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lunes, 24 de diciembre de 2012

Tema 12 (pregunta 5 de Selectividad) - La novela a partir de 1975


El ambiente de libertad en el que comenzó a desarrollarse la cultura española tras la muerte del general Franco (20 de noviembre de 1975), permitió un mejor conocimiento de la literatura española en Europa y de la literatura occidental en España. A ello contribuyó significativamente la desaparición de la censura (lo que supuso la publicación de novelas españolas prohibidas en nuestro país y editadas en el extranjero, expurgadas o inéditas), la recuperación de la obra de los escritores exiliados y un mayor conocimiento de la narrativa de otros países.

 Hacia 1975 ha desaparecido la narrativa social, y los autores están cansados de tanta experimentación formal, que no se sabe muy bien a dónde conduce. Tampoco podemos vincular las nuevas historias a los modelos inmediatos, ni siquiera hablar de un proyecto común, salvo ese rechazo al experimentalismo agresivo que conduce a un callejón sin salida.

A finales de 1980, Rafael Conte explicaba así  la situación:
 No hay novelas de transición, ni la desaparición de Franco supuso la aparición irrefrenable de grandes obras maestras que la censura o la estulticia cultural del régimen anterior hubieran amordazado en el interior de sacrosantos cajones clandestinos. Hay que culminar la reflexión: no había obras maestras. Tenemos lo que teníamos, aparte de una mayor dosis de libertad.

Es difícil establecer objetivos o propósitos comunes en los novelistas de las dos últimas décadas del siglo XX. Entre otras razones, debido a la proliferación de obras, la convivencia de diversas generaciones y tendencias y la falta de perspectiva histórica. De manera muy general se puede observar un alejamiento del experimentalismo y una vuelta al interés por la anécdota, la recreación de tipos y la reconstrucción de ambientes; recuperación de la narratividad, encabezada por Eduardo Mendoza en La verdad sobre el caso Savolta (1975).  La novela se desarrolla en la Barcelona de 1917-1918, en la cual Javier Miranda – el protagonista – se ve envuelto en la muerte del industrial Savolta. Mendoza utiliza tres puntos de vista diferentes: el del protagonista (1ª persona), el narrador omnisciente, y los documentos del juicio.

Señalamos a continuación brevemente las principales líneas de la novela a partir de 1975 hasta nuestros días, así como algunos de los autores y títulos más significativos:
a) Metanovela. Simbiosis entre la narración de la historia (creación) y el proceso seguido para la construcción de la misma (crítica). Esta manifestación de la literatura dentro de la literatura define la mayoría de las novelas de Juan Goytisolo (Juan sin Tierra) y de su hermano Luis (La cólera de Aquiles), de José María Merino (La orilla oscura), Juan José Millás (El desorden de tu nombre) o Carmen Martín Gaite (El cuarto de atrás), entre otros.

b) Lirismo. La novela lírica o poemática centra su interés en un mundo más sugerente que concreto, con personaje-símbolo y una mayor tendencia al lenguaje poético. Es la modalidad preferida por Francisco Umbral (Mortal y rosa) y la característica esencial de la narrativa de Julio Llamazares (La lluvia amarilla). Dentro de ese mismo género podemos encontrar otros afines, como el relato de aprendizaje, el memorialismo y la autobiografía. Aspectos a los que responden muchas de las novelas de Javier Marías (Todas las almas, Corazón tan blanco).

c) La novela histórica. Novelas ambientadas en el pasado, desde el más lejano (El maestro de esgrima, de Pérez Reverte) al más próximo: la Guerra Civil (Octubre, octubre, de José Luis Sampedro), los años de la dictadura franquista (El río de la luna, de José Mª  Guelbanzu) y, la transición política (Los dioses de sí mismos, de Juan José Armas Marcelo)

d) La novela de intriga. Mezcla esquemas policíacos con aspectos políticos e históricos. La serie de novelas sobre el detective Carvalho o Galíndez (1990) convierten a Manuel Vázquez Montalbán en el escritor más representativo; aunque no es el único, ya que de algunos elementos de este género también se han servido Eduardo Mendoza (La ciudad de los prodigios) y Antonio Muñoz Molina (El invierno en Lisboa y Beltenebros).

