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miércoles, 29 de julio de 2015

Examen resuelto de Lengua castellana y Literatura de Selectividad. Junio 2015. Opción B

UNIVERSIDADES PÚBLICAS DE LA COMUNIDAD DE MADRID
PRUEBA DE ACCESO A LAS ENSEÑANZAS UNIVERSITARIAS
OFICIALES DE GRADO (JUNIO)
Curso 2014-2015

OPCIÓN B


Ladrones, asesinos y rufianes vivían asociados en comunidades que recibían nombres como jacarandina, hampa, heria o carda. La sociedad germanesca*  mejor conocida de España es la de Sevilla. La jacarandina sevillana era una organización mafiosa que controlaba las principales actividades ilícitas de la urbe: el robo, el juego, la prostitución y la “valentía” (los sicarios). Se decía que a principios del siglo XVII la ciudad estaba dividida en unos 24 distritos con un cónsul al frente de cada uno de ellos. Cada consulado disponía de especialistas en diversas tareas, con una escala de oficios y oficiales complementarios a los de los ejecutores de los delitos, como los avispones, que estudiaban las calles para buscar casas vulnerables de robar, y los postas, infiltrados en las instituciones que desviaban y entorpecían la acción de las autoridades, avisando de las redadas, extraviando papeles o gestionando sobornos. La buena organización y la eficacia de estas cofradías fueron proverbiales, tanto que Cervantes en Rinconete y Cortadillo bromea sobre su funcionamiento al describir la cuidadosa administración de Monipodio y sus libros de registro, el que guardaba la memoria de “las cuchilladas y palos que han de dar esta semana” y el otro, el “Memorial de agravios comunes”. Cervantes, como Luis Zapata, Mateo Alemán, el padre León y otros, equiparaba la honrada sociedad de los ladrones y delincuentes con las casas comerciales y los tribunales bien administrados. Sin ir más lejos, don Luis Zapata sentenciaba que el hampa sevillana “durará mucho más que la Señoría de Venecia, porque aunque la justicia entresaca algunos desdichados nunca ha llegado al cabo de la hebra”. El problema era la connivencia existente entre el poder político y el crimen organizado; sin decir quiénes, Zapata advertía de que muchos criados de hombres poderosos eran germanes**, también algunos alguaciles y ministros de justicia, y, además, las cofradías mafiosas dedicaban parte de sus ingresos a cohechar y “torcer la vara de la justicia”.

(Manuel Rivero Rodríguez, La España de Don Quijote. Un viaje al Siglo de Oro, 2005)

*  Asociación de delincuentes. ** Delincuentes.

CUESTIONES

1. Haga un comentario de texto del fragmento que se propone contestando a las preguntas siguientes:

a)  Enuncie el tema del texto (0,5 puntos):

La delincuencia en la Sevilla de principios del siglo XVII

b) Detalle sus características lingüísticas y estilísticas más sobresalientes (1,25 puntos):

            Este texto expositivo presenta una estructura deductiva, ya que el tema o asunto principal aparece en las primeras líneas; desarrollado, sería el siguiente: la asociación de los delincuentes de la época en diversas organizaciones delictivas, y el caso concreto de la ciudad de Sevilla como ejemplo de su proliferación y éxito.

            Teniendo en cuenta las ideas que aparecen en este fragmento del ensayo, el texto se divide, en cuanto a su estructura externa e interna en dos partes. La primera parte (líneas 1 y 2) corresponde a la presentación del tema, con los nombres que reciben estas comunidades de delincuentes: jacarandina, hampa, heria o carda. La segunda parte (2-hasta el final), mucho más extensa, es el desarrollo de  la exposición; en ella se pueden apreciar distintas ideas, centradas en la ciudad de Sevilla, uno de los focos principales de delincuentes de esa época. Por un lado, se nos muestra cómo estaban organizadas estas asociaciones delictivas (actividades ilícitas, distintos cónsules, escala de oficios). Aparece el ejemplo de la novela ejemplar cervantina Rinconete y Cortadillo, con la figura emblemática de Monipodio, a cargo de una de estas organizaciones de delincuentes y de sus libros de registro. Se citan otros ejemplos de autores y testigos de la época sobre estos organismos, pero se centra en uno de los escritores que mejor supieron reflejar ese ambiente en sus obras misceláneas: Luis Zapata. En relación a él, se observan dos ideas principales: por un lado, la equiparación de estas comunidades de delincuentes con otras asociaciones lícitas, bien organizadas, y, por otro lado, el problema que suscitaban que no era otro que la connivencia con  el poder político y lo contaminada de delincuentes que estaba la sociedad entera.

            En  cuanto al nivel lingüístico, el texto tiene cierta dificultad de comprensión debido, fundamentalmente, a que no sería fácil de entender sin el empleo de un vocabulario específico que supone la jerga utilizada, la jerga del hampa o del malhechor. Algunas de estas palabras están recogidas a pie de página; otras, no, pero no resulta complicado entenderlas por el contexto. Otras expresiones, “desgraciadamente”, vuelven a estar de moda; por ejemplo, si se siguen los medios de comunicación, cohechar y connivencia no deben suponer ningún problema para su comprensión. En mi opinión, el texto presenta un nivel estándar-culto.

            Relacionado con las funciones del lenguaje, predomina la función representativa, dado el carácter expositivo del texto y la intención informativa que se plantea el autor en este ensayo. Es un texto, en este sentido, plenamente objetivo, aunque se pueden observar ciertos rasgos de subjetividad en la “simpatía” que el autor muestra sobre este tipo de organizaciones (honrada sociedad de ladrones, la buena organización y la eficacia de estas cofradías fueron proverbiales, cuidadosa administración de Monipodio), que lo acercaría a la función expresiva.

