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domingo, 29 de enero de 2012

Cortázar, García Márquez, Carlos Fuentes y el Jazz



No sé si conocéis mi afición al jazz, pocos lo saben; pero es la música que, junto con  el blog, me desvela o espabila, según se mire, por las mañanas; también, no desde hace mucho, es la que viaja conmigo en el iPod, alternando con el Rock. De mi afición a Córtazar sí que sabéis más e, incluso, de que El perseguidor es uno de los textos que más me "inquietan". Quién hubiera podido viajar en ese tren... Este artículo no deja de ser un pretexto para escribir sobre ello. 

Escrito por Pepe Aedo el 26 de septiembre de 2008 


El miedo a los aviones hizo que, en 1968, Julio Cortázar, Gabriel García Márquez y Carlos Fuentes vivieran una noche bastante peculiar durante un viaje en tren que compartieron desde París a Praga.
dibujo1 Cortázar, García Márquez, Carlos Fuentes y el JazzAl parece los tres célebres escritores del boom de escritores latinoamericanos (sólo faltaba Vargas Llosa que seguramente ama los viajes en avión) se encontraban en el tren, cuando Fuentes le hizo una pregunta casual a Cortázar acerca de la fecha de incorporación del piano en las formaciones típicas de las bandas de jazz.
Según García Márquez, que es quien cuenta esta historia, la pregunta era casual y no pretendía más que llenar algún silencio incómodo. Pero la respuesta de Cortázar fue una extensa disertación acerca de la música de jazz y sus interpretes, que se continuó hasta el amanecer, y que además estuvo condimentada de abundante cerveza y salchichas con papas.
Cortázar, como sabe cualquiera que frecuente sus obras, era gran aficionado, más que eso, un verdadero fanático del jazz, tanto que algunos de sus cuentos más celebres se ambientan en el mundo de los saxofones y las trompetas, el cuento El perseguidor es el ejemplo más notorio.
El destino del tren era París pero el destino a donde llegó la cátedra impartida por Cortázar a sus colegas fue una apología del excelso pianista Thelonious Monk cuando el amanecer marcaba el fin de la noche.
Esta historia la narra García Márquez en el prólogo del reciente libro del mexicano Ignacio Solares sobre el entrañable escritor argentino que se titula  Imagen de Julio Cortázar.

Artículo de Wikipedia
Imágenes de jazz
Vídeos sobre jazz
Noticias sobre jazz
Literatura jazzistica en castellano
Los cien mejores discos de la historia del jazz
A todo jazz - RNE - Juan Claudio Cifuentes, "Cifu"
LOS VEINTE MEJORES ÁLBUMES DEL JAZZ: Del hard bop al jazz fusión por Daniel Herrera y Joaquín Peón Iñiguez


25 DISCOS DE JAZZ: UNA GUÍA ESENCIAL
The following article is a list of CDs containing some of the best jazz recorded in the 20th century. Although we are aware that 65 currently available CDs (25 “essentials” plus other 40) are not enough to summarize the history of recorded jazz, we have tried our best to offer a view as balanced and representative as possible of this music’s first eighty years, or at least a taster of what this diverse and ever-changing music has to offer.

