Mostrando entradas con la etiqueta Elsa Fernández Santos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Elsa Fernández Santos. Mostrar todas las entradas

sábado, 12 de mayo de 2012

Strindberg, en el teatro de la locura


Novedades literarias, exposiciones y todo un país, Suecia, celebran el centenario de la muerte del autor, titán de la moderna dramaturgia y héroe de las letras nórdicas



ELSA FERNÁNDEZ-SANTOS Madrid 11 MAY 2012 - El País


Autorretrato del escritor con sus hijas,
 Karin y Greta, en Gersau (Suiza), en 1886.
El miedo y la ira de August Strindberg acabaron el 15 de mayo de 1912, hace ahora un siglo. Ese día, un cáncer de estómago ponía fin a la vida de un escritor que, pese a los tortuosos fuegos cruzados de su carácter, construyó una obra que le convierte no solo en un titán de la literatura nórdica sino en uno de los padres indiscutibles del teatro moderno. Temeroso de todo, y pese a no creer nunca en nada, pidió que le enterraran con una Biblia sobre el pecho. “Salve cruz, única esperanza”, fueron sus últimas palabras. Tenía 62 años y vivía recluido en su casa, sin apenas recibir visitas, acechado por la esquizofrenia que marcó no solo su vida sino también su obra.

La suya era una personalidad quebradiza y enferma, la hipersensibilidad flageló su niñez y juventud, y su vida adulta fue la de un hombre de temperamento tan vehemente como inseguro. En Genio artístico y locura (Acantilado), Karl Jaspers estudia el caso apoyado en sus propios textos. En Inferno, Strindberg tampoco escatimó detalles. La enajenación no le impidió construir una obra prolífica y dispar: pintor, fotógrafo, dramaturgo… Ingmar Bergman, que llevó a escena sus obras hasta 30 veces, dijo que leerle le gustaba tanto como escuchar música. Su sueco, afirmaba el director de Persona, es incomparable. También lo eran su rabia —“y yo la entendía”, confesó el cineasta—. Es difícil no ver la conexión entre estos dos tótems de la cultura sueca. La frase más célebre de Bergman sobre Strindberg ilustra libros y hasta la web de la fundación del cineasta: “Me ha acompañado toda la vida: lo he amado, lo he odiado y he lanzado sus libros contra la pared. Lo único que no he podido hacer nunca es deshacerme de él”.

“Sencillamente, es el mejor escritor sueco de la historia”, afirma Jesús Pardo de Santayana, traductor al español de todo su teatro contemporáneo y de su demoledora novela de juventud El salón rojo (Acantilado). “Aprendí su lengua solo para leerle. Internacionalizó el sueco, que antes de él solo era un idioma pintoresco de un país escandinavo, con una literatura mona y poca cosa más. Pero Strindberg lo cambió todo. Puso a Suecia en el mapa de la cultura europea. Nosotros no tenemos esa experiencia porque Cervantes no creó el castellano, ya existía antes que él. Pero la literatura sueca cobró el empaque de gran literatura de su mano”. Pardo recuerda que, paradójicamente, el gran hombre de las letras suecas jamás obtuvo el Premio Nobel: “Vivía rodeado de gente con la que había reñido. Era superior a todos los demás, y lo sabían, pero fue una figura muy incómoda. Vivía en contraposición a los demás pero sobre todo a sí mismo”.

'La ciudad' (1904),
cuadro de August Strindberg.
 
El duelo entre si es Casa de muñecas, de Henrik Ibsen, o La señorita Julia, de Strindberg, la obra que marca el inicio del teatro europeo moderno se decanta para muchos a favor del sueco y esa trágica y absurda historia sobre un terrible malentendido entre una mujer y su criado. “Strindberg era un misógino que no podía vivir sin mujeres y eso marca toda su obra”, afirma el traductor.

Lo cierto es que, frente al feminismo de Ibsen, Strindberg desarrolló una feroz animadversión a la feminidad, de la que, a sus ojos, el hombre era siempre víctima. Casado tres veces, en sus obras, la mujer aniquila al hombre. El 29 de septiembre de 1888 envió a su editor otra de sus piezas más conocidas, Los acreedores. En una nota decía: “Le envío esta obra más sutil que La señorita Julia, en la que la nueva fórmula está realizada de una manera más estricta. La acción es penetrante, como puede serlo un asesinato psíquico; nada ha sido desdeñado en el carácter de las conductas”.

Estas sombras de Strindberg han ocultado para el gran público sus luces. “Era misógino, sí, y muy complejo, pero su obra también está llena de otro Strindberg mucho más amable, chispeante y divertido”, explica Diego Moreno, cuya editorial, Nórdica, arrancó el año con una edición facsimilar de los cuentos del autor y lo cerrará con un libro sobre su pintura acompañada de fragmentos de su Diario oculto.