e) Enfoque realista. Tras el furor del experimentalismo, algunos autores han vuelto a recuperar para la novela el arte de narrar. Eso sí, desde una perspectiva mucho más amplia y abierta, que abarca también el mundo onírico, irracional o absurdo… En esta línea cabría mencionar a Luis Mateo Díez (La fuente de la edad) o a Luis Landero (Juegos de la edad tardía).

f) Novela culturalista. En los últimos años han aparecido una serie de autores jóvenes que hacen una novela que se ocupa de analizar y explicar diferentes aspectos de la cultura occidental desde unas posturas bastante eruditas. Eso es lo que hace Juan Manuel de Prada con Las máscaras del héroe o La tempestad

g) Otra tendencia en la novela de los autores más jóvenes es la de hacer una novela que trata los problemas de la juventud urbana con una estética muy cercana a la contracultura (Historias del Kronen, de José Ángel Mañas, Ray Loriga con Héroes o Lucía Etxebarría en Sexo, prozac y dudas).

Debemos tener en cuenta que muchas de las novelas y novelistas citados participan, a la vez, de más de una de las características señaladas, por lo que se les podría incluir en más de una tendencia.

En suma, dos son los aspectos más significativos de la novela española en los últimos treinta años:

a) El carácter aglutinador. Acoge prácticamente todas las tendencias, modalidades, discursos, temas, experiencias y preocupaciones personales.
b) La individualidad. Cada novelista elegirá la orientación que le resulte más adecuada para encontrar un estilo propio con el que expresar su mundo personal y su particular visión de la realidad.

No debemos olvidar que la mujer adquiere cada vez más importancia en el terreno de la narrativa; aunque pertenecientes a distintas generaciones, podemos destacar nombres como Ana María Matute, Rosa Montero, Josefina Aldecoa, Almudena Grandes, Dulce Chacón, Maruja Torres, Soledad Puértolas, Alicia Giménez Barlett, etc.

Hay que tener en cuenta además la convivencia de varias generaciones: desde nuestro centenario -y recientemente fallecido Francisco Ayala- cuyas obras se han reeditado- , o Camilo J. Cela -último premio Nobel español-, Miguel Delibes, Sánchez Ferlosio, Juan Marsé, a escritores como Javier Marías, Juan José Millás, Luis Landero... hasta el más joven de los actuales “bloggers”.

El libro se convierte en objeto de consumo y las editoriales no sólo atienden a los lectores, sino que además deben crearlos; de ahí la abundancia de publicidad, la proliferación de premios literarios, las listas de libros más vendidos, los suplementos literarios de los periódicos, las ferias del libro, las firmas de libros en grandes almacenes y la incorporación al mundo de la narrativa de conocidos periodistas, políticos o presentadores de televisión.

También descubren las editoriales el mercado infantil y juvenil que se desarrollará extraordinariamente a partir de los años 80.

domingo, 8 de abril de 2012

Tema 6 (pregunta 5 de Selectividad) - La poesía de la Generación del 27


La Generación del 27, llamada así por el homenaje en honor a Góngora que celebraron en 1927, es una de las generaciones literarias más importantes de la historia de la literatura española. Es sobre todo una generación de poetas, pues con excepción de Federico García Lorca que cultivó el teatro con gran brillantez, lo mejor de la obra del resto está en su poesía. Tienen algunos mentores como Juan Ramón Jiménez y Ortega y Gasset.

Poseen unos rasgos comunes, sobre todo apreciables en su primera etapa. Se pueden resumir como la síntesis de la modernidad y la tradición:

         -   Tienen influencia de la literatura tradicional:

                          · Culta: les influye el cancionero, Jorge Manrique, Lope de Vega, Góngora...

                          · Popular: el romancero, folklore...

