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jueves, 26 de febrero de 2015

viernes, 17 de enero de 2014

Tema 8 – La prosa narrativa del siglo XVI (Temas de literatura de 1º de Bachillerato)


Durante el siglo XVI el género narrativo tiene un éxito sin precedentes, destacando una novela idealista de ficción que era utilizada como entretenimiento por esos nobles y burgueses que empiezan a interesarse por la cultura en ese siglo. En el siglo XVI la novela se establece como género literario definitivamente. Lo más importante fue la aparición de las primeras novelas de tipo realista (picaresca), y que se enfrentaban a la excesiva idealización de la novela pastoril o la bizantina.

La prosa narrativa del siglo XVI presenta una gran variedad en la que destacan diversos géneros novelísticos caracterizados por su tono idealista y cuya finalidad era servir de entretenimiento a la nobleza y la burguesía.

Los principales géneros novelísticos renacentistas son:

1.    Novela de caballerías. Narra las aventuras de un caballero andante que recorre el mundo enfrentándose a seres fantásticos en defensa de la justicia y la lealtad, y para demostrar el amor a su dama. Destaca el Amadís de Gaula.

2.    Novela bizantina. Narra las aventuras de una pareja de jóvenes enamorados que se ve obligada a separarse, emprendiendo un largo viaje para reencontrarse. A lo largo del viaje se enfrentarán a peligrosas aventuras. Destaca Los trabajos de Persiles y Sigismunda, de Cervantes, aunque es del siglo XVII.

3.    Novela pastoril. En estas obras, en las que apenas hay acción, unos pastores cultos e idealizados cuentan sus desventuras amorosas en una naturaleza idílica. Destaca La Diana, de Montemayor, y La Galatea, de Cervantes.

4.    Novela morisca. Narra aventuras entre moros y cristianos en los tiempos de la Reconquista. El ejemplo más destacado es la anónima Historia del Abencerraje y la hermosa Jarifa.


Todos estos subgéneros novelísticos se caracterizan por su tono idealista, que implica una serie de características comunes:

1. Aparecen personajes y sucesos inverosímiles (pastores cultos, sucesos maravillosos...).
2. Ambientes y paisajes idealizados según los gustos de la época: naturaleza idealizada, gusto por parajes exóticos y lejanos.
3. Abundancia de estereotipos: caballero andante siempre heroico, pastores siempre son cultos...

Por otro lado, tenemos la novela picaresca, muy distinta a las anteriores, por su tono realista. La literatura castellana acogió el género picaresco durante un periodo de unos cien años. Las dos principales novelas de este subgénero (el Lazarillo --anónimo--, y el Guzmán de Alfarache --de Mateo Alemán--), fueron publicadas en el siglo XVI, pero la mayoría ya pertenece al siglo XVII.

La novela picaresca consiste en una narración autobiográfica, pero habitualmente ficticia. Está contada en primera persona. El protagonista-narrador es un personaje que vive en la marginalidad, próximo o introducido en la delincuencia, según los casos, pero la mayoría de las veces totalmente inmerso en ella.

La novela picaresca se desarrolla en episodios, en las cuales la vida del pícaro presenta distintas situaciones o etapas. A través de ellas se va descubriendo su realidad social, pero de forma cómica e incluso satírica a veces. Estas situaciones suelen estar conducidas por la miseria y el hambre, algo que resultaba real y extendido en la época, no sólo por toda la Península Ibérica, sino también por el resto de Europa. Los lectores no se sentían ajenos a esas situaciones, pues las conocían e identificaban con el vivir de sus contemporáneos, de ahí que las narraciones, aunque ficticias, tuvieran un fuerte componente de credibilidad.

Originalmente la novela picaresca constituyó también una forma de protesta contra aquella sociedad española, cuyas máximas virtudes descansaban en el honor y la limpieza de sangre.

