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martes, 26 de septiembre de 2017

Películas que superaron a sus libros por Julio César (Cultura Colectiva)



Tanto el cine como la literatura, nos han acercado a la vida de otros de diferentes maneras, nos cuentan historias de las cuales podremos saber mucho, o conocer nada, pero siempre nos las cuentan para que algo ocurra dentro de nosotros, para que sintamos o intentemos hacerlo, como se sintió Raskólnikov al matar a la usurera con el hacha, sentir el peso de ésta debajo del abrigo de lana roída.

La mayoría de las ocasiones, solemos decir que la adaptación de un libro a la pantalla grande es un acto yermo, donde de antemano se sabe que los libros nos pueden ofrecer más que un resumen audiovisual de éste con duración de dos horas y media, entonces que no valdría la pena ver la película si se ha leído el libro. A pesar de eso, existen una serie de películas que quizá no sabías que estaban basadas en algún libro, esto por la gran fama que el filme llegó a alcanzar. 

Uno de los directores que más solía basar sus guiones en libros fue Stanley Kubrick, títulos como La naranja mecánica El resplandor, están basados en textos que llevan el mismo nombre y que si no fuera por la existencia de la película quizá muchos no los conocerían. Entre la lista de directores y productores que han adaptado libros a guiones cinematográficos se encuentran Danny Boyle y Steven Spielberg.

A continuación se te presenta una lista con algunas de las películas más famosas de la historia, y que tienen su origen en novelas, comenzando con una película de culto, Bladerunner con actuación de Harrison Ford.



Bladerunner (1982), Ridley Scott

BLADE RUNNER

Basada en la novela ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? de Philip K. Dick, Bladerunner es una de las películas clásicas del cine de ciencia ficción. El libro es bastante bueno, pero por obvias razones, la trama es un poco más lenta y los conceptos manejados en el texto son muy difíciles de plasmar en un filme. La película tiene partes donde la acción toma un rol principal y la novela se acerca al ensayo sobre inteligencia artificial.




El padrino 
(1972-74), Francis Ford Coppola

el padrino con coppola
La novela homónima fue escrita por Mario Puzo. La película es bastante fiel al texto, pero el toque de Coppola y la actuación de Marlon Brando, hacen que el libro quede por debajo de la película. 





El Resplandor (1980), Stanley Kubrick

The shining gif
Película basada en el libro del maestro del terror, Stephen King, llevada de la mano por Stanley Kubrick, se ha convertido en un hito de la cinematografía, con la actuación de Jack Nicholson opaca completamente al libro. Así como el caso del libro de Philip K. Dick, el texto es un clásico que se adaptó perfectamente bien en la pantalla grande.

 


Trainspotting 
(1996), Danny Boyle


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La vida de los outcast escoceses, nace de la pluma de Irvine Welsh. Entre el nihilismo de la vida y la heroína que les proveía ocupar su aburrimiento en placeres mundanos. La película ha entrado en la categoría de culto, gracias a la novela homónima del autor escocés.




Psycho (1960), Alfred Hitchcock

Hitchcock psychoLa novela de suspenso de Robert Bloch, no alcanzó la fama que la película dirigida por Alfred Hitchcock en 1960, donde narra la explosión de un joven de clase media con complejos fortísimos con su madre. A pesar del éxito de la película, el libro no es referencia para hablar de la historia.




Niños del hombre
 (2006), Alfonso Cuarón

películas inspiradas en libros

Quizá muy pocos sepan que esta película del mexicano Alfonso Cuarón está basada en un libro homónimo escrito por la autora P.D. James de 1992. Narra la posibilidad de que la especie humana ya no pueda concebir niños, y todo lo que este problema acarrea.




Forrest Gump 
(1994), Robert Zemeckis


forest gump
De la autoría de Winston Groom, nunca ha sido referencia para hablar de la historia del joven que con su actuar cambió la historia. La producción de Steven Spilberg hizo entrañable la actuación de Tom Hanks. A partir de esta película, la carrera de Hanks despegó. De igual forma, la película es tan importante que el congreso de Estados Unidos, decidió en el 2011 insertarla en el National Film Registry.


Slumdog Millionaire 
(2008), Danny Boyle

slumdog millionarie 1
Es una novela india escrita por Vikas Swarup. A pesar de que el texto es bueno, en occidente no tuvo reflejo hasta después de que el multipremiado director Danny Boyle la llevó a la pantalla en 2008. Fue un acercamiento a la cultura india, con reminiscencias explícitas al cine de Bollywood. Cine que en occidente no era muy conocido.




