Mostrando entradas con la etiqueta Madrid. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Madrid. Mostrar todas las entradas

jueves, 5 de abril de 2012

PIO BAROJA Y MADRID.


Subido por modernismozuloaga el 18/07/2011

Pio Baroja, uno de los narradores españoles más personales de todos los tiempos hace una narración sobre Madrid en su texto Lo que queda de España, dentro de sus memorias En la última vuelta del camino.


sábado, 21 de mayo de 2011

REPORTAJE: 70ª FERIA DEL LIBRO DE MADRID

Las cifras

- Ubicación: paseo de Coches del parque del Retiro, de Madrid

- Fecha: del 27 de mayo y 12 de junio.

- Horario: de lunes a viernes, de 11.00 a 14.00 y de 18.00 a 21.30. Fin de semana: de 10.30 a 14.30 y de 17.00 a 21.30.

- 447 expositores divididos de la siguiente forma: 27 organismos oficiales, 11 distribuidores, 59 librerías generales, 58 librerías especializadas, 176 editores de Madrid y 116 editores de fuera de la capital.

- Alemania es el país invitado. Casi 20 autores alemanes y 41 encuentros.

- La página www.ferialibromadrid.com informa del calendario de firmas y actividades.





La mayor librería



JAVIER RODRÍGUEZ MARCOS 21/05/2011



La Feria del Libro de Madrid, verdadero termómetro del sector editorial, encara su 70ª edición -que comienza el próximo viernes- con su habitual ambiente de celebración, aunque lastrada este año por los efectos de la crisis. Alemania es el país invitado.



La Feria del Libro de Madrid -buque insignia de una flota de citas que, desde abril, toma las calles de las ciudades españolas- lleva décadas funcionando como termómetro del año editorial. Este curso, además, deberá tomar la temperatura a un enfermo al que han tardado en diagnosticarle la dolencia que padece: crisis. Llueva o no llueva, las casetas del Retiro abrirán el próximo viernes en medio de un temporal. Cuando cierren se sabrá si la deriva sigue o si el optimismo primaveral es algo más que papel mojado. Entretanto, los libros siguen llegando a las librerías a velocidad de crucero.




 
Cita 'ni ni'. La de Madrid es una feria ni ni. Ni profesional ni cultural. Ni se compran y venden derechos como en Fráncfort ni tiene una programación de eventos a la altura de la feria de Guadalajara (México). Nunca ha pretendido ser lo primero y nunca ha conseguido ser lo segundo. Es, estrictamente, una feria, en el viejo sentido de mercado al aire libre. Todo el mundo sabe que organizar un coloquio a puerta cerrada en el Retiro es, a pesar de la tregua que supone el aire acondicionado, arriesgarse a que haya más gente entre los oradores que entre los espectadores.





No está agotado. Hasta el 12 de junio la mayor librería de España estará en el parque del Retiro porque, a pesar de que la organizan los libreros, la personalidad de la feria madrileña reside en las editoriales. Su presencia garantiza una diversidad que incluye, por supuesto, las novedades, pero que pone al alcance del lector un fondo compuesto por títulos a los que con demasiada frecuencia se despacha en algunas tiendas con un "está agotado".





Minoría absoluta. Desde hace un lustro, una de las grandes tendencias del mercado español del libro es la proliferación de pequeñas editoriales. Levantadas a pulso por una o dos personas, suelen atreverse con apuestas que, por minoritarias, sus hermanas mayores consideran demasiado arriesgadas. Como, dada su juventud, el catálogo de muchos no alcanza el número de títulos necesario para acudir a la feria, los sellos pequeños tienden a agruparse. El ejemplo clásico es el grupo Contexto, pero este año una de las casetas más multitudinarias mostrador adentro será la que aloje a 10 editoriales de las cuatro esquinas de España: Alfabia, Ático, Barril & Barral, El Olivo Azul, Libros del Lince, Libros del Silencio, Principal, Nevsky Prospects, Sajalín y Xordica.





