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domingo, 15 de abril de 2012

Diccionario del Sexo y el Erotismo


La obra de Félix Rodríguez recoge más de 250 voces alusivas al «pene» y más de 200 a la «vagina»

El idioma del sexo
El autor Felix Rodríguez. / Archivo


ANTONIO PANIAGUA / DIARIOSUR.ES
Día 15/04/2012

Ya hace cuatro años fue pionero en su materia al registrar el léxico que emplean gais y lesbianas. Ahora Félix Rodríguez, catedrático de Filología Inglesa de la Universidad de Alicante, ha publicado el Diccionario del sexo y el erotismo (Alianza Editorial), en el que se adentra en un mundo más explorado por la lexicografía aunque no por ello fácil de abarcar.

Diccionario del Sexo y el Erotismo
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Con un afán exhaustivo, el lingüista ha hecho un registro de voces tan pormenorizado que su obra consta de más de mil páginas y unas 6.200 voces. El del sexo es un campo semántico que se renueva tan rápidamente que hay que estar atento para recoger las  expresiones del argot y sortear los tabúes que entraña la materia.

Félix Rodríguez ha buceado en el magma que representa Internet en busca de acepciones desconocidas y ha salido airoso del empeño.

De la imaginación de los hablantes para crear nuevos términos sexuales da fe este diccionario, aunque también Rodríguez confirma el acta de defunción de algunas palabras, como el de «mujer pública» para referirse a la prostituta.

«El mayor aporte al vocabulario erótico, como ocurre con el argot en general, proviene de los jóvenes. Y ellos son los que tienen más tiempo de ocio y están más inmersos en la cultura digital, convirtiéndose en usuarios habituales, cuando no adictos, a foros y blogs donde expresan de forma más libre y espontánea sus emociones y sus obsesiones relativas al sexo», comenta Félix Rodríguez.

Por ejemplo «'follamigo/a' y su precursor 'amigo/a con derecho a roce' son testimonio de una época reciente en la que se palpan mayores libertades en el campo del sexo». Asimismo, 'toy boy' y '(mujer) pantera', 'puma' (o en expresión inglesa, 'cougar') reflejan la desinhibición creciente sobre todo de la mujer ante el emparejamiento con jóvenes muy por debajo de su edad

Por último, el escritor explica que su diccionario recoge más de 250 voces para «pene», más de 200 para «vagina», y más de 150 para «acto sexual».

viernes, 30 de marzo de 2012

Lengua, inglés y prostitución


Publicado por Andrés Valdés - www.diarioinformacion.com
Martes, 27 de marzo del 2012
Los catedráticos Manuel Alvar y Félix Rodríguez muestran en la universidad la influencia de las prostitutas y de la lengua de Shakespeare en palabras y falsos anglicismos que se usan en el idioma

El español actual debe parte de su riqueza a dos fuentes insospechadas: el llamado 'oficio más antiguo' y el idioma de la Gran Bretaña. Manuel Alvar, miembro de la Real Academia Española y el catedrático de la UA Félix Rodríguez analizaron en la Universidad de Alicante las aportaciones de ambos universos al léxico castellano.

El español ha tomado prestado muchas palabras y expresiones de uso cotidiano de dos fuentes tan diversas como son el mundo de la prostitución y el idioma anglosajón. La UA ha acogido días atrás las jornadas Neologismos, falsos anglicismos y léxico especializado en las XIV Jornadas de Estudios de Lingüística en homenaje a Covarrubias en la UA, en las queel catedrático de Lengua de la Complutense y miembro de la RAE Manuel Alvar Ezquerra y el catedrático de Filología inglesa de la UA Félix Rodríguez referenciaron muchos ejemplos de esta influencia en sus conferencias.

Meretriz, celestina, carcavera, barbacanera, cabra, mula o loba son algunos términos que se usaban en el siglo XVII español para decir prostituta y en, muchos casos, especificar «cómo prestaba sus servicios», como explicó el académico Alvar. El catedrático ha recogido estas muestras «fundamentalmente de los diccionarios de Antonio de Nebrija y Sebastián de Covarrubias», así como en algunos glosarios de español «franceses y también alguno inglés». De ahí salió el material para su ponencia Para la historia del léxico marginal: los nombres de las prostitutas en el Siglo de Oro.

Porque en este orden social en el que «eran los Reyes Católicos quienes cobraban los impuestos de los burdeles», el ejercicio de la prostitución y del lenocinio estaba tan extendido que las rameras de más edad «acababan trabajando de alcahuetas o celestinas» mientras que las prostitutas más jóvenes y en ejercicio tenían «nombres distintos según su lugar de trabajo». Así, Alvar distingue entre las barbacaneras, que esperaban a los soldados debajo de los torreones de las murallas, las carcaveras, que consolaban a los viudos en las fosas de los cementerios e incluso la meretrix, prostituta «casi honesta» o de «alto standing»", que tenía «sólo dos o tres clientes de buen nivel».

«Era un oficio muy regulado: se llamaban mujeres públicas porque algunas ejercían de pueblo en pueblo buscando en los establecimientos a sus clientes, siempre después de haber pagado una tasa a la administración pública, es decir, al municipio», explica Alvar.

En el homenaje a Covarrubias, autor en 1611 de uno de los primeros diccionarios del español, el Tesoro de la Lengua Castellana o Española, el catedrático Félix Rodrígez, lexicógrafo del Diccionario del Sexo y el Erotismo, aportó por su parte ejemplos de «palabras que parecen tomadas del inglés» y que sin embargo no se usan en la lengua de Shakespeare.

Es el sorprendente y conocido caso de autoestop, una forma de viajar que en inglés se dice hitchhike, ejemplo que Rodríguez compara con el del audífono o sonotone, que «en inglés es hearing aid».

«Cuando la pelota toca la red en tenis se dice let, pero nos ha sonado lógico que sea net, red, por lo que lo decimos así». Sustituir su fonética no es la única manera de crear «falsos anglicismos», apunta Rodríguez. Uno de los mecanismos habituales para construirlos es el de abreviar incluso más que los ingleses y decir clériman en vez de clergyman suit para el traje de los curas, pádel en lugar de paddle-tenis o córner en vez de corner kick. Rodríguez define este sistema como «seudoanglicismos semánticos».

También existen falsos anglicismos relacionados del mundo de la prostitución, como night club, que «para ellos es más un cabaret de espectáculos, mientras que nosotros lo hemos convertido en un fino y sofisticado burdel».

Rodríguez ve también «formaciones híbridas como by the face (por la cara) o por si las flies (por si las moscas), e incluso invenciones sin base inglesa como qué heavy o montar un show.

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