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sábado, 12 de mayo de 2012

Strindberg, en el teatro de la locura


Novedades literarias, exposiciones y todo un país, Suecia, celebran el centenario de la muerte del autor, titán de la moderna dramaturgia y héroe de las letras nórdicas



ELSA FERNÁNDEZ-SANTOS Madrid 11 MAY 2012 - El País


Autorretrato del escritor con sus hijas,
 Karin y Greta, en Gersau (Suiza), en 1886.
El miedo y la ira de August Strindberg acabaron el 15 de mayo de 1912, hace ahora un siglo. Ese día, un cáncer de estómago ponía fin a la vida de un escritor que, pese a los tortuosos fuegos cruzados de su carácter, construyó una obra que le convierte no solo en un titán de la literatura nórdica sino en uno de los padres indiscutibles del teatro moderno. Temeroso de todo, y pese a no creer nunca en nada, pidió que le enterraran con una Biblia sobre el pecho. “Salve cruz, única esperanza”, fueron sus últimas palabras. Tenía 62 años y vivía recluido en su casa, sin apenas recibir visitas, acechado por la esquizofrenia que marcó no solo su vida sino también su obra.

La suya era una personalidad quebradiza y enferma, la hipersensibilidad flageló su niñez y juventud, y su vida adulta fue la de un hombre de temperamento tan vehemente como inseguro. En Genio artístico y locura (Acantilado), Karl Jaspers estudia el caso apoyado en sus propios textos. En Inferno, Strindberg tampoco escatimó detalles. La enajenación no le impidió construir una obra prolífica y dispar: pintor, fotógrafo, dramaturgo… Ingmar Bergman, que llevó a escena sus obras hasta 30 veces, dijo que leerle le gustaba tanto como escuchar música. Su sueco, afirmaba el director de Persona, es incomparable. También lo eran su rabia —“y yo la entendía”, confesó el cineasta—. Es difícil no ver la conexión entre estos dos tótems de la cultura sueca. La frase más célebre de Bergman sobre Strindberg ilustra libros y hasta la web de la fundación del cineasta: “Me ha acompañado toda la vida: lo he amado, lo he odiado y he lanzado sus libros contra la pared. Lo único que no he podido hacer nunca es deshacerme de él”.

“Sencillamente, es el mejor escritor sueco de la historia”, afirma Jesús Pardo de Santayana, traductor al español de todo su teatro contemporáneo y de su demoledora novela de juventud El salón rojo (Acantilado). “Aprendí su lengua solo para leerle. Internacionalizó el sueco, que antes de él solo era un idioma pintoresco de un país escandinavo, con una literatura mona y poca cosa más. Pero Strindberg lo cambió todo. Puso a Suecia en el mapa de la cultura europea. Nosotros no tenemos esa experiencia porque Cervantes no creó el castellano, ya existía antes que él. Pero la literatura sueca cobró el empaque de gran literatura de su mano”. Pardo recuerda que, paradójicamente, el gran hombre de las letras suecas jamás obtuvo el Premio Nobel: “Vivía rodeado de gente con la que había reñido. Era superior a todos los demás, y lo sabían, pero fue una figura muy incómoda. Vivía en contraposición a los demás pero sobre todo a sí mismo”.

'La ciudad' (1904),
cuadro de August Strindberg.
 
El duelo entre si es Casa de muñecas, de Henrik Ibsen, o La señorita Julia, de Strindberg, la obra que marca el inicio del teatro europeo moderno se decanta para muchos a favor del sueco y esa trágica y absurda historia sobre un terrible malentendido entre una mujer y su criado. “Strindberg era un misógino que no podía vivir sin mujeres y eso marca toda su obra”, afirma el traductor.

Lo cierto es que, frente al feminismo de Ibsen, Strindberg desarrolló una feroz animadversión a la feminidad, de la que, a sus ojos, el hombre era siempre víctima. Casado tres veces, en sus obras, la mujer aniquila al hombre. El 29 de septiembre de 1888 envió a su editor otra de sus piezas más conocidas, Los acreedores. En una nota decía: “Le envío esta obra más sutil que La señorita Julia, en la que la nueva fórmula está realizada de una manera más estricta. La acción es penetrante, como puede serlo un asesinato psíquico; nada ha sido desdeñado en el carácter de las conductas”.

