Mostrando entradas con la etiqueta María Luisa García Moreno. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta María Luisa García Moreno. Mostrar todas las entradas

sábado, 26 de mayo de 2012

DEL IDIOMA: COMO UN VIENTECILLO FRESCO...


Publicado 24/05/2012
María Luisa García Moreno
Revista Pionero, Cuba,


Dicharachos y refranes, resumen de la sabiduría popular, son tan viejos que ya en El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha, de Miguel de Cervantes y Saavedra, resultan una constante en boca del buen Sancho Panza, hombre de pueblo, ignorante y sabio a la vez. Justamente, en esta obra considerada la primera novela moderna en lengua española, aparecen numerosos refranes, que usamos con suma frecuencia, a veces sin conocer su ilustre procedencia; aunque ¡claro!, ese precioso refranero no fue creado por Cervantes, sino recopilado por él del habla popular hispana de su tiempo. En sus páginas podemos leer: quien canta sus males espanta, la avaricia rompe el saco, ir por lana y salir trasquilado y otros tantos ejemplos.

Y no solo Sancho resume en refranes el saber popular; hay frases de Quijote que tienen toda la profundidad de una sentencia, por ejemplo, cada cual es hijo de sus obras. De igual modo, otros personajes cumplen igual función, como ocurre con uno de los mercaderes a quienes Quijote exige que declaren la sin igual belleza de su Dulcinea, a lo que uno de aquellos comerciantes responde pidiendo pruebas, porque por el hilo se saca el ovillo.

Solo conozco o recuerdo un refrán errado: árbol que nace torcido, jamás su tronco endereza. La educación y la ciencia, la vida, han demostrado que sí se pueden corregir los defectos de la madre naturaleza o, al menos, mejorarlos. Por cierto, al respecto, los gallegos dicen: el árbol que ha de ser arado, de pequeño corcovado, que me parece una mejor manera de decir, pues elimina el fatalismo y abre paso al trabajo, a la rectificación.

De la lejana Galicia, provincia autónoma española que tanto influyó en nuestra cultura, llegan: mucho peine —la avaricia— rompe el saco; de tales terras, tales nabos  —para nosotros, de tal palo, tal astilla—; más vale callar que mal hablar —los cubanos decimos: el que poco habla, poco yerra.

Hispanoamérica asimiló, adaptó y reinventó un buen número de dichos  y refranes venidos de la madre patria y les añadió los que proceden de la cultura de sus pueblos originarios, la aportada por los esclavos africanos y sus múltiples etnias, así como los creados por la imaginación del pueblo mezclado que hoy somos.

Algunos de los más utilizados por nuestros pueblos y que nos resultan bien cercanos son: de Argentina: Todo bicho que camina va a parar al asador; de Bolivia: El que nace tatú,1 muere cavando; de Colombia: El que peca y reza, empata; de Chile: El que fue a Melipilla, perdió su silla; de Ecuador: El peor enemigo del indio es el indio disfrazado de blanco; de El Salvador: La necesidad tiene car'e perro; de Guatemala: Aquí puyan con tortilla tiesa; de Honduras: Bien vale perder un barco por conocer un puerto; de México: Por más tarde que amanezca, el sol sale para todos; de Nicaragua: Al que nació para chancho, del cielo le cae la mazorca; de Panamá: Quiso agarrar los mangos bajito; de Paraguay: Solamente sobre el cocotero y sobre el pobre caen los rayos; de Puerto Rico: La luz de adelante es la que alumbra; de República Dominicana: Nos llevan como caña para el ingenio; de Uruguay: Los de afuera son de palo; de Venezuela: Tarde piaste, pajarito.

Como ves, la sabiduría popular es eterna y prueba de ello son los refranes, que han soportado el paso del tiempo y llegan a nosotros como un vientecillo fresco y lleno de simpatía.

