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miércoles, 5 de junio de 2013

Antonio Muñoz Molina gana el Príncipe de Asturias de las Letras por Jesús Ruiz Mantilla

Antonio Muñoz Molina en el hotel de Las Letras, en la Gran Vía de Madrid. / ULY MARTÍN
Después de 13 años, el Premio Príncipe de Asturias de las Letras vuelve a premiar a un escritor en lengua española: Antonio Muñoz Molina. El académico y autor de obras como El jinete polaco, Ardor guerrero, Sefarad y La noche de los tiempos se suma a un galardón que ha distinguido la obra de creadores como Juan Rulfo, Claudio Rodríguez, Günter Grass, Margaret Atwoot, Mario Vargas Llosa, Doris Lessing, Camilo José Cela, Carlos Fuentes, Francisco Ayala y Philip Roth el año pasado.
Entre la imaginación y la creación literaria y la mirada sobre el mundo contemporáneo para crear ficción y ensayo, Muñoz Molina (Úbeda, Jaén, 1956) publicó en 1984 su primer libro, El Robinson urbano, una recopilación de artículos, y debutó en la novela en 1986 con Beatus Ille, y un año después publicó El invierno en Lisboa con la que obtuvo el Premio Nacional de la Crítica.

P.
 Lo que se propone en el libro es atestiguar. Al darse cuenta de que olvidamos tan rápido, cree que es necesario explicar ese pasado tan reciente a los jóvenes de hoy.Su último libro es Todo lo que era sólido (Seix Barral), una serie de ensayos en los que toma el pulso del presente y de España, en especial.Una apreciación esclarecedora sobre su punto de vista se puede reflejar en un pasaje de la entrevista que concedió a soledad Gallego-Díaz para El País Semanal:
R: Sí, porque si no lo hacemos, ni los medios de comunicación ni el sistema educativo van a dar ese testimonio. Lo que se fomenta es que se viva solo en el presente. Un presente que no se entiende, porque se hace creer que las cosas, tal como están ahora, han existido siempre. Que los valores que hay ahora han existido siempre. Y eso no es verdad.

Bibliografía

NOVELA
• Beatus Ille, Seix Barral, 1986
• El invierno en Lisboa, Seix Barral, 1987
• Beltenebros, Seix Barral, 1989
• El jinete polaco, Planeta, 1991
• Los misterios de Madrid, Seix Barral, 1992
• El dueño del secreto, novela corta, Seix Barral, 1994
• Ardor guerrero, Alfaguara, 1995
• Plenilunio, Alfaguara, 1997
• Carlota Fainberg, novela corta, Alfaguara, 1999
• En ausencia de Blanca, novela corta, Alfaguara, 2001
• Sefarad, Alfaguara, 2001
• El viento de la Luna, Seix Barral, 2006
• La noche de los tiempos, Seix Barral, 2009
RELATOS
• Las otras vidas, 4 cuentos, Mondadori, 1988. Contiene:
• Nada del otro mundo, Espasa Calpe, 1993
ENSAYO
• Córdoba de los Omeyas, Planeta, 1991
• La verdad de la ficción, Renacimiento, 1992
• Pura alegría, Alfaguara, 1998
• Max Aub: una mirada española y judía sobre las ruinas de Europa,(conferencia en El Escorial 18.08.1997, cursos de verano en la Universidad Complutense)
• El hombre habitado por la voces, (prólogo a ¡Absalón, Absalón! de Faulkner, Ed. Debate, 1991)
• Sueños realizados: invitación a los relatos de Juan Carlos Onetti, (prólogo a Cuentos completos de Onetti, Alfaguara, 1994)
• Memoria y ficción, (conferencia leída en el ciclo sobre la memoria organizada por José María Ruiz Vargas en 1995)
• La invención de un pasado, (conferencia pronunciada en el Departamento de Lenguas Romanas de la Universidad de Harvard, 23.04.1993)
• Epílogo: Pura alegría, (artículo publicado en ABC en mayo de 1997 con motivo de la publicación de Plenilunio)
• José Guerrero. El artista que vuelve, Diputación Provincial de Granada, 2001
• El atrevimiento de mirar, 9 textos sobre siete pintores y un fotógrafo, Galaxia Gutenberg, 2012
• Todo lo que era sólido, Seix Barral, 2013

miércoles, 6 de junio de 2012

El Príncipe de Asturias corona el magisterio de Philip Roth



  • El galardón se ha anunciado en Oviedo. El escritor estadounidense se impuso a Murakami
  • El escritor estadounidense de origen judío es autor de obras como El lamento de Portnoy
  • Leonard Cohen fue el último premiado


