jueves, 16 de enero de 2014

Tema 7 - La poesía renacentista (Temas de Literatura de 1º de Bachillerato)


1.       Temas y tópicos

La revolución temática y formal de la poesía renacentista del siglo XVI no es una continuación natural de las tendencias iniciadas en el siglo XV, sino que fue introducida  por Boscán y Garcilaso como novedad, a imitación de los autores clásicos, pero sobre todo de grandes poetas del Renacimiento Italiano. El poeta italiano Petrarca se convierte en modelo, a quien todos los autores de la época tratan de imitar.

Los nuevos temas y formas se pueden agrupar en dos tendencias:

a)      La poesía profana, cuyos temas son el amor platónico y la mitología. Su mayor representante es Garcilaso de la Vega y, en la segunda mitad del siglo, Fernando de Herrera.

b)     La poesía religiosa (ascético-mística), que busca el camino de perfección que lleva al encuentro y a la unión mística con dios por medio del amor platónico y la naturaleza se convierten en elementos simbólicos. En la poesía mística destacan Santa Teresa de Jesús y San Juan de la Cruz; en la ascética Fray Luis de León.

1.1.    Los nuevos temas de la poesía.
El amor, naturaleza y mitología son los tres temas más habituales de la lírica renacentista. Amor y naturaleza son temas ampliamente tratados en la lírica de todos los tiempos; lo único que varía, según la época, es su enfoque y tratamiento.
  •   El amor. Es un amor neoplatónico y espiritual, algo perfecto y casi siempre inalcanzable. El neoplatonismo plantea que la belleza exterior de la mujer es imagen de la belleza interior, y ésta es, a su vez, imagen de la belleza de Dios. Por tanto, La mujer amada aparece idealizada y es símbolo de todas las perfecciones de la naturaleza (como muestra de la belleza divina).  Pero es un amor imposible, doloroso y lleno de complicaciones. Se suele desarrollar a través de los tópicos (Locus amoenus y Descriptio Puellae).

Tiene su origen en el Cancionero de Petrarca (s XV), el primer poeta que supo recopilar toda la tradición cancioneril del amor cortés para reformularla en una poesía que servía para expresar sentimientos y no era, como en la época medieval, únicamente un medio para el lucimiento del poeta dentro de estrictos patrones compositivos. Por ello, se le considera el primer poeta moderno.
  •  La mitología. Los antiguos relatos mitológicos, procedentes de la cultura grecolatina, se utilizan o bien para ejemplificar una situación amorosa, o bien como recurso embellecedor y de lucimiento del poeta.
  •  La naturaleza. No es un tema en sí, pero es el espacio ideal para que se desarrolle el amor. Se trata de una naturaleza también idealizada, bella y armónica. Al igual que la belleza de la mujer, la naturaleza aparece idealizada y es muestra de la perfección divina. Los elementos de la naturaleza se identifican con el poeta enamorado y sienten lo mismo que él.

Se desarrolla a través del tópico del Locus Amoemus, de esta manera,  en los poemas de amor, la naturaleza en la que se desarrollan es casi siempre la misma: un verde campo con flores y pájaros cantando, donde hay un río o fuente de agua limpia y el amante recuerda a la amada tumbado a la sombra de un árbol.

1.2.    Tópicos
Todos estos temas se suelen presentar mediante tópicos o fórmulas que expresan ideas de valor universal y que se han ido repitiendo a lo largo de las distintas etapas literarias desde su primer uso en la literatura clásica. Estos son algunos de los más habituales en el Renacimiento:

Tópico
Significado
Carpe diem
Vive el momento

(Y una variante: Collige Virgo rosas - recoge joven las rosas-)
                El paso del tiempo y la llegada de la muerte. Mientras ésta no llega, hay que vivir y aprovechar el presente y la juventud.
Locus amoenus
El lugar ameno
El paisaje idóneo en el que se va a vivir el amor. Destaca la serenidad, el equilibrio de los elementos de la naturaleza, que llegan a  identificarse con los sentimientos humanos. Es el reflejo del Parnaso, un lugar estereotipado que sigue el siguiente patrón: un campo verde poblado de flores, con una fuente o un riachuelo de cristalina agua, un árbol en medio del prado para que el enamorado pueda recostarse en su tronco y meditar siempre en un día soleado
Beatus ille
Feliz aquél…

El aprecio de la vida tranquila del campo, frente a la agitación de la vida en la ciudad y sus preocupaciones.

Aurea mediocritas
El dorado término medio

El gusto y la satisfacción por lo sencillo, lo cotidiano, lo que se posee… frente al deseo irresponsable de riquezas.
Descriptio puellae
Descripción de la amada

La descripción de la belleza ideal de la mujer amada. Se sigue habitualmente un orden descendente: el cabello, la frente, los ojos, la nariz,  la boca, el cuello… Y reproduce casi siempre un mismo patrón de belleza: pelo rubio, frente despejada, ojos grandes, mirada serena, nariz y boca proporcionadas, hombros estrechos, caderas redondeadas, manos delicadas y piel blanca.

