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jueves, 1 de octubre de 2015

me gusta en redes sociales, plural los me gusta

Resultado de imagen de me gusta en redes sociales

La expresión me gusta, común al hablar de redes sociales y en particular de Facebook, se escribe con me en minúscula y su plural es invariable:muchos me gusta, no muchos me gustas.
En este tipo de contextos son habituales frases como «Sara Carbonero e Iker Casillas han disfrazado al pequeño Martín y han conseguido muchos “me gustas”», «Hubo miles de Me Gusta» o «Animó a los espectadores a ver la escena y a que los obsequiaran con un ‘me gusta’ para aumentar las visitas», donde lo indicado habría sido escribir me gusta.
Me gusta se utiliza con valor de nombre común o, más exactamente, de locución nominal, tanto para aludir al apoyo o adhesión a lo que otra persona ha expresado o publicado como para referirse específicamente al botón de algunas redes sociales, como Facebook, con el que se concreta esta acción. En cualquier caso, se recomienda escribir me gusta en dos palabras, tal como indica la Ortografía de la lengua española para expresiones similares como un no sé qué o el qué dirán.
Respecto al plural, resulta preferible la forma los me gusta (en lugar de los me gustas o los me gustan), mayoritaria en el uso y una de las opciones válidas para formar el plural de las locuciones, según recoge la Nueva gramática de la lengua española.
Además, dado que la expresión me gusta se entiende como locución, no hay razón para escribirla con mayúscula, con independencia de la grafía con la que figure en las distintas plataformas. Lo apropiado, por tanto, será recurrir a la minúscula: «Los usuarios revelan gran cantidad de información privada a través de acciones en apariencia tan inocuas como hacer clic en me gusta».
Por otra parte, aunque no es imprescindible marcar me gusta con resalte alguno, si se considera que de este modo se favorece la comprensión del texto por parte del lector, siempre es posible destacar esta expresión con comillas.
Todo lo anterior sería extensible a un posible botón de no me gusta y a la locución correspondiente: «El botón de no me gusta en Facebook servirá para mostrar tu apoyo en situaciones y momentos negativos, no para discutir» o «Los me gusta en Facebook influyen más que los no me gusta».

miércoles, 3 de abril de 2013

"El Facebook de Julio Cortázar" por Iván Thays (El País)



