domingo, 11 de abril de 2010

Canción pitagórica

Los diez números árabes se reunieron ayer en Roma para dedicar una bonita canción sobre ellos mismos a Pitágoras, el griego que relacionó las matemáticas y la música: "Sin él, nunca nos habríamos conocido", dijo el número 3 a la nota fa.




El 1 es un soldado haciendo la instrucción.
El 2 es un patito que está tomando el sol.
El 3 es una serpiente que baila sin cesar.
El 4 es una silla que invita a descansar.
El 5 tiene orejas, parece un conejito.
El 6 es una pera, redonda y con rabito.
El 7 es un sereno con gorra y con bastón.
El 8 son las gafas que lleva Don Ramón.
El 9 es un globito atado a un cordel,
y el 10 un tiovivo para pasarlo ¡bieeen!


Lorenzo Silva, negro... y cervantino






Su página web

Lorenzo Manuel Silva Amador nació el 7 de junio de 1966 en la maternidad del antiguo hospital militar Gómez Ulla, ubicado en el límite entre los distritos de Latina y Carabanchel de Madrid. Ha vivido un buen trozo de su vida (entre 1971 y 1985) no demasiado lejos de allí, en Cuatro Vientos (distrito de Latina). Entre 1993 y 1994 fue vecino de la Ciudad de los Ángeles, también en Madrid (distrito de Villaverde). Durante el resto de su existencia ha tenido su domicilio en Getafe, en tres etapas: 1966-1971, 1985-1993 y desde fines de 1994 hasta la fecha. Haber regresado dos veces le sugiere que éste pueda ser su lugar en el mundo, aunque por otra parte necesita la proximidad de su Madrid natal y por eso su casa getafense dista unos diez kilómetros del parque del Retiro. Desde el otoño de 2008, no obstante lo anterior, ha encontrado otro espacio vital en Viladecans, en la periferia barcelonesa. Se ha convertido así en madrileño intermitente y foraster en tierras catalanas, con lo que va camino de cumplir su viejo sueño de ser un poco extranjero en todas partes.

Getafe, al sur de Madrid, es la ciudad donde vivo. No tiene nada de especial, ningún monumento esplendoroso que recomienden las guías turísticas. Pero eso no quiere decir que no tenga una historia. O muchas historias. Para demostrarlo, yo escribí tres, protagonizadas por otras tantas adolescentes de un barrio getafense: Laura, Irene y Silvia. Son tres novelas juveniles, lo que sólo quiere decir que debes abstenerte de leerlas si tu corazón ha desalojado toda la ilusión que albergó un día para llenarse únicamente de resabios. En caso contrario, sea cual sea el año de tu nacimiento, puedes probar (y para saber algo más de cada uno de los libros, no tienes más que hacer clic en la imagen correspondiente). Verás cómo Laura sueña con Varsovia, la ciudad de donde viene su vecino Andrés, un tipo enigmático y encantador; cómo a Irene le tiemblan los cimientos de su ordenada y cartesiana existencia por culpa de José María, un individuo conflictivo que sueña con el desierto y con ser Lawrence de Arabia; y cómo Silvia conoce las luces y las sombras del éxito y de la fama cuando la invitan a viajar a París para protagonizar allí una película. Si te gustan estas historias, también podrás leer otra novela juvenil, Los amores lunáticos.

viernes, 9 de abril de 2010

Carta de Miguel Hernández a Juan Ramón Jiménez

Hace un par de años, viendo en la Residencia de Estudiantes de Madrid, una exposición sobre Juan Ramón Jiménez. Me llamó la atención una carta que le dirigía Miguel Hernández. Paso a transcribirla literalmente:
Orihuela, noviembre 1931

