jueves, 21 de noviembre de 2013

prueba de resistencia o prueba de solvencia, mejor que stress test

Se recomienda prueba de resistencia y prueba de solvencia en lugar de prueba o test de estrés para aludir a la técnica de simulación utilizada por las entidades financieras para determinar su capacidad de adaptación ante un supuesto escenario macroeconómico adverso.
En las noticias sobre el nuevo examen al que se va a someter al sector bancario español se emplea con frecuencia la expresión inglesa stress test o alguna adaptación inapropiada: «Oliver Wyman será el asesor encargado de ayudar al BCE en la preparación de los stress test» o «Draghi trata hoy con la banca española los test de estrés».
Aunque en español existen varias traducciones posibles ­—prueba de resistencia, prueba de solvencia o prueba de esfuerzo—, se recomiendan como las más adecuadas prueba de resistencia,alternativa recogida en el Diccionario de expresiones y términos económicos y financieros de Juan Ramón del Pozo, y prueba de solvencia.
Así pues, en los ejemplos anteriores habría resultado preferible escribir «Oliver Wyman será el asesor encargado de ayudar al BCE en la preparación de las pruebas de resistencia» y «Draghi trata hoy con la banca española las pruebas de solvencia».

presidenta, femenino correcto

La palabra presidenta está registrada en el Diccionario académico y es una forma válida para aludir a las mujeres que ocupan ese cargo.
En las noticias sobre la vuelta al trabajo de la presidenta argentina y sobre las elecciones presidenciales en Chile, se pueden encontrar las formas presidenta y presidente para aludir a las mujeres que ocupan o han ocupado estos puestos, como en «La presidenta retoma sus actividades con alto nivel de aprobación» o «Confía en que la expresidente Bachelet cambiará las cosas».
Dado que la mayoría de las palabras que han añadido el sufijo -nte son comunes en cuanto género (como el donante y la donante, del verbo donar), a menudo se plantea la duda de si sucede lo mismo en el caso de presidente y ha de ser siempre la presidente cuando alude a una mujer.
Sin embargo, la Gramática académica explica que la voz presidenta es un femenino válido en el que se ha cambiado la e final por a, al igual que ocurre con asistenta, dependienta o intendenta. Puesto que, además, presidenta ya tiene registro académico desde el Diccionario de 1803 y se emplea desde mucho antes, no parece que haya motivo para no usar o incluso para no preferir esta forma cuando el referente es una mujer.
Por esta razón, y recordando que el prefijo ex ha de escribirse unido y que los cargos se escriben con minúscula, el segundo ejemplo anterior es completamente correcto redactado del siguiente modo: «Confía en que la expresidenta Bachelet cambiará las cosas».

late night, alternativas en español



Programa de medianoche o franja de medianoche son, en el ámbito de la televisión, alternativas al anglicismo late night. 
En los medios de comunicación es muy habitual encontrar titulares como «Buenafuente regresará a LaSexta con un nuevo “late night”» o «Una de las colecciones de automóviles más importantes es la de Jay Leno, el canoso presentador del más famoso late night estadounidense».
En este sentido, en español es posible hablar de programa de medianoche o franja de medianoche, según el contexto, el cual proporcionará en cada caso la información necesaria para discernir si la noticia se refiere a este formato de programas nocturnos con entrevistas o a la banda horaria en que se emiten.
Así pues, en los ejemplos anteriores habría sido preferible escribir «Buenafuente regresará a LaSexta con un nuevo programa de medianoche», «Una de las colecciones de automóviles más importantes es la de Jay Leno, el canoso presentador del más famoso programa de medianoche estadounidense».
En caso de optar por la voz inglesa late night, se recuerda que lo apropiado es escribirla en cursiva o, si no se dispone de este tipo de letra, entre comillas.

productos «sin», con sin entre comillas

La preposición sin se escribe entre comillas cuando se añade a los nombres de algunos productos en los que se deja sobrentendido aquello que supuestamente no tienen, principalmente alcohol, cafeína, calorías y aditivos.
Se trata de una fórmula esencialmente publicitaria aplicada en especial a ciertas comidas y bebidas, de modo que se habla de una cerveza «sin» (‘sin alcohol’), un refresco «sin» (‘sin cafeína’ o ‘sin calorías’, según el caso) o, más en general, de productos «sin».
Dado que este uso no ha pasado a la lengua con un sentido general, sino que, en esencia, se cita la denominación comercial asociada a tipos concretos de productos, se recomienda destacar la preposición con comillas o, alternativamente, en cursiva, como en «En los últimos ocho años se ha duplicado el número de nuevos productos “sin” en el mundo».
Además, en los medios de comunicación es preferible, cuando se aplica a casos concretos, especificar de qué se trata, como por ejemplo cervezas bajas en alcohol en lugar de cervezas «sin», a menos que se trate de una cita literal, en cuyo caso puede ser conveniente una explicación.
En la lengua coloquial de España se ha lexicalizado como sustantivo aplicado específicamente a la cerveza y en este caso se puede escribir sin comillas ni otro destacado (una sin). En todos los casos es invariable en plural: productos “sin”, cervezas “sin”, unas sin.