PRESENTACIÓN
Lo que sigue a continuación es una selección de CDs de jazz con grabaciones realizadas entre 1917 y 2000, periodo que hemos dividido en cuatro partes de aproximadamente 20 años. Los discos están agrupados en 25 “esenciales” y 40 “complementarios”, siguiendo un criterio resultante de la combinación de factores que abarcan desde los motivos estrictamente musicales hasta la disponibilidad real en el mercado español, pasando por la calidad de sonido de las reediciones y el equilibrio entre la diversidad y la representatividad en cada periodo.
El desarrollo del jazz está estrechamente ligado al de la industria discográfica. La improvisación, como composición espontánea, convierte al jazz en la más efímera de las músicas, y su rápida evolución y difusión en menos de un siglo no habrían sido posibles sin la tecnología de grabación de sonidos: gracias a ella, el músico aprendiz puede escuchar un mismo pasaje cuantas veces sea necesario, independientemente de la distancia espacial o temporal que le separe del intérprete emulado, con una riqueza de matices de timbre y ritmo imposible de reflejar en papel pautado.
En cuanto al formato en sí, hemos limitado esta selección a las ediciones en CD por ser el soporte más extendido, a pesar de que aún sobrevive el LP y los nuevos formatos de compresión de sonido cobran más fuerza cada día que pasa. Respecto a la disponibilidad de las ediciones, aunque hemos incluido únicamente discos en catálogo, hay que señalar que el CD es un formato que se presta especialmente al mercado de segunda mano, que merece la pena investigar.
Dado el carácter retrospectivo de esta selección, es necesario un breve apunte sobre las reediciones. En todos los casos hemos procurado escoger las publicadas por los propietarios de las grabaciones originales o por sellos de reputación contrastada. El motivo es simple: las reediciones “oficiales” casi siempre ofrecen la mejor calidad de sonido, una consideración nada desdeñable, particularmente cuando hablamos de la música de entreguerras.
La decisión del número de discos que contiene esta selección, 25 más 40, se tomó pensando en quienes quieren empezar a introducirse en esta música. Aunque hemos tratado de cuajar una colección representativa, el jazz –o “los jazz”, como clama la mancheta de la revista francesa “Jazzman”– es demasiado diverso y rico para lograrlo con 65 discos (como referencia, en su “Jazz On Record” el reputado Brian Priestley afirma que una colección de 300 volúmenes apenas sería representativa).
Ha de tenerse en cuenta, además, lo que Dan Morgenstern apunta en su “Living With Jazz”: comparado con todo el jazz que se ha tocado, la parte que se ha recogido en grabaciones vendría a ser una gota en el océano. Añádase que de esa gota de jazz grabado, en su mayoría publicado en discos de 78 o 33 RPM, sólo se ha reeditado en CD una mínima parte, y que de esta mínima parte publicada en formato CD, nosotros hemos desestimado el material descatalogado. La conclusión es que en ningún caso debería entenderse esta lista como una historia del jazz grabado, ni mucho menos como una historia del jazz. Viendo el vaso medio lleno, todos los discos aquí incluidos han superado la prueba definitiva para toda obra de arte, el paso del tiempo, y son un ejemplo de lo que puede dar de sí esta música.
Finalmente, como editor de los textos que siguen, aunque no soy responsable de las opiniones expresadas por mis tres colegas, sí lo soy de las erratas que hayan podido colarse. Tras casi medio año de conversaciones y 700 e-mails a cuatro bandas, sólo me queda agradecer a Agustín, Natxo y Jorge su dedicación y generosidad, y a Pachi Tapiz la publicación de esta guía, que sólo busca contribuir a abrir puertas a un universo musical que es fuente inagotable de satisfacciones y sorpresas.
Que aproveche.
Fernando Ortiz de Urbina

DISCOS ESENCIALES
1917-1942 por Agustín Pérez
  • Louis Armstrong: Hot Fives And Sevens (JSP, 4 CDs)
  • Jelly Roll Morton: Birth Of The Hot (RCA/BMG)
  • Bix Beiberdecke: Vol.1, Singin’ The Blues (Columbia/Sony)
  • Coleman Hawkins: King Of The Tenor Sax 1929-1943 (Jazz Legends)
  • Billie Holiday: Lady Day, The Best Of Billie Holiday (Columbia/Sony, 2 CDs)
  • Count Basie: The Best Of Early Basie (Decca/Universal)
  • Duke Ellington: Never No Lament, The Blanton-Webster Band (Bluebird/BMG, 3 CDs)
...más diez complementarios: King OliverBessie SmithArt TatumBennie Goodman...
1943-1959 por Fernando Ortiz de Urbina
  • Charlie Parker: The Essential Charlie Parker (Union Square Music, 2 CDs)
  • Thelonious Monk: Genius of Modern Music, vols. 1 y 2 (Blue Note/EMI)
  • Lennie Tristano: Intuition (Capitol/EMI)
  • Art Blakey: A Night In Birdland, vols. 1 y 2 (Blue Note/EMI)
  • Miles Davis: Kind Of Blue (Columbia/Sony)
  • Ornette Coleman: The Shape Of Jazz To Come (Atlantic/WEA)
...más diez complementarios: Dizzy GillespieBud PowellSonny RollinsGeorge Russell...
1960-1979 por Ignacio Fuentes
  • Bill Evans: Waltz For Debby / Sunday At The Village Vanguard (Riverside/Fantasy)
  • Eric Dolphy: Out To Lunch (Blue Note/EMI)
  • Albert Ayler: Spiritual Unity (ESP)
  • John Coltrane: A Love Supreme (Impulse/Universal)
  • Herbie Hancock: Head Hunters (Columbia/Sony)
  • Charles Mingus: Changes One / Changes Two (Atlantic/WEA)
...más diez complementarios: Gil EvansOliver NelsonAndrew HillLee Morgan...
1980-2000 por Jorge LG
  • David Murray: Ming (Black Saint)
  • Lester Bowie: The Great Pretender (ECM)
  • Keith Jarrett: Standards, vols. 1 y 2 (ECM)
  • Wynton Marsalis: Black Codes (From The Underground) (Columbia/Sony)
  • Steve Coleman: Def Trance Beat (Modalities Of Rhythm) (Novus/BMG)
  • John Zorn's Masada: Sanhedrin (Unreleased & Alternate Takes 1994-1997) (Tzadik)
...más diez complementarios: Anthony BraxtonDave HollandPaul Motian Bill Frisell...