Rayuela1
Foto:  irëne
Esta semana he andado mucho en el Facebook. He leído a una amiga que pide que le recomienden libros distópicos en portugués y a otra que pregunta cuál es el método más eficiente para quitar una mancha de grasa del pantalón. He cruzado por la selva de fotografías con frases cristianas para compartir, bromas ingeniosas, chistes absurdos y las anécdotas divertidas, tristes y dulces al mismo tiempo, de un amigo que se está despidiendo así de su hermana enferma. He desplazado lecturas y películas planeadas, y no me arrepiento. El Facebook es un universo que se extiende y se renueva; somos muy afortunados de haber participado desde sus inicios de este momento.
Se me ocurre pensar qué hubiera pasado si este fenómeno hubiera sucedido a fines de los 50. Ahora, los sobrevivientes del Boom Literario miran con recelo e incluso menosprecio a las redes sociales, pero de haber sucedido cuando empezaban sus carreras literarias sin duda hubieran participado. Gabriel García Márquez tendría una página casi sin actividad, etiquetado en muchas fotos y textos de sus amigos, contestando con ironía alguna que otra frase. Jamás pondría "Me Gusta". A nada. Eso no va con él. Carlos Fuentes, por el contrario, sería un heavy user. Constantemente actualizaría su página con enlaces a lecturas, en francés, inglés y castellano, a noticias internacionales sobre política, cultura, economía. Colgaría largos, interminables estatus -cuando no "notas"- con posturas políticas (la literatura también ocuparía un lugar, pero menor) y crearía ábumes con fotografías donde se le vería, inevitablemente elegante y sonriente, en países remotos o sitios célebres. ¿Sería quizá un adicto al Foursquare? Probablemente, pero de ninguna manera al Twitter. Mario Vargas Llosa, por su parte, tendría un perfil parecido al de Carlos Fuentes, quizá más combativo pero menos frecuente. A diferencia de García Márquez y de Fuentes, sería muy selectivo al aceptar amistades, colgaría muy pocas fotos y antes que escribir estatus -que, sin duda, escribiría- se dedicaría a comentar en las páginas de los demás. Sería un argumentador feroz, culto e ingenioso, siempre con la última palabra y dispuesto a discutir incluso con los troll. De vez en cuando, algún familiar lo saludaría y Vargas Llosa no podría evitar poner debajo una frase amable y doméstica, siempre en plural: "Ha empezado el frío y es difícil acostumbrarse, pero estamos bien. Patricia y yo los recordamos siempre". Tampoco tendría Twitter. 
¿Y Julio Cortázar? Ninguno como él para aprovechar al máximo las redes sociales. No solo tendría una cuenta de Facebook o Twitter, sino de cualquier plataforma que apareciese, aunque solo fuera por curiosidad. Incluso, se me ocurre, tendría varias cuentas de Facebook, y aprovecharía la cuentas falsas para crear conversaciones y situaciones absurdas, cómicas o complejas en su cuenta real. ¿Quién escribe esto y contesta lo otro? Intervendría en todas las conversaciones (incluso en el consejo sobre el mejor método para sacar manchas de grasa), pondría centenares de "Me Gusta", colgaría videos de YouTube de jazz, situaciones extrañas, bromas y gatos. Compartiría memes divertidos. Hablaría de todo, incluso de deporte. Sus estatus políticos serían serios pero también escribiría textos divertidos, con el humor del libro de cronopios, o mostrando el lado ridículo de la seriedad como en Último round. Obviamente, lo suyo sería el juego de palabras. Sería adicto al Instagram. Subiría fotos de objetos, carteles, personas, paisajes, animales, todos fotografiados con su iPhone mientras pasea y acompañados por textos breves o titulados con ingenio. Su cuenta de Pinterest sería, simplemente, espléndida, de visita obligatoria, como un museo maravilloso donde cada foto es un hallazgo. Sus enlaces seguirían la misma lógica del asombro ante el absurdo del mundo. "Juegos de la imaginación, dice el señor cuerdo que nunca falta entre los locos" dijo alguna vez Cortázar, arrastrando las erres. Juegos de la imaginación también los míos, sin duda. El Facebook de Cortázar. ¿A quién se le ocurre?
Se me ocurre a mí y no sin razón. Se cumplen este año el cincuentenario de la primera edición de Rayuela y aunque el ambiente entre los lectores es festivo, los escritores -me incluyo- somos más escépticos. He leído varias declaraciones contra Rayuela, algunas incluso de inusitada violencia, y reconozco que estoy dispuesto a aceptar como válida la mayoría de críticas. En especial aquellas que sostienen que Cortázar es mejor cuentista y que Rayuela es una novela desigual. Lo es, aunque ¿qué novela de más de 300 páginas no es desigual? Nada puede impedir que el mundo de Rayuela haya envejecido tan rápido, mientras envejecían o se trivializaban sus preocupaciones. La filosofía zen, el pensamientos budista o las Mandalas se han convertido ahora en tema de libros de auto ayuda. Los hipervínculos, del que fue casi un precursor, son ahora cosa de todos los días y por eso Rayuela, en medio de la tecnología actual, parece un mamotreto inmanejable y tan anacrónico como solo puede serlo lo que fue alguna vez modernísimo. Además, la afición de Cortázar por las frases ingeniosas o entrañables, aforismos o grafitis que pintados en paredes cambiarían el mundo, ahora se frivolizan en memes o tuits para etiquetar y compartir.
Sin embargo, no tengo duda de que Rayuela sobrevivirá nuestro escepticismo no solo porque es una novela que dice cosas, sino porque las dice de una manera lúdica (por encima de la pomposidad de algunas escenas o ideas) que no se ha desactualizado sino, al contrario, se ha convertido en una marca registrada en las redes sociales. No es gratuito que el libro se titule como un juego de niños ni que, incluso en sus momentos más solemnes, aflore el lado divertido, la sonrisa que se ríe de sí mismo y celebra la travesura, el malentendido o el absurdo. Como ninguno, Cortázar consiguió captar una instantánea de su tiempo, aunque esa fortuna siempre pasa la factura. Aún así, lo lúdico se alza sobre cualquier hoguera prematura para decirnos que puede haber envejecido el mundo que originó Rayuela, pero jamás Rayuela.

jueves, 10 de mayo de 2012

Más sobre Redes Sociales enfocadas en la lectura


Blog de Bibliotecas y algo más

Hace ya algún tiempo hablaba en un post de las redes sociales enfocadas al mundo de la lectura; pero como es de esperar, cualquier cosa que involucre a las redes sociales cambia constantemente y es posible ver casi a diario nuevos espacios. Así que creo que vale la pena actualizar la lista anterior con cuatro nuevas opciones de “Lectura social” que me he ido encontrando en el camino:

Twtebook que mejor manera de redes sociales de lectura que una que se hace a través de una red social. Funciona de manera muy similar a Twitpic, sólo que en lugar de subir una fotografía, podrás subir el archivo PDF.

Sopa de Libros es otra red social que utiliza las mismas bondades de otras redes similares: votaciones, críticas, comentarios, recomendaciones, listas de libros, etc. Lo interesante de Sopa de Libros es que las reseñas literarias de los usuarios son votadas por ellos mismos, esto es una manera de garantizar que las reseñas tengan información de calidad, lo que a su vez, permite al resto de usuarios una mejor elección de la próxima lectura.

