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viernes, 19 de octubre de 2012

Concordancia del adjetivo con dos o más sustantivos (Blog de Lengua española)




Para hacer concordar correctamente a un adjetivo con dos (o más) sustantivos, tenemos que diferenciar dos casos principales (1. y 2.):
1. Cuando el adjetivo aparece después de los sustantivos: En este primer caso el adjetivo concuerda con lo que podríamos considerar la suma de los dos sustantivos. Por lo que respecta al número, una acumulación de dos o más sustantivos va a ser siempre plural aunque cada uno de ellos individualmente aparezca en singular. En cuanto al género, tendremos que fijarnos en el de cada sustantivo, lo que da lugar a la siguiente casuística:
1.1. Los dos sustantivos son masculinos. No hay problema: el adjetivo concuerda en masculino y en plural con los sustantivos:
(1) Aquí es donde vamos guardando el oro y los diamantes robados
1.2. Los dos sustantivos son femeninos. La lógica nos dice que en este caso el adjetivo adoptará el número plural y el género femenino:
(2) Me voy a comer unas enchiladas y unas carnitas mexicanas
1.3. Hay mezcla de sustantivos masculinos y femeninos. En este caso predomina el género masculino y se mantiene, por supuesto, el número plural:
(3) No me vendrían mal una impresora y un teclado inalámbricos
2. Cuando el adjetivo aparece antes de los sustantivos: Esta no es la posición normal del adjetivo en español, por lo que no deja de tener cierta lógica que su concordancia se salga también de lo normal. Por lo general, en estos casos el adjetivo concuerda en género y número con el sustantivo más próximo, como vemos en los siguientes ejemplos:
(4) Nos explicaron la concordancia con extraordinario detalle y precisión
(5) Vivía rodeado de sus queridas hijas y nietos
 En (4) el adjetivo extraordinario adopta el género (masculino) y el número (singular) del sustantivo detalle, pero, sin embargo, se refiere tanto a este como al femenino precisión.En (5), en cambio, el género y número que predominan son el femenino plural de hijas, pero hemos de entender que también los nietos son queridos.
Por último, hay que añadir que se pueden producir excepciones a lo expuesto en el caso 1. Cuando los dos sustantivos se conciben como estrechamente relacionados y comparten el mismo género, el adjetivo puede aparecer en singular:
(6) La compra y venta especulativa de acciones no está hecha para corazones débiles
(7) Ya no soportaba el ajetreo y el traqueteo constante de aquel viaje en tren
Estas reglas son las que se aplican en la lengua escrita. En la lengua oral la improvisación y la rapidez del discurso pueden dar lugar a concordancias de lo más variadas.

sábado, 12 de mayo de 2012

Álgido



Álgido es un adjetivo curioso porque forma parte del puñado de palabras con significados contrarios que posee el español. Originariamente es un cultismo que significa ‘muy frío’. Su uso con este sentido es muy escaso, pero podemos encontrar algún ejemplo, como este de Rafael Alberti, en el que el contexto no deja lugar a dudas sobre la interpretación:

(1) [...] el frío de sus huesos, el álgido vapor de su sangre canalizada, la humedad y golpes de aire que saltan de sus bocas nos van petrificando los trajes lentamente, helándose las venas hasta marcar de súbito el peligro [Rafael Alberti: Prosas encontradas, tomado de CREA]

Se utiliza también para referirse al punto de ciertos procesos febriles o infecciosos en que el enfermo experimenta un frío intenso:

(2) Las ropas, pegadas al cuerpo, eran como fiebres en período álgido sobre mi pecho, mi vientre, mis muslos. Tiritaba continuamente, sacudido por violentos tirones musculares [Ricardo Güiraldes: Don Segundo Sombra, tomado de CREA]
Ese es el momento decisivo de la enfermedad. A partir de ahí o nos curamos o nos vamos al otro barrio, que es lo que les pasaba antiguamente a los enfermos de cólera:

(3) Al acercarse la muerte durante el periodo álgido, comúnmente cesaban los vómitos y las deposiciones, y los enfermos aseguraban que se sentían mejor cuando solo les quedaban algunos instantes de vida [Manuel Codorniu: Cólera-morbo de París]

No es de extrañar que de ahí pasara a significar, por una metáfora, ‘culminante, máximo’, que es hoy el sentido más corriente:

(4) El partido [...] tuvo en el abrazo de Leo Messi con Pep Guardiola su momento álgido [Mundodeportivo.com, acceso: 10-5-2012]

Es muy frecuente la colocación punto álgido:

(5) Pero el punto álgido de la escena lo constituyó el ataque de ira del duque Max, que irrumpió en el salón en estado de profunda embriaguez [Ana María Moix: Vals negro]

Pero no quedó ahí la cosa. Para algunos hablantes ha llegado a significar ‘caliente, acalorado’, quizás porque la idea de fiebre álgida se malinterpretó como ‘fiebre muy alta’ (olvidándose de los escalofríos y tiritones que justifican el apellido de álgida). Ese es el sentido que tiene en los ejemplos (5) y (6), que son una adaptación de oraciones reales que se encuentran en Internet:

(5) La denuncia causó una álgida discusión entre los representantes de los partidos
(6) Tenemos el antecedente de una álgida reunión entre patronal y sindicatos

Ya tenemos así a este adjetivo convertido en lo contrario de lo que en un principio significó. Todos estos significados coexisten en la lengua actual, aunque con diferente estatus. La Academia acepta el significado primitivo (‘muy frío’) y lo coloca en primera posición en su diccionario, aunque en el uso es prácticamente irrelevante. No opone reparos a las fiebres ni demás enfermedades álgidas. Y hasta ha terminado por aceptar el sentido figurado de ‘culminante, máximo’. Sin embargo, quienes utilizan esta palabra con el significado de ‘caliente, acalorado’ deben saber que quedan fuera de la protección y amparo de los diccionarios normativos.

Conviene aclarar, por último, que debemos evitar expresiones como el punto más álgido porque el adjetivo álgido tiene valor ponderativo, es decir, ya lleva dentro la idea de ‘más, máximo’, con lo que añadírselo solo sirve para crear una redundancia.

sábado, 5 de mayo de 2012

Todas estas oraciones tienen la secuencia muy + adjetivo y ha de ser sustituida por otro más preciso (Proyecto Aula)




Con el grupo muy + adjetivo . Ej. Discusión muy larga = interminable


a)  Sonido muy agudo  ………………………………
b) Solución muy difícil…………………………….
c)      Viento muy frío       ……………………………
d)     Agua muy clara                      ………………………
e)     Caverna muy oscura              ………………………
f)      Choque muy brusco              ………………………
g)     Clima muy cálido                  ………………………
h)     Escena muy dramática          ………………………
i)      Actividad muy viva              ………………………
j)      Lucha muy cruel                    ………………………
k)    Viento muy caliente             ………………………
l)      Decisión muy perjudicial.  ………………………
m)    Monumento muy grande    ………………………
n)     Tejido muy apretado            ………………………
o)     Respuesta muy firme            ………………………
p)     Casa muy lujosa                      ……………………….
q)     Salud muy buena                   …………….…………
r)      Viejo muy débil                    …………….…………
s)      Ejemplo muy perjudicial   ………………………
t)      Pensamientos muy sombríos………………………..
u)     Mirada muy amenazadora…………………………..
v)     Pronóstico muy malo            ……………………………  
w)    Hambre muy apremiante    ……………………………
x)      Sed muy intensa                    ……………………………
y)     Situación muy mala              …………………………….
z)      Argumento muy vulgar       …………………………….