Venerado Poeta:
Sólo conozco a usted por su "Segunda Antología" que-créalo-ya he leído cincuenta veces aprendiéndome algunas de sus composiciones. ¿Sabe usted dónde he leído tantas veces su libro?. Dónde son mejores: en la soledad, a plena naturaleza, y en silenciosa, misteriosa, llorosa hora del crepúsculo, yendo por antiguos senderos empolvados y desiertos entre sollozos de esquilas.
No le extrañe lo que le digo, admirado maestro es que soy pastor, No mucho poético, como lo que usted canta, pero sí un poquito poeta. Soy pastor de cabras desde mi niñez. Y estoy contento con serlo, porque habiendo nacido en casa pobre, pudo mi padre darme otro oficio y me dió este que fue de dioses paganos y héroes bíblicos.
Como le he dicho, creo ser un poco poeta. En los prados por que yerro con el cabrío ostenta natura su mayor grado de belleza y pompa; muchas flores, muchos ruiseñores y verdores, mucho cielo y mucho azul, algunas majestuosas montañas tras las cuales rueda la gran era del Mediterráneo.
...Por fuerza he tenido que cantar. Inculto, tosco, sé que escribiendo poesía profano al divino arte...No tengo culpa de llevar en mi alma una chispa de la hoguera que arde en la suya...
Usted, tan refinado, tan exquisito, cuando lea esto ¿qué pensará? Mire: odio la pobreza en la que he nacido, yo no sé por muchas cosas...Particularmente por ser causa del estado inculto en que me hallo, que no deja expresarme bien ni claro, ni decir las muchas cosas que pienso. Si son molestas mis confesiones, perdóneme, y ...ya no sé como empezar de nuevo. Le decía antes que escribo poesías...Tengo un millar de versos compuestos, sin publicar. Algunos diarios de la provincia comenzaron a sacar en sus páginas mis primeros poemas, con elogios...Dejé de publicar en ellos. En provincia leen poco los versos y los que lo leen no los entienden.Y heme aquí con un millar de versos que no sé qué hacer con ellos. A veces me he dicho que quemarlos tal vez fuera lo mejor. Soñador, como tantos, quiero ir a Madrid. Abandonaré las cabras-¡ oh, esa esquila en la tarde!- y con el escaso cobre que puedan darme tomaré el tren de aquí a una quincena de días para la corte.
¿Podría usted, dulcísimo Juan Ramón, recibirme en su casa y leer lo que le lleve? ¿Podrá enviarme unas letras diciéndome lo que crea mejor?
Hágalo por este pastor un poquito poeta, que se lo agradecerá eternamente.

Miguel Hernández
Arriba 73. Orihuela.




jueves, 8 de abril de 2010

La Generación del 27 desaparece de la nueva Historia de la Literatura española

La Generación del 27 desaparece de la nueva Historia de la Literatura española

Conceptos como la Generación del 98 o del 27 desaparecen en la nueva Historia de la Literatura Española, coordinada por José-Carlos Mainer, en la que, según ha argumentado, se han preferido antes criterios estéticos que no meramente cronológicos.
Para Mainer, se trata de "un ensayo de síntesis, que sea provocativo y que sintetice el grado de conocimiento de los últimos 25-30 años". Publicada por Crítica, la obra completa, formada por nueve volúmenes, se ha iniciado con el tomo 6, "Modernidad y nacionalismo (1900-1939)", seguido del 3, "El siglo del arte nuevo" (1598-1691)", realizados por el propio Mainer y Pedro Ruiz Pérez, respectivamente.
Desde el primer tomo, el lector no verá el concepto de Generación del 98, y "se encontrará con que se habla, en cambio, de la configuración de ciertos gustos o sensibilidades en torno a la pintura del Greco, o al arte flamenco, o al primitivismo, que no suelen estar en los libros de historia literaria". Tampoco utiliza el término Generación del 27, cuyos escritores, añade, manejan el término 'generación', aunque "nunca la llaman así".
En lugar de la Generación del 98, se habla de la configuración de ciertos gustos o sensibilidades en torno a la pintura del GrecoAspectos renovadoresLa obra, "sin ánimo de fijar un canon", incluye además en ese mismo volumen 6 aspectos "renovadores" como la inclusión de los artículos literarios de Joan Maragall escritos en castellano, que "no suelen aparecer como una referencia del pensamiento estético y político de principios de siglo" o el Eugenio D'Ors que escribe en español, ausente en las historias de la literatura española y catalana. Los recientes estudios sobre Gabriel Miró, Juan Ramón Jiménez o Luis Cernuda, que alimentan la obra, aportan, en palabras de Mainer, "tratamientos originales", al igual que los capítulos dedicados a Pío Baroja.
En cada volumen, el lector, asegura Mainer, se encontrará "una especie de discusión sobre el lugar de la literatura en cada época, además de una suerte de ensayo de carácter general acerca de la consideración de cada autor, agrupaciones de autores, sociología del autor, en definitiva". Esta visión se completa con una historia de la literatura más convencional, que tiene como marco las obras y no los períodos, y finalmente los textos de apoyo, la bibliografía y la síntesis.
Serán volúmenes de entre 600 y 800 páginas, y aunque los primeros tomos se ocupan de la Edad Media, los siglos XVI, XVII, XVIII, XIX y el XX -dividido en dos-, la voluntad innovadora de esta historia se ilustra con los dos últimos tomos: una historia de las ideas literarias a lo largo de la literatura española.

lunes, 5 de abril de 2010

'Tu rostro mañana' en un solo volumen




Tu rostro mañana es la décima novela de Javier Marías. Narra la historia de Jaime Deza, académico español al servicio del MI5, quien ha vuelto a Oxford después de divorciarse. Deza, es también el personaje de una novela previa, Todas las almas (1989), novela que termina cuando vuelve de ésa ciudad a Madrid.

