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jueves, 21 de abril de 2011

Treinta años de la muerte de Josep Pla


Josep Pla delante del Mas de Llofriu


 Esta es la huella que el autor de 'El quadern gris' dejó en nuestras páginas con su breve colaboración en los primeros meses de 1939

Hemeroteca La Vanguardia artículos
21/04/2011 - 09:28h






En esta Diada de Sant Jordi se cumplen 30 años del fallecimiento en Llofriu del escritor Josep Pla. La coincidencia de su muerte con la celebración del día del libro no deja de ser una contribución más del autor ampurdanés, conocido por su extensa obra literaria, cima de la prosa catalana del siglo XX



Josep Pla i Casadevall nace en Palafrugell el 8 de marzo de 1897. Estudia Derecho en Barcelona, pero no ejerce de abogado y dedica su vida a la literatura y al periodismo. Corresponsal de La Publicitat en Europa en los años 20, viaja por todo el continente y colabora con diferentes periódicos y revistas. A partir de la proclamación de la Segunda República cubre desde Madrid la información política para La Veu de Catalunya.



Tras la Guerra Civil, que pasa en el extranjero y en la España franquista, vuelve a l’Empordà, donde vivirá hasta su muerte. Colabora regularmente en el semanario Destino desde 1940 hasta 1975 y de una forma más esporádica con El Diario de Barcelona y El Correo Catalán. Gracias a su amistad con el editor de Destino, Josep Vergés, emprende la publicación de la Obra Completa, hoy compuesta por 46 volúmenes. El primero de ellos, El quadern gris (1966), es un libro esencial de la literatura catalana.



Por su vinculación con el bando nacional en la Guerra Civil, se le niega reiteradamente el Premi d'Honor de les Lletres Catalanes. Obtiene cuatro veces el premio de Crítica Serra d'Or. Año y medio antes de su muerte, se le concede la Medalla de Oro de la Generalitat de Catalunya.



Pla en 'La Vanguardia'

Josep Pla tiene una relación efímera con nuestro diario. Cuando las tropas franquistas entran en Barcelona el 26 de enero de 1939, el escritor, como muchos otros catalanes de Burgos, llega tras las primeras unidades militares. Junto a Manuel Aznar, director desde finales de enero hasta abril de 1939, Pla colabora intensamente en La Vanguardia, uno de sus grandes anhelos. Pero el nombramiento, desde Madrid, de Luis de Galinsoga como nuevo director, le empuja definitivamente a su exilio ampurdanés.



Durante estos tres meses, el escritor firma con su nombre dos artículos en nuestras páginas. Y le atribuimos la autoría de otros cuatro bajo la rúbrica X.X. Uno de ellos, sumamente conocido, ¡Catalanes! ¡No olvidemos la lección terrible!, publicado el 29 de enero, sólo tres días después de que Carlos Godó Valls hubiera recuperado la propiedad del diario.



Cristina Badosa, experta en la figura del escritor, ya divulga en 1991, que bajo la rubrica X.X. Pla había publicado, a finales de 1938, una serie de trece artículos en El Diario Vasco de San Sebastián, cuyo director también era Manuel Aznar.



Aunque su colaboración con La Vanguardia fue breve, no lo ha sido su presencia en nuestras páginas y el reconocimiento que siempre le hemos otorgado como uno de los grandes de la prosa catalana. En diferentes ocasiones le hemos dedicado páginas especiales, tanto en vida, al cumplir sus setenta y cinco años en 1972, como tras su muerte, en los sucesivos aniversarios de su fallecimiento, ocurrido en el Mas Pla de Llofriu el 23 de abril de 1981.



Artículos de Pla publicados en La Vanguardia



10.02.1939 Retorno sentimental de un catalán a Gerona



18.02.1939 El cristianismo y los asesinos



Bajo la rubrica X.X.



25.02.1939 La fuerza de la peseta nacional



23.03.1939 La catástrofe francesa, a través de su Frente Popular



25.03.1939 La política de sanciones contra Italia, origen inolvidable de una situación internacional







Selección de artículos y retratos sobre el escritor



14.07.1960 La tierra natal o José Pla en el Ampurdán. Álvaro Rubial



16.03.1967 Valores de mi tiempo: Josep Pla. José Cruset



09.06.1967 Las horas de Josep Pla. Concha Alos



14.01.1968 José Pla y la sociedad catalana. Baltasar Porcel



09.12.1973 Una visita a Josep Pla (Entrevistado por Mary Merida)



11.10.1974 José Pla, testimonio de una época. José Tarín-Iglesias



22.03.1975 Josep Pla. Francisco Umbral



29.01.1978 Josep Pla según Castellet



21.09.1979 Pla ayer, hoy y mañana. Antonio de Senillosa



01.05.1981 Vida e ideas en el joven Pla. Baltasar Porcel



02.05.1981 La política, la vida, en el joven Pla. Baltasar Porcel



02.06.1981 Sobre los enemigos de Josep Pla. Salvador Millet i Bel



19.03.1994 Pla visto por Josep Vergés.







En los 75 años del mejor prosista catalán (8 de marzo de 1972)