LOS CULPABLES
Agustín Pérez (EKE BBB) es economista, ha contribuido a diversos proyectos discográficos y es el autor de ladiscografía de Tete Montoliu más completa jamás publicada.
Lamenta haber dejado fuera a Bunny Berigan, Eubie Blake, Cab Calloway, James P. Johnson, Jimmie Lunceford, New Orleans Rhythm Kings, Bennie Moten, Pee Wee Russell, Jabbo Smith, Fats Waller y un largo etcétera.
Fernando Ortiz de Urbina (Fer Urbina) es traductor. Escribe sobre música desde 1993 y ha colaborado con El Diario Vasco (San Sebastián), Radio Euskadi (Bilbao), Jazzwise (Londres), La Tempestad (México) y Teoría (Puerto Rico). Actualmente es el corresponsal en Londres de Cuadernos de Jazz y prepara una discografía de Eddie Costa.
Lamenta no haber incluido a Louis Armstrong y los All-Stars en directo, Teddy Charles, el trío de Nat King Cole, más Miles Davis, Jimmy Giuffre, Woody Herman (1945-46), el Modern Jazz Quartet, el quinteto de Max Roach y Clifford Brown, Sarah Vaughan y Ben Webster con Oscar Peterson.
Ignacio Fuentes (Natxo) es abogado. Dirigió y presentó el programa Jazzteiz en Hala-Badi Irratia de Vitoria entre 1996 y 2003, y ha colaborado con la revista literaria La Botica.
Se le quedaron fuera Jimmy Giuffre, Wayne Shorter, Horace Silver, Archie Shepp, Jackie McLean, Roland Kirk, Hank Mobley, Wes Montgomery, Woody Shaw y Dexter Gordon.
Jorge LG (López de Guereñu) es artista y profesor. En los ochenta y noventa colaboró en distintas asociaciones con programas educativos mixtos de música y arte en Estados Unidos, Francia y Gran Bretaña y escribió artículos sobre arte, música y cultura urbana en Ear Magazine, Sound Journal y publicaciones académicas. En la actualidad dirige su escuela de Arte y Diseño en Bilbao.
Músicos que lamenta haber dejado fuera: Don Byron, Don Cherry, Ornette Coleman y Prime Time, Joe Henderson, Greg Osby, Dewey Redman, Mal Waldron con Steve Lacy o Marion Brown, y Cassandra Wilson.

©Tomajazz, 2005

miércoles, 20 de octubre de 2010

García Márquez tiene la palabra

Gabriel García Márquez, en su casa de México en 2007.- MARCELO SALINAS

'Yo no vengo a decir un discurso' reúne seis décadas de intervenciones del nobel - La obra traza un recorrido por la literatura, el cine, la política y América Latina



JAVIER RODRÍGUEZ MARCOS - Madrid



EL PAÍS - Cultura - 20-10-2010

Gabriel García Márquez pronunció su primer discurso con 17 años; el último, por ahora, con 80. Uno tuvo lugar en 1944 en el Liceo de Varones de Zipaquirá, en el interior de Colombia, donde el futuro escritor cursaba el bachillerato como becario interno. El tema era la amistad y los asistentes se llamaban Henry Sánchez, Augusto Londoño, Humberto Jaimes o Manuel Arenas. El otro tuvo como escenario el monumental Centro de Convenciones de Cartagena de Indias durante la inauguración del IV Congreso de la Lengua. El motivo era una edición de Cien años de soledad con una tirada de un millón de ejemplares, y entre los 1.500 invitados -2.300 policías vigilaban las calles- había nombres como Juan Carlos de Borbón, Sofía de Grecia, Bill Clinton o Álvaro Uribe.



Ni premios ni parlamentos

"Yo no vengo a decir un discurso", dijo García Márquez (Aracataca, 1927) en aquella lejana, e irónica, perorata adolescente, y esa frase es la que ha elegido el escritor para titular la recopilación de 22 discursos y conferencias que Mondadori publicará el próximo día 29.