El exorcista 
(1973), William Friedkin


el exorcistaEl libro se basa en el exorcismo efectuado en 1949, del que el autor, William Peter Blatty, no supo mucho, hasta 1950. Dicho acontecimiento ocurrió en Maryland, a un joven de 13 años llamado Robbie Mannheim. El filme se convirtió en un clásico por el nivel de horror que causó a los espectadores. Las anécdotas cuentan que en la salida de los cines habían ambulancias para atender ataques de terror o algún problema detonado por la película.




La lista de Schindler 
(1993), Steven Spielberg

lista de schindler
Publicada con el nombre de El arca de Schindler, escrita por Thomas Keaneally, fue llevada al cine por Steven Spielberg. Una curiosidad es que en los países miembros de la Commonwealth se decidió dejar el título original del autor australiano. La vida de Oskar Schindler fue conocida mundialmente gracias a la película ganadora en la categoría de mejor película en los premios Oscar de 1993.




Que las películas hayan superado a los textos, no significa que dichos libros sean malos, simplemente que fueron la plataforma perfecta para la creación de historias y la proyección de las temáticas a gran escala. El cine siempre ha sido una pantalla vista por millones de personas, con la cualidad de entregar un contenido profundo sin la necesidad de tener aptitudes como la lectura. De igual forma nos entrega de manera condensada, lo que en un libro se encuentra tejido en 200 páginas, o más.

martes, 8 de abril de 2014

making of, alternativas en español

Cómo se hizo o así se hizo se presentan como alternativas adecuadas en español para el anglicismo making of.
En los medios de comunicación se pueden encontrar construcciones como «Se publica el making of del vídeo de Rihanna y Shakira», «En el último making of de El tiempo entre costuras hemos estado en los lugares donde se rodaron las secuencias finales».
La expresión inglesa making of es frecuente en el lenguaje cinematográfico y audiovisual. Suele referirse a la realización de un vídeo documental que muestra cómo fue la producción de una película, aunque en la actualidad es también frecuente para sesiones fotográficas, series y programas de televisión.
Las alternativas que se proponen en español son cómo se hizo o así se hizo. Se recomienda escribir estas construcciones en cursiva, o entrecomilladas si no se tiene acceso a este tipo de letra, para facilitar la compresión del lector.
También es posible emplear la construcción tras las cámaras, en cursiva, o el término derivado de ella tras cámara, una variante adecuada en español, por lo que puede ir en redonda, y de la cual se registra cierto uso en América.
Así, en los ejemplos anteriores habría sido preferible escribir «Se publica el cómo se hizo del vídeo de Rihanna y Shakira», y «En el último así se hizo deEl tiempo entre costuras hemos estado en los lugares donde se rodaron las secuencias finales».
En el caso de preferir la expresión inglesa, se recomienda escribirla con cursiva o entre comillas si no se dispone de este tipo de letra, y se recuerda que la forma correcta es making of (con una sola f), y no making off, como aparece a veces en los medios.

lunes, 10 de febrero de 2014

los Goya: mayúsculas y minúsculas

Con motivo de la gala de los Premios Goya, se recuerda en qué casos esta denominación se escribe con mayúsculas y en cuáles con minúsculas, de acuerdo con la Ortografía de la lengua española.
1. Cuando hace referencia al nombre propio del premio anual concedido a los profesionales del cine por la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España se escribe con mayúscula inicial tanto Premios como Goya: «El ministro no irá a los Goya» o «Este domingo son los Premios Goya».
2. En el resto de los casos, la palabra premio se escribirá en minúscula: «La película recibió tres premios Goya», «No ha ganado ningún premio Goya».
3. La denominación de cada una de las categorías se escribe con iniciales minúsculas, excepto la palabra Goya: «Estos cineastas son los que lucharán por el Goya al mejor director».
4. Cuando el nombre del premio designa al objeto con el que se materializa, es decir, la estatuilla, lo adecuado es escribirlo con minúscula, pues pasa a funcionar como nombre común: «El actor posó con el goya».
5. Si designa a la persona que lo ha recibido, se escribe con minúsculas: «El goya al mejor actor afirmó…».
En estos dos últimos casos, lo recomendable es hacer el plural siguiendo las reglas del español: goyas («Posó con sus dos goyas»).  Sin embargo, Goya, con inicial mayúscula, es invariable en plural: los Goya.

lunes, 22 de julio de 2013

Julio César: cuando la palabra se hace cine


“Con la venia de Bruto y los demás, puesto que Bruto es un hombre honrado, como honrados son todos los demás, vengo a hablaros en el funeral de César”





Testamento de Julio César- Marlon Brando
Monólogo de Bruto - James Mason
Asesinato de César

La tragedia de Julio César es una obra trágica escrita por William Shakespeare (Wikipedia)