En principio, pensada para ser un proyecto de dos volúmenes, Tu rostro mañana, terminó siendo una novela de unas 1,600 páginas, tres volúmenes y siete partes: Fiebre, Lanza, Baile, Sueño, Veneno, Sombra y Adiós. El primer volumen, Tu rostro mañana: 1 Fiebre y lanza apareció en 2002, el segundo Tu rostro mañana: 2 Baile y sueño en 2004 y el último Tu rostro mañana: 3 Veneno y sombra y adiós, el 24 de octubre de 2007, en España.

'Tu rostro mañana' en un solo volumen
Javier Marías convierte su proyecto literario publicado en tres entregas en un solo libro y habla de la nueva novela que ha empezado a escribir


Sentado en el sofá de su casa madrileña, con los codos apoyados en las rodillas, Javier Marías repasa el presente, el pasado y los motivos de Tu rostro mañana (Alfaguara). La novela publicada en tres partes, entre 2002 y 2007, que ahora se edita en un solo volumen de 1328 páginas de un papel especial color beige. "Así es como debe leerse, porque es una sola novela. Siempre dije que no era una trilogía, si no una misma obra en tres entregas", afirma el escritor. En este volumen han desaparecido los tres subtítulos con que se publicó, Fiebre y lanza, Baile y sueño, y Veneno, sombra y adiós, cuyas siete palabras han pasado a ser los capítulos respectivos del nuevo libro.

La revista 'Renacimiento' dice adiós tras 21 años

S. BELAUSTEGUIGOITIA - El País - Sevilla - 11/03/2010

La cultura en lengua española será más pobre a partir de ahora. La revista literaria Renacimiento dice adiós. En Renacimiento, que nació en 1989, publicaron textos los escritores peruanos Mario Vargas Llosa y Alfredo Bryce Echenique, el argentino Ernesto Sábato, el chileno Jorge Edwards o el cubano Guillermo Cabrera Infante. Autores españoles como Fernando Savater, Antonio Muñoz Molina o Enrique Vila-Matas también han dejado muestras de su escritura en la revista sevillana.


Las miles de páginas de la historia de Renacimiento serán pronto un recuerdo. La revista, que edita Abelardo Linares y dirige el escritor peruano Fernando Iwasaki, se despide de los lectores tras 21 años de existencia. "Estamos preparando un último número doble que saldrá publicado a principios de abril. Tendrá 140 páginas. Será el número 65-66. En el número doble va a haber, sobre todo, poesía de Francisco Brines, Andrés Trapiello, Luis García Montero y otros autores", comentó ayer Linares.


Las razones económicas han sido decisivas en el cierre de la revista. Pero no las únicas. "Una revista literaria demanda mucho esfuerzo y es una cosa de juventud. Pero, en este caso, el detonante de nuestra decisión ha venido por sorpresa al suspender la Junta de Andalucía las ayudas al libro. La Junta compraba para bibliotecas unos 500 ejemplares de la revista al año. Las ayudas para este año no se han convocado y la Junta ha dicho que van a desaparecer. Más de la mitad de la historia de Renacimiento se desarrolló sin ayuda institucional. Fue en los últimos años cuando hemos requerido esa ayuda", dijo Linares.

Los ejemplares vendidos en librerías españolas no llegaban a 300 por número. "Además, las librerías han dejado de vender revistas como la nuestra", puntualizó el editor. "Renacimiento también estuvo presente en ferias como las de Guadalajara (México), La Habana o Buenos Aires", agregó Linares.

La directora general del Libro de la Consejería de Cultura de la Junta, Rafaela Valenzuela, acogió con extrañeza la noticia. "Dudo que el cierre de Renacimiento sea por una supuesta suspensión de ayudas. Las publicaciones periódicas de carácter literario van a seguir recibiendo ayudas de la Junta", recalcó Valenzuela.

viernes, 2 de abril de 2010

Gerardo Diego

Gerardo Diego Cendoya (Santander, 3 de octubre de 1896 – Madrid, 8 de julio de 1987) fue un destacado poeta y escritor español perteneciente a la llamada Generación del 27. Representó el ideal del 27 al alternar con maestría la poesía tradicional y la vanguardista, de la que se convirtió en uno de los máximos exponentes durante la década de los años veinte. Su obra poética sigue, pues, estas dos líneas.