De la charla en Estocolmo con motivo del Premio Nobel de 1982 a la polémica propuesta de jubilación de la ortografía en otro congreso de la lengua, el de Zacatecas (México) de 1997, el volumen es un repaso por las grandes pasiones del autor de El amor en los tiempos del cólera: el cine, la política, la amistad, América Latina y, por supuesto, la literatura. Muchas de sus primeras intervenciones comienzan, como cuando acude a Venezuela en 1972 para recibir el Premio Rómulo Gallegos, con el reconocimiento de algo irreparable, la rotura de un viejo propósito: "Recibir un premio y decir un discurso".



Escritor a la fuerza

"El oficio de escritor es tal vez el único que se hace más difícil a medida que más se practica". Lo dijo García Márquez en Caracas en 1970, cuando era "feliz e indocumentado", en una conferencia titulada Cómo empecé a escribir. Allí relata que concibió su primer cuento solo por llevarle la contraria a un periodista que afirmaba que en Colombia los jóvenes narradores no tenían nada que decir. La charla, cuenta Cristóbal Pera, responsable de la edición de Yo no vengo a decir un discurso, la rescató del olvido Margarita Márquez, prima del escritor y "archivera" de la familia: "En cuanto Gabo leyó el texto dijo: 'Esto lo he escrito yo, seguro".



Casi 40 años después, ante la ilustre multitud de Cartagena, aquel "artesano insomne" recordaba -"No se trata de una afirmación jactanciosa"- que si los 50 millones de lectores que llevaba Cien años de soledad a la altura de 2007 vivieran "en un mismo pedazo de tierra" conformarían "uno de los 20 países más poblados del mundo".



Soledad de América

En su discurso del Nobel, García Márquez recordó a su maestro Faulkner, a Pablo Neruda y a Thomas Mann, premiados como él, pero sus palabras fueron tan políticas como literarias: "¿Por qué la originalidad que se nos admite sin reservas en la literatura se nos niega con toda clase de suspicacias en nuestras tentativas tan difíciles de cambio social?".



El autor de El general en su laberinto recuerda a lo largo de varios discursos una frase de Simón Bolívar -"Somos un pequeño género humano"- para hablar de América Latina -"Primer productor mundial de imaginación creadora"- y de la integración de su cine y de su literatura. Su preocupación continental pasa por las dictaduras, el narcotráfico y la ecología. También de la educación pública como arma contra la discriminación social: "La pobreza y la injusticia no nos han dejado mucho tiempo para asimilar las lecciones del pasado ni pensar en el futuro".



La culpa fue de Mutis

"Álvaro Mutis y yo habíamos hecho el pacto de no hablar en público el uno del otro, ni bien ni mal, como una vacuna contra la viruela de los elogios mutuos". En 1993, Álvaro Mutis cumplió 70 años y su amigo rompió el pacto. ¿La razón? El creador de Maqroll lo había roto antes. ¿Por qué? "Porque no le gustó el peluquero que le recomendé".



Con excepción de su visita a Suecia, todas las intervenciones de García Márquez destilan un sentido del humor que encuentra su altura máxima en los homenajes a sus amigos. A Mutis, que improvisó con él "a cuatro manos" el brindis que pronunció en el Ayuntamiento de Estocolmo, le afea su "insensibilidad para el bolero", pero le agradece que le pusiera delante un ejemplar de Pedro Páramo, el libro que le enseñó a escribir de otro modo.



En un homenaje póstumo a Julio Cortázar, el autor de Vivir para contarla habla como de "el ser humano más impresionante que he tenido la suerte de conocer". Cristóbal Pera dice que es uno de los textos favoritos del narrador colombiano: "Cada vez que lo relee, se emociona".



Las haches rupestres

Otro de los discursos favoritos del escritor -"Por lo que tiene de travesura"- es el que pronunció en Zacatecas ante una sala repleta de académicos: "Jubilemos la ortografía, terror del ser humano desde la cuna: enterremos las haches rupestres, firmemos un tratado de límites entre la ge y la jota...". Seguían los acentos escritos, la be y la uve y otras "osadías y desatinos". José Antonio Pascual, vicedirector de la Real Academia Española, sonríe todavía al recordar aquella "provocación": "Más que antiacadémico, aquello fue un alegato antiacademicista. No me escandalizo. Desde Rubén Darío al menos, es una vieja tradición. Si no provoca, la retórica queda floja, y no te fijas". Pascual trabajó en la edición conmemorativa de Cien años de soledad y recuerda que García Márquez corregía las pruebas "con un impecable sentido de la norma".