“Con la venia de Bruto y los demás, puesto que Bruto es un hombre honrado, como honrados son todos los demás, vengo a hablaros en el funeral de César”.
William Shakespeare escribió a finales del siglo XVI el célebre discurso funerario que pronuncia Marco Antonio poco después del asesinato de Julio César en la tragedia histórica del mismo nombre. Tres siglos y medio después, en 1953, un cineasta culto, amante del teatro, enamorado de la fuerza de las palabras y de los guiones perfectamente trenzados, Joseph L. Mankiewicz, decidió adaptar la obra para el cine.
Hijo de emigrantes judíos, Joseph Leo Mankiewicz nació en 1909 en Pennsylvania. Estudió Psiquiatría e Historia del Arte pero lo que de verdad le apasionaba era el teatro. Fue su hermano Hermann, que estaba trabajando como guionista en Hollywood, el que le introdujo en la industria del cine. Comenzó rotulando películas mudas. De ahí ascendió a dialoguista y poco después se convirtió en guionista de grandes directores como Ernst Lubitsch o George Cukor. También hizo labores de productor en clásicos como Historias de Filadelfia o Furia. Pero Mankiewicz quería más. “Quiero dirigir lo que escribo”, le dijo en una ocasión a Louis B. Mayer, el jefe de la Metro. Pero, como él mismo recordaba, “lo último que quería el estudio era que un escritor dirigiera” y Mankiewicz abandonó la productora.
En la Fox pudo finalmente debutar como director en 1946 con El castillo de Dragonwyck. Un año después dirigiría la adorable El fantasma y la Sra. Muir pero su consagración definitiva le llegó con Carta a tres esposas por la que en 1950 ganó los Oscar a la mejor dirección y al mejor guión. Al año siguiente Mankiewicz repitió doblete con una obra maestra: Eva al desnudo.
Colmado de prestigio y consideración profesional, decidió abordar su gran pasión, el teatro clásico, adaptando para las pantallas Julio César de William Shakespeare. Para Mankiewicz era algo natural porque cine y teatro eran para él prácticamente lo mismo. Todo formaba parte del inmortal arte de la representación.
Para el papel del atormentado Bruto, el magnicida que se debate entre el deber patriótico como ciudadano y el honor, la amistad y el cariño que sentía por César, Mankiewicz eligió al británico James Mason, con el que ya había trabajado un año antes en Operación Cicerón.
Casio, otro de los conspiradores, fue interpretado por uno de los mejores actoresshakespearianos de todos los tiempos, el gran John Gielgud, al que Mankiewicz acudió a ver actuar expresamente en Stratford-on-Avon, la cuna del dramaturgo inglés. Allí creyó encontrar también a su Marco Antonio, Paul Scofield, pero finalmente y después de una prueba, dio el papel a un joven actor de Omaha, Nebraska, que rondaba la treintena y que había deslumbrado a los espectadores en títulos como Un tranvía llamado deseo y ¡Viva Zapata! Su nombre: Marlon Brando.
Brando no poseía la ductilidad ni el genuino acento inglés que los más puristas exigían para el personaje pero llenó a su Marco Antonio de fuerza y tensión. “Es como abrir un horno caliente dentro de una habitación oscura”, dijo de su actuación John Huston. Puede ser cierto pero oírle recitar los versos de Shakespeare sesenta años después del estreno del film sigue poniendo la piel de gallina. “Vengo aquí a inhumar a César pero no a glorificarle. El mal que hacen los hombres le sobrevive, el bien queda frecuentemente sepultado con sus huesos”.
Marlon Brando consiguió por su interpretación su tercera candidatura al Oscar como mejor actor. Fue una de las cinco nominaciones que obtuvo la película en 1954. Solo ganó la estatuilla a la mejor dirección artística para un film en blanco y negro. Sin premio se quedó, por ejemplo, Miklós Rózsa, el autor de la banda sonora. Joseph Mankiewicz no fue, en esa ocasión, ni siquiera considerado para mejor director.
Cinco meses antes de su muerte, el cinco de febrero de 1993, el ya anciano realizador visitó el Festival de San Sebastián. Allí dio su certero diagnóstico sobre el futuro del cine. “Yo me retiré por dos razones”, dijo. “El cine ya no me quería y yo tampoco le quería. Era consciente de que nos estábamos aproximando a lo que hoy es este negocio: películas de Stallone o Schwarzenegger, guerras intergalácticas, efectos especiales... Yo no quería ni sabía hacer ese tipo de películas porque todo en ellas son trucos de cámara”.
Y Mankiewicz solo sabía un truco: escribir un buen guión o poner en boca de sus actores frases precisas e inmortales. “El honorable Bruto os ha dicho que César era ambicioso. Si lo fue, era la suya una falta grave y gravemente ha pagado su ambición” Y viendo una vez más Julio Cesar nos preguntamos: ¿realmente hace falta algo más?

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