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viernes, 21 de febrero de 2014

Textos de la Generación del 27

“Brindis”
A mis amigos de Santander que festejaron
mi nombramiento profesional.

Debiera hora deciros: —«Amigos,
muchas gracias», y sentarme, pero sin ripios.
Permitidme que os lo diga en tono lírico,
en verso, sí, pero libre y de capricho.
Amigos:
dentro de unos días me veré rodeado de chicos,
de chicos torpes y listos,
y dóciles y ariscos,
a muchas leguas de este Santander mío,
en un pueblo antiguo,
tranquilo
y frío,
y les hablaré de versos y de hemistiquios,
y del Dante, y de Shakespeare, y de Moratín (hijo),
y de pluscuamperfectos y de participios,
y el uno bostezará y el otro me hará un guiño.
Y otro, seguramente el más listo,
me pondrá un alias definitivo.
Y así pasarán cursos monótonos y prolijos.
Pero un día tendré un discípulo,
un verdadero discípulo,
y moldearé su alma de niño
y le haré hacerse nuevo y distinto,
distinto de mí y de todos: él mismo.
Y me guardará respeto y cariño.
Y ahora os digo:
amigos,
brindemos por ese niño,
por ese predilecto discípulo,
por que mis dedos rígidos
acierten a moldear su espíritu,
y mi llama lírica prenda en su corazón virgíneo,
y porque siga su camino
intacto y limpio,
y porque este mi discípulo,
que inmortalice mi nombre y mi apellido,
... sea el hijo,
el hijo
de uno de vosotros, amigos.


Gerardo Diego

… … … … … … … … … …

“Oda al rey de Harlem”

Con una cuchara
arrancaba los ojos a los cocodrilos
y golpeaba el trasero de los monos.
Con una cuchara.

Fuego de siempre dormía en los pedernales,
y los escarabajos borrachos de anís
olvidaban el musgo de las aldeas.

Aquel viejo cubierto de setas
iba al sitio donde lloraban los negros
mientras crujía la cuchara del rey
y llegaban los tanques de agua podrida.

Las rosas huían por los filos
de las últimas curvas del aire,
y en los montones de azafrán
los niños machacaban pequeñas ardillas
con un rubor de frenesí manchado.

Es preciso cruzar los puentes
y llegar al rubor negro
para que el perfume de pulmón
nos golpee las sienes con su vestido
de caliente piña.

Es preciso matar al rubio vendedor de aguardiente
a todos los amigos de la manzana y de la arena,
y es necesario dar con los puños cerrados
a las pequeñas judías que tiemblan llenas de burbujas,
para que el rey de Harlem cante con su muchedumbre,
para que los cocodrilos duerman en largas filas
bajo el amianto de la luna,
y para que nadie dude de la infinita belleza
de los plumeros, los ralladores, los cobres y las cacerolas de las cocinas.

¡Ay, Harlem! ¡Ay, Harlem! ¡Ay, Harlem!
No hay angustia comparable a tus rojos oprimidos,
a tu sangre estremecida dentro del eclipse oscuro,
a tu violencia granate sordomuda en la penumbra,
a tu gran rey prisionero, con un traje de conserje.

Tenía la noche una hendidura
y quietas salamandras de marfil.
Las muchachas americanas
llevaban niños y monedas en el vientre,
y los muchachos se desmayaban
en la cruz del desperezo.

Ellos son.
Ellos son los que beben el whisky de plata
junto a los volcanes
y tragan pedacitos de corazón
por las heladas montañas del oso.

Aquella noche el rey de Harlem,
con una durísima cuchara
arrancaba los ojos a los cocodrilos
y golpeaba el trasero de los monos.
Con una cuchara.
Los negros lloraban confundidos
entre paraguas y soles de oro,
los mulatos estiraban gomas, ansiosos de llegar al torso blanco,
y el viento empañaba espejos
y quebraba las venas de los bailarines.

Negros, Negros, Negros, Negros.

La sangre no tiene puertas en vuestra noche boca arriba.
No hay rubor. Sangre furiosa por debajo de las pieles,
viva en la espina del puñal y en el pecho de los paisajes,
bajo las pinzas y las retamas de la celeste luna de cáncer.

Sangre que busca por mil caminos muertes enharinadas y ceniza de nardos,
cielos yertos, en declive, donde las colonias de planetas
rueden por las playas con los objetos abandonados.

