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miércoles, 4 de enero de 2017
Subjuntivo en oraciones de relativo por Blog de Lengua
jueves, 22 de diciembre de 2016
miércoles, 18 de mayo de 2016
Condicional de conjetura por Alberto Bustos en Blog de Lengua española
El condicional (cantaría) se emplea a veces para expresar suposiciones referentes al pasado, por ejemplo:
(1) Paco era un tipo simpático. Tendría poco más de veinte años.
En (1), el condicional tendría sirve para dar a entender que no estamos seguros de si la edad de Paco es la indicada. Estamos haciendo una conjetura. Compara con (2), donde se utiliza el imperfecto de indicativo:
(2) Paco era un tipo simpático. Tenía poco más de veinte años.
Aquí no hay duda ni conjetura que valga: estamos dando por cierta la edad de Paco.
El condicional de conjetura se relaciona muy estrechamente con el denominado futuro de conjetura. Si nos traemos el ejemplo (1) al presente, comprobaremos que lo que era un condicional (tendría) se desplaza automáticamente a una forma de futuro (tendrá):
(3) Paco es un tipo simpático. Tendrá poco más de veinte años.
El futuro de conjetura cumple la misma función que el condicional, pero en contextos en los que estamos hablando del presente.
El condicional de conjetura da muestra de la enorme riqueza expresiva que encierran las formas verbales del español.
jueves, 31 de diciembre de 2015
Etimología de ‘alcohol’ por Blog de Lengua española
El nombre alcohol viene del árabe hispánico al-kuhúl. Como es habitual con los arabismos castellanos, el artículo de la lengua de origen va incorporado: es la forma al- que aparece al principio de la palabra.
El significado de la palabra alcohol en la Edad Media era muy diferente del de hoy. En realidad es el antepasado del rímel. Se trataba de un polvo finísimo de antimonio que utilizaban las mujeres para pintarse los ojos. Este cosmético, por cierto, fue muy criticado en toda la literatura misógina de la Edad Media y de los Siglos de Oro (el caso era criticar a las mujeres).
La palabra se extendió desde la península ibérica a las otras lenguas de Europa. En este paso, empezaron a utilizarlo los alquimistas: primero con su significado original y después con el de ‘elemento muy fino y puro’. A partir de ahí se empieza a emplear para referirse a los productos de la destilación en general, que son, efectivamente, elementos finos y puros.
Es en el siglo XVI cuando se aplica esta denominación al espíritu de vino, o sea, el etanol, que se extrae del vino por destilación. Esto es ya lo que entendemos en nuestros días por alcohol. Se atribuye este último significado nada más y nada menos que al médico y alquimista suizo Paracelso.
Después de recorrer todo este camino, la palabra se reintroduce en el español con el significado que hoy le atribuimos. Este es, por tanto, un curioso ejemplo de préstamo de ida y vuelta: nosotros se lo enviamos a Europa y desde allí nos lo devolvieron remozado y revitalizado.
Aunque me aparte un poco de lo estrictamente etimológico, me voy a permitir recordar quealcohol se escribe con dos oes y con hache intercalada, pero se pronuncia [alkól], con una sola o. Es la pronunciación tradicional y debemos mantenerla.
Y esta es la curiosa historia de una palabra que empezó nombrando a un cosmético y acabó siendo la responsable de nuestras noches de borrachera y, cómo no, de las mañanas de resaca que vienen después.
sábado, 14 de noviembre de 2015
Presente histórico en Blog de Lengua española
El presente de indicativo (yo canto, tú cantas…) es el más básico de todos los tiempos verbales. Por eso mismo resulta enormemente flexible.
Este tiempo no solo lo podemos emplear para hablar de acciones presentes, sino también para referirnos a lo que sucedió en el pasado. Eso es lo que se conoce como presente histórico. En (1) te propongo un ejemplo que podría estar sacado perfectamente de un libro de historia:
(1) Napoleón invade España en 1808.