Hijos de la 'perestroika'. En la caseta de los 10 hay al menos dos editoriales -Sajalín y, sobre todo, Nevsky Prospects- volcadas en la literatura rusa. Más allá del siempre actual trío clásico -Tolstói, Dostoievski, Chéjov-, que no para de reeditarse, el éxito de Vasili Grossman ha conseguido demostrar que el viento del Este no dejó de soplar en el siglo XIX. Las ayudas a la traducción de varias fundaciones rusas y la audacia de algunos editores están haciendo, poco a poco, el resto. "Ya le tocaba a Rusia. Nosotros no paramos de publicar inéditos de autores contemporáneos consagrados allí y desconocidos aquí", dice Marian Womack, de Nevsky, que anuncia, además, la llegada de "los autores cuya infancia transcurrió en plena perestroika", jovencísimos cuando cayó la URSS. Algunos de ellos, integrantes de la llamada generación Debut -nombre de un prestigioso premio para jóvenes-, estarán en el Retiro el 31 de mayo presentando El segundo círculo (La otra orilla), una revolucionaria antología de narradores. Para alguno de ellos, como Gula Jirachev, el comunismo es cosa del pasado porque el presente vive, como dice el traductor Ricardo San Vicente, en la olla podrida del Cáucaso, "mezcla de corrupción, yihadismo, violencia y alegría de vivir, todo bien regado con el caldo postsoviético".





Se habla alemán. Rusos aparte -este es oficialmente el Año Rusia-España-, la presencia de un país invitado a la feria es una costumbre cuyo contenido a veces no llega siquiera a simbólico (Francia hace dos años) y otras es un ejemplo de dinamismo (los países nórdicos el pasado). Ahora toca Alemania, que desembarca en Madrid con pesos pesados del ensayo como Hans Magnus Enzensberger y Rüdiger Safranski. Además, desde que en 2009 ganara el Nobel, las editoriales españolas se han puesto al día con las novelas, poemarios y hasta libros de collages del último premio de habla alemana de la Academia Sueca, la impagable germano-rumana Herta Müller. Ella no viene. Por suerte, sus libros ya no dejan de llegar.





japonerías. Imposible de desbancar la literatura anglosajona del primer puesto de las traducciones más vendidas en España, el segundo hace tiempo que lo ocupa ese cajón de sastre que son las letras centroeuropeas: de la finis austriae al comunismo pasando por el nazismo en todas las lenguas del antiguo Imperio Austrohúngaro. Con todo, en los últimos años, los editores han puesto sus ojos en Japón hasta el punto de que es difícil encontrar un catálogo que no contenga algún escritor japonés. Más que el recientísimo efecto Fukushima se debe al largo efecto Murakami, del que ha empezado a publicarse su mítico 1Q84 (Tusquets). Al contrario que en el caso de Rusia, el presente tira del pasado. La actualidad nuclear, también. De ahí la oportunidad de la aparición de un libro como Flores de verano (Impedimenta), de Tamiki Hara, el pavoroso relato de una superviviente de Hiroshima.





La guerra es un 'best seller'. La guerra civil española, sus antecedentes y sus consecuencias siguen generando toneladas de papel y polémica. Seudohistoriadores aparte, entre los serios coinciden ahora la interpretación coral dirigida por Fernando del Rey sobre la intransigencia política en la Segunda República (Palabras como puños, en Tecnos) con la traducción sangrienta de esa intransigencia, estudiada por Paul Preston en El holocausto español (Debate). Entre tanto, Jorge M. Reverte viaja a la URSS con La División Azul (RBA), mientras tres novelistas coinciden escribiendo sobre el maquis: Almudena Grandes, Alicia Giménez Barlett y Raúl del Pozo. Continuará.





Todo a cien. Como en tiempos de tribulación conviene no hacer mudanza, los editores apuestan sobre seguro rescatando inéditos o poniendo cubierta nueva a sus viejos fondos. Como el mejor pretexto es un centenario, ahí está la segunda vida de los que este año hubiesen cumplido cien: de Álvaro Cunqueiro a Gabriel Celaya pasando por Juan Bernier o el recientemente fallecido Ernesto Sabato.





Primavera analógica. Mientras se defendían del enemigo pequeño -el libro electrónico- las librerías se han encontrado con el grande -la crisis-. Es cierto que el primero creció el año pasado un 50% según el Ministerio de Cultura, pero lo hizo representando apenas un 1% del mercado. La segunda, entre tanto, ha golpeado como nunca durante el primer trimestre. Para colmo, la confusión en torno a la fecha del Día del Libro no ha tenido el efecto curativo esperado fuera de Cataluña, donde se siguió celebrando el 23 de abril pese a caer en Sábado Santo. Finiquitado el mito del libro como refugio de ocio barato contra la recesión y con las compras institucionales bloqueadas por el endeudamiento de ayuntamientos y comunidades autónomas, "muchas librerías han sobrevivido reduciendo personal drásticamente", explica Michèle Chevallier, directora de la confederación de libreros (CEGAL). La crisis es tal que afecta incluso a los presupuestos destinados a los estudios que calculan la magnitud de la caída. Con todo, Chevallier insiste en que ahora son claves "la formación, la gestión y la visibilidad en Internet". De ahí la importancia, apunta, del nuevo buscador www.todotuslibros.com, que permite localizar en qué librería está un libro. Con la feria de Madrid, icono de todas las demás, "llega la primavera", añade. "La real y la simbólica. Este año más que nunca, todos los ojos están puestos en ella".

lunes, 20 de septiembre de 2010

Mesonero Romanos - Escenas Matritenses




Ramón de Mesonero Romanos (Madrid, 19 de julio de 1803 - ib. 30 de abril de 1882), escritor español.