Nota   

tatú. Término de origen guaraní, 'armadillo'

domingo, 1 de abril de 2012

¿De dónde vienen? profesor, maestro, pedagogo


Por María Luisa García Moreno (Revista Educación Cuba)

Fe en el mejoramiento humano

De fe se deriva en última instancia la palabra profesor, y me parece muy bien, porque profesor es quien tiene «[…] fe en el mejoramiento humano, en la utilidad de la virtud […]», como decía José Martí, excelente educador, tanto que para nosotros es el Maestro, así con mayúscula. Aunque en principio la palabra profesor se refería a los cristianos, que profesaban o declaraban en público su fe, a partir de cierto momento, pasó a ser todo el que profesaba o declaraba sus saberes y los trasmitía.  

El diccionario de Covarrubias (1611) define: «Professar algun arte o ciencia […] Professor della, el que la sigue y professa». Más de un siglo después, el Diccionario de la Real Academia Española decía: «El que exerce o enseña públicamente alguna facultad, arte ú doctrina». Muy similar es la definición que aparece hoy en el lexicón de la Academia: «persona que ejerce o enseña una ciencia o arte».

Maestro procede del latín magíster, que significa «el que enseña», «jefe, director». Resulta curioso, que usamos el término maestro para referirnos al que ejerce esa labor en la escuela primaria y profesor, para el que labora en niveles superiores; sin embargo, cuando una persona realiza estudios de especialización en una maestría, se convierte en máster o magíster, palabras que significan «maestro» y cuyo plural es másteres.

Por cierto, según el apéndice 1 de la nueva Ortografía de la lengua española (2010), se recomienda el uso de las abreviaturas españolas, en términos como máster o magíster (Mtr. o Mgtr.) a pesar de que está bastante extendido el uso de las inglesas —M. Sc. o Dr. Sc., así sc, puesto que en inglés, como en latín, se escribe sciencie—. Por otra parte, doctor (Dr.) es válida como abreviatura de médico y de doctor en ciencias; ello reafirma lo establecidoacerca de los atributos de los profesionales con grados cientificos en Cuba: Dr. C. (una determinada especialidad) y Dr. Cs. (Doctor en Ciencias).

El término pedagogo,  que se emplea en un marco más profesional, procede del latín paedagōgus, «ayo, preceptor, acompañante de niños» y este, a su vez, del griego paidagōgós, compuesto de pâis, paidós, «niño», y ágō, «yo conduzco». ¡Claro que los pedagogos de hoy no solo conducen a los niños! De ahí el auge que tiene en estos tiempos la enseñanza para adultos.

Otros compuestos del griego pâisson pediatría y pediatra, y también pederasta y pederastia «abuso sexual cometido con niños».

Con frecuencia se emplea, para designar a quienes realizan la hermosa labor de formar a las nuevas generaciones el término educador, -a. ¡Claro que educadores no son solo los maestros o profesores! Educador es «el que educa» y ¿quién mejor para llenar ese cometido que los padres? De igual modo, son educadores todos los que laboran en pro de la educación.

En Cuba, el 22 de diciembre festejamos el Día del Educador, en recuerdo de la fecha en que nos declaramos «Territorio libre de analfabetismo» y en recuerdo de aquel momento en que todos fuimos MAESTROS.

jueves, 9 de febrero de 2012

EL ESPAÑOL NUESTRO: HARPA Y ARPA



Publicado 08/02/2012
María Luisa García Moreno
Periódico Granma, Cuba
Desde 1734, aparece recogido en el Nuevo tesoro lexicográfico de la lengua española —conjunto de todos los diccionarios académicos publicados desde los tiempos de Maricastaña— el término harpa  como 'instrumento músico de figura triangular…', 'punta cortada en triángulo…', 'garra…' y 'ave de rapiña…'.

