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miércoles, 10 de agosto de 2011

"La lengua es pura democracia"







JAVIER RODRÍGUEZ MARCOS 10/08/2011 El País

En noviembre de 2010, las academias de la lengua hispanoamericanas acordaron cambios como el de la acentuación de solo y guion. Y estallaron las protestas.

"La i griega se llamará ye". Internet entró en erupción el 5 de noviembre con el anuncio de que la nueva Ortografía de la Real Academia Española proponía unificar el nombre de algunas letras y suprimir la tilde en solo. El coordinador de aquella obra -que para algunos era revolucionara y para sus autores ni siquiera llegaba a reformista- fue Salvador Gutiérrez Ordóñez, un asturiano de 1948 que ejerce como catedrático de lingüística en la Universidad de León y ocupa el sillón S en la RAE.

"Un niño no escribe mal por mandar SMS, sino porque no ha aprendido a escribir"
Allí dirige el departamento de Español al Día, un servicio de consulta del que salió, dice, mucha de la "doctrina" de la obra: "Con sus preguntas, los usuarios nos hacen pensar en cosas en las que no habíamos pensado, en incoherencias que tratamos de subsanar".

Así pues, aquellas controvertidas 800 páginas no eran fruto de la arbitrariedad de un grupo de "señores que no tenían nada mejor que hacer". Cosas así se dijeron en unos días que, reconoce Gutiérrez Ordóñez, le desbordaron: "Estaba preparado para una reacción porque la ortografía es un punto sensible del alma lingüística y los cambios producen inquietud. Había pasado en Alemania y, sobre todo, en Francia. En 1990 hubo un enorme revuelo ¡por un acento circunflejo! Se están haciendo incluso tesis doctorales sobre aquella polémica".

En el caso hispano, Internet marcó la diferencia: "Da una capacidad de opinar que antes no existía, pero hubo gente que hablaba sin conocer algo que todavía era una propuesta". Atrás quedaban los tiempos en que las publicaciones académicas funcionaban como libros de texto en la enseñanza por una razón: no había otros. "Hoy la sociedad tiene otra organización. Y no podemos olvidar que la lengua es pura democracia. Cada vez que un hablante la usa está ejerciendo su voto. La RAE tiene que ganarse el prestigio a diario. Y creo que lo hace. Ha salido a la sociedad: con el diccionario en la Red, el servicio de consultas...".

Pasado el "bullicio inicial", las reseñas de la Ortografía, cuenta su responsable, están siendo muy positivas. Además, se ha vendido bien: la primera edición, de 85.000 ejemplares, está casi agotada. Agotada, pero ¿aceptada? "En las cuestiones obligatorias -como quitar la tilde a guion o truhan-, sí. En las opcionales, la gente tiende a seguir sus hábitos". Entre esa gente hay académicos, como Javier Marías o Luis Goytisolo, que expresaron públicamente su disconformidad. Diplomático, su colega quita hierro al asunto: "No todos los académicos tienen que opinar lo mismo. Otra cosa es que, una vez aprobado, deberían aceptar lo prescrito aunque sigan su criterio en lo opcional".

Otro de los temblores producidos por las nuevas reglas fue el que sacudió el panhispanismo del que hace gala la RAE. Si en España no gustó que la i griega pudiera llamarse ye, en América pasó lo propio con la propuesta de que su be baja (o corta) pasara a ser uve. Mucha gente había oído por primera vez esa forma cuando el BBVA se instaló al otro lado del Atlántico. Al final, aunque revueltas, las aguas volvieron a su viejo cauce. Respecto a disonancias como las producidas por la decisión de pegar el prefijo ex al sustantivo, Gutiérrez Ordóñez no duda: "Toda regla tiene sus bordes, sus zonas problemáticas, que son, precisamente, las que justifican la regla. Era peor lo de antes: la consideración falsa de ex como preposición". ¿Y casos como exxilofonista? "Siempre que hay un prefijo que termina por una letra unido a una palabra que repite esa misma letra surge un problema. Pasa en contraataque y portaaviones". La lengua, en su evolución, tiende a la economía. Ahí están portaviones y exudar (de ex sudare).



Polémicas aparte, ¿cuál es hoy el mayor enemigo de la ortografía? ¿Los correos electrónicos? ¿Los SMS? "La prisa y el carácter efímero de los correos pueden hacer que se descuide la ortografía, pero su gran enemigo es el déficit de horas dedicadas en la enseñanza a la escritura. Un niño no escribe mal porque envíe SMS, sino porque no ha aprendido a escribir. Es muy bueno insistir en que los chicos lean, pero también lo es que escriban. Son dos destrezas cerebralmente disociadas. Escribir es una técnica cognitiva compleja como puedan serlo la mecanografía, tocar el piano o encestar al baloncesto. Hay que practicar y practicar. Y aun así...".

jueves, 21 de abril de 2011

"El dominio de la escritura ha mejorado, pero el nivel exigido es menor"

Entrevista a Salvador Gutiérrez, académico de la RAE, coordinador de la nueva Ortografía
"Hay que escribir bien, pero no existe una buena escritura con mala ortografía"
"¿Habían escrito alguna vez tanto los jóvenes y los mayores?"