            Dentro del plano morfosintáctico, el texto destaca por el empleo de la modalidad oracional enunciativa, dado su propósito de informarnos sobre la realidad de la España de comienzos del siglo XVII. Aparecen frecuentes oraciones copulativas, sobre todo al principio, para definir este tipo de asociaciones (la sociedad germanesca mejor conocida de España es la de Sevilla; la jacarandina sevillana era una organización mafiosa…; la ciudad estaba dividida en unos 24 distritos…; la buena organización… fueron proverbiales, etc.). El tiempo verbal predominante es el pretérito imperfecto de indicativo, que nos muestra acciones del pasado (principios del XVII), inacabadas o en desarrollo, fruto también del tono descriptivo que tiene la exposición (vivían, recibían, disponía…) y, como se observa, destaca el uso de la 3ª persona tanto del singular (era, guardaba, sentenciaba…) como del plural (desviaban, entorpecían, dedicaban…). Hay algún ejemplo de uso desviado del presente, como el presente histórico (Cervantes bromea sobre su funcionamiento). La sintaxis no es demasiado complicada. Al principio, predominan oraciones simples o no demasiado extensas, utilizando el recurso de la enumeración de palabras: ladrones, asesinos y rufianes…; jacarandina, hampa, heria o carda…; el robo, el juego, la prostitución y la “valentía”). Dentro de la subordinación, destaca el uso de proposiciones subordinadas adjetivas, cuya función es precisar y matizar ciertos conceptos, tanto especificativas (comunidades que recibían…; organización mafiosa que controlaba) como explicativas (los avispones, que estudiaban…). Hay más ejemplos de subordinación, tanto adverbial como en el siguiente ejemplo de causal y dentro concesiva (porque, aunque la justicia entresaca algunas desdichados, nunca han llegado al cabo de la hebra), como sustantivas, como por ejemplo la oración que aparece en el ejercicio 4 A de este examen de Selectividad. Uso de impersonal refleja como es propio de las disciplinas humanísticas: Se decía que a principios del siglo XVII…

            En cuanto al plano léxico-semántico, el texto en sus primeras líneas es claramente denotativo, ya que impera el propósito informativo y, por tanto, la objetividad; se observa, fundamentalmente, por el empleo de adjetivos especificativos (germanesca, sevillana, complementarios…) y en el estilo nominal (acumulación de sustantivos y oraciones atributivas). A medida que avanza la exposición, el vocabulario se tiñe de elementos subjetivos y de carácter valorativo, con adjetivos como buena, referida a organización; honrada, referida a sociedad; o verbos como bromear referido a Cervantes y sentenciar, a Luis Zapata, que adquieren significados muy sugerentes. Utilización de vocabulario abstracto (instituciones, justicia, poder político…) y, sobre todo, empleo de jerga germanesca (heria, carda, valentía, cuchilladas, palos…), lenguaje específico de los malhechores del Siglo de Oro. El texto, en este nivel, está cohesionado, fundamentalmente, por el empleo del campo semántico del hampa (palabras ya citadas) y las recurrencias o repeticiones de palabras; recurrencias léxicas como ladrones, jacarandina o justicia, o recurrencias semánticas, en ejemplos de sinonimia como ladrones-delincuentes, comunidades-cofradías-hampa-sociedades, distrito-consulado, casos de antonimia como poder político-crimen organizado, sociedad de delincuentes-tribunales, hiperonimia en comunidades u organizaciones mafiosas como hiperónimo de jacarandina, hampa, heria o carda, que entre sí son hiperónimos.

            Para finalizar, dentro del nivel textual, el texto no tiene demasiados elementos de cohesión. Hay escasos marcadores del discurso: los de adición o suma de ideas como también o además del final del texto; de causalidad,  porque; de concesión, aunque (estos dos últimos no están separados demasiado bien por pausas); tanto que, de consecuencia. Desde el punto de vista pragmático, destacan los complementos oraciones “sin ir más lejos”, “sin decir quienes”. Hay alguna elipsis significativa como en “y el otro” (libro de registro). Muy pocos ejemplos de anáfora y catáfora: ellos, en posición anafórica, referido a distritos. Y, también, pocos ejemplos de deixis: estas cofradías, su funcionamiento, sus libros, sus ingresos. Hacer notar en empleo de las comillas para reflejar una sentencia de un hombre de la época sobre el tema principal; así como, el uso del paréntesis para aclarar el término germanesco “valentía” (los sicarios).


c) Indique qué tipo de texto es (0,25 puntos).

            Se trata de un fragmento de un ensayo humanístico, en el que predomina la modalidad expositiva, ya que tiene como finalidad proporcionar información sobre un tema que tiene que ver con el ser humano, en concreto, el hombre del siglo XVII.

2. Redacte un resumen del contenido del texto. (1 punto)

            La ciudad de Sevilla era uno de los principales focos de delincuencia en la España de principios del siglo XVII. Como han hecho constar diferentes personajes de la época, estos delincuentes estaban perfectamente organizados y tenían consolidadas unas relaciones de poder que les permitían tener un sitio consolidado dentro de la sociedad.


3. Elabore un texto argumentativo a favor o en contra de que la cárcel sirva para reinsertar a los presos en la sociedad. (1,5 puntos)

            Evidentemente, hablar de las cárceles no resulta cómodo y es un tema muy delicado. Desgraciadamente, este no es el destino que busca el ser humano, pero es una de las pocas instituciones que ofrecen la posibilidad de que el delincuente cumpla un castigo para ponerse en paz con una sociedad con la que está en deuda.