Sangre que mira lenta con el rabo del ojo,
hecha de espartos exprimidos, néctares de subterráneos.
Sangre que oxida el alisio descuidado en una huella
y disuelve a las mariposas en los cristales de la ventana.

Es la sangre que viene, que vendrá
por los tejados y azoteas, por todas partes,
para quemar la clorofila de las mujeres rubias,
para gemir al pie de las camas ante el insomnio de los lavabos
y estrellarse en una aurora de tabaco y bajo amarillo.

Hay que huir,
huir por las esquinas y encerrarse en los últimos pisos,
porque el tuétano del bosque penetrará por las rendijas
para dejar en vuestra carne una leve huella de eclipse
y una falsa tristeza de guante desteñido y rosa química.

Es por el silencio sapientísimo
cuando los camareros y los cocineros y los que limpian con la lengua
las heridas de los millonarios
buscan al rey por las calles o en los ángulos del salitre.

Un viento sur de madera, oblicuo en el negro fango,
escupe a las barcas rotas y se clava puntillas en los hombros;
un viento sur que lleva
colmillos, girasoles, alfabetos
y una pila de Volta con avispas ahogadas.

El olvido estaba expresado por tres gotas de tinta sobre el monóculo,
el amor por un solo rostro invisible a flor de piedra.
Médulas y corolas componían sobre las nubes
un desierto de tallos sin una sola rosa.

A la izquierda, a la derecha, por el sur y por el norte,
se levanta el muro impasible
para el topo, la aguja del agua.
No busquéis, negros, su grieta
para hallar la máscara infinita.
Buscad el gran sol del centro
hechos una piña zumbadora.
El sol que se desliza por los bosques
seguro de no encontrar una ninfa,
el sol que destruye números y no ha cruzado nunca un sueño,
el tatuado sol que baja por el río
y muge seguido de caimanes.

Negros, Negros, Negros, Negros.

Jamás sierpe, ni cebra, ni mula
palidecieron al morir.
El leñador no sabe cuándo expiran
los clamorosos árboles que corta.
Aguardad bajo la sombra vegetal de vuestro rey
a que cicutas y cardos y ortigas tumben postreras azoteas.

Entonces, negros, entonces, entonces,
podréis besar con frenesí las ruedas de las bicicletas,
poner parejas de microscopios en las cuevas de las ardillas
y danzar al fin, sin duda, mientras las flores erizadas
asesinan a nuestro Moisés casi en los juncos del cielo.

¡Ay, Harlem, disfrazada!
¡Ay, Harlem, amenazada por un gentío de trajes sin cabeza!
Me llega tu rumor,
me llega tu rumor atravesando troncos y ascensores,
a través de láminas grises,
donde flotan sus automóviles cubiertos de dientes,
a través de los caballos muertos y los crímenes diminutos,
a través de tu gran rey desesperado
cuyas barbas llegan al mar.

Federico García Lorca

… … … … … … … … … …

LA VOZ A TI DEBIDA
Versos 1449 a 1470
Perdóname por ir así buscándote
tan torpemente, dentro
de ti.
Perdóname el dolor, alguna vez.
Es que quiero sacar
de ti tu mejor tú.
Ése que no te viste y que yo veo,
nadador por tu fondo, preciosísimo.
Y cogerlo
y tenerlo yo en alto como tiene
el árbol la luz última
que le ha encontrado al sol.
Y entonces tú
en su busca vendrías, a lo alto.
Para llegar a él
subida sobre ti, como te quiero,
tocando ya tan sólo a tu pasado
con las puntas rosadas de tus pies,
en tensión todo el cuerpo, ya ascendiendo
de ti a ti misma.
Y que a mi amor entonces, le conteste
la nueva criatura que tú eras.
Pedro Salinas
… … … … … … … … … …

¡Cima de la delicia!
Todo en el aire es pájaro.
Se cierne lo inmediato
Resuelto en lejanía.

¡Hueste de esbeltas fuerzas!
¡Qué alacridad de mozo
En el espacio airoso,
Henchido de presencia!

El mundo tiene cándida
Profundidad de espejo.
Las más claras distancias
Sueñan lo verdadero.

¡Dulzura de los años
Irreparables! ¡Bodas
Tardías con la historia
Que desamé a diario!

