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martes, 4 de septiembre de 2012

La ocupación del lenguaje


La derecha no solo disfruta de un poder político y económico indiscutible sino que también busca la hegemonía cultural. Para hacerlo, procura desacreditar el progresismo valiéndose muchas veces de su discurso


EVA VÁZQUEZ

Actualmente la derecha acapara un inmenso poder político y económico. Pero además de imponer en toda su radicalidad el modelo neoliberal, trata de operar un cambio de mentalidades que lo normalice y con ello ejercer la hegemonía cultural mediante el control de las representaciones colectivas. Este proyecto se sustenta en una campaña sistemática de autolegitimación y descrédito de los argumentos progresistas, en coordinación con la derecha mediática mayoritaria, cuyas estrategias discursivas fundamentales son:
La creación y propagación de conceptos. Propias o prestadas, las nuevas nociones trazan un mapa de la vida pública, sus actores y sus conflictos: competitividad, moderación salarial, dar confianza a los mercados, privilegios (para denominar derechos), copago. Se exponen como verdades incuestionables pero su sentido y alcance nunca se explicitan, pues parecen lograr mayor eficacia práctico-política cuanto menor es su precisión semántica. Por ejemplo, “libertad” asume un significado muy cercano a “seguridad”. El eslogan de la BESCAM en Madrid lo ejemplifica: “Invertir en seguridad garantiza tu libertad”. Como en la “neolengua” de Orwell, las nuevas nociones son a menudo “negroblancos”, inversiones del significado común de los vocablos. El “Plan de Garantía de los Servicios Sociales Básicos” es el programa de recortes del gobierno de Castilla-La Mancha. El “proceso de regularización de activos ocultos” de Montoro es una amnistía fiscal.
Klemperer narra que la población alemana no hizo suyo el lenguaje de los nazis a través de sus tediosas peroratas, sino por medio de expresiones repetidas de modo acrítico en los contextos de la vida cotidiana. Las palabras de los actuales líderes de la derecha no son menos letárgicas. Sus muletillas (“no se puede gastar lo que no se tiene”; la sanidad “gratuita” es insostenible; solo nosotros tenemos “sentido común”) contrarían cualquier prueba de verdad o validez normativa: el capitalismo financiero se basa en el crédito, o sea, en “gastar más de lo que se tiene”; la sanidad pública no es gratuita, sino financiada colectivamente; y es una inversión ideológica y un dislate suponer que cabe sentido común en el hecho de reclamarlo como propio y exclusivo, es decir, como no común. Pero por su simpleza, su fuerte arraigo en la doxa y su apariencia no ideológica, tales expresiones consiguen adhesión.
La usurpación de la terminología del oponente. Nadie es dueño del lenguaje, pero las expresiones se adscriben legítimamente a tradiciones, relatos e identidades políticas determinadas. Al usurpar los términos de la izquierda, la derecha neutraliza y a la vez rentabiliza su sentido contestatario. Esperanza Aguirre afirma que las políticas de los sindicatos “son anticuadas, reaccionarias y antisociales”. Palabras como “cambio” o “reformas”, antes vinculadas a proyectos progresistas, disfrazan ahora contrarreformas. Rajoy dijo en la conmemoración oficial de la Constitución de 1812: “Los gaditanos nos enseñaron que en tiempo de crisis no solo hay que hacer reformas, sino que también hay que tener valentía para hacerlas”. Sustentándose en la reputación de espacios y tiempos institucionales, los actuales recortes se invisten del valor simbólico de reformas históricas.

