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miércoles, 2 de mayo de 2012

Una Gramática «súper» fácil resuelve todas las dudas en un minuto


Publicado 30/04/2012
Agencia Efe


¿Es posible resolver las dudas gramaticales que se tengan en un minuto? El filólogo Leonardo Gómez Torrego cree que sí y con esa intención publica Gramática 'súper' fácil de la lengua española, un librito muy útil que en 64 páginas reúne las normas imprescindibles para expresarse correctamente.

La intención de Gómez Torrego, investigador del Instituto de Lengua del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, es facilitar «las normas esenciales» de la Gramática para poder hacer frente a las dudas más frecuentes, afirma en una entrevista con Efe.

El libro se titula en realidad Gramática fácil de la lengua española pero, «por motivos publicitarios», Espasa, la editorial que lo publica, ha intercalado «súper» entre las dos primeras palabras, en un color diferente.

A Gómez Torrego no acaba de convencerle esa tilde porque, si se tratara del prefijo super, debería escribirse junto al adjetivo y sin tilde: Gramática superfácil.

El libro contiene lo imprescindible para resolver esas dudas que suscitan a veces el género de las palabras, el número, algunos superlativos y comparativos, determinadas concordancias y ciertos verbos, adverbios y preposiciones.

Y, hablando de géneros, ¿tiene cabida en el español correcto el femenino miembra que propuso una ministra del Gobierno español anterior?

No la tiene, asegura Gómez Torrego, porque no hay documentación escrita sobre miembra, no por otra razón, «ya que, por cuestión gramatical, un sustantivo que termina en 'o' y se refiere a persona puede desdoblar en 'a', y de hecho en el diccionario académico hay palabras coloquiales como tipa o petarda.

Pero algunas voces, «por las razones que sean, no desdoblan en "a" el femenino y se manifiesta el sexo con los artículos o con los demostrativos»: una miembro, aunque también es correcto un miembro aplicado a la mujer.

Hay sustantivos referidos a profesiones o actividades que ejercían habitualmente las mujeres y que ahora, en algunos casos, admiten el masculino en "o", como azafato o amo de casa.

Pero no es correcto decir telefonisto, periodisto o electricisto, porque el sufijo -ista es invariable, advierte el autor de libros como Ortografía práctica del español o Las normas académicas: últimos cambios.

El caso de modisto es distinto y ese masculino es «una especie de violencia morfológica»: «por razones quizá de prestigio social y para diferenciarse el hombre de la mujer, empezaron a decir modisto y algo que era totalmente anómalo en la morfología del español, triunfó».

Y, si de femeninos va la cosa, el de presidenta es correcto, pero no gerenta, aunque este último sí está admitido en América, como puede comprobarse en la versión electrónica del diccionario académico, que cada día recibe más de 2,5 millones de visitas.

En España no ha triunfado gerenta, pero en voces relativas a 'profesiones o actividades no cualificadas', era corriente decir sirvienta, clienta, dependienta, asistenta. Sin embargo, se estudia la carrera de «asistente social», comenta el autor.

En cuanto a la polémica que suscitó el informe de Ignacio Bosque sobre Sexismo lingüístico y visibilidad de la mujer, Gómez Torrego se muestra de acuerdo con todo lo que dice ese académico de la Lengua y asegura que «no se debe forzar la lengua ni confundir género con sexo nunca».

«Otra cosa es desde el punto de vista léxico, y ahí sí es lógico que molesten algunos términos como 'mujer pública', sinónimo de prostituta. Es una discriminación», asegura, y ese tipo de palabras tienen que ir marcadas en el diccionario.

A la hora de formar plurales, conviene recordar que lo correcto es decir ciudades dormitorio, horas punta o sofás cama, pero cuando el segundo sustantivo actúa como adjetivo, tanto vale palabras clave como palabras claves, niños soldado (s), obras cumbre (s) o jugadores estrella (s).

Se dirá los premios Goya, pero «tiene tres goyas» o, el que se lo pueda permitir, posee en su casa «tres picassos».

Es más culto decir crudelísimo, fortísimo y novísimo, pero también son válidos cruelísimo, fuertísimo y nuevísimo.

sábado, 25 de febrero de 2012

¡Hablen bien!


