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jueves, 11 de julio de 2013

“El lector catalán está por encima de divisiones lingüísticas” (Eduardo Mendoza) por Carles Geli en El País

Mendoza quita hierro a ser el primer escritor en castellano que premia la Generalitat



Eduardo Mendoza. / CARLES RIBAS

“El lector catalán se hace suya una narrativa sin limitación de fronteras lingüísticas, está muy por encima de esas divisiones de catalán y castellano, y entiende que su pequeña historia, la historia cotidiana, se la explica gente con dos lenguas, que se la cuenta tan bien Rodoreda como Vázquez Montalbán o Marsé”. Con esa pausada lógica que le caracteriza,Eduardo Mendoza (Barcelona, 1943)quitaba ayer todo tipo de doble lectura al hecho de que el pasado viernes fuera el primer escritor catalán en lengua castellana al que se distingue con el Premi Nacional de Cultura de la Generalitat, que ahora concede a través del Consell Nacional de la Cultura i les Arts (CoNCA).
“No quiero ver segundas intenciones; entiendo que un jurado independiente ha deseado reconocer mi obra y mi trayectoria”, zanja el autor de La ciudad de los prodigios, que insiste en que el resto de consideraciones son “tendencias extraliterarias que no han de preocuparnos en absoluto como escritores y quizá un poco más como ciudadanos”.
En cualquier caso, él mismo parece encarnar un posible cambio de tendencia en la política de la Generalitat a la hora de premiar y promocionar a autores catalanes en lengua castellana, hasta ahora ausentes de su estrategia. Así, el pasado abril, Mendoza asistió, invitado por el Institut Ramon Llull, al Salón del Libro de París, al igual que Javier Cercas, ambas notorias ausencias en la Feria de Frankfurt de 2007 en que Cataluña fue la invitada de honor. “Ferran Mascarell [consejero de Cultura] ha tenido siempre una actitud y una mentalidad más abierta, pero insisto en que son cosas distintas: está la estrategia lingüística y la de los premios y ferias, más de corte político, pero después está la creación literaria pura y el mercado y los lectores y la crítica y la academia y éstos están au-dessus de la mêlée… Si los dejas en un jardín, los niños se mezclan y acaban jugando juntos”, lanza como metáfora.

No quiero ver segundas intenciones; entiendo que un jurado independiente ha deseado reconocer mi obra y mi trayectoria”
Eduardo Mendoza
También le parece un sinsentido que se defienda que este tipo de premios se destinen solo a autores en lengua catalana porque los escritores como él ya tienen las plataformas de premios estatales. “En un momento de tal confusión y mezcolanza en el mundo del libro, mantener criterios antiguos es absurdo; el trasvase es constante; también se creía que un autor en catalán había de pasar por el castellano forzosamente para ser premiado o traducido y ya hace tiempo que no es así; la inferioridad del catalán por minoritario ha pasado a la historia”. Y concluye con una situación chocante a la que es tan dado: “Los únicos premios oficiales que tengo son precisamente catalanes: el Ciutat de Barcelona y ahora el Nacional; debo estar rompiendo todas las estadísticas”.

Llegué a pensar hace un tiempo que los escritores en castellano queríamos más a Cataluña que ella a nosotros”
Eduardo Mendoza
Argumentaba el presidente del CoNCA, Carles Duarte, que los autores catalanes en lengua castellana “no han sido tratados justamente ni aquí ni fuera”. Mendoza asegura que “nunca me he sentido presionado, pero sí llegué a pensar hace un tiempo que los escritores en castellano queríamos más a Cataluña que ella a nosotros”. En cualquier caso, aclara: “He escrito en castellano porque mi tradición literaria es la castellana, era la lengua de casa; hace unos años me planteé el catalán, pero si a duras penas me las apaño en castellano, en otra lengua…; ahora ya me costaría muchísimo”. En catalán escribe sólo teatro, del que ha publicado un libro, Restauració (1990): “En mi caso el teatro es más de tradición oral, lo he escuchado siempre en catalán y así me sale escribirlo”.
Ahora, precisamente, está en la fase de “llenar hojas para ver si sale algo que tenga cierto sentido”. Eso facilita que no desee ni comentar el proceso soberanista que vive hoy Cataluña. “No querría decir cosas que se malinterpretaran; tengo un pensamiento complejo sobre todo ello”.

domingo, 15 de abril de 2012

“No debemos olvidar que este es un país pobre y cutre”



El escritor Eduardo Mendoza publica El enredo de la bolsa o la vida una nueva entrega de las aventuras de su detective loco y sin nombre