Aparte de los señalados, las novelas picarescas tuvieron sin embargo pocos rasgos más en común. Así, la condición social de cada autor y las personalidades eran muy diferentes, e igualmente lo eran las intenciones de sus obras. Tales intenciones apenas coinciden en algo, por ejemplo, entre las del autor anónimo del Lazarillo --posiblemente un judío converso--, y las de Quevedo (Historia de la vida del Buscón llamado Don Pablos), o Mateo Alemán (el Guzmán de Alfarache).

En unos casos se utilizaba al pícaro para satirizar, burlar y criticar la sociedad en la que se desenvolvía; en otros constituía un medio moralizador y forma de expresar la moraleja, tras el escarmiento del pícaro por sus malas andanzas.

A mediados del siglo XVI se publica El Lazarillo de Tormes (1554), una obra anónima y que inició el género conocido como novela picaresca. El Lazarillo es una obra realista de crítica social que contrasta con la novela idealista de moda en la época.

Debemos destacar los siguientes elementos del Lazarillo:
Autor. Aunque hay diversas teorías lo cierto es que se desconoce el autor de la obra, ya que ocultó conscientemente su nombre por las críticas que hace a la Iglesia en el libro.

Argumento. Toda la obra está estructurada como una enorme carta que Lázaro escribe a un personaje desconocido al que se refiere como “Vuestra Merced” para explicarle su situación actual en la que corren rumores sobre la infidelidad de su mujer con el Arcipreste que le da trabajo. Para que se entienda esta situación, Lázaro relata los aspectos más importantes de su vida: sus orígenes humildes y sus vivencias con diferentes amos, entre los que destacan un ciego cruel, un clérigo avaricioso y un escudero pobre obsesionado por la honra.

Estructura. La obra se divide en un prólogo y siete tratados, en los que Lázaro sirve a varios amos, narrándose, con gracia e ingenio, no exentas de dureza, sus estancias con cada uno de ellos. Su extensión es muy diferente, ya que los tres primero son mucho más largos, posiblemente porque son los más importantes, ya que forman el carácter y la personalidad del protagonista.

Algunos rasgos de El Lazarillo se convertirán en características de la novela picaresca:

1. El protagonista narra su vida en primera persona, contándonos desde el presente cómo ha llegado a esa situación y las dificultades por las que ha pasado.
2. El protagonista es un antihéroe que va aprendiendo y evolucionando de sus experiencias. Procede de una familia sin honra y la sociedad en la que vive exige que robe, mienta y sea espabilado para poder sobrevivir.
3. Realismo en los personajes, los ambientes y las situaciones, lo que contrasta con las novelas idealistas de moda en la época.
4. Se lleva a cabo una crítica de la sociedad de la época.
5. El final de la novela es abierto, lo que permite escribir continuaciones.

De forma inmediata el Lazarillo gozó de un enorme éxito. Pocos años después de su aparición fue traducida varios idiomas. Tuvo una serie de continuaciones. En España, sin embargo, fue incluido en 1559 por la Inquisición en el Índice de libros prohibidos, de tal forma que si existió alguna publicación fue clandestinamente. La primera de las obras mutiladas se publicó en 1573, con el título de Lazarillo de Tormes castigado o Lazarillo de la Inquisición; el hecho hace suponer que el autor ocultó su nombre deliberadamente.

En 1599 se publicó el primer libro del Guzmán de Alfarache, obra de Mateo Alemán  dividida en dos partes; la primera ya citada con el título de Primera parte de Guzmán de Alfarache; y la segunda, publicada en 1604, con el título de Segunda parte de la vida de Guzmán de Alfarache, atalaya de la vida humana.
Fue la segunda novela picaresca después de la publicación del Lazarillo, pero su éxito fue incluso mayor que este.
Aunque perteneciente al mismo género que el Lazarillo de Tormes, el Guzmán presenta claras diferencias: esta pretende ser una obra moralizante, función que encajaba en los nuevos tiempos reinantes en España a finales del siglo XVI, en los que la vida social y espiritual había sido altamente influenciada por la Contrarreforma católica.

