sábado, 14 de noviembre de 2015

Presente histórico en Blog de Lengua española

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El presente de indicativo (yo canto, tú cantas…) es el más básico de todos los tiempos verbales. Por eso mismo resulta enormemente flexible.
Este tiempo no solo lo podemos emplear para hablar de acciones presentes, sino también para referirnos a lo que sucedió en el pasado. Eso es lo que se conoce como presente histórico. En (1) te propongo un ejemplo que podría estar sacado perfectamente de un libro de historia:
(1) Napoleón invade España en 1808.
Naturalmente que podríamos haber utilizado aquí un tiempo de pasado:
(2) Napoleón invadió España en 1808.
Sin embargo, cuando alguien lo sustituye por el presente es porque está buscando consciente o inconscientemente lograr un cierto efecto. Al narrar hechos históricos en presente, lo que se consigue es un acercamiento. Se nos presentan como si estuvieran sucediendo aquí y ahora.
El presente histórico es muy frecuente en la historiografía, naturalmente; pero no es en modo alguno exclusivo de esta. En general, lo podemos encontrar en la narración, incluso en la lengua coloquial cuando contamos algo que nos ha sucedido. Por ejemplo, yo puedo explicarle así a un amigo un incidente que tuve la semana pasada con el coche:
(3) ¿Pues no va el imbécil y se salta un semáforo?
En el ejemplo (3) los verbos ir y saltarse aparecen en presente de indicativo aunque se están utilizando para referirse a acciones pasadas. Son, simplemente, muestras de un uso coloquial del presente histórico. Está claro que resulta más cercano el ejemplo anterior que este otro, en el que se emplean los tiempos de pasado correspondientes:
(4) ¿Pues no fue el imbécil y se saltó un semáforo?
No te dejes engañar por los nombres de los tiempos verbales. Presente, pretérito o futuro son etiquetas que no dan cuenta de la enorme variedad de valores que puede alcanzar una misma forma verbal en el uso. Para ser capaz de manejar el verbo español en toda su gama de posibilidades, tienes que ser consciente de que existen usos trasladados como el presente histórico.

miércoles, 14 de octubre de 2015

bujiazo, término válido

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El término bujiazo es válido para aludir a una técnica delictiva que consiste en romper las lunas de los vehículos con una bujía para robar a sus conductores y pasajeros.
Principalmente en el Perú, pueden encontrarse noticias como las siguientes: «La Policía Nacional ha identificado 47 puntos en la capital donde los delincuentes asaltan bajo la modalidad del “bujiazo”» o «Los robos a vehículos con la técnica del ‘bujiazo’ se han vuelto una constante».
Aunque no está recogido como tal en los principales diccionarios, es deformación válida a partir del sufijo -azo, que según el Diccionario académico ‘a veces significa golpe dado con lo designado por la base derivativa’ (como garrotazo, bastonazo y sartenazo). Tiene cierto carácter coloquial, pero dado su amplio uso en la prensa no es necesario escribirlo en cursiva ni entre comillas si se entiende que el lector reconocerá la palabra.
Es igualmente válido el vocablo bujiero para los delincuentes que usan esta técnica, que tampoco necesita destacado: «Temido bujiero fue capturado cuando acechaba a posibles víctimas».

flotel, palabra válida

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El sustantivo flotel es un acrónimo válido creado a partir de flotar (oflotante) y hotel.
En los medios de comunicación pueden leerse frases como «Pemex encarga a Barreras el tercer flotel que se construirá en Galicia», «La petrolera prepara la venta de los floteles a la noruega Volstad», «Navantia bota el primer ‘flotel’» o «Desde ahí se navega hora y media por las aguas del río Napo hasta llegar al ‘flotel’, que tiene capacidad para 40 personas».
Este sustantivo, formado por la unión de las palabras flotar (o flotante) yhotel, sigue el modelo de otros acrónimos como ofimática y teleñeco o, más reciente, electrolinera y amigovio.
Pese a no hallarse aún en los diccionarios de referencia habituales, el sustantivo flotel está ampliamente extendido en los medios de comunicación españoles con el significado de ‘buque que sirve de hotel para alojar a quienes trabajan en plataformas de extracción petrolera’. En ocasiones, en países como Ecuador o Bolivia, también se emplea con el sentido de ‘barco en el que se realiza un crucero’.
Dado que este término cuenta con uso desde hace más de diez años y el contexto permite reconocer su sentido, no es necesario marcarlo entre comillas, de las cuales podría haberse prescindido en los dos últimos ejemplos inicialmente indicados.