Más, todavía más.
Hacia el sol, en volandas
La plenitud se escapa.
¡Ya sólo sé cantar!


Jorge Guillén
… … … … … … … … … …

Si mi voz muriera en tierra,
llevadla al nivel del mar
y dejadla en la ribera.

Llevadla al nivel del mar
y nombradla capitana
de un blanco bajel de guerra.

¡Oh mi voz condecorada
con la insignia marinera:
sobre el corazón un ancla
y sobre el ancla una estrella
y sobre la estrella el viento
y sobre el viento la vela!
Rafael Alberti
… … … … … … … … … …

“Romance sonámbulo”.
A Gloria Giner y Fernando de los Ríos

Verde que te quiero verde.
Verde viento. Verdes ramas.
El barco sobre la mar
y el caballo en la montaña.
Con la sombra en la cintura
ella sueña en su baranda
verde carne, pelo verde,
con ojos de fría plata.
Verde que te quiero verde.
Bajo la luna gitana,
las cosas la están mirando
y ella no puede mirarlas.

Verde que te quiero verde.
Grandes estrellas de escarcha,
vienen con el pez de sombra
que abre el camino del alba.
La higuera frota su viento
con la lija de sus ramas,
y el monte, gato garduño,
eriza sus pitas agrias.
¿Pero quién vendrá? ¿Y por dónde...?
Ella sigue en su baranda,
verde carne, pelo verde,
soñando en la mar amarga.

Compadre, quiero cambiar
mi caballo por su casa,
mi montura por su espejo,
mi cuchillo por su manta.
Compadre, vengo sangrando
desde los puertos de Cabra.

Si yo pudiera, mocito,
este trato se cerraba.
Pero yo ya no soy yo,
ni mi casa es ya mi casa.

Compadre, quiero morir
decentemente en mi cama.
De acero, si puede ser,
con las sábanas de holanda.
¿ No veis la herida que tengo
desde el pecho a la garganta?

Trescientas rosas morenas
lleva tu pechera blanca.
Tu sangre rezuma y huele
alrededor de tu faja.
Pero yo ya no soy yo.
Ni mi casa es ya mi casa.

Dejadme subir al menos
hasta las altas barandas,
¡Dejadme subir!, dejadme
hasta las altas barandas.
Barandales de la luna
por donde retumba el agua.

Ya suben los dos compadres
hacia las altas barandas.
Dejando un rastro de sangre.
Dejando un rastro de lágrimas.
Temblaban en los tejados
farolillos de hojalata.
Mil panderos de cristal,
herían la madrugada.

Verde que te quiero verde,
verde viento, verdes ramas.
Los dos compadres subieron.
El largo viento dejaba
en la boca un raro gusto
de hiel, de menta y de albahaca.

¡Compadre! ¿Dónde está, dime?
¿Dónde está tu niña amarga?

¡Cuántas veces te esperó!
¡Cuántas veces te esperara,
cara fresca, negro pelo,
en esta verde baranda!

Sobre el rostro del aljibe,
se mecía la gitana.
Verde carne, pelo verde,
con ojos de fría plata.
Un carámbano de luna
la sostiene sobre el agua.
La noche se puso íntima
como una pequeña plaza.
Guardias civiles borrachos
en la puerta golpeaban.

Verde que te quiero verde.
Verde viento. Verdes ramas.
El barco sobre la mar.
Y el caballo en la montaña.
Federico García Lorca
… … … … … … … … … …

