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viernes, 16 de noviembre de 2012

Ernesto Cardenal, consagrado (XXI PREMIO REINA SOFÍA DE POESÍA IBEROAMERICANA)


El poeta nicaragüense vive días de agasajos, homenajes y ediciones especiales de su obra

Se publica un disco-libro, una antología de la obra de este sacerdote y la versión ilustrada de 'El celular y otros poemas'

 Madrid - El País



  • El poeta y sacerdote nicaragüense Ernesto Cardenal, en una imagen de 2009. / CLAUDIO ÁLVAREZ

    Ernesto Cardenal (Granada, Nicaragua, 1925), poeta, escultor, polémico, sacerdote enfrentado al Vaticano, revolucionario, vade retrocapitalismo y fama de gruñón vive estos días en España el homenaje y reconocimientos de una estrella del rock. Cardenal, látigo de lo que supuso el imperio español en América, recoge hoy jueves en el Palacio Real de Madrid, de manos de doña Sofía, el premio de poesía dotado con 42.100 euros que lleva el nombre de la reina y se concede desde 1992. El año pasado la premiada fue la cubana Fina García Marruz.
    Este galardón ha motivado la publicación de la antología Hidrógeno enamorado; también, la salida de un disco-libro con versos convertidos en canciones y la edición ilustrada de su obra El celular y otros poemas, que incluye cuatro inéditos.
    Por partes. Hidrógeno enamorado es un libro cuya cubierta muestra un retrato de Cardenal realizado por el pintor ecuatoriano Oswaldo Guayasamín y que está editado por la Universidad de Salamanca y Patrimonio Nacional, con motivo de la concesión del Reina Sofía. Esta edición recorre la obra de Cardenal con poemas elegidos por él mismo e incluye dos epigramas manuscritos. Uno de ellos dice así: "Al perderte yo a ti tú y yo hemos perdido: / yo porque tú eras lo que yo más amaba / y tú porque yo era el que te amaba más. / Pero de nosotros dos tú pierdes más que yo: / porque yo podré amar a otras como te amaba a ti / pero a ti no te amarán como te amaba yo".

    Versión musicada del poema 'Dos en uno', por Inés Fonseca
    En la introducción de esta antología la profesora vallisoletana María Ángeles Pérez López, de la Universidad de Salamanca, explica que en la obra de Cardenal se halla no solo a un poeta, sino además "al historiador, al antropólogo, al místico, al revolucionario, al científico, al que, en conjunto, aspira a nombrar una verdad colectiva cuya raíz es el amor". En sus versos está también la huella de sus vivencias, "de la lucha por la transformación política en su país, que lo llevó a enfrentarse a la dictadura somocista, a acompañar el triunfo del Frente Sandinista de Liberación Popular en 1979, a ser ministro de Cultura del Gobierno de Reconstrucción Nacional hasta 1987 y, en la actualidad, a señalar sus fuertes discrepancias con el Gobierno de Daniel Ortega".

    Canción del poema 'Como latas de cerveza vacía'.
    La profesora Pérez López recoge en su presentación las palabras con las que el autor de Salmos define su propia obra: "Poesía creada con las imágenes del mundo exterior, el mundo que vemos y palpamos". De ese hacer poético, Pérez López destaca su "visión comprometida" y "el rico manejo de diversas tradiciones y diversos niveles de lenguaje", así como la "profunda originalidad" en el tratamiento de sus temas, desde los neutrones a la Revolución Sandinista pasando por la Teología de la Liberación.