Hoy, las tres últimas acepciones resultan obsoletas y el DRAE vigente define: 'harpa f. arpa', lo que significa que harpa y arpa son variantes de un mismo concepto y que usted puede escribirla como prefiera; aunque el hecho de que harpa remita a arpa y que la definición aparezca en esta, le da preferencia a arpa, del francés harpe, y, en última instancia del germano harpō, 'instrumento musical de forma triangular, con cuerdas colocadas verticalmente y que se toca con ambas manos'.
Según leo en el Diccionario panhispáinico de dudas de la lengua española y me ratifica Francisco Cortés, lingüista que está al frente de Dicciomed.es, glucemia o glicemia es 'presencia de glucosa en sangre'. En amplias zonas de América —nosotros incluidos— es mayoritaria la segunda variante, más cercana al francés glycémie y al inglés glycemia, y considerada un anglicismo. Se deriva de glucosa, sustancia que debió haber sido nombrada glicosa o gleucosa desde el punto de vista etimológico. De modo que, si bien como derivado de glucosa debiera ser glucemia, el error cometido nos acerca a glicemia. Lo cierto es que el uso y el hecho de que el Panhispánico… recoja ambas variantes le dan carta de legalidad a glicemia, aunque no aparezca en el DRAE.

La conjunción adversativa sino se usa para contraponer un concepto afirmativo a otro negativo anterior: No quiero que venga, sino, al contrario, que no vuelva por aquí. También puede expresar excepción: Nadie lo sabe sino Antonio o equivaler a los adverbios solamente o solo: No te pido sino que me oigas con paciencia.

No debe confundirse con la locución o frase conjuntiva si no —si (conjunción condicional) y no (adverbio de negación)—, 'de otra suerte, en caso diverso': Si no te esfuerzas, fracasarás. Tampoco con el sustantivo sino (del latín signum), ''hado, destino'.

sábado, 4 de febrero de 2012

DEL IDIOMA: UN CAMPO CELESTE (2)


Publicado 02/02/2012
María Luisa García Moreno
Revista Pionero, Cuba.

El griego, lengua de una cultura que ejerció una enorme influencia en toda la civilización occidental, también ha dejado una profunda huella en nuestra lengua y, en particular, en el campo semántico relativo a la astronomía o ciencia de los astros. Sin embargo, es bueno aclarar que parte importante de esa herencia lingüística nos llega a través del latín, pues no olvides que los griegos fueron dominados por los romanos, proceso en el cual estos asimilaron la cultura griega.
Por ejemplo, el propio nombre de esta ciencia, astronomía procede en última instancia del griego astronomía, de ástron, «estrella» + nomía, nómos, «ley, norma»; de ahí que la astronomía sea la «ciencia que estudia el universo, los astros, los planetas y las nebulosas; investiga el tamaño, la composición, la posición y el movimiento de los cuerpos celestes». De ese término se derivan astronómico, astrónomo y ya en el siglo xx, astronauta, de astro + nautés, «marino», término que define al «miembro de la tripulación de una nave espacial».

Asteroide, de asteroeidés, «con forma de estrella o de astro», está formado por ástron, «estrella» + -eidés, «forma» y denomina al «astro pequeño que orbita alrededor del Sol, especialmente entre Marte y Júpiter». Astrolabio   viene de astrolábion, «antiguo aparato para medir la posición de los astros», del griego lambáno, «yo tomo la altura».

También proceden del griego cosmos, de kósmos, que significa «orden, estructura, adorno: el universo visto como un todo»; cósmos; cosmogonía, «estudio del origen y formación del universo», procedente de kosmogonía, formada por kósmos, «mundo, universo» + gónos, «creación» y cosmografía, «ciencia que realiza mapas del universo», viene de kósmos + -grafía, «descripción, escritura, tratado».

El término eclipse del griego ékleipsis, «desaparecer», se refiere al bloqueo parcial o total de la luz de un cuerpo celeste, cuando pasa detrás o a través de la sombra de otro: en un eclipse solar, la Luna se interpone entre el Sol y la Tierra. En un eclipse lunar, la Luna entra en la sombra de la Tierra.

Aunque muchos otros términos como apogeo, bólido, fase, halo, meteoro, planeta… proceden del griego, quiero cerrar con dos curiosidades, en las que se aprecia la imaginación de los antiguos:

Cometa, del griego kométes, significa «cabellera larga» y da nombre al «objeto del sistema solar consistente en un núcleo denso de gases congelados y polvo, que desarrolla un halo luminoso y una cola cuando está cerca del sol». Como sabes, es también sinónimo de papalote, que procede del náhuatl papalotl, y quiere decir «mariposa».

