martes, 28 de junio de 2011

Gentilicios ordenados por topónimos


El adjetivo gentilicio denota el origen de las personas o de las cosas, ya sea por ciudad, región, entidad política, provincia, o país. El adjetivo gentilicio se puede sustantivar, o sea, se puede referir a una persona mencionándola únicamente por su gentilicio y así se puede decir correctamente: el francés (en lugar de decir «el individuo francés»), la hongkonesa, bruneano, etc. Los gentilicios ordinarios del idioma castellano o español se forman con las siguientes terminaciones: -a, -aco, -aíno, -ano, -ario, -eco, -ego, -enco, -eno, -ense, -eño, -eo, -ero, -és, -esco, -í, -iego, -ino, -isco, -ita, -o, -ol, -ota, y -uz.

En español los gentilicios se escriben con minúscula inicial. El gentilicio, sea adjetivo o sustantivo, denota el origen de las personas o de las cosas, no su residencia o ubicación. Una persona conservará su gentilicio no importa dónde viva. Así, un fiyiano, un yucateco, un lisboeta, un salmantino o un kosovar seguirán siendo fiyiano, yucateco, lisboeta, salmantino o kosovar respectivamente, sea que vivan en el Bronx, en Venecia o en cualquier lugar del mundo. Es más, el gentilicio no cambia con la nacionalidad o con la ciudadanía. Cualquier persona o cosa conservará su mismo y único gentilicio donde quiera que esté y sea cual fuere su estado de nacionalidad o ciudadanía, pues el origen es inalterable. Se puede cambiar la residencia, la ubicación, la nacionalidad o la ciudadanía. Nunca el origen. El gentilicio se refiere únicamente al origen, no a otra cosa. Sin embargo, sobre este punto hay que decir algo: si bien es cierto que el origen de una persona es inalterable, también es cierto que existe lo que puede llamarse el gentilicio por adopción, es decir, el gentilicio que, por cariño, adopta una persona que se establece en un lugar diferente de donde nació. También, por economía de lenguaje, se usa el gentilicio dominante en un toponímico para designar a todos los habitantes del lugar.

El español es un idioma tan rico que tiene, como hemos visto anteriormente, muchas terminaciones para designar los gentilicios ordinarios, además de que reconoce un gran número de gentilicios particulares. También el histórico es un elemento que confirma la validez de un gentilicio. Además de los fundamentos lingüísticos, existe otro fundamento igualmente valioso para determinar un gentilicio, y es la tradición. El gentilicio de una ciudad o de una región es parte fundamental de su tradición. El gentilicio es un valor eterno, no una moda efímera.

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