En Suecia se celebra el Año Strindberg con seminarios, exposiciones y continuos homenajes. “Más allá de las polémicas, allí sigue siendo una figura importantísima. No olvidemos que a su entierro, y pese a todos los enemigos que tenía, fueron 50.000 personas, todavía hoy es la más multitudinaria que se recuerda en el país”, explica Moreno. El libro de cuentos, escrito en 1903, reproduce los mismos dibujos con los que fue editado, en 1915, tres años después de la muerte del autor. Son relatos poéticos, que entroncan con la mejor tradición de fábulas europeas y que muestran ese Strindberg luminoso al que hace referencia su editor. “Fue un visionario, un revolucionario. Y no solo en teatro. Es mucho más que La señorita Julia. En fotografía, por ejemplo, inventó técnicas que no se usaron hasta cuarenta años después”.

Para Jesús Pardo, Strindberg es una figura escurridiza, sin conciencia de su tiempo, que no perteneció del todo a ninguna época y por eso pertenece a todas. “Murió como un cristiano después de haber vivido como un pagano. Vivía en su propio tiempo y falleció sin enterarse de que estaba en el siglo XX. Estaba mal de la cabeza pero su talento era el de un verdadero genio”.


Hitos de una vida

  • Hijo de un comerciante y su criada, August Strindberg nace en Estocolmo en 1849.
  • En 1879, con la publicación de su novela El cuarto rojo, se consagra como escritor.
  • Su obra autobiográfica Inferno comienza en el día que su segunda mujer le deja. Se traslada a París, donde vivirá su peor crisis de locura.
  • En 1896 le llega el éxito con el estreno de El padre y La señorita Julia.
  • En 1899 se instala por fin en Estocolmo y conoce a la actriz de 23 años Harriet Bosse.
  • En 1910 desencadena su última polémica con la publicación de un artículo contra el rey Carlos XII. Muere el 15 de mayo de 1912.

sábado, 21 de abril de 2012

Un futuro club de lectura para la Real Academia


La Celestina y el Lazarillo / SCIAMMARELLA


Francisco Rico impulsa un taller “no erudito”
Ven la luz cuatro nuevos tomos de la Biblioteca Clásica

ELSA FERNÁNDEZ-SANTOS Madrid 20 ABR 2012 - El País


En la España del pesimismo y la cicatería ayer cayó como agua de mayo una pequeña iniciativa de la por otro lado magna Biblioteca Clásica de Real Academia Española: crear un club de lectura con sede en la RAE. Un gesto que, de la mano del académico Francisco Rico (que desde hace tiempo coquetea con esta idea y que es el director de la colección), pretende animar a la lectura —“ingenua, no erudita”— de los grandes textos de la literatura española.

Según explicó el secretario de la Academia, Darío Villanueva, el club de lectura nacería el próximo año, dentro del programa del tercer centenario de la Academia y, como en la mejor tradición anglosajona, serviría de campo de acción para la Biblioteca Clásica.

Impulsada por la Obra Social la Caixa y editada por Galaxia Guntenberg-Círculo de Lectores, la colección nació el pasado mes de junio con la vocación de satisfacer por igual a filólogos y lectores. Contará con 111 títulos que se editarán a un ritmo medio de seis u ocho por año durante los próximos 15 años y de los que ya están ocho en las librerías. Ayer se presentaron los últimos cuatro: Historia verdadera de la conquista de Nueva España, de Bernal Díaz del Castillo; Lazarillo de Tormes, La Dorotea, de Lope de Vega, y La Celestina. La colección cuenta con una web que sirve de guía y complemento. Permite, además de hojear los tomos, descargarse manuscritos originales y estudios críticos. Todo, recordó Rico, con el fin de responder tanto a las exigencias del lector estudioso como del lector medio. “En lo que queda de año publicaremos seis títulos más, aunque no es fácil decirlo porque no son libros que se improvisen. Por ejemplo, la aparición de un nuevo manuscrito o traducción de cualquiera de ellos nos obligaría a empezar de nuevo cotejando palabra por palabra todo el trabajo anterior”.

La RAE (cuyo diccionario online ha logrado el pasado mes 74 millones de visitas: 25% de Méxcio, 205 de España, 19% de Argentina...) ensayó ayer lo que pretenden ser esos talleres de lectura en los que académicos, especialistas y lectores abrirán las puertas de posibles lecturas de los clásicos. “Sin pretensiones, abierto, en el que nos preguntemos ¿qué pasa cuando se lee hoy un clásico?, ¿qué gusta?, ¿qué no gusta?”, dijo Rico.

Como conejillos de indias para su idea, el académico echó mano de algunos de sus colegas en la RAE. Así, Luis Goytisolo habló de Historia verdadera de la conquista de Nueva España; Darío Villanueva del Lazarillo, Soledad Puértolas de La Dorotea y el propio Rico de La Celestina con los tres especialistas que se han encargado de su edición, Francisco J. Lobera, Guillermo Serés y Paloma Díaz-Mas.

