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jueves, 28 de marzo de 2013

"Recuerdos de Miguel Hernández" por Winston Manrique Sabogal


MiguelhernandezElpais

De El rayo que no cesa
Me llamo barro aunque Miguel me llame.
Barro es mi profesión y mi destino
que mancha con su lengua cuanto lame.
Soy un triste instrumento del camino.
Soy una lengua dulcemente infame
a los pies que idolatro pegada.
Como un nocturno buey de agua y barbecho
que quiere ser critatura idolatrada,
embisto a tus zapatos y a sus alrededores,
y hecho de alfombras y de besos hecho
tu talón que me injuria beso y siembro de flores. (...)
Hoy hace 71 años murió Miguel Hernández, con tan solo 31 años, en la enfermería de la prisión de Alicante. Su condena a muerte durante el franquismo ha llegado a la ONU. Dramaturgo y poeta español que cantó a la vida y a la libertad:
VIENTOS DEL PUEBLO ME LLEVAN
Vientos del pueblo me llevan,
vientos del pueblo me arrastran,
me esparcen el corazón
y me aventan la garganta.

Los bueyes doblan la frente,
impotentemente mansa,
delante de los castigos:
los leones la levantan
y al mismo tiempo castigan
con su clamorosa zarpa.
No soy de un pueblo de bueyes,
que soy de un pueblo que embargan
yacimientos de leones,
desfiladeros de águilas
y cordilleras de toros
con el orgullo en el asta.
Nunca medraron los bueyes
en los páramos de España. (...)
Cantando espero a la muerte,
que hay de ruiseñores que cantan
encima de los fusiles
y en medio de las batallas.
El suyo fue un pensamiento claro frente a la democracia y contra el autoritarismo, la fuerza y la injusticia, la Guerra Civil. Una de las tantas ideas de este poeta de quien en 2010 se conmemoró el centenario de su nacimiento en Orihuela (Alicante). Hernández falleció de tuberculosis el 28 de marzo de 1942 en el Reformatorio de Adultos de Alicante tras haber padecido un calvario de persecusión por parte del franquismo, pues estuvo en varias prisiones por haber defendido la República. (Artículos sobre Miguel Hernández en EL PAÍS)
Un buen momento para rendir homenaje a este gran poeta. Los invito a recordar y compartir algunos de los poemas o versos de Miguel Hernández.

lunes, 23 de julio de 2012

Descubrir la vida en los héroes de Matar a un ruiseñor por Winston Manrique Sabogal


Gregory Peck con los niños Mary Badham y Phillip Alford, en la versión cinematográfica de Matar un ruiseñor.
"Cuando se acercaba a los trece años, mi hermano Jem sufrió una grave fractura del brazo a la altura del codo. (…) Yo sostengo que Ewell fue la causa primera de todo ello, pero Jem, cuatro años mayor que yo, decía que aquello había empezado mucho antes, durante el verano que Dill vino a vernos, cuando él nos hizo concebir por primera vez la idea de hacer salir a Boo Radley. (…)
Cuando mi padre fue admitido en el Colegio de Abogados, regresó a Maycomb para ejercer su profesión (…) Sus dos primeros clientes fueron las dos últimas personas del condado que murieron en la horca. Atticus les había pedido que aceptasen la benevolencia del estado, que les conmutaría la pena si se declaraban culpables de un homicidio en segundo grado. (…)
Maycomb era una población antigua, pero cuando yo la conocí también era una población fatigada. En los días lluviosos las calles se convertían en un barrizal rojizo; la hierba crecía en las aceras, y el edificio del juzgado parecía que iba a desplomarse sobre la plaza. En verano hacía mucho calor: los perros sufrían durante el día y las flacas mulas enganchadas a los carros espantaban moscas a la sofocante sombra de las encinas de la plaza. A las nueve de la mañana, los cuellos duros de los hombres perdían su tiesura. Las damas se bañaban antes del mediodía y después de la siesta de las tres, pero al atardecer estaban como blancos pastelillos recubiertos de sudor y talcos.
La gente se movía despacio. Cruzaba cachazudamente la plaza, entraba y salía de las tiendas con paso calmoso, se tomaba su tiempo para todo. El día tenía veinticuatro horas, pero parecía más largo. Sin embargo, era una época de vago optimismo para algunas personas: al condado de Maycomb se le había dicho que no tenía nada que temer, sólo a sí mismo”.
Es la cautivadora voz de Jean  Louise Finch, Scout,  que evoca un episodio crucial en su vida y en la de su pueblo de Alabama, a través del cual se ve a todo Estados Unidos, en Matar a un ruiseñor. Son los sombríos años treinta y dos  pequeños  hermanos huérfanos de madre viven con su padre, Atticus Finch, en algo parecido a un apacible paraíso con sus alegrías, peleas y miedos en el vecindario donde hay una misteriosa casa; hasta que llega a pasar las vacaciones otro niño, Dill, y serán los tres quienes descubrirán la realidad del mundo del que forman parte, cuando, enfrentados a sus propios temores y aventuras, Atticus decide defender a un hombre negro acusado de violar a una mujer blanca. Los niños conocerán, entonces, la verdadera cara de su país, de su sociedad y la familia zurcida de prejuicios, especialmente los aciales que lo alteran todo porque los negros carecen, entre otras cosas, de respaldo judicial.
A través de la vida de los dos hermanos, luego de la desconfianza ante la llegada otro niño al vecindario, de alguien desconocido, luego el tanteo de amistad entre ellos y su posterior acercamiento y a partir de ahí las aventuras donde se cruzan la infancia y la vida adulta, Harper Lee (Alabama, Estados Unidos, 1926) escribió su única y maravillosa novela: Matar a un ruiseñor.Una historia narrada desde la sencillez que guarda la gran literatura esparcida de emotividad, enseñanza, frescura y humor a través de unas voces infantiles ingenuas y verosímiles donde aboga por la igualdad, la convivencia, el respeto y el aprecio a las personas; todo ello con un manejo del ambiente donde las horas parecen tomarse su tiempo mientras los hechos aceleran la vida. Este es el verano literario que les propongo visitar hoy y comentar...
Harper Lee, que obtuvo el premio Pulitzer en 1961, escribió Matar a un ruiseñor inspirada en un acontecimiento real que conmovió a la sociedad de su país en 1931, y que cuenta en la voz de la niña, Scout que un pasaje de la novela dice…
“Cuando yo estaba a punto de cumplir seis años y Jem se acercaba a los diez, nuestras fronteras infranqueables durante el verano (es decir, al alcance de la voz de Calpurnia) eran la casa de la señora Henry Lafayette Dubose, dos puertas al norte de la nuestra, y la Mansión Radley, tres puertas hacia el sur. Jamás sentimos la tentación de traspasarlas. La Mansión Radley la habitaba un ente desconocido, la mera descripción del cual nos hacía portar bien durante días. La señora Dubose era el mismísimo demonio.
Aquel verano vino Dill”.
Y ese Dill no es otro que la encarnación del escritor Truman Capote, de quien Harper Lee fue amiga desde la infancia en Alabama, sur de Estados Unidos. Y con la llegada de Dill, en la novela, los tres niños conquistarán más mundo, ampliarán sus fronteras desde la curiosidad, el temor, el riesgo, la valentía y la aventura. Mientras tanto Atticus, el padre, esa especie de héroe que confronta al lector con su forma de actuar y su ética también los inicia en el mundo real con su caso de defensa al hombre negro y con momentos hogareños como este:
“Jem- dijo- ¿eres el responsable de esto?
-    Sí, señor.
-     ¿Por qué lo has hecho?
Jem respondió en voz baja:
-    Ella ha dicho que defendías a negros y canallas.
-    ¿Lo has hecho porque ella dijo eso?
Los labios de Jem se movieron, pero su “sí, señor” resultó inaudible.
-    Hijo, no dudo que tus contemporáneos te molesten mucho a causa de que yo defienda a los nigros, como vosotros decís, pero hacerle una cosa así a una dama anciana no tiene excusa. Te aconsejo que vayas a presentarle tus disculpas. Después regresa a casa. (…)
-    Scout –dijo mi padre-, cuando llegue el verano tendrás que conservar la calma ante cosas mucho peores… No es justo para ti y para Jem, lo sé, pero a veces hay que tomar las cosas del mejor modo posible, y saber comportarse cuando están en juego las apuestas… Bien, todo lo que puedo decirte es que cuando tú y Jem seáis mayores, quizá recordaréis esta época con cierta compasión y con la certeza de que no os traicioné. Este caso, el de Tom Robinson, es algo que atañe a la esencia misma de la conciencia de un hombre… Scout, yo no podría ir a la iglesia y adorar a Dios si me negase a ayudar a ese hombre.
-    Pero es posible que te equivoques…
-    ¿Por qué lo dices?
-    Muchos creen que tienen razón ellos y que tú te equivocas.
-    Tienen derecho a creerlo, ciertamente, y tienen derecho a que se respeten sus opiniones –contestó Atticus-, pero para poder vivir con otras personas tengo que poder vivir conmigo mismo. La única cosa que no se rige por la regla de la mayoría es la conciencia de uno. (…)”.