ROSA MORA Barcelona  El País

El escritor Eduardo Mendoza. / CARLES RIBAS 

La crisis planea en El enredo de la bolsa y la vida, la cuarta novela de la serie de Eduardo Mendoza protagonizada por un detective loco y sin nombre. “Empezaba a escribir otra cosa y me salió esto. La idea me vino cuando pasaba por una callecita de Barcelona. Había un local con dos letreros. El primero decía: Centro de Yoga Jardín de la Perfecta Felicidad; en el segundo: Se traspasa. Eso es lo que está pasando”. Y lo que está pasando es: “Con la crisis hemos recuperado algo que no debimos olvidar, que este es un país pobre y cutre”.
Esperpento, sátira, parodia, humor. “Yo diría que está entre la picaresca y el esperpento, dos géneros literarios exclusivamente nuestros”. “El humor es una apuesta arriesgada. El humor para distraerse no es sustitutivo de análisis serios ni de acciones radicales. Como ya me he reído, no hace falta que vaya a votar ni que me manifieste. No, no es eso”. “Lo que intento hacer es un retrato de un minuto que el realismo no me permite. La no reflexión es parte del juego”.

El detective sin nombre es peluquero de señoras pero no tiene clientela. Junto a su local, hay un enorme bazar chino que regenta la familia Siau. Alguna vez les vigila la tienda, pero intenta ser muy discreto porque no quiere que los otros comerciantes les acusen de “colaboracionista” con los chinos. El abuelo Siau, uno de los personajes más interesantes de la novela, lo tiene muy claro. “Entonces revolución; ahora vender baratijas”, dice. “Nos han tomado el número. Vieron que queríamos comprar barato y nos arruinaron”. La familia Siau se queda con la peluquería del detective para convertirla en restaurante.

La aventura se inicia cuando el detective busca a Rómulo el Guapo, compañero de manicomio, que ha desaparecido. Pero algo ha cambiado en la vida del loco. “Es el más marginal de los marginales, pero antes cuando salía del manicomio quería integrarse y ser aceptado, ahora no, lo da por perdido, por eso crea su propia sociedad. Sufre cierto desencanto que también puede ser el mío. Ahora ya no trabajo solo, se colectiviza”. El detective loco contrata a una tropa maravillosa: el Pollo Morgan, un antiguo timador que ahora trabaja de estatua viviente (doña Leonor de Portugal con bigote) en La Rambla; el Juli, un africano albino, también escultura humana (Ramón y Cajal); Pashmarote Pancha, que posee un centro de yoga; la Moski, que perteneció a las juventudes estalinistas y que se gana la vida tocando el acordeón en los chiringuitos de la playa; Mahnelik, un repartidor de pizzas subcontratado por Moski; Armengol, el propietario del restaurante Se Vende Perro, donde se reúnen, y Quesito, una niña de 13 años, la única que tiene móvil, que sabe conducir y abrir puertas con una horquilla. Son entrañables y dan buen rollo.

El buen rollo es un concepto que no suele aparecer en la literatura
“El buen rollo es un concepto literario que no suele aparecer en la literatura, pero en El Quijote hay muy buen rollo y también en Dickens, que tiene esos personajes tan malos malísimos y esas mujeres tan perversas. El buen rollo es un valor literario”.

Buscan a Rómulo y se encuentran con algo muy gordo. El temible terrorista Alí Aarón Pilila prepara un atentado contra Angela Merkel en Barcelona. “Al elegir a Merkel como personaje me metí un poco en un lío. Podría haber sido el Papa, pero era demasiado obvio, u Obama, pero me pareció que ella reunía todas las condiciones. Hay que leerlo en clave de absurdo. Que nadie piense que esto puede ir en serio, porque es una patochada. “Si esta novela tuviera moraleja sería: ‘Y yo qué sé”. No hay ni un muerto en esta historia. “Llegas a una edad en que te das cuenta de que no hay que matar a nadie”.

A Eduardo Mendoza (Barcelona, 1943) no le molesta que sus novelas del detective sin nombre sean consideradas menores. “Son más fáciles de escribir y dan más dinero. La última novela que escribí con intención y ambición fue Mauricio o las elecciones primarias y está olvidada y marginada. Entonces pensé que me dedicaría a historias como las del loco”. Pero añadió la muy notable Riña de gatos en Madrid.

A una edad, te das cuenta de que no hay que matar a nadie
El autor de La verdad sobre el caso Savolta o La ciudad de los prodigios explica siempre que el libro que más éxito ha tenido es Sin noticias de Gurb, que se publicó por entregas en EL PAÍS. “El detective sin nombre es primo hermano de Gurb”.