Los actuales recortes se presentan subrayando su valor simbólico de reformas históricas
La estigmatización de determinados colectivos. Médicos, enseñantes, funcionarios, estudiantes y trabajadores fijos son descalificados. Al disfrutar de supuestos “privilegios”, parecen co-responsables de la situación actual. Desprestigiándolos se puede activar un malestar social basado en el rencor, la envidia y el miedo, y socavar la reputación de lo público para justificar su liquidación. Se alude a los desempleados como beneficiarios de la reforma laboral, pero se les supone holgazanes que deben redimir su inutilidad con labores sociales. Un empresario farmacéutico, Grifols, propone como solución donar sangre: “En épocas de crisis, si pudiéramos tener centros de plasma podríamos pagar 60 euros por semana, que sumados al paro son una forma de vivir”. El parado se convierte así en un desecho cuyo cuerpo puede ser mercantilizado. El siguiente paso podría ser la venta de órganos o de los hijos a los que no se pueda mantener. Los primeros ajustes en la sanidad pública penalizan a un nuevo apestado, el enfermo, lo señalan como causante del déficit, y exigen que (re)pague por su debilidad. Si la estigmatización es el paso previo a la expulsión, como ya ocurre con los sin papeles, otros muchos colectivos podrán ser excluidos.
Un método de argumentación basado en la simpleza y la comprensión inmediata. De nuevo, el “sentido común”, ritornellofavorito de Rajoy, sustenta este procedimiento. Formas de razonamiento y esquemas mentales al alcance de todos hacen posible que las ideas y soluciones impuestas sean aceptadas como conclusiones propias, expresiones de un pragmatismo irrefutable y del interés colectivo. Se apela así a espacios imaginarios de consenso de los que el oponente no puede autoexcluirse: “No es una cuestión de izquierdas o de derechas, sino de sentido común”, afirma Alicia Sánchez-Camacho.
El eufemismo, la atenuación y la exageración, el defender premisas contradictorias, se han normalizado en el repertorio retórico derechista: Rajoy afirma que hará “cualquier cosa que sea necesaria, aunque no me guste y aunque haya dicho que no la iba a hacer”. La reducción de profesores interinos “no se puede plantear en términos de despidos —alega el ministro Wert—, sino de no renovación de contratos”. Beteta generaliza burdamente: los funcionarios “deben olvidarse de tomar el cafelito, deben olvidarse de leer el periódico”.
La construcción de marcos de sentido. La acción del gobierno de Zapatero era tachada de improvisada, mendaz e insensata. Establecido ese marco, cualquier medida gubernamental corroboraba la imputación general y así se lograba una incontrovertibilidad que desconocen las fórmulas dialogantes. En el espacio público se tiene más poder cuando se controla el marco de lo decible y discutible. La derecha es magistral utilizando esta estrategia, pero tras una prolongada degeneración de la vida pública, de la que el PSOE es corresponsable, se ha consolidado una visión consensual indistinta de la lógica del sistema: no hay más que una realidad y ninguna opción para interpretarla.

El parado puede llegar a convertirse en un desecho cuyo cuerpo puede ser mercantilizado
Una táctica de “orquestación”. La reiteración machacona de una consigna (y no de un argumento, como sugiere la equívoca noción de “argumentario”) a varias voces, en momentos y lugares distintos, es habitual: “los interinos han entrado a dedo”, “los sindicatos viven de las subvenciones”, “los profesores trabajan poco”, etcétera. “Lo que digo tres veces es verdad”, afirmaba el Bellman de Lewis Carroll. La derecha saca partido de esa “performatividad” que rige la economía de los enunciados públicos: cuando un comportamiento es reiteradamente reputado de normal, se tiende a normalizarlo; o a estigmatizarlo, si se le ha tildado repetidamente de anómalo.
La fijación de estos mecanismos gracias al poder amplificador de los media. Los medios funcionan como laboratorios discursivos que difunden las nuevas expresiones y consignas, y los asesores preparan declaraciones inmediatamente traducibles a un titular. Inversamente proporcional al impacto de estos mensajes resulta la capacidad de contestarlos: los análisis críticos se disuelven en un aluvión de artículos, columnas y editoriales que logran una difusión e influencia mucho menor.
La moralización del discurso público. La política contemporánea se desvía hacia un registro moral, explica Rancière. Pero el moralismo de la derecha desconoce las razones del otro: bueno o malo, normal o aberrante, son calificativos atribuidos de modo categórico y sin margen de discusión, apropiándose la universalidad de la noción en disputa, como señala Zizek. Las “personas normales, sensatas…, españoles de bien” a que apela Rajoy son indudablemente de derechas. Cuando encubre su integrismo moral la derecha incurre en la paradoja política: Ruiz Gallardón pretende asumir la defensa de los derechos de las mujeres y la lucha contra la “violencia estructural” que padecen con una contrarreforma de la ley de aborto limitadora de derechos y que refuerza la violencia legal.
Muchos ciudadanos nos sentimos justamente indignados por lo “descarado” de estos procedimientos. Y quizá sea en esa desfachatez, pérdida del rostro, donde podría cifrarse tanto su fragilidad como la inquietante capacidad de contagio de sus postulados.
Gonzalo Abril (UCM), Mª José Sánchez Leyva (URJC) y Rafael R. Tranche (UCM).