 

         Iñaki Zaragüeta para Larazón.es

Con tanto dinero que gastan, podían organizar un curso de Gramática para los políticos. Aún va a tener razón mi amigo Rogelio al defender que, para tener un cargo, se debería superar una oposición. ¿Por qué hablan tan mal? ¿Por qué no aprenden? Abundan los «piquito de oro», como dicen en mi pueblo, pero no dominan la Morfología, ni la Sintaxis, ni la Prosodia, ni la Ortografía, que eran las cuatro partes de la Gramática cuando yo estudiaba. Ahora, ¡cualquiera sabe!
Está de moda estos días utilizar el verbo «cesar» en lugar de «destituir». A ver si se enteran nuestros políticos. Alberto Fabra no puede «cesar a...», porque es un verbo intransitivo (no tiene complemento directo). Puede «destituir a...». Una persona cesa en o de su cargo, a petición propia, esto es, «dimite», o por orden del jefe.
Jorge Alarte y miles de ¿estudiantes? llevan unos días insistiendo en que Fabra «cese a ...». No es un problema exclusivo del PSOE. Los del PP, en su mayoría, hablan igual.
Ya que ellos no lo hacen, la Generalitat o Les Corts deberían gastarse unos euros en alfabetizar a nuestros representantes. Son los que más salen en la tele. Ellos... y Belén Esteban. Así es la vida.

domingo, 2 de octubre de 2011

Perífrasis verbales


Se llama perífrasis verbal o frase verbal a un tipo de perífrasis compuesta de al menos dos formas verbales: una forma finita llamada auxiliar y otra forma o "verbo principal", frecuentemente no finita, llamada verboide. Además es frecuente que entre las dos exista algún tipo de nexo o adposición. No hay que confundir las perífrasis con las locuciones verbales. (1)




1.  Las locuciones formadas por dos verbos no deben confundirse con las perífrasis verbales por las siguientes razones:

- En las locuciones no hay verbos auxiliares ni principales: es todo el conjunto el que selecciona sujetos y complementos.

- La conexión entre los dos verbos es íntima, pues la forma no personal no es sustituible por otras en el mismo conjunto: "echar a perder".

- Normalmente la locución equivale a una sola idea que puede proyectarse en un solo verbo: echar a perder = estropearse, dar de lado = marginar

- Algunas locuciones verbales son el resultado de la lexicalización de alguna perífrasis verbal: vete (tú) a saber.

- También es una locución la construcción dejar (se) + caer, con el significado de "tirar" o "tirarse”ten cuidado, no lo dejes caer.

- En las perífrasis verbales, el verbo que soporta el significado principal puede cambiar por uno que signifique lo contrario, por ejemplo:
                               Voy a trabajar/ Voy a descansar.
                               Tengo que levantarme / Tengo que acostarme.
                               Puede caer/ Puede levantarse
                               Acaba de llover / Acaba de escampar.
En cambio, las locuciones  verbales no admiten ese cambio:
                                Echar en cara  / *Echar en pies
                                Hace falta /*Hace sobra
                                Te echo de menos / *Te echo de más
                                Saber a ciencia cierta/*Saber a ciencia equivocada
                                Daré a conocer / *Daré a ignorar.




Locución verbal




Locución verbal

Wikilengua

Ejemplos de locuciones verbales son:

Se llama locución verbal a una combinación fija de varios vocablos que funciona como verbo. En ocasiones es difícil clasificar un grupo de palabras como locución verbal o como perífrasis verbal (1)

abrir caminoaguzar los dientesalzar el dedoandar de capa caída
andar el mundo al revésasistir la razónatar cabosbajar las orejas
beber los airesbesar la tierracaer en la cuentacambiar de aires
correr malos vientoscruzarse de brazosdejarse caerdar el brazo a torcer
dar en el clavodar la caradar la razóndar razón
dejar correrdejar plantadoechar de menosecharse a la calle
estar a la que saltaestar a la vistaestar a matarestar al caer
estar de másestar en todoestar por verestar viendo
hacer casoir a másir para largoir tirando
levantar la vozmeter en razónnegar el pan y la salplantar cara
poner a parirponer en claroponer en la calleponer por caso
ponerse al corrienteser pan comidotener mucho corazóntener razón
venir al caso






1.  Las locuciones formadas por dos verbos no deben confundirse con las perífrasis verbales por las siguientes razones:

- En las locuciones no hay verbos auxiliares ni principales: es todo el conjunto el que selecciona sujetos y complementos.

- La conexión entre los dos verbos es íntima, pues la forma no personal no es sustituible por otras en el mismo conjunto: "echar a perder".

- Normalmente la locución equivale a una sola idea que puede proyectarse en un solo verbo: echar a perder = estropearse, dar de lado = marginar

- Algunas locuciones verbales son el resultado de la lexicalización de alguna perífrasis verbal: vete (tú) a saber.

- También es una locución la construcción dejar (se) + caer, con el significado de "tirar" o "tirarse”ten cuidado, no lo dejes caer.