JESÚS RUIZ MANTILLA Madrid 6 JUN 2012 El País
Philip Roth posando en Nueva York
en una imagen de Septiembr del 2010.
/ ERIC THAYER (REUTERS)

El Premio Príncipe Asturias de las Letras ha premiado este año a Philip Roth, uno de los últimos novelistas vivos de la estirpe de grandes nombres de la narrativa norteamericana de la segunda mitad del siglo XX. Tuvo como amigos y maestros a escritores como Bernard Malamud y Saul Below y junto a otros contemporáneos suyos como Thomas Pynchon, John Updike y Norman Mailer abrieron una nueva senda en busca de la gran novela norteamericana. Lo mismo considera el jurado que le ha otorgado el premio y que le coloca "en la tradición de Dos Passos, Scott Fitzgerald, Hemingway, Faulkner, Bellow o Malamud".

De origen judío, Roth (Newark, 1933) es autor de títulos como El lamento de Portnoy, la 'trilogía americana' (Pastoral americana, Me casé con un comunista y La mancha humana), La conjura contra América, Elegía y Némesis. Desde que publicara en 1959 Adiós Columbus, Roth ha recibido todos los premios más importantes de Estados Unidos y en el exterior, desde el National Book en su país hasta el Booker en Inglaterra, pasando por el Pulitzer y el Nacional de la Crítica. Solo le falta el Nobel aunque cada año es uno de los nombres que más suena -¿será 2012 su año?-. En su obra ha explorado la Gran Depresión, la Segunda Guerra Mundial o el macartismo. Desde que publicó su cuarto libro, El Lamento de Portnoy (1969), se convirtió en uno de los referentes imprescindibles del panorama literario universal. Dentro de su vasta producción, hay varias obras de gran envergadura, como la serie de novelas protagonizadas por su alter ego, Nathan Zuckerman.

El escritor estadounidense Philip Roth y el japonés Haruki Murakami llegaron hasta la última ronda de votaciones. En esta edición se han presentado 24 candidatos de 19 nacionalidades, entre los que también se encuentraban la autora canadiense Alice Munro, el estadounidense Jonathan Franzen y el irlandés John Banville.

La rabia tejida y atemperada de maestría de Philip Roth es el justo y debido reconocimiento al facedor de una literatura total, arriesgada, tensa, desesperada, el reconocimiento a un nombre que ha marcado tres generaciones de autores y lectores por su cruda contundencia, por su desprecio a las concesiones, por su autenticidad.

A Philip Roth no le gusta la verborrea. Cara a cara, en la oficina que su agente, el Chacal, tiene en Manhattan, resulta un tipo cuya aspereza va cayendo a medida que se interesa en la conversación. Rey de la autoficción, a través de sí mismo y algunos alter ego que ya forman parte de la leyenda literaria universal como Nathan Zuckerman o David Kepesh, ha fundido sin contemplaciones el mundo que le rodea.

Explorador del sexo en todas las edades y vertientes, nutre sus novelas de una desesperación vital y autoparódica muy sana que le han llevado a explorarlo en propuestas surrealistas como El pecho o crepusculares como El animal moribundo, adaptada al cine por Isabel Coixet. Obsesionado con el judaísmo y el desarraigo, memorialista peculiar en obras como Los hechos o Patrimonio; criado en un Nueva Jersey del que advierte a los curiosos sobre las visitas –“no vaya, le pueden pegar un tiro”-, Roth ha escudriñado la vejez, la figura del padre y los traumas y simas de la América contemporánea en novelas impactantes que van desde El lamento de Portnoy a la emocionante Némesis, donde cuenta la caída de los héroes en un barrio asolado por la polio.