viernes, 1 de junio de 2012

¿Qué son los antónimos?



Dos palabras son antónimas cuando tienen significados opuestos, como ocurre, por ejemplo, con caliente y frío, abierto y cerrado, día y noche.

La antonimia es una relación semántica, igual que lo son la sinonimia, la hiperonimia, la hiponimia, la meronimia y la holonimia.

El concepto de antonimia, intuitivamente, resulta fácil de aprehender. De hecho, los niños muy pronto aprenden a identificar este tipo de relaciones, lo que indica que constituyen una parte básica de nuestra capacidad para entender el mundo. Sin embargo, la noción de antonimia se revela más compleja de lo que inicialmente parecía en cuanto la examinamos con un cierto detalle. Es fácil darse cuenta de que no todos los antónimos mantienen entre sí el mismo tipo de relación. No es igual la oposición que se da entre vivo y muerto, gordo y flaco, amo y esclavo. Por eso se suelen distinguir tres tipos de antónimos:

a) Antónimos complementarios o binarios: Son aquellos que mantienen una relación tal que lo uno excluye lo otro: o es lo uno o es lo otro, pero no hay término medio. Un ejemplo clásico es muerto y vivo: o estoy muerto o estoy vivo, pero no hay nada entre medias. Un ejemplo que los estudiantes experimentan en sus propias carnes es el de aprobar o suspender: o consigues lo uno o te pasa lo otro, pero no te puedes quedar en medio. Otros ejemplos son par e impar, abierto y cerrado, encendido y apagado.

b) Antónimos graduales: Son los que ocupan los extremos de un continuo en el que se pueden identificar diferentes grados. Esto es lo que ocurre con gordo y flaco. Uno puede ser más gordo o menos gordo, puede ser más bien flaco o bastante flaco o tirando a flaco. Podemos coger a cien personas y ordenarlas de más gorda a más flaca (o al revés), pero, como es característico de las nociones graduales, habrá una zona intermedia, indeterminada, en la que no sabremos decir si alguien es gordo o es flaco. Otros pares de este tipo son alto y bajo, claro y oscuro, caliente y frío, odiar y amar.

c) Antónimos inversos o direccionales: Son los que implican pares que no pueden existir el uno sin el otro y que equivalen a perspectivas opuestas dentro de una misma relación. Por ejemplo, la noción de esclavo solo tiene sentido en relación con la de amo o la de padre, en relación con la de hijo. Este tercer grupo es el más problemático y constituye, en realidad, un cajón de sastre en el que se acumulan pares muy diversos. A los anteriores podemos añadirles dar y recibir, atar y desatar, entrar y salir, etc.

Aunque la antonimia es una relación que se establece entre pares de palabras, eso no quiere decir que sea una relación exclusiva entre dos palabras. Es cierto que pequeño es antónimo de grande, pero eso no significa que sea el antónimo de grande, pues este adjetivo puede tener y de hecho tiene otros antónimos como chico o menudo.

