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domingo, 17 de junio de 2012

Palabras tónicas y palabras átonas: casos excepcionales


En una entrada anterior nos ocupamos de la diferencia entre palabras tónicas y palabras átonas. Allí se expusieron los casos generales y ahora llega el momento de ocuparse de los particulares, que es necesario conocer para entender cómo funciona el sistema de acentuación ortográfica del español, sobre todo en lo referente a la tilde diacrítica.

Así, aunque los adverbios son tónicos, tan y medio son palabras inacentuadas y por ello buscan apoyo en la siguiente palabra que contiene un acento prosódico. Esto es lo que se trata de representar en (1b, 2b) y en los ejemplos siguientes al escribir fusionadas las palabras en cuestión:

(1a) Tan pequeño

(1b) tampekéño

(2a) Medio vacía

(2b) mediobacía

A los dos adverbios anteriores hay que añadirles algunos usos de aun, concretamente, aquellos en que se puede sustituir por incluso:

(3a) Aun así, continuaremos

(3b) aunasí kontinuarémos

Otros adverbios constituyen una excepción, pero no por falta de acento, sino, más bien, por su abundancia. Los adverbios en -mente son las únicas palabras en español que se pronuncian con dos acentos: uno en el adjetivo sobre el que se forman y otro en la terminación -mente:

(4a) Rápidamente

(4b) rápidaménte

Algunos sustantivos que constituyen tratamientos de cortesía se pronuncian átonos cuando aparecen asociados a un nombre propio, entre otros, don, doña, san(ta), fray y sor:

(5a) Don Manuel

(5b) donmanuél

(6a) Santa Elena

(6b) santaeléna

Si no aparecen junto a un nombre propio, sino aislados, mantienen su independencia acentual, como se representa en (7a, b):

(7a) Elena es una santa

(7b) eléna és úna sánta

Además hay palabras que normalmente son tónicas, pero que pueden quedar despojadas de su tonicidad en la cadena hablada. Es lo que sucede con algunos compuestos. Así, pierde su acento prosódico (pero no el ortográfico) el primer elemento de los nombres de pila compuestos (José María: josemaría) y de los nombres de algunas ciudades (Buenos Aires: buenosáires), así como de los numerales (cuarenta mil: kuarentamíl) y de expresiones como boca arriba (bokarríba), etc. A veces, la presencia o ausencia de acento puede ser significativa. Fijémonos en el siguiente caso:

(8a) José Miguel Gómez

(8b) josemiguél gómez

(8c) josé miguél gómez

La pronunciación de (8b) indica que estamos hablando de un señor que se llama José Miguel y se apellida Gómez. En cambio, con la de (8c) el señor en cuestion se llama José a secas y tiene un primer apellido que es Miguel y un segundo que es Gómez. Veamos otro caso:

(9a) Guardia civil

(9b) guardiacibíl

(9c) guárdia cibíl

La denominación de (9a) puede referirse a un cuerpo de seguridad de España y de otros países o a un miembro de dicho cuerpo. Pues bien, la pronunciación que tenemos representada en (9b) se refiere a la persona y la de (9c) a la institución.

También tiende a volverse átono el primer elemento de los vocativos:

(10a) Grandísimo sinvergüenza, ¿adónde vas?

(10b) grandisimosimbergüénza ¿adónde bás?

(11a) ¡Eso no se dice, hijo desnaturalizado!

(11b) ¡éso nó sedíce ijodesnaturalizádo!

Por lo que respecta a las palabras átonas, habíamos dicho en la entrada anterior que lo eran, entre otras, las preposiciones. La excepción aquí es según, que se pronuncia con su propio acento:

(12a) Según convenga

(12b) según combénga

Los posesivos, por su parte, normalmente son átonos (13a, b). Sin embargo, cuando se posponen al nombre, pasan a ser tónicos (14a, b):

(13a) Mi amigo

(13b) miamígo

(14a) Un amigo mío

(14b) ún amígo mío

Son átonas, asimismo, las conjunciones, pero hay un puñado de conjunciones tónicas. La más frecuente es apenas, pero también se pueden citar la disyuntiva bien… bien… y la concesiva así:

(15a) Apenas salió, apareciste tú

(15b) apénas salió aparecíste tú

(16a) Se puede pagar, bien en efectivo, bien por transferencia

(16b) sepuéde pagár bién enefektíbo bién portransferéncia

(17a) No te lo pienso dar así revientes

(17b) nó telopiénso dár así rebiéntes

Dentro de los pronombres relativos, el que se aparta de la norma es el cual, que en todas sus variantes de género y número se pronuncia tónico (elkuál, loskuáles, etc.).

