Mostrando entradas con la etiqueta signos de puntuación. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta signos de puntuación. Mostrar todas las entradas

jueves, 21 de noviembre de 2013

Coma cuando se omite el verbo (Blog de Lengua española)

Se suele escribir una coma para marcar el lugar que queda cuando omitimos el verbo de una oración, por ejemplo:
(1) Tú, a la cama.
El ejemplo (1) es algo que se le podría decir, por ejemplo, a un niño. Lo que se sobrentiende aquí es, más o menos, lo siguiente:
(2) Tú te vas a la cama.
A veces, las estructuras que sufren este tipo de elisiones pueden ser algo más complejas. Fijémonos en esta otra:
(3) Yo soy estibador; mi hermano, poeta.
En (3) se ha eliminado el verbo ser en la segunda parte y por eso está ahí la coma. Este tipo de estructuras complejas suelen requerir el uso del punto y coma para marcar diferentes niveles, aunque de eso nos tendremos que ocupar en otro momento. Baste decir ahora que si en (3) ponemos una coma en lugar del punto y coma, todo queda al mismo nivel y resulta más complicado interpretar el enunciado.
Al principio del artículo he dicho que se suele utilizar esta coma para indicar la falta de un verbo. Lo he formulado así porque esta coma no es ni mucho menos obligatoria. Todo depende de la claridad y de la intención de quien escribe. En (1), claramente, no ocurriría nada si la quitáramos. En (3), en cambio, podemos poner a nuestro lector en apuros si prescindimos de ella. Haz la prueba y lo verás.
A veces, el uso de esta coma da lugar incluso a una puntuación innecesariamente pesada y recargada:
(4) A mí me gusta la lectura; a Marta, el boxeo; a Iñaki, el levantamiento de piedras, y a Arnold, el punto de cruz.
El ejemplo (4) se entiende igual de bien si lo puntuamos así:
(5) A mí me gusta la lectura, a Marta el boxeo, a Iñaki el levantamiento de piedras y a Arnold el punto de cruz.
Las dos posibilidades son correctas, pero la segunda es más simple y más ligera. Para cada caso concreto tendremos que sopesar si nuestro escrito gana algo marcando la elisión de los verbos con comas o si, por el contrario, nos podemos contentar con alternativas más sencillas.

jueves, 17 de octubre de 2013

La flecha no es un signo de puntuación (Blog de Lengua española)

Una flecha
Una flecha
La flecha no es un signo de puntuación y por lo general no hay posibilidad de emplearla correctamente en un escrito corriente.
Es un error utilizarla en lugar de un signo de puntuación, por ejemplo, para introducir la definición de un concepto o presentar un ejemplo. Es decir, se deben evitar usos de este tipo, que son muy frecuentes en textos redactados por estudiantes:
Gerundio → Forma verbal que…
Ejemplo → La pálida rosa rosada…
Para evitar esto tenemos dos posibilidades. La primera consiste en utilizar el signo de puntuación que sería necesario en ese contexto (generalmente, los dos puntos):
Gerundio: Forma verbal que…
Ejemplo: La pálida rosa rosada…
La segunda consiste en redactar:
El gerundio es una forma verbal que…
… podemos citar como ejemplo La pálida rosa rosada…
La flecha presenta ciertos usos establecidos y bien delimitados en ámbitos especializados, como notación matemática, lingüística, definiciones lexicográficas, informática, etc. Fuera de ahí, tiene un carácter meramente periférico en la escritura. La ortografía la incluye en el conjunto de los denominados signos auxiliares, que es un cajón de sastre en el que entran toda una serie de signos que no llegan a ser signos de puntuación.

Puntuación en fórmulas de despedida (Blog de Lengua española)