No es frecuente, pero puede darse el caso de que una palabra sea antónima de sí misma. Esto es lo que ocurre con palabras que contienen significados contrarios, como alquilar, que acumula en su interior dos antónimos inversos: ‘dar en alquiler’ (lo que hace el dueño) y ‘tomar en alquiler’ (lo que hace el inquilino o arrendatario).

sábado, 12 de mayo de 2012

Palabras con significados contrarios



A veces, una misma palabra puede significar una cosa y la contraria. Se trata de una forma especial de polisemia que no resulta demasiado frecuente, pues si se generalizara dificultaría considerablemente la comunicación, pero que cualquier lengua puede digerir en pequeñas dosis.
Si lo pensamos un poco, todos sabríamos señalar unos cuantos casos. Probablemente, uno de los primeros que acuden a la cabeza es alquilar. Si un desconocido nos dice que quiere alquilar un piso —así, sin más explicaciones—, no tenemos forma de saber si lo que pretende es darlo o tomarlo en alquiler. Otra cosa sería que el contexto nos sacara de apuros o que nuestro conocimiento del mundo nos dijera si el individuo en cuestión es propietario o si desea convertirse en inquilino; pero, de lo contrario, tendremos que preguntar o quedarnos con la duda.
Algo parecido ocurre con la expresión dar clase. Si de pronto oímos que Mariana no quiere dar clase de español, no sabremos si la susodicha es una alumna díscola o una profesora desmotivada. Para evitar la ambigüedad (suponiendo que queramos evitarla), tendríamos que decir que Mariana no quiere estudiar español o que Mariana no quiere impartir clase de español.
Llegados a este punto, alguien podría verse tentado de extraer conclusiones sobre el genio hispánico a partir de un comportamiento especialmente ilógico de la lengua castellana. Si es así, lo siento, pero tengo que desengañarle. Este fenómeno, probablemente, se puede constatar en cualquier lengua. Es más, a veces presenta incluso paralelismos en lenguas diferentes. Por ejemplo, nuestro verbo sancionar puede significar: a) ‘aprobar, confirmar’, como en Corresponde al Presidente de la República sancionar las leyes; o b) ‘castigar’, como en Le sancionaron por insubordinación. Pues bien, lo mismo ocurre con el francés sanctionner y el inglés to sanction. Como anécdota diré que, un buen día, explicando gramática normativa a un grupo de estudiantes de periodismo, me sorprendí a mí mismo diciendo: Es un uso que no está sancionado por la Academia. Inmediatamente me di cuenta de que no había forma humana de saber si lo que quería decir era que la expresión de la que estaba hablando contaba con los parabienes académicos o, por el contrario, que había sido condenada por la institución.
A veces, estos dobles sentidos son el resultado de una evolución de la lengua que ha dado lugar a resultados contradictorios. De esto da testimonio el verbo enervar. En latín enervo significaba quitar los nervios o los tendones. Como antiguamente se creía que los nervios eran lo que les daba la fuerza a los seres vivos, este verbo desarrolló el significado de ‘debilitar, quitar la fuerza’. Este es el sentido con el que pasó al castellano. Ya en el siglo XIX, por influencia del francés, adquirió el sentido de ‘poner nervioso, irritar’, que es el que acabó por imponerse en la lengua corriente. Si hoy consultamos un diccionario, veremos que mantiene los dos. Un caso similar es el de lívido, que etimológicamente significaba ‘amoratado’, pero los hablantes se fueron empeñando en emplear con el significado de ‘extremadamente pálido’ hasta que la Academia no tuvo más remedio que ceder e incluir las dos acepciones en el diccionario, con lo cual no siempre está claro a qué nos referimos cuando empleamos este adjetivo.
En fin, podría seguir; pero, a estas alturas, probablemente es mejor que me calle yo y habléis vosotros con vuestros comentarios. Y, antes de que alguien me lo diga, sí, ya sé que todo esto es ilógico; pero es que una cosa es la lengua y otra es la lógica, y no las debemos confundir.

sábado, 5 de mayo de 2012

Señala el significado de estas expresiones (Proyecto Aula)



Diez expresiones de uso común para ser resueltas. Sería conveniente que se pusieran en contexto.

Señala el significado de las siguientes expresiones.
a)    Estar en la luna                    ………………………………………………………………………………...
b)    Estar con el alma en vilo ………………………………………………………………………………...
c)    Pasarse de castaño oscuro                  ……………………………………………………………………...
d)    Meterse en un berenjenal               ……………………………………………………………………...
e)    Hablar por los codos                            ……………………………………………………………………...
f)     Hacer la vista gorda                             ……………………………………………………………………...
g)    No tener pelos en la lengua            ……………………………………………………………………..
h)    No tener abuelo                                  ……………………………………………………………………...
i)     Caerse el alma a los pies                   ……………………………………………………………………..
j)     Darse de baja                                        …………………………………………………………………….