Esta obra resulta incluso más dura que el Lazarillo en cuanto a la crítica social, pero en este caso tal crítica se realiza desde las posiciones contrarreformistas, que eran muy diferentes a las planteadas por el autor anónimo del Lazarillo, que las exponía de forma satírica y burlesca.

jueves, 16 de enero de 2014

Tema 7 - La poesía renacentista (Temas de Literatura de 1º de Bachillerato)


1.       Temas y tópicos

La revolución temática y formal de la poesía renacentista del siglo XVI no es una continuación natural de las tendencias iniciadas en el siglo XV, sino que fue introducida  por Boscán y Garcilaso como novedad, a imitación de los autores clásicos, pero sobre todo de grandes poetas del Renacimiento Italiano. El poeta italiano Petrarca se convierte en modelo, a quien todos los autores de la época tratan de imitar.

Los nuevos temas y formas se pueden agrupar en dos tendencias:

a)      La poesía profana, cuyos temas son el amor platónico y la mitología. Su mayor representante es Garcilaso de la Vega y, en la segunda mitad del siglo, Fernando de Herrera.

b)     La poesía religiosa (ascético-mística), que busca el camino de perfección que lleva al encuentro y a la unión mística con dios por medio del amor platónico y la naturaleza se convierten en elementos simbólicos. En la poesía mística destacan Santa Teresa de Jesús y San Juan de la Cruz; en la ascética Fray Luis de León.

1.1.    Los nuevos temas de la poesía.
El amor, naturaleza y mitología son los tres temas más habituales de la lírica renacentista. Amor y naturaleza son temas ampliamente tratados en la lírica de todos los tiempos; lo único que varía, según la época, es su enfoque y tratamiento.
  •   El amor. Es un amor neoplatónico y espiritual, algo perfecto y casi siempre inalcanzable. El neoplatonismo plantea que la belleza exterior de la mujer es imagen de la belleza interior, y ésta es, a su vez, imagen de la belleza de Dios. Por tanto, La mujer amada aparece idealizada y es símbolo de todas las perfecciones de la naturaleza (como muestra de la belleza divina).  Pero es un amor imposible, doloroso y lleno de complicaciones. Se suele desarrollar a través de los tópicos (Locus amoenus y Descriptio Puellae).

Tiene su origen en el Cancionero de Petrarca (s XV), el primer poeta que supo recopilar toda la tradición cancioneril del amor cortés para reformularla en una poesía que servía para expresar sentimientos y no era, como en la época medieval, únicamente un medio para el lucimiento del poeta dentro de estrictos patrones compositivos. Por ello, se le considera el primer poeta moderno.
  •  La mitología. Los antiguos relatos mitológicos, procedentes de la cultura grecolatina, se utilizan o bien para ejemplificar una situación amorosa, o bien como recurso embellecedor y de lucimiento del poeta.
  •  La naturaleza. No es un tema en sí, pero es el espacio ideal para que se desarrolle el amor. Se trata de una naturaleza también idealizada, bella y armónica. Al igual que la belleza de la mujer, la naturaleza aparece idealizada y es muestra de la perfección divina. Los elementos de la naturaleza se identifican con el poeta enamorado y sienten lo mismo que él.

Se desarrolla a través del tópico del Locus Amoemus, de esta manera,  en los poemas de amor, la naturaleza en la que se desarrollan es casi siempre la misma: un verde campo con flores y pájaros cantando, donde hay un río o fuente de agua limpia y el amante recuerda a la amada tumbado a la sombra de un árbol.

