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jueves, 29 de noviembre de 2012
Semántica - Presentaciones en Powerpoint de la Editorial SM
sábado, 16 de junio de 2012
Hiperonimia (Blog de Lengua española)
La hiperonimia es la relación semántica que vincula a una determinada unidad léxica con otras de significado más específico por las que puede ser sustituida. Por ejemplo, el significado de embutido es más general que el de chorizo, salchichón, longaniza, sobrasada, butifarra, morcilla, etc. A estos términos más específicos se los denomina hipónimos. Entre el hiperónimo y el hipónimo se da una relación jerárquica de inclusión en la que el primero constituye el término superordinado o general y el segundo, el subordinado o específico. Todo esto se ve más claramente con un ejemplo.
En (1) y (2) se comprueba cómo el hiperónimo embutido admite la sustitución por sus hipónimos en un contexto:
(1) Se quedó embriagado por el aroma a embutido
(2) Se quedó embriagado por el aroma a {chorizo / salchichón / longaniza / sobrasada / butifarra / morcilla…}
La sustitución de arriba es posible porque la noción de ‘embutido’ va dentro de la idea de ‘longaniza’ o ‘salchichón’. Lo contrario, en cambio, no es cierto: el significado de embutido no incluye la idea de ‘longaniza’.
Los hiperónimos son de gran utilidad en lexicografía. Gran parte de las definiciones que encontramos en los diccionarios están basadas en ellos. Para definir el término específico se recurre al general, indicando acto seguido cuál es el elemento distintivo. Por ejemplo, el Diccionario de la lengua española define silla de la siguiente manera:
(3) Asiento con respaldo, por lo general con cuatro patas, y en que solo cabe una persona.
Esta es, claramente, una definición hiperonímica. Para explicarnos lo que es una silla se recurre al término asiento y a continuación se añade lo que tiene de particular este tipo concreto de asiento. Si la definición está bien hecha, esos rasgos particulares nos permitirán distinguir la silla no solo de la idea general de asiento, sino también de otros tipos de asiento como el sofá o el banco. Si el lector siente curiosidad, puede comprobar cómo el diccionario citado recurre al mismo hiperónimo en la definición de estos dos últimos.
Desde el punto de vista de un análisis compositivo del significado, son fundamentales para comprender la relación de hiperonimia las nociones de intensión y extensión. La primera se refiere a la cantidad de rasgos semánticos que acumula un concepto, mientras que la segunda lo hace a la cantidad de realidades a las que les es aplicable un determinado concepto. Entre una y otra se da una relación inversa: a mayor intensión, menor extensión y viceversa. Ya hemos visto que ‘silla’ es ‘asiento’ y algo más. Su intensión es más rica y, en consecuencia, su extensión es menor. Lo mismo, pero a la inversa, vale para ‘asiento’. Es fácil comprobarlo: echando un vistazo a mi alrededor, en la habitación en la que estoy trabajando encuentro varios objetos a los que podríamos denominar asiento, pero solo algunos de ellos podrían ser llamados sillas. Nos topamos de nuevo con la noción de inclusión, pero esta vez a la inversa: el número de objetos ‘asiento’ incluye el de objetos ‘silla’, pero no al revés, es decir, la extensión del hiperónimo incluye la del hipónimo, mientras que la intensión del hipónimo incluye la del hiperónimo. La lingüística contemporánea, no obstante, tiende a desconfiar de este tipo de análisis y los va sustituyendo por otros más flexibles basados en prototipos o modelos para los que podemos encontrar representantes más típicos o menos típicos (por ejemplo, una silla con tres patas ¿deja de ser una silla? ¿Y una silla gigante en la que caben dos adultos?).
