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martes, 28 de abril de 2015

¿Desde cuándo se distingue en castellano la «V» y la «B»? ¿Cómo surge y por qué la diferenciación? por Celia Fraile (ABC)

Cuentan con orígenes fonéticos diferentes, pero su confusión se generaliza en la Edad Media y hoy en día ambas grafías representan el mismo fonema, lo que origina no pocas equivocaciones a la hora de escribir las palabras

«La pregunta correcta es: ¿Desde cuándo no se distinguen en castellano los fonemas /b/ y /v/?», afirma Salvador Gutiérrez, académico de la RAE y director del Departamento de «Español al día» y director adjunto de la Escuela de Lexicografía Hispánica.
Se trata de dos letras de origen diferente. «La oposición proviene del latín», aclara el también coordinador de la «Ortografía de la Lengua Española». La historia de la letra «v» se corresponde con la de la letra «u»: la «u» latina deriva de la «y», ípsilon griega, que procede a su vez del fenicio «wau». Mientras, la «b» proviene de letra griega «β» beta y y la «b» del alfabeto latino o romano.
En el castellano primitivo, entonces, la «b» representaba un fonema oclusivo sonoro bilabial y la «v», labiodental. Sin embargo, «la diferenciación se pierde pronto en el norte de Castilla», apunta Salvador Gutiérrez. Aunque esta distinción fonológica «se mantieneen la pronunciación culta en la época alfonsí, su confusión se generaliza ya en la Edad Media», indica el académico de la RAE.
De este modo, «las letras b y v representan hoy el fonema /b/ y no existe diferencia en la pronunciación de ambas», de acuerdo con «Ortografía de la Lengua Española». La existencia de varias posibilidades gráficas para representar el mismo fonema «se mantiene en la escritura como residuo etimológico», recuerda Salvador Gutiérrez.
Este «residuo», que origina no pocas confusiones a la hora de escribir las palabras, se mantiene debido a que, en la configuración del sistema ortográfico del español, uno de los criterios que ha operado hasta bien entrado el siglo XVIII es el etimológico. De acuerdo con él, se debe respetar en alguna medida «la forma gráfica de su étimo, es decir, del término del cual derivan. Este criterio funciona, en muchos casos, en sentido opuesto al fonológico, y explica por qué la forma escrita de determinadas palabras contradice el principio básico de adecuación entre grafía y pronunciación», de acuerdo con «Ortografía de la Lengua Española».
De este modo, en la mayoría de las palabras, procedan del latín o de otras lenguas, se mantienen la «b» o la «v» etimológicas. La «Ortografía de la Lengua Española» aporta varios ejemplos «''acerbo'', áspero al gusto, del latín ''acerbus''; ''acervo'', conjunto de bienes pertenecientes a una colectividad, del latín ''acervus''».

viernes, 30 de abril de 2010

Mario Vargas Llosa y Arturo Pérez-Reverte, como niños






Ambos autores inauguran una colección de historias infantiles escritas por grandes nombres de la literatura de adultos





CELIA FRAILE


MADRID


Actualizado Jueves , 29-04-10



«Siempre me han molestado los libros infantiles escritos como si los niños fueran bobos. A los pequeños no se les puede engañar. Son los lectores perfectos, puros, desconocen al autor y sólo se les puede aburrir o divertir». Así de contundente se ha expresado Arturo Pérez-Reverte durante la presentación de una nueva colección de literatura infantil de Alfaguara de la que, además de inaugurar, ha sido el «ideólogo».
«La idea surgió de casualidad -continúa el autor-. Se me ocurrió un cuento y pensé que estaría muy bien que los escritores para adultos hicieran una incursión en el cuento infantil». «Mi primer Vargas Llosa» y «Mi primer Arturo Pérez Reverte» son los dos primeros ejemplares de esta colección de historias originales para niños. De este modo, la literatura con mayúsculas se convierte en letra pequeña para entrar en el universo de los niños.
«Escribir para un público para el que normalmente no escribo me resultó tentador. Siempre he tenido la frustración de no haber sido capaz de crear un cuento infantil, pero esta idea hizo las veces de semilla y, finalmente, germinó», ha explicado Mario Vargas LLosa.
Vargas Llosa aborda, en «Fonchito y la luna», el primer amor y el despertar de la sensualidad infantilEl desafío de la creaciónAmbos autores han coincidido en señalar que la creación de sus respectivas historias ha resultado un desafío. También los dos han optado por temas «no políticamente correctos», según Perez-Reverte. Su título, «El pequeño hoplita», narra desde la perspectiva de un niño la batalla de las Termópilas, mientras que Vargas Llosa aborda, en «Fonchito y la luna», el primer amor y el despertar de la sensualidad infantil, «El protagonista podría ir a la cárcel en Estados Unidos», ha bromeado Pérez-Reverte. Las coincidencias entre escritores no acaban aquí. Ambos han escogido Los Tres Mosqueteros como libro frontera, el que marcó un antes y un después en su camino lector.
Para el futuro preparan nuevas entregas de los autores que más influencia tienen en la lectura. Nombres como Muñoz Molina o Eduardo Mendoza continuarán con esta tarea, a razón de dos libros por año cuyo lanzamiento será en abril, cerca del día del libro infantil y juvenil.
Todo para conseguir, en palabras de Vargas LLosa, que «los niños no renuncien a la lectura. Es un peligro que en el pasado no existía y ahora es real. Que la literatura sea reducida a una minoría supone un empobrecimiento de la civilización. La literatura enriquece una cultura porque alimenta sus deseos y la dota de espíritu crítico».

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