La novela con sus dos historias, la de los niños y la casa misteriosa y la de la defensa de Atticus avanzan y se entrecruzan formando una sola vida. Donde los días y los hechos se suceden…

“La Mansión Radley había dejado de asustarme. En los días serenos continuábamos viendo a Natham Radley yendo y viniendo del centro; sabíamos que Boo continuaba en casa, por la misma razón de siempre: nadie lo había visto todavía salir. A veces sentía una punzada de remordimiento al pasar por delante de  la vieja mansión, por haber tomado parte alguna vez en cosas que hubieron podido significar un vivo tormento para Arthur Radley… ¿Qué recluso razonable quiere que unos niños le espíen por la ventana, le envíen noticias de saludo con una caña de pescar y ronden por su huerto de noche?. (…)
Nos habían ocurrido tantas cosas que Boo Radley era el menor de nuestros miedos. Atticus aseguraba que no veía que pudiese ocurrir nada más, que las cosas tenían la virtud de reencauzarse por sí mismas, y que cuando hubiera pasado tiempo suficiente la gente olvidaría que un día habían dedicado su atención a Tom Robinson.
Quizá Atticus tenía razón, pero los acontecimientos del verano continuaban suspendidos sobre nosotros como el humo en un cuarto cerrado”.
Un año después de su publicación en 1960, Matar a un ruiseñor obtuvo el Pulitzer y en 1962 fue llevada al cine de manera espléndida por Robert Mulligan y protagonizada por Gregory Peck. Este es el Verano literario a donde los invito a viajar hoy, a un clásico de la literatura estadounidense del siglo XX. ¿Qué les parece el libro y la manera como la autora mostró la vida real a los tres niños? ¿Y Atticus, qué harían ustedes en su lugar?
Matar a un ruiseñor. Herper Lee. Traducción de Baldomero Porta (Ediciones Zeta Bolsillo)

domingo, 17 de junio de 2012

Peppa Pig: La cerdita que destronó a Bob Esponja por Elisa Silió (Papeles Perdidos)




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Sus episodios apenas duran 5 minutos, pero la serie Peppa Pig arrasa en la tele y en las librerías

Dicen en Becascoa que nunca imaginaron vender 50.000 ejemplares de los primeros cuatro cuentos de la serie Peppa Pigg, que están en la librería desde el pasado febrero. Claro que los datos de la cadena Clan, de TVE, que acaban de conocer eran un excelente aperitivo. De septiembre, cuando comenzó a emitirse, a diciembre de 2011 hubo 13 millones de descargas en su web de sus capítulos, de apenas cinco minutos. Ocupan los primeros escalores en ventas de literatura infantil y  su audiencia va de los tres a los seis años. Peppa Pig ha sido candidata siete veces al Premio Bafta a mejor serie pre-escolar y lo ha conseguido en dos ocasiones (2005 y 2011).

    En 2004 Peppa Pig comenzó a emitirse en Reino Unido, con tal éxito que Penguin se animó a editar libros al año siguiente. Y este año llegarán al 80º, de los que han vendido más de dos millones de ejemplares. "Lo vimos en un stand de Penguin en una serie hace tres o cuatro años y nos encantó. Y cuando un agente de licencias nos la presentó lo tuvimos claro, aunque no estaba cerrado en que fuese a emitir en España", cuenta Ariadna Rodríguez, editora de Peppa Pig. "Creo que les gusta porque son cosas cotidianas, se identifican. Con tres años la fantasía es algo abstracto que les entrentiende pero no entienden y eso es algo que no pasa con estos libros".





    Peppa toma ventaja a otra protagonista televisiva editada por Beascoa: Dora Exploradora. "Es normal que las ventas bajen un poco. El año pasado vendimos de Dora un millón de ejemplares y es imposible que siga a ese ritmo. Peppa ha empezado con la misma fuerza que Dora", se felicita Rodríguez. Además de los cuatro cuentos, han publicado un libro-regalo y este junio aparecen tres cuadernos de actividades que recuerdan las fichas pre-escolares. "No se trata sólo de colorear. Aprenden palabras, juegos, los contrarios", explica. De cara a la campaña de Navidad sacarán un libro con sonidos, imanes y otro desplegable.

    Rodríguez quiere dejar claro que no todo lo que triunfa en la televisión infantil lo hace también en el papel. "Es muy difícil. Las emisiones que tienen mucha acción es muy difícil captarla en 24 páginas y los niños se aburren".

sábado, 12 de mayo de 2012

Los aforismos florecen, ¿cuáles son tus favoritos?