La bielorrusa Svetlana Alexiévich, premio Nobel de Literatura por Pilar Bonet (El País)

Svetlana Alexievich, en una imagen de 2014 / REUTERS (REUTERS/LIVE
La escritora bielorrusa Svetlana Alexiévich, de 67 años, es la ganadora del Premio Nobel de Literatura 2015. El dictamen de la Academia sueca destaca "sus escritos polifónicos, un monumento al sufrimiento y al coraje en nuestro tiempo". Escritora y periodista, ha retratado en lengua rusa la realidad y el drama de gran parte de la población de la antigua URSS, así como de los sufrimientos de Chernóbil, la guerra de Afganistán y los conflictos del presente. Es muy crítica con el Gobierno bielorruso. "Respeto el mundo ruso de la literatura y la ciencia, pero no el mundo ruso de Stalin y Putin", ha dicho la autora en una rueda de prensa en Minsk, tras el anuncio del galardón.
Nacida en Ucrania, hija de un militar soviético, de origen bielorruso. Cuando su padre se retiró del Ejército, la familia se estableció en Bielorrusia y allí ella estudió periodismo en la Universidad de Minsk y trabajó en distintos medios de comunicación. Se dio a conocer conLa guerra no tiene rostro de mujer, una obra que finalizó en 1983 pero que, por cuestionar clichés sobre el heroísmo soviético y por su crudeza, solo llegó a ser publicada dos años más tarde gracias al proceso de reformas conocido por la perestroika. El estreno de la versión teatral de aquella crónica descarnada en el teatro de la Taganka de Moscú, en 1985, marcó un hito en la apertura iniciada por el dirigente soviético Mijaíl Gorbachov.

Videoanálisis: Premio al periodismo crítico y literario
Muy influida por el escritor Alés Adamóvich, al que considera su maestro, Alexiévich aborda sus temas con técnica de montaje documental. Su especialidad es dejar fluir las voces -monólogos y corales- en torno a las experiencias del "hombre rojo" o el "homo sovieticus" y también postsoviético. La obra de Alexiévich gira en torno a la Unión Soviética para descomponer este concepto en destinos individuales y compartidos y, sobre todo, en tragedias concretas. Alexiévich  se mueve en el terreno del drama, explora las más terribles y desoladas vivencias y se asoma una y otra vez a la muerte. En 1989 publicó Tsinkovye Málchiki (Los chicos de cinc)sobre la experiencia de la guerra en Afganistán. Para escribirlo se recorrió el país entrevistando a madres de soldados que perecieron en la contienda. En 1993, publicó Zacharovannye Smertiu (Cautivados por la muerte) sobre los suicidios de quienes no habían podido sobrevivir al fin de la idea socialista. En 1997, le tocó el turno a la catástrofe de la central nuclear de Chernóbil en Voces de Chernóbil, publicado en castellano en 2006 por Editorial Siglo XXI, que reeditó el año pasado Penguin Random House.
El año pasado lanzó El fin del homo sovieticus, publicado en alemán y en ruso, y que en España  editará Acantilado, a principios de 2016. En este nuevo documento, Alexiévich se propone "escuchar honestamente a todos los participantes del drama socialista", dice el prólogo. Afirma la escritora que el "homo sovieticus" sigue todavía vivo, y no es solo ruso, sino también bielorruso, turcomano, ucraniano, kazajo... "Ahora vivimos en distintos Estados, hablamos en distintas lenguas, pero somos inconfundibles, nos reconocen en seguida. Todos nosotros somos hijos del socialismo", afirma, refiriéndose a quienes son sus "vecinos por la memoria". "El mundo ha cambiado completamente y no estábamos verdaderamente preparados", dijo en una reciente entrevista a Le Monde. Atrapada aún en el espacio soviético, Alexiévich indaga con angustia y sufrimiento sobre el fin de una cultura, una civilización, unos mitos y unas esperanzas.
Crítica con el régimen del presidente bielorruso Alexandr Lukashenko, la escritora reside la mayor parte del tiempo en el extranjero y últimamente lo hace en Alemania, donde su último libro ha tenido un enorme impacto