            Es casi una obviedad centrar el tema de debate en lo económico. Si se pudiera invertir más dinero en la reinserción de presos, los penales tendrían otras características: mejores dotaciones, en lo personal y en las instalaciones, que harían mucho más fácil esta tarea. Mejorar los programas de reinserción es también todo un reto.

            Creo, sinceramente, que, a pesar de sus inconvenientes y desventajas, la cárcel es uno de los pocos sistemas que pueden hacer que los presos cambien de vida y, al terminar sus penas, se puedan incorporar a la sociedad para iniciar una nueva vida sin tentación para delinquir.

4. a. Analice sintácticamente: Zapata advertía de que muchos criados de hombres poderosos eran germanes. (1,5 puntos)

Se trata de una oración compuesta por subordinación formada por dos proposiciones:

§  La proposición principal es “Zapata advertía de…”; se trata de una oración personal; predicativa, activa, intransitiva y enunciativa afirmativa. El Sujeto es “Zapata” y tiene un Predicado verbal, en el que “advertía” es el verbo predicativo (núcleo del SV) y la preposición “de” es el enlace que introduce el único complemento del Predicado, un Sintagma Preposicional en función de Complemento de Régimen, junto con la proposición subordinada sustantiva.

§  La proposición subordinada es “que muchos criados de hombres poderosos eran germanes”. Se trata de una proposición subordinada sustantiva, en función de término de un S. Prep. (Complemento de Régimen). Es una oración personal; atributiva; enunciativa afirmativa. “Muchos criados de hombres poderosos” es el SN-Sujeto, con estructura de: Det. (“muchos”)+ N. (“criados”) + CN (S. Prep.) (“de” (enlace) + “hombres poderosos” (SN-término)) y “eran germanes” es el SV-Predicado (nominal), con VC (“eran”) + Atributo (“germanes”).

4. b. Explique el concepto de sinonimia y ejemplifíquelo con la sinonimia que se encuentra en las primeras líneas del texto. (1 punto)

            La sinonimia es la relación semántica que se da entre palabras o expresiones que presentan significados equivalentes. Se suele diferenciar entre la sinonimia total y la parcial, aunque esta distinción es más que nada teórica, pues la sinonimia total, entendida como equivalencia perfecta, no pasa de ser una construcción ideal, una mera posibilidad lógica. En la práctica resulta difícil —si no imposible— señalar sinónimos totales que admitan la sustitución en cualquier contexto preservando no solo el significado sino también las connotaciones, el nivel de lengua, etc. (Blog de Lengua de Alberto Bustos).

            En la primera oración del texto aparecen varios ejemplos de palabras sinónimas. Así, ladrones, asesinos y rufianes, aunque parciales, se puede decir que son sinónimos ya que tienen un significado bastante común. Jacarandina, hampa, heria o carda tienen la misma relación de sinonimia.

5. a. La poesía de 1939 a finales del siglo XX. Tendencias, autores y obras principales. (2 puntos)

·         La poesía es utilizada como arma de propaganda y de combate durante la Guerra Civil. Dos bandos. Escasa calidad.
·         Poetas en el exilio, fieles a la República: Juan Ramón Jiménez, León Felipe, Salinas, Guillén, Cernuda, Alberti, Prados, Altolaguirre... España como patria perdida fue el tema clave y ante él dos actitudes, correspondientes a dos momentos temporales: tono apasionado al principio y tono nostálgico con el paso del tiempo.
·         Poesía de posguerra – “Generación del 36”. Los poetas que siguen en España se orientan por diversos caminos que Dámaso Alonso redujo a dos: una poesía arraigada y una poesía desarraigada.
  1. Poesía arraigada. Poetas que se agrupan en torno a la revistas Escorial, fundada en 1940 y Garcilaso, fundada en 1943; de ahí que se les llamara también los “garcilasistas”. Han salido de la contienda con un afán optimista de claridad, de perfección, de orden. En puras formas clásicas, encierran una visión del mundo coherente, ordenada y serena. Arte por el arte. Uno de los temas dominantes es su firme sentimiento religioso, junto con temas tradicionales (el amor, el paisaje, las cosas bellas...).
Poetas: Luis Rosales, Leopoldo Panero, Luis Felipe Vivanco, Dionisio Ridruejo, Rafael Morales, José García Nieto, etc.
  1. Poesía desarraigada (existencial). Reacción contra los garcilasistas. Rehumanización de la poesía. Poesía comprometida. Hijos de la ira (1944) de Dámaso Alonso (“Para otros, el mundo nos es un caos y una angustia, y la poesía una frenética búsqueda de ordenación y de ancla. Sí, otros estamos muy lejos de toda armonía y de toda serenidad.”) y la revista Espadaña, fundada en 1944, en León, por Victoriano Crémer y Eugenio de Nora. Estilo bronco, directo, más sencillo y menos preocupado por los primores estéticos.
·         La poesía social (años 50). Parte de la poesía desarraigada. La poesía debe “tomar partido” ante los problemas del mundo que le rodea. El poeta se hace “solidario” de los demás hombres; antepone a las metas estéticas los objetivos más inmediatos para transformar el mundo. El tema principal es el “tema de España” y, junto a él, la injusticia social, la alienación, el mundo del trabajo, el anhelo de libertad y de un mundo mejor... Lenguaje claro, prosaico muchas veces, y empleo sistemático del tono coloquial para llegar mejor al pueblo. Poesía = comunicación.
Poetas: Blas de Otero, Gabriel Celaya, José Hierro...
Grupos disidentes: el grupo Cántico de Córdoba (preocupaciones estéticas) y el Postismo (de carácter experimental, surrealista).