No hay reglas de puntuación especiales para las fórmulas de despedida que aparecen al final de cartas y correos electrónicos. Lo más normal será que las cerremos con coma. Ocasionalmente, es posible que no aparezca ningún signo de puntuación al final o que sea necesario un punto.
Para simplificar la presentación voy a diferenciar entre fórmulas breves y fórmulas elaboradas.
Las fórmulas breves del tipo atentamente, saludos, un saludo, un abrazo, besos, etc., se cierran con una coma:
Atentamente,
[firma]
Un saludo,
[firma]
Este es el uso establecido y además esa coma se explica fácilmente como un caso de coma para marcar una elisión. Estas fórmulas de despedida son, con diferencia, las más frecuentes. Si recordamos este uso, tendremos resuelto el 80% de los casos.
Para las fórmulas elaboradas nos atendremos a lo que dispongan las reglas generales de puntuación en cada caso. El que la firma aparezca separada en línea aparte no da pie a ningún uso especial de los signos de puntuación. Simplemente tenemos que fijarnos en cómo quedaría la puntuación si escribiéramos seguido. En ocasiones, esto nos obligará a no usar ningún signo, como en esta oración:
Le saluda atentamente Sisebuto Nonato
Trasladado al final de una carta o correo electrónico, esto se convierte en:
Le saluda atentamente
Sisebuto Nonato
Detrás de la firma no se escribe punto (véase la regla correspondiente siguiendo el enlace).
Más claro todavía es este otro ejemplo:
Reciba un atento saludo de Sisebuto Nonato
Esto da lugar a esta estructura al final de una carta o correo electrónico:
Reciba un atento saludo de
Sisebuto Nonato
Otras veces, la estructura de la redacción nos obligará a utilizar un punto:
Aprovecho para enviarle un cordial saludo. Sisebuto Nonato
Si lo ponemos en líneas separadas queda así:
Aprovecho para enviarle un cordial saludo.
Sisebuto Nonato
No obstante, la simplificación de la correspondencia y del trato social va llevando a que cada vez se empleen menos estas fórmulas elaboradas.
Y ya está. Esta cuestión no tiene más misterio.

viernes, 14 de junio de 2013

El punto (Blog de Lengua española)

El punto (.) tiene dos funciones principales. Por un lado, es un signo de puntuación y, por otro, es una marca que sirve para señalar una abreviatura. Además tiene algunos usos (cada vez más restringidos) en combinación con cifras. Vayamos por partes.
Como signo de puntuación, marca el final de un enunciado, de un párrafo o de un texto. En estos usos se denomina, respectivamente:
•  punto final.
Nótese que cada uno de ellos, en el orden indicado, va acumulando las funciones de los anteriores, a la manera de las muñecas rusas:
• El punto y seguido señala el final de un enunciado.
• El punto y aparte aparece al final de un párrafo, que, naturalmente, coincide con el final de un enunciado.
• El punto final nos avisa de que se acaba un texto, que es al mismo tiempo el final de un párrafo y el final de un enunciado.
Después de un punto utilizado como signo de puntuación, tenemos que empezar a escribir con mayúscula. El punto se escribe pegado a la palabra anterior y separado por un espacio en blanco (y solo uno) de la siguiente.
Algunas de las dificultades que plantea en su uso como signo de puntuación están a caballo entre la ortografía y la ortotipografía. Estas son las principales:
• Cuándo hay que cerrar con punto las líneas de una lista o enumeración.
• Dónde se coloca el punto cuando se combina con una llamada de nota a pie o nota al final.
El punto abreviativo, por su parte, es el que sirve para indicar que una secuencia de letras no es una palabra como tal, sino la abreviación de una palabra (por ejemplo, etc., Uds.). Como es de esperar, después de un punto abreviativo no se escribe mayúscula porque no se ha cerrado ningún enunciado. El punto coexiste con la barra (/) como marca de abreviatura. No obstante, él es, de lejos, el que aparece en más abreviaturas (uno y otro signo no son intercambiables).
Además, el punto tiene algunos usos tradicionales en combinación con cifras, aunque algunos de ellos han quedado obsoletos.
• El punto se usaba como separador de millares. En este uso ha sido sustituido por un espacio en blanco (1 000). Esta cuestión y el posible uso del punto como separador de decimales se tratan en el artículo al que te conduce el enlace anterior.
• Se puede encontrar a veces el punto como separador de horas y minutos. Es preferible utilizar los dos puntos para este fin: 13:00.
Antes de terminar, conviene advertir algo muy importante. Las dificultades que ofrece el uso de este signo no se limitan a saber dónde ponerlo. Parte de la cuestión consiste también en aprender los casos en que no se pone punto. Precisamente aquí es donde se delata quien no tiene un gran dominio de la puntuación.
 
Posted: 13 Jun 2013 04:13 AM PDT
Para utilizar bien el punto, tan importante es saber ponerlo como no ponerlo. A continuación tienes los casos principales en que no hay que poner punto. Los enlaces te conducen a explicaciones detalladas.
En su función como signo de puntuación, el punto no se puede combinar con estos otros signos:
• los puntos suspensivos,
•  los signos de interrogación o de admiración.
En cambio, cuando lo que tenemos es un punto abreviativo, sí que son posibles las combinaciones mencionadas arriba.
Como norma general, no se usa punto con etiquetas y líneas cortas que no forman parte propiamente de la sucesión de enunciados del texto y que se resaltan tipográficamente convirtiéndolas en líneas aparte que no se integran en ningún párrafo. Concretamente, no se usa punto en los siguientes casos (la lista no es exhaustiva):
• en los títulos,
• en la fecha de cartas y otros escritos,
• en la línea de asunto de correos electrónicos y otros tipos de documentos,
• después de la firma de un mensaje,
Tampoco se utiliza punto en estos otros casos:
• en las siglas,
• en los símbolos alfabetizables (que no hay que confundir con las abreviaturas),
A quien no tiene mucha soltura con la puntuación se le reconoce porque tiende a pecar por exceso. Te conviene aprender bien todo esto.