         - Influencia de poetas recientes: Bécquer, Antonio Machado y Juan Ramón Jiménez con su poesía pura.

         - Influencia de las vanguardias:

         - Búsqueda de lo nuevo, lo original.

         - Dificultad de la poesía, elitismo (Góngora y Juan Ramón Jiménez).

         - Autosuficiencia de la obra en sí misma; es una poesía no humana, no sentimental: una poesía pura, al
           estilo de Juan Ramón Jiménez.

         - Destaca un marcado antirrealismo y antirromanticismo.

         - El arte se concibe como intrascendente; búsqueda del “arte por el arte” como simple juego estético.

         - Destaca la gran importancia de la metáfora, la imagen.

         - Tienen un carácter fragmentario, reflejo del desorden del mundo.
La Generación del 27 tiene una primera etapa anterior a 1930 en la que casi todos sus miembros discurren por caminos paralelos. Esta generación, eco de numerosas corrientes, cultiva la vanguardia en sus distintas versiones: el ultraísmo el creacionismo con Gerardo DiegoManual de espumas;  el futurismo en Cal y Canto de Alberti;  el surrealismo de Pedro Salinas en Fábula y signo, de Lorca en Poeta en Nueva York, de CernudaUn río un amor o de Aleixandre, Espadas como labios.

Salinas (“el poeta del amor”) y Guillen se inclinan hacia una poesía pura, depurada de todo aquello que no sea emoción lírica en La voz a ti debida del primero o Cántico del segundo.

Además cultivan en estas primeras etapas una poesía neopopular: Alberti con Marinero en tierra, y Lorca con El Romancero Gitano entre otros, o bien una poesía de raíz clásica inspirada en GarcilasoLope o Góngora como Gerardo Diego con Versos humanos.

Hacia 1928 (segunda etapa) se produce una rehumanización de la poesía. Existe una gran preocupación, compromiso con el hombre.  La poesía ya no es un juego formal.  Aparece la influencia del surrealismo y de Pablo Neruda, con su revista Caballo verde para la poesía (defiende una poesía sin pureza). La poesía es comprometida. A este compromiso se une la figura de Miguel Hernández, “gran epígono” de esta generación.

Después de la guerra (tercera etapa), la trayectoria de estos poetas es muy diferente. Evolución individual de cada poeta. Aparecen, aun así, temas comunes, como la nostalgia de España. También un poesía comprometida, social. Todo ello visto desde un punto de vista de angustia existencial. Lorca ha muerto, Alberti, Guillén, Cernuda y Salinas están en el exilio, los dos últimos morirán en él. Allí continúan escribiendo una poesía alejada del entusiasmo de sus primeras horas. Para Guillén ha llegado la hora de Clamor, Salinas espera volver algún día en El contemplado, Alberti tiñe de melancolía Baladas y canciones del Paraná y a Cernuda le obsesiona el final en  Desesperación de la quimera.

Dámaso Alonso, que antes de la guerra había cultivado la poesía sólo de manera tangencial, pública en 1944 Hijos de la ira que, junto con Sombra del paraíso de Vicente Aleixandre, constituyen un punto de inflexión en la poesía de posguerra y tendrán una influencia decisiva en los poetas de las generaciones siguientes.

sábado, 7 de abril de 2012

Tema 7 (pregunta 5 de Selectividad) - El teatro anterior a 1939. Tendencias, autores y obras principales


Las distintas tendencias del teatro español del primer tercio del siglo pueden repartirse en dos frentes:


A) Teatro que triunfa, continuador del de la segunda mitad del XIX (drama posromántico de Echegaray, “alta comedia”, teatro costumbrista...). Sigue estas líneas:


A1.Una comedia burguesa, con Benavente y sus seguidores, con atisbos de crítica social. Los temas y personajes de la comedia burguesa se corresponden con los de las clases medias y altas de la sociedad de entonces y con los conflictos típicos de esos grupos sociales: amores insatisfechos, infidelidades, hipocresía, murmuraciones... Benavente consiguió un teatro a la medida de la burguesía de la época, que lo convirtió en el autor más representado; ideológicamente, se limita a criticar de manera superficial las hipocresías y convencionalismos burgueses, pero sin traspasar lo admisible y lo considerado de buen tono. Entre sus obras destacan Los intereses creados, Señora ama y La malquerida.