Almendros_florecen_parque_Quinta_Molinos


Foto: Carlos Rosillo
Por Antonio Fraguas
“La seriedad es la máscara que se pone el cuerpo para ocultar la putrefacción del espíritu”. Esta frase, del siglo XVII, no ha perdido vigencia. Ni esta ni muchas otras de las perlas que François de la Rochefoucauld (1613-1680) creó a lo largo de su vida. Como este aforismo, miles pueblan las obras de autores clásicos y actuales de todas las latitudes y épocas (de Heráclito a Héctor Abad Faciolince).
Este sábado Babelia repasa la pujanza en castellano de este género híbrido con un viaje por las novedades editoriales llegadas ya (o en camino) a las librerías, con obras de Savater, Trapiello y Erika Martínez, entre otros, y una tribuna de Jorge Wagensberg (Barcelona, 1948), físico y director científico de la Fundación La Caixa, que publica su tercer libro de aforismos; Más árboles que ramas (Tusquets, 2012).
Para abrir boca queremos ofreceros una selección de los aforismos que mañana publica Babelia y,también, os pedimos que en los comentarios a esta entrada los lectores de Papeles Perdidos recopilen sus máximas y sentencias favoritas. Aquí os dejamos con un retrato de La Rochefoucauld y una selección de nuestras pílodras preferidas:
66523-004-77433AD6Es bien sabido que los ratitos son más largos que los ratos. Georg Ch. Lichtenberg (1742-1799)
Antes de emplear una palabra hermosa, hazle un sitio. Joseph Joubert (1754-1824)
O no se sueña o se sueña de manera interesante. Hay que aprender a estar despierto de la misma forma —o en absoluto o de una manera interesante—.Friedrich Nietzsche (1844-1900)
Todas las religiones se parecen por la colecta. Jules Renard (1864-1910)
Un aforismo nunca puede ser la verdad completa; puede ser una verdad a medias o una verdad y media. Karl Kraus (1874-1936)
Los pájaros son pensamientos perfectos. Carlos Edmundo de Ory (1923-2010)
Hay opiniones que es justo barrer con respeto, pero empuñando firmemente la escoba. Nicolás Gómez Dávila (1913-1994)

sábado, 7 de abril de 2012

La deuda con Judas por Winston Manrique Sabogal


JudasxCaravaggio
El beso de Judas, de Caravaggio.



Nunca un beso significó tanto para la humanidad. El de una especie de ángel caído cuya traición fragua la gloria de otro. Eso es Judas Iscariote, personaje bíblico, para mal y para bien del cristianismo. Porque su traición a Jesús por 30 monedas de plata, un jueves como hoy, lo convirtió desde ese mismo instante en uno de los seres más vilipendiados y maldecidos. Y en uno de los personajes más interesantes, enigmáticos y novelescos de la Biblia, ese libro de lecturas fascinantes esparcidas con grandes voces narradoras al servicio de hechizantes historias literarias. Por eso Judas Iscariote es el apóstol que he elegido para la segunda parte de la serie Nuevo testamento de literatura, dedicado ayer a la Virgen María. Porque Judas es un personaje y una pieza esencial sin la cual no existiría la religión Católica, y cuya misteriosa vida ha sido explorada y recreada por algunos escritores a lo largo de dos milenios, cuyos libros invito a ustedes a compartir y comentar en este blog, tras el relato sobre el cual hablaré a continuación.

Como muestra metaliteraria elijo el cuento de Jorge Luis Borges, Tres versiones de Judas, que en mi edición de bolsillo de Alianza tiene justamente las páginas de un número cabalístico: 9. Gracias y detalles al margen, la lectura del relato de Borges es una lección de literatura a través de una lección que busca descifrar "un misterio central de la teología". Un ejemplo de las historias borgeanas cuyos universos nacen allí y se expanden para luego cerrarse sobre sí mismos. Su primera lectura la tuve a los veintipocos años y fue como un atardecer de tormenta con relámpagos y centellas que auguran la cercanía de la caída del gran rayo.

Judas1Hacia el principio, Borges cita a De Quincey que especuló sobre que Judas entregó a Jesucristo "para forzarlo a declarar su divinidad y a encender una vasta rebelión contra el yugo de Roma". Luego el autor argentino deja caer otra centella: "La traición de Judas no fue casual; fue un hecho prefijado que tiene su lugar misterioso en la economía de la redención". Palabras seguidas aparece un relámpago: "El verbo, cuando fue hecho carne, pasó de la ubicuidad al espacio, de la eternidad a la historia, de la dicha sin límites a la mutacón y a la muerte; para corresponder a tal sacrificio, era necesario que un hombre, en representación de todos los hombres, hiciera un sacrificio condigno. Judas Iscariote fue ese hombre. Judas, único entre los apóstoles, intuyó la secreta divinidad y el terrible propósito. El Verbo se había rebajado a mortal; Judas, discípulo del Verbo, podía rebajarse a delator y a ser huésped del fuego que no se apaga".

Las teorías y explicaciones que buscan descifrar el misterio continúan hasta toparse uno con: "Imputar su crimen a la codicia es resignarse al móvil más torpe. Nils Runenberg propone el móvil contrario: un hiperbólico y hasta ilimitado ascetismo. El asceta, para mayor gloria de Dios, envilece y mortifica la carne; Judas hizo lo propio con el espíritu. Renunció al honor, al bien, a la paz, al reino de los cielos, como otros, menos heroicamente, al placer. Premeditó con lucidez terrible sus culpas".

JUDAS ISCARIOTE.-LEONARDO DA VINCI.-RENACIMIENTO
En la imagen: Judas, según Leonardo da Vinci
Y el gran rayo de la lectura borgeana llega cuando escribe: "El argumento general es complejo, si bien la conclusión es monstruosa. Dios, arguye Nils Runeberg, se rebajó a ser hombre para la redención del género humano". Las disquisiciones siguen hasta que dice: "Dios totalmente se hizo hombre pero hombre hasta la infamia, hombre hasta la reprobación y el abismo. Para salvarnos, pudo elegir cualquiera de los destinos que traman la perpleja red de la historia; pudo ser Alejandro o Pitágoras o Rurik o Jesús; eligió un ínfimo destino: fue Judas". 

Pero se acerca la página nueve del cuento, cuando los teólogos desdeñaron esa versión de Judas-Dios, y Borges escribe:" Runeberg intuyó en esa indiferencia ecuménica casi una milagrosa confirmación. Dios ordenaba esa indiferencia; Dios no quería que se propalara en la tierra Su terrible secreto", y el desenlace empieza en la página cabalística, la de un nueve que representa desde el tiempo hasta la hora en que muere Jesús.  

¿Codicioso? ¿Ambicioso? ¿Rebelde? o ¿Víctima? ¿Instrumento? ¿Incomprendido? En cualquier caso, Judas Iscariote, es un hombre imbuido en el misterio sin el cual no se habría podido cumplir el destino de Jesús. La gloria gracias a un traidor. ¿Qué opinas del texto de Jorge Luis Borges? ¿Qué otros relatos conoces donde la presencia de Judas sea esencial y haya sido llevada a la literatura? Así leemos de otra manera la Semana Santa.


Judas
Judas en la última cena.

domingo, 1 de abril de 2012

Pablo Iglesias y la huelga



Por:
Tereixa Constela (El País)


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URL de la imagen

Carta de Pablo Iglesias, fundador del PSOE y de la UGT, escrita el 8 de junio de 1913, cuando era diputado en las Cortes por Madrid. La misiva puede verse en la exposición que la Biblioteca Nacional dedica a la historia de la correspondencia en los últimos cinco siglos. Pablo Iglesias les aconseja cómo proceder para evitar que los empresarios tomen represalias contra trabajadores que se afilian o secundan huelgas.

