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miércoles, 21 de diciembre de 2011

Plural mayestático

Hay un uso del plural que es privativo de la autoridad. Me refiero al denominado plural mayestáticoEste presenta dos caras.
La primera es la que antes se nos viene a la cabeza: una alta o altísima autoridad habla en plural cada vez que se refiere a sí misma. Esto es típico de reyes, papas y emperadores y es lo que encontramos en esta ley que da Carlos I en Toledo en 1528:
Ordenamos, i mandamos que los Estrangeros, que de Nos, i de los Reyes nuestros predecessores tuvieren cartas de naturaleza dadas según el tenor, i forma de las leyes antes de esta, para aver Beneficios en estos nuestros Reinos, que sean obligados de venir à residir personalmente à los dichos Beneficios dentro de ocho meses después que de ellos fueren proveìdos, sopena que, si ansi no lo hicieren, ayan perdido, i pierdan por el mismo hecho la dicha naturaleza, i que con ellos, como con Estrangeros, se guarden las leyes, que sobre esto hablan: i mandamos à los del nuestro Consejo que dèn sobre ello las provisiones, que fueren necesarias.
Como es fácil comprobar, el plural no solo afecta a los verbos (ordenamos, mandamos), sino que se extiende de manera coherente a todos los elementos del discurso que hacen referencia al hablante, lo que incluye los pronombres (nos) y los posesivos (nuestros). Resulta llamativa la forma particular que suele adoptar el pronombre personal sujeto: del nos-otros se desgaja el otros para dejar solamente el nos, tras el que se oculta el hablante del que dimana la autoridad y que posee, por tanto, la potestad para expresarse así. Aunque mayestático venga de majestad, hay que aclarar que este uso no es exclusivo de monarcas. En textos antiguos también lo encontramos en boca de dignatarios que ejercen una suerte de autoridad delegada, como ministros, rectores, obispos, etc.
El siguiente ejemplo ilustra el reverso de la forma mayestática. El plural no solo lo emplea la autoridad que habla, sino que también compromete a quien se dirige a esa autoridad, que ha de nombrarla en plural, como en este texto en que el entonces príncipe Juan Carlos responde a un discurso de su padre, Juan de Borbón, por el que este renuncia a sus aspiraciones a la corona de España:
Hoy, al ofrecer a España la renuncia a los Derechos Históricos que recibisteis del rey Alfonso XIII, realizáis un gran acto de servicio. Como hijo, me emociona profundamente. Al aceptarla, agradezco vuestra abnegación y desinterés y siento la íntima satisfacción de pertenecer a nuestra Dinastía. Y es mi deseo que sigáisusando, como habéis hecho durante tantos años, el título de conde de Barcelona [discurso de Juan Carlos de Borbón pronunciado el 15 de mayo de 1975].
El plural mayestático conserva hasta cierto punto su vigencia en el mundo contemporáneo. Por eso he querido escoger como segundo ejemplo uno procedente de un rey que a día de hoy (18 de diciembre de 2011) está en el trono como Juan Carlos I. Es evidente, eso sí, que se halla en franco retroceso, pues los tiempos apenas dejan espacio para tales formas de expresión.
Curiosamente, la pluralidad, lo mismo que sirve para ensalzar, puede prestarse también a empequeñecer. Eso es, al menos, lo que se persigue con el plural de modestia. Es esta una buena muestra de la polivalencia de las formas lingüísticas, que, siendo idénticas en lo exterior, pueden dar pie a interpretaciones diferentes e incluso opuestas.

sábado, 12 de noviembre de 2011

Plural de modestia



El plural de modestia es un artificio retórico que consiste en utilizar un nosotros que encubre un yo. La primera persona singular se convierte en plural para que el individuo responsable de aseveraciones, juicios, propuestas, etc. pase a un segundo plano y quede oculto tras una pluralidad ficticia. Se trata de dar un paso atrás lingüísticamente para no atribuirse demasiada importancia a uno mismo.
Este particular empleo de la primera persona del plural se asocia típicamente con textos académicos y científicos. Encontramos un magnífico ejemplo en la nota preliminar que redacta Francisco Ruiz Ramón en 1971 para la segunda edición de su Historia del teatro español:
Nuestra intención al preparar la revisión de este libro para su segunda edición ha sido mantener la que presidía la primera redacción. Sin embargo, nuestra conciencia de la insuficiente presentación de algunos temas, la crítica amistosa, y por ello mismo severa de algunos amigos y colegas, aquellas reseñas en donde con espíritu objetivo —que agradecemos—se hacían reparos y se señalaban errores y erratas, la consideración más detenida de algunos puntos y nuevas lecturas, nos han decidido a rechazar páginas enteras y a escribirlas de nuevo, cambiando, en la medida en que nuestros puntos de vista habían cambiado, su enfoque, y esto, a veces, de modo sustantivo, sin que nos detuviera el expresar ideas distintas a las sostenidas antes si estas nos parecían incorrectas o insuficientes.
Quien habla en el párrafo anterior es el autor individual de un manual universitario. Podría expresar perfectamente los mismos contenidos en singular: Mi intención al preparar la revisión de este libro… mi conciencia de la insuficiente presentación de algunos temas… con espíritu objetivo —que agradezco—… me han decidido a rechazar páginas enteras. Sin embargo, prefiere ocultar pudorosamente su persona amparándose en el plural. Como se aprecia también en el ejemplo, el plural de modestia no afecta solamente a las formas verbales, sino, en general, a las palabras y expresiones capaces de expresar persona, como determinantes posesivos (nuestra intención) o pronombres (nosparecían incorrectas).
El plural de modestia no es, ni mucho menos, exclusivo del lenguaje académico, sino que puede presentarse en cualquier tipo de discurso. Sin embargo, la tradición y las convenciones de la producción científica, con sus exigencias de objetividad, parecían empujar al autor a adoptar el plural en la expresión. En las últimas décadas, no obstante, se aprecia una tendencia a emplear un estilo más directo, por lo que cada vez más se prefiere el yo a la hora de redactar un artículo o realizar una presentación en un foro científico. Ambas posibilidades entran por igual en lo que hoy día se considera una buena redacción. Son opciones diferentes que el autor tiene a su disposición y entre las cuales habrá de escoger dependiendo de si quiere situar el foco de atención sobre sí mismo o más bien apartarlo.
Otro uso particular del plural relacionado con este, aunque con motivaciones muy diferentes, es el del denominado plural mayestático, del que nos ocuparemos en otra ocasión.

El plural en el DRAE

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