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sábado, 26 de noviembre de 2011

Érase una vez un español que razonaba



Un ensayo traza por primera vez la historia de las ideas literarias en España - El pensamiento estético se ha debatido entre el casticismo y el cosmopolitismo

JAVIER RODRÍGUEZ MARCOS  -  Madrid 

EL PAÍS  -  Cultura - 26-11-2011

"Soy un español que razona", respondía Juan Gil-Albert cuando lo acusaban de afrancesado. Las palabras del poeta republicano dos veces exiliado, fuera y dentro, ilustran bien la presunta incompatibilidad entre las palabras España y pensamiento. No digamos pensamiento relacionado con las artes. Esa presunción queda ahora en entredicho con la aparición de las 900 páginas de Las ideas literarias (1214-2010), un volumen coordinado por José María Pozuelo Yvancos. Escrito por el propio Pozuelo, que se encarga del siglo XX, y por cuatro estudiosos más -Fernando Gómez Redondo, Gonzalo Pontón, Rosa María Aradra Sánchez y Celia Fernández Prieto-, el libro es el tomo octavo de la Historia de la literatura española dirigida por José-Carlos Mainer y publicada por la editorial Crítica.
Las ideas literarias es una rareza por lo que recoge y por el hecho de recogerlo. Lo más parecido habría que ir a buscarlo al periodo que va de 1883 a 1891, años en que Menéndez Pelayo redactó su Historia de las ideas estéticas. "Un libro como este estaba sin hacer", explica Pozuelo Yvancos. El catedrático de teoría de la literatura de la Universidad de Murcia y autor de títulos como Poética de la ficción o Teoría del canon y literatura española añade que, en lugar de por el término teoría, optaron por el más amplio de ideas. Y fueron a buscarlas "allá donde estuvieran", fueran prólogos (el Marqués de Santillana en el siglo XV), comentarios (Herrera sobre Garcilaso en el XVI), discursos (Lope de Vega en el XVII), cartas (Feijoo en el XVIII), críticas (Clarín en el XIX) o ensayos filosóficos (Ortega y Gasset en el XX).


Si en otras tradiciones los conceptos salían de manos de los maestros de retórica y poética, en el caso español son "los escritores son los que han ido abriendo camino teórico", dice Pozuelo. "Durante la posguerra, escritores como Benet, Gil de Biedma o Valente se adelantaron a los profesores de su tiempo". En los últimos cien años, un narrador juega un papel fundamental en el terreno de las ideas literarias, la de su tiempo y las del pasado: Azorín, que entre 1911 y 1913 publica Lecturas españolas, Al margen de los clásicos y Clásicos y modernos. "Es el gran creador de la tradición castellana. Hace como escritor lo que en términos filológicos estaba haciendo Menéndez Pidal en el Centro de Estudios Históricos". Así, el Centro impulsa la edición de grandes clásicos españoles de los que, como El Buscón, no existía un texto fiable. "Azorín lee a esos clásicos buscando construir una tradición nacional que estaba sin hacer. Más tarde, en un libro como Castilla, la vincula al paisaje".


La introducción a Las ideas literarias destaca que si hay una continuidad en los ocho cambiantes siglos que recoge, esa es la espinosa "cuestión nacional". ¿Existe una escuela española en literatura como se dice que existe en pintura? "Ha querido crearse", responde el responsable del volumen. "Lo curioso es que fueron los institucionistas los que fueron conscientes de esa necesidad". De entrada, no existía una historia de la literatura española. La primera escrita por un español fue, en 1865, Amador de los Ríos, el maestro de Menéndez Pelayo. No pasaba del siglo XV. "La Institución Libre de Enseñanza quiso dar cauce a una tradición española, y para eso había que historiarla", argumenta Pozuelo, que recuerda la lectura que Pidal hace de la épica castellana buscando la idiosincrasia de española: "Fija así una serie de caracteres de lo español. Por ejemplo, el realismo, que considera determinante en la historia de nuestra cultura. Quería subrayar aquellos elementos con los que España había intervenido en Europa, básicamente, la picaresca".

Si Azorín es el haz de la teoría, el envés (o viceversa) es Ortega y Gasset, que con La deshumanización del arte (1925) instala la cultura local en las polémicas de la vanguardia internacional. Para Pozuelo, Ortega es "la gran figura universal" del pensamiento estético de un país, este, que durante siglos ha vivido la tensión entre lo propio y lo ajeno, lo vernáculo y lo extranjero. Esa es la otra gran continuidad hispánica, la que va del italianizante Garcilaso a los afrancesados del siglo XVIII. "Siempre hubo un diálogo difícil con Europa", dice el profesor Pozuelo. "En eso la literatura no ha ido por un camino muy distinto que la política o la filosofía".