1.2.    Tópicos
Todos estos temas se suelen presentar mediante tópicos o fórmulas que expresan ideas de valor universal y que se han ido repitiendo a lo largo de las distintas etapas literarias desde su primer uso en la literatura clásica. Estos son algunos de los más habituales en el Renacimiento:

Tópico
Significado
Carpe diem
Vive el momento

(Y una variante: Collige Virgo rosas - recoge joven las rosas-)
                El paso del tiempo y la llegada de la muerte. Mientras ésta no llega, hay que vivir y aprovechar el presente y la juventud.
Locus amoenus
El lugar ameno
El paisaje idóneo en el que se va a vivir el amor. Destaca la serenidad, el equilibrio de los elementos de la naturaleza, que llegan a  identificarse con los sentimientos humanos. Es el reflejo del Parnaso, un lugar estereotipado que sigue el siguiente patrón: un campo verde poblado de flores, con una fuente o un riachuelo de cristalina agua, un árbol en medio del prado para que el enamorado pueda recostarse en su tronco y meditar siempre en un día soleado
Beatus ille
Feliz aquél…

El aprecio de la vida tranquila del campo, frente a la agitación de la vida en la ciudad y sus preocupaciones.

Aurea mediocritas
El dorado término medio

El gusto y la satisfacción por lo sencillo, lo cotidiano, lo que se posee… frente al deseo irresponsable de riquezas.
Descriptio puellae
Descripción de la amada

La descripción de la belleza ideal de la mujer amada. Se sigue habitualmente un orden descendente: el cabello, la frente, los ojos, la nariz,  la boca, el cuello… Y reproduce casi siempre un mismo patrón de belleza: pelo rubio, frente despejada, ojos grandes, mirada serena, nariz y boca proporcionadas, hombros estrechos, caderas redondeadas, manos delicadas y piel blanca.

2.       Métrica y subgéneros poéticos

2.1.    Las nuevas formas en la poesía renacentista
Se introducen nuevas formas métricas de origen italiano. La poesía anterior española usaba mayoritariamente el verso octosílabo, la cuaderna vía o el dodecasílabo, durante el Renacimiento, Garcilaso de la Vega introduce el endecasílabo (once sílabas) y el heptasílabo (siete sílabas), versos semidesconocidos en España. Su éxito fue total y rápido, de manera que un siglo más tarde el endecasílabo será el verso más utilizado por la poesía barroca.
Como decimos, las estrofas renacentistas más frecuentes se componen de versos endecasílabos y/o heptasílabos, y son:
Terceto. Estrofas de tres versos endecasílabos que suelen presentarse en forma encadenada. La rima es consonante. Esquema métrico: ABA BCB CDC…
Soneto. Catorce versos endecasílabos distribuidos en dos cuartetos y dos tercetos. Rima consonante. Esquema métrico: ABBA ABBA CDC DCD (con variante el los tercetos: CDE CDE)
Octava real. Ocho versos endecasílabos con rima consonante. Esquema métrico ABABABCC.
Lira. Cinco versos heptasílabos y endecasílabos con rima consonante. Esquema métrico: 7a 11B 7a  7b 11B.
Silva y estancia. La silva es una sucesión de versos endecasílabos y heptasílabos en número indeterminado que riman al gusto del poeta. Si el poeta fija una determinada estructura que se va repitiendo a lo largo de todo el poema, entonces se denomina estancia.

2.2. Los subgéneros poéticos
Entre los subgéneros poéticos más frecuentes predominan:
Égloga. Composición en la que el poeta expresa sus sentimientos mediante el diálogo entre pastores. Tema amoroso ambientado en una naturaleza idealizada.
Elegía. Composición sin  esquema formal fijo, aunque se suele escribir en tercetos encadenados. Tema: expresión por parte del poeta de su dolor por la muerte de una persona.
Oda. Poema de tono solemne en el que el autor trata temas diversos, ofreciendo su punto de vista personal, sus ideas y pensamientos. Los temas suelen ser: alabanza de personalidades, lo sencillo y cotidiano frente a las riquezas, el aprecio por la vida presente, la llegada de la muerte…
Epístola. Composición en la que el poeta se dirige a una persona, real o ficticia por medio del intercambio de cartas. Sirve para que el poeta comunique ideas, situaciones, hechos… a un amigo ausente.