Ejercicio: sendos (Blog de Lengua española)

 
¿Está correctamente utilizado sendos en las siguientes oraciones? Si es así, dilo y, si no, corrige la oración.
a) La asociación de vecinos ha convocado sendos concursos de tartas como todos los años.
b) Urraca y Alfonso lucían sendas coronas.
c) Este fin de semana ha habido cuatro heridos en Villapueblo en sendos accidentes de tráfico.
d) Macario asestó al atracador un sendo garrotazo que casi lo deja inconsciente.
e) Normalmente el niño Jesús aparece entre un buey y una mula en el belén viviente, pero sendos animales están en huelga este año.
f) La víctima sufrió heridas en sendas manos como consecuencia de la explosión.
g) Nigeria dejó sentenciado el partido con dos sendos goles.
h) Se le han congelado las sendas orejas del frío que hace.
i) Melchor, Gaspar y Baltasar escuchaban a sendos niños.
j) Los ganadores del concurso recibieron sendos diplomas.
Consulta ahora las soluciones.

Coma cuando se omite el verbo (Blog de Lengua española)

Se suele escribir una coma para marcar el lugar que queda cuando omitimos el verbo de una oración, por ejemplo:
(1) Tú, a la cama.
El ejemplo (1) es algo que se le podría decir, por ejemplo, a un niño. Lo que se sobrentiende aquí es, más o menos, lo siguiente:
(2) Tú te vas a la cama.
A veces, las estructuras que sufren este tipo de elisiones pueden ser algo más complejas. Fijémonos en esta otra:
(3) Yo soy estibador; mi hermano, poeta.
En (3) se ha eliminado el verbo ser en la segunda parte y por eso está ahí la coma. Este tipo de estructuras complejas suelen requerir el uso del punto y coma para marcar diferentes niveles, aunque de eso nos tendremos que ocupar en otro momento. Baste decir ahora que si en (3) ponemos una coma en lugar del punto y coma, todo queda al mismo nivel y resulta más complicado interpretar el enunciado.
Al principio del artículo he dicho que se suele utilizar esta coma para indicar la falta de un verbo. Lo he formulado así porque esta coma no es ni mucho menos obligatoria. Todo depende de la claridad y de la intención de quien escribe. En (1), claramente, no ocurriría nada si la quitáramos. En (3), en cambio, podemos poner a nuestro lector en apuros si prescindimos de ella. Haz la prueba y lo verás.
A veces, el uso de esta coma da lugar incluso a una puntuación innecesariamente pesada y recargada:
(4) A mí me gusta la lectura; a Marta, el boxeo; a Iñaki, el levantamiento de piedras, y a Arnold, el punto de cruz.
El ejemplo (4) se entiende igual de bien si lo puntuamos así:
(5) A mí me gusta la lectura, a Marta el boxeo, a Iñaki el levantamiento de piedras y a Arnold el punto de cruz.
Las dos posibilidades son correctas, pero la segunda es más simple y más ligera. Para cada caso concreto tendremos que sopesar si nuestro escrito gana algo marcando la elisión de los verbos con comas o si, por el contrario, nos podemos contentar con alternativas más sencillas.

martes, 12 de noviembre de 2013

Visión crítica de Doña Perfecta de Galdós



Cuando Galdós escribió Doña Perfecta (1876) ya había aparecido la primera serie de los Episodios Nacionales. Era un escritor conocido, que había ganado dinero, y la novela le convirtió en un personaje polémico. Se ganó a la vez el odio de los conservadores y la admiración de los liberales.

Doña Perfecta pertenece a las “novelas de primera época”, llamadas novelas de tesis, porque en ellas se cuenta una historia para defender unas determinadas ideas políticas y religiosas (reflejan el enfrentamiento entre las mentalidades conservadora y progresista de la época). En la novela vemos claramente diferenciadas las dos Españas, encarnadas en dos tipos de personajes. Pepe Rey, joven preparado y moderno, que ha estudiado en el extranjero, y representa lo urbano, y doña Perfecta, don Inocencio y su séquito, como la España católica y conservadora, el mundo rural que se opone al avance y el progreso.

Aunque Doña Perfecta trata el problema de la intolerancia, lo que surge como el verdadero tema de la novela es la hipocresía. Esa hipocresía tiene como foco Orbajosa, el espacio de la novela. Al contrario de muchas de sus novelas, localizadas en lugares reales (Madrid, en muchos casos), Galdós sitúa la acción en una ciudad que no puede encontrase en el mapa. La ciudad de Orbajosa sirvió a Galdós para retratar el conflicto de la obra: lo nuevo contra lo viejo, el progreso frente al conservadurismo. Le sirve también para hacer patente la corrupción política en España. Orbajosa es una ciudad corrupta que manejan unos pocos poderosos. Una de las cosas que más llaman la atención es el amplio complejo de superioridad que sufren los orbajosenses, muy orgullosos de sus tradiciones y de ser impermeables a lo de fuera.