    La interpretación de Inés Fonseca del poema 'Entras otra vez como música'.
    Otro motivo para la consagración que disfruta estos días Cardenal fue la presentación, ayer miércoles, de su libro El celular y otros poemas (Del Centro Editores), con ilustraciones de Walter Canevaro. Se trata de una edición con una tirada única de 100 ejemplares numerados y firmados por este ilustrador. También estos días se celebra la reedición de una sus obras cumbre, Cántico cósmico (Trotta).
    Por último, el martes se vivió el primero de los fastos que ha agasajado al autor de Oráculo sobre Managua (1973): la presentación del disco-libro Dos en uno —impulsado por la Fundación Autor de la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE) y la Universidad Veracruzana de México—, en el que la compositora Inés Fonseca ha puesto música a once poemas que también interpreta (tres de ellos pueden escucharse en esta información).
    Fonseca empezó a poner notas musicales a los versos de Cardenal en 2009, en una reunión en México de los componentes de la Red Internacional de Escritores por la Tierra. "Lo hice porque era un momento en el que él sufría especialmente el acoso del Gobierno de su país". Ahora, tres años después, ha incluido en el disco-libro composiciones de Canto cósmico. Fonseca, que ya sabe lo que es musicar versos de autores como José Hierro o Miguel Hernández, destaca de la palabra del poeta nicaragüense que es "muy clara, sencilla, directa". "No hay ninguna dificultad para interpretarlo porque no tiene un adjetivo de más, es muy preciso"; Fonseca califica su poética "como una superposición de imágenes con gran sonoridad".
    El revolucionario de eterna boina negra y pelo y barba blanca ha dedicado, a sus 87 años, el Premio Reina Sofía "a los oprimidos y a los pobres". Y se vuelve para su tierra nicaragüense convencido de que "la revolución mundial es inevitable". Genio y figura.

    sábado, 14 de abril de 2012

    Agarrados a la tabla de Hierro


    Imagen de archivo del poeta José Hierro. / BERNARDO PÉREZ 


    Un recital de poesía, inicio de los actos en honor al autor una década después de su muerte
    Su nieta y la escritora Paca Aguirre, gran amiga del poeta, recuerdan su personalidad y su obra

    MANUEL MORALES Madrid 11 ABR 2012 - El País

    La poesía de José Hierro como tabla de salvación a la que agarrarse en estos tiempos en los que todo se tambalea. Ese es el espíritu de los actos que este 2012 homenajearán al poeta madrileño que vivió en Santander y falleció en diciembre de 2002. La poesía de Hierro se recordará hoy en la fundación que lleva su nombre, en Getafe (Madrid). Será el primero de la serie de eventos de este año Hierro –el poeta habría cumplido 90 el pasado 3 de abril–, la ocasión para demostrar que "su herencia sigue vigente y que su memoria pervivirá", explica por teléfono su nieta, Tacha Romero Hierro, directora de la Fundación Centro de Poesía José Hierro.

    Esta tarde, un recital a cargo del grupo de Poetas con Hierro rendirá memoria al autor de Cuaderno de Nueva York "con poemas dedicados a él, y además se descubrirá una escultura en su honor", explica Tacha Romero. El José Hierro de carne y hueso se consideraba un poeta testimonio. ¿Qué diría hoy su poesía de denuncia social en esta época de mercados, primas de riesgo e inversores tiburones? "Su posición fue siempre la misma, amaba la justicia y le ponía enfermo la intolerancia", testimonia su nieta. "Seguramente se sentiría muy dolido, haría una poesía narrativa en la que ese dolor fuera útil y se pudiera sacar algo de él". Quien también conoció muy bien al poeta es la escritora alicantina Paca Aguirre (1930): "Nos hace falta su obra porque en ella hay distintas mezclas, la vida y el sueño; el amor y sus caídas, así hasta configurar un pequeño universo".

    Aguirre cuenta que conoció a "Pepe" cuando este llevaba una tertulia en el Ateneo de Madrid a la que acudían otros poetas. "Yo era una habitual. Allí conocí al que después sería mi marido [el poeta Félix Grande]. Cuando acababa la tertulia, reuníamos todos el poco dinero que teníamos y nos íbamos a tomar una copa". Aguirre describe el gusto poético de Hierro como "modernista y a la vez renacentista". "Era un enamorado de los poetas modernos y un adorador de los clásicos. Se sabía de memoria poemas de Juan Ramón. Su ilusión era ser un hombre corriente pero en realidad era un artista. Además de escribir también aprendió música y a pintar", cuenta con gran pasión.


