miércoles, 26 de marzo de 2014

Breve comentario de El sí de las niñas por Mario López Asenjo en MasterLengua

1. Autor:
Leandro Fernández de Moratín (1760-1828) escribió poesía en dos vertientes: la satírica y la lírica, pero donde realmente destacó fue como autor dramático. Moratín es el principal autor dramático del Neoclasicismo, aunque sólo escribiera cinco comedias. Sus obras siguen los preceptos del neoclasicismo como son: la verosimilitud de sus argumentos y por su doble finalidad de entretener y enseñar.
El tema fundamental de la obra de Moratín es la inautenticidad como forma de vida. De carácter satírico son La comedia nueva o El café contra los malos autores dramáticos que despreciaban las reglas y La mojigata contra la falsa religiosidad. En sus otras tres comedias – El viejo y la niñaEl barón y El sí de las niñas – defiende la libertad de la mujer para elegir marido. Era una cuestión de actualidad en aquella época en la que abundaban los matrimonios impuestos por interés.

El sí de las niñas (escrita en 1801 y estrenada en 1806) es la más importante del teatro neoclásico español. Se trata de una comedia en prosa, dividida en tres actos, cuya única acción se desarrolla en el reducido espacio de una posada de Alcalá de Henares durante diez horas. Dos son los temas esenciales de esta obra: el derecho a la libertad de elegir pareja y la educación de la mujer. Junto con estos dos temas fundamentales, se tratan también otros temas secundarios como son el de la autoridad y egoísmo de los padres y el de las ilusiones del viejo que se enamora de una jovencita.
Su estilo es otro acierto: el diálogo natural y el lenguaje es claro, llano, de un estilo ya moderno.

2. Elementos Dramáticos:
  •  Personajes
- Don Diego, 58 años. Es el personaje que desencadena la acción porque está comprometido con Doña Paquita, bastante mas joven que él. Se le puede considerar el verdadero protagonista de la obra y el que representa las ideas neoclásicas que tratan de cambiar el problema social de los matrimonios concertados.
- Paquita o Francisca, 16 años. Es una muchacha discreta que es obligada a casarse con un hombre 42 años mayor que ella pero debido a su educación no es capaz de demostrar sus sentimientos y esto la llevara a arriesgar el amor que siente por Don Carlos.
- Don Carlos25 años. Sobrino de Don Diego. Es un valiente militar, pero  sumiso ante su tío. Es un joven apasionado que quiere luchar por su amor pero las reglas sociales y el respeto a su tío se lo impiden.
- Doña Irene, madre de Doña Paquita, representa un personaje autoritario y ridículo que refleja la autoridad de los padres de la época sobre sus hijos.
 - Rita criada de Doña Irene
- Simón criado de Don Diego
- Calamocha criado de Don Carlos
Los criados del teatro tenían la función de aportar  al espectador nuevas informaciones por medio del diálogo entre sí o con sus amos. Además, por su espontaneidad y conocimiento basado en la sabiduría popular, que no en los libros,  podría decirse que representan la “voz” del pueblo llano en la obra.

  • Tiempo: “La acción empieza a las siete de la tarde y acaba a las cinco de la mañana siguiente”
  •  Espacio: Una humilde pensión (o posada) en Alcalá de Henares