Tras la Guerra Civil, el franquismo triunfante mutiló el árbol de los estudios literarios. De ahí que la teoría literaria tardara en asentarse sin recelos en la universidad. No por casualidad, la antología de textos que cierra el nuevo volumen culmina con dos maestros que son un símbolo: Fernando Lázaro Carreter y Claudio Guillén. En el álbum gráfico que completa el texto, el primero aparece retratado junto a Roman Jakobson; el segundo, junto a George Steiner. El estructuralismo y la literatura comparada al máximo nivel. Las dos fotografías se tomaron en España.





El autor ha muerto, viva el autor
El volumen dedicado a las ideas en la Historia de la literatura española dirigida por José-Carlos Mainer coincide con la resurrección editorial de 1616, el Anuario de Literatura Comparada. Si el nombre de la revista alude al año de la muerte de Cervantes y Shakespeare, su director, Darío Villanueva, analiza en ella el realismo de Zola, Galdós y Henry James. No todas las comparaciones son odiosas. A ese anuario y al nuevo tomo de la Historia le acaba de seguir otro aún más nuevo: Razón y sentimiento,consagrado al siglo XVIII y redactado por María-Dolores Albiac Blanco.
Si el tomo histórico combate los prejuicios sobre la creatividad de las letras española durante el Siglo de las Luces, el teórico subraya lo que la idea actual de la literatura debe a esa centuria. En ella se fijan los géneros literarios por necesidades pedagógicas y comienza la profesionalización de los escritores y de la crítica. "Entre la imprenta e Internet está la prensa", explica Pozuelo Yvancos. "El siglo XVIII vive la eclosión de la comunicación intelectual fuera de los espacios académicos: revistas, tertulias... Nacen la vida literaria y el mercado". Las ideas literarias es, de hecho, un registro de nacimientos y defunciones. La imprenta mata la epopeya pero impulsa el ensayo y la novela, género al que le costó adquirir el pedigrí de la poesía. ¿Y hoy? "La Red lo va a cambiar todo", dice Pozuelo. Puede, por ejemplo, retocar la idea de autor, alguien que en la Edad Media era menos importante que el recitador. "El autor no estuvo y posiblemente llegará a no estar. Tuvimos que inventarnos a Homero con una imagen que es muy posterior. No pasará nada distinto de lo que ha pasado: la disolución de muchas categorías. Es posible que hayamos entrado en el inicio del final". O en el final del inicio.




miércoles, 23 de marzo de 2011

España, de las sombras a la modernidad


Aparece el esperado tomo de Historia de la Literatura Española,
dirigido por José-Carlos Mainer, que va de la posguerra hasta el presente.
Babelia avanza hoy la introducción del libro

WINSTON
MANRIQUE  -  Madrid


ELPAIS.com  -  Cultura - 23-03-2011
De las sombras del franquismo a la conquista de los lectores españoles y extranjeros. Esa es la espiral ascendente que ha vivido en los últimos 70 años la literatura de España y que retrata el esperado séptimo volumen del proyecto Historia de la literatura española, dirigido por José-Carlos Mainer, titulado Derrota y restitución de la modernidad: 1939-2010 (Crítica). Un trabajo que funciona como una especie de biografía de un país a través de su creación literaria y que explica gran parte del presente de sus letras, a cargo de Jordi Gracia y Domingo Ródenas. Como antesala a este acontecimiento
literario, que llegará mañana a las librerías, Babelia, el suplemento cultural de este diario, adelanta hoy su Introducción. En ella se aprecia el gran arco creativo y de lucha de una literatura dentro y fuera del país, combatiendo un franquismo que intentaba esterilizar todo atisbo de arte, hasta que llega la democracia y empieza a restituirse la modernidad.
Es el último eslabón de la historia literaria de España. "Es tentador leer un círculo que se abre con la
guerra como campo de batalla y con ella se cierra como campo mítico, pero quizá es una concesión excesiva a la geometría imaginaria de la historia", escriben los profesores Gracia y Ródenas en la introducción. Una acertada imagen del periodo que cubre este volumen que muestra un ecosistema creativo y de mercado
que se expande lentamente a nivel global.