Libros.com es una red social creada en Valladolid, España, que permite al usuario organizar su biblioteca, escribir reseñas literarias y calificar los libros. Aunque es muy pequeña en comparación con la reinas de las redes sociales como Facebook o Twitter, e incluso comparándola con redes sociales más enfocadas a la literatura como es el caso de LibraryThing o GoodReads, quizá los más de 18,000 usuarios sean suficientes para que encuentres buenas lecturas. Se pueden votar libros, crear listas de lectura y organizar la biblioteca. Lo más interesante es que a través del crowdfoundig se puede ayudar a otros usuarios a que publiquen y vendan sus libros.

Librofilia es una red que aunque ya lleva desde 2008 con su oferta de lectura social, hace apenas unos meses se renovó para adaptarse a las necesidades de unos usuarios cada vez más sociales, creo yo, que es la más completa y atractiva de las redes que menciono en este post.

La principal característica de esta red social son las recomendaciones y funciona como si fuera una gran base de datos al más puro estilo IMDB, sólo que ésta enfocada a la lectura. Contiene fichas bibliográficas de cada libro, que son llenadas por los usuarios, pero para que éstas sean aceptadas es necesario que al menos otros 15 usuarios den su visto bueno, cosa que resulta en contenidos bibliográficos de mayor calidad.

Además de poder crear fichas, el usuario puede revisar bibliografías de los autores, reseñas literarias, puntuaciones de libros. Y por último, en la página de inicio aparecen cuatro categorías que sin duda resultarán muy atractivas a los usuarios: Libros más valorados, Libros más votados y Usuarios más activos.

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lunes, 23 de abril de 2012

Las redes sociales recuperan el interés por la corrección lingüística


Las redes sociales han ayudado a recuperar el interés por la corrección lingüística, según concluye Joaquín Muller, director de la Fundación del Español Urgente (Fundéu BBVA), institución que ha superado los cien mil seguidores en su cuenta de Twitter
En declaraciones a Efe, el director de la Fundéu BBVA sostiene que la corrección «y no solo la lingüística, preocupa más que nunca», algo que en su opinión hay que agradecer al hecho de que las redes sociales estén cada vez más presentes en la vida diaria. 
«Los usuarios son conscientes de que las faltas de ortografía, la precipitación y la descortesía devalúan sus mensajes», lo que ha hecho que el miedo al desprestigio en «un foro tan abierto y tan expuesto» como es el de las redes sociales les lleve a ser extremadamente cuidadosos en la construcción de sus mensajes, afirma Muller. 
Hoy —añade— cualquiera puede exponer su opinión sobre la calidad de un restaurante o sobre la última película de estreno y ser seguido por cientos, incluso miles de usuarios, sin por eso tener que valerse de un medio de comunicación y, por ello, tienen claro «que su prestigio depende de sí mismos y que lo pueden perder de inmediato si caen en errores lingüísticos o en expresiones malsonantes». 
Este fenómeno, sostiene Muller, es el que ha llevado a la publicación de varios libros y cientos de trabajos sobre corrección y urbanidad en los medios sociales y lo que ha hecho que la cuenta en Twitter de la Fundéu BBVA, un espacio donde se difunden contenidos sobre el buen uso del español y se resuelven dudas lingüísticas, sume semanalmente más de mil seguidores y ya haya superado los cien mil
Ante este interés de los usuarios por el uso correcto de la lengua, la Fundéu BBVA ha potenciado todos sus servicios en internet y ha creado una web que, bajo el nombre de «Estilo», pretende ayudar a escribir bien en la red. 
También ha abierto un canal en YouTube que, en apenas cuatro semanas, cuenta con más de 20.500 reproducciones y 255 suscripciones, en donde publica recomendaciones en vídeo, de entre 30 y 40 segundos, sobre buenos usos de la lengua. 
Son vídeos de fácil comprensión sobre, por ejemplo, cómo diferenciar «si no» y «sino»,«aún» y «aun» o saber por qué una expresión como «recuperarse favorablemente» es redundante, que «lo mismo pueden interesar a un alumno de secundaria que a un universitario o a un periodista», indica Muller. 
La Fundación del Español Urgente quiere seguir creciendo «con humildad y sencillez ayudando a los periodistas, que son su principal objetivo», concluye el director de la Fundéu BBVA, una institución promovida por la Agencia Efe, patrocinada por BBVA y presidida por la Real Academia Española.

viernes, 30 de marzo de 2012

El papel de las redes sociales, «un balcón desde el que gritar», a debate


Publicado por Ana Mendoza - Agencia Efe

Las redes sociales influyen sin duda en la forma de escribir de quienes las usan y constituyen una oportunidad de oro para fomentar el diálogo entre los hispanohablantes. Ya no se escribe de manera unidireccional sino «buscando la respuesta», que no siempre será plácida ni positiva.
«Las redes sociales son un balcón desde el que gritar lo que se piensa, y eso deben tenerlo en cuenta los que escriben en internet porque a veces se producen reacciones no calculadas», afirmó hoy Xosé Castro, traductor, guionista y experto en terminología informática, en la jornada «El buen uso del español en los medios sociales».