Naturalmente que podríamos haber utilizado aquí un tiempo de pasado:
(2) Napoleón invadió España en 1808.
Sin embargo, cuando alguien lo sustituye por el presente es porque está buscando consciente o inconscientemente lograr un cierto efecto. Al narrar hechos históricos en presente, lo que se consigue es un acercamiento. Se nos presentan como si estuvieran sucediendo aquí y ahora.
El presente histórico es muy frecuente en la historiografía, naturalmente; pero no es en modo alguno exclusivo de esta. En general, lo podemos encontrar en la narración, incluso en la lengua coloquial cuando contamos algo que nos ha sucedido. Por ejemplo, yo puedo explicarle así a un amigo un incidente que tuve la semana pasada con el coche:
(3) ¿Pues no va el imbécil y se salta un semáforo?
En el ejemplo (3) los verbos ir y saltarse aparecen en presente de indicativo aunque se están utilizando para referirse a acciones pasadas. Son, simplemente, muestras de un uso coloquial del presente histórico. Está claro que resulta más cercano el ejemplo anterior que este otro, en el que se emplean los tiempos de pasado correspondientes:
(4) ¿Pues no fue el imbécil y se saltó un semáforo?
No te dejes engañar por los nombres de los tiempos verbales. Presente, pretérito o futuro son etiquetas que no dan cuenta de la enorme variedad de valores que puede alcanzar una misma forma verbal en el uso. Para ser capaz de manejar el verbo español en toda su gama de posibilidades, tienes que ser consciente de que existen usos trasladados como el presente histórico.
domingo, 21 de junio de 2015
Como suele ser habitual en Blog de Lengua
Como suele ser habitual es una expresión redundante. Debemos evitarla. Veamos primero un ejemplo de lo que no debemos decir:
(1) Como suele ser habitual en las comedias románticas, los protagonistas acaban felizmente casados.
¿Cuál es el problema del ejemplo (1)? Pues que soler y habitual encierran una misma idea: la de algo que sucede repetidamente. O sea, esta expresión es pan con pan. Para solucionarlo, basta con que expliquemos eso mismo de manera un poco más sencilla:
(2) Como es habitual en las comedias románticas, los protagonistas acaban felizmente casados.
Sustituimos soler por ser y asunto arreglado.
Otras expresiones redundantes que debemos evitar son volver a insistir y volver a repetir.
Anímate y haz un ejercicio; a ver qué tal se te da localizar y corregir expresiones redundantes.
martes, 7 de abril de 2015
Etimología de ‘amilanar’ en Blog de Lengua española
Amilanarse es ‘acobardarse’.
Este verbo está formado sobre el nombre de un ave rapaz: el milano. En cuanto nos paramos a pensarlo, la relación entre el ave y el significado del verbo es evidente: amilanarse no es ni más ni menos que quedarse paralizado de miedo como el pobre animal que ve que se le viene encima un milano.
Se trata de una denominación en la que se mezclan la metáfora y la metonimia. Hay metáfora porque cuando decimos que alguien se amilana nos estamos representando a esa persona dentro de una escena en la que es como un jilguero aterrado por la presencia del milano. Hay metonimia porque dentro de toda esa escena lo que se selecciona es un determinado aspecto: el miedo.
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martes, 17 de junio de 2014
Coma antes de ‘y’: coordinaciones complejas (Blog de Lengua española)
Como norma general no se escribe coma delante de la conjunción y. Sin embargo, existen casos excepcionales en los que sí puede ser necesaria esta coma. Uno de los principales es el de las coordinaciones complejas. Represento esquemáticamente en (1) en qué consiste una coordinación compleja:
(1) (A1, A2, A3 y A4), y B
En este tipo de construcciones tenemos dos coordinaciones diferentes que se sitúan en niveles diversos. Para no confundirlas, es necesario marcar la frontera entre una y otra con una coma. Se entenderá enseguida con un ejemplo:
(2) Olegario compró gambas, almejas y mejillones, y sus hijos querían que les comprase chocolate.
