre lo que no hay manera humana de averiguar nada es sobre su actuación durante los quince días de revolución que pasaron sobre su pueblo;
3. Influencias
La novela fija sus modelos creativos principalmente en:
La novela picaresca. Especialmente se aprecia la influencia de la picaresca en los cinco primeros capítulos (niñez de Pascual, su casa, padres y hermanos). Recordemos el inicio de la obra: Yo, señor, no soy malo, comienza Pascual. Yo, señor, soy de Segovia, comentaba Pablos en El Buscón. Pero más allá de guiños al género picaresco, esta influencia se observa en elementos narrativos y estructurales como:  
  • La narración en primera persona de unas  memorias que han sido escritas para explicar una situación presente. En la picaresca el destinatario era vuestra merced  y las memorias permitían al lector comprender la situación de degradación actual del personaje. En LFPD el narrador dirige sus memorias a Joaquín Barrera López para que comprenda por qué asesinó al conde de Torremejía y al mismo tiempo descargar su conciencia.
  • En la movela picaresca el protagonista es un ser que pertenece a lo más degradado y bajo de la sociedad; Pascual lo mismo: una vida de aislamiento, marginalidad y desgracias.
  • Ambas son novelas episódicas, en el sentido de que solo se seleccionan los acontecimientos importantes para la finalidad del relato.
La novela naturalista
  • No tanto en el estilo como en la descripción del entorno social marginal y mísero en el que se mueven los personajes. El gusto por las descripciones detalladas de hechos macabros y repulsivos también es herencia de la novela naturalista de última hora. Es decir, no la decimonónica, sino la que degeneró en un subgénero sensacionalista que tuvo su apogeo en las primeras décadas del siglo XX.
  • El determinismo, o lo que es lo mismo: el influjo de la herencia genética y el entorno social que condicionan la vida del individuo.
El Romance de ciego
  • En relación con la influencia de la novela naturalista se sitúa la de los romances de ciego: relatos sensacionalistas acerca de crímenes y sucesos repulsivos.
E.A. Poe y Dostoyevsky
  • Dos autores  a los que se puede seguir su huella en la obra: los crímenes, la observación del alma humana en lo que tiene de patológico y enigmático.
4. Estructura
La estructura externa: la novela está dividida en unos documentos de apertura: nota del transcriptor, cartas de Pascual y dedicatoria, seguidos de XIX capítulos más otros documentos de cierre después del último capítulo
En cuanto a la estructura interna, según Gonzalo Sobejano, uno de los primeros expertos en la obra, el contenido de la novela se estructura en los siguientes bloques:
Bloque de apertura: Documentos que abren las memorias
  • la nota del transcriptor
  • la carta incluyendo el envío del original
  • la claúsula del documento ológrafo otorgado por don Joaquín Barrera López, quien por morir sin descendencia legó sus bienes a las monjas del servicio doméstico
  • Dedicatoria de Pascual
Bloque 1. Caps. 1-5La familia de Pascual (no creada por él)
  • cap. 1: su pueblo y su casa
  • cap. 2: sus padres
  • cap. 3: su hermana Rosario
  • cap. 4 y 5: su hermano Mario. Lola
Bloque 2. Cap 6Capítulo de transición: Pascual reflexiona desde su celda
Bloque 3. Caps. 7-12La familia creada por Pascual Duarte
  • cap. 7: se casa con Lola
  • cap. 8: la luna de miel
  • cap. 9: el primer hijo es un aborto
  • cap. 10: nace y muere su segundo hijo
  • cap. 11: el ambiente de la casa tras la muerte de Pascualillo
  • cap. 12: reproches de las mujeres de su casa a Pascual
Bloque 4. Cap. 13.  Capítulo de transición: Pascual reflexiona desde su celda
Bloque 5. Caps. 14-19: La descomposición de la familia de Pascual Duarte
  • cap. 14: huida de Pascual
  • cap. 15: regreso de Pascual y muerte de Lola
  • cap. 16: Pascual mata a el Estirao
  • cap. 17: Pascual pasa tres años en el penal de Chinchilla y regresa a su casa
  • cap. 18: Conoce a Esperanza
  • cap. 19: Se casa con Esperanza y mata a su madre
Bloque de cierre
  • una segunda Nota del transcriptor que contiene:
  • la carta del capellán de la cárcel de Badajoz
  • la carta de un guardia civil de la misma cárcel
5. Temas principales
El principal tema del libro es la violencia como respuesta ante las adversidades que tiene la vida. Pascual se esfuerza en toda la obra para convencernos de que la influencia del entorno le condujo a matar. De haber nacido en otro contexto, criado por otra familia y educado convenientemente no habría acabado siendo un asesino. Por tanto, la violencia y el asesinato son la única respuesta posible a la amenaza exterior. ¿Se puede transmutar este tema a la sociedad en la que vive Pascual Duarte? Parece evidente que sí. Recordemos que Pascual es violento por el entorno, según insiste él, y, no es casualidad, el final de sus días coincide con el estallido de la Guerra Civil Española. La violencia estaba instalada en aquella sociedad.

