Mostrando entradas con la etiqueta William Faulkner. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta William Faulkner. Mostrar todas las entradas

jueves, 12 de julio de 2012

Mientras agonizo de William Faulkner

Mientras agonizo (As I Lay Dying) es una novela publicada en 1930 y escrita por William Faulkner, uno de los novelistas más reconocidos de la literatura estadounidense del siglo XX. La novela, a la que el mismo Faulkner se refirió como un «tour de force», es la quinta de su producción literaria, y fue escrita según palabras del autor, en "seis frenéticas semanas", mientras trabajaba como bombero y vigilante nocturno en la central eléctrica de la Universidad de Missisipi. (Wikipedia)


El ruido y la furia de William Faulkner


El ruido y la furia es la cuarta novela del escritor estadounidense William Faulkner, publicada en 1929. Cuando fue traducida por primera vez al  castellano se tituló como El sonido y la furia; el traductor omitió la referencia que Faulkner usó, un verso de Macbeth cuya traducción menos cacofónica en nuestra lengua ha sido "Ruido y Furia". El verso que inspiró al escritor describe la vida como una historia contada por un idiota, lo cual es una síntesis de esta novela. (Wikipedia)



William Faulkner



William Faulkner (New Albany, Misisipi, 25 de septiembre de 1897 - Byhalia, 6 de julio de 1962) fue un narrador y  poeta estadounidense. Su verdadero apellido era  Falkner, que cambió por motivos comerciales. En sus obras destacan el drama psicológico y la profundidad emocional, utilizó para ello una larga y serpenteada prosa, además de un léxico meticuloso.
Como otros autores prolíficos, sufrió la envidia y fue considerado el rival estilístico de Hemingway (sus largas frases contrastaban con las cortas de Hemingway). Es considerado el único probable modernista estadounidense de la década de 1930, siguiendo la tradición experimental de escritores europeos como James Joyce, Virginia Woolf  y Marcel Proust, y conocido por su uso de técnicas literarias innovadoras, como el monólogo interior, la inclusión de múltiples narradores o puntos de vista y los saltos en el tiempo dentro de la narración. Su influencia es notoria en la generación de escritores sudamericanos de la segunda mitad del Siglo XX. García Márquez en su Vivir para contarla y Vargas Llosa en El pez en el agua, admiten su influencia en la narrativa, algo que al leerlos emerge más que
como una influencia: son sus discípulos. (Wikipedia)


Seis escritores en busca de William Faulkner por Winston Manrique Sabogal



Varios escritores homenajean al autor de 'El ruido y la furia' en el cincuentenario de su muerte

Siguiendo la mirada poliédrica de Faulkner descifran algunos de los aspectos clave de su obra