- En las perífrasis verbales, el verbo que soporta el significado principal puede cambiar por uno que signifique lo contrario, por ejemplo:
                               Voy a trabajar/ Voy a descansar.
                               Tengo que levantarme / Tengo que acostarme.
                               Puede caer/ Puede levantarse
                               Acaba de llover / Acaba de escampar.
En cambio, las locuciones  verbales no admiten ese cambio:
                                Echar en cara  / *Echar en pies
                                Hace falta /*Hace sobra
                                Te echo de menos / *Te echo de más
                                Saber a ciencia cierta/*Saber a ciencia equivocada
                                Daré a conocer / *Daré a ignorar.

martes, 27 de septiembre de 2011

Gramática para todos


La RAE presenta ante escolares la versión básica de la norma de la lengua española

TEREIXA CONSTENLA - Madrid - 27/09/2011 El País




A los jóvenes les encanta hablar pero no sienten el mismo entusiasmo ante la Lengua. A ellos, en especial, va dirigida la Nueva Gramática Básica de la Lengua Española, presentada esta mañana en la Real Academia Española ante la infanta Elena, numerosos académicos y unos 200 alumnos de tres centros madrileños: Ramiro de Maeztu (público), Fuentelarreyna (concertado) y Santa Helena (privado). A ellos se dirigió en un delicioso discurso el académico Ignacio Bosque, que invirtió 11 años en urdir la Nueva Gramática de la Lengua Española (3.800 páginas, 22 academias implicadas),obra madre de la reducida versión de 305 páginas presentada hoy.



Dijo Bosque en un guiño cómplice a la singular audiencia que por vez primera se sentó en el salón de actos de la RAE: "No podría decir con seguridad cuáles son las asignaturas favoritas de los jóvenes, pero creo que no me equivoco al señalar que la Lengua no suele estar entre ellas".



De ello culpó a los profesores por usar "terminologías abstrusas" en muchas clases que lleva a los estudiantes a concluir que "lo que se les muestra no tiene que ver con ellos". Pero el arrinconamiento de la gramática, en el que también los escolares tienen su responsabilidad, tiene su coste. "El dominio del idioma es la garantía de ascenso profesional en cualquier sociedad que reconozca la igualdad de oportunidades", advirtió el académico.



La versión aligerada tiene un enfoque claramente escolar. Pensando en ese perfil de usuario preuniversitario, se ha redactado primando la concisión y la claridad. "Se trataba de conservar la esencia teórica de las obras en páginas que pudieran ser entendidas y asimiladas sin dificultad", subrayó el director de la RAE, José Manuel Blecua, en su intervención. Algunos capítulos, desveló, han sido rehechos en 20 ocasiones para acoplarse a este espíritu.

La Infanta Elena presenta la 'Nueva gramática básica de la lengua española', en un acto al que ha asistido también el director de la Real Academia Española, José Manuel Blecua, a la derecha.- BERNARDO RODRÍGUEZ (EFE)


El académico Salvador Gutiérrez Ordóñez, que dirigió esta adaptación de la gramática matriz, dijo que el texto "contiene todo lo que un usuario no especialista debe saber" y recordó una de las grandes misiones del lenguaje: traspasar el conocimiento de una generación a otra. La editorial Espasa ha realizado una tirada inicial de la obra de 50.000 ejemplares.






domingo, 4 de septiembre de 2011

La RAE estrena 'Nueva Gramática'

Así lo destaca el director de la RAE, José Manuel Blecua, quien recuerda que esta obra es una versión de la 'Nueva gramática de la lengua española' de 2009 y de su compendio, la 'Nueva gramática de la lengua española. Manual' de 2010 en las que colaboraron la RAE y las 21 Academias de América y Filipinas.
La 'Nueva gramática básica de la lengua española', ha sido coordinada por el académico Salvador Gutiérrez Ordóñez y, aunque está vinculada a los dos textos antes mencionados, "al estar abierta a un número más amplio de destinatarios combina doctrina, terminología y rigor conceptual con una brevedad descriptiva y con una organización didáctica que la harán más próxima a quienes la consulten", apunta Blecua.

Aspectos esenciales

La obra centra su atención en los aspectos esenciales, presenta los contenidos de forma jerarquizada y gradual, define los términos técnicos y aporta en cada caso ejemplos sencillos con el fin de que el lector comprenda mejor las descripciones.
Asimismo, adjunta un índice que señala dónde está definido cada término y en qué lugares aparece de forma relevante. Destaca en trama especial las informaciones normativas que surgen al hilo de las descripciones gramaticales.
Esta gramática básica se centra en el español estándar y elige en cada caso las opciones cultas mayoritarias entre los hispanohablantes. "Aspira a convertirse en la gramática de todo el mundo", concluye el director de la RAE

sábado, 21 de mayo de 2011

La valencia

19 de mayo de 2011



La valencia es el potencial que tienen ciertas palabras de regir un número determinado de elementos. Es una propiedad que se deriva de la semántica y que tiene consecuencias para la sintaxis.