Su trilogía de América –Pastoral americana, Me casé con un comunista o esa obra maestra que es La mancha humana- ahonda en el ADN de una grandeza desolada entre los años cuarenta y la época de Clinton, lo mismo que en ‘Sale el espectro’ da un vuelco al nefasto periodo de Bush sin pelos en la lengua. No tarda Roth en aplicar el bisturí a los tiempos que vive y atestigua. No da tregua a un discurso tan hondo como pesimista y comprometido. Es un autor de pluma ardiente y examen de conciencia permanente, un referente estético y moral que también se sabe en deuda con nombres fundamentales e influencias tales como Saul Bellow, John Updike o Bashevis Singer. Su nombre engrandece la cuenta de un premio más que merecido.

Los otros candidatos

Gabriel García Márquez, propuesto por el cineasta Woody Allen es otro de los candidatos, con el francés Dominique Lapierre, el chino Yan Lianke, el guatemalteco Rodrigo Rey Rosa, el senegalés Cheikh Hamidou Kane o el novelista Antonio Gala, el único español que opta al premio.

Desde la tarde del martes se reunía en Oviedo el Jurado encargado de otorgar el Premio Príncipe de Asturias de las Letras 2012, quinto de los ocho galardones internacionales que convoca la Fundación. El jurado, presidido por el director de la Real Academia Española, Jose Manuel Blecua está formado por Luis María Anson Oliart, Juan José Armas Marcelo, Xuan Bello Fernández, Blanca Berasátegui, Garaizábal, José Manuel Blecua Perdices, Amelia Castilla Alcolado, Juan Cruz Ruiz, José Luis García Martín, Álex Grijelmo García, Manuel Llorente Manchado, Rosa Navarro Durán, Soledad Puértolas Villanueva, Fernando Rodríguez Lafuente, Fernando Sánchez Dragó, Diana Sorensen, Sergio Vila-Sanjuán y Román Suárez Blanco (secretario).

El Premio está dotado con un diploma, una insignia, una escultura de Joan Miró –símbolo representativo del galardón– y la cantidad en metálico de 50.000 euros.

El año pasado la Fundación Príncipe de Asturias concedía el galardón a la poesía cantada de Leonard Cohen. El cantante ya había estado nominado en la categoría de Artes, pero por primera vez el premio iba a parar un cantante de rock.


Acta del jurado

Reunido en Oviedo el Jurado del Premio Príncipe de Asturias de las Letras 2012, integrado por D. Luis María Anson Oliart, D. J. J. Armas Marcelo, D. Xuan Bello Fernández, D.ª Blanca Berasátegui Garaizábal, D.ª Amelia Castilla Alcolado, D. Juan Cruz Ruiz, D. José Luis García Martín, D. Álex Grijelmo García, D. Manuel Llorente Manchado, D.ª Rosa Navarro Durán, D.ª Soledad Puértolas Villanueva, D. Fernando Rodríguez Lafuente, D. Fernando Sánchez Dragó, D.ª Diana Sorensen, D. Sergio Vila-Sanjuan Robert, presidido por D. José Manuel Blecua Perdices y actuando como secretario D. Román Suárez Blanco, acuerda por mayoría conceder el Premio Príncipe de Asturias de las Letras 2012 al escritor Philip Roth. La obra narrativa de Philip Roth forma parte de la gran novelística estadounidense, en la tradición de Dos Passos, Scott Fitzgerald, Hemingway, Faulkner, Bellow o Malamud. Personajes, hechos, tramas conforman una compleja visión de la realidad contemporánea que se debate entre la razón y los sentimientos, como el signo de los tiempos y el desasosiego del presente. Posee una calidad literaria que se muestra en una escritura fluida e incisiva.

Bibliografía de un gran novelista


Némesis (2011)
La humillación (2010)
El juicio de la historia: Escritos 1920-1939 (2009)
Engaño (2009)
Indignación (2009)
Lecturas de mí mismo (2008)
Nuestra pandilla (2008)
Los hechos (2008)
Sale el espectro (2007)
El profesor del deseo (2007)
Deudas y dolores (2007)
Elegía (2006)
La conjura contra América (2005)
Patrimonio. Una historia verdadera (2003)
El oficio: Un escritor, sus colegas y sus obras (2003)
El animal moribundo (2002)
La mancha humana (2000)
Me casé con un comunista (1998)
Pastoral americana (1997)
El teatro de Sabbath (1997)
Operación Shylock (1996)
Decepción (1990)
La contravida (1987)
La lección de anatomía (1983)
Zuckerman (1981)
Zuckerman encadenado (1981)
El escritor fantasma (1979)
Mi vida como hombre (1975)
La gran novela americana (1974)
El pecho (1972)
El lamento de Portnoy (1969)
Cuando ella era buena (1967)
Huida (1962)
Goodbye, Columbus (1960)