Organizada por la Fundación del Español Urgente (Fundéu BBVA) y la Asociación Española de Comunidades Online (Aerco-PSM), la jornada sirvió para reflexionar sobre la influencia de las redes sociales en el lenguaje y el nivel de exigencia que se debería tener al escribir en Facebook o en Twitter, dada la enorme repercusión que alcanza lo que se dice en esas redes.

Los expertos participantes aseguraron que «no hay que tenerle miedo a Twitter ni a Facebook, porque no ejercen una presión sobre la lengua sino que suponen una oportunidad», y coincidieron en afirmar que la influencia que los medios de comunicación tenían sobre el lenguaje se ha desplazado a las redes sociales.

«En Twitter vemos que determinadas personas tienen una gran influencia en su entorno porque poseen el talento de comunicar. Es difícil controlar ese mundo tan abierto; son los individuos, y no los medios», los que influyen en la forma de expresarse, dijo en esta jornada Gumersindo Lafuente, adjunto al director de El País.

Coordinada por Álvaro Peláez, filólogo y periodista perteneciente a la Fundéu, la sesión contó además con expertos como Mario Tascón, director de un manual de estilo para los nuevos medios; Guillermo de Haro, directivo de varias multinacionales, y Txema Valenzuela, responsable de comunicación online y redes sociales de BBVA.

Internet, dijo Lafuente, ofrece «un espacio de comunicación instantánea y universal que antes no existía», y ha acabado con «los compartimentos» en que estaba dividido el español de los diferentes países. De ahí que las Academias de la Lengua «no deberían estar preocupadas por conservar el idioma, sino por su evolución y adaptación a los nuevos medios».

Cuando se escribe en las redes, señaló Tascón, hay que tener en cuenta que el lenguaje de un país puede resultar equívoco en otro. «Los españoles nos creemos los garantes del idioma», pero, como recordó Peláez, hay más de 400 millones de hispanohablantes y en España viven solo el diez por ciento.

«El lenguaje es de todos y, en muchos casos, en algunos países pueden tener más que decir que nosotros», aseguró Tascón.

Txema Valenzuela describió gráficamente cuál es la situación: «En los últimos años, gracias a Twitter, nuestra identidad consiste en una foto muy pequeña y el resto es lo que escribimos, y eso hace que nos preocupemos mucho más por cómo lo hacemos».

En las redes los usuarios se mueven a veces «en círculos» y no se habla para todo el mundo sino para quienes «comparten nuestros mismos intereses». Eso «genera jergas propias», como sucede en el ámbito de la economía, la publicidad, el marketing.

«Esos intereses empiezan a ser las nuevas fronteras en torno al idioma, no las físicas», afirmó Valenzuela, quien también llamó la atención sobre lo fácilmente que «las incorrecciones en el lenguaje» acaban arrastrando a los usuarios de las redes.

Twitter y Facebook «están creando una nueva ortografía. La norma académica sirve hasta que enciendes el ordenador», porque también hay «una ortografía aplicada que se impone desde la red», señaló Xosé Castro, quien recomendó no abusar de los anglicismos ni de las mayúsculas. «El español es una lengua minusculista».

Aunque a veces una mayúscula cambia el sentido de la frase: «No es lo mismo decir "la Virgen del pueblo" que "la virgen del pueblo"», dijo Castro con humor.

Y, anglicismos los justos. Hay que olvidarse de expresiones como «stop and go» o «vamos a un paintball a hacer un teambuilding».




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martes, 3 de enero de 2012

La ortografía puntúa en Internet


Los malos textos se ven más al aflorar escritura que antes permanecía en privado - El correcto uso del idioma es una carta de presentación

PABLO LINDE 
EL PAÍS  -  Sociedad - 02-01-2012

En los foros de discusión de Internet hay un dicho: "Si te quedas sin argumentos, métete con su ortografía". Aunque es en realidad una burla hacia quienes no son capaces de razonar contra el fondo de una polémica y solo pueden arremeter contra la forma, en esta frase también subyace otra realidad: las redes sociales han convertido la expresión escrita en la primera carta de presentación de una persona; la buena ortografía, al pasar del ámbito privado al público, es un rasgo de prestigio social y de credibilidad.