Por su parte, la voz galaxia quiere decir «conjunto vasto de estrellas, gases y polvo que unidos por la gravedad» y también «Vía Láctea»; procede del griego galaxías, que significa «relativo a la leche», a su vez derivado de gála, gálaktos, «leche». Curioso, ¿verdad?

DEL IDIOMA: UN CAMPO CELESTE (1)


Publicado 02/02/2012
María Luisa García Moreno
Revista Pionero, Cuba.

Como sabes, la astronomía es la «ciencia que trata de cuanto se refiere a los astros, y principalmente a las leyes de sus movimientos». Procede del latín astronomĭa, y este del griego y recoge también el campo semántico que define el vocabulario relacionado con el espacio exterior, el cual se puede agrupar en tres series básicas: astros y planetas, instrumentos de observación y exploración, y cosmología, origen y evolución del universo.
Muchas de las palabras que componen este extenso campo semántico proceden del latín o el griego y otras, de lenguas como inglés, francés, ruso, las lenguas árabes. Hoy veremos algunas de las que proceden del latín.

Por ejemplo, constelación, formada de la combinación del elemento compositivo com-, con- + stellare, stella, «estrella», denomina un «conjunto de estrellas» y, especialmente, aquellas que tienen formas mitológicas, como Casiopea, la Osa Mayor y otras. Como se infiere de la anterior explicación, también estrella «cuerpo celeste brillante», procede de esta lengua muerta, así como su derivado estelar, de stellaris, «relacionado con las estrellas».

Igual procedencia tienen firmamento, de firmamentum, «bóveda celeste, apoyo» y «espacio exterior, cielo estrellado por la noche» y espacio, de spatium, «extensión que contiene toda la materia existente», «espacio exterior», y el adjetivo espacial «relacionado con el espacio».

Lo mismo sucede con equinoccio, de aequinoctium, de aequus, «igual» + nox, noctis, «noche», palabra que define el momento en que, por hallarse el Sol sobre el Ecuador, los días son iguales a las noches y cambia la estación: equinoccio de primavera (21 de marzo), equinoccio de otoño (23 de septiembre).

Idéntico origen tienen el término que da nombre al sol, de sol, solis, «astro central de la Vía Láctea, de cualquier estrella» y solar, de solaris, «del sol» y al que nombra al satélite de la Tierra o de otro planeta: luna, relacionada con lux, «luz», así como sus derivados lunar, de lunaris, “de la luna”; lunático, de lunaticus, originalmente «que vive en la luna», aunque hoy se refiere a «quien padece locura, no continua, sino por intervalos».

Universo, de universus, y este de unus, «uno» + versus, «girado», significa «todo lo que existe» y universal, «perteneciente o relativo al universo», «que pertenece o se extiende a todo el mundo, a todos los países, a todos los tiempos»; mundo, de mundus, «la Tierra o cualquier otro planeta» y sus derivados mundial y mundano, «perteneciente o relativo al mundo» y también «que frecuenta las fiestas y reuniones de la buena sociedad» y orbe, de orbis, «redondez, círculo; esfera terrestre o celeste» y sus parientes órbita, de orbita, orbis, «orbe, camino de un astro en su movimiento de traslación»; nebulosa, observatorio y satélite también proceden del latín, lengua muerta —porque hoy nadie la habla— que, como ves, permanece bien viva en nuestro idioma.

miércoles, 11 de enero de 2012

EL ESPAÑOL NUESTRO: ADOLECER


Publicado 10/01/2012
Autora: María Luisa García Moreno
Periódico Granma, Cuba,
Diciembre del 2011  EL ESPAÑOL NUESTRO: ADOLECER


A solicitud de una lectora, reitero que, al contrario de lo que muchos piensan, adolecer no significa «carecer», sino «tener algún defecto», «caer enfermo» o «padecer algún mal». Etimológicamente, esta palabra procede de doler, y este del latín dõlêre. Nada tiene que ver con adolescente, del latín adolescens, -tis, «hombre joven», participio activo de adolescêre, del que también se deriva el término adulto. Muchas frases inadecuadas se construyen confundiendo el significado de ambas palabras. 