Tres vidas de santos - Eduardo Mendoza



Tres vidas de santos
Eduardo Mendoza
Título original:
Editorial: Seix Barral
Año publicación: 2009
Temas: Literatura : Cuentos y relatos

Tres vidas de santos de Eduardo Mendoza:


Tres magníficos relatos de Eduardo Mendoza, narrados con el inconfundible y personalísimo estilo del autor. Una combinación perfecta de seriedad e ironía. Los tres relatos que comprenden este volumen guardan un rasgo común. En ellos hay personajes que podrían califi carse de santos: no son mártires ni anacoretas, pero son santos en la medida en que están dispuestos a renunciar a todo por una idea, que cultivan sus obsesiones en su relación con los demás.

La ballena es el relato más cercano a las crónicas barcelonesas que han hecho célebre a Eduardo Mendoza, y se inicia en el Congreso Eucarístico de 1952; El final de Dubslav, ambientado en África, es una intensa narración con un final impresionante; y por último, El malentendido es una profunda reflexión sobre la creación literaria y el difícil diálogo entre clases sociales, además de una variación seria del personaje del lumpen que inspira al detective sin nombre de El misterio de la cripta embrujada, El laberinto de las aceitunas y La aventura del tocador de señoras.

Hay en Eduardo Mendoza dos facetas como narrador: una paródica, y una perfectamente seria, siempre con detalles irónicos o claramente humorísticos. Tres vidas de santos Mendoza se expresa con voz parecida a la de sus relatos paródicos, pero invirtiendo la proporción entre broma y gravedad.

Eduardo Mendoza en lenliblog

Mägo de Oz en... Asalto al romanticismo (vídeo)

R. GRANDE / A. R. DE LA RUA / J. MINGUELL 01-04-2010 - El País

Nos vamos con dos miembros de grupo Mago de Oz al nuevo Museo del Romanticismo en Madrid para hablar sobre su nuevo y esperado regreso, titulado Gaia III: Atlantia, de ser unos románticos a pesar de los guitarrazos y del estigma de formar parte de uno de los grupos más populares de la actualidad.


sábado, 13 de marzo de 2010

UN CRISTO SALIENDO DEL ARMARIO por Ezequías Blanco


A alguna mente lúcida de las que nos gobiernan y de las que tanto velan por nuestro bienestar se le había ocurrido que ese año había que hacer un exhaustivo inventario de todos los enseres en los Centros Públicos de Enseñanza de la Comunidad de Madrid.

D. Evencio acogió la noticia con desinterés y pensó: “los libros no los lee nadie, las casetes y las cintas de video no las utiliza nadie, los CD, CDR y DVD es posible que algún joven, a ninguno he oído que las use, y los demás somos “cibertorpes”, no acabamos de cogerle el tono a la canción ni siquiera los que más presumen de lo contrario…”

Como a la mayoría de sus compañeros, realizar aquel inventario le parecía una estupidez, una pérdida de tiempo innecesaria. No estaba en desacuerdo con hacer un inventario, pero sí con el absurdo modo en que estaba planteado porque parecía que se trataba más de que los profesores estuvieran ocupados haciendo que trabajaban que trabajando. La efectividad y la finalidad del trabajo parecían ser lo de menos. Las clases, como siempre, lo menos importante. Pero, en fin, esto para D. Evencio, que llevaba más de treinta años en el cuerpo, ya no era ninguna novedad y, para él, las clases seguían siendo lo más importante. Cogió las hojas modelo Excel que había que rellenar y se dirigió a su Departamento.

Abrió la puerta con la llave, previamente tuvo que apretar, con una navajita que siempre lleva en el bolsillo y que delata su origen campesino, los tornillos de la manija para que no se le cayera (faena que realizaba cada vez que tenía que entrar en tal recinto y suponía que a sus compañeros les pasaría lo mismo aunque ignoraba qué método emplearían para el apretado de tornillos: ¿uña, destornillador, black&decker…? Se inclinaba por la uña en mayoría absoluta). Empujó la puerta y el chirrido de los goznes le recordó, como todos los días –varias veces al día- el de alguna puerta del Castillo del Conde Drácula. Cerró la puerta y tuvo que repetir por dentro la faena de la navajita.