3. Resumen
La comedia se ajusta perfectamente a los principios artísticos  de la estética neoclásica, por lo tanto, en lo que respecta el teatro, nuestra obra sigue la regla de las tres unidades clásicas, es decir: espacio, tiempo y acción. De esta manera, la acción transcurre durante una noche y hasta el amanecer en una posada de Alcalá de Henares (cerca de Madrid). A dicha posada llega don Diego (caballero adinerado de 58 años) para encontrarse y conocer a  su futura esposa, Paquita de 16 años (que viene acompañada por su madre, quien ha concertado el matrimonio de su hija). A la posada llega también, don Carlos, el verdadero amor de Paquita, valiente militar y sobrino de don Diego. Llega  hasta la posada avisado por Paquita en un desesperado intento para detener  la boda.
Conforme avanza la acción Don Diego empieza a sospechar que su sobrino tiene algo con Paquita y le  ordena que regrese al regimiento; éste se dispone a obedecer, renunciando a la vez al amor de su amada (porque obedecer a su tío es lo que debe hacer un buen ciudadano).
Para informar a Doña Paquita de su decisión le envía una última carta de amor, la cual por casualidad llega a manos de Don Diego, que, comprendiendo el amor entre los jóvenes, decide renunciar a su matrimonio con la joven, y haciendo llamar a su sobrino, hace posible la unión entre los enamorados.
Por tanto, se impone la lógica y triunfan los verdaderos sentimientos. Don Diego se da cuenta de que Paquita se casa obligada por su madre y además que está realmente enamorada es de su sobrino, por ello renuncia a su felicidad para hacer posible la de los jóvenes.

4. Antología de textos
Acto I
[Entran en escena doña Francisca (Paquita en este resumen) y su madre, doña Irene. Vienen desde el convento en el que Paquita vivía para reunirse con el novio. Ambas junto con don Diego charlan sobre los pormenores de la elección de Paquita (ésta claro está solo se casa porque se lo manda su madre, ella vive enamorada de don Carlos]

D. DIEGO Es verdad. Sólo falta que la parte interesada tenga la misma satisfacción que manifiestan cuantos la quieren bien.
DOÑA IRENE Es hija obediente, y no se apartará jamás de lo que determine su madre.
D. DIEGO Todo eso es cierto; pero…
DOÑA IRENE Es de buena sangre, y ha de pensar bien, y ha de proceder con el honor que la corresponde.
D. DIEGO Sí, ya estoy; pero ¿no pudiera, sin faltar a su honor ni a su sangre…?
DOÑA FRANCISCA ¿Me, voy, mamá? (Se levanta y vuelve a sentarse.)
DOÑA IRENE No pudiera, no señor. Una niña bien educada, hija de buenos padres, no puede menos de conducirse en todas ocasiones como es conveniente y debido.

[Se cierra el acto con que la noticia de la llegada de don Carlos a la posada. Informado de los planes de boda  ha venido para tratar de impedirlo. Paquita recobra la ilusión y la esperanza de que pueda solucionarse todo]

Acto II
[(Escena V) De nuevo están juntos dialogando, doña Irene, don Carlos y Paquita. Don Diego sigue sospechando de los verdaderos sentimientos de Paquita, duda de si se casa porque quiere o porque su madre se lo manda ]

D. DIEGO Puede que esté llena de miedo, y no se atreva a decir una palabra que se oponga a lo que su madre quiere que diga… Pero si esto hubiese, por vida mía que estábamos lucidos.
DOÑA FRANCISCA No, señor; lo que dice su merced, eso digo yo; lo mismo. Porque en todo lo que me mande la obedeceré.
D. DIEGO ¡Mandar, hija mía!… En estas materias tan delicadas los padres que tienen juicio no mandan. Insinúan, proponen, aconsejan; eso sí, todo eso sí; ¡pero mandar!… ¿Y quién ha de evitar después las resultas funestas de lo que mandaron?… Pues ¿cuántas veces vemos matrimonios infelices, uniones monstruosas, verificadas solamente porque un padre tonto se metió a mandar lo que no debiera?… ¡Eh! No, señor; eso no va bien… Mire usted, Doña Paquita, yo no soy de aquellos hombres que se disimulan los defectos. Yo sé que ni mi figura ni mi edad son para enamorar perdidamente a nadie; pero tampoco he creído imposible que una muchacha de juicio y bien criada llegase a quererme con aquel amor tranquilo y constante que tanto se parece a la amistad, y es el único que puede hacer los matrimonios felices. Para conseguirlo no he ido a buscar ninguna hija de familia de estas que viven en una decente libertad… Decente, que yo no culpo lo que no se opone al ejercicio de la virtud. Pero ¿cuál sería entre todas ellas la que no estuviese ya prevenida en favor de otro amante más apetecible que yo? Y en Madrid, figúrese usted en un Madrid… Lleno de estas ideas me pareció que tal vez hallaría en usted todo cuanto deseaba.
DOÑA IRENE Y puede usted creer, señor D. Diego, que…
D. DIEGO Voy a acabar, señora; déjeme usted acabar. Yo me hago cargo, querida Paquita (…) sepa usted que yo no quiero nada con violencia. (…).
DOÑA IRENE ¿Puedo hablar ya, señor?
D. DIEGO Ella, ella debe hablar, y sin apuntador y sin intérprete.
DOÑA IRENE Cuando, yo se lo mande.
D. DIEGO Pues ya puede usted mandárselo, porque a ella la toca responder… Con ella he de casarme, con usted no.
Preguntas
  • ¿Cuáles son las ideas más importantes defendidas por don Diego en este fragmento?