2.       Métrica y subgéneros poéticos

2.1.    Las nuevas formas en la poesía renacentista
Se introducen nuevas formas métricas de origen italiano. La poesía anterior española usaba mayoritariamente el verso octosílabo, la cuaderna vía o el dodecasílabo, durante el Renacimiento, Garcilaso de la Vega introduce el endecasílabo (once sílabas) y el heptasílabo (siete sílabas), versos semidesconocidos en España. Su éxito fue total y rápido, de manera que un siglo más tarde el endecasílabo será el verso más utilizado por la poesía barroca.
Como decimos, las estrofas renacentistas más frecuentes se componen de versos endecasílabos y/o heptasílabos, y son:
Terceto. Estrofas de tres versos endecasílabos que suelen presentarse en forma encadenada. La rima es consonante. Esquema métrico: ABA BCB CDC…
Soneto. Catorce versos endecasílabos distribuidos en dos cuartetos y dos tercetos. Rima consonante. Esquema métrico: ABBA ABBA CDC DCD (con variante el los tercetos: CDE CDE)
Octava real. Ocho versos endecasílabos con rima consonante. Esquema métrico ABABABCC.
Lira. Cinco versos heptasílabos y endecasílabos con rima consonante. Esquema métrico: 7a 11B 7a  7b 11B.
Silva y estancia. La silva es una sucesión de versos endecasílabos y heptasílabos en número indeterminado que riman al gusto del poeta. Si el poeta fija una determinada estructura que se va repitiendo a lo largo de todo el poema, entonces se denomina estancia.

2.2. Los subgéneros poéticos
Entre los subgéneros poéticos más frecuentes predominan:
Égloga. Composición en la que el poeta expresa sus sentimientos mediante el diálogo entre pastores. Tema amoroso ambientado en una naturaleza idealizada.
Elegía. Composición sin  esquema formal fijo, aunque se suele escribir en tercetos encadenados. Tema: expresión por parte del poeta de su dolor por la muerte de una persona.
Oda. Poema de tono solemne en el que el autor trata temas diversos, ofreciendo su punto de vista personal, sus ideas y pensamientos. Los temas suelen ser: alabanza de personalidades, lo sencillo y cotidiano frente a las riquezas, el aprecio por la vida presente, la llegada de la muerte…
Epístola. Composición en la que el poeta se dirige a una persona, real o ficticia por medio del intercambio de cartas. Sirve para que el poeta comunique ideas, situaciones, hechos… a un amigo ausente.

3.       Garcilaso de la Vega

3.1.    Vida
Miembro de familia noble, Garcilaso de la Vega nació hacia 1501. Toda su vida se desarrolló alrededor de la Corte, al servicio del emperador Carlos V. Desempeñó misiones diplomáticas, fue soldado y visitó más de una vez Italia, donde conoció a los más famosos poetas y humanistas, que le pusieron en contacto con la nueva sensibilidad renacentista. Se casó con Elena de Zúñiga, con la que tuvo dos hijos, pero su gran amor no correspondido fue Isabel Freyre, dama portuguesa del séquito de la reina (y que inspiró muchas de sus poesías amorosas a veces trasmutada en el nombre de Elisa).
Garcilaso murió prematuramente en 1536 a causa de las heridas sufridas en el asalto a una fortaleza cerca de Milán.
Garcilaso de la Vega encarna el ideal del caballero renacentista (como Cervantes o Lope de Vega), en el que conviven las armas (soldado) y las letras (escritor). Sin embargo, esta dualidad no influyó en su poesía que refleja sólo el tema del amor tomando como modelo a Petrarca.

            3.2   Obra
La obra poética de Garcilaso es breve: escribió treinta y ocho sonetos, cinco canciones, tres églogas, dos elegías y una epístola. No publicó ni un solo verso en vida. Al morir su amigo Juan Boscán, la viuda de éste imprimió los textos de ambos en un solo volumen. Pronto sus poesías se publicaron aparte, y comenzó el reconocimiento de su genialidad, que no ha parado hasta nuestros días.
Garcilaso es un poeta fundamental en el renacimiento español. Él es quien reintroduce y populariza el verso de once sílabas y las estrofas italianas como el soneto, la lira o los tercetos. Desde entonces estas formas estróficas son parte de la tradición española.
El tema casi exclusivo de Garcilaso es el amor. Es la gran fuerza capaz de dar sentido a la vida; pero, a menudo, es también algo inalcanzable y doloroso. Junto al amor, ocupa un lugar muy especial la naturaleza  expresada por medio de tópicos. Es el lugar ideal donde se desarrolla el amor, que puede cambiar según los sentimientos amorosos expresados. Por último, los temas mitológicos también aparecen en su obra. Garcilaso se sirve de personajes y temas mitológicos grecolatinos como pretexto para expresar sus propios sentimientos o bien como elementos comparativos para resaltar la belleza de la persona amada.