El ejemplo (2) tiene la siguiente estructura:
(3) Olegario hizo A y sus hijos querían B.
Como A tiene una estructura compleja (comprar gambas, almejas y mejillones), necesitamos la coma entre A y B para que no se mezcle lo uno con lo otro.
El elemento A también puede estar constituido por oraciones breves:
(4) Olegario limpió la casa, hizo la compra, preparó la comida, pintó el garaje, recogió a los niños y los llevó a inglés, y esa misma noche le ingresaron.
Nuevamente tenemos una estructura de este tipo:
(5) Olegario hizo A y le ocurrió B.
Son dos elementos los que se combinan, pero el primero encierra varios en su interior. La conjunción y en el interior de A nos puede dar una pista sobre la necesidad de utilizar la coma con la conjunción que vendrá a continuación, pero tampoco debemos fiarnos exclusivamente de este indicio, pues nos podemos encontrar con estructuras en las que no aparezca:
(6) Olegario arregló las goteras, apagó el incendio de la cocina, tiró la paella a la basura, limpió el vómito del perro, y quizás hubiera sobrevivido si no hubiera subido al cuarto de los niños.
La estructura en este caso es la siguiente:
(7) (A1, A2, A3, A4), y B
En A tenemos una serie de elementos yuxtapuestos que, conjuntamente, se coordinan con otro elemento. Si te das cuenta, el significado de los unos y el otro no es homogéneo.
El uso de la coma con y presenta una gran complejidad. Este es solo un primer caso. Vendrán otros más adelante.
Todo lo que se ha dicho arriba es igualmente válido para la variante e de la conjunción y.
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miércoles, 26 de marzo de 2014
El quesuismo en Blog de Lengua española
El quesuismo es un uso incorrecto que consiste en sustituir el adjetivo relativo cuyo por la secuencia que su. Veamos un ejemplo:
(1) [...] él es un jugador
que su máxima cualidad es la de crear fútbol (Abc, 9-8-05).
Lo que debemos escribir es esto otro:
(2) Él es un jugador cuya máxima cualidad es la de crear fútbol.
A veces, cuyo se sustituye por la secuencia que el/que la:
(3) Esta es la chica
que el hermano tenía una tienda al lado de la plaza.
El equivalente correcto con cuyo es este:
(4) Esta es la chica cuyo hermano tenía una tienda al lado de la plaza.
Cuyo ha entrado en decadencia en la lengua actual. ¿Quién diría hoy un sábado por la tarde tomando unas cañas algo así?: “No ha venido el chico ese cuya novia estudia empresariales”.
Los hablantes, aunque sea inconscientemente, intuyen la dualidad de cuyo: es relativo y, al mismo tiempo, posesivo. Por eso lo rompen para sacar las piezas. En la lengua coloquial se puede hacer quizás la vista gorda con el quesuismo, pero en textos y situaciones formales es totalmente impresentable.
Haz un ejercicio para practicar. soluciones
miércoles, 5 de febrero de 2014
Órdenes impersonales en infinitivo (Blog de Lengua española)
El infinitivo se puede utilizar en ocasiones para dar órdenes que no van dirigidas a ningún interlocutor concreto, sino a todo el mundo en general, a cualquiera que pueda leer u oír la expresión. Digo en primer lugar leer porque este uso del infinitivo —que es perfectamente correcto— lo encontramos típicamente en letreros y carteles. Todos nos hemos topado alguna vez con rótulos como estos:
(1) Apagar la luz antes de salir
(2) No pasar
(3) No tocar: Peligro de muerte
No hay que confundir este tipo de expresiones con el uso, incorrecto, del infinitivo en lugar del imperativo terminado en -d:
(4) ¡
Callaros de una vez!
