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martes, 9 de abril de 2013

Muere el escritor y economista José Luis Sampedro (El País)


El escritor José Luis Sampedro. / LUIS MAGÁN

Escritor, humanista y economista, la voz de José Luis Sampedro (Barcelona, 1917) que saltó las barreras generacionales  para proclamarse en los últimos años en estandarte del desencanto juvenil en España se apagó el domingo a los 96 años, en su casa de la calle Cea Bermúdez en Madrid. El intelectual manifestó su deseo de morir como había vivido, sin estridencias, sin ruido, sin actos de homenaje. Por expreso deseo del autor, la noticia de su fallecimiento no se ha conocido hasta esta mañana porque quería "irse" de "manera sencilla y sin publicidad", según su viuda Olga Lucas, con la que se había casado en 2003 y gracias a la cual, decía el escritor irónicamente, en los últimos años había encarado "la muerte con toda serenidad; ella hace que mi moribundez sea muy satisfactoria". El escritor ha sido incinerado esta mañana, ha confirmado su entorno. Sampedro es uno de los referentes intelectuales y morales de los indignados del movimiento del 15-M, algo que ha popularizado su figura enormemente estos últimos años. No en vano fue el presentador en España de otro nonagenario rebelde, Stéphane Hessel, autor de ¡Indignaos!.
Aunque nació en Barcelona el 1 de febrero de 1917, Sampedro vivió en Tánger (Marruecos) hasta los 13 años. En 1936, con el estallido de la Guerra Civil y mientras trabaja como "aduanero por oposición" en Santander, fue movilizado por el ejército republicano. Filas que abandona para sumarse al bando sublevado, al que se consideraba más afín. Las atrocidades de la guerra le alejaron finalmente de ambos bandos. Hijo de una buena familia, hasta entonces se había limitado a estudiar y aprobar unas oposiciones para funcionarios de aduanas. De su experiencia en la guerra se nutrió su segunda novela, La sombra de los días (Alfaguara), escrita en 1945 y publicada en los años noventa.
Octubre, octubre (1981), La sonrisa etrusca (1985), La vieja sirena (1990),Real Sitio (1993), El amante lesbiano(2000), Escribir es vivir (2003), La senda del drago (2006), y La ciencia y la vida (2008). Es la suya una producción prolífica, desarrollada al margen de las corrientes literarias, y marcada por su postura vital de contribuir, desde la educación, la cultura y la transmisión del saber, a la consecución de un mundo mejor.

OBRAS ECONÓMICAS
Principios prácticos de localización industrial (1957)
Realidad económica y análisis estructural (1959)
Las fuerzas económicas de nuestro tiempo (1967)
Conciencia del subdesarrollo (1973)
Inflación: una versión completa (1976)
El mercado y la globalización (2002)
Los mongoles en Bagdad (2003)
Sobre política, mercado y convivencia (2006)
Economía humanista. Algo más que cifras (2009)
El mercado y nosotros
NOVELA
La estatua de Adolfo Espejo (1939) -no publicada hasta 1994-
La sombra de los días (1947) -no publicada hasta 1994-
Congreso en Estocolmo (1952)
El caballo desnudo (1970)
Octubre, octubre (1981)
El amante lesbiano (2000)
La senda del drago (2006)
Cuarteto para un solista (2011) -escrita en colaboración con Olga Lucas-
CUENTO
Mar al fondo (1992)
Mientras la tierra gira (1993)
OTRAS OBRAS
Escribir es vivir (2005) -libro autobiográfico escrito en colaboración con Olga Lucas-
La escritura necesaria (2006) -ensayo-diálogo sobre su obra novelística y su vida. Edición y diálogo: Gloria palacios. Ed.Siruela.
La ciencia y la vida (2008) -diálogo junto al cardiólogo Valentín Fuster ordenado por Olga Lucas-
Reacciona (2011)

jueves, 1 de diciembre de 2011

El sueño literario de un economista

Premio Nacional de las Letras Española

El académico José Luis Sampedro recibe a sus 94 años un galardón que consagra su faceta de novelista - "Sé que los que me leen se van a alegrar", afirma el autor