Noticias relacionadas

Viaje a la patria chica de García Márquez





El Gabo que viene



Cristóbal Pera, responsable de Mondadori en México, ha trabajado durante un año y medio con Gabriel García Márquez en Yo no vengo a decir un discurso. Según el editor, la revisión de los textos se centró en limpiarlos de erratas y, sobre todo, en ponerle título a los que no los tenían. Por lo demás, el escritor no añadió una coma. Ni siquiera a las palabras escritas con 17 años, que gastan ya la misma ironía que Una naturaleza distinta en un mundo distinto al nuestro, una conferencia ante un auditorio de militares -"lo más raro que he hecho en mi vida"-, a los que deja una frase: "Creo que las vidas de todos nosotros serían mejores si cada uno de ustedes llevara siempre un libro en su morral". ¿Y qué hace ahora García Márquez? Preparar una antología de sus artículos periodísticos, cuenta Pera. Y corregir una y otra vez En agosto nos vemos, una novela de "hace algunos años" que no tiene fecha de publicación: "Gabo no acaba de estar contento. Dice que hay un personaje que todavía no le convence". El de escritor es el único oficio que se hace más difícil cuanto más se practica. Son sus propias palabras.

jueves, 7 de octubre de 2010

Escritores enemistados

"Cuentas iguales", la supuesta felicitación de García MárquezVargas Llosa agradece al escritor colombiano su "cariñosa" declaración en Twitter, que ha sido desmentida a las pocas horas


Jueves, 7 de octubre del 2010 - 15:50h. EL PERIÓDICO (BARCELONA)

Entre las reacciones que ha suscitado la concesión del Premio Nobel de Literatura a Mario Vargas Llosa una de las más recogidas por los medios de comunicación ha sido la del escritor colombiano Gabriel García Márquez, Premio Nobel de Literatura en 1982, que mantiene fuertes disputas con el autor peruano. A primera hora de la tarde, Europa Press informaba de que García Márquez se había dirigido implícitamente a Vargas Llosa a través de su cuenta de Twitter y le había dejado el siguiente mensaje: "Cuentas iguales", que se ha interpretado como que están a la par dado que ambos han ganado el Nobel de Literatura.


Portada del diario mexicano 'La Jornada', que en su edición
del 6 de marzo del 2007, difundió por primera vez una foto-
grafía tomada hace 30 años al escritor colombiano Gabriel
García Márquez con los efectos del presunto puñetazo que
le asestó Mario Vargas Llosa y que puso fin a la amistad
 entre ambos.       Mario Guzman EFE




Sin embargo, a las pocas horas, la existencia de este mensaje ha sido desmentida. El director de la Fundación de Nuevo Periodismo Latinoamericano, Jaime Abello, ha negado que el mensaje sea auténtico. "Gabriel García Márquez no tiene cuenta de Twitter", ha asegurado Bello a través de su propia cuenta. A la confusión ha contribuido el hecho de que fuentes de la fundación citadas posteriormente por Europa Press han insistido en la veracidad del mensaje.



Ajeno a este trasiego de confirmaciones y desmentidos, Vargas Llosa ha dado por bueno el mensaje. Preguntado por sus históricas discrepancias con García Márquez, el flamante Nobel de Literatura ha preferido no hablar del tema y se ha limitado a expresar su agradecimiento por la "cariñosa" declaración del escritor colombiano. "Le estoy muy agradecido", ha dicho.



Ambos escritores, principales referentes del boom de la literatura latinoamericana de los años sesenta, mantienen fuertes disputas desde hace años, en especial a causa de sus crecientes diferencias ideológicas.



De la amistad al odio

Gabriel García Márquez y Mario Vargas Llosa,
en los tiempos en los que todavía eran amigos.




La de Gabriel García Márquez y Mario Vargas Llosa fue la amistad más intensa de todas las que se tejieron y entrecruzaron en el boom literario latinoamericano. El idilio acabó abruptamente, con un legendario derechazo de Vargas Llosa a García Márquez en 1977 durante un estreno cinematográfico en México.



Treinta años más tarde, ambos autores siguen oficialmente encastillados en su enemistad y así los retrata el estudio De Gabo a Mario (Espasa) con el que los profesores Ángel Esteban y Ana Gallego establecen una radiografía del movimiento, sacan a la luz un oscuro proyecto de los escritores (entonces amigos) de elaborar una novela a cuatro manos y, finalmente, no aportan una respuesta al porqué del puñetazo.