3.       Garcilaso de la Vega

3.1.    Vida
Miembro de familia noble, Garcilaso de la Vega nació hacia 1501. Toda su vida se desarrolló alrededor de la Corte, al servicio del emperador Carlos V. Desempeñó misiones diplomáticas, fue soldado y visitó más de una vez Italia, donde conoció a los más famosos poetas y humanistas, que le pusieron en contacto con la nueva sensibilidad renacentista. Se casó con Elena de Zúñiga, con la que tuvo dos hijos, pero su gran amor no correspondido fue Isabel Freyre, dama portuguesa del séquito de la reina (y que inspiró muchas de sus poesías amorosas a veces trasmutada en el nombre de Elisa).
Garcilaso murió prematuramente en 1536 a causa de las heridas sufridas en el asalto a una fortaleza cerca de Milán.
Garcilaso de la Vega encarna el ideal del caballero renacentista (como Cervantes o Lope de Vega), en el que conviven las armas (soldado) y las letras (escritor). Sin embargo, esta dualidad no influyó en su poesía que refleja sólo el tema del amor tomando como modelo a Petrarca.

            3.2   Obra
La obra poética de Garcilaso es breve: escribió treinta y ocho sonetos, cinco canciones, tres églogas, dos elegías y una epístola. No publicó ni un solo verso en vida. Al morir su amigo Juan Boscán, la viuda de éste imprimió los textos de ambos en un solo volumen. Pronto sus poesías se publicaron aparte, y comenzó el reconocimiento de su genialidad, que no ha parado hasta nuestros días.
Garcilaso es un poeta fundamental en el renacimiento español. Él es quien reintroduce y populariza el verso de once sílabas y las estrofas italianas como el soneto, la lira o los tercetos. Desde entonces estas formas estróficas son parte de la tradición española.
El tema casi exclusivo de Garcilaso es el amor. Es la gran fuerza capaz de dar sentido a la vida; pero, a menudo, es también algo inalcanzable y doloroso. Junto al amor, ocupa un lugar muy especial la naturaleza  expresada por medio de tópicos. Es el lugar ideal donde se desarrolla el amor, que puede cambiar según los sentimientos amorosos expresados. Por último, los temas mitológicos también aparecen en su obra. Garcilaso se sirve de personajes y temas mitológicos grecolatinos como pretexto para expresar sus propios sentimientos o bien como elementos comparativos para resaltar la belleza de la persona amada.

           3.3. Estilo
Garcilaso emplea un estilo equilibrado en sus composiciones; esto quiere decir que es culto y refinado,       pero sin afectación ni excesiva retórica, escribe con naturalidad, seleccionando un léxico bello, pero de uso común, sin muchos neologismos. Se trata ya de un español muy próximo al que empleamos en la actualidad, desligado de términos y soluciones fonéticas medievales que no han sobrevivido con el tiempo.

4.       Poesía de la segunda mitad del siglo XVI

Dentro de la poesía italianizante creada por Garcilaso surgen dos corrientes en la segunda mitad del siglo XVI:
a.       Una de inspiración propiamente italiana, o petrarquista: esta es más sensual y sonora. La inspiración es amorosa, emplea sobre todo la égloga, el soneto y la canción, y siguen la línea marcada por Garcilaso
b.      Otra de inspiración clásica u horaciana: es más sobria, prefiere la lira y otras composiciones de verso corto, los temas son morales y religiosos (aunque enmascarados en un marco amoroso), y el tipo de composición preferido es la oda.

Sin embargo, no se trata de corrientes estrictamente enfrentadas. La oda fue empleada originalmente por los seguidores de la primera, y los temas morales-religiosos de los segundos se nutren de la sensualidad y el tono amoroso propio de la poesía petrarquista. Con todo, la primera corriente fue representada por la llamada Escuela sevillana, liderada por Fernando de Herrera, y la segunda se conoce como Escuela salmantina de Fray Luis de León.

