martes, 24 de septiembre de 2013

Tema 2 – La épica medieval. Poema de mío Cid (Temas de Literatura de 1º de Bachillerato)

 

1. LOS CANTARES DE GESTA MEDIEVALES

                1.1. EL MESTER DE JUGLARÍA

- El canto y el relato oral son los modos normales de producirse y de transmitirse la literatura en buena parte de la Edad Media. Esta literatura oral la llamamos literatura tradicional.
- Los transmisores de esta literatura fueron los juglares (en aldeas, cortes de nobles y reyes, ciudades, siempre ante un público). Ejercían lo que llamamos Mester de juglaría. Buena parte de su oficio consistía en cantar relatos épicos anónimos, como los cantares de gesta
- En la Castilla medieval, los juglares cantan cantares de gesta (poemas épicos) en verso: Son poemas épicos largos que narran los hechos de un héroe, exaltándolo.
- Textos: Sólo se conserva un cantar casi entero: el Poema del Mio Cid. De modo fragmentario (o a través de noticias que muestran su existencia) tenemos los siguientes: Los Infantes de Lara, el Poema de Fernán González y el Cantar de las Mocedades de Rodrigo.

1.1.1 Poema del Mio Cid:
1.1.1.1. Fecha del poema: Los investigadores proponen soluciones diferentes. Los estudios más recientes la sitúan hacia finales del siglo XII o comienzos del XIII, entre 1201 y 1207. Al final del códice aparece un explicit [1], en la primera de las notas añadidas se dice: “Per Abbat le escribió, / en el mes de mayo, / en era de mil / y C[C]XLV años” (año que corresponde, según el calendario actual, a 1207).
1.1.1.2. Autoría: Se desconoce el autor o autores. Hay que recordar que se conserva este poema épico en un manuscrito guardado en la Biblioteca Nacional de Madrid. En este manuscrito se dice al final del poema que fue copiado por un tal Per (Pedro) Abad en 1207. Para Collin Smith este Per Abad es realmente el autor. Para Ramón Menéndez Pidal, el Poema del mío Cid fue creado por dos autores o dos juglares: el que llama poeta del pueblo de San Esteban de Gormaz  sería el responsable del cantar I, parte del cantar II y un poco del III, es decir, las partes en las que prevalecen los aspectos informativos y verosímiles sobre los artísticos. Sobre el texto de este autor trabajaría el juglar de Medinaceli, un refundidor, al que Menéndez Pidal le atribuye los aspectos más novelescos.
1.1.1.3. Versificación: 3730 versos (debió tener más en su día), escritos en una estrofa cuyo número de versos es impreciso, llamada tirada. Estas tiradas son asonantadas (riman sólo las vocales finales del verso a partir de la vocal tónica de la palabra) y la medida de sus versos es irregular (no todos con igual medida, aunque en general predominan los de catorce sílabas divididos en dos hemistiquios. Puede haber, pues, versos de 7+7, 6+7, 7+8, etc.).
1.1.1.4. Argumento: se divide el poema en tres partes:
-       Cantar del  destierro.
-       Cantar de las bodas de las hijas del Cid.
-       Cantar de la  afrenta de Corpes.
1.1.1.5. Lengua y estilo: los principales rasgos son los siguientes:
- La escasez de adjetivos, que se reservan para los pasajes de mayor impacto descriptivo.
- El predominio de la yuxtaposición y la coordinación oracional sobre la subordinación.
- Un léxico concreto, en el que abundan términos cotidianos, pero también arcaísmos, latinismos de origen eclesiástico y arabismos.
- La sobriedad, la claridad y la sencillez del lenguaje, todas ellas al servicio de la narración y descripción épicas, con un estilo realista.
- Expresiones formulísticas que se repiten con frecuencia, como el epíteto épico: “¡Pronto os vais, mi buen Minaya!”
- Las llamadas de atención al auditorio por parte del narrador (veréis, oíd), que son indicativas de la oralidad del discurso por parte del juglar.
- la obra adquiere un perfil dramático gracias a la presencia abundante del diálogo.
1.1.1.5. Personajes:
En cuanto al personaje principal, hay que distinguir entre el Rodrigo Díaz de Vivar real (el Cid personaje importante de la Reconquista) y el Rodrigo ficticio (el Cid personaje de ficción del Poema, generado gracias a la existencia del personaje real y cuya historia, el poema, fue difundida por los juglares con gran dosis de exaltación heroica y mezclando lo real y lo novelesco).
Desde el punto de vista social, el Cid es un infanzón que pertenece a la baja nobleza. Sin embargo, en el poema actúa como un hombre de gran personalidad  y superior a los nobles de mayor alcurnia
Es un hombre movido por la mesura, la fidelidad a su rey, la religiosidad, la inteligencia estratégica, la valentía, la sabiduría, la fuerza física, la solidaridad con los suyos e, incluso, el humor
El Cid es un personaje que evoluciona a lo largo del poema. Al principio lo encontramos en el más absoluto deshonor, acusado de traidor al rey por haber robado los tributos impuestos a los árabes. Es desterrado y tiene que dirigirse a la frontera, a territorio árabe. Se ve, pues, obligado a luchar contra los árabes con pocos hombres. Consigue vencer en sucesivas batallas, conquistar Valencia y cederla a su rey, a pesar de ser un hombre acusado de traición. Con ello, va recuperando poco a poco territorios y, gracias a su valor, sabiduría y fuerza, el honor perdido. Al final del poema, el personaje alcanza la cima en cuanto a posición social.


[1] El explicit es una especie de colofón situado en el final del manuscrito, en el que el copista o autor del códice solía identificarse y poner lugar y fecha de creación.

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