Matute, Moix, Giralt Torrente, Landero, Vásquez y Marías se adentran en la obra

Se trata de uno de los escritores más innovadores del siglo XX

El escritor estadounidense William Faulkner (1897-1962).
Ese hombre con el pelo blanco y bigote entrecano vestido con camisa blanca de algodón un poco arrugada y corbata a rayas que teclea una máquina de escribir en su estudio rodeado de libros, es el mismo hombre que está sentado en una terraza bajo la luz de California con gafas de sol, exhibiendo su piel bronceada sin camisa, bermudas blancas y zapatos con calcetines, inclinado frente a otra máquina de escribir. Dos imágenes distintas de un mismo autor que escribió por placer y por dinero pero con la misma entrega caudalosa de palabras al servicio de historias insólitas que iluminan sombras de la naturaleza humana. Se llama William Faulkner y es uno de los escritores a quien más deben los autores de la segunda mitad del siglo XX.
William Faulkner durante sus días como guionista de la Warner Bros, en California / TIME & LIFE PICTURES/GETTY IMAGE ALFRED ERISS
Los ecos de su torrente literario, aunque han pasado por diferentes decibelios en estas décadas, estos días suenan con fuerza con motivo del cincuentenario de su muerte, 6 de julio de 1962, a la edad de 64 años. Fue el creador de un calculado universo caótico reflejado en su nombre laberíntico: Yoknapatawpha. Un territorio ficticio inspirado en el condado de Lafayette (Misisipí) y el sur de Estados Unidos, en su época de derrota y abandono y donde el Tiempo tiene vida propia para queFaulkner lo muestre no solo oxidado o lento, a veces, sino también con un movimiento de electrón. Allí suelen transcurrir la mayoría de sus historias innovadoras en forma y fondo a la que tanto deben escritores de todas partes del mundo, especialmente, latinoamericanos que van desde Alejo Carpentier y Juan Rulfo, hasta Gabriel García Márquez y Mario Vargas Llosa pasando por Juan Carlos Onetti y Guillermo Cabrera Infante quienes siempre reconocieron su influencia por obras como El ruido y la furia, Mientras agonizo, Santuario, Luz de agosto, ¡Absalón, Absalón!, Las palmeras salvajes…
Historias faulknerianas que zigzaguean y penetran en las zonas de penumbra y oscuras de las emociones y los sentimientos y la razón y los instintos del ser humano en una maraña perfecta donde el tiempo, el espacio y la acción están concebidas solo para ese mundo y no para otro.
En un homenaje a la mirada poliédrica de Faulkner (premio Nobel de 1949), seis escritores se adentran en sus predios para tratar de descifrar la riqueza de su universo en expansión que se presta a tantas interpretaciones:
EL LADO OSCURO
Ana María Matute
Más allá del mal emponzoñado que se percibe en las narraciones, para Ana María Matute es el mejor escritor que ha sabido imbricar una atmósfera especial con los odios y amores familiares, sentimientos anudados cuyo influjo contamina todo a su alrededor. “Describe como nadie el lado oscuro del ser humano, lo turbio e inquietante que puede haber en él”, arrostrado con un lenguaje “inconfundible por su fuerza y con un torrente que parece que no se acaba nunca”. Para Matute, el escritor ejerce una especie de embrujo sobre el lector al saber mezclar el misterio y la realidad sin llegar a ser fantástico, incluso con las acciones en apariencia vulgares pero que va desvelando poco a poco. Una de sus obras preferidas es Luz de agosto.
LA ATMÓSFERA
Ana María Moix
La comunión del entorno con los personajes y los hechos acaecidos, sospechados y futuros crean, para Ana María Moix, un personaje esencial e irrepetible: la atmósfera. Todo, dice, tan aparentemente suelto en un ambiente donde el clima y el tiempo parecen complementar los sucesos. “Aunque nada tan medido como sus relatos con una trama argumental realzada por la fuerza de la prosa que se desborda. Es la fuerza del estilo sobre el argumento que lo controla todo para crear un ambiente y una atmósfera donde todo fluye y encaja”. Y se aprecia enLuz de agosto, que es, para Moix, una de las novelas que más le gusta.
Faulkner escribiendo un guion para la Warner Bros
LOS PERSONAJES
Marcos Giralt Torrente
El sino de los personajes de Faulkner se siente y se vive, desvalidos, solitarios, criminales, inocentes, marginales, corruptos… Para entenderlos, Marcos Giralt Torrente sugiere imaginar por un momento que Dios existe y que conoce el desino de todas sus criaturas. Los personajes de Faulkner, dice el escritor, están predestinados de la misma manera: “su pasado o el grupo social al que pertenecen dictan su futuro, pero, como la mayoría ni siquiera es conscientes de ello, la aparente pasividad con que lo aceptan no es elegida, sino apenas una huida hacia adelante (una huida solo de vida) que resulta especialmente fértil a la hora de poner en un primer plano las aristas de la condición humana”. Dos de sus novelas preferidas son El ruido y la furia y Mientras agonizo.
LA MUJER
Luis Landero
Una criatura clave en este mundo literario es la mujer por todo lo que la envuelve en lo terrenal e imaginario. Luis Landero dice que la mujer joven en Faulkner es casi siempre el desencadenante de un proceso trágico. “Es la hembra que, sin quererlo, sin ánimo de seducción, atrae mortalmente al macho y lo somete a las leyes ciegas de la naturaleza. Ella es la depositaria del honor y la encargada de velar por la perpetuación de la especie”. Para Landero, el poder de ella es tan inocente y primario como inmenso y fatal. Por eso, “el hombre, el macho, intentará en vano huir de ella, pero acabará sucumbiendo a su implacable canto de sirena. El hombre, que aspiraba a la pureza o a la libertad, jamás le perdonará la esclavitud a que lo ha sometido la hembra con la fatalidad de sus encantos. La castigará o la despreciará por ello”. En cambio, añade, la mujer mayor, ya no fértil, “suele desempeñar el humilde papel de moderar, y sufrir, las fantasías épicas de los hombres”. Y Luz de agosto es, otra vez, nombrada como la novela favorita, seguida de Mientras agonizo.
LA HISTORIA
Juan Gabriel Vásquez
Tiempo, espacio y acciones de criaturas, predestinadas o no, pero hijas de la Historia. “Ayer no terminará sino mañana', escribe Faulkner en Intruso en el polvo, 'y mañana comenzó hace diez mil años”, recuerda Juan Gabriel Vásquez, que tiene una relación especial con el escritor estadounidense. Algo que para él es una “peligrosa obsesión (la idea de que somos el producto indirecto de varias generaciones, de que nuestras tristezas y nuestra bienaventuranza son el resultado de una conspiración antigua) que ha moldeado mi ficción y es, creo, la manera más rica en que puedo leer a Faulkner”. Reconoce, entonces, que, tal vez por eso ¡Absalón, Absalón! le sigue sorprendiendo: “pocas novelas han explorado de manera tan rica el carácter inasible de la historia, su terrible ambigüedad y nuestra incapacidad para dar una versión única y confiable de ella. Contar una historia, nos dice esa novela, contar nuestro pasado, es modificarlo: no hay relato puro. 'Tal vez no hay nada que suceda una vez y se termine', dice o intuye Quentin. Lo que hay es hechos con consecuencias interminables y que, para rizar el rizo, son distintos según quien los cuente”.
EL ESTILO
Javier Marías
La fuerza extraordinaria de Faulkner está en su estilo, afirma Javier Marías. Un estilo que, agrega, lo emparenta con Proust, que ha sido una de sus influencias, y con Henry James. Lo que lo distingue de ambos “son sus párrafos largos, como si surgiera a borbotones hasta el punto de que es menos respetuoso con la sintaxis que ellos; como si a veces dijera: 'la sintaxis no me importa'. Incluso lo llegó a decir: 'Si meto tanto en un solo párrafo es porque no sé si voy a llegar vivir al siguiente'. Esa exuberancia borbotónica da a su estilo una fuerza que atrapa y convierte cada página en una suerte de oleada que atrapa al lector y que nadie jamás, ni antes ni después de él, se aproxima a esa prosa”. Para Marías, se trata de un autor más rupturista que el propio Joyce, “que es más deliberadamente rupturista, en Faulkner todo parece más natural”. ¿Una obra? Las palmeras salvajes.
Seis voces como cerillas sobre el universo faulkneriano. Y una más: la del propio Faulkner que, cual demiurgo, entreabre la puerta de su creación en una frase de El ruido y la furia: “Jason escupió al fuego. El fuego silbó, se desenroscó, se volvió negro. Luego se puso gris. Luego se fue”.
Cartas escogidas. Edición y selección de Joseph Blotner. Traducción de Alfred Sargatal y Alicia Ramón. La mansión. Traducción de José Luis López Muñoz (ambas en Alfaguara). Miss Zilphia Gant. Traducción de Juan Sebastián Cárdenas (Nórdica).