    La escritora amiga de Hierro habla del método para escribir del hombre sencillo que ganó premios como el Cervantes y el Príncipe de Asturias. "Él necesitaba aislamiento y como en su casa no lo tenía se iba a los bares o al Retiro. Entonces Pepe componía sus versos, él miraba las palabras como los pintores miran los colores. Sus textos tienen un sentido de la música fabuloso". Pero una melodía siempre con compromiso: "Cuando lees sus poemas sociales, ves que muestra un profundo dolor por una sociedad mal estructurada, en la que hay gente que no tiene de nada".

    También contó Aguirre la anécdota de la respuesta de Hierro a un periodista que le preguntaba por qué pasaba tanto tiempo entre sus libros. Este hombre tan auténtico dijo: "Cuando tengo algo que decir y no sé cómo decirlo, no lo digo. Y cuando no tengo nada que decir, por supuesto que no lo digo". Así era Hierro.

    Gran vitalidad

    Su nieta, que le define como un hombre "de gran vitalidad y ejemplo de alguien que siempre fue con la cabeza alta", está volcada en difundir la la obra de su abuelo desde la fundación, en la que además se organizan encuentros, fiestas poéticas y talleres de escritura, entre otras muchas actividades. "Él quería un lugar donde la gente pudiera leer, crear, encontrarse, que la poesía aglutinara la vida".

    La conmemoración de José Hierro tendrá su siguiente parada el jueves 19 de abril. Ese día será la inauguración oficial en el Instituto Cervantes, con una mesa redonda en la que participarán el director del Cervantes, Víctor García de la Concha; el secretario de Estado de Cultura, José María Lasalle; el alcalde de Getafe, Juan Soler, y la directora de Archivos, Museos y Bibliotecas de la Comunidad de Madrid, Isabel Rosell. Además, leerán sus poemas Leonor Watling y Alejandro Pelayo, del grupo Marlango, que fueron alumnos de Hierro en cursos de verano. Una demostración de que su voz interesa a los jóvenes. "Me emociona saber que a los nuevos poetas les sigue gustando su obra. Cuando lo leen se encuentran con una sorpresa, se les abre un mundo y encuentran su música y su maestría", comenta su nieta. Una frescura poética que "está desde Alegría, una de sus primeras obras, de 1947, hasta Cuaderno de Nueva York", de 1998, el libro que relanzó su trayectoria en el año en que se le concedió el Cervantes.

    Precisamente el 23 de abril, día del libro y de la entrega del próximo Cervantes al poeta chileno Nicanor Parra se presentará la antología Hierro ilustrado, con sus poemas y dibujos inéditos –porque Hierro también fue pintor–, editada por Nórdica Libros. La fiesta continuará hasta el 14 de diciembre, cuando acabe este año de Hierro. Como recomienda Paca Aguirre, "un poeta al que hay volver, es necesario volver a leerlo porque vino de un tiempo muy duro [encarcelado en la Guerra civil] y ahora estamos viviendo una etapa también muy difícil".


    "Los claustros"

    No, si yo no digo
    que no estén bien en donde están:
    más aseados y atendidos
    que en el lugar en que nacieron,
    donde vivieron tantos siglos.
    Allí el tiempo los devoraba.
    El sol, la lluvia, el viento, el hielo,
    los hombres iban desgarrándoles
    la piel, los músculos de piedra
    y ofrendaban el esqueleto
    ―fustes, dovelas, capiteles―
    al aire azul de la mañana.
    Atormentados por los cardos,
    heridos por las lagartijas,
    cegados por los estorninos,

    por las ovejas y las cabras
    No, si yo no digo
    que no estén mejor donde están
    ―en estos refugios asépticos― 
    que en las tabernas de sus pueblos,
    ennegrecidos los pulmones
    por el tabaco, suicidándose
    con el porrón de vino tinto,
    o con la copa de aguardiente,
    oyendo coplas indecentes
    en el tiempo de la vendimia,
    rezando cuando la campana
    tocaba a muerto.
    No, si yo
    no diré nunca que no estén
    mucho mejor en donde están
    que en donde estaban... 
    ¡Estos claustros...!

    (De Cuaderno de Nueva York, 1998)

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