La hiperonimia es una relación direccional y jerárquica. En esto se diferencia de otras relaciones semánticas como la sinonimia y la antonimia. Se aproxima por este lado, en cambio, al tipo de relación que mantiene el holónimo con sus merónimos o, lo que es lo mismo, la relación de parte-todo que se da entre términos como cuerpo y brazo.
sábado, 19 de noviembre de 2011
Sinonimia (en El Blog de Lengua española)
La sinonimia es la relación semántica que se da entre palabras o expresiones que presentan significados equivalentes. Son sinónimos, por ejemplo, burro, asno y pollino; dinero y pasta; morir y fallecer; estar, encontrarse yhallarse; o bello, hermoso, bonito y lindo. Podemos comprobar que entre las palabras de las series anteriores se da una relación de sinonimia realizando sustituciones en el interior de una oración:
(1) Platero es un {burro/asno/pollino} que protagoniza una de las obras de Juan Ramón Jiménez
(2) Coge {el dinero/la pasta} y corre
(3) El rey {ha muerto/ha fallecido}
(4) La marquesa {está/se halla/se encuentra} indispuesta
(5) Ayer disfrutamos de un {bello/hermoso/bonito/lindo} atardecer
Se suele diferenciar entre la sinonimia total y la parcial, aunque esta distinción es más que nada teórica, pues la sinonimia total, entendida como equivalencia perfecta, no pasa de ser una construcción ideal, una mera posibilidad lógica. En la práctica resulta difícil —si no imposible— señalar sinónimos totales que admitan la sustitución en cualquier contexto preservando no solo el significado sino también las connotaciones, el nivel de lengua, etc. Así, dinero ypasta en principio son sinónimos, pero la segunda denominación queda reservada para usos coloquiales o humorísticos. El presidente del Banco Central Europeo difícilmente podrá anunciar que eleva el precio de la pasta para prevenir tensiones inflacionistas.
La inexistencia de hecho de sinónimos totales se explica por varios motivos. Para empezar, sería antieconómica. Si dos palabras fueran perfectamente equivalentes, una de las dos no tardaría en ser desechada por la sencilla razón de que sobraría. Para continuar, las palabras suelen ser polisémicas, por lo que pueden resultar equivalentes en algunas de sus acepciones, pero no en todas. Morir y fallecer son sinónimos en el ejemplo (3), pero morir posee extensionesmetafóricas de las que carece fallecer. Es perfectamente aceptable la oración Este televisor ha muerto (o sea, ha sufrido una avería que no tiene arreglo); pero no, en cambio, Este televisor ha fallecido. Tampoco conviene perder de vista que en el vocabulario se acumulan estratos con orígenes de lo más diverso y que pueden representar variantes dialectales, sociolectales, estilísticas, etc. Bonito y lindo son sinónimos en principio, pero el segundo resulta raro entre los hablantes de España. Estos dos adjetivos, a su vez, contrastan conjuntamente con hermoso y bello, que tendemos a identificar con la lengua literaria.
En la práctica hay que conformarse con una noción de sinonimia más débil que considera sinónimas las expresiones que presentan no ya una identidad sino una simple afinidad o semejanza de significado, es decir, una equivalencia aproximada que además se limita a algunos contextos. Esto es lo que se denomina sinonimia parcial. Así, aceptamos como sinónimas las series de los ejemplos (1)-(5), pero todos estaríamos en condiciones de identificar matices semánticos dependiendo de cuál sea la palabra concreta que seleccionemos, así como de construir nuevos contextos en los que se rompiera la relación de sinonimia.
Y ni siquiera esta versión débil está exenta de problemas. A veces nos encontramos ante expresiones que son sustituibles en ciertos contextos, pero que no son verdaderos sinónimos, sino que simplemente se refieren a las mismas realidades. La sinonimia es una relación semántica, es decir, de significado, y, por tanto, interna al sistema de la lengua. Esto otro, en cambio, son manifestaciones de un fenómeno diferente al que se denomina correferencia y que tiene que ver con el hecho de que diferentes expresiones lingüísticas se pueden referir a las mismas realidades o estados de cosas del mundo. En las siguientes oraciones podemos sustituir el papa por Benedicto XVI:
(6) El papa impartió la bendición urbi et orbi
(7) Benedicto XVI impartió la bendición urbi et orbi
Sin embargo, esto no quiere decir que nos hallemos ante sinónimos, sino que, por conocimiento del mundo, nos consta que a 18 de noviembre de 2011 Benedicto XVI es papa en Roma. La ilusión de sinonimia se desvanece en cuanto se modifica la referencia. Comparemos si no las siguientes oraciones:
(8) El primer papa fue Pedro
(9) El primer Benedicto XVI fue Pedro
La oración (9), desde luego, es inaceptable. Un efecto parecido se consigue aplicando el plural. No es lo mismo escribir una Historia de los papas que una Historia de los Benedictos XVI (?). En este caso, uno de los términos es un nombre propio, por lo que se me podría objetar que carece propiamente de significado. Fijémonos, pues, en lo que sucede con las expresiones lucero de la mañana y lucero de la tarde (ejemplos clásicos para ilustrar la diferencia entre significado y referencia). Ambas se refieren a una misma realidad extralingüística: el planeta Venus; pero es fácil percibir que su significado contiene rasgos muy diferentes.