“Espero que sea lo bastante buena para dejar de escribir libros” (William Faulkner)


'Cartas recogidas' reúne parte de la correspondencia personal de Faulkner y de su relación con sus editores


"Querida Madre-
Hoy me cambio. Tengo una estupenda habitación justo al volver la esquina de los jardines de Luxemburgo, donde puedo sentarme y escribir y ver a los niños. Todo lo que hay en los jardines es para los niños; es maravilloso cómo los franceses quieren a sus hijos. Tratan a los niños como si tuvieran la misma edad que los mayores (van por la calle juntos, un hombre o una mujer y un niño, charlando y riendo como si fuesen de la misma edad).
Se está bastante bien aquí, pero ya me estoy cansando de las ciudades".
Es William Faulkner con 28 años escribiendo a su madre desde París, en julio de 1925. Y es una del millar de cartas reunidas en el volumenCartas escogidas (Alfaguara). Una correspondencia que forma un autorretrato del genial escritor estadounidense en sus diferentes facetas: familiar, sentimental, profesional y de escritor. Palabras que permiten rastrear su evolución como escritor, su sueños, sus ambiciones y su manera de contemplar el mundo próximo y cercano. Y entre carta y carta Faulkner se revela como el más mortal de todos. A continuación reproducimos dos de esas cartas con la respectiva traducción del libro:

A Robert K. Haas (recibida 12 de diciembre de 1945). Haas fue uno de sus editores y le habla aquí de su novela La fábula.
Querido Bob,
Aquí tienes 65 páginas (se refiera a La fábula). Las reescribí y corregí tres veces y creo que están más o menos bien. Creo que es bastante buena, y me gustaría que Ober las leyera. Una copia me costaría unos 25 centavos la página, y de momento no es necesaria. ¿Podrías dejársela leer? Luego, si todos están de acuerdo, él tendrá enseguida copia para ofrecérselo a las revistas o hacer otras ventas antes de que tú lo edites, nosotros podemos mandar hacer una copia.
Creo que está bien, quizás sea lo bastante buena para que deje de escribir libros, aunque es probable que no lo deje todavía.
Mis mejores deseos a todos,
Bill