·         De la poesía social a una nueva poética (los años 60). Preocupación por el hombre que, en parte, enlaza con el “humanismo existencial”, pero huyen de todo tratamiento patético. Dan frecuentes muestras de inconformismo frente al mundo en que viven, pero cierto escepticismo les aleja de la poesía social. Consolidación de una poesía de la experiencia personal, cuya temática se caracteriza por un retorno a lo íntimo: el fluir del tiempo, la evocación nostálgica de la infancia, lo familiar, el amor y el erotismo, la amistad, el marco cotidiano... Renace el interés por los valores estéticos y por las posibilidades del lenguaje. Influencia de Vicente Aleixandre.

Autores: Ángel González, Jaime Gil de Biedma, José Agustín Goytisolo, Carlos Barral, José Ángel Valente, Claudio Rodríguez, Francisco Brines, José María Valverde...

·         Los “novísimos” y la poesía experimental (años 70). Exhibicionismo cultural y esteticismo. Una nueva vanguardia, vuelven la espalda al prosaísmo y a las formas tradicionales, se encuentran de nuevo con el Surrealismo. Pere Gimferrer, Antonio Martínez Sarrión, Manuel Vázquez Montalbán, Leopoldo Mª Panero, Guillermo Carnero...

·         “Postnovísimos” (años 80). Dispersión de tendencias. Luis García Montero, Blanca Andreu, Felipe Benítez Reyes...

5. b. Comente los aspectos más relevantes de la obra de los siglos XVIII o XIX que haya leído en relación con su contexto histórico y literario. (1 punto)

Cuando Galdós escribió Doña Perfecta (1876) ya había aparecido la primera serie de los Episodios Nacionales. Era un escritor conocido, que había ganado dinero, y la novela le convirtió en un personaje polémico. Se ganó a la vez el odio de los conservadores y la admiración de los liberales.

Doña Perfecta pertenece a las “novelas de primera época”, llamadas novelas de tesis, porque en ellas se cuenta una historia para defender unas determinadas ideas políticas y religiosas (reflejan el enfrentamiento entre las mentalidades conservadora y progresista de la época). En la novela vemos claramente diferenciadas las dos Españas, encarnadas en dos tipos de personajes. Pepe Rey, joven preparado y moderno, que ha estudiado en el extranjero, y representa lo urbano, y doña Perfecta, don Inocencio y su séquito, como la España católica y conservadora, el mundo rural que se opone al avance y el progreso.

Aunque Doña Perfecta trata el problema de la intolerancia, lo que surge como el verdadero tema de la novela es la hipocresía. Esa hipocresía tiene como foco Orbajosa, el espacio de la novela. Al contrario de muchas de sus novelas, localizadas en lugares reales (Madrid, en muchos casos), Galdós sitúa la acción en una ciudad que no puede encontrase en el mapa. La ciudad de Orbajosa sirvió a Galdós para retratar el conflicto de la obra: lo nuevo contra lo viejo, el progreso frente al conservadurismo. Le sirve también para hacer patente la corrupción política en España. Orbajosa es una ciudad corrupta que manejan unos pocos poderosos. Una de las cosas que más llaman la atención es el amplio complejo de superioridad que sufren los orbajosenses, muy orgullosos de sus tradiciones y de ser impermeables a lo de fuera.

Para poder comprender la novela es necesario tener en cuenta sus características realistas y naturalistas:

En cuanto al realismo, se busca la imitación de la realidad, un acercamiento a lo cotidiano o concreto, pero no lo exótico, como lo hacía el romanticismo. Ejemplos de esto son las guerras civiles o guerras carlistas que son mencionadas en la obra y que incluían a Orbajosa, o las disputas familiares, como la de doña Perfecta con Pepe Rey. También es relevante mencionar que el escritor pone la mirada en el otro, y se mantiene fuera de esa realidad, como un mero observador, se mantiene neutral. Se le considera como un periodista. Esto es demostrable en la novela, ya que el escritor contrapone dos ideologías, lo rural (doña Perfecta) y lo urbano (Pepe Rey), pero no se sitúa a sí mismo en ninguna de ella, deja actuar a sus personajes y es el lector quien se crea una opinión.

Los naturalistas desarrollaron la novela de tesis. La tesis que trata de demostrar Galdós en su novela es que en las aldeas se encuentra lo peor de la sociedad española. Esto se ve en la novela a través de doña Perfecta y don Inocencio, quienes sin llegar a conocer a Pepe Rey, y prejuzgándolo, hacen un plan para que no se case con Rosarito y deje la ciudad, Participan en esto también el obispo de la iglesia quien lo juzga por haberle faltado el respeto a la institución.

Benito Pérez Galdós en la novela de Doña Perfecta se muestra anticlerical al modo de aquella época y refleja en su obra la hostilidad provinciana conservadora a las ideas modernas recién llegadas a España. Aunque esta sea anticlerical no es antirreligiosa, ya que él no cuestiona los dogmas de la Iglesia sino la participación excesiva de esta en los aspectos políticos y como, en el interior de España los habitantes mal interpretaban la religión como una serie de rígidos preceptos, al ser estos almas exentas de caridad y corazones duros.

miércoles, 15 de julio de 2015

Examen resuelto de Lengua castellana y Literatura de Selectividad. Junio 2015. Opción A

UNIVERSIDADES PÚBLICAS DE LA COMUNIDAD DE MADRID
PRUEBA DE ACCESO A LAS ENSEÑANZAS UNIVERSITARIAS
OFICIALES DE GRADO (JUNIO)
Curso 2014-2015