martes, 4 de junio de 2013

Punto y seguido (Blog de Lengua española)

Punto y seguido es el que separa dos enunciados diferentes dentro de un mismo párrafo. Esto es lo que ocurre al escribir cuando cerramos un enunciado con punto y, a continuación, en el mismo párrafo, empezamos otro. El que cambiemos de párrafo o nos mantengamos en el mismo es una cuestión de contenido. Los párrafos tienen que tener contenido unitario. Desarrollan una idea completa o, por lo menos, un aspecto unitario dentro de una idea con muchas ramificaciones. Vamos a ver cómo funciona todo esto en un par de párrafos de ejemplo:
Don Sisebuto Nonato era un gran amante de la ortografía. Todas las mañanas, antes de desayunar, se leía dos o tres ortografías de lenguas diferentes. Eso le daba fuerzas para empezar el día.
Un buen día, nuestro amigo Sisebuto tuvo un contratiempo. Fue a buscar las ortografías que había dejado preparadas por la noche encima de su escritorio, pero no las encontró por ningún lado. Solo podía pensar que se las habían robado.
[...]
Cada uno de los puntos que quedan en el interior del párrafo en el ejemplo de arriba es un punto y seguido. En cambio, el que se queda ya al borde del párrafo se denomina punto y aparte (y eso es harina de otro costal). Como vemos, después de un punto y seguido se escribe mayúscula. Entre el primer párrafo y el segundo hay un salto en lo que estamos contando. En el primero estamos hablando de cosas que hace habitualmente el bueno de Sisebuto, mientras que en el segundo hemos empezado a contar una cosa concreta que le pasa un día determinado. Por eso cambiamos de párrafo.
La denominación preferible es punto y seguido, pero si alguien le quita la conjunción y lo llama simplemente punto seguido, no nos vamos a pelear, puesto que esa forma también se considera aceptable.
El plural es los punto y seguido, aunque habrá pocas posibilidades de utilizar esa forma.

Punto y aparte (Blog de Lengua española)

El punto y aparte marca el final de un párrafo dentro de un texto. Solo podemos hablar de punto y aparte cuando después de ese párrafo viene otro. Si es el último, lo que tenemos es el denominado punto final, del que nos ocuparemos a su debido tiempo. Los puntos que cierran este párrafo y los dos siguientes son ejemplos claros de punto y aparte.
La marca que separa un párrafo de otro es doble. Por un lado está el punto y, por otro, el cambio de línea. Con este último, abandonamos el terreno de las reglas ortográficas y nos adentramos en el de las convenciones ortotipográficas. Lo que está claro es que para que haya párrafos diferentes hay que cambiar de línea. Después, dependiendo de diversos factores, puede dejarse una línea en blanco entre uno y otro o escribirlos pegados y desplazar un poco hacia la derecha la primera línea del párrafo que empezamos (lo que se denomina sangría de primera línea).
En este blog se deja una línea en blanco entre párrafos porque facilita la lectura en pantalla. La sangría de primera línea, en cambio, resulta más recomendable para textos impresos, sobre todo si por su naturaleza están concebidos para una lectura seguida (un ensayo, una novela…). No debemos combinar la línea en blanco con la sangría de primera línea porque es marcar dos veces lo mismo.
La denominación más extendida para el tipo de punto de que nos estamos ocupando es punto y aparte.Esta coexiste con punto aparte, que también es aceptable. Su plural es los punto y aparte, aunque, la verdad sea dicha, se utiliza poco.

