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viernes, 31 de julio de 2015

bróker, con tilde, hispanización de broker

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El término bróker, con tilde, aparece ya en la vigesimotercera edición del Diccionario de la lengua española, definido como ‘agente intermediario en operaciones financieras o comerciales que percibe una comisión por su intervención’.
En los medios de comunicación se encuentran frases en las que aparece este término en inglés: «Conviene analizar qué tipo de brokers nos encontramos en el mercado», «La broker centenaria de Wall Street desvela los secretos de su éxito» o «Trabajar como broker es una de las salidas profesionales más atractivas para muchos jóvenes».
Aunque en español existen expresiones de sentido equivalente, como agente o intermediario financierocorredor de seguros de bolsa, la Academia ha incorporado ya la adaptación de este anglicismo, cuyo plural es brókeres.
Por otra parte, se trata de un sustantivo común en cuanto al género: el bróker y la bróker.
Así pues, en los ejemplos iniciales habría sido preferible escribir «Conviene analizar qué tipo de brókeres nos encontramos en el mercado», «La bróker centenaria de Wall Street desvela los secretos de su éxito» y «Trabajar como agente financiero es una de las salidas profesionales más atractivas para muchos jóvenes».

sábado, 9 de marzo de 2013

acoso, mejor que mobbing

Acoso laboral, acoso moral, acoso psicológico o simplemente acoso son las alternativas recomendables en español para sustituir al término inglés mobbing.
Para referirse al ‘hostigamiento sufrido por un trabajador en su entorno laboral, que puede llegar a provocar trastornos psicológicos graves’, el Diccionario panhispánico de dudas aconseja emplear el giro acoso laboral.
En los medios de comunicación es habitual encontrar noticias en las que se utiliza la palabra inglesa, como en «Bárcenas denuncia ahora al partido por  “mobbing”» o «La oposición pedirá explicaciones al alcalde sobre la sentencia por ‘mobbing’ contra una trabajadora».
En esos casos lo aconsejable habría sido escribir «Bárcenas denuncia ahora al partido por  acoso laboral» o «La oposición pedirá explicaciones al alcalde sobre la sentencia por acoso laboral contra una trabajadora».
También pueden emplearse las expresiones acoso moral o acoso psicológico, que el Diccionario de la lengua española añade en el avance de su vigésima tercera edición con el significado de ‘práctica ejercida en las relaciones personales, especialmente en el ámbito laboral, consistente en un trato vejatorio y descalificador hacia una persona, con el fin de desestabilizarla psíquicamente’.
En caso de emplear la voz inglesa mobbing, se recomienda escribirla en cursiva o, si no se dispone de este tipo de letra, entre comillas, y se recuerda que su pronunciación correcta en ese idioma es /móbin/ y no /múbin/.

miércoles, 20 de febrero de 2013

moda: 14 extranjerismos con equivalente en español

A lo largo del año se celebran diversos encuentros de moda, y al informar sobre ellos se emplean extranjerismos que muchas veces tienen un equivalente en español. Entre ellos, cabe destacar los siguientes: 

  1. catwalk: pasarela, desfile de moda
  2. coolhunter: cazatendencias o buscatendencias
  3. fashion trendy: de última moda, de moda, lo último
  4. fittingprueba previa al desfile
  5. front row: primera fila
  6. look: imagen, estilo, aire
  7. monogram: monograma
  8. must have: (prendas, accesorios…) imprescindibles
  9. shooting: sesión fotográfica
  10. showroom: salón de exposición
  11. sittingacto de sentar a los asistentes
  12. sport wear: moda deportiva, informal
  13. top models: supermodelos
  14. total look: conjuntado (ya sea en color, estilo, época…)
Aunque se recomienda que se eviten los extranjerismos siempre que tengan equivalentes en español, hay términos relacionados también con el mundo de la moda que se han asentado en nuestra lengua, comovintage (ropa de [o inspirada en] hace más de veinte años), prêt-à-porter(ropa hecha en serie), atelier (taller de creación de moda), outlet (tienda de ropa descatalogada), o casual (ropa informal) que al escribirse deben ir en cursiva (o entrecomillados si no puede emplearse la cursiva).

sábado, 10 de noviembre de 2012

Currículum (Blog de Lengua española)