OPCIÓN A

 La protagonista de la última novela de Ana María Matute se llama Eva. El nombre de la primera mujer tal vez no sea una elección casual. Tal vez, su creadora lo eligió para simbolizar en ella el eterno círculo del principio que nunca alcanza otro final que el abocado a desencadenar un nuevo principio. Eva vive en España, en un pueblo grande o una ciudad pequeña, un mundo lento, amable, hasta que la guerra lo desgarra de pronto. Es el mundo favorito de Matute, el de sus grandes novelas de juventud, el que sostiene el asombroso alarde de energía juvenil que derrochan las últimas. En esa geografía pequeña, familiar y flamante a la vez, Eva reedita y confirma una de las grandes proezas de su autora. Ni la literatura española contemporánea, ni la misma España, serían ellas mismas sin las adolescentes de Ana María. Ana fue, desde el principio, una novelista descomunal, monumental, excepcional en más de un sentido. Era, además, una mujer tan inteligente que fue capaz de encontrar un camino propio, desbrozando a base de fuerza, y de talento, el campo de ortigas espinosas donde le tocó escribir. Ana fue una escritora valiente y, sobre todo, consciente, que nunca utilizó la literatura para eludir la realidad que la cercaba, ni para congraciarse con ella, como hicieron tantos escritores de su generación. Lo consiguió gracias a sus personajes, esas protagonistas memorables en las que la inocencia propia y la perversidad ajena integran una admirable metáfora de la vida cotidiana en la guerra y la posguerra de España. Ignorantes pero nunca estúpidas, desvalidas pero nunca patéticas, desarmadas pero nunca cobardes, sensibles pero nunca ñoñas, femeninas pero nunca empachosas, más valiosas en sus dudas que en sus certezas, y conmovedoras en la implacable voluntad de imponerse a la desolación que las rodea, ellas, encarnaciones de la propia Ana María, han representado para mí, a lo largo de la vida, una imprescindible galería de espejos vitales y literarios. Hacía falta mucho genio, mucha ambición, mucho valor y, sobre todo, mucha, muchísima calidad, para emprender una carrera como la que Ana María Matute culminó con clamorosa brillantez en la esteparia España de los años cincuenta. Yo tampoco sería la misma mujer, la misma escritora, si sus novelas no me hubieran enseñado a tiempo quién era yo, y dónde vivía.

(Almudena Grandes, “Demonios familiares”, en El País Semanal, 19/10/2014)

CUESTIONES

1. Haga un comentario de texto del fragmento que se propone contestando a las preguntas siguientes:

a) Enuncie el tema del texto (0,5 puntos):

La trascendencia de las novelas y protagonistas femeninas de Ana Mª Matute en la sociedad española

b) Detalle sus características lingüísticas y estilísticas más sobresalientes (1,25 puntos):

El presente texto argumentativo plantea una idea muy original en cuanto al tipo de estructura. El tema y la tesis aparecen abrazados, casi se confunden. La importancia de las novelas de Matute y sus personajes femeninos hacen, por un lado, que la literatura española contemporánea e incluso España (lo general, al final del primer párrafo) y, por otro lado, que la propia autora de la columna (lo particular, al final del texto), no sean lo mismo sin ellas. Si se atiende a esta disposición de la tesis, la estructura se puede considerar inductiva, con cierto matiz encuadrado. En cuanto a los argumentos que utiliza Grandes para la justificación de su tesis se reducen a un tipo: los de experiencia personal; ya que desarrolla en este fragmento el conocimiento que tiene como lectora de las novelas de Matute, sobre todo de su época juvenil, con personajes adolescentes femeninos. Con los años, el reconocimiento de la obra de Ana Mª Matute se ha extendido en la sociedad de tal manera que la opinión de Grandes es compartida por un gran número de lectores y, por tanto, convendría también citar el argumento de sentir general de la sociedad (o de una parte de la sociedad, lectora), sobre una de las más grandes narradoras de las últimas décadas.

            En cuanto a la estructura externa e interna, el texto se divide en tres partes. Una primera parte (líneas 1-11), cuyo eje central es la protagonista de su última novela, Eva. Esta primera parte está distribuida en torno a dos subapartados: Eva, como prototipo de la primera mujer, creadora de un nuevo mundo, marcado por el devastador influjo de la guerra civil, un mundo presente en todas sus novelas de juventud (1-9) y, a continuación, la influencia notoria de sus protagonistas femeninas tanto en la literatura española contemporánea como en la propia España. La segunda parte (12-29) informa al lector sobre los méritos de la novelista y la gran virtud que tuvo a la hora de encontrar una trayectoria literaria tan notoria al margen de cierta mediocridad entre los escritores de los años cincuenta, a través de unos personajes femeninos (espejos vitales y literarios), encarnaciones de la propia escritora, que lograron sobreponerse a las situaciones difíciles de ese momento histórico. Por último,  en la tercera parte, a modo de conclusión, Almudena Grandes afirma que ella no sería como es si no hubiera leído las novelas de Matute, con las que aprendió quién era y dónde vivía.

            Por lo que respecta al nivel lingüístico, el texto pertenece al registro estándar (o español correcto), ya que el lenguaje que utiliza la autora es sencillo y muy claro, sin complejidades, y está dirigido a un público amplio, que no necesita una excesiva formación para la comprensión del texto.