Contenido
1 Biografía
2 Obra
3 Véase también
4 Enlaces externos

Biografía

Hijo de una influyente familia madrileña. Su padre, Matías Mesonero, natural de Salamanca, era aficionado a la literatura; falleció el 5 de enero de 1820, haciéndose cargo Mesonero Romanos de los negocios familiares. El Trienio Liberal marcará profundamente al autor con su atmósfera liberal y revolucionaria y se alistó como milicano nacional a los dieciocho años. Por entonces imprimió sus primeros cuadros de costumbres, que son ya una obra maestra de observación y estilo: Mis ratos perdidos o ligero bosquejo de Madrid en 1820 y 1821, Madrid, Imp. de Don Eusebio Álvarez, 1822. Literariamente se interesó sobre todo por Leandro Fernández de Moratín, Bartolomé José Gallardo y Sebastián de Miñano, y leyó a los dramaturgos del Siglo de Oro: Tirso de Molina, Lope de Vega, Pedro Calderón de la Barca, Agustín Moreto o Francisco Rojas Zorrilla. También se estusiasmó con la ópera italiana. La conocida tertulia de El Parnasillo la recordará con no poca nostalgia en sus escritos y formó parte de la llamada Partida del Trueno. José de Espronceda, Ventura de la Vega, Patricio de la Escosura, Miguel de los Santos Álvarez, Mariano José de Larra, Romero Larrañaga, Pelegrín, Segovia... formarán parte de este círculo en el que también figuraba Mesonero Romanos. Artistas, dramaturgos y conocidos empresarios serán igualmente contertulios y amigos del autor. De todos será José María Carnerero, periodista y dramaturgo, el más unido a Mesonero Romanos y que lo introduciría en los medios periodísticos más importantes del momento. Don Juan Grimaldi, director del teatro del Príncipe y autor de la célebre comedia de magia La pata de cabra, será otro de los afamados hombres de su tiempo que gozará de especial importancia por parte de El Curioso Parlante, sobrenombre con el que Mesonero gustaba de firmar sus escritos.

Por entonces empezó a experimentar inquietudes urbanísticas. El cambio que experimentó Madrid durante estos años fue motivo para numerosas salidas al extranjero con curiosidad por la fisonomía urbana que impera en distintos contextos geográficos. Desde agosto de 1833 a mayo de 1834 Mesonero Romanos viajará a Francia. Sólo parcialmente han llegado hasta nosotros los Fragmentos de un Diario de Viaje, publicados por los hijos del escritor en el centenario de su nacimiento. Su segunda salida al extranjero queda reflejada en su obra Recuerdos de Viaje por Francia y Bélgica; sin embargo recorrió muchos otros reinos de Europa en tiempos de la regencia de María Cristina, tal como consta en los Trabajos no coleccionados publicados por sus hijos. Redactó con Estébanez Calderón el periódico Cartas Españolas. En el periodo comprendido entre 1845-1850 se dedicó al Ayuntamiento de Madrid como concejal. Su Proyecto de mejoras generales, leído en la sesión de la Corporación municipal el día 23 de mayo de 1846, supone una auténtica remodelación del Madrid de la época. Años más tarde redactó nuevas Ordenanzas municipales que rigieron largo tiempo. Después inició una intensa actividad literaria: hizo ediciones de los dramaturgos contemporáneos y posteriores a Lope de Vega y Rojas Zorrilla para la Biblioteca de Autores Españoles, y fue cronista oficial a partir del 15 de julio de 1864. También colaboró en El Indicador de las Novedades, El Correo Literario y Mercantil, Cartas Españolas, Revista Española, Diario de Madrid, Semanario Pintoresco Español. También promovió y fundó el Ateneo y el Liceo. Ingresó en la Real Academia el 3 de mayo de 1838 como académico honorario y el 25 de febrero de 1847 figuraría como miembro de número. Bibliotecario perpetuo de la villa de Madrid, el Ayuntamiento le compró su biblioteca en la cantidad de 70.000 reales. Poco a poco fue moderando su inicial liberalismo para terminar siendo un firme conservador. En su ancianidad redactó un buena autobiografía, sus Memorias de un setentón.