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jueves, 1 de octubre de 2015

me gusta en redes sociales, plural los me gusta

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La expresión me gusta, común al hablar de redes sociales y en particular de Facebook, se escribe con me en minúscula y su plural es invariable:muchos me gusta, no muchos me gustas.
En este tipo de contextos son habituales frases como «Sara Carbonero e Iker Casillas han disfrazado al pequeño Martín y han conseguido muchos “me gustas”», «Hubo miles de Me Gusta» o «Animó a los espectadores a ver la escena y a que los obsequiaran con un ‘me gusta’ para aumentar las visitas», donde lo indicado habría sido escribir me gusta.
Me gusta se utiliza con valor de nombre común o, más exactamente, de locución nominal, tanto para aludir al apoyo o adhesión a lo que otra persona ha expresado o publicado como para referirse específicamente al botón de algunas redes sociales, como Facebook, con el que se concreta esta acción. En cualquier caso, se recomienda escribir me gusta en dos palabras, tal como indica la Ortografía de la lengua española para expresiones similares como un no sé qué o el qué dirán.
Respecto al plural, resulta preferible la forma los me gusta (en lugar de los me gustas o los me gustan), mayoritaria en el uso y una de las opciones válidas para formar el plural de las locuciones, según recoge la Nueva gramática de la lengua española.
Además, dado que la expresión me gusta se entiende como locución, no hay razón para escribirla con mayúscula, con independencia de la grafía con la que figure en las distintas plataformas. Lo apropiado, por tanto, será recurrir a la minúscula: «Los usuarios revelan gran cantidad de información privada a través de acciones en apariencia tan inocuas como hacer clic en me gusta».
Por otra parte, aunque no es imprescindible marcar me gusta con resalte alguno, si se considera que de este modo se favorece la comprensión del texto por parte del lector, siempre es posible destacar esta expresión con comillas.
Todo lo anterior sería extensible a un posible botón de no me gusta y a la locución correspondiente: «El botón de no me gusta en Facebook servirá para mostrar tu apoyo en situaciones y momentos negativos, no para discutir» o «Los me gusta en Facebook influyen más que los no me gusta».

miércoles, 30 de septiembre de 2015

"Soy un poeta de línea clara que se está volviendo oscuro” - Luis Alberto de Cuenca. Premio Nacional de Poesía

Luis Alberto de Cuenca recibe el Premio Nacional de Poesía por su libro 'Cuaderno de vacaciones'. El poeta, filólogo y traductor fue secretario de Estado de Cultura por S


Luis Alberto de Cuenca, en julio de 2014, en su despacho del CSIC. / SAMUEL SÁNCHEz
 Luis Alberto de Cuenca, madrileño de 1950, ganó este lunes el Premio Nacional de Poesía por Cuaderno de vacaciones (Visor) un libro en el que pueden leerse versos como estos: “Los mortales estamos hechos de veinte piezas:/diecinueve salvajes y una civilizada”. Cualquiera que conozca la trayectoria del galardonado diría que su parte civilizada es un puzle en el que encaja todo: los clásicos griegos y los de Hollywood, los tebeos y la ecdótica. Que se haya dedicado con idéntica seriedad a estudiar al heleno Euforión de Calcis que a rastrear el mito artúrico en Star Warsretrata bien a un hombre que se mueve con la misma soltura en una galaxia muy lejana que en el siglo III antes de Cristo. “Una noche en la calle/vale más que cien libros”, dicen otros dos versos suyos.
El premio nacional que acaba de recibir –y que se suma al de Traducción que en 1989 obtuvo por el Cantar de Valtario- está dotado con 20.000 euros, pero la pregunta del millón es cuándo descansa Luis Alberto de Cuenca. Desde hace años dedica sus vacaciones a escribir poemas, de ahí el título de su último libro. “Digamos que miro el mundo como poeta todo el año y en agosto esa mirada se convierte en poesía”, dijo el lunes en Madrid. Lo dijo y al instante se lanzó a recomendar Black Sails, la serie de televisión que le absorbe en el tiempo que no le ocupa Eurípides: “De piratas. Fascinante. Una precuela de La isla del tesoro”.
La palabra clave es “fascinante”, porque todo lo cuenta con entusiasmo este escritor y filólogo. Tenía 24 años cuando empezó a trabajar en el departamento de clásicas del Consejo Superior de Investigaciones Científicas y 30 cuando la Orquesta Mondragón llegó a disco de platino con una canción a la que él había puesto letra, Caperucita feroz, y a la que, con ironía, el poeta suele referirse como “un best seller”. Todavía se sonríe recordando la “coña” que hacían a su costa sus compañeros del CSIC. “Yo no distingo entre alta y baja cultura”, argumenta. “Son dos emanaciones del ser creativo del hombre”.