FERNANDO J. PÉREZ / J. R. MARCOS  -  Mijas / Madrid 
EL PAÍS  -  Cultura - 30-11-2011
El escritor José Luis Sampedro, anoche en su casa de Mijas (Málaga).- JULIÁN ROJAS


Pocos apartamentos de alquiler de Mijas Costa -territorio de un urbanismo tan clónico como muchos de los turistas que lo pueblan- pueden presumir de albergar entre sus paredes los 40 tomos de la Enciclopedia Británica y sus anexos. Si se tiene en cuenta que el piso, distinguido de los vecinos por una placa con la inscripción "Avenida de la República", es el refugio de invierno de José Luis Sampedro, nuevo Premio Nacional de las Letras Españolas, la presencia de esta magna obra de consulta ya extraña menos.
Al escritor de 94 años le soprendió ayer la llamada de la ministra de Cultura, Ángeles González-Sinde, en medio de un viaje emprendido junto a su mujer, Olga Lucas, entre Madrid y la Costa del Sol. En el salón de la casa, con magníficas vistas a la playa de la Butibamba, todavía reposaba una fiambrera con la cena.
Lo de recibir un premio a 120 kilómetros por hora -conducía un amigo- no sorprende a un escritor que en su vida ha sido de todo: aduanero adolescente, tratadista económico, profesor de ministros de Hacienda, novelista de éxito, académico de la lengua y referente del 15-M. No es raro que el discurso con el que tomó posesión en junio de 1991 del sillón F de la RAE se titulara Desde la frontera. Aquel día se presentó a sí mismo con palabras de Pío Baroja como "hombre humilde y errante". Si su carácter hace honor a lo primero, su pasado lo hace a lo segundo. Nacido en Barcelona en 1917, Sampedro pasó sus primeros 13 años en Tánger en los tiempos en los que la ciudad internacional era un crisol de lenguas y religiones. "Un mundo que debería ser la tierra entera", suele decir el escritor.
Ayer, pese a la improvisación del momento y las seis horas de viaje, Sampedro y Lucas recibieron a los periodistas con los brazos abiertos. "Están todos en su casa", decía el galardonado con aire de sinceridad. Tras someterse entre bromas al "fusilamiento" de los reporteros gráficos, Sampedro afirmó que ha recibido el galardón con una mezcla de "estupor, asombro, emoción y gratitud". "Hay mucha gente que me lee y me tiene cariño y que 
sé que se va a alegrar". A renglón seguido añadió: "Nunca trabajé para premios, sino para expresarme".
Durante la posguerra, más ancha y larga que la propia guerra, el joven Sampedro estudió Economía hasta convertirse en Catedrático de Estructura Económica. Si en el efímero y progresista Centro de Estudios e Investigaciones Sociólogicas tuvo como compañeros a José Luis Aranguren, José Antonio Maravall y José Vidal-Beneyto, en la Complutense tendría como alumnos a ministros de la futura democracia como Carlos Solchaga, Miguel Boyer, Pedro Solbes o Elena Salgado.
Él mismo fue asesor en el ministerio de Comercio al tiempo que, para ganarse un sobresueldo, escribía con pseudónimo obras de teatro para espectáculos de revista. En 1949, años antes de instalarse como profesor invitado en el Reino Unido, acudió a un encuentro de expertos en Suecia. De aquella experiencia surgió Congreso en Estocolmo, la tercera novela que escribía pero la primera que publicaba. Ahora se ríe cuando recuerda la gran pega que le puso un lector sueco por carta: en la novela sale una muchacha virgen a los 18 años: "Algo patológico".
Más interesado por el lado social que financiero de la Economía y autor de ensayos especializados como Realidad económica y análisis estructuralConciencia del subdesarrolloInflación: una versión completa, José Luis Sampedro publicó en 1985 la novela que lo lanzó a la fama en el mundo de la literatura: La sonrisa etrusca. Cinco años después, conLa vieja sirena, su nombre se escuchaba ya más asociado a las letras que a los números. Senador por designación real en 1977, solo la crisis provocada por la avaricia de los especuladores ha devuelto al profesor Sampedro a la arena política hasta convertirse en un referente moral para los indignados del 15-M. Desde ayer comparte con Rafael Sánchez Ferlosio, Rosa Chacel, Gabriel Celaya, Miguel Delibes o Ana María Matute el palmarés de un galardón dotado con 40.000 euros.
Sampedro consideraba ayer que el premio "se inserta en una vida cuyo objeto ha sido el aprendizaje" de su "propia vida". "Como un árbol que se desarrolla a partir de una semilla". Sentado en una butaca, a pocos metros de su "despacho" -una modesta mesa de tablero en escuadra- afirma: "Tenemos no solo el derecho a la vida, sino el deber de vivir esa vida, yo he tratado de averiguar quién era yo y hacerlo totalmente". Sampedro, en su jovial lucidez, es consciente de que a sus años afronta la recta final: "Encaro la muerte con toda la serenidad. Mi mujer hace que mi moribundez sea muy satisfactoria", bromeó el autor de La sonrisa etrusca.
Con el paso de los años, la sala de estar ha perdido su carácter impersonal de residencia de paso y se ha ido poblando con recuerdos de Sampedro y Olga Lucas, a la que el escritor no deja de prodigar gestos de cariño. "Yo sin ti no soy yo. Sin esta mujer yo ya me habría muerto hace años. Y eso no es literatura. Sin lo que hace por mí, y no solo en lo material, yo ya habría fallecido. Mi vida no sería la felicidad que es si no fuera por ella, y eso es puro testimonio notarial".
En la estantería del recibidor hay una foto de Sampedro con la camiseta del No a la Guerra. Respecto al recorrido del movimiento de los indignados, del que ha sido una de las caras visibles, afirmó: "Estamos en un momento de cambio social profundo, que llegará quieran o no quieran". A fe que Lucas, que se ha pasado la tarde colgada del teléfono atendiendo a amigos y a medios de comunicación, le cuida bien. "Te ha llamado Goizueta [su médico de cabecera]", le recuerda, para que no haga excesos atendiendo a todo el que le requiere.