Miró a su alrededor y una sonrisa maliciosa apareció entre sus labios al contemplar grosso modo los enseres por los que tanto interés mostraba la Administración: tres sillas de pala con las que, a menudo, tropezaban sus piernas a la altura de la mitad del fémur –aquella parecía ser su principal y única misión. Detrás de las sillas, una pizarra inaccesible de grandes dimensiones que parecía estar allí sólo para tapar algún defecto de la pared y para sostener, en el falso cajón donde normalmente reposan las tizas y los cepillos de borrar, un minúsculo mechero blanco. Probó D. Evencio y el mechero funcionaba. Se apoyó en la mesa de escritorio y olvidó una vez más que aquélla cojeaba. Dobló un cartón y lo metió debajo de una de las patas, a modo de cuña. Se incorporó y contempló el arreglo con satisfacción. Se fijó ahora en los dos tablones de corcho algo combado para anuncios: en uno había pinchadas setenta y tantas tarjetas de representantes de editoriales y un chiste de Forges sobre la decadencia de la educación; en el otro, las estadísticas de resultados de Destrezas y Conocimientos Imprescindibles de alumnos de la ESO por Centros, entre Centros y desde Centros públicos y privados de la Comunidad de Madrid. D. Evencio pensó: “en las democracias la estadística también es un medio de comunicación”. Siguió. Los dos radiocasetes daban mucha pena porque estaban muy heridos y figuraban en la lista de mutilados de guerra: a uno le faltaba la palanquita de cambio de radio a tape y también había que meterle la navajita o la llave para efectuar la mutación; al otro le quedaban, desde la guerra civil, en la tecla del play las vendas de celofán que algún@ enfermer@ le hubiera puesto y que a estas alturas del siglo XXI hacían unas aguas de colores y unas irisaciones preciosas, sobre todo a contraluz. Reparó ahora en un aparato de TV de catorce pulgadas con dos cuernos de uno 30 centímetros, que siempre había visto desenchufado, y se dijo: “voy a probar a ver”. Metió el enchufe en un enchufe, le dio al botón de arranque y un aroma a polvo quemado, que es muy parecido al del cuerno, inundó el recinto, pero de imágenes, nada de nada. Subió el volumen y lo que salía del aparato le recordaba el sonido de las cerandas o cribos en las eras de su pueblo, pero sin ritmo, sin vida, con una monotonía insoportable. Desenchufó. Nunca había reparado en el mueble en el que estaba apoyado este pequeño aparato: una sólida estructura metálica que se elevaba desde el suelo desde unas ruedas y a la que alguien había decidido añadir unas tablas de chopo, para sostener el aparato de TV, que debieron pertenecer al lavadero de su abuela porque hacían ondulaciones y tenían impregnado, junto a otras manchas, el color jabonoso característico de aquellos utensilios…

Se miró las manos D. Evencio y, en un primer momento, su hipocondría le llevó a pensar que estaba mutando a la raza negra porque las manos se le habían vuelto de un gris oscuro áspero. Enseguida reparó en que el estado de sus manos se debía a la capa de polvo que actuaba como conservante de aquellas reliquias. Sacó su caja de toallitas de limpiagafas antiempañantes y antivahos, biodegradables, químicas-ecológicas, trabajamos por un mundo más limpio, excipientes alcohol y perfumes, mantéganse fuera del alcance de los niños, nettoyant lunettes, spectacles lens cleaner, glareiniger, toalhitas limpia oculos, salvietta pulizia occhiali, agradable perfume, no marca las huellas, para todo tipo de lentes… Y volvió a sentir el tacto. Mientras efectuaba esa faena, se dirigió al ordenador y a la impresora: “al menos el equipo informático no era anterior a 1995. Bueno, la pantalla, vete tú a saber”. Y le dio por seguir el cable de conexión a internet que iba oculto por detrás de una fila de libros haciendo curvas, vueltas y revueltas. “¡Joder…! -se dijo D. Evencio. “Si parece la comba de un cíclope”. A unos siete metros del aparato, había un agujero en la pared por donde se escapaba el cable al aula de informática. “Acabáramos… Por eso la mayoría del tiempo nuestro ordenador no tiene conexión a Internet”. “Se ve que alguna palanca al otro lado, la impide”. “En fin, ya no tengo que llamar a Iker Jiménez porque este misterio ya está resuelto”.

“¡La madre que me parió!”. Esta exclamación salió de la voz media de D. Evencio en el momento en que le dio por hacer un cálculo aproximado de los libros que tenían que catalogar (Autor y Título, Autor y Título, Autor y Título…). Según ese cálculo, hecho a ojo de buen cubero, habría allí unos tres mil títulos.

Estaba entrando en desmoralización nuestro protagonista cuando de la esquina de un armario le pareció que le chistaban muy bajito. Se detuvo a escuchar… Y se acercó sigiloso a donde su oído le indicaba y abrió mucho los ojos en ademán expectante. Por una rendija asomaba el brazo de metal de un Cristo. D. Evencio, se agachó, concentrado en el esfuerzo de oír, acercó su oreja al Cristo y oyó un hilillo de voz:

- Ayúdame.

Se separó, como un resorte y, desde lejos, dijo:

- ¿Qué te ayude a qué?
- A salir del armario. Desde 1975 estoy intentando salir y esto es lo que he conseguido.
- Espera… No te importará esperar un poco más…

Abrió la puerta del armario de par en par:

- Pero, bueno, si estás hecho un Cristo…
- Soy un Cristo.
- Ya, pero estás desclavado y sólo tienes media corona de espinas y te falta un dedo del pie.
- De los esfuerzos que he hecho para salir del armario.
- Espera.