José Pla, ahora y en adelante. Juan Ramon Masoliver



Memorias de mis historias con José Pla. Manuel Aznar



Palafrugell, ombligo del mundo. Albert Manent





A su muerte (23 de abril de 1981)



Retrato de un escéptico lleno de esperanza.



El hombre del diálogo infinito. Néstor Luján



El homenot era él. Joan Fuster



El escritor en la política. Jaume Miravitlles







Tercer aniversario de su fallecimiento (1984)





Josep Pla, fin de trayecto. Josep Maria Castellet



Memoria de una amistad. Augusto Assía



Sus años en La Publicitat. Joaquim Ventalló



Los documentos de su última voluntad. Robert Saladrigas



A la recerca de l’adjectiu. Josep Vergés







A los diez años de la muerte (1991)





Un gran seductor. Lluís Bonada



Contra Primo de Rivera. Cristina Badosa



Las cartas al vuelo. Robert Saladrigas



Sagarra, corresponsal en Berlín. Lluís Permanyer



Un text errívol i sensual. Pascale Bardoulaud

Gabriel Celaya recibirá un homenaje con motivo del centenario de su nacimiento

El poeta Gabriel Celaya hubiera cumplido 100 años el pasado mes de marzo y un grupo de trovadores capitaneados por Fernando González Lucini va a recordarlo el próximo 25 de abril en la sala Galileo Galilei de Madrid.






19/04/2011 REDACCIÓN cancioneros.com



Rafael Múgica, conocido como Gabriel Celaya (Hernani, Euskadi 1911) fue un poeta en lengua castellana de la generación de la posguerra y uno de los más destacados representante de la llamada "poesía comprometida".







Fernando G. Lucini, —musicólogo, periodista y escritor—, se ha hecho cargo de lo que los poderes públicos han olvidado o —pero aún— no quieren recordar y es ofrecerle al poeta un merecido homenaje a los 100 años de su nacimiento y 20 de su muerte.







Alejandro Martínez, Alfonso del Valle, Antonio Higuero, Diego Ojeda, Fernando Lobo, Jesús Garriga, Juan Antonio Muriel, Laura Granados, Manuel Cuesta, Marwan, Moncho Otero, Olga Manzano, Pablo Sciuto, Paco Cifuentes, Rafa Mora, Sergio Alzola, Silné, Tabaré Picón y Gonzalo Castro; presentados por Víctor Alfaro serán los encargados de poner voz y música a tan necesario recuerdo.







El homenaje tendrá lugar el próximo lunes 25 de abril a las 21:30 en la Sala Galileo Galilei de Madrid. La entrada cuesta 9€ que irán íntegramente destinados a la ONG Luces Rojas y se destinarán a uno de los proyectos que dicha ONG está emprendiendo en Kobardanga (Calcuta, India).







Fernando G. Lucini ha donado además varios ejemplares de sus libros ...Y la palabra se hizo música —verdadera enciclopedia de la música de autor en tres volúmenes— y del CD: Cantando a Blas de Otero y Gabriel Celaya", de la Colección La palabra más tuya; que contiene doce canciones, sobre poemas de Otero y Celaya, interpretadas por Paco Ibáñez, Imanol, Víctor Manuel, Aguaviva, Rosa León, Adolfo Celdrán, Hilario Camacho y Luis Pastor; que serán vendidos a un precio casi simbólico (20€ los tres libros y 5€ el CD) y cuyo importe también será entregado a la ONG Luces Rojas.

jueves, 24 de marzo de 2011

Dos maestros (y Góngora) pasean por Recoletos



José Manuel Caballero Bonald y Pere Gimferrer homenajean al maestro barroco en la apertura de un ciclo de poesía en la Fundación Mapfre de Madrid