Mesonero Romanos destaca como escritor costumbrista, sobre todo en la pintura de gentes, lugares y ambientes de Madrid.

Obra
Mis ratos perdidos o ligero bosquejo de Madrid en 1820 y 1821. Madrid, Imp. de Don Eusebio Álvarez, 1822.
Manual de Madrid. Descripción de la Corte y de la Villa (Madrid, 1831)
Panorama matritense: cuadros de costumbres de la capital observados y descritos por un curioso parlante. Madrid, Imprenta de Repullés, 1835.
Recuerdos de viaje por Francia y Bélgica en 1840 y 1841. (Madrid, 1841)
Escenas y tipos matritenses (Madrid, 1851)
Nuevo manual histórico-topográfico-estadístico, y descripción de Madrid, (Madrid, 1854)
El antiguo Madrid, (Madrid, 1861).
Memorias de un Setentón, natural y vecino de Madrid (Madrid, 1881)
Obras jocosas y satíricas de El Curioso Parlante (1832-1842) (Madrid, 1881).
Tipos y caracteres: bocetos de cuadros de costumbres: (1843 a 1862), Madrid, 1881.
Véase también
Literatura española del Romanticismo: El Romanticismo en el marco literario español.
Escritores españoles del Romanticismo: Listado de autores románticos.
Romanticismo: Visión general del movimiento.
Literatura de España: Evolución de la literatura española.
Enlaces externos
Wikisource en español contiene obras originales de Ramón Mesonero Romanos.Wikisource
Portal consagrado a Ramón Mesonero Romanos en la Biblioteca Virtual Cervantes
edición recomendada: Planeta

sábado, 11 de septiembre de 2010

Qué bien tu nombre suena (con perdón)



MANUEL RODRÍGUEZ RIVERO 


BABELIA - 11-09-2010




Razones para odiar a Madrid no faltan. Nunca faltaron. Ni siquiera en la época en que, como quiere el imaginativo romance de don Nicolás Fernández de Moratín, aún era castillo famoso y su coso ardía en fiestas organizadas por su alcaide Aliatar, amante de la pizpireta princesa Zaida (nada que ver con Gallardón y Aguirre, por favor). Hoy, y para esa mayoría de españoles que (todavía) no vota al PP, Madrid se presenta, quizás interesadamente, como la punta de lanza de una pretendida España que bloquea otra, u otras, posibles. Contra Madrid se ha escrito siempre, desde la derecha, desde la izquierda y desde el centro, aunque éste se halle situado en la periferia y se exprese en lenguas diferentes al castellano. De aquella Babilonia del consumo que fascinaba y repelía a los dramaturgos barrocos (Cada tienda es la Bermuda; / cada mercader inglés, / pachelingüe u holandés, / que a todo bajel desnuda, según describía Tirso), en la época en que los piratas se apoderaban del oro americano y (aún) no se ponía el sol de la conquista, se pasó a la animadversión irritada de cuando ya se puso, consumido el Imperio por el fuego de las independencias que ahora se conmemoran. De los denuestos más contemporáneos (literarios y artísticos) que ha generado esta ciudad a la que Machado llamó "rompeolas de todas las Españas" y Francisco Camba "Madridgrado" (con a little help del general Queipo de Llano, que fue el inventor etílico del marbete) trata precisamente Capital aborrecida, un interesante ensayo de Fernando Castillo Cáceres que acaba de publicar Polifemo. El libro se centra de modo especial en el medio siglo histórico y literario que transcurre entre las manifestaciones de antimodernismo y nostalgia preindustrial de los noventayochistas (trufadas de temor a la plebeyización de las ciudades y al fantasma de la revolución) y el odio armado de los sublevados de 1936, para los que Madrid era símbolo de la España que repudiaban y de la resistencia que se les oponía. Si, de acuerdo con una especie de (nueva) añoranza de la aldea, los contradictorios escritores del 98 enfrentaban a Madrid una Castilla imaginada e historicista (y vacunada contra el contagio revolucionario), los del franquismo (los Foxá y los Alfaro y los Pemán y los Borrás y los Giménez Caballero y todo el resto) recogían la parte que les interesaba de la herencia de sus mayores y no ahorraban los denuestos contra lo que Zúñiga ha caracterizado (en su excelente libro de relatos sobre el Madrid en guerra) como Capital de la gloria (Alfaguara). Madrid era el paradigma de lo siniestro (una cheka, según Foxá) para los que tuvieron que aplazar su conquista tres años terribles ("ya hemos pasao" celebraría el chotis fascista cuando lo consiguieron), mientras, según afirmaba Machado en el mismo poema del que he robado parte del título de este sillón de orejas, la ciudad aún "sonreía con plomo en las entrañas". Donde quiera que vivan, si odian y aman a Madrid (lo que no es contradictorio, sino saludable), no dejen de leer este libro. Entenderán mejor el modo en que esta ciudad ("en la que paso largas horas oyendo gemir al huracán", según célebre poema beat -avant la lettre- de Dámaso Alonso en Hijos de la ira) se ha establecido en el imaginario colectivo de los españoles.