domingo, 19 de febrero de 2012

Un blog, el mejor prescriptor para adolescente lectores


Por:Elisa Silió18/02/2012
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Fans de Crepúsculo en Madrid. Foto: Cristóbal Manuel
El pasado sábado dedicamos nuestro post -como va a ser siempre sobre literatura infantil y  juvenil- a distintas herramientas para acertar en la elección de un libro para los pequeños. Y más de uno lamentó  en nuestro twitter que no prestásemos atención a los blogs que hay de esa literatura "menor" para algunos y que, sin embargo, goza de gran tirón en las librerías. Sus autores se alejan de la visión didáctica y rigurosa de los profesionales, pero no por ello no hay que despreciarla. Las editoriales lo saben: cuando uno esta forjando su personalidad, no hay mejor recomendación que la del amigo o la de un desconocido en la Red con quien se comparte generación.
Mirameydispara
No es un fenómeno nuevo, se remonta un lustro, pero es ahora cuando han tomado un verdadero peso. En tiempos de crisis la mejor publicidad gratuita es el boca a oreja y los gabinetes de prensa se esfuerzan en conseguirles entrevistas, les invitan a los viajes profesionales y los premios que conceden gozan de prestigio. Sus palmarés deja claro que sus gustos no siempre corresponden con la recepción de un título por los grandes medios de comunicación -poco amigos de dar espacio al sector- sin exceptuar Babelia incluso su posición en las listas de ventas. En la primera edición de Premio Ellas Juvenil Romática, organizado por Montena, serán los lectores quienes elijan el ganador entre dos libros en estas próximas semanas. Un ejemplo más del deseo de los sellos de sondear a un público imprevisible por mucho que los adultos metan todos los libros en el mismo saco.
 “Comentad cuanto más mejor, porque esa es la garantía de que haya más de lo que os gusta y menos de lo que no. Pero sobre todo porque esa es una manera muy eficaz de participar en el rumbo que tome nuestra literatura juvenil”, les anima la editora de SM Elsa Aguiar, sello pionero en utilizar la Red para su promoción. No hay que olvidar que, según distintos estudios, los adolescentes prefieren navegar por Internet a ver la televisión. Y en estas páginas no sólo se recomienda, es la mejor y casi única vía para establecer contacto con los escritores preferidos. Hay quien no está por la labor comoRay Loriga que se ha estrenado en el juvenil con El Bebedor de Lágrimas.Otros toman nota, como Inma Chacón, que si pudiese rescribiría Nick: una historia de redes y mentiras.
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El escritor y bloguero Javier Ruescas. Foto: Álvaro García




Probablemente el blog más conocido sea El Templo de las Mil Puertas, en manos de Javier Ruescas (1987), que nació en 2007 y ha recibido ya 350.000 visitas. “Es hora de demostrar a la sociedad que los jóvenes lectores existimos, que no somos un mito, sino una realidad”, proclaman en esta revista on line bimestral. Ruescas dirige desde 2006 la web para fans en español más grande de España y Latino América de Stephenie Meyer (www.crepusculo-es.com). En la actualidad ha publicado tres títulos y ha asesorado a las editoriales Santillana, Ediciones B y Molino. Lo que dice o escribe va a misa. Tanto que su elogiosa opinión aparece a veces en la faja que rodea la cubierta de un libro, compartiendo espacio con una frase sacada de la crítica de The New York Times.
Ruescas es conocido en el mundillo y eso posibilita que El templo entreviste a los autores extranjeros del momento, algo que de primeras parece insólito. Es el caso de Cornelia Funke (Corazón de Tinta), Paolini (Eragon) o Cassandra Clare (Cazadores de Sombras). En su afán de tener una dimensión internacional la página ha comenzado a colgar las entrevistas a autores foráneos en su lengua original. Pronto la página entregará sus premios a los mejores libros del año. El acto del año pasado con presencia de Maite Carranza y vídeos de Jacqeline Kelly y Cassandra Clare da idea de su tirón.

LE-Escribir_a_cuatro_manos
 En la línea deEl templo nació en 2010 El tiramillas, que se declara “tu diario en Red de literatura juvenil". Sus redactores, seis con 17 colaboradores esporádicos, intentan conciliar su vida estudiantil con su faceta reportera. Pese a el éxito de sus críticas, entrevistas y reportajes, no ganan dinero. Los lectores de los blogs se muestran reacios a estos se mantengan económicamente através de la publicidad. Temen que pierdan autonomía. Como Babelia otorga premios a los mejores libros del año. Laura Gallego ganó en esta última edición como autor juvenil comprometido, algo previsible, pero no tanto el vencedor en la categoría de sagas Laila Winter (Almuzara), de Bárbara G. Rivero. o En el corazón del sueño (SM), de Carmen Pacheco.
La lista de blogs y páginas es interminable. Entre ellos está la ambiciosaJuvenil romántica, concebida para reunir toda la literatura de ese género en 2008. O propuestas individuales como Soñadores de librosPerdidas entre páginas (sólo la gestiona una de sus dos fundadoras) o Fantasía literaria juvenil.
Los blogs infantiles, con un enfoque muy distinto, y las revistas especializadas merecen otro espacio y lo tendrán.

domingo, 12 de febrero de 2012

Pistas para adentrarse en la lectura infantil


Por:
Elisa Silió
 Cuentacuentos
Si elegir lectura para uno mismo es complicado, hacerlo para otros más. Y si se pertenece a otra generación es una tarea casi imposible. Los jóvenes tienen unos gustos indescifrables y, en el caso de los más pequeños, es complicado recordar qué nos gustaba en la infancia. Hay que conseguir no perderse en el frondoso bosque de las novedades infantiles, fundamentales para cimentar el hábito lector. Con el fin de guiar a los padres en la elección de libros existen varias herramientas a tener en cuenta y de algunas damos cuenta en este post.

A iniciativa de Confederación Española de Libreros (CEGAL), el Club de Librerías Kirico con el apoyo del Plan de Fomento de la Lectura del Ministerio de Educación ha editado 150 libros que leer y releer. Se trata de un volumen que recoge una pequeña parte de la producción actual de libros infantiles -de 0 a 12 años- publicados en España, de autores nacionales y extranjeros. “No se trata de un canon, sino de una selección con criterios como: calidad literaria, calidad en la ilustración, libros con historias interesantes”, explican los libreros del Club Kirico que han hecho la selección de sus favoritos y los de los lectores. Su precio son 7,50 euros y se vende en las librerías.

No es esta la única entidad que ofrece ayuda. Cultura, junto a la Federación del Gremio de Editores y la Fundación Germán Ruipérez asesoran a los padres a través del programa e-sol que permite recibir un boletín de noticias y crear el propio itinerario de lectura en Internet. Además, aconseja respecto al uso infantil de la Red. Algunas comunidades autónomas no sólo celebran actividades en sus bilbliotecas para los menores sino que publican sus propias guías, como ocurre en Madrid. En Asturias, es temática. La de 2011 dedicada a los bosques.


Muchos padres se dejan guiar por sus preferencias de entonces–una forma de compartir algo más con su hijo- pero no todos los clásicos populares como Celia, Guillermo Brown o Los cinco han envejecido bien, a diferencia de los grandes clásicos como La isla del tesoro o Momo a los que  siempre se puede recurrir. Y a diferencia de los premios de literatura adulta, condicionados por el mercado, en la categoría de los más pequeños la calidad suele estar acreditada. Por eso todas las Navidades Babelia recuerda a los autores ganadores de ese año. Los galardonados internacionales  no siempre llegan a España, pero siempre hay excepción. En la lista de la Asociación de Libreros de Estados Unidos, por ejemplo, hay cuatro.

Guiarse de las listas de ventas en el caso infantil no es recomendable pues suelen estar encabezadas por libros de estrellas de la tele como Dora exploradora o Bob Esponja sin ninguna calidad ni fin didáctico. Su éxito es tal -un Dora puede salir al mercado con una tirada inicial de 30.000 ejemplares- que permite a los sellos editar otros grandes libros que difícilmente alcanzarán esa difusión y que a buen seguro terminarán en alguna de estas guías.