La sinonimia, en definitiva, es un concepto que resulta más fácil de captar intuitivamente que de definir y hacer operativo. En la práctica, la sustitución de una palabra o expresión por otra siempre implicará introducir algún matiz en el significado, pues, como dijo Geckeler, el sistema de la lengua parece permitir que un significante tenga más de un significado, pero no que un significado tenga más de un significante.
sábado, 5 de febrero de 2011
Polisemia
Una palabra polisémica es la que tiene varios significados. Un típico ejemplo en español es hoja, que se puede referir a una parte de una planta, una lámina de papel, la parte que se abre y se cierra en una puerta, la pieza cortante de un cuchillo, etc. Se trata de un fenómeno enormemente frecuente en las lenguas.
El término polisemia fue acuñado por el lingüista francés Michel Bréal en su Essai de sémantique: science des significations (Ensayo de semántica: ciencia de las significaciones), una obra de 1897 cuyo capítulo XIV está dedicado a este concepto.
No todos los significados de una palabra polisémica están al mismo nivel. Se suele considerar que uno de ellos es el principal u originario y que los restantes se desprenden de este (por lo general, mediante metáforas o metonimias). Por ejemplo, se llama pata lo mismo a una extremidad de un animal que a cada una de las piezas sobre las que se apoya una mesa, pero todos intuitivamente tenemos la noción de que el segundo significado se deriva del primero. Quienes posean ciertos conocimientos técnicos serán capaces además de percibir que lo que se ha producido aquí es una extensión metafórica. Los diccionarios suelen dar cuenta del papel destacado que le corresponde al significado originario presentándolo como primera acepción. Así, si vamos a buscar al DRAE (Dicccionario de la lengua española) el sustantivo ala, nos encontraremos como primera acepción la siguiente:
Cada uno de los órganos o apéndices pares que utilizan algunos animales para volar.
Más abajo en la misma entrada daremos con la acepción para la parte de un edificio:
Cada una de las partes que se extienden a los lados del cuerpo principal de un edificio o en que se considera dividido un espacio o construcción cualesquiera. El ala derecha de la plaza, del escenario
Si mañana a algún lexicógrafo despistado se le ocurriera invertir el orden, todos protestaríamos. Implícita o explícitamente, esta ordenación refleja el hecho de que uno de los significados se percibe como básico y el otro como derivado, como una extensión del anterior.
El criterio para diferenciar entre polisemia (una misma palabra con diferentes significados) y homonimia (diferentes palabras con una misma forma) suele ser el de la existencia de un vínculo entre los significados. No obstante, no siempre es posible trazar una línea clara entre la una y la otra.
La acumulación de significados en una palabra no nos suele plantear mayores problemas a la hora de entendernos. Lo normal es que el contexto resuelva la polisemia. Nuestra interpretación de la palabra grado cambia automáticamente según estemos hablando de termómetros, militares o vinos. Sin embargo, en el mundo de la ciencia y la tecnología, la polisemia se convierte en una fuente de quebraderos de cabeza. Por eso la terminología la combate acuñando términos que, idealmente, admitan una única interpretación.
Un ámbito, en cambio, en el que la polisemia tiene un gran rendimiento es el del humor. Muchos chistes y juegos de palabras se basan en la capacidad de ciertas palabras de dar lugar a interpretaciones muy diferentes. Tengo que confesar, de hecho, que me había propuesto cerrar la entrada con algún chiste brillante que se grabara en la memoria del lector, pero como los chistes no son mi fuerte y por ahí fuera hay mucha gente que está más versada en estas lides, casi prefiero sentarme a leer vuestras aportaciones.