Para poder comprender la novela es necesario tener en cuenta sus características realistas y naturalistas:

En cuanto al realismo, se busca la imitación de la realidad, un acercamiento a lo cotidiano o concreto, pero no lo exótico, como lo hacía el romanticismo. Ejemplos de esto son las guerras civiles o guerras carlistas que son mencionadas en la obra y que incluían a Orbajosa, o las disputas familiares, como la de doña Perfecta con Pepe Rey.

También es relevante mencionar que el escritor pone la mirada en el otro, y se mantiene fuera de esa realidad, como un mero observador, se mantiene neutral. Se le considera como un periodista. Esto es demostrable en la novela, ya que el escritor contrapone dos ideologías, lo rural (doña Perfecta) y lo urbano (Pepe Rey), pero no se sitúa a sí mismo en ninguna de ella, deja actuar a sus personajes y es el lector quien se crea una opinión.
Los naturalistas desarrollaron la novela de tesis. La tesis que trata de demostrar Galdós en su novela es que en las aldeas se encuentra lo peor de la sociedad española. Esto se ve en la novela a través de doña Perfecta y don Inocencio, quienes sin llegar a conocer a Pepe Rey, y prejuzgándolo, hacen un plan para que no se case con Rosarito y deje la ciudad, Participan en esto también el obispo de la iglesia quien lo juzga por haberle faltado el respeto a la institución.

Pepe Rey es el protagonista de la obra y representa la sociedad urbana proveniente de la capital española, que recibe de ella el pensamiento liberal y centralista, con una diferente visión de la Iglesia y un espíritu científico y progresista. Estas ideas están representadas en sus discusiones con su tía y sus allegados. Su principal defecto es la falta de tacto y demasiada franqueza con sus “enemigos”.
Por otro lado,  doña Perfecta, como todo habitante de Orbajosa,  heredaba ese gran fanatismo religioso que los caracterizaba; por ejemplo, con su catedral la cual creía que era la mejor de todas y donde ella iba a misa todos los días. Asimismo, ella adquiere de esta ciudad rural el carácter tradicionalista y anti progresista que consistía en mantener las costumbres y no aceptar las nuevas ideas provenientes del exterior. Esto último aparece en doña Perfecta cuando a Pepe Rey es criticado por insultar a su catedral por no seguir sus tradiciones y cuando se lo acusa de ateo a este por tener una idea diferente de la Iglesia.

Otro personaje muy representativo de esa sociedad rural es Caballuco que simboliza lo peor de este ruralismo, hombre cercano a un animal (de allí su nombre), mercenario, violento. Es uno de los elementos naturalistas más evidentes de la novela. Este es el hijo de la tierra, según Galdós, es bruto y de suma intolerancia a la autoridad central, que se observa cuando este lidera el levantamiento de tropas contra Madrid.

Por último, don Inocencio es también representante de los funcionarios eclesiásticos del interior de España, donde además su nombre es alegórico ya que en sus acciones no demuestra ningún tipo de inocencia sino todo lo contrario. Este no participa realmente de las maldades que le ocurren a Pepe Rey, pero él las idealiza y las aconseja a doña Perfecta.


Benito Pérez Galdós en la novela de Doña Perfecta se muestra anticlerical al modo de aquella época y refleja en su obra la hostilidad provinciana conservadora a las ideas modernas recién llegadas a España. Aunque esta sea anticlerical no es antirreligiosa, ya que él no cuestiona los dogmas de la Iglesia sino la participación excesiva de esta en los aspectos políticos y como, en el interior de España los habitantes mal interpretaban la religión como una serie de rígidos preceptos, al ser estos almas exentas de caridad y corazones duros.

conveniar es acordar algo mediante convenio


El verbo conveniar, derivado de convenio, está bien formado en español, por analogía con otros verbos surgidos a partir de sustantivos terminados en -nio, como ingeniar, de ingenio, o testimoniar, de testimonio.
A pesar de que la mayoría de los diccionarios aún no recogen el verbo conveniar, sí lo hace el Diccionario de americanismos de la Asociación de Academias de la Lengua Española (Asale), que lo define como ‘acordar mediante convenio algo’.
Y así, con este significado, se puede encontrar este verbo en diversos medios de comunicación: «Esto demuestra la incapacidad de las autonomías para conveniar la continuidad de estos servicios con las corporaciones locales», «Las visitas al museo se conveniaron con el Gobierno regional para este fin» o «Es la tónica normal de cualquier organización que tenga conveniado cualquier programa público con la Junta de Andalucía».
En todos estos ejemplos el verbo conveniar, que se conjuga como ingeniar, sustituye satisfactoriamente a la perífrasis acordar mediante convenio, conforme a la definición de la Asale, por lo que su uso no puede considerarse censurable.

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