Las órdenes impersonalizadas con infinitivo, como decía, son típicas de la lengua escrita, sobre todo del ámbito de la señalización. En cambio, el uso del infinitivo con valor auténticamente imperativo (4) es propio del habla coloquial o popular. Las primeras no admiten un sujeto, lo que indica su carácter impersonal o general, mientras que las segundas sí. Imaginemos las expresiones (1)-(3) en sendos letreros que estuvieran situados, respectivamente, en el interior de una habitación, en una puerta y en una torre de alta tensión. Si les añadimos el sujeto vosotros, comprobaremos que el significado cambia completamente (1, 2) o resulta francamente extraño (3) y que en ninguno de los casos eso tendría sentido en un rótulo:
(5) Apagar vosotros la luz antes de salir (?)
(6) No pasar vosotros (?)
(7) No tocar vosotros: Peligro de muerte (???)
En cambio, no hay ningún problema en añadirle el pronombre vosotros a la oración (4) que, naturalmente, seguirá siendo normativamente incorrecta:
(8) ¡Callaros vosotros de una vez!
En definitiva, las órdenes impersonalizadas en infinitivo podemos utilizarlas tranquilamente en el contexto adecuado, mientras que el uso del infinitivo en lugar del imperativo tendremos que evitarlo —como mínimo— en el habla esmerada.
Y dicho esto, solo me queda finalizar la entrada con la siguiente advertencia-letrero:
En caso de dudas gramaticales, consultar el Blog de Lengua Española
Ejercicios: infinitivo e imperativo (Blog de Lengua española)
Este ejercicio está dedicado a los hablantes que diferencian entre vosotros yustedes. Muchos de ellos tienden a utilizar el infinitivo en lugar del imperativo cuando el sujeto es vosotros. Tienes que decidir si los infinitivos resaltados en negrita están utilizados correctamente. Si son incorrectos, sustitúyelos por la forma verbal adecuada.
Si en tu variedad de español no existe la diferencia entre vosotros y ustedes,también puedes probar a resolver el ejercicio para ver qué tal se te daría hablar vosotreando.
a) Prohibido girar a la izquierda.
b) ¡Eh! ¡Vosotros! ¡No poner los pies encima de la mesa!
c) ¡A dormir todo el mundo!
d) Si me queréis, irse.
e) No usar el ascensor en caso de incendio [escrito en un letrero].
f) Os prohíbo ir al zoo.
g) ¡Callaros de una vez!
h) ¡Dejar de pelear ya de una vez!
i) Se ruega guardar silencio.
Echa un vistazo a las soluciones, a ver qué tal te ha salido.
Infinitivo en lugar de imperativo (Blog de Lengua española)
Hay un uso popular, no aceptado por la norma, que consiste en sustituir los imperativos terminados en -d (cantad, corred, vivid) por el infinitivo correspondiente. Así, es frecuente oír expresiones como esta:
(1) ¡Correr, correr, que se nos escapa el tren!
El infinitivo de (1) está sustituyendo al imperativo de segunda persona plural en su forma de confianza (vosotros), que es el que se utiliza en la lengua culta y el que debemos emplear, en cualquier caso, cuando escribamos:
(2) ¡Corred, corred, que se nos escapa el tren!
Formas como la de (1), aunque incorrectas, pueden ser disculpables en la lengua coloquial. Lo que ya no tiene pase alguno (por ser francamente vulgar) es la versión negada, por ejemplo:
(3) Niños,
no tirar ladrillos por la ventana, que están muy caros
En casos como este, lo que debemos emplear es la forma negada del presente de subjuntivo, o sea:
(4) Niños, no tiréis ladrillos por la ventana, que están muy caros
El uso correcto del imperativo de segunda persona plural presenta alguna dificultad más que no conviene perder de vista. Cuando se le añade al final el pronombre átono os, desaparece la -d:
(5) Callad + os > callaos
Es decir, el equivalente normativo de
¡Callaros! no es
¡Callados! sino ¡Callaos! Para complicarnos un poco más la vida, el verbo ir resulta excepcional a este respecto. El imperativo id (por ejemplo, Id a casa) no pierde la -d, sino que la conserva: Idos a casa.
