sábado, 15 de septiembre de 2012

‘El arma’: determinante masculino ante nombre femenino



¿Por qué decimos el arma, el águila y no la arma, la águila? La regla general es que los sustantivos femeninos que empiezan por a tónica van precedidos por la forma masculina del determinante. Pero cuidado, porque esta regla tiene varias restricciones.
Primera restricción (y muy importante): solo se aplica a cuatro determinantes:
el: el arma
un: un arma
algún: algún arma
ningún: ningún arma
Es fácil darse cuenta de que se trata en realidad de los determinantes el y un y los que llevan dentro ‘un’ (o sea, algún y ningún). La norma no acepta este tipo de construcciones con el resto de determinantes. Se considera incorrecto, por ejemplo,De este agua no beberé. La norma exige que se diga y se escriba:
De esta agua no beberé
Segunda restricción: la regla solo se aplica al singular, como se puede ver en el siguiente ejemplo:
Uno de los problemas más graves que tenemos en el municipio (relacionados con el agua) es el vertido de las aguas residuales en los ríos [...] [La Unión de Morelos, 15-10-2007]
En el ejemplo anterior, aparece primero agua en singular con el correspondiente artículo en forma masculina; pero a continuación, con la forma plural del mismo sustantivo, el determinante aparece en femenino.
Tercera restricción: el determinante y el sustantivo tienen que ocupar posiciones contiguas. En el momento en que se interpone cualquier elemento entre uno y otro, el determinante vuelve a la forma femenina, que es la que le correspondería normalmente:
Dos profesores y tres estudiantes [...] han resultado heridos al ser tiroteados por un adolescente que [...] se ha quitado la vida con la misma arma [El País, 10-10-2007]
En el ejemplo anterior sería incorrecto escribir con el mismo arma (aunque este uso es, sin duda, muy frecuente).
Cuarta restricción: la regla no se aplica a femeninos de nueva creación, es decir, no es productiva en la lengua actual. Pensemos en el sustantivo árbitro. Tradicionalmente, solo se utilizaba en masculino. La formación del femeninoárbitra es relativamente reciente. En principio, debería seguir la misma regla que los otros sustantivos femeninos que empiezan por a tónica; pero no lo hace. En lugar de eso, decimos la árbitra:
La árbitra brasileña más mediática posará desnuda para el Playboy[20 Minutos, 19-6-2007]
Es importante no perder de vista que estos sustantivos son femeninos a todos los efectos. Esto quiere decir que cualquier elemento que tenga que concordar con el sustantivo (aparte de los mencionados determinantes el, un, algún y ningún) lo hará en femenino, como ocurre con el adjetivo canina en el siguiente ejemplo:
Llegaron al pueblo muy fatigados, con un hambre canina [Josep Pla:La calle estrecha]
Este ejemplo, ya de paso, nos viene bien para darnos cuenta de que la aparición de la forma masculina del artículo tiene que ver con la pronunciación y no con la grafía: la hache no se pronuncia y, por tanto, no afecta a la aplicación de la regla.
La regla, aparte de estas restricciones, tiene sus excepciones (como toda regla que se precie). Se utiliza el artículo femenino con:
1. Nombres de letras: la hache, la alfa
2. Nombres de mujer (en aquellos contextos en que pueden aparecer con artículo):
Esta no es la Ana que yo conocía
Nótese que el mismo nombre puede comportarse de manera diferente dependiendo de si es nombre de mujer o no: El África subsahariana (nombre de continente), pero La África de la que hablabas no es la misma que yo conozco(nombre de mujer).
3. Nombres de países y ciudades: aquí se tiende a utilizar la forma femenina:
Una noche, en viaje ya de regreso a España, recordé a Ávila, la Ávilaúnica [...] [Miguel Delibes: La sombra del ciprés es alargada]
Durante su último viaje por Austria, el papa Benedicto XVI ha vuelto a insistir en la Austria católica [...] en una repetida proposición [...] [El Universal (México), 25-9-2007]
Y ahora, para afianzar las nociones teóricas, lo mejor es que hagas unos ejercicios.

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