A2.Un teatro en verso, neorromántico y con aportaciones formales del Modernismo, de orientación ideológica tradicionalista. Se trata de un teatro de pura evasión, sin relación inmediata con la realidad, que recupera temas históricos y legendarios. Destacan Eduardo Marquina, Francisco Villaespesa y los hermanos Machado.


A3.Un teatro cómico, con un costumbrismo muy tradicional (se emparenta con el llamado “género chico”, parecido a la zarzuela). Retrata tipos y ambientes castizos, costumbristas, con toques humorísticos y planteamientos falseados de la realidad. Entre sus autores, aparecen: los hermanos Álvarez Quintero (que muestran una Andalucía tópica y falsa); Carlos Arniches (el mejor, con gran habilidad en el diálogo y en la construcción de tipos en sus Sainetes o La señorita de Trevélez); por último, aparece un género llamado “astracán” (comedias descabelladas, llenas de chistes, de juegos de palabras), creado por Pedro Muñoz Seca.




B) Teatro que pretende innovar, o con nuevas formas o con nuevos enfoques ideológicos. Aquí se hallan:
B1.En primer lugar, algunos noventayochistas (Unamuno, Azorín) y Jacinto Grau. Además, y por encima de todos, VALLE-INCLÁN. Estas tentativas se vieron condenadas al fracaso. Unamuno pretendía hacer teatro para presentar los conflictos humanos que le obsesionaban; son dramas de ideas, con escasa aportación dramática. Azorín construye sus obras en torno a lo irreal y lo simbólico. Jacinto Grau construye un teatro denso, muy ambicioso, con lenguaje lleno de calidades líricas.


Sin embargo, es VALLE-INCLÁN el gran renovador de los lenguajes teatrales. Fue muchos más allá de lo que permitían las convenciones escénicas de su tiempo, empleando numerosos escenarios y con influencias cinematográficas. Las acotaciones de sus obras son verdaderas obras de arte literario.
La originalidad del teatro de Valle no tiene parangón en nuestra literatura y sus intentos de renovación dan como fruto el descubrimiento de nuevos caminos expresivos. El expresionismo de sus argumentos lo lleva al desarrollo del esperpento, profusamente representado por algunas de sus mejores obras. No es fácil la clasificación del teatro de Valle a causa de su variedad y complejidad. Su obra teatral suele agruparse en tres ciclos:
a) El mito: La acción transcurre en una Galicia mítica, intemporal: Comedias bárbaras, Divinas palabras.
b) La farsa: Obras situadas en un espacio más 'ridículo', propio del siglo XVIII: jardines, rosas, cisnes: La marquesa Rosalinda, Farsa y licencia de la reina castiza o La cabeza del dragón.
c) El esperpento: Luces de Bohemia (1920) y la trilogía “Martes de carnaval” (Los cuernos de don Friolera, Las galas del difunto y La hija del capitán).


B2.Más tarde, nuevos impulsos renovadores de la mano de las vanguardias y de la Generación del 27.Caracterizado por tres aspectos: depuración del “teatro poético”;  incorporación de las formas de vanguardia y propósito de acercar el teatro al pueblo. Entre los que lo cultivaron se encuentran Pedro Salinas, Rafael Alberti, Alejandro Casona (La dama del alba) y, por encima de todos, GARCÍA LORCA
El teatro lorquiano gira en torno al conflicto entre la realidad y el deseo. En sus obras aparecen combinados el verso y la prosa, y se va abriendo progresivamente a los conflictos colectivos, al teatro de tipo social, que debe ser acercado al pueblo. Pretende un “teatro total”, en plena comunicación con el público.
El teatro de Lorca es, junto al de Valle-Inclán, el más importante escrito en castellano durante el siglo XX. Se trata de un teatro de una gama muy variada con símbolos o personajes fantásticos como la muerte y la Luna, lírico, en ocasiones, con un sentido profundo de las fuerzas de la naturaleza y de la vida. 
Al comienzo de su carrera también había escrito dos dramas modernistas, El maleficio de la mariposa y Mariana Pineda.
 Entre sus farsas destacan  La zapatera prodigiosa y  Amor de don Perlimplín con Belisa en su jardín
Los dramas calificados como “irrepresentables”, El público y Así que pasen cinco años.
Las  tragedias rurales. Se aúnan mitología, mundos poéticos y realidad, y el tema de la oposición y enfrentamiento entre deseo de libertad y fuerzas represivas es constante. Son Bodas de sangre, Yerma y La casa de Bernarda Alba, que la crítica suele considerar la obra fundamental de Lorca. 