Desde esa lectura “ingenua” (“o tardía”, dijo Soledad Puértolas) se viajó desde las sombras de La Celestina al menos “amargo” enredo de La Dorotea o, como señaló Villanueva, se admiró esa “rara modernidad” del Lazarillo: “es casi como una novela en lenguaje de twitter”. Goytisolo hizo su propio relato de Historia verdadera de la conquista de Nueva España: “No es la obra de un escritor, es la de un soldado, alguien que escribe según aprende a escribir. Decide hacerlo porque le irrita la lectura oficial de la conquista de México, que deja de lado a los soldados. Para él, su modelo es Julio César. Pero, a diferencia de César, que escribía en tercera persona, lo hace en primera. Y lo hace muy bien. Sorprende la verosimilitud que logra, la claridad. Intenta no ocultar nada, ni los desmanes españoles (homosexulidad, de canibalismo...) ni de los indios. Su ecuanimidad es ejemplar”.

El ensayo de taller acabó con La Celestina y con un embrión de discusión sobre la mesa: Lo de Calisto y Melibea “¿es amor o encoñe?”, preguntó Rico. “Un encoñe por parte de Calisto y un tira y afloja por parte de Melibea. Él está mucho menos enamorado de lo que se cree. Yo diría que tiene una paja mental”, dijo Diaz-Mas. ¿Y se casarían alguna vez? Al parecer, imposible. Puértolas habló del secreto que se esconde detrás de Calisto (“¿es un judío, un moro o un pervertido?”) y Seré añadió: “Calisto es un mentecato y Melibea no es una cria. Lo que pasa es que Celestina tiene un Plan A y un Plan B. Es alcahueta pero también bruja. Así que si falla una cosa pasará a la otra”.

Basta con intercambiar los nombres por otros más del siglo XXI para reconocer que leer a los clásicos sigue sirviendo de guía en la España del pesimismo y la cicatería. Las contradicciones de las viejas relaciones humanas son asuntos inagotables. Y sin duda merecedores de contemporáneas tertulias como las que Rico propone en la RAE.

viernes, 6 de abril de 2012

El mito que se niega a dejar de crecer


Nuevos libros sobre Peter Pan y un ciclo de películas indagan en la perenne influencia de un arquetipo que ha servido para definir un síndrome


ELSA FERNÁNDEZ-SANTOS Madrid - El País

J. M. Barrie escribió que todos los niños, excepto uno, crecían. Pero más de un siglo después del nacimiento de Peter Pan, su famoso niño perdido, sobra decir que el escritor escocés se equivocaba. El peterpanismo, esa tozuda y narcisista resistencia al mundo adulto, es uno de los grandes temas que acecha al hombre contemporáneo. Luces y sombras de Nunca Jamás, polimorfos perversos e infantes póstumos es el ciclo de películas, documentales y conferencias que desde el próximo lunes y hasta el verano organiza La Casa Encendida de Madrid con la inmadurez como tema central.

El ciclo coincide con la publicación de The annotated Peter Pan, de la profesora de Harvard Maria Tatar que, según escribe en The New York Review of Books la novelista Alison Lurie, ya forma parte de la bibliografía fundamental sobre Barrie y su demoníaca criatura. Y coincide, además, con el aniversario del suicido de Peter Llewelyn-Davies, uno de los hermanos que inspiró al personaje. Tras arrojarse en abril de 1960 al metro de Londres lastrado por el peso de un fama que se tornó en maléfica para él y sus hermanos, se llevó a la tumba los titulares de los que huía: “Peter Pan se suicida” o “Muere el niño que nunca quiso crecer”.

Peter Pan aparece por primera vez en 1902 como personaje secundario en la novela El pajarito blanco (recientemente rescatada por Barataria). En 1904 se publicó la famosa obra teatral y, en 1911, la novela Peter and Wendy. Para Alison Lurie, pocos personajes han sufrido tanto el “secuestro” de escritores, dramaturgos y cineastas como él. “Hasta cambiarle la edad, la apariencia e incluso su significado”. Es en ese proceso de mutación por el que discurre el ciclo de La Casa Encedida, comisariado por el crítico Jordi Costa.

En un programa doble que pretende hacer un guiño a una experiencia infantil ya perdida, se propone un recorrido por uno de los grandes temas de nuestro tiempo y por los diferentes tipos en los que ha degenerado. Del Ferdydurke de Witold Gombrowicz (“Frente a la juventud, los adultos son cobardes, serviles, sin energía”, dijo en una ocasión el escritor polaco) a la provocadora Los idiotas, de Lars von Trier, ejercicio agresivo de la inmadurez, o al “tonto” Jerry Lewis de Cómicos en París. Del sueño de Nunca Jamás a las puertas de Disneylandia o a la crepuscular casa deshabitada de Michael Jackson. “Hablamos de la inmadurez como resistencia pero también como patología”, explica Costa, que ilustra esa enfermedad del niño que se niega a crecer con una imagen de la casa del rey del pop muerto: “Con esas estanterías repletas de juguetes junto a otras llenas de fármacos”.

