jueves, 19 de septiembre de 2013

Ser o no ser (monólogo de Hamlet)



HAMLET- Acto III - Escena IV - (William Shakespeare). La traducción no es la mejor.
Del Film de Laurence Olivier.



Hamlet William Shakespeare

Ser o no ser, esa es la cuestión:
si es más noble para el alma soportar
las flechas y pedradas de la áspera fortuna
o tomar las armas contra un mar de adversidades
y en dura pugna darles fin. Morir: dormir, nada más. 
Y con el sueño, poner fin al sufrimiento y a todos los males
que son una consecuencia de la misma carne, sería una conclusión
que piadosamente deseo. Morir, quedar dormido, 
dormir, tal vez soñar. 
Sí, ese es el gran obstáculo;
pues qué podríamos soñar en nuestro sueño eterno
ya libres del agobio terrenal,
es una consideración que frena el juicio
y da tan larga vida a la desgracia.
Pues, ¿quién soportaría los azotes e injurias de este mundo,
la infamia del opresor, la afrenta del soberbio,
las penas del amor menospreciado,
la tardanza de la ley, la arrogancia del poder,
los insultos que sufre la paciencia,
pudiendo cerrar cuentas uno mismo con un simple puñal?
¿Quién lleva esas cargas,
gimiendo y sudando bajo el peso de esta vida,
si no fuera por el temor de lo que se oculta tras la muerte,

esa tierra inexplorada de cuyas fronteras
ningún viajero vuelve, que perturba la voluntad
y nos decide a soportar los males que conocemos
antes que huir hacia otros que ignoramos?

y así... la conciencia nos hace cobardes,
el color original de nuestro ánimo
se debilita bajo la pálida sombra del pensamiento,
y así es como empresas de gran peso y entidad


Música: Private Reflection - Kevin Macleod

1 comentario:

  1. En realidad, en el texto de Shakespeare, cuando recita el famoso pasaje "Ser o no ser, he ahí la cuestión" -escena primera del tercer acto, que transcurre en una estancia del castillo de Dinamarca-, Hamlet no lleva nada en la mano. El pasaje del cráneo sucede en la escena primera del quinto acto, en la que el príncipe danés regresa del destierro en Inglaterra y pasa por un cementerio. Ahí habla con un sepulturero que le informa de la muerte de Yorick, bufón de la corte y amigo de la infancia de Hamlet. Entonces este sujeta su calavera en la mano mientras recuerda sus virtudes y reflexiona sobre la muerte y el paso del tiempo: "¡Ay! ¡Pobre Yorick! ¿Qué se hicieron de tus burlas, tus brincos, tus cantares y aquellos chistes que animaban la mesa con alegre estrépito? Ahora, falto ya de músculos, ni puedes reírte de tu propia deformidad...".

    Lo que sucede es que la fuerza de la imagen -Hamlet con el cráneo de Yorick- hace que siempre sea representado así en cuadros y carteles, y lo asociemos al "Ser o no ser", que es la parte más célebre del texto. (Muy Interesante 02/06/2007)

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