D. Evencio volvió a sacar de su cartera las toallitas limpiagafas y le quitó al Cristo el polvo que tenía por todas partes, mientras el otro se quejaba de que sentía mucho frío.

- No te preocupes, hombre. Ya verás. Te limpio bien y después te llevo a casa en mi cartera porque, aunque no somos muy creyentes, somos buenos samaritanos. Y el destartalamiento que tienes ya veremos cómo se arregla.

Al día siguiente, cuando con resignación, cuando sin esperanza y sin convencimiento, abrió el ordenador para empezar a rellenar la hoja Excel de los autores y títulos de libros que le tocaban, se quedó con los ojos como platos al ver que aquella ingrata labor parecía haberse realizado sola, pero puso mucho empeño en que en la hoja de inventario de enseres figurara la baja de un Cristo metálico, justo después del alta de un extintor.

Ezequías Blanco

viernes, 12 de marzo de 2010

Ha muerto Miguel Delibes


El escritor Miguel Delibes ha muerto a las 7 de la mañana en Valladolid a los 89 años en su casa de Valladolid y rodeado de su familia. El estado de Delibes había empeorado en los últimos días. Todo el mundo de las letras rinde homenaje al autor de Los Santos Inocentes.Delibes tenía el Premio Nadal, el Cervantes, el Príncipe de Asturias,... muchos galardones y muchas novelas. Ha dejado unas 60 obras. / ATLAS ESPAÑA

miércoles, 10 de marzo de 2010

Premio Infantil Barco de Vapor y Premio Juvenil Gran Angular 2010



La pureza y ternura del amor infantil en Historia de un segundo


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Mujer mirando al mar una historia de reflexión sobre la creación literaria ambientada en la posguerra

MADRID, 10 Mar. 2010  (EUROPA PRESS)

Historia de un segundo, de Jordi Serra i Ferrer, transmite con ternura e ingenio una historia de amor inocente y romántica entre dos niños que se encuentran un día en la calle y comienzan una relación a base de mensajes escondidos en las páginas de un libro. El escritor fue galardonado ayer con el Premio Infantil Barco de Vapor, mientras que el libro Mujer mirando al mar, del autor Ricardo Gómez, obtuvo el Premio Juvenil Gran Angular.

martes, 9 de marzo de 2010

Autoría del Lazarillo de Tormes. Descubierto el autor del Lazarillo de Tormes: Diego Hurtado de Mendoza



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EL PRESUNTO AUTOR. El poeta y diplomático español Diego Hurtado Mendoza sería el autor de la obra.


Acaba de ser resuelto uno de los grandes misterios de la literatura española: la autoría del Lazarillo de Tormes, publicado en 1554. Según los descubrimientos de la paleógrafa Mercedes Agulló (Madrid, 1925) el honor corresponde a Diego Hurtado de Mendoza, un aristócrata que fue desde embajador en Inglaterra a poeta.


Agulló ha seguido el rastro del autor desde que elaboró su tesis doctoral.


Dentro de unos días, según avanza Elmanifiesto.com, se publicará el libro A vueltas con el autor del Lazarillo (Calambur), donde Agulló, quien fue directora de los Museos Municipales de Madrid durante once años, explicará con detalle su descubrimiento. La universitaria ha estado siguiendo el rastro del autor desde que elaboró su tesis doctoral y ha tardado unos 60 años en descubrirlo.

Quienes visitan los archivos y no temen mancharse de polvo las manos, suelen encontrar tesoros negados a quienes se limitan a recoger testimonios sin comprobarlos con documentos. Publican menos, salen menos en televisión, pero su nombre queda vinculado a un hecho histórico y a un servicio a la humanidad.


Uno de esos tesoros que aguardan en los archivos a los verdaderos investigadores fue el manuscrito autobiográfico del capitán Alonso de Contreras, escrito en 1630, descubierto a finales del siglo XIX y publicado en 1900, y que inspiró a Arturo Pérez Reverte su personaje Diego Alatriste. Ahora, después de un trabajo paciente y profesional, todos tenemos la recompensa.

En su libro Agulló va a dar a conocer una documentación, apenas utilizada, nunca leída completamente, de Juan López de Velasco, encargado de expurgar El Lazarillo para reeditarlo. Los documentos señalan claramente: López de Velasco, que era el testamentario de Diego Hurtado de Mendoza, en el inventario de sus bienes relaciona, primero, los papeles propios y, luego, los que eran de don Diego y él custodiaba. Uno de estos cajones contiene inequívocamente las correcciones del Lazarillo, junto con las de la Propalladia de Torres Naharro.