La inmadurez, como tema literario, cinematográfico o artístico tiene para el filósofo José Luis Pardo un nombre propio: “Creo que uno de los que mejor retrató este tema en la cultura contemporánea, y ha dejado profundas huellas en la tradición artística actual, fue F. Scott Fitzgerald, él mismo incapaz de alcanzar la madurez, prematuro en todas las cosas, incluso en el éxito literario, en el fracaso personal y en la muerte. Sus personajes suelen estar atravesados por una extraña herida, por una debilidad que les impide alcanzar una personalidad de una pieza y llegar a hacerse cargo de sí mismos”. Para Pardo, “Fitzgerald alcanzó a dibujar un rasgo de la subjetividad contemporánea —la fragilidad no de tal o cual sujeto, sino de la subjetividad en cuanto tal— que todavía describe nuestra situación”.

Costa sitúa a su primer “polimorfo perverso” en 1927, dos años después de la publicación de El gran Gatsby. Está encarnado en la primera película de Frank Capra, Sus primeros pantalones, en la figura del cómico Harry Langdon. El personaje (un niño grande al que sus padres regalan unos pantalones largos y que en su negación de la madurez intenta matar a su novia) fascinó a la Generación del 27. Su reencarnación en clave pop, apunta el comisario, sería Pee Wee Herman, niño eterno que acabó detenido en un cine porno de Florida.

“Soy circo, lirismo, poesía, horror, alboroto, juego...”, decía Gombrowicz. En 1991 Jerzy Skolimowsky realizó la versión cinematográfica imposible de Ferdydurke. Según Costa, esta obra es la “fuente transgresora de la que surgió uno de los temas arquetípicos de la comedia americana: la vuelta a la escuela”. Billy madison, con un Adam Sandler “cruzando las últimas fronteras de lo irritante”, demuestra que “el cine palomitero quizá no ha leído a Gombrowicz pero, en el fondo, ha asimilado parte de su lección magistral”.

“Siempre me acuerdo de esa serie televisiva que se llama Smallville, en donde Superman ha dejado de ser adulto para devenir adolescente inmaduro”, continúa José Luis Pardo. “La idea de estar constantemente en fase de reciclaje, transición y reestructuración (como lo está el dinero) es la idea-fuerza de nuestro tiempo, para las personas como para las cosas, y ay de aquel que llegue a la madurez (o sea, que no sea capaz de reciclarse, de cambiar de trabajo, de país, de pareja o incluso de sexo si es preciso) porque se habrá convertido en obsoleto”.

Como patología, la inmadurez es eminentemente masculina. Solo Pipi Calzalargas podría formar parte de la pandilla. “En la screwball comedy, donde hay una figura masculina anclada en la inmadurez, surge el lado femenino de la inmadurez”, explica Costa. “Ella llega no para dominar al hombre sino para jugar con él. Son Cary Grant y Katherine Hepburn. Pero el drama surge, siempre llega ese día en el que ella ya no quiere seguir jugando”.

domingo, 30 de octubre de 2011

Los cuentos de este mundo de Muñoz Molina




Nada del otro mundo (Seix Barral) reúne 14 cuentos de Antonio Muñoz Molina escritos entre 1988 y 2011. De ellos, uno (Apuntes para un informe sobre la Brigada de la Realidad) se publicó en EL PAÍS en 1999 y otro (El miedo de los niños), último del volumen, es un inédito. Un libro, en definitiva, que recoge los relatos cortos del autor de El jinete polaco, quien ayer explicó su larga e intensa relación con un género que le hace sentirse "más tranquilo y desahogado".
"El cuento es una máquina que tú ves. Es como la maqueta de un edificio racionalista. Se ve todo el proceso de la construcción narrativa, pero de una manera sintética". Para Muñoz Molina, el cuento se rige por el mismo pulso que la poesía y eso lo convierte en impredecible: "Siempre recuerdo el momento, o el proceso, en el que surgió cada uno de ellos, como el último, que llegó repentinamente, por equivocación, en una noche de insomnio". Una fuerza emocional empuja a los grandes relatos que el escritor admira, como El nadador, de Cheever, o Un día perfecto para el pez plátano, de Salinger: "En ellos parece que no pasa nada, pero siempre pasa algo decisivo".