El verbo decidir no tiene en su familia un sustantivo que signifique 'persona que toma las decisiones', de modo que, cuando se quiera expresar esa idea, hay que usar la frase. Ni decisores, ni decidores figuran en el diccionario, por lo menos hasta hoy, y creo que por algún tiempo, pues no aparecen tampoco en los avances de la vigésimo tercera edición del DRAE publicados en internet. Sin embargo, sí existe el adjetivo decisorio, 'que tiene virtud para decidir', el cual no debe ser confundido con decisivo, 'que decide o resuelve', porque aquello 'que posee la virtud para…' no siempre se concreta. El adjetivo decisivo cuenta con numerosos sinónimos: concluyente, definitivo, determinante, irreversible, irrevocable, terminante, categórico, indiscutible, perentorio, absoluto, básico, cardinal, central, esencial, fundamental, resolutivo, supremo, crucial, crítico.

Director, -a. (del latín director, -ōris)puede funcionar como sustantivo oadjetivo y significa 'que dirige', 'persona a cuyo cargo está el régimen o dirección de un negocio, cuerpo o establecimiento especial'. Por su parte, el adjetivo directivo, -a, 'que tiene facultad o virtud de dirigir' también se usa con frecuencia como sustantivo. Como se aprecia, ambas palabras son sinónimos. 

Me preguntan si existe la palabra baca… Pues sí, procede del francés bâche, y este del galo bascanda; aunque inicialmente era el 'sitio en la parte superior de las diligencias y demás coches del camino, donde se colocan equipajes y otros efectos, que se resguardan con una cubierta', hoy se aplica a todo 'artefacto en forma de parrilla que se coloca en el techo de los automóviles para llevar bultos'. Su sinónimo es portaequipaje. 

Entre los remanentes de las lenguas bantúes, traídas a Cuba por esclavos africanos, se encuentran palabras de uso común por parte de toda nuestra población como bemba 'labios gruesos', bilongo 'brujería', macuto 'bulto', sandunga 'picardía', así como muchas otras, cuyo uso se encuentra más localizado en las áreas centrales del territorio nacional. 

Muchos critican el uso de abreviaturas «inventadas» en mensajes a través de celulares o correos electrónicos. En ambos reducir (texto, tiempo de conexión…) puede ser una necesidad. Lo que si me parece imperdonable es que el Festival de Teatro se haya  anunciado como Ktorce Festival. ¿Dónde quedó el respeto por el idioma? 

El sustantivo azar, del árabe hispano azzahr, y este del árabe, «dado», significa 'casualidad, caso fortuito', 'desgracia imprevista'. La locución o frase adverbial  al azar quiere decir 'sin rumbo ni orden'. Su parónimo azahar, también del árabe hispánico azzahár, y este del árabe clásico zahr, «flores», da nombre a la flor blanca, y por antonomasia, la del naranjo, limonero y cidro.

Aprovecho para precisar que antonomasia, del latín antonomasĭa, y este del griego, se refiere a la figura que consisteen poner el nombre apelativo por el propio, o el propio por el apelativo; por ejemplo, Nerón, por un hombre cruel; Apóstol, por José Martí. La frase adverbial por antonomasia denota que a una persona o cosa le conviene el nombre apelativo con que se la designa. 

Como se sabe, cuando el artículo la va inmediatamente antes de un sustantivo femenino que comienza por a tónica, aquel se sustituye por la forma el, de modo que se dice: el águila, el agua, el alma. En concordancia con esta norma, la Fundacióndel Español Urgente recomienda, en lo que a las siglas se refiere, tener muy en cuenta la sílaba tónica del primer sustantivo del nombre abreviado en la sigla. Por eso, debe decirse la ALBA (Alternativa Bolivariana para las Américas), porque el sustantivo femenino alternativa no comienza con vocal tónica —la sílaba tónica es ti—;sin embargo, se dice el ALCA (Área de Libre Comercio de las Américas), porque área sí comienza con a tónica.

Entradas populares

número de páginas