¡Hasta la próxima!
El término polisemia fue acuñado por el lingüista francés Michel Bréal en su Essai de sémantique: science des significations (Ensayo de semántica: ciencia de las significaciones), una obra de 1897 cuyo capítulo XIV está dedicado a este concepto.
No todos los significados de una palabra polisémica están al mismo nivel. Se suele considerar que uno de ellos es el principal u originario y que los restantes se desprenden de este (por lo general, mediante metáforas o metonimias). Por ejemplo, se llama pata lo mismo a una extremidad de un animal que a cada una de las piezas sobre las que se apoya una mesa, pero todos intuitivamente tenemos la noción de que el segundo significado se deriva del primero. Quienes posean ciertos conocimientos técnicos serán capaces además de percibir que lo que se ha producido aquí es una extensión metafórica. Los diccionarios suelen dar cuenta del papel destacado que le corresponde al significado originario presentándolo como primera acepción. Así, si vamos a buscar al DRAE (Dicccionario de la lengua española) el sustantivo ala, nos encontraremos como primera acepción la siguiente:
Cada uno de los órganos o apéndices pares que utilizan algunos animales para volar.
Más abajo en la misma entrada daremos con la acepción para la parte de un edificio:
Cada una de las partes que se extienden a los lados del cuerpo principal de un edificio o en que se considera dividido un espacio o construcción cualesquiera. El ala derecha de la plaza, del escenario
Si mañana a algún lexicógrafo despistado se le ocurriera invertir el orden, todos protestaríamos. Implícita o explícitamente, esta ordenación refleja el hecho de que uno de los significados se percibe como básico y el otro como derivado, como una extensión del anterior.
El criterio para diferenciar entre polisemia (una misma palabra con diferentes significados) y homonimia (diferentes palabras con una misma forma) suele ser el de la existencia de un vínculo entre los significados. No obstante, no siempre es posible trazar una línea clara entre la una y la otra.
La acumulación de significados en una palabra no nos suele plantear mayores problemas a la hora de entendernos. Lo normal es que el contexto resuelva la polisemia. Nuestra interpretación de la palabra grado cambia automáticamente según estemos hablando de termómetros, militares o vinos. Sin embargo, en el mundo de la ciencia y la tecnología, la polisemia se convierte en una fuente de quebraderos de cabeza. Por eso la terminología la combate acuñando términos que, idealmente, admitan una única interpretación.
Un ámbito, en cambio, en el que la polisemia tiene un gran rendimiento es el del humor. Muchos chistes y juegos de palabras se basan en la capacidad de ciertas palabras de dar lugar a interpretaciones muy diferentes. Tengo que confesar, de hecho, que me había propuesto cerrar la entrada con algún chiste brillante que se grabara en la memoria del lector, pero como los chistes no son mi fuerte y por ahí fuera hay mucha gente que está más versada en estas lides, casi prefiero sentarme a leer vuestras aportaciones.
¡Hasta la próxima!
lunes, 1 de noviembre de 2010
Relaciones semánticas
- Un campo semántico es un conjunto de palabras o elementos significantes con significados relacionados, debido a que comparten un núcleo de significación o rasgo semántico (sema) común y se diferencian por otra serie de rasgos semánticos distinguidores. Un campo semántico estaría constituido por un grupo de palabras que están relacionadas por su significado, compartiendo ciertas características comunes o referenciales.El conjunto de todos los semas de una palbra se denomina semema. Un ejemplo de campo semántico sería el de términos relacionados con muro entre los cuales podemos encontrar:
palabra semas compartidos semas distinguidores
pared [+obstáculo][+vertical] [+alto]
tapia [+obstáculo][+vertical] [+alto][+piedra][+delgado]
muro [+obstáculo][+vertical] [+alto][+piedra][+grueso]
pretil [+obstáculo][+vertical] [-alto][+piedra]
cerca [+obstáculo][+vertical] [-alto][+rústico]
verja [+obstáculo][+vertical] [+metálico]
muralla [+obstáculo][+vertical] [+defensivo]
- La polisemia (de "poli"-, muchos, y el griego σῆμα, significado), en lingüística se presenta cuando una misma palabra o signo lingüístico tiene varias acepciones. Por ejemplo, cabo: 1. (masculino) Punta de tierra que penetra en el mar. 2. (masculino/femenino) Escalafón militar. 3. (masculino) Cuerda en jerga náutica.