“NANAS DE LA CEBOLLA”
La cebolla es escarcha
cerrada y pobre:
escarcha de tus días
y de mis noches.
Hambre y cebolla:
hielo negro y escarcha
grande y redonda.
En la cuna del hambre
mi niño estaba.
Con sangre de cebolla
se amamantaba.
Pero tu sangre,
escarchada de azúcar,
cebolla y hambre.
Una mujer morena,
resuelta en luna,
se derrama hilo a hilo
sobre la cuna.
Ríete, niño,
que te tragas la luna
cuando es preciso.
Alondra de mi casa,
ríete mucho.
Es tu risa en los ojos
la luz del mundo.
Ríete tanto
que en el alma al oírte,
bata el espacio.
Tu risa me hace libre,
me pone alas.
Soledades me quita,
cárcel me arranca.
Boca que vuela,
corazón que en tus labios
relampaguea.
Es tu risa la espada
más victoriosa.
Vencedor de las flores
y las alondras.
Rival del sol.
Porvenir de mis huesos
y de mi amor.
La carne aleteante,
súbito el párpado,
el vivir como nunca
coloreado.
¡Cuánto jilguero
se remonta, aletea,
desde tu cuerpo!
Desperté de ser niño.
Nunca despiertes.
Triste llevo la boca.
Ríete siempre.
Siempre en la cuna,
defendiendo la risa
pluma por pluma.
Ser de vuelo tan alto,
tan extendido,
que tu carne parece
cielo cernido.
¡Si yo pudiera
remontarme al origen
de tu carrera!
Al octavo mes ríes
con cinco azahares.
Con cinco diminutas
ferocidades.
Con cinco dientes
como cinco jazmines
adolescentes.
Frontera de los besos
serán mañana,
cuando en la dentadura
sientas un arma.
Sientas un fuego
correr dientes abajo
buscando el centro.
Vuela niño en la doble
luna del pecho.
Él, triste de cebolla.
Tú, satisfecho.
No te derrumbes.
No sepas lo que pasa
ni lo que ocurre.

Miguel Hernández
… … … … … … … … … …

“Te quiero”
Te lo he dicho con el viento,
jugueteando como animalillo en la arena
o iracundo como órgano impetuoso;
Te lo he dicho con el sol,
que dora desnudos cuerpos juveniles
y sonríe en todas las cosas inocentes;
Te lo he dicho con las nubes,
frentes melancólicas que sostienen el cielo,
tristezas fugitivas;
Te lo he dicho con las plantas,
leves criaturas transparentes
que se cubren de rubor repentino;
Te lo he dicho con el agua,
vida luminosa que vela un fondo de sombra;
te lo he dicho con el miedo,
te lo he dicho con la alegría,
con el hastío, con las terribles palabras.
Pero así no me basta:
más allá de la vida,
quiero decírtelo con la muerte;
más allá del amor,
quiero decírtelo con el olvido.
 Luis Cernuda
… … … … … … … … … …

“ADOLESCENCIA”
     
Vinieras y te fueras dulcemente,
de otro camino
a otro camino. Verte,
y ya otra vez no verte.
Pasar por un puente a otro puente.
—El pie breve,
la luz vencida alegre—.
      Muchacho que sería yo mirando
aguas abajo la corriente,
y en el espejo tu pasaje
fluir, desvanecerse.

Vicente Aleixandre

martes, 26 de marzo de 2013

"Ve la luz Poeta en Nueva York tal y como García Lorca lo concibió" por JESÚS RUIZ MANTILLA


Publicado por primera vez el poemario manuscrito entregado por el poeta antes de morir


Apuntes manuscritos de Lorca sobre 'Nacimiento de Cristo'.
Cuando Federico García Lorca fue la víspera del día 13 de julio de 1936 al despacho de José Bergamín y no lo encontró, le dejó una nota manuscrita: “He estado a verte y creo que volveré mañana”.
Mañana fue nunca.
El poeta partió a Granada pocos días antes de que estallara la guerra. Creyó, inocente, que allí se encontraría más seguro.
Lo que le dejó a su editor encima de la mesa en la redacción de la revistaCruz y Raya fue el original manuscrito, mecanografiado, ordenado por partes y estructurado en 35 poemas y 10 secciones de lo que acabaría siendo una obra maestra que cambiaría para siempre la literatura: Poeta en Nueva York. El resto de la historia es conocida; Lorca murió, el original pasó por toda clase de vicisitudes y nunca, hasta ahora, se había publicado en el orden indicado por su autor.
El texto no apareció hasta 2003. Lo compró por 194.000 euros en una subasta la Fundación García Lorca. Hasta ese día de junio, las polémicas y el misterio habían rodeado las auténticas intenciones de Lorca. La editorial Galaxia Gutenberg / Círculo de Lectores hará llegar a las librerías la semana que viene la versión que al poeta le hubiese gustado tener entre las manos. Se acompaña un estudio minucioso del profesor de la Universidad de Virginia Andrew A. Anderson y reproducciones de los originales donde se puede leer el texto escrito a mano y las correcciones sobre las piezas mecanografiadas.