Un lugar para nacer

Sin embargo, el cuento no pasa por su mejor momento, al menos en España. Algo que para él tiene relación directa con los periódicos, que han ido relegando su espacio al del "microcuento". "Los directivos de los periódicos españoles viven con la extraña convicción de que el mejor público posible son las personas a las que no les gusta leer, lo cual es casi como que los bodegueros enfocaran sus vinos a seducir a los abstemios", escribe en el epílogo del volúmen. "El cuento", explicó ayer, "necesita un espacio que acaba siendo el del libro pero que no empieza en el libro. En un ecosistema literario saludable, las revistas y los periódicos son ese lugar de nacimiento. Pero tristemente los medios españoles no son hospitalarios con el género. Crítico con el "abatimiento y desdén" con el que se mira a la cultura desde esos medios,añadió: "Hoy hay más literatura en un vagón de metro que en un suplemento cultural".
El autor confesó que ha vencido la tentación de corregir sus viejos relatos."¿Hasta qué punto puede corregirse el pasado? La energía hay que concentrarla en lo nuevo. Yo no volvería a escribir un cuento de entonces, porque ya no soy el mismo. Pero he aprendido a convivir con esa mirada angustiada al escritor que fui".

sábado, 11 de junio de 2011

Borges se agranda después de Borges

En el 25º aniversario de su muerte, la obra del escritor mantiene su plena vigencia - Un seminario y una batería de novedades literarias celebran su perenne influencia



ELSA FERNÁNDEZ-SANTOS - Madrid - EL PAÍS - Cultura - 11-06-2011

La muerte en Ginebra, hace ahora 25 años, del escritor argentino Jorge Luis Borges despojó a la literatura hispanoamericana probablemente de su más célebre icono. Su popularidad y ascendente contaban entonces con pocos rivales. Curiosamente, el tiempo ha jugado en su favor. Y hoy, cuando se reedita en España buena parte de sus libros, su obra sigue siendo un faro que ilumina a las nuevas generaciones. Su manera de escribir, tanto como su manera de leer, su audacia a la hora de borrar las fronteras entre los géneros, de hacer poemas-ensayos, cuentos-poemas o ensayos-cuentos, en definitiva de pasar por alto la dicotomía ficción-no ficción, le convirtieron en un profeta del devenir de la literatura moderna.



Borges murió el 14 de junio de 1986, a los 86 años. No fue una casualidad ir a Ginebra para morir, una ciudad con la que tenía lazos de la infancia. Borges no quiso volver a Buenos Aires ante el temor de que su agonía se convirtiera en un espectáculo nacional. La idea le aterró de tal manera que cuando supo que estaba enfermo de cáncer, durante una gira por Italia, le pidió por favor a su mujer, María Kodama, que no dijera nada y que volaran a la ciudad suiza. Ya allí le comunicó su intención de quedarse hasta el final. Sin embargo, su recta final no fue la de hombre resignado. Durante los meses que pasó esperando a la muerte se dedicó a estudiar árabe. Así ha recordado aquellos días su viuda durante un homenaje al escritor celebrado en la Casa de América de Madrid. También participaron, entre otros, los escritores Ricardo Piglia y Alberto Manguel, el poeta Luis García Montero, el biógrafo de Borges Marcos Ricardo Barnatán y el crítico Ignacio Echevarría.



Borges fue un escritor enormemente mediático, probablemente uno de los primeros en convertirse en una celebridad literaria, pero su fama nunca se correspondió en número de lectores. "Esa era una sensación que él ya tenía y que por desgracia quedó corroborada después de su muerte", afirma Kodama. Entre las estrategias comerciales para ganar lectores de Borges está la compra hace un año por parte de Random House Mondadori de los derechos de los 54 libros de su obra. Siempre editado en España por Emecé y Alianza, Borges pasaba así, en bloque, a otras manos después de una negociación capitaneada por Andy Wylie El Chacal, su agente. "Tenemos también los derechos digitales, y eso en Borges será muy importante", señala un directivo de Random House que niega que Borges no se lea: "Se vende mucho, sobre todo dos o tres obras suyas". Mientras en Argentina se ha optado por lanzar las obras completas y la edición de bolsillo, en España, de momento, se han editado los cuentos completos y la poesía completa (ambas en Lumen) y, en Debolsillo, Historia universal de la infamia, Ficciones, El Aleph, El libro de arena, Historia de la eternidad y, en un solo volumen, Inquisiciones y Otras inquisiciones. En otoño, se sumarán Miscelánea, y en un estuche de tres volúmenes Textos recobrados.



Paralelamente, otras editoriales se han sumado a esta ola de reediciones a su manera. Nórdica con Kafka Borges, una edición ilustrada tipográficamente que incluye varios relatos de Borges para los que Kodama dio los derechos o, en Alfaguara, Cuentos memorables según Jorge Luis Borges, una antología inspirada en una entrevista del escritor.



Pero la voz de Borges va más allá del propio Borges. Escritor de escritores, solo entre las novedades de los últimos tiempos se encuentra Help a él (Periférica), esa precuela de El Aleph del recientemente fallecido Roberto Fogwill, escritor que podría presentarse como la Némesis del propio Borges, o El hacedor de Borges. Remake, de Agustín Fernández Mallo (Alfaguara). Para el líder de la llamada generación nocilla, Borges es "el grado cero de la literatura". "En él se concentra toda la literatura anterior, lanzando una nueva literatura que llega a nuestros días. Tiene vida. Por su carácter poliédrico, sugerente. Puede ser estudiado desde las matemáticas, la astrología, la semiótica. Leí El hacedor con 18 años y me abrió un mundo desconocido".