- La sinonimia es la relación que se establece entre dos palabras, A y B, cuando uno de los significados de A es idéntico a uno de B. Se habla de sinonimia parcial o cognitiva cuando dos palabras sólo son intercambiables en determinados contextos (mandar y enviar), y de sinonimia total o absoluta cuando son equivalentes en cualquier contexto (comenzar e iniciar).
- La antonimia es la relación semántica basada en la oposición de significados. Se puede distinguir entre antónimos binarios o complementarios, aquellos que son incompatibles entre sí (vivo/ muerto), antónimos inversos (tío/ sobrino; comprar/vender) y antónimos de grado, que representan los extremos opuestos de una escala (frío/ caliente).
- La hiponimia es la relación de inclusión de un significado en otro. Al término incluido se le llama hipónimo (silla) y al término inclusor hiperónimo (asiento) y cuando un hiperónimo tiene más de un hipónimo se dice que éstos son cohipónimos (silla y banqueta).
- La homonimia consiste en que dos o más palabras distintas coinciden en el significante, aunque sus significados no guardan ninguna relación entre sí: llama, animal andino; llama, fuego; llama, del verbo llamar.
Son homógrafas las que se escriben igual: vino, ?bebida?; vino, de venir; y homófonas las que se pronuncian igual pero se escriben de distinta manera: asta, cuerno; hasta, preposición.
Blog Apunte y fuego de Concha Caballero
Sobre la formación de palabras en español por Luis Alberto Hernando Cuadrado (UCM) (Google Docs)
palabra semas compartidos semas distinguidores
pared [+obstáculo][+vertical] [+alto]
tapia [+obstáculo][+vertical] [+alto][+piedra][+delgado]
muro [+obstáculo][+vertical] [+alto][+piedra][+grueso]
pretil [+obstáculo][+vertical] [-alto][+piedra]
cerca [+obstáculo][+vertical] [-alto][+rústico]
verja [+obstáculo][+vertical] [+metálico]
muralla [+obstáculo][+vertical] [+defensivo]
- La polisemia (de "poli"-, muchos, y el griego σῆμα, significado), en lingüística se presenta cuando una misma palabra o signo lingüístico tiene varias acepciones. Por ejemplo, cabo: 1. (masculino) Punta de tierra que penetra en el mar. 2. (masculino/femenino) Escalafón militar. 3. (masculino) Cuerda en jerga náutica.
- La sinonimia es la relación que se establece entre dos palabras, A y B, cuando uno de los significados de A es idéntico a uno de B. Se habla de sinonimia parcial o cognitiva cuando dos palabras sólo son intercambiables en determinados contextos (mandar y enviar), y de sinonimia total o absoluta cuando son equivalentes en cualquier contexto (comenzar e iniciar).
- La antonimia es la relación semántica basada en la oposición de significados. Se puede distinguir entre antónimos binarios o complementarios, aquellos que son incompatibles entre sí (vivo/ muerto), antónimos inversos (tío/ sobrino; comprar/vender) y antónimos de grado, que representan los extremos opuestos de una escala (frío/ caliente).
- La hiponimia es la relación de inclusión de un significado en otro. Al término incluido se le llama hipónimo (silla) y al término inclusor hiperónimo (asiento) y cuando un hiperónimo tiene más de un hipónimo se dice que éstos son cohipónimos (silla y banqueta).
- La homonimia consiste en que dos o más palabras distintas coinciden en el significante, aunque sus significados no guardan ninguna relación entre sí: llama, animal andino; llama, fuego; llama, del verbo llamar.
Son homógrafas las que se escriben igual: vino, ?bebida?; vino, de venir; y homófonas las que se pronuncian igual pero se escriben de distinta manera: asta, cuerno; hasta, preposición.
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