Fotografía: Cuentacuentos en la Biblioteca La Central de Madrid/ GORKA LEJARCEGI

jueves, 9 de febrero de 2012

Hallazgos del planeta Kafka


Por:
Blogs ELPAIS.com
08/02/2012

Dibujos_kafka_editorial_sextopiso

Un recorrido por la invención de un mundo y su habitante central, Franz Kafka, de la mano de Pietro Citati, el gran escritor y crítico italiano. Un libro ensayístico que se puede leer como una novela y autobiografía que EL PAÍS avanza hoy en exclusiva. Kafka, lo publicará Acantilado el 17 de febrero.

Puedes ver aquí el avance literario de Kafka, de Pietro Citati.

Por Justo Navarro


No es una biografía el Kafka de Pietro Citati (Florencia, 1930), y ni siquiera es un ensayo. Es más una meditación, una digresión, una manera de pensar y contar a la vez, una novela, podríamos decir: invención de un mundo y de su habitante central, Franz Kafka, en una época en que los escritores se han convertido en criaturas fabulosas, escarabajos o equilibristas o simios parlantes, héroes que imaginan universos de fábula y también los habitan. Pietro Citati mira y se encarna en los mundos kafkianos, los describe, los nombra. Pero no invade el planeta K: se deja invadir por los días, los sueños, los diarios, las cartas de amor, las visiones, los seres, los lugares de Kafka, maniáticos cuartos de soltero, pensiones que parecen “una tumba familiar o una fosa común”, teatros o hipódromos burlescamente paradisíacos, angustiosos juzgados, fábricas, oficinas, colonias penitenciarias, castillos inalcanzables, las inagotables tramas narrativas de Franz Kafka, el abogado de Praga.

Pietro Citati, que alguna vez declaró su antagonismo con esos estudiosos de la literatura que estudian más a los críticos que a los propios escritores, ha practicado con sus autores íntimos, Goethe, Tolstoi, Proust o Kafka, una familiaridad cotidiana, como si su proximidad obedeciera a una necesidad semejante al alimento o el sueño. Muchos años después de escribir su Kafka, y como si fuera uno de sus lectores, se sentía deseoso de continuar su incursión por las páginas kafkianas más hondas. Su inmersión en Kafka puede seguirse como el diario personal de Citati, lector de las profundidades, o, según sugirió Giorgio Manganelli, como una autobiografía que habla de uno mismo hablando de otro. Acata los instrumentos narrativos del autor explorado, sus “principios simplísimos”, como escribe Citati: el narrador desaparece. Y así parece desaparecer el narrador Citati, que, sin embargo, existe imaginando o fabulando las voces, la conciencia, las experiencias de su extraordinario personaje. 

La óptica de Citati descubre las criaturas, objetos y mundos kafkianos siguiendo los métodos de Kafka, que “no buscaba la multiplicidad, sino concentración, enclaustramiento…”. Pero, aunque Citati no parece haber oído jamás la risa del humorista Kafka, su meditación no conduce a la oscuridad, sino a la transparencia, a una claridad misteriosa. “Recorremos los grandes libros de Kafka como el cuerpo mismo del Enigma”. Como en una historia de misterio, la intriga empieza desde la irrupción del personaje fantástico en escena: todos los que se cruzan con él tienen la impresión de que lo rodea “una pared de cristal”. Pietro Citati le decía un día a Paolo Mori que le interesan los escritores que avanzan a tientas intentando descifrar el mundo y descifrarse a sí mismos. No hay en Kafka intención de escribir una teoría de Kafka, porque las teorías, según el propio Citati, violentan, deforman e incluso destruyen los objetos que estudian. Hay percepción de una realidad, reflexión en curso que se vuelve amorosa y esplendente narración. A esto quizá podríamos llamarle gran novela.


Imagen: Tomado de Franz Kafka. Dibujos,  del libro editado en Sexto Piso.

domingo, 22 de enero de 2012

Carmen Martín Gaite hurga en la Inquisición


«[Este libro] es bastante más que una biografía. Es en realidad toda una historia política de los reinados de Felipe V y Fernando VI y en particular de los quince primeros años del de aquel… Cuando los lectores aseguraron, tanto de Macanaz como de los Usos amorosos, que se leían “como una novela”, la autora recibió ese comentario como el mejor elogio que podían hacerle.» 

Del prólogo de Pedro Álvarez de Miranda



Por:
Tereixa Constenla
20/01/2012 - El País (Papeles perdidos)

En el hilo creativo de Carmen Martín Gaite (Salamanca, 1925-Madrid, 2000) hay una década de sospechoso silencio. Entre las novelas Ritmo lento y Retahílas discurren 11 años, de 1963 a 1974, sin que la escritora suelte palabra. Literaria. En ese tiempo, luego se sabría, cayó en el agujero negro de los archivos históricos, capaces de absorber la atención hasta anular vidas y voluntades de cualquiera que sienta curiosidad por un trocito del pasado. Martín Gaite se fascinó por Melchor de Macanaz, un ministro de Felipe V, el primer Borbón que reinó en España, que acabaría siendo perseguido, desterrado y encarcelado por la Inquisición. Macanaz, piadoso hasta el meapilismo en sus años de estudiante de Derecho en Salamanca, defendió como asesor real la primacía del gobierno del monarca, lo que en la práctica significaba un recorte del inmenso poder del que disponía el Santo Oficio a comienzos del siglo XVIII.

Macanaz era un perfecto desconocido cuando Martín Gaite se encontró con él en la obra Historia del reinado de Carlos III, de Antonio Ferrer del Río. Solo Menéndez Pelayo le había incluido en su Historia de los heterodoxos. Y ya. Cuando el hispanista Henry Kamen publicó en 1969 su obra sobre la Guerra de Sucesión, recuerda el académico y filólogo Pedro Álvarez de Miranda, se sorprendió ante el hecho de que nadie hubiera escrito la biografía de Macanaz. “Lo que Kamen no sabía entonces es que en ese mismo año una animosa escritora –que no historiadora profesional- había puesto el punto final precisamente a una biografía del personaje, a la que había dedicado seis años de trabajo”, escribe Álvarez de Miranda en el prólogo de El proceso de Macanaz, el ensayo escrito por Martín Gaite que ha reeditado Siruela en su biblioteca de la escritora. Ella le sacó del olvido, antes de que el olvido volviera a por él. “Nadie se había atrevido con él”, destaca el prologuista, “nadie ha vuelto a hacerlo después, tampoco”.

Carmen Martín Gaite se atrevió por fascinación: “Mi curiosidad por completar tan confusa y arrinconada historia fue creciendo tan ardientemente que el deseo de ahondar en el inexplicable proceso que llevó a Macanaz a la fama, al destierro, a la cárcel y a la muerte, llegó a sustituir en mí a todo otro proyecto intelectual”. Al principio, según contó ella misma en una introducción a la obra, no perseguía escribir la biografía del político reformista, al que define como un ser ajeno a la realidad y de “imposible clasificación”, si no aclarar las causas que le llevaron a caer en desgracia y al exilio.