El empresario de Internet Charles Ducombe hizo un análisis de una web en el que descubrió que con una mala ortografía las ventas podían caer hasta un 50%. "Es porque, cuando se vende o se comunica en Internet, el 99% del tiempo se usa la palabra escrita", según declaró a la BBC. Uno de los factores que evalúa a la hora de contratar personal para sus páginas web es la buena ortografía, que redundará en la credibilidad del sitio.
Y como las empresas, las personas a través de Facebook, Twitter o los foros, también tienen en la escritura a una importante y cada vez más potente fuente de comunicación que hace que la buena ortografía sea crucial para ganar respeto en una comunidad virtual.
"En este proceso en el que la escritura se convierte en pública, adquiere un valor diferenciador. Si leemos una opinión bien escrita, otra mal escrita y en ningún caso conocemos al autor, lo normal es hacerle más caso a la primera. Mucha gente es consciente de esto y hace el esfuerzo en mejorar", explica Álvaro Peláez, de la Fundación del Español Urgente (Fundéu).
Entre otras labores en esta institución, se encarga de llevar la cuenta de Twitter, que puso en marcha hace poco más de un año. Hoy tiene más de 75.000 seguidores y una frenética actividad en la que contesta hasta medio centenar de dudas diarias sobre el lenguaje.
Muchos de los que se acercan a ellos son profesionales que usan el castellano en su trabajo, como periodistas, editores o traductores. Pero otros son personas que simplemente quieren resolver sus inquietudes y escribir mejor. "Es frecuente, cuando le resolvemos la duda a algún usuario, que nos cuenten que han perdido una cena por una apuesta que tenían con un amigo, o que la han ganado", cuenta Álvaro Peláez.
Sería ingenuo pensar que Internet es una isla de buena escritura. No hace falta más que navegar durante unos minutos para encontrar verdaderas agresiones al idioma. En la Red se acuñó hace años el apelativo hoygan para denominar a aquellos que irrumpían en foros con una ortografía lamentable al tiempo que una considerable escasez de modales. El palabro viene de la frecuencia en la que se leían frases como: "Hoygan [en lugar de oigan], necesito alluda urjente con un problema en mi ordenador".
Los hoygan no son más que personas que no escribían bien fuera de Internet y tampoco lo van a hacer dentro. Igual que la falta de respeto que muestran en la Red suele ser el reflejo del que tienen fuera de ella.
"Hay quien piensa que Internet acaba con la buena ortografía. No es cierto, es que a los que antes escribían mal, ahora se les ve más. Tú no hablas de la misma forma en una cena con amigos, con tu pareja en un ambiente más informal o en un artículo para un periódico. Hay contextos. En la Red sucede igual. No es lo mismo escribir en Facebook para los amigos, que en un correo electrónico que va dirigido a una persona en concreto, que en Twitter, que está a la luz de todo el que lo quiera leer. La gente suele adaptarse a estos contextos", asegura Peláez.
Pone un ejemplo Ricardo Galli, cofundador de Menéame, un agregador de noticias donde se generan numerosos debates de actualidad en el que las incorrecciones están muy mal vistas: "Mi hija de 14 años escribe mal en foros y con nosotros escribe bien. O sea, que las reglas las sabe. Sin embargo, en determinados entornos, si lo hace correctamente se siente excluida".
Escribir mal entre los chavales es parte del juego de inclusión, es cosa de adolescentes que están por Tuenti y Facebook". Esa misma capacidad de adaptación la ve en Menéame, cuyos usuarios son exigentes con la ortografía: "Hay algunos que me han confesado que han tenido que empezar a escribir mejor para ganarse el respeto de la comunidad, que es severa a ese respecto desde que nació en un grupo de correos de gente universitaria que le daba bastante importancia. Pero Internet es neutral, cada uno se expresa bien o mal en función de cómo sepa hacerlo y de los modelos que siga. Si estás en un grupo abierto en el que prima la corrección, tenderás a imitarlo; si es cerrado y la costumbre es escribir mal, lo normal es hacer lo mismo", explica Galli, quien cree que, pese a todo, en la Red ha aflorado una realidad: "Hay mucha gente que escribe mal".
Galli pone un ejemplo que le sorprendió: la periodista Ana Pastor, directora de Los desayunos de TVE. "Se enmendó, pero cuando empezó en Twitter escribía fatal y yo me preguntaba cómo una comunicadora con miles de seguidores hacía eso".
El caso de Pastor fue el de adaptación al medio. Ella misma cuenta que cuando llegó a la red social de los mensajes breves escribía igual que en los mensajes SMS.
"Tenía la manía de acortar con la letra ka, y en Internet hacía lo mismo. Unos cuantos me dieron caña, pero lo que realmente me hizo cambiar fue que unos usuarios ciegos me dijeron que en sus lectores no se entendían bien las palabras escritas con las kas. Desde entonces decidí cambiar, aunque alguna vez se me escape alguna. Me parece bien que la gente sea exigente con los periodistas. Cuando escribo mis cosas lo hago como me parece, pero en una red social entiendo que hay que esforzarse", cuenta.