Otros temas relacionados son:
  • La soledad y/o el aislamiento: Pascual está solo desde que nace. Rodeado de gente, pero en soledad, veamos: sus padres no lo quieren, crece en total aislamiento, en una casa alejada del pueblo, sin contacto con la escuela desde temprana edad. Se casa pero sin la comprensión de los demás debe afrontar la desgracia de la muerte de sus hijos. Huye de casa y se pasa dos años solo buscandose la vida (y a sí mismo) y solo pasa sus ultimos años en la cárcel esperando ser ajusticiado.
  • La visión primitiva y animal del ser humano. Pascual actúa por instinto, como un animal herido se defiende y mata por necesidad. En las páginas de la novela hay toda una reflexión sobre la naturaleza animal del ser humano que está como camuflada por la cultura y la moral impuestas por la sociedad, pero que en determinadas circunstancias (como las de Pascual) el instinto se  muestra y toma el control sobre el individuo.
  • El fatalismo, ese fatum que persigue a Pascual y a su familia, es como un círculo infernal del que no es posible la huida.
6. Personajes destacados
Pascual Duarte
Es el personaje protagonista y el más complejo de la novela. En el se unen el sentido común y el instinto animal,  la barbarie y la sensibilidad de un modo que provoca, en ocasiones, el desconcierto del lector. Parece  que está perseguido por una especie de “fatum” que le impide encontrar la paz y la felicidad y que por el contrario le conduce a la desgracia y al crimen.
La madre
Es alta, delgada, muy ruda en su comportamiento, violenta y blasfemadora. Además, como la madre del Lazarillo de Tormes, es promiscua y su conducta roza la prostitución.
No tiene prácticamente ningún rasgo positivo, al menos no los tiene según la descripción que nos ofrece Pascual.
El Padre
Aparece menos retratado que la madre. Era un borracho que maltrataba a la familia. De él se destaca sobre todo su comportamiento violento (recuerda Pascual las palizas que le daba a su madre). Su muerte  estuvo en relación con la vida que llevó y fue también violenta y dolorosa provocada por la mordedura de un perro rabioso.
Rosario
Hermana de Pascual. La descripción que de ella hace en el capítulo V no la deja en buen lugar: Pascual la define como una persona malvada y egoista (como todas las de su entorno).
Sin embargo, con el desarrollo de la novela Pascual va a variar la idea que tiene de su hermana y su relación con ella. Poco a poco se da cuenta de que es la única persona de la casa que muestra algo de compasión: cuidaba de su hermano Mario mientras estuvo vivo, se preocupa de Pascual, etc. Cuando Pascual salió de la cárcel, Rosario le tenía  buscada una mujer para que pudiera rehacer su vida.
Pascual sabe valorar y apreciar estas muestras de cariño que le ofrece su hermana.
 Lola
Su primer mujer. De sus diálogos y comportamiento con Pascual no se desprende un verdadero amor. En ella se reflejan buena parte de las desgracias que aceharon a Pascual: la pérdida de dos hijos, el deshonor y , al final, como consecuencia (mas o menos directa) de su adulterio Pascual mata al Estirao que supone su inicio en su carrera criminal.

El señor Rafael
El amante de su madre y el posible padre de Mario (concebido cuando el padre de Pascual aún vivía). Es un personaje mezquino cruel. El narrador lo describe con un total distanciamiento y un cierto aire caricaturesco.
7. Estilo
Se caracteriza por:
  • Las expresiones coloquiales y el lenguaje llano y sin alardes acorde al nivel social de los personajes y , sobre todo, del narrador de toda la historia que recordemos es un campesino sin formación intelectual como Pascual Duarte. Sin embargo, el narrador no deja de sorprendernos a cada paso con giros expresivos brillantes y originales, impropios de alguien de su clase.
  • El vocabulario es muy expresivo y variado.
  • La narración en primera persona se convina con el estilo directo (menos habitual es el indirecto)  y con los diálogos: ágiles y de un lenguaje sencillo y directo
  • Los recursos retóricos más empleados son las estructuras paralelas (semánticas y sintácticas) y las comparaciones ricas, expresivas y originales. En ocasiones son fruto de la influencia de la religión y la filosofía escolástica consecuencia de la influencia de la iglesia. Ejemplo:

  • Por último, no faltan en la novela notas de color local, con el empleo de regionalismos y vulgarismos:
 La torre del campanario era del mismo alto que la del reló
 Era ancha y algo hundida y cuando se sentaba se me escurría un poco el trasero con perdón

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