Lo cierto es que la novelista logra dos cosas a veces antagónicas: el reconocimiento de los historiadores y el interés de los lectores. El proceso de Macanaz, subtitulado Historia de un empapelamiento, sumerge a los destinatarios en el mismo agujero abisal que atrapó a la autora de Caperucita en Manhattan. Después de rastrear en varios archivos (Histórico, Simancas y el Affaires étrangères de París), Martín Gaite reconstruyó la biografía del político, escritor, pensador y fiscal general del Consejo de Castilla al tiempo que naturalmente construía un ensayo sobre los reinados de los primeros borbones, Felipe V y Fernando VI. De su investigación salió en paralelo además una de sus obras más deliciosas: Usos amorosos del dieciocho español.

Melchor de Macanaz (Hellín, 1670-1760) nació y creció en la España del antiguo régimen. Hijo de una saga con aspiraciones hidalgas sin fundamento y sospechosas raíces judías, Macanaz soñaba con elevarse en la pirámide social y sufrió con las humillaciones que su condición de “manteísta” le deparó en Salamanca, una ciudad atrapada por inercias discriminatorias. Para saltar sus estigmas desplegó una piedad bochornosa que contrasta con el papel de látigo eclesiástico que asumiría más tarde: fue uno de los urdidores de la organización de rosarios y procesiones nocturnas en la Salamanca de finales del XVII. “Lo único que anhelaba era hacer méritos dentro de aquel mismo ambiente cerrado, destacarse de alguna manera, ser alguien allí”, escribe su biógrafa.

Tras estudiar leyes, en 1694 se instaló en Madrid, donde poco después ocurriría algo impensable: una junta especial emitía una consulta, a petición de Carlos II -quien apenas unos años antes había sido el primero en colocar leña sobre una hoguera durante un auto de fe en el que ardieron 118 condenados por la Inquisición-, sobre los excesos del Santo Oficio en el ámbito seglar. Aunque advierte Martín Gaite que la petición “no pasó de ser letra muerta”.

La carrera de Macanaz en la corte despega con la guerra de Sucesión por el trono español. Y aunque Felipe V, candidato francés, había empapado la contienda de “cruzada religiosa”, pronto surgieron conflictos entre el monarca y la Iglesia. Hasta llegar a la ruptura de relaciones entre Madrid y Roma en 1709. Ese mismo año comienza con una excomunión la ofensiva de la Iglesia contra Macanaz, para entonces encargado judicial de confiscaciones en Xátiva. Fue una munición retardada. Sobreseído el pleito, la Inquisición lo retoma en 1716 para aplastar con todo su podería la vida y el destino del antiguo ministro.

Hasta llegar a esa fecha, vive sus años de apogeo. Como fiscal general de la Monarquía impulsa reformas que incomodan por doquier, incluido el Consejo de Castilla. Pisaba arenas movedizas que le engulleron definitivamente cuando escribió en 1714 el Pedimento o memorial de los 55 párrafos, en el que intentaba “cerrarle la puerta a Roma para que dejara de sacar dinero de las arcas españolas a base de invocar argumentos de costumbre o religión”. El párrafo que más escandalizó a la Inquisición decía así:

“El número de religiones y conventos que cada una tiene en España es tan excesivo que casi igualan sus individuos a los legos y han acabado con las haciendas, introduciendo tales modos de sacar dinero, frutos y todo género de bienes que casi el todo de la monarquía viene por uno u otro medio a parar a ellos; y al mismo tiempo se ven niños y niñas huérfanos morir sin tener donde recogerse ni quien los alimente, los hospitales en tan suma miseria que no pueden curar los enfermos, las parroquias tan pobres y desiertas que casi están yermas, la república llena de vicios, escándalos y pecados por falta de fondos para recoger mujeres pobres perdidas, personas miserables y pobres, los eclesiásticos relajados por falta de seminarios”.

En 1715 la Inquisición, envalentonada ante el rey tras la nueva política de acercamiento entre Roma y Madrid, inicia el proceso contra el antaño todopoderoso ministro, exiliado en Francia. Como primera medida investigan su “poco clara” ascendencia en Hellín y pronto le sigue el embargo de sus bienes, una rapiña que se prolonga durante años, y que coloca en una situación de miseria al antiguo fiscal que, según Álvarez del Miranda, “planteó unas reformas de una osadía espectacular, que llegaron a rozar medidas –como la supresión misma del Santo Oficio o la política de desamortización- no afrontadas hasta el XIX”. Su destierro duró 33 años hasta que, octogenario ya, recibió autorización para regresar a España, donde fue detenido de inmediato y encarcelado en A Coruña durante diez años. Hasta que Carlos III se apiadó y decidió liberarle para que pudiese volver a Hellín a morir.

martes, 21 de junio de 2011

Rosa Montero descubrió la lectura con El gigante egoísta, de Wilde

El primer libro del que Rosa Montero tiene memoria de haber leído es este: El gigante egoísta, de Oscar Wilde. Un libro que le descubrió no sólo el placer de la lectura sino, también, el de temas como la muerte y despertó su amor por la literatura. Lo cuenta en este vídeo desde el Parque del Retiro, escenario de la 70ª Feria del Libro de Madrid. De esta manera se suma a la sección ¿Cuál fue el libro que te conquistó para la lectura?

sábado, 30 de abril de 2011

Recuerdo del hombre que se reunía con los anónimos


Sabato en lenliblog
Sábato, muchas gracias por Winston Manrique Sabogal en Papeles Perdidos
Los claroscuros del túnel por Jorge Fernández Díaz en El País
Noticias sobre Sabato


JUAN CRUZ
ELPAIS.com - Cultura - 30-04-2011

Ernesto Sábato era un hombre triste; de tan triste parecía que esa era su naturaleza; más que su cuerpo, su mirada, sus palabras, más que todo eso, Sábato era físicamente triste. Y, sin embargo, siempre que lo recuerdo lo veo pidiéndole a Jorge Valdano, su paisano ex futbolista, que le diera un puñetazo en el estómago: "Para que compruebe lo fuerte que estoy". Y estaba fuerte, hasta hace algunos años; entonces volvió a España, con su compañera, Elvira Rodríguez Fraga, como si se viniera a despedir de este país; al volver a Buenos Aires, a Santos Lugares, escribió un diario, Antes del fin, que complementaba otro libro suyo en el que hacía los diarios de su vejez viajando por este país viejo.



Pero a la vuelta ya se hizo tan mayor su tristeza que convirtió su cuerpo, su memoria y su deseo en pura melancolía, y se fue deteriorando su salud, sin que nunca pudiera pensarse que aquel cuerpo del que tanto se quejaba lo fuera a traicionar, algo que acaba de hacer, para su liberación, quizá, pero también para su congoja. Pues, a pesar de las apariencias, las que él hacía explícitas y las que se le notaban en las oquedades pocas veces risueñas de sus ojos, Ernesto Sábato era también un cascarrabias que amaba la vida, un hombre capaz de alternar su preocupación por la ceguera (la suya, la que lo amenazaba) con las bromas y los dimes y diretes que le gustaba levantar para hablar de la clase literaria a la que pertenecía de lleno pero a regañadientes.



Hace unos días Elvira González Fraga me llamó; ella lleva con la ilusión inmarchitable y con un sentido del humor que siempre contrastó con el pesimismo de su compañero, la Fundación Ernesto Sábato, incrustada en lo más bello de Palermo, el barrio de las librerías y de los escritores de Buenos Aires. Ella era consciente de las enfermedades que la edad otorga a los cuerpos humanos, pero aún así, consciente también de que su compañero había pasado por una bronquitis fastidiosa, aún no era la hora. Y desde la fundación preparaba el homenaje que se le debe al centenario de Sobre héroes y tumbas. El centenario se cumple el 24 de junio, y para ese día ella creía que el agasajo universal tendría presente al escritor de Santos Lugares.