Estos procesos y la adaptación al propio medio son naturales, según Darío Villanueva, secretario de la Real Academia Española (RAE): "No creo que las nuevas tecnologías vayan a producir una hecatombe. El uso de la lengua va ligado al intelecto de los seres humanos, y porque haya nuevas prácticas no va a acabar. En estos nuevos medios, el que escribe generalmente lo hace para alguien; no solo puedes escribir más ágilmente sino que puedes hacerlo llegar más rápido a mucha más gente. Antes mandabas una carta a Buenos Aires y tardaba un mes en llegar. Hoy haces tuit y miles de personas pueden leerlo en el mundo entero. En la escritura electrónica hay también posturas de distinción, quien entiende que tiene que cuidar mucho cómo dice las cosas para que sean más eficaces porque enseguida va a leerlo mucha gente. Si hay un problema no es de la Red, sino de la educación. Quien tiene que enseñar ortografía no es Google, es la enseñanza".
Esta misma idea la desarrolla el periodista Ariel Torres, editor del diario La Nación, en un artículo recogido en la web manualdeestilo.com: "Si un chico comete faltas de ortografía atroces es porque no aprendió las reglas cuando debía aprenderlas, sea por negligencia o por una educación rudimentaria. Al acusar a las nuevas tecnologías de las faltas de ortografía no hacemos sino deshacernos de una responsabilidad que nos concierne como adultos. Somos nosotros los que creamos las condiciones para que los chicos no aprendan ortografía. Podemos echarle la culpa hasta mañana a Internet y los SMS. Es lo mismo. La responsabilidad es formar a los chicos, no de los chips".
Su conclusión es que la escritura en Internet goza de muy buena salud y hace una distinción entre las faltas de ortografía y "las exóticas abreviaturas del chat, los SMS y Twitter". "La falta de ortografía es ignorancia. En cambio, el texto expeditivo, abreviado y condensado del chat, los SMS y Twitter es la escritura aplicada exactamente como se debe", añade.
Twitter, con su inmediatez y sus características peculiares, es uno de los fenómenos que está condicionando el lenguaje en la Red. La longitud de los mensajes que se pueden enviar, de 140 caracteres, está dando pie a acortar palabras, pero también a buscar las precisas, a ser ingenioso y evitar la verbosidad excesiva.
Villanueva explica que los manuscritos medievales estaban llenos de abreviaturas porque el papiro era muy caro y hacer un libro llevaba mucho tiempo y el idioma evolucionó con ellas sin destruirse. Además, ve en Twitter ventajas: "Hay una búsqueda del ingenio. Se dice con pocas palabras algo que ilumina una realidad y no necesariamente cargándose la ortografía. El uso del lenguaje competente es más eficaz que el incompetente. Si usas frases hechas o con muletillas, no aportas nada. Sucede como con la poesía, que dice lo que sabemos con combinaciones nuevas".
Esta misma línea mantiene Mario Tascón, autor del libro Twittergrafía. Abunda en la idea de que las abreviaturas siempre han formado parte de las distintas tecnologías que han acompañado al idioma.
"Estaba la taquigrafía, antes la imprenta. La letra eñe procede de una abreviatura que servía para comprimir los renglones de los materiales impresos. Además, encuentras otras que están directamente relacionadas con el funcionamiento de la aplicación: si quieres que la gente entienda que haces un retuit, pones RT, el agolpamiento de palabras es necesario para que funcione un hashtag [una etiqueta]". Además, en su Twittergrafía cuenta cómo nuevos métodos que cualquier usuario tiene al alcance de su teclado pueden añadir expresividad. Va desde los emoticonos que ya son universales, como la sonrisa expresada con dos puntos y el cierre del paréntesis, :), a un corazón, "que todo el mundo entiende", o a otros más barrocos. Se pueden hacer verdaderas virguerías usando distintas combinaciones.
Algunos de estos símbolos han llegado al papel impreso. Cada vez es más frecuente encontrar la almohadilla (#) en un periódico. El símbolo también ha llegado a la literatura. El escritor Agustín Fernández Mallo usa algunos símbolos en su libro Nocilla Dream, lo que puede hacer pensar que más que acabar con los buenos usos de la lengua escrita la Red puede llegar a enriquecerla. Al fin y al cabo, Internet no es más que una nueva tecnología en la que la escritura cambia como lo ha hecho a lo largo de la historia: piedra, papiro, imprenta y, ahora, bits. Los apocalípticos siempre han fallado hasta el momento.
Darío Villanueva recuerda que uno de los primeros agoreros fue Sócrates, que en un texto recordado por Platón aseguraba que la escritura alfabética era "un mal absoluto".
"También McLuhan cuando publica Galaxia Gutenberg vaticinaba el fin del libro", añade. Ni la escritura trajo males ni, de momento, ha llegado el fin del libro ni Internet se está cargando la escritura pese a las barbaridades que se ven en ocasiones en la pantalla del ordenador. Todo es más simple que eso. O más difícil: como dijo en una entrevista García Márquez, "lo primero para escribir bien en Internet es escribir bien".