Locuciones y frases hechas (Proyecto Aula)


A veces el alumnado no sabe enfrentarse con las frases hechas. Este documento indica cómo buscarlas y añade una gran cantidad de ellas, de uso común, para trabajar en el aula. Gracias Luis

LOCUCIONES Y FRASES HECHAS
¿Cómo podemos buscar las frases hechas en el diccionario?
Salvo excepciones, para buscar el significado de una locución o frase hecha hay que tener en cuenta que:
Si en la locución o frase hecha aparece un sustantivo, hay que buscar su significado en ese sustantivo: a ojo de buen cubero.
Si no hay sustantivo hay que buscar su significado por el del verbo que aparezca: Pasarse de listo..
Si no hay verbo, por el adjetivo: por todo lo alto
Si son locuciones adverbiales, prepositivas o conjuntivas, debemos buscarlas por el primer adverbio, preposición o conjunción que aparezca.

ACTIVIDADES:
Explica, con el menor número de palabras, el significado de cada una de las siguientes locuciones o frases hechas y construye una oración con cada una. Utiliza el Diccionario de la Real Academia (www.rae.es):

A bombo y platillo  
A diestro y siniestro          
A la virulé (tener un ojo)
A ojo de buen cubero   
A troche y moche   
Acercar / Arrimar el ascua a su sardina       
Aguar la fiesta                   
Ahogarse en un vaso de agua 
Andar(se) con pies de plomo   
Al pie de la letra                   
Ancha es Castilla               
Apretarse el cinturón                      
Apuntarse a un bombardeo     
Armar la de Dios es Cristo  
Arrimar el hombro              
Bailar el agua ( a alguien)
Caer la cara de vergüenza   
Caérsele el alma a los pies 
Cantar las cuarenta (al lucero del alba) 
Coger el toro por los cuernos          
Como quien oye llover                    
Corriente y moliente                       
Cortar las alas                               
Coser y cantar (ser)           
Costar un ojo de la cara / un riñón / un huevo (vulgar)
Dar en bandeja                  
Dar la cara                        
Dar la espalda                               
Dar la nota                        
Dar vela en este entierro     
De tomo y lomo                 
De uvas a peras                 
Dorar la píldora (a alguien)
Echar balones fuera           
Echar chispas                               
Echar las campanas al vuelo          
Echar leña al fuego            
Echar sal en la herida                    
Echar toda la carne en el asador 
Echar una mano                
En un abrir y cerrar de ojos / En un santiamén         
Escurrir el bulto                   
Estar a verlas venir             
Estar en Babia                              
Estar entre la espada y la pared
Estar entre Pinto y Valdemoro
Estar para comérselo
Hacer de tripas corazón
Hacer estragos
Hacer la vista gorda
Hacer leña del árbol caído
Hacer mutis por el foro
Hacer oídos sordos
Hacerse el sueco
Ir de la Ceca a la Meca
Ir hecho un brazo de mar
Irse por los cerros de Úbeda
Lavarse las manos
Levantarse con el pie izquierdo
Limpio de polvo y paja (estar algo)
Llegar y besar el santo
Llevar a alguien por la calle de la Amargura
Llevar la batuta
Llevar la voz cantante
Llevar las de perder
Matar el gusanillo
Meter baza
Meter la pata
Montar en cólera
Montar un pollo
Morderse la lengua
Nadar y guardar la ropa (saber)
No andarse con chiquitas
No caberle a alguien el corazón en el pecho
No dar pie con bola
No dar palo al agua
No llegarle a uno la camisa al cuerpo
No tener dónde caerse muerto
No ver tres en un burro
No tener ni pies ni cabeza
Pasar las de Caín
Pedir peras al olmo
Perder la cabeza
Pisar los talones (a alguien)
Poner algo entre comillas
Poner el cascabel al gato
Poner la peras al cuarto
Poner los puntos sobre las íes
Poner una pica en Flandes
Por arte de birlibirloque
Quedar en agua de borrajas
Ser a la buena de Dios
Ser de rompe y rasga
Ser (el) cabeza de turco
Ser carne de cañón
Ser del año de la pera / de Maricastaña / de la Polca
Ser la repanocha
Ser más feo que Picio
Ser más papista que el Papa
Ser un lobo con piel de cordero
Ser una mosquita muerta
Ser pan para hoy y hambre para mañana
Sin tapujos (hacer algo)
Tener azogue
Tener dos dedos de frente
Tener el baile de San Vito
Tener en la punta de la lengua
Tener los pies en el suelo
Tener manga ancha
Tener mano izquierda
Tener (buen) ojo
Tener un nudo en la garganta
Tirar la casa por la ventana
Tomar las de Villadiego
Valer un Potosí
Vestir un santo para desnudar a otro
Ver las estrellas
Ver los toros desde la barrera