"Fue muy útil para nosotros el modo en que se resistió al estereotipo sobre qué tipo de escritor era", afirma Ricardo Piglia. "Era muy latinoamericano y muy poco latinoamericano a la vez. ¿Borges cuentista, Borges poeta, Borges lector? Es lo mismo, aunque lo dividamos para entendernos. Avanzó en algo que mezcla ficción y autobiografía, eso que ahora se encuentra en Magris o Sebald o en muchos otros y que él lo hizo ya en los años cuarenta". Es lo que Alberto Manguel denomina AdB y DbB. "Existe la Literatura Antes de Borges y la Literatura Después de Borges. Borges creó su obra a medida que la iba leyendo e iba leyendo a medida que creaba su obra. Dio el poder al lector, el poder de decir qué es lo que estamos leyendo".


Kodama y el inesperado estudiante de árabe




Se sabe poco de la intimidad de Borges, y, menos aún, de la de sus días finales. La viuda, María Kodama, aprovechó estos días su presencia en Casa América para desvelar a una legión de fieles lectores borgianos algunos detalles poco conocidos de la coda vital del que fue su marido. "Para Borges la intimidad era sagrada, él se autodenominaba como un caballero del siglo XIX. Y fue ese pudor lo que le llevó a querer morir en Ginebra. No quería ver su agonía empapelando su ciudad [Buenos Aires]", relató Kodama.



Como prueba de su insaciable y legendario apetito intelectual, Kodama recordó que el escritor "pasó sus últimos días estudiando árabe". "Él quería que continuáramos nuestros estudios del japonés, pero no encontré ningún profesor a domicilio. Buscando al japonés vi el anuncio de un egipcio de Alejandría que enseñaba árabe. A Borges le animó la idea. Le llamé sin más, sin reparar en que eran las once de la noche, que en Suiza es como las cuatro de la madrugada en el resto del mundo, y le di todo tipo de explicaciones porque no podía tener un no por respuesta. Yo estaba desesperada. Le cité el fin de semana en el hotel. Cuando le abrí la puerta y vio a Borges se puso a llorar. '¿Pero por qué no me lo dijo?', me preguntó entre sollozos. 'He leído toda la obra de Borges en egipcio'. Yo no le dije nada porque quería que fuera el destino el que decidiera, no quería decirle que las clases eran para Borges, prefería que pensara que yo era solo una señora loca. Aquel profesor le dedicó horas bellísimas en los últimos días de Borges, dibujando en su mano las preciosas letras del alfabeto árabe. Bebíamos té, hablábamos. Lo pasamos divino".



Borges murió un 14 de junio de hace 25 años. Y ahora sabemos que entre todos los saberes que se extinguieron con él se contaba también un incipiente conocimiento de árabe.

miércoles, 18 de mayo de 2011

Relámpagos para merendar

Los Cuentos completos de Unamuno reivindican el género que sirvió de campo de pruebas al escritor - "En sus relatos están todas sus ideas", dice el autor de la edición



ELSA FERNÁNDEZ-SANTOS - Madrid EL PAÍS - Cultura - 09-05-2011



"Salamanca le da de comer a mis hijos. Y los cuentos les dan de merendar". Para Miguel de Unamuno, icono del intelectual vehemente y melancólico, el relato corto fue una importante fuente de ingresos y también un terreno para medir su pulso literario. Padre de nueve hijos, justificaba así el asunto práctico: "Si por un cuento te dan cinco, seis u ocho duros, libres de gastos, ten por seguro que una novela 20 veces más extensa que él no te daría 100, 120 o 160 duros".



Pero más allá de las cuentas domésticas del viejo rector, los relatos fueron uno de sus más importantes campos de experimentación. "En los cuentos de Unamuno están todas sus ideas, la génesis de posteriores desarrollos, los núcleos del resto de su obra", explica Óscar Carrascosa Tinoco, encargado de la edición de cuentos completos que ahora publica Páginas de Espuma. Ochenta y siete relatos que suponen la mayor recopilación hecha hasta la fecha de su obra breve. "En definitiva", añade Carrascosa, "en los cuentos de Unamuno está todo Unamuno, su heterodoxia, todo su asistematismo, que llena de perlas sus relatos, y también toda su coherencia de pensamiento".