Consejos para escribir en la Red
 
- El manual de estilo para nuevos medios, en fase de preparación, pretende mejorar el lenguaje en la red. Hoy se puede consultar algo así como un borrador gigante en la web www.manualdeestilo.com. Mario Tascón, director del proyecto, da algunos consejos para escribir en Internet.

- Hay que tener en cuenta que la escritura es pública.

- Internet se ha convertido en un diálogo, es recomendable ser cortés.

- En la medida de lo posible, los textos han de ser breves, el tiempo de los demás es sagrado.

- El idioma es muy rico. Hay muchísimas palabras, hay que buscar las mejores, las que tienen más precisión, lo que, además, ayuda a la brevedad.

- La escritura es global. No todos los hispanohablantes escribimos de la misma manera. Hay que ser respetuoso con palabras que se usan en otros lugares de habla hispana. Nuestros interlocutores no siempre son de nuestro país y puede haber equívocos.

- Hay que saber cambiar de canal. No es lo mismo un correo electrónico, que Twitter que un Wiki, donde escribe mucha gente.

- Las mayúsculas son como un grito.

- Se recomienda evitar en lo posible escritos consonánticos, es decir, quitar las vocales de una palabra para abreviar. Si el acrónimo o la abreviatura pueden tener problemas, los consonánticos más. Suelen llevar a confusión.

- Hay que usar el diccionario y las abreviaturas normalizadas. El castellano es rico en ellas.

- En los hiperenlaces hay que ser preciso para ayudar a la gente a saber dónde se dirigen, que no van al vacío del ciberespacio.

- Los enlaces tienen que estar diferenciados tipográficamente para que el lector los advierta. De lo contrario, pasan desapercibidos.

- Hay que ser consciente de que lo que se escribe lo tienen que leer las máquinas. No es que la gente deba escribir para Google, pero hay que tenerlo en cuenta.

- Hay que tener mucho cuidado con la escritura de direcciones web o correos porque un fallo las inutiliza. Hay que tener en cuenta que aquí no se siguen las normas ortográficas o de mayúsculas y minúsculas.

jueves, 21 de abril de 2011

"El dominio de la escritura ha mejorado, pero el nivel exigido es menor"

Entrevista a Salvador Gutiérrez, académico de la RAE, coordinador de la nueva Ortografía
"Hay que escribir bien, pero no existe una buena escritura con mala ortografía"
"¿Habían escrito alguna vez tanto los jóvenes y los mayores?"

La Vanguardia.es Vida
21/04/2011 - 00:17h





Incluso cuando se reproduce el lenguaje coloquial, aunque presente tintes soeces, evitar las faltas es imprescindible, reivindica Salvador Gutiérrez Ordóñez (Taballes de Bimenes, 1948), académico de la RAE que ha coordinado la nueva Ortografía y catedrático de Lingüística de la Universidad de León. Hoy en día se escribe más que nunca, algo muy positivo, dice, pero también se debe hacer de forma correcta.



¿Está en declive la buena ortografía?



Este es un debate eterno; pero, por los síntomas que manejo, la buena ortografía conserva un gran prestigio social e individual. En el ámbito social, es un valor. La colectividad continúa seleccionando a los que escriben bien y excluyendo de muchos puestos a los que cometen faltas. Alguien ha dicho que la ortografía posee rasgos de ideología: se halla tan interiorizada que provoca fuertes reacciones inconscientes contra cualquier agresión, ya sea una falta, ya una modificación o una reforma.



Pero algunos grandes escritores y académicos se oponen al corsé ortográfico.



Ha habido gramáticos partidarios de reformar las reglas ortográficas y escritores que critican la visión reductora que identifica buena escritura con ortografía. En este sentido hay que interpretar la conocida frase de Stendhal: “La ortografía no hace al genio”. El objetivo es enseñar a escribir bien, pero no existe una buena escritura con mala ortografía.



¿Se cometen hoy en día más faltas que antes?



La respuesta ha de ser matizada. Hace medio siglo accedían a la enseñanza secundaria muy pocas personas. Por el contrario, en la actualidad el porcentaje de jóvenes que termina un bachillerato o un módulo profesional es alto. Desde esta visión social, el dominio de la destreza escrita parece que ha mejorado. Sin embargo, si se compara el nivel exigido a los alumnos de bachillerato de diferente época, es evidente que el nivel ha descendido.



Muchos profesores de instituto lamentan que sus alumnos cometen más faltas porque leen menos.



Existe una relación entre nivel de lectura y dominio de la ortografía. A quien está acostumbrado a leer voz y vez le produce una disonancia visual ver estas palabras escritas con “b”. Pero parece que esta correspondencia no es total. Se ha comprobado que existen buenos lectores que cometen frecuentes faltas.



¿Y eso por qué?



Porque la lectura es pasiva, mientras que la escritura es una destreza activa. Para poder aprender a escribir bien, hay que escribir y escribir y escribir.



¿Hay que recuperar el dictado?