JAVIER RODRÍGUEZ MARCOS  -  Madrid

ELPAIS.com  -  Cultura - 23-03-2011 Casi todos los caminos llevan a Góngora. También los que salen de Jerez, Barcelona y el café Gijón. Bien lo saben José Manuel Caballero Bonald y Pere Gimferrer, que tienen muchas cosas en común. Los dos están ya en las historias de la literatura, los dos son Premio Nacional de las Letras y los dos tienen libro reciente: el poeta andaluz, Ruido de muchas aguas (Visor), una antología que contiene el adelanto de un poemario nuevo que se publicará en invierno; el catalán, un largo poema titulado Rapsodia (Seix Barral).
A los dos les unen, efectivamente, muchas cosas, pero tal vez ninguna como su pasión por Góngora. El campeón cordobés de la lírica barroca fue ayer el catalizador que Gimferrer (Barcelona, 1945) y Caballero Bonald (Jerez de la Frontera, 1926) usaron como arranque para la lectura comentada de sus propios versos. Con su charla se inauguró el ciclo Conversaciones de poetas, que se celebra en la sede del Paseo de Recoletos de la
Fundación Mapfre de Madrid. Allí llegaron los dos escritores desde el vecino café Gijón, pertrechados contra el frío traicionero de la tarde-noche de marzo. José Manuel Caballero Bonald comenzó reconociendo que si escribe poesía es porque antes leyó la de otros. Y recordó también su deslumbramiento adolescente por la vida de Espronceda: hombre de acción, perseguido por su republicanismo, exiliado, huido con una mujer casada, muerto a los 33 años... "Leí una mediocre biografía suya y me cautivó su vida más que su obra", recordó el autor de Las adivinaciones. "Como no podía imitar su hazañas imité las dos cosas que estaban a mi alcance: escribir poemas y llevar una vida licenciosa, que en el caso de un jovenzuelo consistía en llegar tarde a casa". Luego vendría el descubrimiento de la antología de Gerardo Diego, donde le esperaban Juan Ramón Jiménez y los poetas del 27. Con todo, la mayor revelación se produjo con la lectura de Góngora: "Aquel hecho fundamental diluyó todos los influjos. Leí las Soledades deslumbrado ante aquel alarde de invención de un mundo". De allí también extrajo una "lección inolvidable": la poesía se hace con palabras, no con ideas. "Y en un poema, las palabras tienen que tener un significado más rico que el que tienen en el diccionario. A veces pones juntas dos palabras que nunca lo han estado y abren un mundo, rompen un sello. Y lo hacen por el puro atractivo fonético, por la música de las palabras. Siempre digo que la poesía es una mezcla de música y matemáticas: tonalidad y rigor". El autor de clásicos de la poesía española del siglo XX como Las horas muertas, Descrédito del héroe o Laberinto de fortuna, explicó que, si bien su obra ha tenido diferentes etapas -"tengo ya muchos años y lo menos que puedo tener son etapas"-, en los poemas que escribe actualmente subordina siempre "el pensamiento lógico a la intuición iluminadora". Por su parte, Pere Gimferrer, retomó el hilo de esas iluminaciones y explicó que antes de llegar a Góngora -"nadie ha ido tan lejos"- él pasó por otro gigante: Rubén Darío. De los dos aprendió que la poesía "se impone al lector por la capacidad evocativa de cada palabra; antes incluso de que se te pase por la cabeza pensar en lo que significa". Y citó a su amigo Octavio Paz: "El sonido, bastón de ciego del sentido". La hora de los versos Llegó, entonces, la hora de los poemas. "Por las ventanas, por los ojos / de cerraduras y raíces, / por orificios y rendijas / y por debajo de las puertas / entra la noche", leyó Caballero Bonald en un poema que tiene casi 60 años. "Góngora vive sólo en sus palabras, / no en aquella mirada velazqueña; / el caldero de oro de los versos / que estampara en tramoya Calderón / es ya por siempre la verdad de Góngora", recitó Gimferrer, leyendo de su último libro unos versos que terminan: "Al explicarse, el verso nos explica; / lo verdadero es siempre inexplicable / y el poema se explica al llamear". "Una declaración de principios", apostilló Caballero Bonald antes de decir, de vuelta a sus poemas, que la botella vacía se parece a su alma, que somos el tiempo que nos queda y que, como quería Pavese, a veces la poesía es una defensa contra las ofensas de la vida. Gimferrer atacó entonces, a petición de su compañero de mesa y de memoria, los alrededor de 60 versos de su celebérrima Oda a Venecia ante el mar de los teatros, tal vez el poema más famoso de Arde el mar, el libro que lo consagró con 21 años: "Tiene el mar su mecánica como el amor sus símbolos". Y así, a velocidad de crucero, hasta: "Es doloroso y dulce / haber dejado atrás la Venecia en que todos / para nuestro castigo fuimos adolescentes / y perseguirnos hoy por las salas vacías / en ronda de jinetes que disuelve el espejo / negado, con su doble, la realidad de este poema". Acallado el eco del último verso, Caballero Bonald leyó de su último libro publicado, La noche no tiene paredes, y sorprendió anunciando que leería un poema de Gimferrer, de La muerte en Beverly Hills: "En las cabinas telefónicas / hay misteriosas inscripciones dibujadas con lápiz de labios. / Son las últimas palabras de las dulces muchachas rubias que / con el escote ensangrentado se refugian allí para morir". El poeta barcelonés correspondió leyendo Salvedad, de Caballero Bonald, un epigrama que recuerda la leyenda según la cual aquellos que han sobrevivido a tres naufragios alcanzan la inmortalidad. Tras la lectura, su autor explicó que, después de naufragar dos veces, él ha dejado de navegar para no sobrevivir a un tercer naufragio: "Qué incómodo ser inmortal". Puede que sea verdad, pero ayer, durante hora y media larga, la inmortalidad de instaló, mientras se hacía de noche, en el rincón más gongorino del Paseo de Recoletos de Madrid. El ciclo Conversaciones de poetas continúa hoy con la intervención de Darío Jaramillo y Andrés Trapiello. Hasta el día 31 les seguirán Amalia Iglesias y Juan Carlos Mestre, Blanca Andreu y Juan Cobos Wilkins, Clara Janés y Jaime Siles, Antonio Colinas y César Antonio Molina.