"Hasta ahora ninguna edición había recogido tantos", asegura el encargado de este libro que incluye relatos que a veces no superan las dos páginas y llevan títulos como Ver con los ojos, El héroe, ¿Por qué ser así?, El desquite, El que se enterró, Un cuentecillo sin argumento o Carbón, carbón. Eso sí, Carrascosa advierte: "La prudencia investigadora nos obliga a decir que podría aparecer alguno más en el futuro, pero a día de hoy es la primera vez que se reúnen todos". Entre los relatos, algunos (¡El amor es inmortal!) jamás se habían editado antes. "Este relato se publicó originalmente en la revista venezolana El Cojo Ilustrado el 1 de julio de 1901. Pero lo curioso es que 20 años después, Unamuno incluyó este relato en el capítulo VII de La tía Tula. Él solía decir que escribía a la que salga, pero no era verdad".



Unamuno publicó cuentos a lo largo de toda su vida en revistas y periódicos. En ellos ofrecía claves de su personalidad y de su pensamiento. La concisión del estilo, sus eternas preocupaciones filosóficas y la sátira social. "Era malhumorado, pero tenía humor, de ahí la bufotragedia, que está tan presente en sus cuentos como la meditatio mortis o la obsesión por la inmortalidad, la suya, claro", señala Carrascosa.



La publicación de los cuentos completos se suman a la serie de conferencias realizadas el pasado mes en la Fundación Juan March de Madrid por Jon Juaristi, que ultima una biografía sobre el autor de San Manuel Bueno Mártir y que desgranó durante tres jornadas la fascinante peripecia vital de este hombre que nació en Bilbao en 1864 y murió en Salamanca a finales de 1936, hace ahora 75 años. La última de las tres conferencias se centró en los meses finales del escritor (recogidos en el estremecedor Agonizar en Salamanca, el libro de Luciano G. Egido editado en 2006 por Tusquets) y que constituyen uno de esos puntos sin retorno en la historia de España. Unamuno -"aquella roca de resistencia y de rebeldía", señala G. Egido- moría acosado por ambos bandos y, como dijo Ortega, por causa del "mal de España". Un mal que Juaristi empieza a detectar cuando años antes, en su destierro a la isla de Fuerteventura por sus críticas a la dictadura de Primo de Rivera, Unamuno, que esperó sin éxito el apoyo de las masas ("y obviamente no se movió nadie"), empieza a cuestionar su rol histórico: "Llega a Fuerteventura y el pueblo español no chista. Y él empieza a tener serias dudas sobre su papel en la vida española. Si se habrá equivocado al representar un papel político que se aleja de su verdadera función: agitador de espíritus a través del pensamiento y la literatura".



Aunque el latigazo mortal le llegaría después de famoso enfrentamiento a Millán Astray en la Universidad de Salamanca, sobre cuyas consecuencias hablaría en estos términos antes de morirse: "Estoy desesperado. ¿Usted piensa sin duda que los españoles luchan y se matan, queman las iglesias o dicen misas, agitan la bandera roja o el estandarte de Cristo porque creen en algo? ¡No! ¡No! Escuche bien, ponga atención en lo que voy a decirle. Todo esto sucede porque los españoles no creen en nada. ¡En nada! ¡En nada! Están desesperados. Ningún otro idioma del mundo posee esta palabra. El desesperado es el que ha perdido toda esperanza, el que ya no cree en nada y que, privado de la fe, es presa de la rabia".



"Hay que empezar a ver a Unamuno como una de las claves de la modernidad", señala Carrascosa. "Y sus cuentos son una llave para entender de verdad la crisis de la modernidad. La crisis de Unamuno es el epítome de la crisis moderna. Y es ahí donde se entiende su grandeza y desde ahí se establece su canon. Representa la gran figura del intelectual inconformista con todo, con el poder y consigo mismo, que por desgracia hoy se ha perdido".











Poética de lo breve



- Para el narrador, filósofo y poeta Miguel de Unamuno no existían las fronteras entre los distintos géneros literarios. Todos ellos le sirven para expresar una misma problemática intelectual:



- "Sí, tus obras mismas, a pesar de su aparente variedad, y que unas sean novelas, otras comentarios, otras ensayos sueltos, otras poesías, no son, si bien fijas, más que un solo y mismo pensamiento fundamental que va desarrollándose en múltiples formas".



- "El escritor que hoy quiere ser leído, lo repito, ha de saber fabricar píldoras, extractos, quintaesencias. La cuestión estriba en hacerlo de modo que sean agradables de tomar; en saber dorarlas".



- "Son, pues, no pocos cuentos novelas abortadas, con lo que a menudo ganan. Pero otras veces pierden. Y así un cuento que sea más que un núcleo de novelas, como cuento es imperfecto, como imperfecta es la novela que no sea más que un estiramiento de un cuento".

viernes, 19 de noviembre de 2010

Patti Smith: "Los libros son la creación más maravillosa del hombre"


La roquera declara a EL PAÍS que recibir el galardón representa una conquista inimaginable en su carrera

ELSA FERNÁNDEZ-SANTOS - Madrid - 18/11/2010

Con la voz algo cascada después de una larga noche, Patti Smith ha declarado a El País que recibir el National Book Award representa una conquista inimaginable en su ya larga carrera. Desde adolescente soñó con escribir un libro y ha sido décadas después y de la mano del recuerdo del que fuera su amigo y amante Robert Mapplethorpe cuando lo ha logrado. Éramos niños, editado en España por Lúmen, era el favorito para lograr dentro de la categoría de no ficción el prestigioso premio estadounidense.