Patéticaabrasadorlúgubre, pésima, robusta, estridentefebrillímpida,  tórrido, compacto,  suntuosa, devoradora,    decrépito,    nefastos,  imposible,   perniciosa,  encarnizada,  glacial,  brutal,  tenebrosa, colosal, tajante, siniestro,  voraz,   fatal  y  trivial.

miércoles, 2 de mayo de 2012

antisistema, como adjetivo, es invariable


Manifestación frente a la sede del Banco Central Europeo (BCE), en Fráncfort (Alemania, 15/10/11).
El plural de antisistema es invariable cuando se trata de un adjetivo (grupo antisistema, grupos antisistema) y variable cuando es sustantivo (los antisistemas).

Antisistema es un adjetivo y un sustantivo que se emplea para referirse a personas, grupos y posturas que se oponen al sistema político, social y económico vigente.

El adjetivo permanece invariable en plural y, por ello, no serían apropiadas formulaciones como «Acusan al Gobierno de fomentar posturas antisistemas» o «Los grupos antisistemas destrozaron algunas tiendas».

Lo adecuado habría sido decir: «Acusan al Gobierno de fomentar posturas antisistema» y  «Los grupos antisistema destrozaron algunas tiendas».

El sustantivo antisistema sí puede usarse en plural: «La plaza estaba llena de antisistemas», «Los antisistemas jugaron al gato y al ratón con la policía por el centro de la ciudad».

martes, 28 de junio de 2011

Gentilicios ordenados por topónimos


El adjetivo gentilicio denota el origen de las personas o de las cosas, ya sea por ciudad, región, entidad política, provincia, o país. El adjetivo gentilicio se puede sustantivar, o sea, se puede referir a una persona mencionándola únicamente por su gentilicio y así se puede decir correctamente: el francés (en lugar de decir «el individuo francés»), la hongkonesa, bruneano, etc. Los gentilicios ordinarios del idioma castellano o español se forman con las siguientes terminaciones: -a, -aco, -aíno, -ano, -ario, -eco, -ego, -enco, -eno, -ense, -eño, -eo, -ero, -és, -esco, -í, -iego, -ino, -isco, -ita, -o, -ol, -ota, y -uz.

En español los gentilicios se escriben con minúscula inicial. El gentilicio, sea adjetivo o sustantivo, denota el origen de las personas o de las cosas, no su residencia o ubicación. Una persona conservará su gentilicio no importa dónde viva. Así, un fiyiano, un yucateco, un lisboeta, un salmantino o un kosovar seguirán siendo fiyiano, yucateco, lisboeta, salmantino o kosovar respectivamente, sea que vivan en el Bronx, en Venecia o en cualquier lugar del mundo. Es más, el gentilicio no cambia con la nacionalidad o con la ciudadanía. Cualquier persona o cosa conservará su mismo y único gentilicio donde quiera que esté y sea cual fuere su estado de nacionalidad o ciudadanía, pues el origen es inalterable. Se puede cambiar la residencia, la ubicación, la nacionalidad o la ciudadanía. Nunca el origen. El gentilicio se refiere únicamente al origen, no a otra cosa. Sin embargo, sobre este punto hay que decir algo: si bien es cierto que el origen de una persona es inalterable, también es cierto que existe lo que puede llamarse el gentilicio por adopción, es decir, el gentilicio que, por cariño, adopta una persona que se establece en un lugar diferente de donde nació. También, por economía de lenguaje, se usa el gentilicio dominante en un toponímico para designar a todos los habitantes del lugar.

El español es un idioma tan rico que tiene, como hemos visto anteriormente, muchas terminaciones para designar los gentilicios ordinarios, además de que reconoce un gran número de gentilicios particulares. También el histórico es un elemento que confirma la validez de un gentilicio. Además de los fundamentos lingüísticos, existe otro fundamento igualmente valioso para determinar un gentilicio, y es la tradición. El gentilicio de una ciudad o de una región es parte fundamental de su tradición. El gentilicio es un valor eterno, no una moda efímera.

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