Ambiciones

Para Clarín yo sería un mal lector. Dice en su artículo (escrito hace 100 años) 'El arte de leer' (en Siglo Pasado, incluido en el tomo VII de las Obras Completas de la Biblioteca Castro): "Esos que leen en la cama para dormirse y leen cualquier cosa 
... son malos lectores. Vale más dormir y meditar que leer el libro que, por casualidad, está sobre la mesilla de noche". Se nota que el autor de La Regenta no era insomne y con Dios se acostaba y con Dios se levantaba. Yo leo (también) porque duermo poco: libros malos, libros buenos y libros que olvido pronto, pero ninguno está "por casualidad" en la estantería que tengo junto a mi cama. Leo en diagonal, en mi lecho y en pruebas (lo que es un formato particularmente incómodo) Belén Esteban y la fábrica de porcelana, de Miguel Roig, que Península publicará a finales de mes. La "reina del trash", a quien es imposible no conocer, la dominatrix de la audiencia en esta época en la que los discursos sobre nada sustituyen a la nada de los discursos sin capacidad de seducción (política), encuentra en el libro del publicista Roig (prólogo de Christian Salmon) explicación nada consoladora. La "chica del montón", una criatura de Pigmalión catódico que pretende hablar con la voz de quienes no la tienen, convertida en sujeto sociológico de excepción y en abanderada de un Zeitgeist mediocre: una matrioska-marioneta hecha de sucesivas muñecas pintadas de colores histriónicos, presidiendo ese neorrealismo enfermo que difunde, como el ventilador la mierda, una televisión que hace caja con desperdicios populistas. Sálvame, el programa en el que tiene su morada la (¿republicana?) princesa del pueblo emite casi veinte horas semanales: lo que hubiera dado Stalin (y daría la señora Kirchner) por un estajanovismo mediático semejante. Apago la luz y en mi (breve) sueño oigo algo que me grita la nada sencilla muchacha (ya añosa) de San Blas. Me despierto con sobresalto condenadamente elitista.



Libertad

Cada generación obtiene su buena ración de "gran novela americana". Freedom, de Jonathan Franzen (Farrar, Straus & Giroux, 28 dólares; 15,12 si se compra a través de Amazon.com, gastos de envío aparte), es la última de la última. Estos días previos al aniversario del 11 de Septiembre alterno su lectura con la revisión apresurada e incompleta deMadmen, la estupenda serie "creada" por Matthew Weiner y emitida originalmente por la cadena AMC. En el fondo, la novela de Franzen y el blockbuster televisivo de moda se ocupan aproximadamente de lo mismo: el retrato -con distinto énfasis en la distancia y la crítica- de la clase media estadounidense en dos momentos muy diferentes de la contemporaneidad. De la América brillante de los sesenta a la más oscura (y desencantada) de hoy. Más consistente y profunda que Las correcciones (2001, Seix Barral), la cuarta novela de Franzen está destinada a convertirse en long seller, al menos en EE UU. Satírica y brillante, la novela, a cuyo autor ha dedicado portada la revista Time (y a quien quizás Oprah Winfrey conceda su perdón mediático promocionándola en su programa), será publicada (dentro de un año) por Salamandra. Sí: Salamandra, y no Seix Barral o Alfaguara, anteriores editoriales del autor. Se ve que la (estupenda) agencia literaria de Susan Golomb (subagente española: Mónica Martín) puso el listón económico muy alto, lo que no agradó a sellos con escasa paciencia para recuperar inversiones, sobre todo si con las obras anteriores no habían ganado tanto como habían esperado (lo que siempre desencadena el escepticismo en los mánager de los grupos). Por cierto: Franzen ha dedicado su libro a la señora Golomb y a Jonathan Galassi, presidente de la editorial Farrar, Strauss y Giroux. Él sabrá por qué.

Entradas populares

número de páginas