sábado, 30 de octubre de 2010

Cumpleaños feliz al poeta

ROSANA TORRES - Madrid - 31/10/2010



Miguel Hernández hubiera sido feliz con la fiesta de su 100º cumpleaños. Como poeta y como hombre del pueblo. Doce horas continuadas de su poesía, de sus palabras, de su dignidad. Una jornada maratoniana que, por un lado fue popular, abierta a todo el mundo, con un público que fue variando a lo largo del día y de la noche. Por otro se celebró en la sede del Instituto Cervantes de Madrid.


Esta lectura continuada de la obra del poeta Miguel Hernández, en las voces de personalidades del mundo de la cultura, de la sociedad civil y de ciudadanos anónimos, recibió el nombre de La voz de la memoria. Un proyecto que ha impulsado desde hace tiempo la actriz Amparo Climent con la Unión de Actores, en colaboración con el Cervantes, aunque dice que sin la ayuda de la Fundación Aisge (Artistas Intérpretes Sociedad de Gestión) y el Ayuntamiento de Madrid no se hubiera podido llevar a cabo.



Para inaugurar y clausurar la jornada, nada menos que Paco Rabal recitando Elegía, en un documento grabado. Y entre una proyección y otra cientos de participantes, miles de espectadores. Desde Carmen Caffarel , directora del Cervantes, y otras autoridades como Alicia Moreno (Ayuntamiento), Jorge Bosso (Unión de Actores) y la familia de Hernández, que han elegido este acto de los muchos que hoy se celebraban por toda la geografía española, Lucía Izquierdo, nuera del poeta homenajeado, su nieta María José Hernández, y su sobrina carnal Rosa Moreno Hernández.



Luego han hecho una aproximación a Hernández figuras como Xavier Elorriaga, Pilar Bardem, Luis Eduardo Aute, Blanca Portillo, José Sacristán, Emma Cohen, Fernando Chinarro, Elisa Sanz... Y a partir de ahí, actores, músicos, público desconocido y también espectadores de lujo como Mario Gas, en silencio en una esquina, y Marcos Ana, el poeta... y el preso político español que más tiempo ha estado de manera continuada en cárceles franquistas, 26 años, quien, como otros, ha acudido a la cita después de haber participado por la calles de Madrid en el cortejo fúnebre de Marcelino Camacho. Y ya entrada la noche, Juan Diego, Natalie Poza, Juan Diego Botto, Lucía Álvarez, Nathalie Seseña, Josep Maria Flotats, Héctor Alterio...



A la cantaora Carmen Linares, una de las voces más contundentes del flamenco, no se la esperaba. Cantó Aceituneros, uno de los poemas más conocidos del poeta. El mismo que leyó Josefina Román, una joven republicana de 88 años, venida desde Alcalá al acto, quien interrumpió su intervención para gritar un "¡Viva la República!" que emocionó hasta el llanto a muchos asistentes.



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