Estas sombras de Strindberg han ocultado para el gran público sus luces. “Era misógino, sí, y muy complejo, pero su obra también está llena de otro Strindberg mucho más amable, chispeante y divertido”, explica Diego Moreno, cuya editorial, Nórdica, arrancó el año con una edición facsimilar de los cuentos del autor y lo cerrará con un libro sobre su pintura acompañada de fragmentos de su Diario oculto.

En Suecia se celebra el Año Strindberg con seminarios, exposiciones y continuos homenajes. “Más allá de las polémicas, allí sigue siendo una figura importantísima. No olvidemos que a su entierro, y pese a todos los enemigos que tenía, fueron 50.000 personas, todavía hoy es la más multitudinaria que se recuerda en el país”, explica Moreno. El libro de cuentos, escrito en 1903, reproduce los mismos dibujos con los que fue editado, en 1915, tres años después de la muerte del autor. Son relatos poéticos, que entroncan con la mejor tradición de fábulas europeas y que muestran ese Strindberg luminoso al que hace referencia su editor. “Fue un visionario, un revolucionario. Y no solo en teatro. Es mucho más que La señorita Julia. En fotografía, por ejemplo, inventó técnicas que no se usaron hasta cuarenta años después”.

Para Jesús Pardo, Strindberg es una figura escurridiza, sin conciencia de su tiempo, que no perteneció del todo a ninguna época y por eso pertenece a todas. “Murió como un cristiano después de haber vivido como un pagano. Vivía en su propio tiempo y falleció sin enterarse de que estaba en el siglo XX. Estaba mal de la cabeza pero su talento era el de un verdadero genio”.


Hitos de una vida

  • Hijo de un comerciante y su criada, August Strindberg nace en Estocolmo en 1849.
  • En 1879, con la publicación de su novela El cuarto rojo, se consagra como escritor.
  • Su obra autobiográfica Inferno comienza en el día que su segunda mujer le deja. Se traslada a París, donde vivirá su peor crisis de locura.
  • En 1896 le llega el éxito con el estreno de El padre y La señorita Julia.
  • En 1899 se instala por fin en Estocolmo y conoce a la actriz de 23 años Harriet Bosse.
  • En 1910 desencadena su última polémica con la publicación de un artículo contra el rey Carlos XII. Muere el 15 de mayo de 1912.

jueves, 10 de mayo de 2012

Cine para leer cumple 40 años


Cine by  Suite 101 - Juan Rodríguez Millán


El libro, de publicación bianual desde el año 2000, comenzó en 1972 recogiendo las críticas de la revista Reseña. Desde 2003, tiene versión en Internet.

Leguina, Blanco, Cobeaga y Lamet en el acto - Juan Rodríguez Millán
Leguina, Blanco,
 Cobeaga y Lamet
en el acto
 
Cine para leer cumple 40 años. En el lejano 1972, Ediciones Mensajero publicó el primer ejemplar de este libro que recopilaba las críticas cinematográficas de la desaparecida revista Reseña. Su supervivencia, en un entorno económico y social en el que la cultura suele contar con escasa estima y casi menos apoyos, es un motivo de satisfacción y celebración para todos los cinéfilos españoles. En una breve reunión ante la prensa en el cine Palafox de Madrid, sus responsables repasaron lo que supuso Cine para leer en su nacimiento y lo que sigue representando en estos difíciles momentos.


Nace 'Cine para leer' a través de Reseña

Pedro Miguel Lamet fue redactor jefe de Reseña en aquellos años 70 en los que nació Cine para leer. “Las revistas se leían con pasión”, rememoró. Reseña, dijo, “pretendía abarcar toda la cultura pero de manera distinta, profundizando en ella, estudiando las estructuras de las obras e intentando al mismo tiempo ser una revista pedagógica”. “El tiempo, la situación económica y el poco interés por la cultura se ha ido cargando a todas las revistas culturales que había en España, desde La Estafeta Literaria a Cine Estudio, y por supuesto a Reseña, pero ha quedado el cine”, explicó.