El dictado no es la mejor técnica de enseñanza, es una prueba de diagnóstico o de evaluación. Ahora bien, que nadie se llame a engaño: el aprendizaje de la ortografía exige práctica, ejercicios, entrenamiento.



¿Y en cuanto a la expresión escrita?



La ortografía es sólo una parte del proceso. El objetivo es enseñar a escribir con soltura, con corrección, con aseo y con cierto estilo. En la enseñanza es importante hacer talleres de escritura imitativa y creativa. El alumno que se enganche y se ilusione por la escritura leerá más, observará con detenimiento cómo componen los buenos escritores, corregirá sus redacciones y, por supuesto, tratará de evitar los errores ortográficos.



¿Pueden las nuevas tecnologías deteriorar la escritura?



No suelo ser apocalíptico con las nuevas tecnologías. Aportan cosas buenas y, a la vez, acarrean peligros. Ahora bien, es necesario tener claro que, si un muchacho no escribe bien, la causa no hay que buscarla en los SMS. Se debe sencillamente a que no ha aprendido a escribir bien.



Pero en redes sociales como Facebook la permisividad con las faltas y el estilo es mayor.



Eso también es cierto. Los correos electrónicos han resucitado el género epistolar. Sin embargo, su carácter efímero y la rapidez con que se escriben hacen que sean menos cuidados, menos corregidos.



El modo de escribir en las redes sociales, en un contexto informal y usando abreviaciones, ¿influye en el dominio del estilo y la forma?



En las redes sociales que practican los jóvenes se vuelca de lleno el lenguaje de la calle y el descuido de la forma es grande. Es un fenómeno que hay que tratar de encauzar. Pero planteémonos una pregunta alentadora: ¿habían escrito alguna vez tanto jóvenes y mayores?

jueves, 3 de febrero de 2011

Redes Sociales para lectores incansables por vjuvejota


Libros

Así es, para aquellos y aquellas que estén más allá de la discusión sin sentido del libro impreso vs libro electrónico, para aquellos que ya se dieron cuenta que el contenido es lo que importa y disfrutan sus libros sin importar si es en pantalla o en papel, aquí les traigo una lista de aplicaciones, redes sociales y sitios dedicados a la lectura y los lectores (las personas, no los dispositivos) del diario, lectores en todos lados, lectores incansables como lo leí en alguna parte:

  • LibraryThing esta lista no podía comenzar con algo diferente a LibraryThing, hace tiempo les hablé de esta red social, pero bien vale la pena volver a comentarla. Fue desarrolla en 2005 por Tim Spalding y se autodenominan un club de lectura, con posibilidad de catalogar tu biblioteca personal, etiquetar tus libros y compartir los datos con el resto de usuarios. LibraryThing es básicamente un catálogo abierto que permite a sus usuarios catalogar sus bibliotecas conforme a sus propias necesidades, es decir, que no tienes que pasar por RCA2, muy útil para aquellos que no son bibliotecarios.
  • Google Books creo que no hace falta detenerme mucho aquí, es definitivamente el lugar donde te encontrarás una infinidad de libros gratuitos, la mayoría de ellos del dominio público, así que aquí tendrás a todos los clásicos y más. Con posibilidad de crear tu propia biblioteca, marcar favoritos, reseñar, etc.
  • Proyecto Gutenberg del que ya les he hablado hasta el cansancio y uno de mis favoritos, nace en 1971 y es el primero en buscar poner al alcance de todos la literatura universal. Actualmente su oferta es de 33,000 libros gratuitos en formato PDF, ePUB, MobiPocket, HTML y txt.
  • Entrelectores dedicada a la recomendación de libros donde participan lectores, escritores, librerías y casi cualquier involucrado en el mundo del libro.
  • Lecturalia es, en definitiva, mi favorita por mucho. El blog es imperdible y no sólo te encontrarás reseñas de libros, también cosas relacionadas con la historia del libro, anécdotas de escritores. Una web totalmente recomendable.
  • Ediciona otra imperdible, con un blog altamente recomendable.
  • FeedBooks de la que ya también hablé hace un par de meses y estoy utilizando mucho últimamente. Permite descargar miles de libros que pueden ser leídos en e-books, iPod/iPhone/iPad y cualquier teléfono inteligente; muchos de estos libros se encuentran en dominio público y también los hay de nuevos autores que los han puesto para descargar gratuitamente.
  • Qué libro me recomiendas la inclusión más reciente. En la barra de búsqueda escribes el nombre de cualquier libro de tu preferencia y el sistema realiza unas “complicadísimas” (quiero pensar) ecuaciones para recomendarte libros basados en las lecturas de otros usuarios que hayan señalado el mismo libro que tú.
  • En una siguiente entrega les hablaré de blogs de literatura imprescindibles en sus feeds, o al menos los que yo tengo como imprescindibles. Creo que después de esto, ya no habrá pretexto para no saber qué leer. Y como estoy segura que me faltaron muchas, acepto cualquier sugerencia en los comentarios.


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