La fundación compró el original en 2003 en una subasta
El libro iba a titularse por consejo de Pablo Neruda Introducción a la muerte. Demasiado premonitorio, pero inevitablemente veraz. Luego fue suavizado. La realidad, no tanto. El resultado es una obra inacabada —autor y editor hubiesen llevado a cabo un trabajo conjunto para darle la forma definitiva—, aunque no por ello menos valiosa, menos impactante, menos crucial.

El libro se iba a llamar ‘Introducción a la muerte’, por consejo de Neruda
La epopeya del manuscrito es digna de un relato épico. Cuando estalla la guerra, Bergamín se lleva al exilio los poemas concebidos en la Universidad de Columbia en 1929. “Lorca quiere que se incluyan la gran mayoría, pero no todos. A los sobrantes se les ha dado en llamar huérfanos”, afirma Anderson.
Intenta publicarlo en París, pero el ajetreo de su nueva vida en el extranjero y, muy probablemente las dudas o la imposibilidad de hallar algunos poemas que Lorca indicó que se incluyeran sin dejar copia, impidió que la empresa llegara a buen puerto. En ese tiempo, sin embargo, se realizaron dos versiones mecanografiadas que sirvieron para las primeras ediciones.


'Ruina', con la última estrofa tachada.
Después viajó a México: “Allí, Bergamín le regala el manuscrito a Jesús de Ussía, que había apoyado económicamente su editorial Séneca. Años más tarde, cuando Ussía sale de México, lo deja con otras posesiones suyas almacenadas a cargo de un pariente, Ernesto de Oteyza”, comenta Anderson. Su viuda se lo regala a su vez a la actriz Manolita Saavedra que lo guarda en su casa de Cuernavaca hasta los años noventa. Cuando se da cuenta de que se trata de una pieza muy buscada, decide venderla. Sale a subasta en 1999, pero no es hasta 2003 cuando lo adquiere la fundación.
A partir de entonces ha sido cuidadosamente estudiado. Allí se encontraban las respuestas a las polémicas padecidas por Bergamín por haber, según muchos, traicionado las intenciones del autor. Hubo decisiones que tomó por pura necesidad, ya que algunos poemas, como Crucifixión —adquirido en subasta por el Ministerio de Cultura en 2007—, no se pudieron incluir porque estaban perdidos. Pese a que Lorca reclamó el original deCrucifixión a Miguel Benítez Inglott, a quien se lo había regalado, el poeta no obtuvo respuesta. “En general, las críticas no han sido justas. No conocíamos todos los detalles del proceso y sin esa apreciación es difícil juzgar”, agrega Anderson.

La versión mexicana es la que mayor polémica ha generado
La historia de la publicación de Poeta en Nueva York también es digna de ser contada. Desde 1930 a 1935, son incontables las alusiones al libro escrito durante su viaje a EE UU y que Lorca pensaba publicar. Pero la guerra truncó aquella necesaria última conversación entre autor y editor. Desconocida la fuente principal por los expertos, sin completar la lista de poemas que a Lorca le hubiese gustado incluir —algunos se habían dado a conocer en revistas y otros los había regalado a amigos—, la recopilación costó lo suyo e incluyó 32 poemas.
Pero vio la luz. Primero en Estados Unidos y más o menos en la misma época en México, adonde Bergamín había llegado con una delegación de la Junta de Cultura Española, de la que fue primer presidente. En México, Bergamín fundó la editorial Séneca, fiel a los principios de Ediciones del Árbol, donde hubiese sido publicado el poemario en España.

Al estallar la guerra, Bergamín se llevó el texto consigo al exilio
Durante su estancia en Estados Unidos le ofreció la primicia mundial a William Warder Norton para sacarlo a la luz en Nueva York. La versión mexicana es la que mayor polémica ha generado. Pero sobre todo fue, según Anderson, por el trabajo de edición efectuado por Emilio Prados. En palabras de este estudioso, Prados cambió varias cosas, corrigió la puntuación e incluyó apéndices.