El histórico puñetazo



El 6 de marzo del 2007, el fotógrafo Rodrigo Moya difundió por primera vez una instantánea, tomada hace 30 años, en la que aparece García Márquez con los efectos visibles en el rostro de la presunta agresión que sufrió por parte Vargas Llosa y que puso fin a la amistad entre ambos escritores. En el diario mexicano La Jornada el fotógrafo relata las circunstancias de la instantánea en un artículo titulado La terrífica historia de un ojo morado. Moya, mexicano de origen colombiano, señala que tomó la imagen porque el escritor "quería una constancia de aquella agresión".



La instantánea fue tomada el 14 de febrero de 1976 en la casa del fotógrafo en la colonia Nápoles de México, dos días después de que García Márquez recibiera un puñetazo del escritor peruano, según el relato de Moya. El fotógrafo recuerda que al verle preguntó a García Márquez qué había pasado y que este se mostró "evasivo" y "atribuyó la agresión a las diferencias (con Vargas Llosa), que ya eran insalvables en la medida que el autor peruano se sumaba a ritmo acelerado al pensamiento de derecha". García Márquez le pidió que se quedase con las fotos y le enviara copias.





Líos conyugales en el origen de la pelea



Según Moya, las desavenencias entre Mario Vargas Llosa y su segunda esposa, su prima Patricia Llosa, tuvieron la culpa del enfrentamiento. Según Moya, "mientras ambas parejas vivían en París, los García Márquez habían tratado de mediar en los disturbios conyugales" del autor peruano y su mujer "acogiendo" las confidencias de aquél. Cuando los Vargas Llosa se reconciliaron, él supo que sus secretos se habían revelado y se sintió "gravemente ofendido".



La bronca se produjo, ha contado Moya, "en una exhibición privada de cine". El autor de Cien años de soledad "se encontró con el peruano. Se dirigió a él con los brazos abiertos. ¡Mario...! Fue lo que alcanzó a decir porque Vargas Llosa lo recibió con un golpe seco que lo tiró sobre la alfombra con el rostro bañado en sangre".

García Márquez y Vargas Llosa, vidas encontradas

Ambos escritores, principales referentes del 'boom' de la literatura latinoamericana de los años sesenta, mantienen fuertes disputas desde hace años

Actualizado el 07/10/10 - 07:49h



Los años más felices Madrid. (EUROPA PRESS). -

La relación entre Vargas Llosa y García Márquez se rompió en su momento por una discrepancia nunca esclarecida que terminó en un famoso puñetazo. Fue el joven Vargas Llosa quien asestó, hace 34 años, el golpe sorpresivo a su, por entonces, gran amigo García Márquez, cuando el 12 de febrero de 1976 ambos se encontraron a la entrada de un cine en Ciudad de México.



Las causas del suceso se han mantenido desde entonces ocultas por la decisión de ambas figuras literarias de no difundirlas, un pacto tácito que han respetado a lo largo de más de tres décadas. En medio de numerosas especulaciones, ha sido la versión del periodista hispano-peruano Francisco "Paco" Igartua, la que mayor asidero ha tomado con el paso del tiempo y que se remite a unas discrepancias sentimentales entre Vargas Llosa y su segunda esposa, Patricia.



Según Igartua, él fue testigo de cómo el peruano se enfureció al ver al colombiano y, sin mediar palabras, se acercó y le asestó un puñetazo que sorprendió a su entonces amigo con los brazos abiertos.



En su libro de memorias "Siempre un extraño", el periodista dejó entrever que entre los motivos estuvieron los celos, por unos supuestos consejos que había dado "Gabo" a Patricia cuando esta tenía problemas conyugales.



Luego ha sido el británico Gerald Martin, en su biografía "Gabriel García Márquez: una vida", quien ha dado una nueva pista para descorrer el velo de este enigma personal y literario. Martin asegura que Vargas Llosa le dijo a Gabo: "Esto es por lo que le dijiste a Patricia" o "Esto es por lo que le hiciste a Patricia".



Otros aseguran que el golpe también fue el culmen de las discrepancias ideológicas que comenzaban a tener ambos amigos, por la defensa del liberalismo que hacía Vargas Llosa, y del régimen cubano de Fidel Castro, en el caso de García Márquez. Y a pesar de que se pensaba que no existía ninguna evidencia del incidente, más allá de los testimonios difusos y confusos, hace tres años el fotógrafo Rodrigo Moya publicó en México dos fotografías en las que se ve a García Márquez con los efectos del golpe recibido.