viernes, 6 de abril de 2012

Tema 4 (pregunta 5 de Selectividad) - Modernismo y Generación del 98


Tradicionalmente,  los autores de finales del siglo XIX y principios del XX han sido divididos en dos grupos: modernistas y noventayochistas. Esta supuesta separación en dos grupos o escuelas se considera hoy superada, y tanto uno como otro se contemplan como dos aspectos de un mismo movimiento literario.

El término Modernismo, de origen hispanoamericano y en principio usado despectivamente, es anterior al de Generación del 98 (de origen español). Desde finales del siglo XIX se llamó modernistas a todos los autores que querían renovar el panorama literario anterior, oponiéndose al Realismo y a la poesía prosaica de finales del siglo XIX (salvo Bécquer y Rosalía de Castro, que serán tomados como modelos).

-El Modernismo (La poesía de principios de siglo)

El Modernismo, considerado como un neorromanticismo, busca un nuevo lenguaje basado en una nueva sensibilidad. Para ello, vuelve sus ojos hacia Francia, en concreto hacia dos movimientos literarios de la segunda mitad del siglo XIX: El Parnasianismo, representado por Théophile Gautier, tiene como lema: el “Arte por el Arte”, es decir, la búsqueda de la perfección poética desde un punto de vista formal, olvidando los contenidos más humanizados. Los temas predilectos de este movimiento son los mitológicos, la Edad Media o los ambientes exóticos. El Simbolismo, representado por poetas como Verlaine, Rimbaud o Mallarmé, busca ir más allá de la realidad, de lo sensible. Pretenden encontrar las significaciones profundas u ocultas de la realidad, lo que no vemos, los aspectos correspondientes a los estados de ánimo. Para lograr esta finalidad aparentemente tan complicada, recurren a los símbolos.

Temáticamente podemos distinguir dos polos en el Modernismo: el mundo externo (insatisfacción hacia el mundo que les envuelve, y, de ahí, ese afán por escapar y evadirse mediante la poesía)  y la intimidad del poeta (enlaza con el posromanticismo de Bécquer y Rosalía de Castro. Este sentimiento, a veces vitalista y alegre, otras, triste y melancólico).

Las características comunes de la poética modernista son las siguientes: el deseo de perfección formal (musicalidad, y recurren a ampliar los ritmos y las formas métricas), esmerada selección del léxico,  culto a la belleza sensorial ( la luz, el color y los efectos sensoriales), gusto por los temas de la mitología griega, el exotismo oriental y las civilizaciones antiguas, actitud de malestar y rechazo hacia la sociedad y al modo de vivir capitalista (sensación constante de soledad, de crisis espiritual en la que se exalta lo irracional, el misterio, la fantasía, el sueño, melancolía, tristeza), el cosmopolitismo (París), temas americanos (cultivo de temas indígenas), la búsqueda del “Arte por el Arte”.

Rubén Darío es el principal representante del Modernismo, aunque no fue el primero que inició este movimiento, pues hubo importantes antecedentes en José Martí (Cuba), Gutiérrez Nájera (México) y José Asunción Silva (Colombia). Pero sin duda sí fue el autor que fijó definitivamente este movimiento a partir de la publicación en 1888 de Azul. A este poemario le siguieron Prosas profanas (1896) y Cantos de vida y esperanza (1912).