Por ejemplo, no se puede concebir la idea de comer sin que haya alguien que coma y algo que es comido. Decimos por eso que el verbo comer posee dos posiciones vacías que se tienen que llenar con otros tantos elementos. Cuando esto ocurre, surge una oración como Manolo come pan.



Las raíces de esta idea se pueden rastrear hasta la gramática latina, pero en su forma actual la desarrolla el lingüista francés Lucien Tesnière en una serie de trabajos que escribe durante los años cuarenta del siglo XX y que en parte se publicarán póstumamente. La noción gramatical de valencia, tal como la concibe Tesnière, reposa sobre una metáfora química. En el colegio nos enseñaban que un átomo de oxígeno tiene la capacidad de ligar dos átomos de hidrógeno y que al hacerlo da lugar a una molécula de agua. Esto, trasladado a la sintaxis, quiere decir que cada verbo lleva en sí, en virtud de su significado, la capacidad de atraer a un número determinado de elementos, a los que liga para formar una oración.



Los verbos se clasifican en esta teoría por el número de casillas vacías que ofrecen. Los hay monovalentes (Pedro nace), divalentes (Pedro amasa pan) y trivalentes (Pedro da el pan a Juan). Existen incluso verbos cerovalentes, como los que designan fenómenos meteorológicos, que no necesitan de ningún otro elemento para que su significado esté completo (nieva).



El principal portador de valencia en la oración es el verbo y, de hecho, la parte más desarrollada de la teoría de valencias es la relacionada con él. Sin embargo, no es esta la única clase de palabras con esta propiedad. Hay sustantivos con un significado relacional, que no se completa sin la intervención de otros elementos que están previstos en su plan de construcción. Por ejemplo, un sustantivo como amor no se entiende si no es relacionalmente. El amor es amor de alguien por alguien (o por algo), y este potencial se puede desplegar total o parcialmente en oraciones como El amor de Lucía por las matemáticas la hizo triunfar en la vida o El amor de su madre fue lo que le permitió salir adelante. Se diferencia amor en esto de sustantivos con un significado absoluto como zambomba, coliflor o adoquín, que no requieren de otros elementos para estar completos. También hay adjetivos con valencia, como sensible: un instrumento sensible a la luz.



Solo quedan comprendidos en la valencia los complementos obligatorios, no los opcionales. Tesnière, muy aficionado al lenguaje figurado, lo explica con su famosa comparación de la oración simple con una obra de teatro, en la que denomina a los primeros actantes y a los segundos circunstantes:



El nudo verbal [...] expresa toda una obra de teatro en pequeño. En efecto, como en una obra de teatro, implica necesariamente un proceso y, a menudo, actores y circunstancias. [...] Traspuesto del plano de la realidad dramática al de la sintaxis estructural, el proceso, los actores y las circunstancias se convierten, respectivamente, en el verbo, los actantes y los circunstantes (Lucien Tesnière: Éléments de syntaxe structurale, traducción A. B.).



Esto, aplicado a una oración como Manolo come galletas en la cama, quiere decir que el nudo verbal rige dos elementos obligatorios, que son Manolo y galletas; y que a estos se les añade uno opcional que es en la cama. El número de actantes viene dado por el verbo (esa es, de hecho, su valencia), pero no así el de circunstantes.



Hay que aclarar, eso sí, que la diferencia entre actantes y circunstantes es uno de los aspectos más peliagudos de la teoría de valencias. Se han vertido ríos de tinta sobre esta materia en disquisiciones que nada tienen que envidiarles a aquellas famosas sobre el sexo de los ángeles.



La hija de la teoría de valencias es la denominada gramática de dependencias, que explica la sintaxis como una serie de vínculos que hacen depender a unas palabras de otras en el interior de la oración. Fue una forma de hacer gramática que gozó de un considerable éxito en Europa durante la segunda mitad del siglo XX, sobre todo en los países de habla alemana; pero que fue perdiendo terreno en favor de una representación alternativa que venía empujando con fuerza desde el otro lado del Atlántico: la de la estructura de constituyentes, que explica cómo se van constituyendo unidades cada vez de mayor nivel combinando elementos de los niveles inferiores.



De todo ello habrá que ir hablando a su debido tiempo.

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