Así lo explicó Agulló a El Cultural de El Mundo:

“Para redactar mi tesis me fue necesario consultar la documentación de Archivos parroquiales, Archivo Histórico de Protocolos y el Histórico Nacional, esencialmente. Entre esos documentos figuran muchos Inventarios de libros, tanto de impresores y libreros, como de personajes. Acabada la tesis, no terminé yo mi tarea sino que la continué con idea de hacer unas Adiciones, que en este momento ya tengo preparadas para su publicación (…). En estas Adiciones, he prestado especial atención a los Inventarios y tasaciones y, en mi búsqueda, di con el de los libros pertenecientes a un abogado Juan de Valdés, dueño nada menos que de casi 300 obras (todas inventariadas con su lugar de impresión y año, lo que no es muy habitual). Más importante todavía es que, junto al Inventario de ese Valdés, su hermana y testamentaria realizó el de los bienes y libros de Juan López de Velasco, de quien el abogado había sido testamentario.”

López de Velasco, cosmógrafo real, fue encargado (¿por el Rey?) oficialmente de podar y censurar el Lazarillo en 1573 para sacarlo del Catálogo de los libros prohibidos.

Junto a un importantísimo bloque documental de papeles americanos y una gran parte de las obras de San Isidoro, se encontraba en una serie de serones y cajones el impresionante lote de documentos acumulados por don Diego Hurtado de Mendoza durante su larga vida, ya que a López de Velasco se le había encargado la administración de la hacienda del anterior. Ahí encontró Agulló, al lado de «Una copia de Las guerras de Granada y otros papeles de la hacienda de Carmona», dos líneas que dicen: «UN LEGAJO DE CORRECCIONES HECHAS PARA LA IMPRESIÓN DE LAZARILLO Y PROPALADIA».

Un auténtico hombre renacentista y del Imperio

El autor fue un personaje a la altura de los titanes españoles que atravesaron los siglos XVI y XVII. Nació en La Alhambra en una fecha desconocida entre 1503 y 1504, porque su padre, Íñigo López de Mendoza, conde de la Tendilla, era capitán general del reino de Granada, nombrado por los Reyes Católicos. Conocía varios idiomas, como el latín, el griego, el árabe y el hebreo, aparte de lenguas europeas vivas. Introdujo metros poéticos italianos en España. Desempeñó varias misiones y cargos a las órdenes del emperador Carlos V y del rey Felipe II: embajador en 1537 ante Enrique VIII para negociar una boda, embajador ante la República de Venecia y ante el Papa, gobernador de Siena, general del ejército que se enfrenta a la rebelión de los moriscos hasta que le releva don Juan de Austria…

De sus múltiples viajes por Italia y Flandes, trajo múltiples libros que luego regaló al rey Felipe II y que se encuentran en la biblioteca de El Escorial. Precisamente, la biblioteca personal del aristócrata y diplomático pudo ser motivo de resquemor con el rey. Según Mercedes Agulló, “era el deseo del rey de hacerse con la biblioteca de don Diego, una de las más destacadas en la época, tanto en impresos como en su valiosísima colección de manuscritos. Le regaló al rey seis o siete baúles llenos de manuscritos árabes”.

Debido a un accidente se le gangrenó la pierna, que tuvieron que cortársela. El 14 de agosto de 1575 murió y fue enterrado en el Monasterio de la Latina. “¡Ah, cuando le cortaron la pierna gangrenada, no usó más anestesia que el rezo del Credo! ¡Échale temple!”, apostilla Agulló, según la entrevista que le hizo la periodista Blanca Berasategui en su casa de San Fernando de Henares.

domingo, 7 de marzo de 2010

El Cantar de Roldán en 3D


El  Cantar de Roldán  (La Chanson de Roland, en francés) es un  poema épico  de varios cientos de versos, escrito a finales del  siglo XI  en  francés antiguo, atribuido a un monje normando,  Turoldo, cuyo nombre aparece en el último y enigmático verso: «Ci falt la geste que Turoldus declinet».(Wikipedia)




sábado, 6 de marzo de 2010

Romance Sonámbulo - Federico García Lorca

  ROMANCE SONÁMBULO

A Gloria Giner
y a Fernando de los Ríos


Verde que te quiero verde. 
Verde viento. Verdes ramas. 
El barco sobre la mar 
y el caballo en la montaña. 
Con la sombra en la cintura 
ella sueña en su baranda, 
verde carne, pelo verde, 
con ojos de fría plata. 
Verde que te quiero verde. 
Bajo la luna gitana, 
las cosas le están mirando 
y ella no puede mirarlas.