4.1. Fernando de Herrera

Seguidor de la poesía garcilasista, sin embargo, su verso ha evolucionado y ya no busca la sencillez y falta de afectación sino que anticipa la complejidad del barroco.
Practicó las principales formas (sonetos, églogas, canciones, elegías…) casi siempre de tema amoroso.
Como dato, fue uno de los pocos poetas españoles del Renacimiento y Barroco que publicó un libro de poemas en vida (Algunas obras de Fernando de Herrera, 1582)

4.2.  Fray Luis de León y San Juan de la Cruz

El segundo renacimiento español, esto es, la etapa del reinado de Felipe II, en la que España se “cierra” al exterior y lidera la contrarreforma es una época de gran religiosidad (se publicaron durante el Siglo de Oro más de tres mil obras religiosas). Las obras religiosas se catalogan en dos grandes grupos: las ascéticas, que eran guías didácticas y venían de la tradición medieval; y las místicas nacidas en el Renacimiento.
Fray Luis de León es uno de los escritores más importantes de la segunda fase del  Renacimiento español  junto Su obra forma parte de la literatura ascética de la segunda mitad del siglo XVI y está inspirada por el deseo del alma de alejarse de todo lo terrenal para poder alcanzar a Dios, identificado con la paz y el conocimiento. Los temas morales y ascéticos dominan toda su obra.
Fray Luis de León no vio publicada su obra durante su vida, la primera edición que tenemos de su obra es la que hizo Quevedo en 1631, cuarenta años después de la muerte de Fray Luis.
La poesía de Fray Luis presenta tres fuentes principales: la Biblia, el humanismo renacentista y el clasicismo. Como catedrático de Sagrada Escritura, conoce la Biblia como mensaje revelado, de origen divino, y como obra artística. De la Biblia proviene esa búsqueda de la paz y armonía interiores en unión con la divinidad. Como hombre del Renacimiento, conoce los nuevos recursos formales de la poética italiana dentro de la tradición de Petrarca. Fray Luis escogerá una de las estrofas de aquella corriente poética -la lira- para expresar su pensamiento poético. Como humanista, beberá en la tradición clásica en varias fuentes: el neoplatonismo y el estoicismo. Los autores clásicos también le influirán, en especial Horacio, cuyas traducciones configuran la poética de sus poemas originales y da a la oda una nueva dimensión. La obra más influyente de Horacio fue el Beatus ille (Feliz aquel).

San Juan de la Cruz es un prototipo de escritor místico, de una persona que experimenta unas intensas vivencias religiosas y pretende comunicarlas a un círculo de compañeros con inquietudes similares, entre los que destacan varias figuras femeninas, como Santa Teresa de Jesús. En tal empeño creativo se ve abocado a asumir las corrientes espirituales, estéticas y literarias de su época -finales del Renacimiento- y a llevar al extremo los recursos del lenguaje poético, especialmente en lo relativo al uso de los símbolos. Amante del silencio, pero maestro de la palabra, como artista adelantado al momento histórico que le correspondió vivir, sus poemas han influido en los principales poetas españoles de todos los tiempos.



miércoles, 15 de enero de 2014

Tema 6 - La LITERATURA en el Renacimiento (siglo XVI). Introducción (Temas de Literatura de 1º de Bachillerato)



El Renacimiento es la época siguiente a la Edad Media e inició lo que se conoce como Edad Moderna. Desde luego, el Renacimiento con respecto al mundo medieval supuso una auténtica revolución en todos los sentidos de la vida: político, religioso, cultural, artístico, etc. La llegada del Renacimiento a España en el siglo XVI coincidió con un periodo de profundos cambios, muchos de los cuales ya se iniciaron en el siglo XV (Prerrenacimiento) como ya vimos:

1. Transformaciones políticas. Se consagra el Absolutismo, es decir, el poder absoluto de un rey que unifica varios reinos bajo su mandato. Además, el Descubrimiento de América convertirá a España en la principal potencia mundial durante este siglo y el siguiente.