  • Explica tu postura personal respecto a las palabras de don Diego.




  • ¿Cuál es el rasgo característico de doña Irene? ¿y el de doña Francisca?






[Al final del acto se encuentran don Carlos y su tío. Es un encuentro en el que ninguno de los dos descubre la verdadera razón por la que están en la posada. Sin embargo, don Diego quiere evitar que su sobrino descubra que él se va a casar y le manda de vuelta a Zaragoza donde está su cuartel; aunque Carlos le asegura que lo hará, se queda en la posada]

ActoIII
[En las cinco primeras escenas se empieza a desentrañar la trama: Paquita debería recibir  una carta que don Carlos le ha escrito, pero por infortunio la carta  llega a manos de don Diego que al leerla descubre la existencia del amante y pierde todas sus ilusiones de boda.
En la escena VIII por primera vez  se quedan solos en escena Paquita y don Diego. Éste sabedor ya de que ella está enamorada de otro hombre quiere que Paquita exprese sus sentimientos y le diga la verdad ahora que no está su madre delante.]
DOÑA FRANCISCA Tampoco; no señor… Nunca he pensado así.
D. DIEGO No tengo empeño de saber más… Pero de todo lo que acabo de oír resulta una gravísima contradicción. Usted no se halla inclinada al estado religioso, según parece. Usted me asegura que no tiene queja ninguna de mí, que está persuadida de lo mucho que la estimo, que no piensa casarse con otro, ni debo recelar que nadie me dispute su mano… Pues ¿qué llanto es ése? ¿De dónde nace esa tristeza profunda, que en tan poco tiempo ha alterado su semblante de usted, en términos que apenas le reconozco? ¿Son éstas las señales de quererme exclusivamente a mí, de casarse gustosa conmigo dentro de pocos días? ¿Se anuncian así la alegría y el amor? (Vase iluminando lentamente la escena, suponiendo que viene la luz del día.)
DOÑA FRANCISCA Y ¿qué motivos le he dado a usted para tales desconfianzas?
D. DIEGO ¿Pues qué? Si yo prescindo de estas consideraciones, si apresuro las diligencias de nuestra unión, si su madre de usted sigue aprobándola y llega el caso de…
DOÑA FRANCISCA Haré lo que mi madre me manda, y me casaré con usted.
D. DIEGO ¿Y después, Paquita?
DOÑA FRANCISCA Después…, y mientras me dure la vida, seré mujer de bien.
D. DIEGO Eso no lo puedo yo dudar… Pero si usted me considera como el que ha de ser hasta la muerte su compañero y su amigo, dígame usted: estos títulos ¿no me dan algún derecho para merecer de usted mayor confianza? ¿No he de lograr que usted me diga la causa de su dolor? Y no para satisfacer una impertinente curiosidad, sino para emplearme todo en su consuelo, en mejorar su suerte, en hacerla dichosa, si mi conato y mis diligencias pudiesen tanto.
DOÑA FRANCISCA ¡Dichas para mí!… Ya se acabaron.
D. DIEGO ¿Por qué?
DOÑA FRANCISCA Nunca diré por qué.
D. DIEGO Pero ¡qué obstinado, qué imprudente silencio!… Cuando usted misma debe presumir que no estoy ignorante de lo que hay.
DOÑA FRANCISCA Si usted lo ignora, señor D. Diego, por Dios no finja que lo sabe; y si en efecto lo sabe usted, no me lo pregunte.
D. DIEGO Bien está. Una vez que no hay nada que decir, que esa aflicción y esas lágrimas son voluntarias, hoy llegaremos a Madrid, y dentro de ocho días será usted mi mujer.
DOÑA FRANCISCA Y daré gusto a mi madre.
D. DIEGO Y vivirá usted infeliz.
DOÑA FRANCISCA Ya lo sé.
D. DIEGO Ve aquí los frutos de la educación. Esto es lo que se llama criar bien a una niña: enseñarla a que desmienta y oculte las pasiones más inocentes con una pérfida disimulación. Las juzgan honestas luego que las ven instruidas en el arte de callar y mentir. Se obstinan en que el temperamento, la edad ni el genio no han de tener influencia alguna en sus inclinaciones, o en que su voluntad ha de torcerse al capricho de quien las gobierna. Todo se las permite, menos la sinceridad. Con tal que no digan lo que sienten, con tal que finjan aborrecer lo que más desean, con tal que se presten a pronunciar, cuando se lo manden, un sí perjuro, sacrílego, origen de tantos escándalos, ya están bien criadas, y se llama excelente educación la que inspira en ellas el temor, la astucia y el silencio de un esclavo.
DOÑA FRANCISCA Es verdad… Todo eso es cierto… Eso exigen de nosotras, eso aprendemos en la escuela que se nos da… Pero el motivo de mi aflicción es mucho más grande.
  • ¿Qué quiere don Diego de Paquita? Selecciona las preguntas mas significativas que le hace