Primera página, 'Poema doble del Lago Eden'.
Pese a tanto contratiempo, la huella de la obra ya comenzaba a marcar su camino. “Ha inspirado a muchos poetas de distintas nacionalidades y en distintas épocas. Con Residencia en la tierra I y II, se produce el parangón de cierto tipo de estilo vanguardista en estos años. Bajo muchos aspectos, se trata de un texto muy comparable con La tierra baldíade T. S. Eliot. Gracias a la segunda traducción al inglés, de 1955, ha influido en muchos poetas estadounidenses”, asegura Anderson.
Hoy, tras una vida llena de trasiego, interrogantes y polémicas, el público tiene acceso a, si no la última, sí la penúltima palabra de Lorca acerca de la concepción definitiva de su obra más abierta, universal y sin embargo enigmática. “Asesinado por el cielo”,escribía el poeta en el primer verso deVuelta de paseo, mientras escudriñaba su soledad y su asombro en su estancia de la Universidad de Columbia, donde parió la mayoría de estos poemas.
Resucitado ahora para su definitiva posteridad con la edición que él soñó, descansa el poeta quizás, donde quiera que esté, un poco más en paz.

Un viaje mítico


La portada estadounidense de la obra.
Federico García Lorca dejó España por primera vez en su vida en elverano de 1929.
Tras un fugaz paso por París, el poeta llegó a Nueva York, donde pasó al menos nueve meses. Se alojó en la Universidad de Columbia.
En marzo de 1930 partió en trenrumbo a Cuba. Desde Key West en Florida tomó un ferry que lo llevaría a La Habana, ciudad donde pasó unos tres meses.
Un transatlántico llevó de vuelta al escritor (y al manuscrito que ahora ve la luz) a Cádiz en julio de ese mismo año. De vuelta en España, no tuvo prisa por editar Poeta en nueva York.

lunes, 13 de agosto de 2012

‘La injusticia’, de Dámaso Alonso, el erudito de la Generación del Veintisiete por Luis Martínez González


Un poema estremecedor perteneciente a Hijos de la ira



Si bien es cierto que casi todos los integrantes de la Generación o Grupo Poético del Veintisiete destacan por su alto nivel cultural y por su labor docente –Pedro SalinasGerardo Diego o Jorge Guillén, por ejemplo, fueron profesores de Literatura-, uno de ellos sobresale en esta faceta respecto a los demás, ya que a ello añade una ingente labor de crítica literaria e investigación lingüística. Se trata de Dámaso Alonso (Madrid, 1898-1990), quién, además, como poeta constituye una figura original dentro del grupo.
Dámaso Alonso nació en Madrid (en la foto)
Dámaso Alonso nació en Madrid (en la foto, la famosa Gran Vía)
Y ello no sólo por lo personal de su producción lírica sino también porque siempre fue un tanto independiente del mismo. Él lo reconocía en 1948 al decir: “he acompañado a esta generación como crítico, apenas como poeta….las doctrinas estéticas de hacia 1927, que para otros fueron estimables, a mí me resultaron heladoras de todo impulso creativo. Para expresarme en libertad necesité la terrible sacudida de la guerra española”.
En efecto, si bien fue compañero de los autores del Grupo del Veintisiete y estudió su obra, la labor lírica de Dámaso Alonso desborda con mucho los límites estéticos de aquéllos para abrir nuevos cauces y desembocar en otras preocupaciones. Así, tras dos libros –Poemas puros, poemillas de la ciudad y El viento y el verso- que podrían calificarse como poesía pura (en el sentido de sencilla, no de deshumanizada), publica Hijos de la ira. Este volumen, aparecido en 1944 es realmente estremecedor. Tras la sacudida de la Guerra Civil española y en plena contienda mundial, constituye un enorme grito de protesta contra un mundo presidido por el caos y la angustia. Al tono existencial contribuye en gran medida la forma: está escrito en versículos, que presentan un ritmo obsesivo, y con un lenguaje brutal y alucinante. No es casual que el propio Alonso calificara la obra como “poesía desarraigada”.