            En cuanto a las funciones del lenguaje, destaca en este fragmento la función expresiva, ya que, salvo la primera oración (La protagonista de la última novela de Ana Mª Matute se llama Eva), claramente objetiva, dentro de la función referencial, el resto del fragmento nos muestra las emociones, sensaciones y sentimientos más profundos y personales que producen las novelas de Matute en la autora, siendo factores decisivos en su vida. Para ello, Grandes se apoya en el uso de la 1ª persona, en el lenguaje connotativo que utiliza y en la expresividad de su prosa, como señalaré más adelante en los distintos niveles lingüísticos. En el uso de alguna figura retórica, como la metáfora, se puede justificar como otra función la poética. Y en cierto carácter de persuasión, propio de los textos argumentativos, la función apelativa.

            Dentro del plano morfosintáctico, en el texto destaca el empleo de la modalidad enunciativa, aunque también aparecen un par de oraciones dubitativas con la locución adverbial “tal vez” (un ejemplo más para justificar la función expresiva). Aunque la sintaxis no es demasiado compleja, predomina la subordinación, ya que Almudena Grandes pretende dar muchos matices y precisiones a lo que nos quiere transmitir; por ello se apoya, fundamentalmente, en subordinadas adjetivas (que nunca alcanza otro final…; el que nos tiene…; donde le tocó escribir…). Entre las líneas 21 y 23, a la hora de hacer un retrato de cómo son las protagonistas jóvenes de Matute, utiliza la figura del polisíndeton (acumulación de conjunciones), con oraciones coordinadas adversativas unidas mediante “pero” (muy importante, como marcador textual, como se verá). En el texto hay varios ejemplos del uso de aposiciones explicativas (la misma mujer, la misma escritora…) y enumeraciones de elementos (novelista descomunal, monumental, excepcional; geografía pequeña, familiar y flamante a la vez). Uso casi exclusivo de la 3ª persona, tanto en singular (se llama, fue, eligió...) como en plural (serían, integran, han representado…) y, al final del texto, coincidiendo con la tesis, la 1ª persona (sería, era, vivía…). En el 2º párrafo predominan las formas verbales en pasado; pretéritos perfectos simples (fue, hicieron, culminó…) o compuestos (han representado) y pretéritos imperfectos (era, hacía, vivía…). Alguno de los ejemplos anteriores son, a su vez, muestras de la utilización frecuente de oraciones copulativas para definir las virtudes de la novelista y sus protagonistas.

            En cuanto al nivel léxico-semántico, el texto destaca por sus recurrencias o repeticiones, tanto léxicas (protagonista, novela-novelista, mujer, Eva, Ana…) como semánticas, en casos de sinonimia (descomunal-monumental-excepcional) y, sobre todo, antonimia (grande-pequeña, inocencia propia-perversidad ajena…), hiperonimia (mujer, hiperónimo de escritora o creadora) o el campo semántico de la literatura (novela, escritora, protagonista, personaje, literatura…). Todas estas recurrencias hacen que el texto aparezca cohesionado. Aparecen también abundantes sustantivos abstractos (fuerza, talante, realidad…), propios de este tipo de texto. Empleo de un lenguaje connotativo, dada la subjetividad del texto, que se observa por la presencia de adjetivos valorativos antepuestos al nombre (clamorosa brillantez, grandes novelas de juventud, grandes proezas de la autora…) o todos los calificativos, precisos y subjetivos, que da a las protagonistas de Matute (ignorantes, desvalidas, desarmadas, sensibles, femeninas), “pero nunca” (estúpidas, patéticas, empachosas, cobardes, ñoñas). Aparecen dos metáforas, en cuanto a las figuras retóricas; por un lado, “el campo de ortigas espinosas” se refiere al difícil mundo literario que le tocó sufrir a Matute y, por otro, “espejos vitales y literarios” son las protagonistas femeninas, modelos donde tantos lectores se han mirado, incluida la autora de la columna.

            Desde el punto de vista textual, para finalizar el comentario, el texto destaca por una gran cantidad de recursos para dar cohesión al texto. En primer lugar, aparecen varios marcadores del discurso o conectores: “además” (suma de ideas), “pero” (contraargumentativo), “sobre todo” (continuar sobre el mismo punto). Aparece el recurso de la anáfora en varias ocasiones (“lo” para referirse a “nombre”; “ella”, a “Eva”; “le” a “campo de ortigas”; “la” a “Ana”…). Uso de la deixis en pronombres como “yo” o “”, posesivos como “sus”-“su” o demostrativos como “esas” y la referencia deíctica "desde el principio". Hay ejemplos de elipsis; las más significativas las ausencias de verbo que aparecen en las adversativas con “pero” o en la línea 8, “últimas” (novelas).

c) Indique qué tipo de texto es (0,25 puntos):

El texto pertenece a una columna periodística, dentro de los géneros periodísticos de opinión. Las columnas y los artículos constituyen una forma amena de ensayo, de modo que el texto también puede considerarse un ensayo humanístico de tipo divulgativo, en el que predomina la modalidad argumentativa.

2. Redacte un resumen del contenido del texto. (1 punto)

Uno de los grandes méritos de la narrativa de Matute es la creación de personajes adolescentes femeninos, sobre todo en sus primeras novelas. También se observa en la última, cuya protagonista, Eva, es el reflejo de una serie de valores que han condicionado la literatura de posguerra y también la vida de la columnista.

3. Elabore un texto argumentativo a favor o en contra de que haya que elegir los estudios universitarios en función de sus salidas laborales. (1,5 puntos):

La elección de estudios universitarios es el problema que se plantean ahora muchos jóvenes, una vez terminada la temida selectividad.
            Gran parte de ellos, preocupados por un futuro desalentador, estudian las opciones que le ofrecen las carreras universitarias, en muchos casos, sin pensar demasiado en si esos estudios son los adecuados por otros motivos, tal vez más importantes: el gusto individual del estudiante, la idoneidad de esa carrera, las posibilidades de éxito académico y no profesional, etc. Dada como está la situación económica en este país, pocas, creo yo, son las carreras que pueden garantizar una colocación segura o unas condiciones mínimas de temporalidad y salarios en el futuro empleo.
            Aunque, a efectos prácticos, las salidas laborales sí son un criterio determinante y efectivo a la hora de elegir, considero que el estudiante acertará si escoge los estudios que realmente le gustan y le van a aportar satisfacciones de otro tipo.