A Albert Erskine (mediados de abril de 1959, desde Oxford) era uno de sus editores
Querido Albert.
No veo cómo puedo irme en mayo mayo. Además, si me voy en mayo, tendré que rehacer todo el camino hasta aquí para llevar a Estelle en coche a Va. en junio. ¿No podrías enviarme aquí algo en qué trabajar mientras tanto? Tú mismo puedes hacer cualquier cambio menor para que concuerde con las versiones anteriores; en cuanto a los mayores, ya he dicho que podemos dejarlos y rehacemos Villorio para la próxima edición.
No creo que debes preocuparte por la equitación. "Caer del caballo" es un eufemismo corriente en un coto de caza. Lo que pasó fue que yo iba demasiado de prisa en un terreno húmedo y di un giro al caballo brscamente para dirigirme hacia una valla y yo mismo le hice caer. Me rompí la clavícula al retorcerme para salir de debajo cuando se cayó. Nunca más giraré a esta velocidad en un terreno traicionero.
Si por algún casual puedo venir antes del 1 de junio, vendré. Intentaré venir a casa para el 1 de junio. En cualquier caso, independientemente del coche.
Bill
Cartas escogidas. William Faulkner. Edición y selección a cargo de Joseph Blotner. Traducción de Alfred Sargatal y Alicia Ramón. 642 páginas. Editorial Alfaguara

Plagiando a Faulkner por GREGORIO BELINCHÓN


William Faulkner Firmó seis guiones, cinco de ellos para Howard Hawks:

El sueño eterno, Tener y no tener, Tierra de faraones, El camino de la gloria y Vivimos hoy


Lauren Bacall en un fotograma de 'Tener y no tener', de Howard Hawks, con guión de William Faulkner.

Para el común de los españoles, William Faulkner es ese escritor al quefusilaba el intelectual argentino en Amanece que no es poco y que por tanto era recriminado por el guardia civil en el cuartelillo: “Le gustan a usted las extravagancias […]. Pero esto.... Ahora vienen estos amigos a contarme que usted ha plagiado Luz de agosto, de Faulkner. Hombre, Faulkner, William Faulkner. ¿Es que no sabe que en este pueblo es verdadera devoción lo que hay por William Faulkner?”.
A él esta referencia le daría bastante igual. Su visión del mundo del cine fue dolorosa, aburrida y, finalmente, acabó hastiado. Faulkner intentó usar al cine como su teta alimenticia (no lograba muchos ingresos como escritor), pero el cine le devoró a él durante los años treinta y cuarenta. Y desde luego, siempre porfió contra su maquinaria. Es legendaria la leyenda -y como leyenda hay que tomarla- sobre el encuentro del escritor con un ejecutivo de la 20th Century Fox. Paseaba el escritor por los alrededores del edificio de los guionistas en el campus de la majorcuando el directivo se cruzó en su camino y le preguntó qué hacía. Nada. ¿No tiene ideas? “Sí”, respondió el escritor, “pero las escribiría mejor en mi casa que en el edificio de los guionistas”. Al ejecutivo le pareció bien, y le permitió irse… sin sospechar que Faulkner no se refería a su casa en Hollywood, sino a su hogar en Oxford (Misisipi).
El premio Nobel nunca se adaptó. “Yo soy un granjero que cuenta historias”, se defendía. Nunca logró que su talento brillara. Pero firmó seis libretos, cinco de ellos para un genio, Howard Hawks (El sueño eterno, Tener y no tener, Tierra de faraones, El camino de la gloria yVivimos hoy), y metió mano en un puñado más, en algunos de los trabajos de Raoul Walsh o John Ford. Además en Hollywood hizo dos buenos amigos, dos grandes bebedores como él: Humphrey Bogart y el ya mencionado Howard Hawks, un par de almas gemelas muy cercanas a sus gustos, y muy alejadas del oropel del cine. Como muestra de lo que le resbalaba ese ambiente, del centenar de cuentos de Faulkner solo uno, Tierra dorada, se desarrolla en la meca del celuloide.
En injusta correspondencia, ninguna de las adaptaciones de las obras de Faulkner está a la altura del autor. Tal vez Martin Ritt fue el que más se acercó con El largo y cálido verano (1958), aunque no estuviera muy brillante en El sonido y la furia (1959). En la pantalla, nunca hemos podido vivir a gusto en el condado de Yoknapatawpha, y para las nuevas generaciones, Faulkner es ese personaje secundario rebautizado como W. P. Mayhew en Barton Fink.

Entradas populares

número de páginas