Si formas como callaros son populares o coloquiales, sus equivalentes con el pronombre se nos llevan una vez más al terreno de lo vulgar. Callarse todos ahora mismo se debe decir Callaos todos ahora mismo. En la mente de los hablantes de España quedó grabada a fuego la siguiente expresión con el verbo ir:
(6) Si me queréis, irse [Lola Flores]
Teniendo en cuenta lo que decíamos arriba sobre el mantenimiento de la -d en el imperativo de ir, la oración (6) se convierte en esto otro:
(7) Si me queréis, idos
Si a alguien le resulta un poco extraño ese imperativo idos, puede sustituirlo tranquilamente por marchaos.
Lo que sí resulta perfectamente correcto, en cambio, es utilizar la preposición a con el infinitivo para expresar mandato:
(8) ¡A callar he dicho! [Federico García Lorca: La casa de Bernarda Alba]
Tampoco hay que confundir este uso del infinitivo con otro que es perfectamente correcto: el del infinitivo con valor de orden impersonalizada (no dirigida a ningún interlocutor concreto) que es frecuente en rótulos y señalizaciones, por ejemplo:
(9) No tocar: Peligro de muerte
En cualquier caso, el problema de esta entrada solo afecta a los hablantes que en el plural distinguen entre vosotros y ustedes. No tienen estas preocupaciones (pero sí que tendrán otras) los hablantes voseantes ni quienes frente a tú y usted únicamente oponen el plural ustedes.
Te sugiero que hagas un ejercicio.
lunes, 20 de enero de 2014
Cuándo se utiliza ‘el cual’ (Blog de Lengua española)
El cual es un pronombre relativo que alterna en su uso con que. Sin embargo, uno y otro no son intercambiables. El cual tiene unos contextos de uso más restringidos en comparación con que. En lo que sigue, me referiré al pronombre en cuestión como el cual para abreviar, pero en realidad las formas que puede adoptar son cinco: el cual, la cual, lo cual, los cuales y las cuales.
Este pronombre aparece siempre encabezando una oración subordinada de relativo. Sus posibilidades de uso varían dependiendo de la naturaleza de esa oración. Como sabemos, hay dos tipos de oraciones de relativo:
a) oraciones de relativo especificativas
Con las primeras, solamente podemos utilizar el cual si lleva delante una preposición. Es decir, la siguiente oración es correcta:
(1) Este es el libro sobre el cual hemos hablado en clase.
El pronombre el cual se puede sustituir aquí perfectamente por el que:
(2) Este es el libro sobre el que hemos hablado en clase.
En cambio, esta otra oración es incorrecta porque no hay preposición:
(3) Valle-Inclán es un escritor
el cual se caracteriza por su prosa rica y refinada.
La única posibilidad es que:
(4) Valle-Inclán es un escritor que se caracteriza por su prosa rica y refinada.
Usos incorrectos como los de (3) son típicos en textos redactados por personas que se sienten inseguras en el uso de la lengua escrita. Como el cual es más largo que su alternativa que, les parece más importante y, por tanto, más propio de la lengua escrita. Para ellos, el tamaño importa.
La segunda posibilidad es la de su uso en oraciones de relativo explicativas. Aquí no hay restricciones. Podemos utilizar el cual tranquilamente. Los dos ejemplos siguientes son correctos:
(5) Me estuvo explicando todas sus aventuras, las cuales me eran perfectamente indiferentes.
(6) Tus gustos, sobre los cuales prefiero no discutir, resultan bastante sorprendentes.
Destaco las comas en las oraciones de relativo de arriba para que se aprecie claramente que son explicativas. También podemos utilizar que en contextos como los de (5) y (6). Puedes comprobarlo tú mismo si haces la sustitución.
Una pequeña nota ortográfica antes de terminar: el relativo el cual se escribe sin tilde. No hay que confundirlo con el interrogativo o exclamativo cuál, que se escribe con tilde diacrítica.
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