4.a. Analice sintácticamente: Ana fue una escritora valiente, que no utilizó la literatura para eludir la realidad. (1,5 puntos):

 Se trata de una oración compuesta por subordinación formada por tres proposiciones:
§  La proposición principal es “Ana fue una escritora valiente”; se trata de una oración personal; atributiva y enunciativa afirmativa. Tiene, por tanto, un predicado nominal, en el que “fue” es el verbo copulativo y “una escritora valiente”, junto con la proposición subordinada adjetiva, configuran el atributo, que concuerda en género y número con el sujeto de la oración que es "Ana".
§  La primera proposición subordinada es “que no utilizó la literatura para eludir la realidad”. Se trata de una proposición subordinada adjetiva especificativa cuyo antecedente es “escritora”. Es una oración personal; predicativa, activa, transitiva; enunciativa negativa. El relativo “que” cumple la función de sujeto de la subordinada y, dentro del predicado, aparecen un CC Negación, “no”; un CD, “la literatura” y un CC Finalidad, “para eludir la realidad”.
§  La segunda proposición subordinada es “para eludir la realidad”. Es una proposición subordinada adverbial de finalidad o proposición subordinada sustantiva en función de término, cuyo enlace es “para”. Es una oración personal; predicativa, activa, transitiva; enunciativa afirmativa. El sujeto omitido es “Ana”/””la escritora” y, dentro del predicado, “la realidad” es CD.

 4.b. Indique a qué categoría gramatical o clase de palabra pertenece desarmadas, analice su estructura morfológica y señale a qué proceso de formación de palabras responde. (1 punto):

            Categoría gramatical: “Desarmadas”, palabra variable, es un adjetivo calificativo, de dos terminaciones, en grado positivo, femenino y plural.
            Estructura: Des-arm-ad-a-s. “-arm-“ es el lexema (la palabra proviene del sustantivo arma); “des-“ es un morfema derivativo prefijo, con significado negativo (carente de); “-ad-“ es un morfema derivativo sufijo no apreciativo adjetivador; “-a-” y “-s” son dos morfemas flexivos, el primero de género y el segundo de número.
            Clase de palabra según su formación. “Desarmadas” es una palabra derivada (se descarta la parasíntesis ya que la combinación prefijo+lexema o lexema+ sufijo existen en la Lengua: desarmar o armadas).

5.a. El teatro del siglo XX anterior a 1939. Tendencias, autores y obras principales. (2 puntos):

Las distintas tendencias del teatro español del primer tercio del siglo pueden repartirse en dos frentes:

A) Teatro que triunfa, continuador del de la segunda mitad del XIX (drama posromántico de Echegaray, “alta comedia”, teatro costumbrista...). Sigue estas líneas:

A1.Una comedia burguesa, con Benavente y sus seguidores, con atisbos de crítica social. Los temas y personajes de la comedia burguesa se corresponden con los de las clases medias y altas de la sociedad de entonces y con los conflictos típicos de esos grupos sociales: amores insatisfechos, infidelidades, hipocresía, murmuraciones... Benavente consiguió un teatro a la medida de la burguesía de la época, que lo convirtió en el autor más representado; ideológicamente, se limita a criticar de manera superficial las hipocresías y convencionalismos burgueses, pero sin traspasar lo admisible y lo considerado de buen tono. Entre sus obras destacan Los intereses creados, Señora ama y La malquerida.

A2.Un teatro en verso, neorromántico y con aportaciones formales del Modernismo, de orientación ideológica tradicionalista. Se trata de un teatro de pura evasión, sin relación inmediata con la realidad, que recupera temas históricos y legendarios. Destacan Eduardo Marquina, Francisco Villaespesa y los hermanos Machado.

A3.Un teatro cómico, con un costumbrismo muy tradicional (se emparenta con el llamado “género chico”, parecido a la zarzuela). Retrata tipos y ambientes castizos, costumbristas, con toques humorísticos y planteamientos falseados de la realidad. Entre sus autores, aparecen: los hermanos Álvarez Quintero (que muestran una Andalucía tópica y falsa); Carlos Arniches (el mejor, con gran habilidad en el diálogo y en la construcción de tipos en sus Sainetes o La señorita de Trevélez); por último, aparece un género llamado “astracán” (comedias descabelladas, llenas de chistes, de juegos de palabras), creado por Pedro Muñoz Seca.

B) Teatro que pretende innovar, o con nuevas formas o con nuevos enfoques ideológicos. Aquí se hallan:

B1.En primer lugar, algunos noventayochistas (Unamuno, Azorín) y Jacinto Grau. Además, y por encima de todos, VALLE-INCLÁN. Estas tentativas se vieron condenadas al fracaso. Unamuno pretendía hacer teatro para presentar los conflictos humanos que le obsesionaban; son dramas de ideas, con escasa aportación dramática. Azorín construye sus obras en torno a lo irreal y lo simbólico. Jacinto Grau construye un teatro denso, muy ambicioso, con lenguaje lleno de calidades líricas.

Sin embargo, es VALLE-INCLÁN el gran renovador de los lenguajes teatrales. Fue mucho más allá de lo que permitían las convenciones escénicas de su tiempo, empleando numerosos escenarios y con influencias cinematográficas. Las acotaciones de sus obras son verdaderas obras de arte literario.