Sin embargo, su autora asegura que lo vivió como una inesperada sorpresa. "No puedo estar más feliz. Decían que era la favorita pero yo no lo esperaba. Para alguien que ama tanto los libros como yo, que trabajó durante años en una librería, y que no concibe el mundo ni la vida sin libros llegar a recibir este premio era un sueño que no podía ni quería imaginar". Smith ha convertido su premio en una defensa del libro como objeto único. "Anoche, durante la cena, todos los editores expresaron su enorme preocupación ante el libro digital. Por eso yo quise hablar del libro como objeto, que me parecen la creación más maravillosa del hombre. El libro digital debe existir y ayudará a salvar muchos árboles pero tenemos que cuidar a los libros de siempre porque no existe nada más bello".

Para la cantante Éramos niños es un tributo a Mapplethorpe. "Tenía esta deuda con él, para mi sigue muy vivo y quiero que viva en muchas otras personas". Smith afirma que ahora mismo está tomando notas para un segundo proyecto literario. "No creo que sea exactamente otro libro de memorias, estoy entre una historia detectivesca y otra mucho más mística, sobre un viaje. Aunque me gustaría hacer un libro para niños. La verdad es que tengo tantas cosas que compartir y tantas historias que contar que no sé por cual me decantaré".

martes, 27 de abril de 2010

Alan Sillitoe, autor de 'La soledad del corredor de fondo'

Alan Sillitoe, en 1994.- SANTI BURGOS

El escritor británico perteneció a los Jóvenes Airados

Elsa Fernández-Santos 27/04/2010 El País

Alan Sillitoe -que falleció el domingo en Londres a los 82 años- perteneció a esa generación de escritores ingleses cuyo nombre bastaba para entenderlo todo. Los Angry Young Men, aquellos Jóvenes Airados, venían de las sombras de una posguerra cuyas cicatrices convirtieron en mueca los inútiles gestos de victoria de unos hombres invadidos por un atroz pesimismo y desasosiego.

    El autor, entre otras, de Sábado por la noche y domingo por la mañana (1958) y La soledad del corredor de fondo (1960) había nacido en 1928 en Nottingham, la tierra de Robin Hood y D. H. Lawrence. Pobre como una rata, pasó una infancia rodeado de penurias económicas y unos padres analfabetos. A los 14 años dejó el colegio para trabajar en una fábrica de bicicletas. "Vivíamos en una habitación en Talbot Street cuyas cuatro paredes olían a fuga de gas, grasa y capas de papel enmohecido", dijo una vez.

    Cruda realidad

    Sus relatos siempre estuvieron pegados a la cruda realidad que conoció en su infancia y juventud. Esa gente despojada, que para él era igual que "los reyes y las reinas, con la diferencia de que sus problemas cotidianos son más angustiosos y fundamentales", según afirmó en una entrevista para este periódico en 1976. En ella, añadía: "Los problemas de los hombres simples son los problemas de los dioses".
    A finales de los años cincuenta, Sillitoe abandonó Reino Unido. Vivió en Francia y, luego, durante cinco años, en España. En Alicante escribió La soledad del corredor de fondo. Necesitaba distancia para ganar perspectiva, explicó en más de una ocasión el escritor al hablar de aquellos años fuera de su país. La soledad del corredor de fondo se convirtió pronto en un éxito y, dos años después de su publicación, Tony Richardson la llevaba al cine, con guión del propio novelista, convirtiendo su versión cinematográfica en una de las obras fundamentales del free cinema. El cineasta de origen checo Karel Reisz, otro de los fundadores de un movimiento esencial del cine europeo moderno, también adaptaría Sábado por la noche y domingo por la mañana.Cuando estalló la II Guerra Mundial, Sillitoe se apuntó en la Royal Air Force, aunque logró ingresar sólo un mes antes de acabar la contienda. Al volver a su casa sufrió una tuberculosis, gracias a la que empezó su afición a la literatura. Conoció a su mujer, la poeta Ruth Fainligh (con la que tuvo dos hijos) y empezó a escribir. Y lo hizo sin respiro hasta concluir más de 50 libros, novelas, relatos y poemarios. Sus memorias, Life Without Armour, se publicaron en 1995. "Tuve la mejor formación posible para un escritor: mi padre no tenía libros, dejé la escuela a los 14 años y desde entonces me puse a leer. Quería escapar. Toda gran novela, El Quijote por ejemplo, supone la creación de un mundo y, por tanto, un escape. El único además en el que el espectador participa. Aparte de la literatura, todo lo demás nos lo dan hecho".

    Entradas populares

    número de páginas