A este libro pertenece el impresionante poema ‘La injusticia’, cuyo sólo principio –”¿De qué sima te yergues, sombra negra?”- nos da idea de su contenido, que, no obstante, se divide en dos partes bien diferenciadas: la primera compuesta por versos exaltados que califican terriblemente a la propia injusticia y la segunda, en que el poeta se erige en muro contra ella al oponerle el amor (“no apagarás la brasa del gran amor que fulge dentro del corazón, bestia maldita”).
Dámaso Alonso fue profesor en Oxford
Dámaso Alonso fue profesor de la Universidad de Oxford (en la foto)
Por tanto, el autor halla, aún dentro de tanta maldad, un hueco para la esperanza. Destacan igualmente en la composición las imágenes, verdaderamente espléndidas y, en cierta forma, próximas al Surrealismo. Es ‘La injusticia’ en concreto e ‘Hijos de la ira’ en general una obra impresionante, uno de los poemarios fundamentalesde la lírica española del siglo XX.
No en balde, inicia una tendencia llamada, precisamente, “Poesía desarraigada” a la que se adscriben autores de la talla de Eugenio de Nora o Victoriano Cremer, que tendrá su órgano de expresión en la revista ‘Espadaña’ y que se opondrá tajantemente a ese otro tipo de lírica que se complace en la descripción de la belleza. Es en este sentido en el que puede considerarse a Dámaso Alonso como un creador que supera los gustos estéticos del Grupo del Veintisiete para erigirse en puente entre varias generaciones de poetas. Y ello por no mencionar su excepcional labor de crítica literaria, no sólo como lúcido analista de la obra de grandes escritores, sino también como introductor de la Estilística en España. Todo ello le convierte en una figura esencial para las letras castellanas.

lunes, 16 de julio de 2012

"La generación del 27 pide auxilio" por ALEJANDRO TORRÚS


La conservación y difusión de los legados literarios de Rafael Alberti, Federico García Lorca y Miguel Hernández se encuentran pendientes de un hilo debido a la crisis económica, a pugnas políticas y a choques entre herederos e instituciones

ALEJANDRO TORRÚS Madrid  Público
Lorca, María Teresa León y Rafael Alberti
Sufrieron la represión del régimen dictatorial de Francisco Franco. Lorca fue fusilado, Alberti tuvo que exiliarse, primero en Francia y, después en Argentina, mientras que Miguel Hernández murió enfermo en una cárcel de Alicante. Sus escritos fueron silenciados durante largos años y su categoría intelectual fue ninguneada. Debieron pasar cuarenta largos años para que su generación, la del 27, fuera reconocida como una de las más importantes de la historia de la literatura española. Ahora, la sombra del silencio vuelve a amenazar su memoria.La crisis económica, la mala gestión y diversos litigios entre partidos políticos y herederos amenazan la conservación y difusión de sus legados culturales.
La voz de alarma la dio Miguel Hernández. El Ayuntamiento de Elche rescindió de manera unilateral el convenio que unía su memoria a la ciudad ilicitana. El consistorio alegó que no podía aportar 150.000 euros anuales durante 20 años , suscritos en el convenio para el estudio y difusión de su obra y para satisfacer los derechos de autor a los herederos del poeta. La familia niega que el motivo sea económico y denuncia un acoso ideológico a la figura del poeta, pero lo cierto es que en tiempos de crisis son pocas las voces que se alzan en defensa de la cultura.
La austeridad no tiene piedad de una parte fundamental de la identidad de la lengua
La austeridad azota y los ajustes no tienen piedad. Las largas cuentas de números y balances no se paran a valorar la viabilidad de una parte fundamental de la memoria y de la identidad de la lengua. “La pérdida de cualquier legado o su no uso es un atentado a la cultura. Si no somos capaces de valorar la importancia de los legados culturales de la generación del 27 u otras generaciones y crear espacios de especial atención para ellos es que, como país, somos un desastre”, valora a Público José Carlos Rovira, catedrático de Literatura Hispanoamericana en la Universidad de Alicante.

