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lunes, 28 de mayo de 2012

Los Siete Escritores Suicidas de la Historia


 Por Entre el caos y el orden

Resulta curioso que entre todas las profesiones, la de escritor es una de las que más suicidios provoca.

A finales del siglo XIX, el médico y antropólogo italiano Cesare Lombroso, publicó Genio y locura. El autor planteaba que el genio artístico era una forma de desequilibrio mental hereditario y para apoyar esta afirmación, se dedicó a coleccionar lo que llamó “arte psiquiátrico”, escritos, dibujos y pinturas realizados por pacientes encerrados en hospitales mentales. Lombroso también vinculó el genio artístico con la esquizofrenia, debido al alto índice de pacientes que sufrían de este mal y que lograban plasmar por medio de la expresión creativa, su atormentado y complejo mundo interior.

Estas afirmaciones no son tomadas muy en serio hoy en día, pero su estudio sirvió como arranque para que otros científicos se acercaran al tema. En años más recientes, los estudios más exhaustivos realizados sobre el tema son posiblemente los de la psicóloga clínica estadounidense Kay Redfield Jamison, autora de Touched with Fire (Tocados por el fuego) de 1993, un minucioso análisis sobre la relación entre los desórdenes maníaco-depresivos y los procesos creativos de varios prominentes artistas. Algunos de los autores incluidos en este estudio son Charles Dickens, William Faulkner, F. Scott Fitzgerald, Ralph Waldo Emerson, Baudelaire, Herman Hesse, Ernest Hemingway, John Keats, Edgar Allan Poe, Mark Twain, Robert Louis Stevenson, Virginia Woolf y Kurt Vonnegut. 

Bueno,  pasemos ya a la lista de escritores suicidas:

1. Ángel Ganivet (1865-1898).
Este escritor español se lanzó al Mar del Norte, junto al puerto de Riga, fue rescatado por un barco pero, según sus salvadores, cuando se despistaron volvió a tirarse de nuevo, logrando esta vez su objetivo.

“Más vale un minuto de vida franca y sincera que cien años de hipocresía.”
“El hombre es el más misterioso y el más desconcertante de los objetos descubiertos por la ciencia.”

2. Virginia Woolf (1882-1941). La escritora londinense sufría de un trastorno de doble personalidad y por el temor a volverse loca, decidió quitarse la vida. Se llenó los bolsillos de piedras y se ahogó en el río Ouse.

“La vida es un sueño, el despertar es lo que nos mata.”
“No hay barrera, cerradura, ni cerrojo que puedas imponer a la libertad de mi mente.” 
“Yo me aventuraría a pensar el que Anon (anónimo), quien escribiera tantos poemas sin firmarlos, fue a menudo una mujer. ”



3. Horacio Quiroga (1878-1937).
El dramaturgo uruguayo, se bebió un vaso de cianuro en el Hospital de Clínicas de la ciudad de Buenos Aires a los 58 años de edad, tras enterarse de que padecía de cáncer de próstata.

“Culpar a los otros, que es patrimonio específico de los corazones inferiores.”
“No escribas bajo el imperio de la emoción. Déjala morir y evócala luego. Si eres capaz entonces de revivirla tal cual fue, has llegado en arte a la mitad del camino”. 
  



4. Alfonsina Storni (1892-1938). 
Fue una poetisa y escritora argentina modernista. El 23 de octubre viajó a Mar del Plata y hacia la una de la madrugada de un martes, Alfonsina abandonó su habitación y se suicidó en Mar del Plata arrojándose de la escollera del Club Argentino de Mujeres. Hay versiones románticas que dicen que se internó lentamente en el mar. . Esa mañana, dos obreros descubrieron el cadáver en la playa. A la tarde, los diarios titulaban sus ediciones con la noticia: «Ha muerto trágicamente Alfonsina Storni, gran poetisa de América». Se despidió escribiendo a su hijo “suéñame, que me hace falta”.

“Las primaveras al marcharse dejan las lloviznas de otoño preparadas…Pequeña, ve despacio, mucho juicio, no te quemen tus llamas.”
“Oh, muerte, yo te amo, pero te adoro, vida… Cuando vaya en mi caja para siempre dormida, haz que por vez postrera penetren mis pupilas el sol de primavera.”

5. Jacques Rigaut (1898- 1929).
El poeta dadaísta francés escribió una obra titulada La Agencia General del Suicidio (AGS). Con este mismo nombre fundó una sociedad real, en la que aleccionaba sobre maneras de matarse; de hecho, llegó a ofrecer a los indigentes 5 francos por ahorcarse. A pocos sorprendió cuando se metió un tiro entre pecho y espalda un 6 de noviembre de 1929, perfectamente instalado entre almohadas que evitaron que el impacto moviera su cuerpo. Era todo un profesional.

“Mi libro de cabecera es un revólver” y quizá alguna vez “al acostarme, en vez de apretar el interruptor de la luz, distraído, me equivoco y aprieto el gatillo.”

6. Ernest Hemingway(1899-1961).
El escritor y periodista estadounidense, se disparó a sí mismo con una escopeta el 2 de julio de 1961 . Dada la ausencia de una nota de suicidio y el ángulo del disparo, es difícil determinar si realmente su muerte fue autoinfligida o si fue un accidente. Se presume que una posible causa fue la enfermedad de Alzheimer que se le fue diagnosticada poco antes, así como su marcado carácter depresivo y su alcoholismo.