Más de una vez ha pensado en dejar de escribir y dedicarse a otras cosas, dice Mendoza. “Pero mañana puedo pensar lo contrario. Pasé verdadero terror con El enredo de la bolsa y la vida. Tenía miedo de que saliera mal, de que le vieran las costuras y si esto sucedía con esta lo mismo les pasaría a las otras”.

jueves, 21 de julio de 2011

La ciudad de los prodigios - Eduardo Mendoza

En La ciudad de los prodigios de Eduardo Mendoza, publicada en 1986, se hace un retrato vivo de la evolución de la ciudad de Barcelona entre las exposiciones universales de 1888 y 1929. No se trata de una novela histórica al uso, como ya advierte su autor en el prólogo, sino de una transcripción de la memoria colectiva de una generación de barceloneses. Tomándose las licencias literarias necesarias para fraguar una historia novelada, Eduardo Mendoza nos muestra la evolución de una sociedad completa desde su estancamiento inicial hasta su desarrollo industrial, económico y social. Cada momento de la historia de una ciudad llamada a ser en el futuro una de las más europeas de las ciudades españolas. (Wikipedia)

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martes, 12 de julio de 2011

Eduardo Mendoza


 Novelista nacido en Barcelona, desde 1973 a 1982 fijó su residencia en Nueva York, donde trabajó como intérprete en las Naciones Unidas. En 1975 publicó su primera novela La verdad sobre el caso Savolta, empezando una carrera literaria que continúa hoy. En esta obra recrea la Barcelona de 1917-1919 manejando con habilidad diversos lenguajes narrativos y una estructura sólidamente organizada. Con ella obtuvo el reconocimiento inmediato y en 1976 fue galardonada con el Premio de la Crítica. También escribió entre otras novelas El misterio de la cripta embrujada, La ciudad de los prodigios y Sin noticias de Gurb. Es autor de una obra teatral, Restauración (1990), y en colaboración con su hermana, del ensayo titulado Barcelona modernista (1989).  (epdlp)


Artículo de Wikipedia - Página personal - Imágenes - Vídeos - Noticias - Books Google - Todo El País - Wikiquote  - La verdad sobre el caso Savolta en lenliblogRiña de gatos. Madrid 1936 en "Qué Leer" - Entrevista en La Vanguardia - Tres vidas de santos en el blog El placer de la lectura - "Vuelta a la Isla Bárbara: Eduardo Mendoza y la novela bizantina" por Wesley J. Weaver III (sobre La isla inaúdita) - "Eduardo Mendoza y los laberintos de la realidad" por José F. Colmeiro del Dartmouth College - Ensayo sobre el autor de Joaquín Marco - Slideshare - "El uso del humor en la obra de Eduardo Mendoza ", artículo creado por Eduardo Ruiz Tosaus - Trabajo sobre Sin noticias de Gurb del IES Llavaneres - Poemas de Eduardo Mendoza - "Eduardo Mendoza y el humor en La aventura del tocador de señoras" por Y.L.C. Provence - Bibliografía del Cervantes - “No debemos olvidar que este es un país pobre y cutre”

sábado, 16 de octubre de 2010

Eduardo Mendoza recibe el Planeta con una obra ambientada en el Madrid prebélico


"Tenemos que asumir la Guerra Civil entre todos"

CARLES GELI - Barcelona - 16/10/2010

Con la misma sorpresa que generó su debut literario en 1975 con La verdad sobre el caso Savolta , Eduardo Mendoza (Barcelona, 1934) ha logrado el 59 premio Planeta con sus nada despreciables 601.000 euros. El asombro ha sido doble, porque el que puede ser tachado como uno de los grandes cronistas de la convulsa historia de Barcelona, lo hizo con una novela que presentó como La muerte de Acteón pero ambientada en Madrid pocos meses antes de la Guerra Civil, un tema que, además, no había abordado hasta la fecha. Su título, Riña de gatos.

"Tenemos que asumir la Guerra Civil entre todos", ha afirmado Mendoza tras recibir el galardón, pues "es un tema que sigue interesando" y "en concreto, ahora hay toda una generación de nuevos lectores jóvenes a los que les interesa mucho", ha defendido. En torno a Riña de gatos, ha explicado que "no es una novela con mensaje político, sino con trasfondo político. Desde luego no es una novela sobre la Guerra Civil, sino de intriga que toca sobre todo dilemas morales".

"Le plantea al lector qué haría si estuviéramos en esas circunstancias [las del Madrid prebélico de 1936], en las que afortunadamente no estamos", ha remachado Mendoza, quien asegura escribir novelas "solo para ver cómo acaban".