La mala gestión

El centro de Federico García Lorca ejemplifica en un solo caso todos los ejemplos de mala gestión administrativa. En el año 2004 se cerró el acuerdo para trasladar a Granada los valiosos fondos de la Fundación García Lorca, con sede en Madrid, pero todo han sido problemas. "Nunca pensamos que fuera un sueño tan difícil de alcanzar" , afirmó a Público Laura García Lorca, sobrina del poeta. En 2007 se constituyó un Consorcio formado por el Gobierno central, la Junta de Andalucía, la Diputación provincial de Granada y el ayuntamiento, encargado de su gestión, y se comenzó la construcción de un vanguardista edificio situado en la Plaza de la Romanilla (Granada) que debía albergar su legado, formado, entre otros documentos, por más 5.000 manuscritos del poeta y 50 dibujos de pintores como Salvador Dalí o Ismael de la Serna.
 El museo debió ser inaugurado en 2009 pero no ha sido finalizado y, lo peor de todo, aún no tiene fecha de apertura. El edificio está al 96% de ejecución y tan sólo hacen falta unos meses para su finalización. Sin embargo, las obras llevan más de un año paradas. El centro sí dispone de 4,5 millones de euros procedentes del Espacio Económico Europeo para el mobiliario y la programación, pero, curiosamente, no tiene fondos para finalizar las obras.
Por el camino han quedado ejemplos de una gestión pésima que sirven como ideal de mala planificación durante los tiempos de bonanza. Primero se perdió parte de la subvención de 14 millones de euros europeos porque no se consumieron en el periodo establecido y, después, se disparó el presupuesto de 18 millones a 22,5. La última acción se produjo el julio pasado. El Consorcio acordó solicitar un crédito hipotecario a cargo de las administraciones implicadas para hacer frente a los 4,5 millones de sobrecoste. Según ese acuerdo, Gobierno, Junta y Ayuntamiento asumirían el 30% del préstamo y la Diputación el 10%. No se ha vuelto a saber nada desde entonces y la memoria de Lorca sigue esperando a que Granada repare su larga cadena de injusticias .
El centro de Lorca debió ser inaugurado en 2009 pero aún no tiene fecha de apertura

El Patronato que no llega

El legado del poeta Rafael Alberti no corre mejor suerte. La fundación que lleva su nombre anunció su disolución en octubre de 2010 tras la renuncia a la presidencia de María Asunción Mateos, viuda de Alberti, quien alegó el derecho al descanso. En ese momento se anunció la futura creación de un Patronato que cuente con la Junta de Andalucía, los ayuntamientos de Cádiz y El Puerto de Santa María, la Diputación, el Ministerio de Cultura e instituciones privadas.
Casi dos años después aún no se ha culminado esta disolución. El Ayuntamiento encargó a un interventor que elaborara un informe económico y otro jurídico que validara la legalidad de esta disolución y aclare las cuentas de la Fundación. El jurídico llegó pero el económico aún no ha sido realizado por el interventor. “Una vez se disuelva la Fundación comenzaremos a trabajar para la creación del Patronato. Hemos mantenido conversaciones informales con todas las partes y hay buena disposición”, aclara a Público Millán Alegre, concejal de Cultura de El Puerto de Santa María y vicepresidente primero de la Fundación.
Mientras se prolonga esta situación de espera, el Ayuntamiento de El Puerto se encarga de mantener abierto el museo Rafael Alberti con un presupuesto de guerra. El resto de instituciones se “retiraron tras el anuncio de disolución”, señala el edil. “El gasto en el museo es el mínimo durante este tiempo. Los gastos de personal, los impuestos y el coste de las actividades que realizamos aunque intentamos que estas sean de coste cero”, reconoce Alegre.
La actual situación, sin embargo, no puede prolongarse más en el tiempo. El museo Rafael Alberti dispone de fondos para lo que queda de año y el futuro se plantea como un gran interrogante. “Aún no está claro qué sucederá el año que viene, pero si se mantiene como está tendremos problemas para mantener nuestras actividades”, reconoce Enrique Pérez, secretario de la Fundación. El concejal de cultura señala como fecha clave la llegada del otoño. “Esperamos que el interventor tenga su informe realizado tras el verano y esta situación se resuelva lo más rápido posible”, concluye Alegre.

 Crisis cultural

Los problemas económicos para difundir la obra de los principales poetas de la Generación del 27 y los ejemplos de mala gestión institucional son extrapolables a la situación de muchos otros poetas y artistas del pasado reciente. Así, recientemente se ha imputado a la viuda de Camilo José Cela por presuntas irregularidades en la gestión de fondos públicos en la fundación que lleva el nombre del escritor o el caso del legado de Vicente Aleixandre, que continúa en una tormenta judicial e institucional para ver quién posee los derechos de la memoria del premio Nobel y donde se instalan.
“La solución para salir de la crisis económica no pasa por recortar en cultura o patrimonio. Precisamente, si seguimos por este camino no sólo seguiremos en una quiebra económica sino que nos hundiremos en una crisis moral y de valores”, sentencia el catedrático José Carlos Rovira.

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