En esas tomas, aparecidas en el diario La Jornada cuando "Gabo" cumplió 80 años, aparece el autor de "Cien años de soledad" con el ojo izquierdo amoratado. Moya, fotógrafo mexicano de origen colombiano, señaló que tomó la imagen el 14 de febrero de 1976, dos días después del puñetazo, porque García Márquez "quería una constancia de aquella agresión". Recordó que le preguntó al escritor qué había pasado y éste fue "evasivo" y "atribuyó la agresión a las diferencias" que ya eran insalvables en la medida en que el autor peruano "se sumaba a ritmo acelerado al pensamiento de derecha".



Pero fue Mercedes Barcha, la esposa de "Gabo", quien hizo un comentario más elocuente: "Es que Mario es un celoso estúpido, repitió Mercedes varias veces, cuando la sesión fotográfica había devenido en charla o chisme", según Moya. El fotógrafo dedujo luego que "mientras ambas parejas vivían en París, los García Márquez habían tratado de mediar en los disturbios conyugales entre Vargas Llosa y su esposa Patricia, acogiendo sus confidencias". "Como suele suceder, los consejos o comentarios de la pareja colombiana rebotaron hacia Vargas Llosa cuando éste volvió al redil y se reconcilió con su esposa", indicó Moya.



Hace dos años, Vargas Llosa volvió a ratificar que tiene "un pacto tácito" para no hablar sobre García Márquez, con la intención de "darle trabajo a los biógrafos". "Que los biógrafos averigüen, que ellos descubran, que digan qué pasó", señaló al ser preguntado por las causas del incidente que puso fin a una de las amistades más memorables de las letras hispanoamericanas.



Sin embargo, el nuevo premio nobel ha confirmado que, más allá de las discrepancias, sus vidas y sus carreras siempre confluyen y se mantienen unidas, desde su lejana juventud de afanes literarios. Ahora consagrados y juntos, para siempre, en el parnaso de la literatura universal.

domingo, 29 de agosto de 2010

Buscando a Gabo

García Márquez y el arte

Gabriel García Márquez (El otoño del patriarca)

Gabriel García Márquez (Noticia de un secuestro)

Gabriel García Márquez (Vivir para contarla)

Gabriel García Márquez (influencias)

Gabriel García Marquez (El coronel y su vida en París)

Gabriel García Márquez (El oficio de escritor)

Gabriel García Márquez (Crónica de una muerte anunciada)

Gabriel Garcia Marquez (El amor en los tiempos del colera)

Gabriel García Márquez (Cien años de soledad)

sábado, 28 de agosto de 2010

Viajar en tren al mundo de García Márquez

Por:
Winston Manrique Sabogal
27/08/2010




El tren salió del trepidante corredor de rocas bermejas, penetró en las plantaciones de banano, simétricas e interminables, y el aire se hizo húmedo y no se volvió a sentir la brisa del mar. Una humareda sofocante entró por la ventanilla del vagón. (...) Eran las once de la mañana y aún no había empezado el calor.

-Es mejor que subas el vidrio -dijo la mujer-. El pelo se te va a llenar de carbón.

La niña trató de hacerlo pero la persiana estaba bloqueada por óxido".

Van rumbo a la tierra donde nació Gabriel García Márquez (Colombia, 1927), al territorio real que inspiró el mítico Macondo del Nobel colombiano. Sólo que esta historia es de mucho antes de que el mundo supiera de su existencia en Cien años de soledad. Es un cuento de 1962 titulado La siesta del martes donde se aprecia el tiempo y el espacio macondiano escrito de manera embrionaria, en vísperas de su inmortalidad. El calor detenido, la brisa que ya no lleva el aroma del mar y la tierra amarilla pisada por seres que llevan encima un pasado que no deja de dar manotazos al futuro; personas con secretos que van desgranando sin querer y donde las mujeres son las que en verdad deciden el porvenir. Y las que son capaces de afrontar impertérritas las afrentas de la vida y los dolores emocionales más inconcebibles. La mujer del tren es una de ellas; el lector aún lo ignora. Y poco a poco esa severidad del verano aislado del mundo en el caribe colombiano se revelará como el reflejo de los sentimientos que guardan la mujer y su hija. Un cuento que recuerda que Macondo, más allá de sus legendarios y famosos prodigios, hunde sus raíces profundas en la tierra, porque nace de allí y está aquí. Es un relato ajeno a fantasías al condensar toda la humanidad en su miseria, templanza, tristeza, orgullo, injusticia, compasión, dignidad y amor. A aquel territorio garciamarquiano real vamos a ir ahora en Veranos literarios, dentro del homenaje a los elementos del estío. Acompañemos a la niña y a su madre, lo van a necesitar:


"Eran los únicos pasajeros en el escueto vagón de tercera clase. Como el humo de la locomotora siguió entrando por la ventanilla, la niña abandonó el puesto y puso en su lugar los únicos objetos que llevaban: una bolsa de material plástico con cosas de comer y un ramo de flores envuelto en papel periódico. Se sentó en el asiento opuesto, alejada de la venanilla, de frente a su madre. Ambas guardaban un luto riguroso y pobre. (...)