           3.3. Estilo
Garcilaso emplea un estilo equilibrado en sus composiciones; esto quiere decir que es culto y refinado,       pero sin afectación ni excesiva retórica, escribe con naturalidad, seleccionando un léxico bello, pero de uso común, sin muchos neologismos. Se trata ya de un español muy próximo al que empleamos en la actualidad, desligado de términos y soluciones fonéticas medievales que no han sobrevivido con el tiempo.

4.       Poesía de la segunda mitad del siglo XVI

Dentro de la poesía italianizante creada por Garcilaso surgen dos corrientes en la segunda mitad del siglo XVI:
a.       Una de inspiración propiamente italiana, o petrarquista: esta es más sensual y sonora. La inspiración es amorosa, emplea sobre todo la égloga, el soneto y la canción, y siguen la línea marcada por Garcilaso
b.      Otra de inspiración clásica u horaciana: es más sobria, prefiere la lira y otras composiciones de verso corto, los temas son morales y religiosos (aunque enmascarados en un marco amoroso), y el tipo de composición preferido es la oda.

Sin embargo, no se trata de corrientes estrictamente enfrentadas. La oda fue empleada originalmente por los seguidores de la primera, y los temas morales-religiosos de los segundos se nutren de la sensualidad y el tono amoroso propio de la poesía petrarquista. Con todo, la primera corriente fue representada por la llamada Escuela sevillana, liderada por Fernando de Herrera, y la segunda se conoce como Escuela salmantina de Fray Luis de León.

4.1. Fernando de Herrera

Seguidor de la poesía garcilasista, sin embargo, su verso ha evolucionado y ya no busca la sencillez y falta de afectación sino que anticipa la complejidad del barroco.
Practicó las principales formas (sonetos, églogas, canciones, elegías…) casi siempre de tema amoroso.
Como dato, fue uno de los pocos poetas españoles del Renacimiento y Barroco que publicó un libro de poemas en vida (Algunas obras de Fernando de Herrera, 1582)

4.2.  Fray Luis de León y San Juan de la Cruz

El segundo renacimiento español, esto es, la etapa del reinado de Felipe II, en la que España se “cierra” al exterior y lidera la contrarreforma es una época de gran religiosidad (se publicaron durante el Siglo de Oro más de tres mil obras religiosas). Las obras religiosas se catalogan en dos grandes grupos: las ascéticas, que eran guías didácticas y venían de la tradición medieval; y las místicas nacidas en el Renacimiento.
Fray Luis de León es uno de los escritores más importantes de la segunda fase del  Renacimiento español  junto Su obra forma parte de la literatura ascética de la segunda mitad del siglo XVI y está inspirada por el deseo del alma de alejarse de todo lo terrenal para poder alcanzar a Dios, identificado con la paz y el conocimiento. Los temas morales y ascéticos dominan toda su obra.
Fray Luis de León no vio publicada su obra durante su vida, la primera edición que tenemos de su obra es la que hizo Quevedo en 1631, cuarenta años después de la muerte de Fray Luis.
La poesía de Fray Luis presenta tres fuentes principales: la Biblia, el humanismo renacentista y el clasicismo. Como catedrático de Sagrada Escritura, conoce la Biblia como mensaje revelado, de origen divino, y como obra artística. De la Biblia proviene esa búsqueda de la paz y armonía interiores en unión con la divinidad. Como hombre del Renacimiento, conoce los nuevos recursos formales de la poética italiana dentro de la tradición de Petrarca. Fray Luis escogerá una de las estrofas de aquella corriente poética -la lira- para expresar su pensamiento poético. Como humanista, beberá en la tradición clásica en varias fuentes: el neoplatonismo y el estoicismo. Los autores clásicos también le influirán, en especial Horacio, cuyas traducciones configuran la poética de sus poemas originales y da a la oda una nueva dimensión. La obra más influyente de Horacio fue el Beatus ille (Feliz aquel).

San Juan de la Cruz es un prototipo de escritor místico, de una persona que experimenta unas intensas vivencias religiosas y pretende comunicarlas a un círculo de compañeros con inquietudes similares, entre los que destacan varias figuras femeninas, como Santa Teresa de Jesús. En tal empeño creativo se ve abocado a asumir las corrientes espirituales, estéticas y literarias de su época -finales del Renacimiento- y a llevar al extremo los recursos del lenguaje poético, especialmente en lo relativo al uso de los símbolos. Amante del silencio, pero maestro de la palabra, como artista adelantado al momento histórico que le correspondió vivir, sus poemas han influido en los principales poetas españoles de todos los tiempos.



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