Pinceladas de humor pespuntean además una novela que apunta a la gama seria del popular autor y con la que Mendoza obtiene su noveno galardón, el primero, además, que implica que se haya presentado en su ya larga trayectoria desde que conectara con el público como pocos autores en el último franquismo con La verdad sobre el caso Savolta , con la que las letras españolas volvían al modelo de novelas que contaban historias por placer narrativo más que trasunto ideológico o experimental, algo que estaba deseando una nueva hornada de lectores en plena Transición política.

La obra premiada lleva a este hijo de fiscal de regreso a la novela tras el pequeño paréntesis que significó su debut el año pasado en el género del relato, Tres vidas de santos. "Era un reto y, además, deseaba reflexionar", justificó Mendoza, cuya trayectoria ha estado marcada por la novela y, si acaso, por el teatro. Y con brillantez, porque La verdad... obtuvo en 1976 el premio de Crítica.

La tensa Barcelona revolucionaria de entre 1917 y 1919 de la obra abría, amén del uso de la ironía y el humor, una especie de gran retrato de Barcelona del autor que completarían, bajo el aspecto de parodias del género policiaco, El misterio de la cripta embrujada (1979) y El laberinto de las aceitunas (1982) y que, sobre todo, culminaría La ciudad de los prodigios (1986), una de las grandes novelas de y sobre la capital catalana, que obtuvo el premio Ciutat de Barcelona y el de mejor libro extranjero publicado en Francia, reconocimiento internacional que le ocurriría también con Una comedia ligera (1996). La isla inaudita (1989), Sin noticias de Gurb (de 1990 y publicado por entregas en este diario, como El último trayecto de Horacio Dos, de 2002), El año del diluvio (1992, nueva parodia, ahora del folletín), La aventura del tocador de señoras (2001), Mauricio o las elecciones primarias (2006) y El asombroso viaje de Pomponio Flato (2008, uno de los libros más vendidos de ese año) completan una obra que en lo teatral cierran Restauración (1990) y Gloria (2008).

Un joven inglés experto en pintura española antigua que viaja a España en la primavera de 1936 para tasar un posible cuadro de Velázquez desconocido es la trama con la que arranca la novela ganadora. El sello de la casa es inconfundible: el experto se verá inmediatamente envuelto en una trama de corte policial tanto como política, con personajes reales como José Antonio Primo de Rivera y una tríada de generales que resultan ser Sanjurjo, Queipo de Llano y Franco.

El podio literario quedó más clásico: una autora y un poco menos conocida, la valenciana Carmen Amoraga, quedó finalista (150.250 euros) gracias a La primera vez no te conocí, un trágico repaso de las relaciones de una madre con su hija tras sufrir ésta un coma en un accidente de coche.

Amoraga (Picanya, 1969) si bien ya obtuvo con su primera novela en 1997 el premio Ateneo Joven (Para que nadie se pierda); dos novelas más (Todas las caricias y La larga noche) se interpusieron a la obra que hace tres años quedó finalista del Nadal con Algo tan parecido al amor. Ahora repite segunda clasificación pero ya en el gran premio del grupo.

viernes, 2 de abril de 2010

Tres vidas de santos - Eduardo Mendoza



Tres vidas de santos
Eduardo Mendoza
Título original:
Editorial: Seix Barral
Año publicación: 2009
Temas: Literatura : Cuentos y relatos

Tres vidas de santos de Eduardo Mendoza:


Tres magníficos relatos de Eduardo Mendoza, narrados con el inconfundible y personalísimo estilo del autor. Una combinación perfecta de seriedad e ironía. Los tres relatos que comprenden este volumen guardan un rasgo común. En ellos hay personajes que podrían califi carse de santos: no son mártires ni anacoretas, pero son santos en la medida en que están dispuestos a renunciar a todo por una idea, que cultivan sus obsesiones en su relación con los demás.

La ballena es el relato más cercano a las crónicas barcelonesas que han hecho célebre a Eduardo Mendoza, y se inicia en el Congreso Eucarístico de 1952; El final de Dubslav, ambientado en África, es una intensa narración con un final impresionante; y por último, El malentendido es una profunda reflexión sobre la creación literaria y el difícil diálogo entre clases sociales, además de una variación seria del personaje del lumpen que inspira al detective sin nombre de El misterio de la cripta embrujada, El laberinto de las aceitunas y La aventura del tocador de señoras.

Hay en Eduardo Mendoza dos facetas como narrador: una paródica, y una perfectamente seria, siempre con detalles irónicos o claramente humorísticos. Tres vidas de santos Mendoza se expresa con voz parecida a la de sus relatos paródicos, pero invirtiendo la proporción entre broma y gravedad.

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