Nos queda, por último, una excepción de otro tipo. Las palabras átonas tienen que apoyarse en el acento de otra para pronunciarse. Lo normal en nuestra lengua es que busquen la siguiente palabra. Esto es lo que hemos visto en los ejemplos de arriba. Sin embargo, los denominados pronombres enclíticos lo hacen en la palabra anterior, que necesariamente es un verbo u otro pronombre enclítico. Estas combinaciones se escriben como una única palabra gráfica. Esto es lo que ocurre, por ejemplo, en rogándole, dándote. La secuencia se puede complicar añadiendo dos pronombres (dámelo) o incluso tres (guárdatemelo).

El conocimiento de estas excepciones es fundamental no solo por los motivos ortográficos que se indicaron al principio de la entrada, sino también para lograr una dicción natural en aquellas ocasiones en que tenemos que hablar en público.

sábado, 3 de diciembre de 2011

Palabras tónicas y palabras átonas



No todas las clases de palabras se comportan igual respecto del acento prosódico. Es una idea muy extendida que “todas las palabras se pronuncian con acento”. Sin embargo, esto solo es así cuando se emiten aisladas. En la cadena hablada, unas son tónicas y otras, átonas. Voy a explicar a continuación la diferencia entre unas y otras centrándome en los casos generales. Ya habrá tiempo de ocuparse de las excepciones.
Palabras tónicas son las que cuentan con un acento prosódico que recae sobre alguna de sus sílabas. Palabras átonas, en cambio, son las que carecen de acento propio en la cadena hablada. Estas últimas, en consecuencia, se tienen que apoyar en una palabra tónica para su pronunciación. La siguiente oración contiene ejemplos de unas y otras:
(1a) Miré por la ventana y vi un frondoso castaño
Si lees la oración (1a) en voz alta, advertirás que es así como se distribuyen los acentos y se agrupan las palabras:
(1b) mi porlabenna i ún fronso kasño
Suelen ser tónicas las palabras significativas, es decir, las que tienen significado léxico. Es fácil comprobar que en (1b) se pronuncian tónicos los sustantivos ventana y castaño, los verbos mirar y ver, y el adjetivo frondoso. Sustantivos, verbos y adjetivos son las tres clases de palabras típicamente tónicas. También suelen ser tónicos los adverbios, por ejemplo, todavía en la siguiente secuencia:
(2a) Un castaño todavía joven
(2b) ún kasño todajóben
Para las restantes clases de palabras ya hay que ir diferenciando casos. Dentro de los pronombres, se pronuncian con acento propio los que funcionan como sujeto (yo, tú, él, etc.) y como término de preposición (mí, ti, sí, etc.):
(3a) Tú lo quieres para ti
(3b)  lokiéres para
De entre los determinantes son tónicos, entre otros, los indefinidos (por ejemplo, un, algún, ningún y todas sus variaciones de género y número), como en la palabra inicial de (2b) arriba, y los demostrativos (este, ese, aquel y sus variantes).
Tienden a ser átonas, por su parte, las palabras con función gramatical. Esto es lo que les ocurre a las preposiciones (a, de, con, por, para, sin, etc.). Son también átonos algunos determinantes, como el artículo (el, la, los, las) y los posesivos antepuestos al nombre: mi, tu, su, nuestro, vuestro. En (4b) se representa la pronunciación átona del artículo la, la preposición de y el posesivo nuestro:
(4a) La finca de nuestro abuelo
(4b) lafínka denuestroabuélo
Son átonas, asimismo, las conjunciones, como que y aunque en los siguientes ejemplos:
(5a) Veo que progresas
(5b) o keprogrésas
(6a) Aunque cueste, lo lograré
(6b) aunkekuéste lologra
Dentro de los pronombres hay división. Antes nos hemos referido a algunos de los que son tónicos, pero también los tenemos inacentuados, empezando, naturalmente, por los denominados pronombres átonos (me/nos, te/os, se, lo/los, la/las, le/les) y continuando por los relativos (que, cuando, donde, como, etc.). Obsérvense en (7b) el pronombre me y los relativos donde y que:
(7a) La ciudad donde me encuentro, que es Cáceres, es patrimonio de la humanidad
(7b) laziudád dondemenkuéntro keés zeres és patrinio delaumanidád
Hay que tener cuidado, eso sí, para no confundir los pronombres relativos con sus contrapartidas exclamativas e interrogativas, que se pronuncian y escriben con acento (¡Qué bonito!, ¿Dónde vives?).
Ser capaz de distinguir entre palabras tónicas y palabras átonas es fundamental para todo el que quiera entender las reglas de acentuación, especialmente las relativas a la tilde diacrítica. Manejarse con soltura en esta parcela es, asimismo, imprescindible para quienes han de hablar en público, pues de otro modo es imposible lograr una buena locución. También importan estas nociones, y mucho, a los estudiantes de español como lengua extranjera que deseen lograr una pronunciación aceptable. Los rasgos prosódicos, como el acento y la entonación, son fundamentales para que el discurso sea percibido como natural y entendido correctamente. Pueden tener más peso, incluso, que la correcta realización de los fonemas individuales. Si con esto no te he convencido de la importancia de esta distinción, ya no sé qué más se podría hacer.

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