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martes, 8 de abril de 2014

Ciudad de México, con mayúsculas, equivale a México D. F.

Ciudad de México, con Ciudad en mayúscula, es el topónimo correspondiente a la capital de México, también llamada México D. F., tal como indica la Ortografía de la lengua española.
Sin embargo, en los medios de comunicación es habitual encontrar frases como «Apartan al jefe del PRI en ciudad de México tras escándalo sexual», «Fuerte viento derriba ocho árboles en ciudad de México» o «Marcha a ciudad de México en defensa del agua y el territorio».
De acuerdo con la Academia, cuando los nombres propios de continentes, países o ciudades incluyen en su denominación un sustantivo genérico de carácter geográfico, lo apropiado es escribir este en mayúscula: Cabo VerdeCiudad del CaboCiudad Ho Chi MinCiudad RealRío de la Plata…
En el caso concreto de Ciudad de México, cabe mencionar que esta es la grafía empleada en la Constitución de dicho país: «Artículo 44. La Ciudad de México es el Distrito Federal, sede de los Poderes de la Unión y Capital de los Estados Unidos Mexicanos», así como en el segundo artículo del  Estatuto de Gobierno del Distrito Federal.
De emplear la denominación alternativa México D. F., lo tradicionalmente aconsejado es escribirla con puntos abreviativos y dejar un espacio detrás de estos: D. F. No obstante, al leer tales iniciales, hoy es habitual deletrearlas (/dé éfe/) en vez de desarrollarlas como Distrito Federal, por lo que pueden tratarse como siglas y escribirse sin puntos abreviativos, DF, tal como señala la Academia respecto a SA SL.
Así pues, en los ejemplos anteriores habría sido preferible escribir «Apartan al jefe del PRI en Ciudad de México tras escándalo sexual», «Fuerte viento derriba ocho árboles en Ciudad de México» y «Marcha a Ciudad de México en defensa del agua y el territorio».
En cuanto a los gentilicios, conforme al Diccionario panhispánico de dudas, cabe precisar que el de México es mexicano, mientras que elde Ciudad de México o México D. F. es mexiqueño o, de acuerdo con el Diccionario de americanismos, de la Asociación de Academias de la Lengua Española, defeño, en la práctica más extendido. Por último,mexiquense es el habitante del estado de México.
Por supuesto, nada impide escribir ciudad de México, con c minúscula, en frases como «¡Prohibido llamarse Shakira! En una ciudad de México no permiten poner ese nombre a las niñas», donde ciudad funciona como nombre común.

lunes, 1 de agosto de 2011

Eliseo Alberto, el escritor cubano que defendía estar equivocado


Fue declarado traidor por los hermanos Castro y se exilió en México en 1988

SALVADOR CAMARENA - México - 31/07/2011 - El País



 

"Feroz hacha del destino" por Juan Cruz (obituario)

"Eso que llaman amor para vivir" por Eliseo Alberto


Eliseo Alberto de Diego García Marruz (Arroyo de Naranjo, Cuba, 1951), más conocido por todos como Lichi, uno de los escritores más entrañables de cuantos han llegado a México en las últimas décadas, falleció ayer a los 59 años por una complicación cardiaca surgida tras un trasplante de riñón. "Cercano, jaranero, jodedor en cubano, ese era Lichi, al que recordaré sentado en la mesa de casa y contándonos unas historias maravillosas, corrompiéndonos de alegría y risa. Era la broma más feliz del mundo", evocó ayer para EL PAÍS su paisano, el pintor Waldo Saavedra.



 
Víctima de la dictadura cubana, fue declarado traidor por los Castro. Residía en México desde 1988. Dos años más tarde obtuvo la nacionalidad. Sobre Informe contra mí mismo (1978) en una entrevista dijo: "Es un libro sobre Cuba, que se escribe solo una vez. A mucha gente le hizo bien, y sin ser pedante sé que si soy recordado alguna vez va a ser por esa obra". En ella emprende "la búsqueda de respuestas a lo que pasó con la emoción de los años de la Revolución, no con la razón ni con la pasión. Como siempre he dicho: se trata de un libro en el que yo defendí un solo derecho: el derecho a estar equivocado, algo que poco se reconoce y menos por los políticos". Sobre una posible apertura en la isla, en otra entrevista, hace tres años, aseguraba: "Mientras no se liberen los presos, mientras no se abran las puertas burocráticas a los cubanos, mientras no entre preso nadie por opinar distinto... no habrá horizontes de cambios", aseguraba a este diario.



Ganador en 1998 del primer Premio Alfaguara con Caracol beach, escribió también Una noche dentro de la noche (2006) y Esther en alguna parte (2005). Y además de escritor, periodista y editor, fue guionista de radio, televisión y cine. Entre otros, colaboró con Tomás Gutiérrez Alea en la cinta Guantanamera. Dio cursos en el Sundance Film Institute, y en escuelas de cine de Cuba y México.



Cuando se encontraba luchando por su vida después de la operación, el escritor Jorge F. Hernández fue invitado por el diario Milenio a escribir en la tribuna que el novelista cubano tenía todos los jueves y sobre él: "Por Lichi confirmé que las crónicas pueden ser prosa perfecta salpicada de poesía pura y que cada jueves uno ha de asumir con resignación honesta que no hay nadie que cuaje una columna tan llena de vida y voces, tan docta en almas y en apuntar la cicatriz de la belleza o el engañoso guiño de la maldad como lo hace Eliseo Alberto cada semana".



En la última entrega de su columna semanal en Milenio, el pasado 14 de julio, el escritor cubano relataba la emoción de la esperanza de que por fin pudiera recibir el riñón que le alejaría de morir y sobre la generosidad de los pocos que donan sus órganos:



"Hoy quisiera escribir sin la emoción que siempre provoca la gratitud para así (lúcido, objetivo, honrado en la martiana interpretación de la palabra) poderles contar una historia que me tocó vivir a lo largo y hondo de treinta horas de fe, mil ochocientos minutos de esperanzas, ciento ocho mil segundos de caridad...".



El autor de Informe contra mí mismo proseguía: "El martes llamé al doctor Rossano y me confirmó que los dos trasplantes (que precedieron el suyo) resultaron exitosos: "Ya orinan", me dijo, y yo pensé, al apagar mi último cigarro, que debía brindar con agua de Jamaica por los que aceptaron, con todo el dolor del mundo, donar los órganos de su ser querido. Y brindar por los que tomarán mañana idéntica decisión, y también por mis adorables médicos y enfermeras".



"Queda prohibido no donar", escribió Eliseo Alberto al final de su crónica que él nunca quiso que fuese de despedida, pues quería ver, como muchos enfermos, "sin que nadie les contara (...), el sol, claro, ¿no lo ven?, salió como siempre a la mañana siguiente".



El novelista fue intervenido finalmente el siguiente lunes, pero una complicación cardiaca terminó ayer con la vida en el hospital General de México. Algunos de sus amigos quieren que sus cenizas sean llevadas al barrio de la Víbora, en La Habana, que "era donde Lichi jodía de chiquito".

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