La Vanguardia.es Vida
21/04/2011 - 00:17h





Incluso cuando se reproduce el lenguaje coloquial, aunque presente tintes soeces, evitar las faltas es imprescindible, reivindica Salvador Gutiérrez Ordóñez (Taballes de Bimenes, 1948), académico de la RAE que ha coordinado la nueva Ortografía y catedrático de Lingüística de la Universidad de León. Hoy en día se escribe más que nunca, algo muy positivo, dice, pero también se debe hacer de forma correcta.



¿Está en declive la buena ortografía?



Este es un debate eterno; pero, por los síntomas que manejo, la buena ortografía conserva un gran prestigio social e individual. En el ámbito social, es un valor. La colectividad continúa seleccionando a los que escriben bien y excluyendo de muchos puestos a los que cometen faltas. Alguien ha dicho que la ortografía posee rasgos de ideología: se halla tan interiorizada que provoca fuertes reacciones inconscientes contra cualquier agresión, ya sea una falta, ya una modificación o una reforma.



Pero algunos grandes escritores y académicos se oponen al corsé ortográfico.



Ha habido gramáticos partidarios de reformar las reglas ortográficas y escritores que critican la visión reductora que identifica buena escritura con ortografía. En este sentido hay que interpretar la conocida frase de Stendhal: “La ortografía no hace al genio”. El objetivo es enseñar a escribir bien, pero no existe una buena escritura con mala ortografía.



¿Se cometen hoy en día más faltas que antes?



La respuesta ha de ser matizada. Hace medio siglo accedían a la enseñanza secundaria muy pocas personas. Por el contrario, en la actualidad el porcentaje de jóvenes que termina un bachillerato o un módulo profesional es alto. Desde esta visión social, el dominio de la destreza escrita parece que ha mejorado. Sin embargo, si se compara el nivel exigido a los alumnos de bachillerato de diferente época, es evidente que el nivel ha descendido.



Muchos profesores de instituto lamentan que sus alumnos cometen más faltas porque leen menos.



Existe una relación entre nivel de lectura y dominio de la ortografía. A quien está acostumbrado a leer voz y vez le produce una disonancia visual ver estas palabras escritas con “b”. Pero parece que esta correspondencia no es total. Se ha comprobado que existen buenos lectores que cometen frecuentes faltas.



¿Y eso por qué?



Porque la lectura es pasiva, mientras que la escritura es una destreza activa. Para poder aprender a escribir bien, hay que escribir y escribir y escribir.



¿Hay que recuperar el dictado?



El dictado no es la mejor técnica de enseñanza, es una prueba de diagnóstico o de evaluación. Ahora bien, que nadie se llame a engaño: el aprendizaje de la ortografía exige práctica, ejercicios, entrenamiento.



¿Y en cuanto a la expresión escrita?



La ortografía es sólo una parte del proceso. El objetivo es enseñar a escribir con soltura, con corrección, con aseo y con cierto estilo. En la enseñanza es importante hacer talleres de escritura imitativa y creativa. El alumno que se enganche y se ilusione por la escritura leerá más, observará con detenimiento cómo componen los buenos escritores, corregirá sus redacciones y, por supuesto, tratará de evitar los errores ortográficos.



¿Pueden las nuevas tecnologías deteriorar la escritura?



No suelo ser apocalíptico con las nuevas tecnologías. Aportan cosas buenas y, a la vez, acarrean peligros. Ahora bien, es necesario tener claro que, si un muchacho no escribe bien, la causa no hay que buscarla en los SMS. Se debe sencillamente a que no ha aprendido a escribir bien.



Pero en redes sociales como Facebook la permisividad con las faltas y el estilo es mayor.



Eso también es cierto. Los correos electrónicos han resucitado el género epistolar. Sin embargo, su carácter efímero y la rapidez con que se escriben hacen que sean menos cuidados, menos corregidos.



El modo de escribir en las redes sociales, en un contexto informal y usando abreviaciones, ¿influye en el dominio del estilo y la forma?



En las redes sociales que practican los jóvenes se vuelca de lleno el lenguaje de la calle y el descuido de la forma es grande. Es un fenómeno que hay que tratar de encauzar. Pero planteémonos una pregunta alentadora: ¿habían escrito alguna vez tanto jóvenes y mayores?

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