Más de mil páginas en las que se aprecia la manera en que la vida manipulada por el ser humano irradia toda creación: Narrativa, poesía, ensayo, diarios, biografías y toda clase de vanguardias y experimentalismos. Múltiples corrientes literarias, movimientos, generaciones, impulsos, intenciones, rebeldías, sueños. En suma, derroteros literarios que docenas de autores han ido forjando y trazando a lo largo de siete décadas y que hoy muestran un territorio con todos sus accidentes geográfico-literarios. Derrota y restitución de la modernidad, título del tomo, es la historia de una literatura que siempre luchó por seguir vinculada a Europa y al mundo.

Un libro que se puede leer como la biografía de un país con nombres propios entre los que están desde Juan Ramón Jiménez, Antonio Machado, Carmen Laforet, Max Aub, Camilo José Cela, Carmen Martín Gaite, Juan Benet, Carlos Barral y María Zambrano; hasta Fernando Savater y Javier Marías y la nueva generación de autores que incluye lo minoritario y lo más comercial; pasando por escritores que han protagonizado casi todo este periodo como Ana María Matute, Rafael Sánchez Ferlosio o Miguel Delibes.



El libro está dividido en tres grandes apartados: Historia y sistema literario, Autores y obras y Textos de apoyo. Una estructura arriesgada y que funciona que permite ir y venir en el tiempo acompañado por los autores y sus
obras creando un gran complemento. Babelia publicará este sábado un especial para entender estos setenta años de literatura de España a través de un diccionario con todas sus letras.

jueves, 8 de abril de 2010

La Generación del 27 desaparece de la nueva Historia de la Literatura española

La Generación del 27 desaparece de la nueva Historia de la Literatura española

Conceptos como la Generación del 98 o del 27 desaparecen en la nueva Historia de la Literatura Española, coordinada por José-Carlos Mainer, en la que, según ha argumentado, se han preferido antes criterios estéticos que no meramente cronológicos.
Para Mainer, se trata de "un ensayo de síntesis, que sea provocativo y que sintetice el grado de conocimiento de los últimos 25-30 años". Publicada por Crítica, la obra completa, formada por nueve volúmenes, se ha iniciado con el tomo 6, "Modernidad y nacionalismo (1900-1939)", seguido del 3, "El siglo del arte nuevo" (1598-1691)", realizados por el propio Mainer y Pedro Ruiz Pérez, respectivamente.
Desde el primer tomo, el lector no verá el concepto de Generación del 98, y "se encontrará con que se habla, en cambio, de la configuración de ciertos gustos o sensibilidades en torno a la pintura del Greco, o al arte flamenco, o al primitivismo, que no suelen estar en los libros de historia literaria". Tampoco utiliza el término Generación del 27, cuyos escritores, añade, manejan el término 'generación', aunque "nunca la llaman así".
En lugar de la Generación del 98, se habla de la configuración de ciertos gustos o sensibilidades en torno a la pintura del GrecoAspectos renovadoresLa obra, "sin ánimo de fijar un canon", incluye además en ese mismo volumen 6 aspectos "renovadores" como la inclusión de los artículos literarios de Joan Maragall escritos en castellano, que "no suelen aparecer como una referencia del pensamiento estético y político de principios de siglo" o el Eugenio D'Ors que escribe en español, ausente en las historias de la literatura española y catalana. Los recientes estudios sobre Gabriel Miró, Juan Ramón Jiménez o Luis Cernuda, que alimentan la obra, aportan, en palabras de Mainer, "tratamientos originales", al igual que los capítulos dedicados a Pío Baroja.
En cada volumen, el lector, asegura Mainer, se encontrará "una especie de discusión sobre el lugar de la literatura en cada época, además de una suerte de ensayo de carácter general acerca de la consideración de cada autor, agrupaciones de autores, sociología del autor, en definitiva". Esta visión se completa con una historia de la literatura más convencional, que tiene como marco las obras y no los períodos, y finalmente los textos de apoyo, la bibliografía y la síntesis.
Serán volúmenes de entre 600 y 800 páginas, y aunque los primeros tomos se ocupan de la Edad Media, los siglos XVI, XVII, XVIII, XIX y el XX -dividido en dos-, la voluntad innovadora de esta historia se ilustra con los dos últimos tomos: una historia de las ideas literarias a lo largo de la literatura española.

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