 2. Transformaciones económicas y sociales. Continúa el desarrollo de las ciudades y de la burguesía, que se ve reforzado por la expansión económica que propicia el Descubrimiento de América. Además, la nobleza se transforma y empieza a interesarse por la cultura. No obstante, en la segunda mitad del siglo la miseria y la pobreza empiezan a llegar a la población.

3. Transformaciones culturales:
• La invención de la imprenta y la creación de las universidades facilita, como ya comentamos, el acceso a una cultura que siempre había estado en manos de la Iglesia.
• España se abre a Europa y empieza a tener en cuenta las nuevas corrientes culturales y de pensamiento, como el Humanismo, que es el movimiento ideológico del Renacimiento. Por humanista se entiende al intelectual de la época que conoce perfectamente el latín y recupera la cultura grecolatina, mal conocida durante la Edad Media; estudian y publican los textos de los autores clásicos, que se convierten en modelos.

1.1. La religión en el siglo XVI. Estos profundos cambios no implicaron que la Iglesia perdiera su gran poder. Así, podemos distinguir dos etapas bien diferenciadas en el Renacimiento español:

 1. La primera mitad del siglo XVI, bajo el reinado de Carlos I (1516-1556). Se caracteriza por ser una etapa de modernidad y apertura a Europa. Un momento de gran desarrollo cultural en el que llegan a España las nuevas corrientes culturales y de pensamiento que florecían en Europa. Esta primera mitad se encuentra protagonizada por los poetas de la llamada Escuela Italianizante, sobre todo Garcilaso de la Vega y Juan Boscán, que son los introductores de las nuevas formas y temas italianos.

2. La segunda mitad del siglo XVI, bajo el reinado de Felipe II (1556-1596). La iglesia ve con peligro la Reforma protestante que se estaba llevando a cabo en Europa y contraataca con la denominada Contrarreforma (Concilio de Trento) y que produce un momento de aislamiento hacia el exterior. Así, se rechazan las transformaciones realizadas en la etapa anterior y se vuelve a la religiosidad y a los valores tradicionales. Es en esta etapa cuando surge la Inquisición y comienzan a perseguirse los libros, pensamientos y personas que se consideraban “peligrosos” para la religión. Empieza también la persecución de los “impuros de sangre”.

1.2. El Humanismo. El Renacimiento nació en el norte de Italia en el siglo XIV, y desde allí se difundió a toda Europa, para llegar a España en el siglo XVI. El Renacimiento es fruto de la difusión de las ideas del humanismo, que determinaron una nueva concepción del hombre y del mundo. La semilla del Renacimiento es el Humanismo, un movimiento cultural que se caracteriza por poner al hombre como centro de todas las cosas.
Resumimos en el siguiente cuadro las principales características del pensamiento humanista y las diferencias que plantean con respecto al pensamiento medieval:

PENSAMIENTO HUMANISTA
PENSAMIENTO MEDIEVAL
El ser humano es el centro de todas las cosas (antropocentrismo).
Dios es el centro de todas las cosas (teocentrismo).
Como consecuencia, se producen importantes avances en las ciencias. La fe y la creencia en los dogmas dejan paso a la razón, la curiosidad y el espíritu crítico, que serán la base de la ciencia moderna y de los grandes descubrimientos geográficos, que cambiaron el mundo.
Como consecuencia, se persiguen algunos avances científicos acusados de herejía.
Interés por disfrutar de la vida y la belleza, por conocer al ser humano, al mundo que lo rodea y a su historia (importancia de las culturas griega y latina). Vida = goce. Carpe diem.
Interés por la vida eterna. La vida terrenal sólo es un camino para llegar a la vida eterna, que es la que realmente importa Vida = valle de lágrimas...
Como consecuencia, las artes tratan de reflejar la vida y la belleza.
Como consecuencia, las obras artísticas están impregnadas de didactismo.
El arte empieza a interesar por sí mismo y se asocia con la cultura, por lo que empiezan a surgir numerosos artistas y mecenas que los protegían y ayudaban.
El arte interesa únicamente como medio para enseñar algo.
La cultura se extiende a un mayor número de personas. Surge así un nuevo ideal de noble, el cortesano renacentista, que además de ser un buen guerrero debe ser culto y conocedor del arte.
La cultura está en manos de la iglesia. El resto de la población, incluida la nobleza, era prácticamente analfabeta.
Se admira profundamente la Antigüedad Clásica. Por ello, se tratará de imitar a las antiguas Grecia y Roma en todos los niveles: temas, mitos, estética, literatura, pensamiento...