En la poesía de Antonio Machado se observa una doble influencia: Romanticismo (Bécquer, Rosalía) y Simbolismo, lo cual lo sitúa entre los autores modernistas, pero con la marcada diferencia de que para Machado la poesía no se queda sólo como un juego estético -arte por el arte-, sino que es mucho más, es la expresión pura de la emoción humana. De hecho él mismo define a la poesía como una “honda palpitación del espíritu”. De este modo, Antonio Machado, en sus primeras obras, es un autor que se puede encuadrar dentro del movimiento modernista (Soledades, galerías y otros poemas), pero a partir de la publicación de Campos de Castilla en 1912 conecta con los intereses y los presupuestos ideológicos de la Generación del 98.

Es difícil clasificar a Juan Ramón Jiménez dentro de un movimiento literario determinado, ya que en sus obras se aprecian características neorrománticas, modernistas, novecentistas y vanguardistas. Por edad pertenece a la Generación del 14 o Novecentismo. Juan Ramón Jiménez representa la cima de la poesía española en el siglo XX, así como el poeta más influyente sobre la conocida Generación del 27.

Manuel Machado se sitúa en la corriente intimista y melancólica del Modernismo. Entre sus poemas encontramos temáticas ligeras y desenfadadas y folclore andaluz.

-Características de la Generación del 98.

Se trata de un término histórico-social que tiene una repercusión determinante sobre un grupo de autores literarios preocupados por la marcha que España había tomado desde unos años atrás hacia la decadencia.

Para poder hablar de grupo literario o generación es necesario que todos los escritores que se incluyen en él cumplan con una serie de requisitos. A saber: los autores son coetáneos; tienen una formación intelectual semejante y relaciones personales entre ellos; desde el punto de vista ideológico, evolucionan desde posturas radicales de izquierda en su juventud a posturas conservadoras;  el Desastre del 98 es ese hecho en torno al cual se reúnen estos autores al menos desde un punto de vista temático e ideológico; estética, lenguaje y estilo común y opuestos a los de la generación anterior: los del 98 se rebelan contra la prosa inflada y retórica de finales del siglo XIX; existencia de un jefe o guía espiritual: Miguel de Unamuno es la figura que se puede considerar guía de este grupo.

La decadencia de España culmina con el Desastre del 98 y esto motiva que se analice en profundidad el problema de España. La actitud crítica de estos escritores se aborda desde tres temas:
►El paisaje: viajaron por España y la describieron, especialmente Castilla, de este modo Castilla se erige como representante de la esencia española, de la decadencia del país.
►La historia: no se interesan por la Historia con mayúscula, es decir, la de los grandes hombres y las grandes batallas, sino por la historia del pueblo, de las personas que trabajan día a día, la de los hechos cotidianos, la del trabajo, la de las costumbres, la de “los millones de hombres sin historia”, calificada por Unamuno como intrahistoria
►La literatura: los autores del 98 se interesan por los clásicos de nuestra literatura, como el Poema de Mío Cid, Gonzalo de Berceo, el Arcipreste de Hita, Jorge Manrique, Fray Luis de León, Cervantes, Góngora...
Aparte del problema de España, otros temas tratados son los existenciales (la fugacidad de la existencia, la muerte...) y la religión.

Aunque el estilo es muy personal, podemos destacar que es sobrio y directo. Lo que más importa es el contenido e intentan que éste llegue al lector de la manera más clara posible.

El problema de España es uno de los temas predilectos de Unamuno en muchos de sus ensayos. La descripción del paisaje castellano se convirtió en uno de sus objetivos, así como de sus gentes (En torno al casticismo). Otros ensayos de temática diferente son: Vida de don Quijote y Sancho, interpretación personal sobre la obra cervantina; Del sentimiento trágico de la vida y La agonía del Cristianismo. En estos dos últimos, la preocupación fundamental del autor es la búsqueda del sentido de la vida y el contenido de estos ensayos es eminentemente filosófico. Como novelista, destacó con Niebla y San Manuel Bueno mártir.