La originalidad del teatro de Valle no tiene parangón en nuestra literatura y sus intentos de renovación dan como fruto el descubrimiento de nuevos caminos expresivos. El expresionismo de sus argumentos lo lleva al desarrollo del esperpento, profusamente representado por algunas de sus mejores obras. No es fácil la clasificación del teatro de Valle a causa de su variedad y complejidad. Su obra teatral suele agruparse en tres ciclos:

a) El mito: La acción transcurre en una Galicia mítica, intemporal: Comedias bárbaras, Divinas palabras.
b) La farsa: Obras situadas en un espacio más 'ridículo', propio del siglo XVIII: jardines, rosas, cisnes: La marquesa Rosalinda, Farsa y licencia de la reina castiza o La cabeza del dragón.
c) El esperpento: Luces de Bohemia (1920) y la trilogía “Martes de carnaval” (Los cuernos de don Friolera, Las galas del difunto y La hija del capitán).

B2.Más tarde, nuevos impulsos renovadores de la mano de las vanguardias y de la Generación del 27.Caracterizado por tres aspectos: depuración del “teatro poético”;  incorporación de las formas de vanguardia y propósito de acercar el teatro al pueblo. Entre los que lo cultivaron se encuentran Pedro Salinas, Rafael Alberti, Alejandro Casona (La dama del alba) y, por encima de todos, GARCÍA LORCA.

El teatro lorquiano gira en torno al conflicto entre la realidad y el deseo. En sus obras aparecen combinados el verso y la prosa, y se va abriendo progresivamente a los conflictos colectivos, al teatro de tipo social, que debe ser acercado al pueblo. Pretende un “teatro total”, en plena comunicación con el público.
El teatro de Lorca es, junto al de Valle-Inclán, el más importante escrito en castellano durante el siglo XX. Se trata de un teatro de una gama muy variada con símbolos o personajes fantásticos como la muerte y la Luna, lírico, en ocasiones, con un sentido profundo de las fuerzas de la naturaleza y de la vida.
Al comienzo de su carrera también había escrito dos dramas modernistas, El maleficio de la mariposa y Mariana Pineda.
 Entre sus farsas destacan  La zapatera prodigiosaAmor de don Perlimplín con Belisa en su jardín.
Los dramas calificados como “irrepresentables”, El público y Así que pasen cinco años.
Las  tragedias rurales. Se aúnan mitología, mundos poéticos y realidad, y el tema de la oposición y enfrentamiento entre deseo de libertad y fuerzas represivas es constante. Son Bodas de sangre, Yerma y La casa de Bernarda Alba, que la crítica suele considerar la obra fundamental de Lorca.

5.b. Comente los aspectos más relevantes de la obra española del siglo XX posterior a 1939 que haya leído en relación con su contexto histórico y literario. (1 punto):

La familia de Pascual Duarte, publicada en 1942, es la novela que inaugura el llamado “tremendismo” literario. Además es la primera novela de Cela y la que inicia su reconocimiento por parte de la crítica y el público. El novelista ofrece en estas páginas la trascripción de las memorias de Pascual Duarte, un asesino que espera la ejecución en la cárcel de Badajoz. La obra se presenta desde una perspectiva moralista, como “un modelo de conductas”, pero  “un modelo para huirlo”.  Desde el primer capítulo de las memorias de Pascual Duarte busca la justificación y el perdón por los hechos que va a relatar. Parece como si él no fuera culpable, sino el mundo en el que le tocó vivir. Esta actitud de humildad y arrepentimiento será una constante en el tono de la narración en la novela (“Yo, señor, no soy malo, aunque no me faltarían motivos para serlo”). Todo le sale mal y su reacción ante las adversidades es el crimen: matar a quien le hace daño, ya sea animal o persona.
La novela fija sus modelos creativos principalmente en la novela picaresca (especialmente en los cinco primeros capítulos (niñez de Pascual, su casa, padres y hermanos), la novela naturalista (no tanto en el estilo como en la descripción del entorno social marginal y mísero en el que se mueven los personajes), el Romance de ciego (relatos sensacionalistas acerca de crímenes y sucesos repulsivos) o E.A. Poe y Dostoievsky (autores  a los que se puede seguir su huella en la obra: los crímenes, la observación del alma humana en lo que tiene de patológico y enigmático).
El principal tema del libro es la violencia como respuesta ante las adversidades que tiene la vida. Pascual se esfuerza en toda la obra para convencernos de que la influencia del entorno le condujo a matar.
Otros temas relacionados son: la soledad y/o el aislamiento, la visión primitiva y animal del ser humano y el fatalismo.
Pascual Duarte es el personaje protagonista y el más complejo de la novela. En él se unen el sentido común y el instinto animal,  la barbarie y la sensibilidad de un modo que provoca, en ocasiones, el desconcierto del lector. Parece  que está perseguido por una especie de “fatum” que le impide encontrar la paz y la felicidad y que por el contrario le conduce a la desgracia y al crimen.
En cuanto al estilo, la novela se caracteriza por las expresiones coloquiales y el lenguaje llano y sin alardes acorde al nivel social de los personajes, el vocabulario es muy expresivo y variado, la narración en primera persona se combina con el estilo directo (menos habitual es el indirecto)  y con los diálogos: ágiles y de un lenguaje sencillo y directo; los recursos retóricos más empleados son las estructuras paralelas (semánticas y sintácticas) y las comparaciones ricas, expresivas y originales y, por último, no faltan en la novela notas de color local, con el empleo de regionalismos y vulgarismos.


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