Ya no puede ser. La muerte de Sábato es un trago amargo y simbólico de la Argentina y de la literatura. Él representa a Argentina, con todas las contradicciones que en él actuaron en la baja frecuencia y que también machacaron a Jorge Luis Borges, algunas veces su amigo, y casi siempre su oponente; sobre ellos, de maneras distintas, cayeron los denodados latigazos que ese país le ha dado a la razón para despojar a los hombres de la serenidad de la discusión o el desacuerdo. Esas contradicciones se han reflejado en estos dos titanes ahora ya desaparecidos. Las heridas están en los libros, incluso en las entrevistas que se hicieron juntos y también en los desplantes que se hacían en público y en privado. Hay un libro en el que ambos se enzarzan a hablar de la literatura, de Dios y del diablo, y aunque no se quisieron nunca del todo, ahí se ve que en ambos hay una ternura que acaso es el sustento de la inquietud común: ¿para qué tanto lío si hemos de morir y no quedará ni una línea, ni siquiera un verso sencillo?



Pero ahora que toca certificar el fin de Sábato conviene recordar más su literatura que esas escaramuzas que uno aceptó como riesgos del destino y que el otro, el que acaba de fallecer, convirtió en el trampolín de una decisión civil que lo marcó como un héroe de una Argentina nueva que no acaba de ser nunca una Argentina verdaderamente renovada. Y su literatura, la de Sábato tiene en las contradicciones del ser humano, en los miedos al vacío que convivieron también en su pintura, la esencia de sus imaginaciones, que fueron tan oscuras como las predicciones que él hacía del destino de los hombres, condenados a la ceguera, a la mezquindad y al olvido. El túnel y Sobre héroes y tumbas son como el trasunto de esa oquedad rabiosa de sus ojos. Él quería desaparecer y estar. Una vez, en el restaurante Casa Lucio de Madrid, donde había querido comer huevos estrellados, cantamos juntos, con Elvira González Fraga, una milonga argentina de Reguera, creo: "Se me está haciendo la noche/ en la mitad de la tarde/ no quiero volverme sombra/ quiero ser luz y quedarme". Sábato hizo suyos esos versos, pues él, que ya llevaba avanzados los 90, quería quedarse, seguir, estar, terminarse esos huevos estrellados, seguir viaje a Galicia, a Sevilla, volver a Argentina, vivir, aunque ya su estómago no estuviera tan firme como cuando le pidió a Valdano que le golpeara la barriga, "si viera lo fuerte que está".



En sus diarios españoles (España en los diarios de mi vejez, Seix Barral), escribió esta entrada: "Cuando siento que me falta tanto de lo que gocé en otras épocas, me queda esto, agarrar un papel o sentarme a mi vieja máquina de escribir, vieja y compañera, y anotar esto, esto quizá sin importancia, pero que me hace sentir reunido con los anónimos y sin embargo, por algún misterio, cercanos lectores que estos papeles tendrán".



Quería desaparecer, eso está en sus libros, pero quería quedarse, eso estaba en su mirada herida que ahora se acaba de apagar. Ernesto Sábato, un titán disminuido siempre por la constancia rabiosa de su melancolía.

miércoles, 5 de enero de 2011

Protagonistas del 2011

Winston Manrique Sabogal


04/01/2011


Desde inéditos de Italo Calvino y Roberto Bolaño hasta lo nuevo de Javier Marías y Juan Marsé; pasando por lo último de grandes contemporáneos como Pynchon, Roth, Rushdie y McEwan, y otros que siguen sus pasos como Jonathan Franzen. Desde temas sobre los Tudor hasta el cambio climático pasando por la II Guerra Mundial y la revolución sexual. El nuevo año ofrece buenos escritores, y, según esto, promete buenos libros. Y a la espera de saber la opinión de los lectores, los que ya tienen un sitio en la biblioteca son los autores de quienes este año se conmemora alguna efemérides, entre ellos el medio siglo de la muerte de Ernest Hemingway (en la foto), y el centenario del nacimiento de Ernesto Sábato.




A diferencia de los otros dos artículos que he escrito en Papeles perdidos sobre recomendaciones de avances literarios (en primavera y en otoño de 2010), en los cuales hacia una valoración de los libros, porque había tenido oportunidad de verlos en galeradas, en esta ocasión sólo voy a hacer una breve descripción temática porque aún no los he podido ver y algunos todavía no están ni siquiera en galeradas. Empiezo con el ABC de los escritores que protagonizarán este 2011:



Amis, Martin. La revolución sexual de los años sesenta en una novela que transcurre en un palacio italiano. Su título: La viuda embarazada (Anagrama).



Anders, Günther. La obsolescencia del hombre es una de las obras clave del pensamiento occidental contemporáneo. Escrita por el autor polaco en dos partes, en la primera mitad del siglo XX y la segunda hacia los años 60, la traduce por primera vez al castellano la editorial Pre-Textos.



Bolaño, Roberto. Los sinsabores del verdadero policia es otro inédito póstumo del escritor chileno que publicará este mes Anagrama.



Calvino, Italo. Tres relatos inéditos en España del autor italiano este invierno. La entrada en guerra (Siruela) refleja el paso brusco a la vida de verdad: de la adolescencia a la madurez y de la paz a la guerra.



Cunningham, Michael. Los pasadizos de la atracción física y sexual no los conoce nadie. Y puede dar sorpresas. Ese es el territorio que explora el estadounidense en Cuando cae la noche, que publicará Lumen en marzo.



Ellroy, James. La turbulenta y atormentada vida del autor de L. A. Confidencial de su puño y letra en A la caza de la mujer (Mondadori), la conoceremos en febrero.



Franzen, Jonathan. Una de las novelas más elogiadas del 2010 llegará en otoño: Freedom (Libertad) editada por Salamandra. Un retrato acerado sobre las causas y motivos del presente de la sociedad de Estados Unidos.



Gracia, Jordi y Ródenas, Domingo. Aparece uno de los tomos más esperados del gran proyecto Historia de la literatura española, coordinado por José-Carlos Mainer: 7. Derrota y restitución de la modernidad. Literatura contemporánea: 1939-2009. Los responsables de este séptimo volumen son Jordi Gracia y Domingo Ródenas. Dará mucho de que hablar a partir de marzo cuando lo edite Crítica.



Grossman, Vasili. La batalla de Stalingrado, en la II Guerra Mundial, narrada con el pulso del autor de Vida y destino, titulada Por una buena causa (Galaxia Gutenberg/Círculo de Lectores).



Houellebecq, Michel. La polémica novela del francés y ganadora del Goncourt: La carte et le terrotoire (El mapa y el territorio), llegará en otoño, en su sello habitual, Anagrama. Arremete contra el arte, la vida en el campo y se parodia así mismo.



Marías, Javier. Tras su largo y aclamado proyecto literario presentado en tres partes, Tu rostro mañana, el autor madrileño vuelve con una novela narrada por una mujer. La primavera es la estación prevista por su editorial Alfaguara. El título está aún por definir de la que será una de las novelas del año.



Marsé, Juan. El desamor en la Barcelona de posguerra bajo el título de Caligrafía de los sueños (Lumen). Febrero es el mes elegido para leer lo nuevo de este premio Cervantes.