Humor y sentimiento

Más en serio se lo tomaron sus colegas en 1985. De Cuenca ganó ese año el Premio de la Crítica por La caja de plata, el libro que supuso su alejamiento del culturalismo de parte de su generación, la de los novísimos. Bienhumorada y sentimental, su poesía se acogió desde entonces a una etiqueta tomada del cómic: línea clara. Pasado el tiempo, sus primeros libros —Elsinore, Scholia— llegan expurgadísimos a cada nueva edición de su poesía reunida —Los mundos y los días (Visor)— aunque su autor los mira hoy con más benevolencia: “Ya no me parecen radicalmente abominables. Ahora los leo hasta con ternura. Será la edad. Sigo siendo un poeta de línea clara, pero esa línea se está volviendo cada vez más oscura. Y no porque no se me entienda sino porque los tintes del poema son más graves. Eso sí, sin perder el humor y la ironía”.
Capaz de colocar en un mismo poema a una stripper y al emperador Justiniano, Luis Alberto de Cuenca fue director de la Biblioteca Nacional entre 1996 y 2000 y Secretario de Estado de Cultura con José María Aznar desde ese año hasta 2004. Luego volvió al CSIC, a sus eruditos y a sus roqueros: en 2011 fue Loquillo el que puso música a sus versos en Su nombre era el de todas las mujeres. Un año antes había ingresado en la Academia de la Historia. Los versos, entretanto, nunca ha sido para él pasajeros. “Este verano pasado, por ejemplo, se ha dado bien”, dice sin ocultar su satisfacción. “Habré escrito unos 20 poemas”. Así son los poetas: a cualquier cosa llaman vacaciones.

lunes, 31 de agosto de 2015

datos macro, mejor que datos macros

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Macro, mejor que macroses el plural preferido del acortamiento macro(de macroeconómico) cuando esta voz funciona como adjetivo, como ocurre en datos macro, mejor que datos macros, forma también válida.
En los medios de comunicación pueden encontrarse frases como «Los datos macros evidencian que la recuperación ha llegado hace varios trimestres», «Esta corriente ha permitido también enriquecer a la economía en términos macros» o «A niveles macros no parece una ecuación justa, particularmente para los países más pobres».
De acuerdo con la Nueva gramática de la lengua española, cuando losacortamientos se emplean como adjetivos se aprecia variación respecto al modo de crear los plurales: se dice películas porno, invariable, a partir de películas pornográficas, pero personas progres, con plural regulara partir de personas progresistas.
El plural regular en ese tipo de expresiones suele verse favorecido por la difusión del plural de dicho acortamiento como sustantivo: es habitual decir los progres, donde progres es sustantivo plural, de modo que se tiende a pluralizar también el acortamiento adjetivo y decir las personas progres; pero no se emplea las pornos como sustantivo para referirse a las películas pornográficas, por lo que tampoco se dice las películas pornos,sino las películas porno, con plural invariado.
Eso mismo sucede con macro (no se usa los macros como sustantivo en ese sentido), lo que ha dado lugar al uso mayoritario del plural invariable respecto al regular (datos macro frente a datos macros).
Así pues, aunque todos los ejemplos iniciales pueden considerarse válidos, habría sido más adecuado escribir «Los datos macro evidencian que la recuperación ha llegado hace varios trimestres», «Esta corriente ha permitido también enriquecer a la economía en términos macro» y «A niveles macro no parece una ecuación justa, particularmente para los países más pobres».
Cuestión distinta es el sustantivo macro, empleado en informática tanto enfemenino como en masculino como acortamiento de macroinstrucción, que sí forma el plural regularmente: «Las macros se pueden organizar en un diagrama de árbol o en una tabla» o «Los macros son utilizados para automatizar procesos y unificar tareas».

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