“Es una publicación necesaria que ha hecho y ha dado toda una generación de cinéfilos”, afirmó Adolfo Blanco, consejero delegado de A Contracorriente Films, distribuidora que aportó al acto un pase para la prensa de Profesor Lazhar, película canadiense nominada al Oscar a mejor filme de habla no inglesa y que se estrena en España el próximo día 18 de mayo. Blanco confesó ser lector de Cine para leer desde el año 1976, momento en el que apenas tenía 13 años, lo que le dio paso a reflexionar sobre el delicado momento que vive la industria cinematográfica.


Espectadores y cinéfilos más exigentes

“Se está perdiendo una generación de cinéfilos. No me imagino a un niño de 13 años, como era yo cuando descubrí Cine para leer, comprándose Cine para leer en este momento, y eso creo que nos tiene que hacer pensar. Creo que estamos teniendo una población cada vez más borrega, más inculta y creo que esto es un problema del sistema. No deberíamos quedarnos indiferentes ante esto. Y que haya una publicación que se pueda degustar y que abra horizontes culturales me parece necesario”, sentenció.

José Luis Sánchez Noriega, actual coordinador de Cine para leer enmarcó la existencia del libro en ese objetivo. “Quisiéramos que l hubiera una cultura cinematográfica de más exigencia, con espectadores más cualificados si se puede hablar así y de eso todos los que estamos aquí somos responsables o por lo menos deberíamos serlo”, explicó. “Nuestro compromiso con el cine, con los libros de cine, sigue vigente y trabajaremos para que este anuario referente en España llegue a sus bodas de oro pletórico de vigencia y salud”, añadió en este sentido Josu Leguina, director de Ediciones Mensajero.


“El mundo en que vivimos reflejado por el cine”

Leguina recordó el texto que aparecía en la contraportada del primer número de Cine para leer: “sin credos cinematográficos uniformantes, sin posturas estéticas preconcebidas, el equipo de Reseña encara el cine con independencia y rigor, valorando la obra en sí misma y en su incidencia sociológica. Este libro nos ayuda en definitiva a calibrar y enjuiciar el mundo en que vivimos, reflejado y conformado por el cine”. Ese era el compromiso de Reseña y Cine para leer, compromiso que, aseguró, “sigue vigente”.

Borja Cobeaga, director que debutó en el mundo del largometraje con Pagafantas, fue redactor del Equipo Reseña durante algo más de un año. “Era un caso curioso de crítico frustrado que se hace director. Normalmente los directores acusamos a los críticos de ser directores frustrados y para mí fue lo contrario”, dijo entre risas. Y recordó que fue su paso por este proyecto crítico lo que le abrió las puertas de su carrera como director. Viendo “una película espantosa” que resultó ser ¿Conoces a Joe Black? tuvo la idea para su primera cortometraje, La primera vez.


Libertad

Los años de experiencia de Lamet le llevaron a recordar un suceso, todavía en años del franquismo, con Carlos Roures Piquer, “cuñado de Fraga y entonces director general de Cultura”. Éste les propuso comprar un número de ejemplar de la revista para distribuirlos por America Latina “con la que condición de que no habléis de Neruda, de Alberti, de Buñuel… Todo aquello que comentábamos con libertad en la revista”. “Esa libertad ha sido el mejor regalo que hemos proporcionado a los lectores a través de los años”, afirmó con rotundidad.


Cine para leer en libro y en Internet

El último número publicado hasta la fecha es el que corresponde a la segunda mitad del año 2011. Desde 2000, aparece dos veces al año. Y desde 2003 los libros conviven con la versión de Cine para leer en Internet, en la que las críticas se actualizan semanalmente. Cuarenta años después de su nacimiento, Cine para leer sigue siendo una marca que demuestra día a día el amor que sienten sus responsables por el séptimo arte. “Larga vida al cine y larga vida a Cine para leer, sentenció Leguina.

lunes, 23 de abril de 2012

La Noche de los Libros celebra a Dickens y a los “músicos de letras”



EL PAÍS Madrid 22 ABR 2012


Llega la séptima edición de La Noche de los Libros con una conmemoración de Charles Dickens en su bicentenario y decenas de actos de contenido literario por toda la región para celebrar hoy el Día del Libro. La Casa de Correos (Puerta del Sol, 7) acoge los actos más destacados. Fernando Savater, Félix de Azúa y Jon Juaristi se preguntan si ¿Somos modernos?, en un coloquio que parte de la contraposición planteada por el filósofo francés Alain Finkielkraut entre racionalismo y literatura (19.00), al que seguirá una conferencia de Ricardo Piglia bajo el título Novela y traducción. Una historia personal (20.15). 