2. LA LITERATURA: temas y géneros.

2.1. LOS TEMAS DE LA LITERATURA RENACENTISTA. Las circunstancias sociales, históricas y culturales determinan los temas principales:

2.1.1. El amor. El Renacimiento descubre la belleza del cuerpo humano y exalta las sensaciones placenteras. Es, por tanto, un amor más sincero que el amor cortés. El amor que recoge la literatura renacentista sigue el modelo de Petrarca. Es un amor platónico que ennoblece al enamorado porque, a través de la amada, se acerca a la perfección; pero a la vez, produce insatisfacción y melancolía, pues en general es un amor no correspondido.

2.1.2. La naturaleza. El paisaje hermoso e idílico suele ser el marco en el que se desarrollan novelas y poesías de amor. La naturaleza es el símbolo de la perfección y de la vida sencilla y natural. En la literatura se presenta idealizada, como escenario amable (en latín, locus amoenus) o como reflejo de los estados de ánimo del poeta, el bucolismo. La naturaleza cobra protagonismo en composiciones como las églogas, poemas en que unos pastores hablan de sus amores en un ambiente natural idealizado, y en las novelas pastoriles.

2.1.3. La mitología. Se recuperan los mitos clásicos, especialmente aquellos relacionados con el amor, dan un tono pagano y nuevo a la literatura renacentista. Doble uso de la mitología:
a) Recreación de mitos. (Recuperación de la cultura grecolatina, rasgo de escritor culto, embellecer el poema.)
b) Comparación del estado anímico del yo poético con alguno de los mitos.
- Los mitos más utilizados son:
Orfeo, Ícaro/Faetón, Sísifo/Tántalo/Prometeo, Leandro, Ave Fénix, Dafne, etc.
2.1.4. El mundo caballeresco. La Edad Media pervive en la novela de caballerías, en las que encontramos héroes y hazañas idealizados que suelen alejarse de la realidad.
2.1.5. El sentimiento religioso. La religión vuelve como tema en la segunda mitad del siglo XVI, como ya comentamos. Los temas renacentistas (sobre todo el amor y la naturaleza) se siguen tratando, pero ahora desde un punto de vista religioso (p.ej. el amor a Dios).

2.2. PRINCIPALES GÉNEROS LITERARIOS DEL RENACIMIENTO

2.2.1. Lírica. Se desarrolla tremendamente gracias a la adopción de temas y formas métricas italianas. Podemos distinguir dos momentos que se corresponden con las etapas del Renacimiento español:
Poesía italianista: Garcilaso de la Vega.
Poesía religiosa: Fray Luis de León y San Juan de la Cruz.
2.2.2. Prosa. Tras una primera mitad de siglo en la que únicamente se crean historias idealizadas de amor y caballeros, nuestra prosa empieza a dar unos frutos tremendamente originales:
Novela idealista: destacan las novelas de caballerías.
Novela realista: nace con El Lazarillo.

2.2.3. Teatro. Este género, casi inexistente en la Edad Media, empieza a desarrollarse y a separarse de lo religioso con autores como Lope de Rueda.

La literatura renacentista castellana












  • Introducción al Renacimiento Español por A. Robert Lauer (Oklahoma University )



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