viernes, 12 de abril de 2013

Símbolos alfabetizables: sin punto


Los símbolos alfabetizables se escriben siempre sin punto, por ejemplo:
(1) La distancia de la Tierra a la Luna es de 384 000 km aproximadamente
(2) Se ha realizado un ingreso de 350 CHF en su cuenta corriente
(3) Se esperan vientos de orientación NE durante el fin de semana
Los símbolos alfabetizables presentan una gran semejanza con las abreviaturas, pero no son abreviaturas. Como es sabido, las abreviaturas se escriben con punto; en cambio, los símbolos, sin él.
Los símbolos alfabetizables por lo general son internacionales y su forma ha quedado fijada por organismos normalizadores, por lo que no se pueden modificar añadiéndoles puntos, terminaciones de plural, etc.
Por ejemplo, el símbolo para kilómetro es km (1) y así lo encontraremos escrito en cualquier documento, con independencia de la lengua en que esté redactado. Si nos fijamos en el ejemplo (2), encontraremos la secuencia de tres letras CHF, que es la que representa internacionalmente al franco suizo según la norma ISO 4217. Cometeríamos un error si se nos ocurriera deslizar un punto por alguna parte. En el caso de los símbolos para los puntos cardinales, hay mayor variabilidad internacional, pero esto no impide que se tengan que escribir sin puntos, tal como se hace con noreste (NE) en (3).
Por cierto, nótese en (1) que ya no se utiliza punto como separador de millares.
Los principales símbolos alfabetizables son los que designan unidades de medida (4), unidades monetarias (5), elementos químicos (6) y puntos cardinales (7), aunque la lista no se acaba ahí. Por ejemplo, existen códigos de letras que sirven para referirse internacionalmente a las distintas lenguas que se hablan en el mundo (8):
(4) 30 g (treinta gramos), 6 V (seis voltios), 10 dB (diez decibelios)
(5) ARS (= peso argentino), MXN (= peso mexicano), CRC (colón costarricense)
(6) H (hidrógeno), Na (sodio), Cd (cadmio)
(7) N (norte), S (sur), E (este), O (oeste)
(8) es (español), gn (guaraní), ca (catalán)
Naturalmente, los símbolos alfabetizables son compatibles con los puntos, comas y otros signos que vienen exigidos por la puntuación de las oraciones. Si un símbolo alfabetizable coincide con el final de una oración, esto se marca con el punto correspondiente, que no está modificando el símbolo, sino diciéndonos que hemos alcanzado el límite de una unidad del texto:
(9) Caliéntese la mezcla a una temperatura de 37 ºC. Retírese en cuanto alcance esta temperatura.
Este ejemplo nos sirve también para advertir que no se escribe punto entre el símbolo de grado de temperatura (º) y la cifra a la que modifica.

jueves, 4 de abril de 2013

Fecha de una carta u otro documento: sin punto (Blog de lengua española)

No se escribe punto después de la fecha en una carta, instancia u otro tipo de escrito. Este dato ocupa siempre su propia línea, ya sea en el encabezamiento o al pie del documento, alineado a la izquierda o a la derecha, incluyendo el nombre de la ciudad o sin ella, todo en cifras o combinando cifras y letras, pero en ningún caso se cierra con punto. Cuando alguien siente inseguridad en el uso de los signos de puntuación es casi más frecuente pecar por exceso que por defecto y por eso tienden a proliferar signos superfluos, así que hay que tener cuidado antes de lanzarnos a poner puntos.
Los siguientes ejemplos muestran diferentes formatos de fecha, siempre sin punto. No son exhaustivos, pues las variaciones aceptables a lo largo y ancho del mundo hispánico son muchas y en ellas entran en juego también diferentes tradiciones nacionales. No obstante, sí que pueden servir de referencia:
Córdoba, 24 de noviembre de 2013
En Guadalajara, a 8 de enero de 2012
7 de abril de 2009
3-2-2013
Para evitar las inseguridades ortográficas y ortotipográficas no hay más remedio que estudiar un poquito. Aquí seguiremos ocupándonos de estas cuestiones, así que no dejes de pasar por estas páginas para ir poniéndote al día.

jueves, 7 de marzo de 2013

Punto en pies de foto, tabla, ilustración, etc. (Blog de lengua española)


Cuando en un texto se inserta una ilustración, gráfico, figura, tabla, etc., es normal añadirle debajo un titulillo o leyenda que nos explique qué es lo que estamos viendo. Pues bien, lo normal es que esa línea de texto no lleve punto al final. El añadírselo es simplemente muestra de escaso conocimiento de las convenciones ortotipográficas. La imagen del gramático Elio Antonio de Nebrija que insertamos a continuación aparece con su correspondiente pie, en el que, como se puede observar, no hay punto.
Elio Antonio de Nebrija
Elio Antonio de Nebrija
A veces, la leyenda va encabezada por una denominación genérica y un número que permiten referirse a ella fácilmente (por ejemplo, Figura 1, Tabla 3, etc.). Esto no influye para que sigamos procediendo igual y cerremos la etiqueta sin punto, como en la ilustración siguiente:
Ilustración 4: Andrés Bello en un retrato de Giovanni Mochi
Ilustración 4: Andrés Bello en un retrato de Giovanni Mochi
No obstante, cuando la descripción consta de varios enunciados que se cierran con punto, lo normal (y lo lógico) es que coloquemos su punto también después del último. Vamos a verlo:
Las "Apuntaciones críticas" conocieron sucesivas ediciones. Fueron, sin duda, el mayor éxito de Cuervo.
Las “Apuntaciones críticas” conocieron sucesivas ediciones. Fueron, sin duda, el mayor éxito de Cuervo.
Aquí hemos ejemplificado con ilustraciones. Lo mismo nos da que se trate de tablas, gráficos o cuaquier otro tipo de recuadro inserto en el texto.