jueves, 2 de junio de 2011

Leonard Cohen, Príncipe de Asturias de las Letras

El jurado destaca el "imaginario sentimental" creado por el intérprete



I. SEISDEDOS - Madrid  ELPAIS.com - Cultura - 01-06-2011

La poesía cantada, esas novelas de seis minutos y pico, la prosa mecida por inconfundibles melodías folk le han valido al músico Leonard Cohen (Montreal, 1934) el Premio Príncipe de Asturias de las Letras. Por sus canciones de marcado carácter literario, sí, pero también por su obra no cantada, libros como Flores para Hitler, Los hermosos vencidos, Comparemos mitologías, o la novela El juego favorito.



Con esta decisión, el jurado de los galardones hace realidad una vieja amenaza de la Academia Sueca: conceder su máxima distinción literaria a un simple cantante de rock. A lo mejor el Nobel nunca acaba por recaer en Bob Dylan, pero sí ha merecido un Príncipe de Asturias el cantautor canadiense cuyas letras (Suzanne, Last year's man, So long Marianne, Joan of Arc. Famous Blue Raincoat o I'm your man) son leídas con la reverencia debida a las grandes obras de la literatura por generaciones de oyentes.



El jurado ha destacado el "imaginario sentimental" creado por Leonard Cohen, en el que "la poesía y la música se funden en un valor inalterable".



Posiblemente ahora cobre todo su sentido el hecho de que la carrera de Cohen, fenomenal recitador de voz grave y ascendencia lituana, comenzase en los cenáculos literarios en aquellos años 60 en los que la generación que revisó las tradiciones del folk introdujo la sensibilidad poética de autores estadounidenses como Walt Whitman o Henry David Thoreau. Su novela de debú, El juego favorito, tomó la forma de un libro de aprendizaje.



Después vendría el fichaje por Columbia Records, auspiciado por John Hammond. Y su estreno discográfico, Songs of Leonard Cohen, acaso uno de los mejores álbumes de la historia del rock. Se abría con Suzanne, una letra dedicada platónicamente a una bailarina canadiense que ya daba idea de unas inquietudes poéticas, algo nada común en la industria de la música: "Y cuando tratas de decirle / que careces de amor para ofrecer / te coge y te mece entre sus brazos / dejando que el río conteste / que siempre fuiste su amante".



La pulsión estilística de Cohen nunca desapareció desde entonces, en discos como Songs from a Room (1969), Songs of Love and Hate (1971), Death of a Ladies' Man (1977, con producción de Phil Spector), I'm Your Man (1988) o su último álbum de estudio, Dear Heather(2004).



Cohen visitó España por última vez en 2010 en una gira enmarcada en un tour monumental, espoleado por la pertinaz ruina en la que se quedó tras el último divorcio. El tour le llevó por todo el mundo desde 2009 (en realidad, eran dos giras enlazadas). Una prueba de lo que se pudo ver en aquellos conciertos está contenida en Live in London (2009). Cohen firmó un brillante capítulo en su relación con España cuando colaboró con sus composiciones para un disco de Enrique Morente, Omega (1996). El Festival Internacional de Benicàssim fue testigo del reencuentro entre ambas leyendas de la música.



El galardón, que el año pasado recayó en el escritor libanés Amin Maalouf, reconoce a las personas cuya labor creadora o de investigación representen una contribución relevante a la cultura universal en los campos de la literatura o de la lingüística.



De los ocho galardones que convoca la Fundación Príncipe de Asturias, el de las Letras ha sido el quinto en fallarse en la presente edición. La entrega de los premios será en otoño en el teatro ovetense Campoamor, presidida por don Felipe de Borbón. Cada premio está dotado con 50.000 euros y una escultura creada expresamente por Joan Miró.




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