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Bibliografía selecta
- En la producción literaria del escritor José Luis Sampedro destacan: Octubre, octubre (1981), La sonrisa etrusca (1985), La vieja sirena (1990), Real Sitio (1993), La sombra de los días (1994), El amante lesbiano (2000), Escribir es vivir (2003) y La senda del drago (2006).
- Además, entre sus obras económicas, destacan: Principios prácticos de localización industrial (1957), Realidad económica y análisis estructural (1959), Las fuerzas de nuestro tiempo (1967), Conciencia del subdesarrollo (1973), Inflación: una versión completa (1976), El mercado y la globalización (2002), Sobre política, mercado y convivencia (2006) y Economía humanista. Algo más que cifras (2009).

jueves, 24 de noviembre de 2011

"Saramago, Sampedro, Longares" por Juan Cruz en Mira que te lo tengo dicho

Hoy hubiera cumplido años José Saramago. Las celebraciones de José, aquel junco que arraigó en Tías, Lanzarote, un año después de la desaparición desgraciada de César Manrique, eran extremadamente sencillas, lo inverso de las solemnidades; alrededor podía haber el ruido ensordecedor, gritado, de la amistad y de la alegría, y a él se le veía ensimismado, jugando con sus perros, para los que partía plátanos maduros con una precisión minuciosa: cada trozo era igual a otro, y a cada trozo los perros saltaban como si los impulsara la monotonía de esa mano tan precisa. Siempre era así Saramago, en las grandes ocasiones y en las ocasiones más cotidianas, hasta el final de su vida. Él dijo que lo salvó, cuando tuvo la peor crisis de salud de su vida, la fuerza de Pilar del Río, su mujer, su traductora. Ella sigue animando el rescoldo vivo de la sombra benéfica de la escritura y el ejemplo de este escritor formidable que adivinó el malestar del mundo porque ya lo había sufrido. Ahora, en la soledad esquinada de este tiempo, recordarlo no es tan solo un deber, es un consuelo.