“El secreto de la sabiduría, del poder y del conocimiento es la humildad.”
“La gente buena, si se piensa un poco en ello, ha sido siempre gente alegre.”
“Se necesitan dos años para aprender a hablar y sesenta para aprender a callar.”


7. Sylvia Plath (1932-1963). 
La famosa poetisa estadounidense se quitó la vida a los 30 años, un 11 de febrero de 1963. Habiendo sellado las puertas del cuarto de sus pequeños Frieda Y Nicholas con sumo cuidado y dejando al lado de sus dos pequeños, sus vasos de leche, abrió la llave de gas y metió la cabeza en el horno, tomó todas las precauciones para que el escape de gas no dañara a sus hijos. Estaba enferma y se estaba separando.
Aunque durante mucho tiempo se consideró que sus repetidas depresiones e intentos de suicidio se debieron a la muerte de su padre cuando ella contaba con nueve años, hoy se cree que padecía trastorno bipolar.

“Prefiero a los médicos, a los abogados, a las parteras… A cualquier cosa antes que a los escritores, son la cosa más narcisista que existe.”
“Si nunca esperas nada de nadie nunca te decepcionarás.“


viernes, 18 de mayo de 2012

Escritores suicidas



por Brenda Bk por Lectroactivos


¿Soy yo o los escritores llevan más prisa por reunirse con La Flaca que el resto de los mortales? No sé muy bien en qué radique, pero entre que son más vulnerables o son manzanas, el ya no tan exclusivo club de los autores suicidas tiene siglos funcionando y, al parecer, cada vez son más los miembros distinguidos.

¿Y nosotros? Aquí es cuando viene el reproche de grupi: Uno como sea, David Foster Wallace, pero ¿y los demás lectores que dejaste viudos? Ay… *llora cual plañidera*, por qué a mí. Ok, lo siento, menos melodrama y más artículo.

Leí alguna vez en un escrito de Héctor Abad Faciolince, que el único riesgo profesional de los poetas es el suicidio. Así es que anden con cuidado, poetas voladores… ¿digo qué? (chiste tuitero). En fin, aquí les dejo cinco grandes de las letras que optaron por la muerte autoasistida:





David Foster Wallace

Considerado uno de los mejores cronistas del malestar estadounidense (un día de estos lo voy a revivir, divorciar y casarme con él). Un mal e inesperado día, en pleno auge de su carrera como escritor, su esposa lo halló ahorcado en su casa. Con anterioridad ya había pedido que lo protegieran de sus propia pulsión de quitarse la vida. No dejó nada que explicara su decisión.



Ernest Hemingway

Es uno de los escritores clásicos de la literatura estadounidense. Sufría de alcoholismo y otros problemas de salud tanto emocional como física. En 1961, se disparó en la boca. Se suicidó en su propia casa sin dejar nota.



Yukio Mishima

Fue uno de los principales exponentes de la literatura japonesa contemporánea. Comenzó a escribir cuando tenía apenas 24 años y a los 45 se quitó la vida mediante el ritual del hara-kiri. Se dice que estuvo preparando su muerte durante más de un año. Su nota de despedida decía…

“Mi mayor sueño era transformar a la sociedad. ¡Larga vida al emperador!”.



Hunter S. Thompson

Periodista y escritor estadounidense, fue el padre del periodismo Gonzo. Su libro más importante fue Pánico y locura en Las Vegas. Acabó con su vida con un disparo. Antes de dejar el mundo escribió…

“No más juegos. No más bombas. No más caminar. No más diversión. No más nadar. 67. Eso es 17 años más de 50. 17 más de los que necesitaba o quería. Aburrido. Siempre soy insidioso. No es divertido — para nadie. 67. Te estás haciendo codicioso. Actúa de tu edad. Relájate — No dolerá”.



Virginia Woolf

Destacada escritora y ensayista británica de la modernidad. Durante la Segunda Guerra Mundial, y, en medio de una gran depresión sentimental, llenó los bolsillos de su abrigo de piedras, caminó hacia el río Ouse y saltó. Su cuerpo no fue encontrado hasta meses después de que se ahogara. Su carta de despedida decía…

“Estoy segura de que estoy enloqueciendo otra vez. Siento que no podemos volver a vivir algo así de terrible. No me recuperaré esta vez. Escucho voces y no me puedo concentrar. Estoy estoy haciendo lo mejor. Tú me has dado la mayor felicidad posible. Estuviste en todos los sentidos que alguien puede estar. No puedo luchar más. Sé que estoy arruinando tu vida, que sin mí podrías trabajar. Y lo harás, lo sé. ¿Lo ves? Ni siquiera puedo escribir esto bien. No puedo leer. Lo que estoy intentando decir, es que toda la felicidad de mi vida te la debo a ti. Has sido increíblemente bueno y paciente conmigo. Quiero decir que – todo el mundo lo sabe. Si alguien me hubiera podido salvar, serías tú. Todo se ha ido de mí excepto la certeza de tu bondad. No puedo seguir arruinando tu vida por más tiempo. No creo que dos personas pudieran haber sido más felices que lo que fuimos nosotros. V.”

Ay, Letroactivos yo ya me puse triste y los nombres continúan, sería imposible mencionarlos a todos y no atentar contra mi propia estabilidad emocional, así que mejor les dejo aquí una lista de la A a la Z con todos los escritores suicidas.

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