Todas estas oraciones tienen la secuencia muy + adjetivo y ha de ser sustituida por otro más preciso (Proyecto Aula)




Con el grupo muy + adjetivo . Ej. Discusión muy larga = interminable


a)  Sonido muy agudo  ………………………………
b) Solución muy difícil…………………………….
c)      Viento muy frío       ……………………………
d)     Agua muy clara                      ………………………
e)     Caverna muy oscura              ………………………
f)      Choque muy brusco              ………………………
g)     Clima muy cálido                  ………………………
h)     Escena muy dramática          ………………………
i)      Actividad muy viva              ………………………
j)      Lucha muy cruel                    ………………………
k)    Viento muy caliente             ………………………
l)      Decisión muy perjudicial.  ………………………
m)    Monumento muy grande    ………………………
n)     Tejido muy apretado            ………………………
o)     Respuesta muy firme            ………………………
p)     Casa muy lujosa                      ……………………….
q)     Salud muy buena                   …………….…………
r)      Viejo muy débil                    …………….…………
s)      Ejemplo muy perjudicial   ………………………
t)      Pensamientos muy sombríos………………………..
u)     Mirada muy amenazadora…………………………..
v)     Pronóstico muy malo            ……………………………  
w)    Hambre muy apremiante    ……………………………
x)      Sed muy intensa                    ……………………………
y)     Situación muy mala              …………………………….
z)      Argumento muy vulgar       …………………………….


Patéticaabrasadorlúgubre, pésima, robusta, estridentefebrillímpida,  tórrido, compacto,  suntuosa, devoradora,    decrépito,    nefastos,  imposible,   perniciosa,  encarnizada,  glacial,  brutal,  tenebrosa, colosal, tajante, siniestro,  voraz,   fatal  y  trivial.

miércoles, 2 de mayo de 2012

Sinónimos 5 (Proyecto Aula)


Identifica los sinónimos de las palabras propuestas



Actividad
Admisión
Distracción
Pasmo
Amnesia
Abuso
Sumisión
Cariño

Sinónimos 04 (Proyecto Aula)


Relaciona cada expresión con su sinónimo.

Ten en cuenta que algunos sinónimos son aproximados. Se trata de que especules con el significado de las palabras y su uso.



Avanzar en el aprendizaje
Conceder un permiso
Corroborar una afirmación
Derrochar el dinero
Discrepar de algo
Enfadarse por algo
Extinguir un fuego
Fallar en algo
Mitigar el dolor
Obstinarse en algo
Prolongar la reunión
Rechazar una invitación
Regañar a alguien
Restringir el paso
Transgredir una norma
Vitorear a alguien

Sinónimos recapitulación 01 y 02 (Proyecto Aula)


Sinónimos

Estas palabras las has trabajado en los ejercicios Sinonimia 01 y Sinonimia 02. Relaciónalos



Aplaudir
Grisáceo
Adversario
Poético
Periplo
Resignarse
Gigantesco
Ira
Egocéntrica
Oculto
Incremento
Contiguos
Codiciosa
Paradisíaco
Apaciguar

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