Estuve anoche en la entrega de los premios de los libreros madrileños. A José Luis Sampedro le entregaron el premio Leyenda. Y el maestro, un junco también, de 94 años desde febrero, habló de pie en el Círculo de Lectores, ante un grupo numerosísimo de libreros, a los que dedicó las piedras bien pulimentadas de su entusiasmo. Habló de su primera librería, la España, de Tánger, donde entró cuando tenía cuatro años y recibió del dueño un ejemplar de aquella revista infantil, Pinocho. Hasta su librería de cabecera ahora, la librería que le nutre en Madrid cada vez que viene de su estancia en el sur, donde vive con su mujer, la escritora Olga Lucas. Esa es la librería Alberti, a la que me refiero aquí con cierta frecuencia. Ante ese auditorio, ahora tan concernido por el porvenir del libro (su formato, cómo ha de ser al final), Sampedro se ocupó de las tabletas, "que tienen nombre de chocolate". No es partidario, él seguirá leyendo en libros de papel, seguirá pasando las hojas, "apretar un botón y encontrar una nueva página, eso no es humano". La gente rió con él, se preocupó con él, lo premió con un enorme aplauso, mientras se iba, con Olga Lucas, a descansar, que el acto fue muy tarde.
Y luego entregaron los libreros el premio al mejor libro del año, Las cuatro esquinas, de Manuel Longares, editado por Galaxia Gutenberg, y del que escribí aquí alguna vez. Lo presentó Lola Larumbe, destacó un hecho cierto, Longares es un escritor de grandes lecturas, sus libros (sobre todo La novela del corsé) nos llevan a otros libros, y él mismo se mide con los grandes escritores clásicos cada vez que se pone a la máquina, cuando aún no ha amanecido (como Sampedro, por cierto, que escribe desde muy temprano, o como Millás, que también es tempranero). Es, además, un hombre que ayuda a los jóvenes, que les corrige sus manuscritos, que los promueve ante los editores, con lo difícil que es hoy eso en un mundo tan difícil y tan mezquino como el de los escritores de ahora, tan preocupados de su propio ensimismamiento egocéntrico. Y es un hombre de librerías. Él mismo citó sus dos librerías, la Rubiños, que ya no existe, y la Pérgamo, de su amiga de estudios Lourdes Serrano, una gran librera de izquierdas en el barrio de Salamanca de Madrid.
Fue una jornada especial, cuando la noche le hace garabatos a los pasos de peatones, cuando los coches de la ciudad empiezan a parecer gatos.
Lean Las cuatro esquinas inmediatamente, dijo Lola Larumbe. Pues eso. En cuanto abran las librerías. 

jueves, 10 de marzo de 2011

José Luis Sampedro: «Pienso vivir lo mejor posible y morir como un acto vital»


El escritor ha recibido la Orden de las Artes y las Letras de España de manos de la ministra de Cultura, Ángeles González-Sinde

Día 09/03/2011 - 18.56h

El escritor y economista José Luis Sampedro, que ha recibido este miércoles la Orden de las Artes y las Letras de España de manos de la ministra de Cultura, Angeles González-Sinde, ha subrayado que, después de 94 años de camino, ha podido convertirse en aprendiz de sí mismo.
En su discurso, Sampedro ha censurado el sistema económico mundial, basado, según él, en un "desarrollo sostenible absolutamente insostenible". "He resultado ser un disidente, no he compartido las doctrinas oficiales. Estas cosas que ocurren me sitúan fuera de la corriente general, junto a otros que piensan como yo y que aspiran a otro tipo de desarrollo", ha dicho.
Según el académico, habría que apostar por "un desarrollo que en vez de buscar más buscara ser mejores". "Es asombroso que la Humanidad todavía no sepa vivir en paz, que palabras como 'competitividad' sean las que mandan frente a palabras como 'convivencia", ha señalado. Asimismo, José Luis Sampedro ha apostado por el ser humano y su pensamiento. "Su grandeza está en el pensamiento, sobre todo el pensamiento libre, porque en ese aspecto nos educan mal, introduciendo en nuestra infancia dogmas. Si no hay libertad de pensamiento no hay libertad humana plena, y si no uno no puede ser quien es, no puede guiar su brújula interior", ha dicho.
A su vez, ha definido la mención como el "coronamiento" de su vida, como una coda existencial. "Para mí es un poco el final y agradezco que todo haya sido tan hermoso. Lo he hecho lo mejor que he podido. Pienso vivir lo mejor posible, y morir como un acto vital", añade. Antes de su discurso, los actores Julieta Serrano y Héctor Alterio han leído sendos fragmentos de 'La sonrisa etrusca' frente a diversas personalidades del mundo de la cultura.
Por su parte, González-Sinde ha subrayado la "brillante trayectoria literaria" de Sampedro y el pensamiento "lúcido y comprometido que llena sus obras y ha llenado toda su vida". "Uno es minero de sí mismo y, tras haber bajado a sus profundidades, Sampedro ha encontrado lo mejor de sí mismo. Sampedro es, en el buen sentido de la palabra, un hombre 'bueno", ha indicado.