Hilary Martel. Los Tudor a través del relato de Cronwell le dieron a esta autora el Booker 2009 y, de paso, el libro, titulado En la corte del lobo (Destino), se ha convertido en el Booker más vendido de los últimos años.



McEwan, Ian. La mirada del narrador británico sobre el cambio climático y el comportamiento de todos en Solar (Anagrama) llegará en primavera.



Müller, Herta. En El rey se inclina y mata (Siruela) la nobel rumana expone, en una serie de ensayos, sus ideas sobre su propia escritura y los condicionamientos históricos y políticos a los que ésta se encuentra sometida.



Murakami, Haruki. Lo último del japonés se titula 1Q84 (Tusquets). Una obra en dos partes en la cual una instructora de gimnasia y un profesor de matemáticas sirven para rendir homenaje a la novela orwelliana, 1984. Primavera y otoño son las estaciones elgidas para su publucación.



Oksanen, Sofi. Purga, la novela de la escritora finlandesa, promete ser la revelación de la temproada. Ha sido una de las novelas más premiadas en los últimos dos años, y disputada por los editores, que en España logró Salamandra. La vida entrelazada de dos mujeres de generaciones diferentes sirve para contar la vida de Estonia, Rusia y Finlandia del último medio siglo y las relaciones personales y sentimentales.



Pérez-Reverte, Arturo. Vuelven las aventuras del Capitán Alatriste. Será uno de los títulos del Día del Libro.



Pynchon, Thomas. La esperada novela de Pynchon. Vicio propio es lo último del estadounidense. Un detective de los años sesenta en Los Angeles traza el retrato colorista de los sueños y pesadillas y fantasmas de la época.



Roth, Philip. El prolífico narrador llega con su novela anual: Némesis (Mondadori). Y con ella retoma la senda de la excelencia en una historia sobre la epidemia de polio en 1941, teniendo como trasfondo la II Guerra Mundial.



Rushdie, Salman. Con Luka y el fuego de la vida (Mondadori), el escritor anglo-indio llegará a todos los públicos. Una historia protagonizada por un niño de 12 años en un mundo mágico y de aventuras y leyendas.



Salinger, J. D. Las claves vitales y literarias de el creador de El guardián entre el centeno en la biografía que ha escrito de él Kenneth Slawenski: Salinger, una vida oculta (Galaxia Gutenberg/Círculo de Lectores). A finales de enero estará ya en librerías.



Wander, Fred. La buena vida o La serenidad ante el lector (Pre-Textos) son las memorias del autor austriaco sobreviviente de los campos de exterminio de Auschwitz y Buchenwald.



EFEMÉRIDES

Ocho escritores serán homenajeados en 2011: Por los 50 años de muerte Dashiell Hammett (10 de enero), Louis-Ferdinand Céline (1 de julio), y Ernest Hemingway (2 de julio). Y los cien de Emilio Salgari (25 de abril).



Y por cien años de su nacimiento: E. M. Ciorán (8 de abril); Naguib Mahfuz (11 de diciembre); William Golding (19 de septiembre), y, especialmente, para los hispanohablantes, el del creador de El túnel: Ernesto Sábato (24 de junio), que aparece en una foto tomada por Santos Cirilo en 1994, en Valladolid (España)

domingo, 21 de noviembre de 2010

Feliz reencuentro con los rusos

Por:Winston Manrique Sabogal19/11/2010
Petrov-Vodkin
Tolstói, Dostoievski, Leskov, Chéjov, Gogol, Turguénev, Shólojov, Gorki, Pasternak y Aksiónov. La sola mención de cada uno de estos nombres rusos me hace un poco más feliz porque están ligados a momentos maravillosos de lectura. Las historias que escribieron forman parte de mis recuerdos y de su contribución a mi comprensión del mundo, de las personas, de la sociedad, de la Historia, de la condición humana y de mí mismo. De la vida. Les debo mucho, como a otros escritores, con los que he sido feliz mientras aprendía. Pues ahora esa felicidad se renueva y se refuerza porque todos estos autores rusos están siendo vertidos al español directamente de su idioma original. La mayoría de las versiones que hemos leído son traducciones del francés, del alemán o del inglés, lo que significa que muchas cosas se quedaron en el camino. Ahora con las traducciones directas, varias de esas obras me parecen nuevas, pasajes que se me revelan desconocidos e incluso sentimientos y actitudes de los personajes me sorprenden. La esencia estética e intelectual de la obra que conocí sigue ahí, inamovible e inalterable, pero algunas imágenes y emociones transmitidas afloran como si fuera la primera vez que las leo.
Es un momento de celebracion al que Babelia dedica su portada. Ha sido untrabajo largo y lento para llegar hasta aquí, por eso es una buena oportunidad para aplaudir a las editoriales por este esfuerzo, al igual que a los traductores por el gran trabajo. Un hecho que se nota este año a la luz de dos conmemoraciones: los 150 años del nacimiento de Anton Chéjov (a quienBabelia dedicó una portada en agosto) y del centenario de la muerte de Leon Tolstói (al que rendí homenaje ayer en una entrada en este blog).

 Ambos son renovadores literarios y de gran influencia en escritores de todo el mundo. Por eso Babelia dedica mañana su tema de portada a todos estos maestros con un título entusiasta que lo dice todo: ¡Vuelven los rusos!SavrasovUn especial que abre el escritor Juan Eduardo Zúñiga, gran conocedor y divulgadorde esa literatura; y continúa con artículos de Juan Gabriel Vásquez que establece algunos paralelismos entre la vida de Tolstói y el protagonista de uno de sus libros menos populares:Hadjí Murat;también está el prestigioso eslavista Jesús García Gabaldón que escribe sobre Dostoievski y la aparición del volumenDiarios de un escritor. Crónicas, artículos, crítica y apuntes(Páginas de Espuma);  y del autor y traductor del ruso Víctor Andresco que explica este dulce momento de los rusos en España y del libro Vasili AksiónovUna saga moscovita (La otra Orilla). Además de una bibliografía con los principales y más recientes títulos de autores rusos, incluidos algunos inéditos comoUna familia venida a menos, de Nikolái Leskov (El Aleph / Del Taller de Mario Muchnik) o la edición completa de la tetralogía de Mijaíl ShólojovEl don apacible(RBA).
Y termino este artículo con el final del primer capítulo de Una familia venida a menos, de Leskov, que presagia la aventura de la vida y de la sociedad rusa del siglo XIX:
"Han pasado ya muchos años de aquellas parrafadas de la abuela. La última vez que se las escuché fue en el cuarenta y ocho, apenas un año antes de su muerte, y debo decir que cuando la oí decir entonces en tono de reproche que "son pocos los que se respetan a sí mismos como personas", supe, por muy niña que yo fuera entonces, que tenía ante mí a una de esas personas que se respetan a sí mismas.
Es de ella, de mi abuela, de quien intentaré narrar aquí todo lo que retuvo mi memoria".
 Si en la entrada del blog de ayer escribí sobre Tolstói e invité a comentar sus obras preferidas, hoy hago la misma invitación pero sobre autores rusos. Una manera de intercambiar opiniones y percepciones de grandes narradores.
 Kramskoi
Imágenes: El baño del caballo rojo (1912), de Kuzma Petrov-Vodkin, Winter Landscape, de Aleksei Savrasov, y Chica con ropa lavada en el yugo (1874), de I. N. Kramskoï.

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