Baroja es el novelista de la Generación del 98 y su influencia en la novela española del siglo XX es determinante a causa de la sobriedad de su estilo y de sus extraordinarias dotes de creador. Agrupó sus novelas en Trilogías: “La lucha por la vida” (destaca La busca);  “La tierra vasca” (Zalacaín el aventurero);  “La raza” (El árbol de la ciencia).

Entre los temas principales que desarrolla Azorín, encontramos los recuerdos de su infancia y juventud, llenos de nostalgia; la descripción de la tierra castellana y de sus habitantes, sus ciudades, su historia, como medio de análisis de la realidad española del momento; las descripciones de los paisajes a partir de los viajes que realizó por toda España. Entre sus ensayos destacan los que hacen referencia a lugares y figuras españolas (históricas o literarias): Los pueblos, La ruta de don Quijote y Castilla.  Sus novelas prácticamente carecen de argumento y son más un pretexto para que el autor describa ambientes y aporte su punto de vista personal sobre el paisaje: La voluntad.

Valle-Inclán puede ser considerado uno de los mejores dramaturgos del siglo XX y un adelantado a su tiempo por su técnica teatral. Evolucionó desde el Modernismo (Sonatas) al esperpento, es decir, desde la exaltación de la belleza y los ambientes bucólicos a la expresión de lo feo, lo repugnante, lo deforme de una España empobrecida y miserable. En ambos temas, se mostró como todo un maestro, además de en su magistral utilización del lenguaje. De él surge la creación del “Esperpento”. Valle utilizará esta palabra para referirse a la deformación de la realidad para destacar lo que tiene de grotesco. Es una técnica literaria cuya finalidad principal es mostrar la realidad a través de la caricaturización de la misma: los personajes se ven deformados, convertidos en marionetas, distorsionados, todo ello narrado con una prosa cargada de ironía y sarcasmo, con concesiones al lenguaje vulgar perteneciente al hampa. El autor pretende hacer una denuncia social por medio de la crueldad con esa sociedad a la que analiza. Esta técnica culmina en 1920 con la publicación de la obra teatral Luces de bohemia.

martes, 3 de abril de 2012

Tema 11 (pregunta 5 de Selectividad) - La novela y el cuento hispanoamericanos de la segunda mitad del siglo XX. Tendencias, autores y obras principales