  • ¿Evoluciona Paquita desde el principio del diálogo hasta el final?





[Cuando la madre de Paquita descubre lo que está pasando entra en cólera y quiere matar a su hija por desobediente, pero  interviene don Diego para hacerla razonar y convencerla de que lo mejor para todos es que ellos puedan elegir libremente y al final triunfe el amor. Conviene destacar el sentido de moraleja que tiene el final de la obra.]
DOÑA IRENE ¡Conque el bueno de D. Carlos! Vaya que…
D. DIEGO Él y su hija de usted estaban locos de amor, mientras que usted y las tías fundaban castillos en el aire, y me llenaban la cabeza de ilusiones, que han desaparecido como un sueño… Esto resulta del abuso de autoridad, de la opresión que la juventud padece, y éstas son las seguridades que dan los padres y los tutores, y esto lo que se debe fiar en el sí de las niñas… Por una casualidad he sabido a tiempo el error en que estaba… ¡Ay de aquellos que lo saben tarde!
DOÑA IRENE En fin, Dios los haga buenos, y que por muchos años se gocen… Venga usted acá, señor; venga usted, que quiero abrazarte. (Abrazando a D. Carlos. Dª Francisca se arrodilla y besa la mano a su madre.)
(…)
D. DIEGO Paquita hermosa (Abraza a D. Francisca), recibe los primeros abrazos de tu nuevo padre… No temo ya la soledad terrible que amenazaba a mi vejez… Vosotros seréis la delicia de mi corazón; y el primer fruto de vuestro amor…, sí, hijos, aquél…. no hay remedio, aquél es para mí. Y cuando le acaricie en mis brazos, podré decir: a mí me debe su existencia este niño inocente; si sus padres viven, si son felices, yo he sido la causa.
D. CARLOS ¡Bendita sea tanta bondad!
D. DIEGO Hijos, bendita sea la de Dios.

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