Participantes en el récord
de lectores en el metro,
 el pasado sábado. / ULY MARTÍN
 
En la misma sede del Gobierno regional dos “músicos de letras” conversan con sendos escritores. Loquillo charla con Luis Alberto de Cuenca, a cuya poesía puso música en el álbum Su nombre era el de todas las mujeres (21.30); el diálogo entre Señor Chinarro y Elena Medel gira en torno a The Smiths (22.30). Remata la velada con el espectáculo Concierto Animado, de Francisco Nixon y Darío Adanti (23.30).

El Círculo de Bellas Artes (Alcalá, 42) acoge dos actos para responder a la cuestión de qué escribiría Dickens hoy. La escritora británica A. S. Byatt conversará sobre la relevancia de la literatura de denuncia social en el mundo actual con Eusebio de Lorenzo y Eduardo Valls (19.00) y Benjamín Prado debatirá con Philip Hensher y Louise Doughty.

La Consejería de Cultura (Alcalá, 31) alberga tres charlas entre otras tantas parejas de escritores de diferentes generaciones: Javier Tomeo se mide con Daniel Gascón (19.00), José María Merino con Juan Bonilla (20.00) y Arcadi España con Ramón González Férriz (21.00).

Con un aire más político, el Ateneo (Prado, 19) homenajea al escritor checo Václav Havel, fallecido el pasado diciembre. Música, teatro y una mesa redonda se alternarán para recordar la figura de uno de los intelectuales más influyentes de la segunda mitad del siglo XX. Autor teatral y ensayista, Havel fue un activo disidente contra el régimen comunista y se convirtió en 1989 en líder de la llamada revolución de terciopelo y en presidente de Checoslovaquia.

La escritora y traductora Monika Zgustova y el ensayista y diplomático José María Ridao analizarán la trayectoria de Havel mientras el pianista Igor Prochazka interpretará piezas favoritas del político y el grupo teatral El Sí Mágico representará fragmentos de algunos de sus obras teatrales. Por si aprieta la sed después de tanta cultura, la velada acabará con degustación de cerveza checa.