El camino del autor

Economista, escritor, catedrático de Estructura Económica, exsenador y miembro de la RAE desde 1990, Sampedro ha desarrollado una intensa labor como profesor, novelista y humanista, que lo cualifican como uno de los más importantes escritores vivos en lengua española, así como una referencia intelectual y moral en la España de la segunda mitad del siglo XX. El novelista y ensayista nació en Barcelona el 1 de febrero de 1917 y, con sólo un año, se trasladó junto a sus padres a la ciudad portuaria de Tánger (Marruecos), donde permaneció hasta los 13 años y que en aquel momento estaba administrada por varios países europeos.
Polifacético en su vida profesional y literaria, ha conciliado el desempeño de altos cargos administrativos y académicos con una reconocida producción literaria. En todas estas facetas ha alcanzado la aceptación del público y el reconocimiento y respeto de la crítica. Su pensamiento económico se proyecta sobre la naturaleza social de la actividad económica y sus efectos sobre la realidad social en que se desarrollan. En este sentido, aboga por una economía más humana y solidaria, capaz de contribuir a desarrollar la dignidad de los pueblos.
Antes de la Guerra Civil, logró una plaza como funcionario de aduanas en Santander y, ya en 1940, pidió el traslado a la capital, donde se casó con su primera esposa, Isabel Pellicer, y comenzó la carrera de Ciencias Económicas, licenciándose en 1947 con Premio Extraordinario. Durante esta época, escribió sus dos primeras novelas, 'La estatua de Adolfo Espejo' (1939) y 'La sombra de los días' (1947), que no vieron la luz hasta los años noventa. Asimismo, el autor publicó su primera obra de teatro, 'La paloma de cartón', en el año 1948. En 1948, comenzó a trabajar en el Servicio de Estudios del Banco Exterior de España y, durante esta etapa, compaginó su labor con su faceta como profesor en la Universidad de Madrid. Tres años más tarde, se convirtió en asesor en el Ministerio de Comercio.

Primeros pasos literarios

Ya en 1955, accedió a la cátedra de Estructura Económica de la Universidad de Madrid, donde permaneció hasta 1969, y regresó al Banco Exterior. Durante estos años, escribió su segunda obra de teatro, 'Un sitio para vivir' (1955), y diversos libros de carácter económico. Por aquel entonces, el autor de 'El río que nos lleva' (1961) sus artículos y obras de carácter económico ya denunciaban los excesos del capitalismo, que, según Sampedro, ha entrado en barrena y sólo se detendrá cuando se tope con el suelo, cuando llegue la "catástrofe".
Tras su jubilación, Sampedro se dedicó a su principal pasión, la escritura, y durante esta etapa publicó, entre otras obras, 'La sonrisa etrusca' (1985), 'La vieja sirena' y 'El amante lesbiano' (2000), con las que obtuvo el reconocimiento de crítica y público. A lo largo de su carrera, el autor ha recibido diversos galardones y menciones, entre los que figuran el 'Premio Internacional Menéndez Pelayo' (2010), por su carácter humanista y polifacético, y la distinción como Doctor Honoris Causa por la Universidad de Sevilla. Entre sus obras económicas figuran 'Principios prácticos de localización industrial' (1957), 'Las fuerzas de nuestro tiempo' (1967), 'Conciencia del subdesarrollo' (1973), 'Inflación: una versión completa' (1976), 'El mercado y la globalización' (2002).

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