La salida del Modernismo, cuya narrativa está dominada por el cuento fantástico (Rubén Darío, Leopoldo Lugones y Horacio Quiroga), se da de forma paulatina y conduce a la “Novela de la Tierra”. Se abandona la prosa de temas fantásticos para ceder el lugar a una “Narrativa de carácter social” que, o se centra en sucesos históricos del momento o en la marginación de los indígenas.
1.- NOVELA DE LA TIERRA
La búsqueda de una identidad nacional lleva a buscar las esencias de lo americano en el folclore y las costumbres.
El tema común es el intento del hombre de dominar la Todopoderosa naturaleza americana. Esta lucha desproporcionada alcanza proporciones de epopeya y acaba con la derrota de los hombres.
No obstante en las tres grandes novelas de la tierra se llega a conclusiones distintas:
La vorágine de José Eustasio Rivera termina con la impotencia del hombre ante el medio.
Doña Bárbara de Rómulo Gallegos parece que en determinadas circunstancias la acción humana puede vencer los condicionantes naturales.
Don Segundo Sombra de Ricardo Güiraldes añora el ambiente natural por haber sido vencido por el progreso humano.
2.- NOVELA SOCIAL
Las circunstancias históricas por las que pasaron diversos países fueron motivos de diversos relatos. Pero el más importante fue el que versó sobre la larga Revolución mexicana. La más destacada novela  se titula Los de abajo de Mariano Azuela, que ofrece una visión distanciada y desilusionada de los ideales de la Revolución.
Por otra parte, hay que mencionar también la llamada novela indigenista, en la cual se plantea el problema del indio: la denuncia de la opresión y explotación del indígena, tema central de novelas como El mundo es ancho y ajeno de Ciro Alegría.
3.- RENOVACIÓN NARRATIVA
A partir de los años 40 la narrativa hispanoamericana se renueva y enriquece mediante la asimilación de procedimientos técnicos de novelistas norteamericanos y europeos, mediante las audacias estéticas de las vanguardias y el cambio de perspectiva artística del Surrealismo.
Este cambio coincide con una época de transformaciones en la vida social de los países americanos y el crecimiento de las ciudades.
Entre 1940 y 1960 conviven diversas tendencias. Por un lado, tienen importancia los relatos de índole metafísica de Jorge Luis Borges. Por otro lado, se desarrolla una narrativa de corte existencialista con autores como Juan Carlos Onetti o Ernesto Sabato. Además, algunas tendencias de décadas anteriores continúan dando lugar a obras excelentes como Juan Rulfo, continuador de la novela mexicana con la novela titulada Pedro Páramo, y Alejo Carpentier, continuador del tema indigenista, con novelas como  Los pasos perdidos y El siglo de las luces.
4.- REALISMO MÁGICO
En la segunda mitad de siglo la característica más llamativa de la narrativa será la ruptura con el realismo tradicional, que se manifiesta con la aparición de elementos míticos, legendarios y fantásticos.
Lo real maravilloso se convierte en la forma que pretende encontrar la identidad americana. Los mitos forman parte de la realidad desde el mismo momento que la comunidad cree en ellos y operan en la vida cotidiana de los seres.
Miguel Ángel Asturias es ejemplo de convivencia en su obra de la América maravillosa, la denuncia social y el vanguardismo.  Su novela más conocida El Señor Presidente es de las más conocidas novelas de dictador, es decir, novela cuyo protagonista es un dictador
 Julio Cortázar se caracteriza por incluir en sus textos el elemento fantástico. Su capacidad para el relato breve hizo que escribiera obras maestras en este género: El bestiario, Las armas secretas... La ruptura con lo convencional se produce en el plano técnico mediante la incorporación de innovaciones y audacias formales como se comprueba en su novela Rayuela. Esta es un collage narrativo que tiene diversas posibilidades de lectura y se presenta como una metáfora del caos del mundo.
5.- NARRATIVA DESDE 1960
Durante los años 60 se produce la difusión internacional de la narrativa hispanoamericana. El creciente interés por estos escritores puede ser debido a la residencia de muchos de ellos en Europa. Se puede decir que los novelistas han asimilado las innovaciones técnicas que se han producido en la novela universal a lo largo del siglo XX. Además, son deudores de la literatura hispanoamericana anterior y, muchos de ellos, de la literatura española.
Gabriel García Márquez compaginó su actividad periodística con la escritura de cuentos y novelas cortas. En estos relatos se advierten las características de su narrativa: mezcla de lo real e imaginario, mitos, historia, etc. Su primera novela, La hojarasca, se desarrolla en Macondo, lugar imaginario donde también se desarrollan otras de sus novelas, entre las que destaca Cien años de soledad, obra cumbre de la literatura universal del siglo pasado. Posteriores novelas del autor son  Crónica de una muerte anunciada o El amor en tiempos del cólera. En 1982 recibió el Premio Nobel de Literatura.
Carlos Fuentes. Su obra más destacada es  La muerte de Artemio Cruz ofrece una crítica visión del dilatado proceso de la Revolución mexicana, frustrada a causa del egoísmo y la ambición de los dirigentes.
Mario Vargas Llosa. Su primera novela inaugura el boom de la narrativa de los 60: La ciudad y los perros. Satiriza el mundo cerrado y violento de una institución militar. Otras obras son: Pantaleón y las visitadoras o Lituma en los Andes. Premio Nobel de Literatura en el 2010.
Por último incluimos una pequeña lista de otros autores actuales: Mario Benedetti, Isabel Allende, José Donoso, Guillermo Cabrera Infante...

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