El origen del Día del Libro en Lecturalia


Raquel Vallés el 17 de abril de 2012 en ActividadesLiteratura
Día internacional del del libro
Como todo sabéis el 23 de abril se celebra Día mundial del libro y del derecho de autor, día del libro para los amigos, una de las fechas más esperadas por editoriales y librerías para presentar y vender, respectivamente, las novedades marcando la tendencia de los que serán los superventas de los meses siguientes. En ese día, también se entrega el Premio Cervantes y la UNESCO anuncia que ciudad va a ser la Capital Mundial del Libro, siguiendo con la tendencia de nombrar días y capitales para todo lo que nos parece relevante.
Haciendo un poco de historia el día de libro fue instaurado en 1926, en plena Dictadura de Primo de Rivera, por Alfonso XIII con el nombre de Fiesta del libro y se celebraba el 7 de octubre, posible fecha del nacimiento de Cervantes. La iniciativa fue presentada por la Cámara Oficial del Libro de Barcelona ypartió del escritor valenciano Vicente Clavel Andrés. En 1930 se traslada al 23 de abril y arraiga sobre todo en Cataluña, donde coincide con el día de Sant Jordi, y en las ciudades universitarias, que leer leer en este país tampoco es que se haya leído mucho nunca. El caso es que regalar una rosa y un libro en la Diada de Sant Jordi se convierte en tradición y es uno de los factores que influyen para que la UNESCO elija, desde 1995, esta fecha como Día mundial del libro y del derecho de autor.
En el 23 de abril se celebra la muerte de Cervantes, aunque en realidad murió el 22, y la de Shakespeare, aunque murió en mayo (Gran Bretaña no abandonó el calendario juliano hasta el siglo XVIII) pero tampoco vamos a ponernos tiquismiquis. Quien sí tuvo la decencia de morir el día en que se celebra su muerte fue el Inca Garcilaso de la Vega, un 23 de abril de 1616, mismo año que Shakespeare, por cierto. Josep Platambién murió un 23 de abril en 1981. Podríamos decir que es un mal día para los escritores pero un buen día para los libros (aunque me temo que cualquier día del calendario daría para tantas o más efemérides).
Como curiosidad, en Irlanda y el Reino Unido celebran el día del libro el primer martes de marzo y lo llaman World Book Day, porqué, como es obvio, si el resto del mundo lo celebra otro día es porque está equivocado. El día de Shakespeare, eso sí, es el 23 de abril.
También es una fecha que les encanta a los periodistas culturales ya que tienen durante unos días cubiertos los contenidos: entrevistas, datos, expectativas, editoriales llorando por la crisis… pero, sobre todo, es un día para los lectores que podemos aprovecharnos de los descuentos y ofertas, ojear las novedades y, aunque sea un día al año, celebrar nuestro día haciendo lo de siempre: comprando libros.
 Autores relacionados:
Inca Garcilaso de la Vega
Josep Pla
Miguel de Cervantes Saavedra
William Shakespeare

sábado, 14 de abril de 2012

Agarrados a la tabla de Hierro


Imagen de archivo del poeta José Hierro. / BERNARDO PÉREZ 


Un recital de poesía, inicio de los actos en honor al autor una década después de su muerte
Su nieta y la escritora Paca Aguirre, gran amiga del poeta, recuerdan su personalidad y su obra

MANUEL MORALES Madrid 11 ABR 2012 - El País

La poesía de José Hierro como tabla de salvación a la que agarrarse en estos tiempos en los que todo se tambalea. Ese es el espíritu de los actos que este 2012 homenajearán al poeta madrileño que vivió en Santander y falleció en diciembre de 2002. La poesía de Hierro se recordará hoy en la fundación que lleva su nombre, en Getafe (Madrid). Será el primero de la serie de eventos de este año Hierro –el poeta habría cumplido 90 el pasado 3 de abril–, la ocasión para demostrar que "su herencia sigue vigente y que su memoria pervivirá", explica por teléfono su nieta, Tacha Romero Hierro, directora de la Fundación Centro de Poesía José Hierro.

Esta tarde, un recital a cargo del grupo de Poetas con Hierro rendirá memoria al autor de Cuaderno de Nueva York "con poemas dedicados a él, y además se descubrirá una escultura en su honor", explica Tacha Romero. El José Hierro de carne y hueso se consideraba un poeta testimonio. ¿Qué diría hoy su poesía de denuncia social en esta época de mercados, primas de riesgo e inversores tiburones? "Su posición fue siempre la misma, amaba la justicia y le ponía enfermo la intolerancia", testimonia su nieta. "Seguramente se sentiría muy dolido, haría una poesía narrativa en la que ese dolor fuera útil y se pudiera sacar algo de él". Quien también conoció muy bien al poeta es la escritora alicantina Paca Aguirre (1930): "Nos hace falta su obra porque en ella hay distintas mezclas, la vida y el sueño; el amor y sus caídas, así hasta configurar un pequeño universo".

Aguirre cuenta que conoció a "Pepe" cuando este llevaba una tertulia en el Ateneo de Madrid a la que acudían otros poetas. "Yo era una habitual. Allí conocí al que después sería mi marido [el poeta Félix Grande]. Cuando acababa la tertulia, reuníamos todos el poco dinero que teníamos y nos íbamos a tomar una copa". Aguirre describe el gusto poético de Hierro como "modernista y a la vez renacentista". "Era un enamorado de los poetas modernos y un adorador de los clásicos. Se sabía de memoria poemas de Juan Ramón. Su ilusión era ser un hombre corriente pero en realidad era un artista. Además de escribir también aprendió música y a pintar", cuenta con gran pasión.