jueves, 28 de febrero de 2013

etc. no va seguido de puntos suspensivos


La palabra etcétera, bien en su forma plena o bien abreviada como etc.no va seguida de puntos suspensivos y siempre va precedida de una coma cuando se usa para dejar abierta una enumeración.
En ocasiones, sin embargo, se escribe etcétera etc. con la puntuación inapropiada, como en los siguientes ejemplos: «Los inspectores les comunicaron a los titulares de los puestos de fruta, verduras, ropa, calzado, etc... que tendrán que instalarse más arriba» y «Asimismo se ocuparán otros espacios del recinto, como vestuarios, zonas para camerinos etc...».
Según explica la Ortografía académica, los puntos suspensivos pueden aparecer al final de una enumeración o lista con el mismo valor que etcétera, por lo que debe evitarse, por redundante, la aparición conjunta de ambos elementos; además, y por convención, etc. (que ha de llevar siempre punto) y etcétera se separan del anterior elemento por una coma.
Así, la puntuación apropiada de las frases anteriores habría sido «Los inspectores les comunicaron a los titulares de los puestos de fruta, verduras, ropa, calzado, etc., que tendrán que instalarse más arriba» y «Asimismo se ocuparán otros espacios del recinto, como vestuarios, zonas para camerinos, etc.».
También es redundante y por tanto inapropiado, al menos en la lengua formal, escribir varias veces seguidas etcétera etc., como en «Se descubren curas para el cáncer, el sida, etc., etc.».

jueves, 21 de febrero de 2013

No se escribe punto después de un signo de interrogación

No se puede escribir punto después de un signo de cierre de interrogación. El signo de interrogación ya lleva el punto incorporado (?) y, por tanto, sería redundante añadirle otro a continuación. Esta es la forma correcta de puntuar:
(1) ¿Se puede acaso dudar de sus buenas intenciones? Pues sí, yo creo que se puede dudar.
Como se ve en (1), el signo de interrogación indica por sí solo el cierre del enunciado sin necesidad de añadir un punto tras él.
Esta norma, no obstante, tiene su excepción. A veces, los signos de interrogación se combinan con otros signos dobles como paréntesis (), corchetes [], comillas “” o rayas ——. Pues bien, cuando el signo de cierre de interrogación va seguido inmediatamente por el cierre de uno de estos, hay que añadir a continuación el punto si queremos indicar que ahí concluye el enunciado, por ejemplo:
(2) No ha aparecido por aquí todavía tu prima (¿tendrá el valor de no venir?).
(3) Hemos adoptado todas las medidas necesarias para depurar responsabilidades [¿seguro?].
(4) Y dejó en el aire la siguiente pregunta: “¿Hasta cuándo, por favor, hasta cuándo?”.
(5) Oigamos lo que tiene que decir el ministro —¿una mentirijilla, quizás?—.
En estos casos, el punto es obligatorio. En todos los demás, hemos de prescindir de él.

El punto es incompatible con coma, punto y coma o dos puntos

No se puede combinar un punto con coma, punto y coma o dos puntos. Así de sencillo.
Esta regla solo tiene una excepción: cuando el punto forma parte de una abreviatura, sí que son posibles tales combinaciones (es más, son necesarias). Esto es lo que se muestra en los siguientes ejemplos:
(1) Como saben Vds., solo es posible combinar un punto con una coma en una abreviatura.
(2) Manolito traerá tortilla de patatas; Fuencisla, ensalada de arroz; y Sisebuto, patatas fritas, frutos secos, aceitunas, etc.; vamos, lo de siempre.
(3) Usado también como sust.: “El rumano procede del latín”.
Por otra parte, el punto es incompatible con otro punto incluso en las abreviaturas:
(4) Para más información sobre el tema, consúltese la monografía de Harrison, publicada en tres vols.
En (4) el punto abreviativo coincide con el final del enunciado, pero no por eso añadimos un punto adicional. Con el que hay, basta.

Entradas populares

número de páginas