A las doce había empezado el calor. El tren se detuvo diez minutos en una estación sin pueblo para abastecerse de agua. Afuera, en el misterioso silencio de las plantaciones, la sombra tenía un aspecto limpio. Pero el aire estancado dentro del vagón olía a cuero sin curtir. El tren volvió a acelerar. Se detuvo en dos pueblos iguales, con casas de madera pintadas de colores vivos. La mujer inclinó la cabeza y se hundió en el sopor. La niña se quitó los zapatos. Después fue a los servicios sanitarios a poner en agua las flores muertas.

Cuando volvió al asiento la madre la esperaba para comer. (...) Una banda de músicos tocaba una pieza alegre bajo el sol aplastante. Al otro lado del pueblo, en una llanura cuarteada por la aridez, terminaban las plantaciones.

La mujer dejó de comer.

-Ponte los zapatos -dijo.

La niña miró al exterior. No vio nada más que la llanura desierta por donde el tren empezaba a correr de nuevo, pero metió en la bolsa el último pedazo de galleta y se puso rápidamente los zapatos. La mujer le dio la peineta.

-Péinate -dijo.

El tren empezó a pintar mientras la niña se peinaba. La mujer se secó el sudor del cuello y se limpió la grasa de la cara con los dedos. Cuando la niña acabó de peinarse el tren pasó frente a las primeras casas de un pueblo más grande pero más triste que los anteriores.

- Si tienes ganas de hacer algo, hazlo ahora -dijo la mujer-. Después, aunque te estés muriendo de sed no tomes agua en ninguna parte. Sobre todo, no vayas a llorar.

La niña aprobó con la cabeza. Por la ventanilla entraba un viento ardiente y seco, mezclado con el pito de la locomotora y el estrépito de los viejos vagones. (...) El tren acabó de pitar y disminuyó la marcha. Un momento después se detuvo.

No había nadie en la estación. Del otro lado de la calle, en la acera sombreada por los almendros, sólo estaba abierto un salón de billar. El pueblo flotaba en el calor. La mujer y la niña descendieron del tren, atravesaron la estación abandonada cuyas baldosas empezaban a cuartearse por la presión de la hierba, y cruzaron la calle hasta la acera de sombra.

Eran casi las dos. A esa hora, agobiados por el sopor, el pueblo hacía la siesta. (...) Buscando siempre la protección de los almendros, la mujer y la niña penetraron en el pueblo sin perturbar la siesta. Fueron directamente a la casa cural. La mujer raspó con la uña la red metálica de la puerta, esperó un instante y volvió a llamar. En el interior zumbaba un ventilador eléctrico. No se oyeron los pasos. Se oyó apenas el leve crujido de una puerta y en seguida una voz cautelosa muy cerca de la red metálica: "¿Quién es?". La mujer trató de ver a través de la red metálica.

-Necesito al padre -dijo.

-Ahora está durmiendo.

-Es urgente -insistió la mujer". (...)

- ¿Qué se les ofrece? -preguntó.

- Las llaves del cementerio -dijo la mujer.

La niña estaba sentada con las flores en el regazo y los pies cruzados bajo el escaño. El sacerdote la miró, después miró a la mujer y después, a través de la red metálica de la ventana, el cielo brillante y sin nubes.

-Con este calor -dijo-. Han podido esperar a que bajara el sol.

La mujer movió la cabeza en silencio. (...)

-¿Qué tumba van a visitar? -preguntó.

-La de Carlos Centeno -dijo la mujer.

-¿Quién?

-Carlso Centeno -repitió la mujer.

El padre siguió sin entender.

-Es el ladrón que mataron aquí la semana pasada -dijo la mujer en el mismo tono-. Yo soy su madre. (y sigue el relato)




La siesta del martes (incluido en el volumen Los cuentos de la mama Grande) Gabriel García Márquez.

Imágenes. Cuadro de Alejandro Obregón, fotografía de tren del pueblo de Rere (Chile) y pintura de Turner.

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