La escritora amiga de Hierro habla del método para escribir del hombre sencillo que ganó premios como el Cervantes y el Príncipe de Asturias. "Él necesitaba aislamiento y como en su casa no lo tenía se iba a los bares o al Retiro. Entonces Pepe componía sus versos, él miraba las palabras como los pintores miran los colores. Sus textos tienen un sentido de la música fabuloso". Pero una melodía siempre con compromiso: "Cuando lees sus poemas sociales, ves que muestra un profundo dolor por una sociedad mal estructurada, en la que hay gente que no tiene de nada".

También contó Aguirre la anécdota de la respuesta de Hierro a un periodista que le preguntaba por qué pasaba tanto tiempo entre sus libros. Este hombre tan auténtico dijo: "Cuando tengo algo que decir y no sé cómo decirlo, no lo digo. Y cuando no tengo nada que decir, por supuesto que no lo digo". Así era Hierro.

Gran vitalidad

Su nieta, que le define como un hombre "de gran vitalidad y ejemplo de alguien que siempre fue con la cabeza alta", está volcada en difundir la la obra de su abuelo desde la fundación, en la que además se organizan encuentros, fiestas poéticas y talleres de escritura, entre otras muchas actividades. "Él quería un lugar donde la gente pudiera leer, crear, encontrarse, que la poesía aglutinara la vida".

La conmemoración de José Hierro tendrá su siguiente parada el jueves 19 de abril. Ese día será la inauguración oficial en el Instituto Cervantes, con una mesa redonda en la que participarán el director del Cervantes, Víctor García de la Concha; el secretario de Estado de Cultura, José María Lasalle; el alcalde de Getafe, Juan Soler, y la directora de Archivos, Museos y Bibliotecas de la Comunidad de Madrid, Isabel Rosell. Además, leerán sus poemas Leonor Watling y Alejandro Pelayo, del grupo Marlango, que fueron alumnos de Hierro en cursos de verano. Una demostración de que su voz interesa a los jóvenes. "Me emociona saber que a los nuevos poetas les sigue gustando su obra. Cuando lo leen se encuentran con una sorpresa, se les abre un mundo y encuentran su música y su maestría", comenta su nieta. Una frescura poética que "está desde Alegría, una de sus primeras obras, de 1947, hasta Cuaderno de Nueva York", de 1998, el libro que relanzó su trayectoria en el año en que se le concedió el Cervantes.

Precisamente el 23 de abril, día del libro y de la entrega del próximo Cervantes al poeta chileno Nicanor Parra se presentará la antología Hierro ilustrado, con sus poemas y dibujos inéditos –porque Hierro también fue pintor–, editada por Nórdica Libros. La fiesta continuará hasta el 14 de diciembre, cuando acabe este año de Hierro. Como recomienda Paca Aguirre, "un poeta al que hay volver, es necesario volver a leerlo porque vino de un tiempo muy duro [encarcelado en la Guerra civil] y ahora estamos viviendo una etapa también muy difícil".


"Los claustros"

No, si yo no digo
que no estén bien en donde están:
más aseados y atendidos
que en el lugar en que nacieron,
donde vivieron tantos siglos.
Allí el tiempo los devoraba.
El sol, la lluvia, el viento, el hielo,
los hombres iban desgarrándoles
la piel, los músculos de piedra
y ofrendaban el esqueleto
―fustes, dovelas, capiteles―
al aire azul de la mañana.
Atormentados por los cardos,
heridos por las lagartijas,
cegados por los estorninos,

por las ovejas y las cabras
No, si yo no digo
que no estén mejor donde están
―en estos refugios asépticos― 
que en las tabernas de sus pueblos,
ennegrecidos los pulmones
por el tabaco, suicidándose
con el porrón de vino tinto,
o con la copa de aguardiente,
oyendo coplas indecentes
en el tiempo de la vendimia,
rezando cuando la campana
tocaba a muerto.
No, si yo
no diré nunca que no estén
mucho mejor en donde están
que en donde estaban... 
¡Estos claustros...!

(De Cuaderno de Nueva York, 1998)

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