              *

Verde que te quiero verde. 
Grandes estrellas de escarcha, 
vienen con el pez de sombra 
que abre el camino del alba. 
La higuera frota su viento 
con la lija de sus ramas, 
y el monte, gato garduño, 
eriza sus pitas agrias. 
¿Pero quién vendrá? ¿Y por dónde...? 
Ella sigue en su baranda, 
verde carne, pelo verde, 
soñando en la mar amarga.

              *

Compadre, quiero cambiar 
mi caballo por su casa, 
mi montura por su espejo, 
mi cuchillo por su manta. 
Compadre, vengo sangrando, 
desde los montes de Cabra. 
Si yo pudiera, mocito, 
ese trato se cerraba. 
Pero yo ya no soy yo, 
ni mi casa es ya mi casa. 
Compadre, quiero morir 
decentemente en mi cama. 
De acero, si puede ser, 
con las sábanas de holanda. 
¿No ves la herida que tengo 
desde el pecho a la garganta? 
Trescientas rosas morenas 
lleva tu pechera blanca. 
Tu sangre rezuma y huele 
alrededor de tu faja. 
Pero yo ya no soy yo, 
ni mi casa es ya mi casa. 
Dejadme subir al menos 
hasta las altas barandas, 
dejadme subir, dejadme, 
hasta las verdes barandas. 
Barandales de la luna 
por donde retumba el agua.

              *

Ya suben los dos compadres 
hacia las altas barandas. 
Dejando un rastro de sangre. 
Dejando un rastro de lágrimas. 
Temblaban en los tejados 
farolillos de hojalata. 
Mil panderos de cristal, 
herían la madrugada.

              *

Verde que te quiero verde, 
verde viento, verdes ramas. 
Los dos compadres subieron. 
El largo viento, dejaba 
en la boca un raro gusto 
de hiel, de menta y de albahaca. 
¡Compadre! ¿Dónde está, dime? 
¿Dónde está mi niña amarga? 
¡Cuántas veces te esperó! 
¡Cuántas veces te esperara, 
cara fresca, negro pelo, 
en esta verde baranda!

              *

Sobre el rostro del aljibe 
se mecía la gitana. 
Verde carne, pelo verde, 
con ojos de fría plata. 
Un carámbano de luna 
la sostiene sobre el agua. 
La noche su puso íntima 
como una pequeña plaza. 
Guardias civiles borrachos, 
en la puerta golpeaban. 
Verde que te quiero verde. 
Verde viento. Verdes ramas. 
El barco sobre la mar. 
Y el caballo en la montaña.

2 de agosto de 1924


Federico García Lorca




Nanas de la Cebolla - Miguel Hernández- Joan Manuel Serrat



Miguel Hernández en en lenliblog




NANAS DE LA CEBOLLA

La cebolla es escarcha
cerrada y pobre:
escarcha de tus días
y de mis noches.
Hambre y cebolla:
hielo negro y escarcha
grande y redonda.


En la cuna del hambre
mi niño estaba.
Con sangre de cebolla
se amamantaba.
Pero tu sangre,
escarchada de azúcar,
cebolla y hambre.


Una mujer morena,
resuelta en luna,
se derrama hilo a hilo
sobre la cuna.
Ríete, niño,
que te tragas la luna
cuando es preciso.


Alondra de mi casa,
ríete mucho.
Es tu risa en los ojos
la luz del mundo.
Ríete tanto
que en el alma al oírte,
bata el espacio.


Tu risa me hace libre,
me pone alas.
Soledades me quita,
cárcel me arranca.
Boca que vuela,
corazón que en tus labios
relampaguea.


Es tu risa la espada
más victoriosa.
Vencedor de las flores
y las alondras.
Rival del sol.
Porvenir de mis huesos
y de mi amor.


La carne aleteante,
súbito el párpado,
el vivir como nunca
coloreado.
¡Cuánto jilguero
se remonta, aletea,
desde tu cuerpo!


Desperté de ser niño.
Nunca despiertes.
Triste llevo la boca.
Ríete siempre.
Siempre en la cuna,
defendiendo la risa
pluma por pluma.


Ser de vuelo tan alto,
tan extendido,
que tu carne parece
cielo cernido.
¡Si yo pudiera
remontarme al origen
de tu carrera!


Al octavo mes ríes
con cinco azahares.
Con cinco diminutas
ferocidades.
Con cinco dientes
como cinco jazmines
adolescentes.


Frontera de los besos
serán mañana,
cuando en la dentadura
sientas un arma.
Sientas un fuego
correr dientes abajo
buscando el centro.


Vuela niño en la doble
luna del pecho.
Él, triste de cebolla.
Tú, satisfecho.
No te derrumbes.
No sepas lo que pasa
ni lo que ocurre.


Miguel Hernández, 1939

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