Currículum es un préstamo del latín que se emplea en español con dos significados principales. Por un lado, es el historial profesional y académico de una persona. Ese es el sentido con el que aparece en (1). Por otro lado, puede referirse a un plan de estudios, como en (2):
(1) Te cogen el currículum, pero después nunca te llaman [El País (España), acceso: 6-11-2012]
(2) Pero para muchos la física es una de las materias más áridas de todo elcurrículum escolar; incluso más árida que la matemática [El País (Uruguay), acceso: 6-11-2012]
No hay necesidad de escribirlo en cursiva porque está plenamente integrado en el léxico de nuestra lengua.
A veces es sustituido por la castellanización currículo, como en (3). Esta castellanización es válida para los dos sentidos indicados arriba.
(3) Un estudiante al culminar el sexto grado de primaria debería, por lo menos, resolver problemas de la vida cotidiana y comprender lo que lee. Esto lo contempla el currículo académico que se desarrolla en el país desde 2007 [La Prensa (Nicaragua), acceso: 6-11-2012]
La norma académica es más partidaria de utilizar la forma castellanizada.
Como habrá notado el perspicaz lector, currículum lleva tilde. Esto es así porque los latinismos asentados se acentúan siguiendo las reglas generales.
Su plural es currículums (4). Se sigue aquí la regla general para la formación del plural de las palabras terminadas en -m, que simplemente añaden una -s.
(4) Cientos de candidatos envían sus currículums a las consultoras de recursos humanos esperando ser llamados para una entrevista [Universia Chile, acceso: 6-11-2012]
No obstante, hay que tener presentes un par de consideraciones a propósito del plural de esta palabra. En primer lugar, podemos recurrir a la forma currículo y formar, en consecuencia, un plural currículos, que es la opción favorita de las Academias y la que siguió el autor del ejemplo (5):
(5) Morales afianza el proceso de descolonización con los currículosregionalizados y el Instituto Plurinacional de Lenguas [La Razón (Bolivia), acceso: 6-11-2012]
En segundo lugar, hay que tener en cuenta que la expresión currículum vítae se mantiene invariable en plural:
(6) Los cosmonautas también envían sus currículum vítae [RT (Rusia), acceso: 6-11-2012]
La expresión currículum vítae admite dos pronunciaciones: [kurríkulum bíte] y [kurríkulum bítae]. Es preferible la primera, que es más sencilla y nos evita el peligro de desplazar el acento incorrectamente a la sílaba -ta-.
A partir del sustantivo currículo se ha creado un adjetivo curricular que es perfectamente correcto.
En fin, esto es otro artículo más en mi currículum.

jueves, 26 de julio de 2012

diésel, en español, se escribe con tilde


Diésel, escrito con tilde, es la grafía en español del nombre del motor que utiliza gasóleo como carburante y, en el uso, también se emplea como sinónimo de ese combustible, tal y como recoge el Diccionario académico.

Sin embargo, cuando se escribe el nombre de este combustible suele hacerse sin tilde, como se ve en los siguientes titulares de prensa: «La compañía ha anunciado hoy la comercialización de un motor diesel», «Venezuela dejará de suministrar diesel a Paraguay‎».

En estos casos, lo adecuado hubiera sido escribir: «La compañía ha anunciado hoy la comercialización de un motor diésel», «Venezuela dejará de suministrar diésel a Paraguay‎».

Además, se recuerda que también es apropiada la escritura dísel, tal y como se indica en la última Ortografía académica publicada.


sábado, 14 de abril de 2012

clic


La escritura clic, plural clics, es la apropiada en vez de la grafía inglesa click.
Para indicar la presión o golpe que se hace con el ratón del computador es preferible utilizar la forma hacer clic o las alternativas, ya muy implantadas en el uso, clicar y cliquearTambién puede optarse por las pulsar o porpinchar, que es algo más coloquial.
Véase también plural.

domingo, 8 de abril de 2012

Motociclismo, once extranjerismos innecesarios


El piloto español Jorge Lorenzo (Yamaha), en el circuito de Sepang, en Kuala Lumpur (Malasia, 2011)
© Foto archivo Efe

En las informaciones sobre motociclismo, los medios de comunicación suelen emplear extranjerismos que resultan innecesarios. A continuación se proponen once alternativas en español para estos términos:

1. Los slick son los «neumáticos lisos», pensados para rodar sobre un pavimento seco.

2. Los full wet son los «neumáticos de lluvia», adecuados para lluvia extrema por tener dibujo en la banda de rodadura.

3. La pole position es la «primera posición» de la parrilla de salida.

4. La warm up lap no es otra cosa que la «vuelta de calentamiento».

5. El pit lane se conoce en español como «calle de garajes» o «calle de boxes».

6. La pared o muro que separa ambos carriles, el pit wall, es el «muro de boxes»

7. El grip es la «adherencia» o «agarre» de la moto al asfalto.

8. El set-up es la «puesta a punto» de las motos.

9. Cuando los amortiguadores de las motos vibran de forma brusca e incontrolada se puede utilizar el término «rebote» en vez de chattering.

10. El wheelie, en español «caballito», se produce cuando la rueda delantera de las motos pierde contacto con el suelo.

11. El feeling es la «sensación» de los pilotos sobre la moto cuando realizan la puesta a punto.

martes, 27 de diciembre de 2011

MODERNOS Y ELEGANTES frente a ¿Du llu espic ingliss? (ejemplo de plagio)


En primer lugar, publico el genial artículo de opinión  de Julio Llamazares "Modernos y elegantes", que ya conocíais los alumnos de 2º porque venía  un fragmento  en el libro de texto de SM en relación a los extranjerismos (tema 1). A continuación, la carta que "escribió" una señora para que leyeran en un programa de radio, que me ha mandado mi amiga Amalia Redondo. ¿Puede haber un ejemplo más claro de plagio?

MODERNOS Y ELEGANTES

Desde que las insignias se llaman pins; los homosexuales, gays; las comidas frías, lunchs; y los repartos de cine, castings, este país no es el mismo. Ahora es mucho más moderno.
Durante muchos años, los españoles estuvimos hablando en prosa sin enterarnos. Y, lo que todavía es peor, sin darnos cuenta siquiera de lo atrasados que estábamos. Los niños leían tebeos en vez de comics, los jóvenes hacían fiestas en vez de parties, los estudiantes pegaban posters creyendo que eran carteles, los empresarios hacían negocios en vez de business, las secretarias usaban medias en vez de panties y los obreros, tan ordinarios, sacaban la fiambrera al mediodía en vez del catering. Yo mismo, en el colegio, hice aerobic muchas veces, pero como no lo sabía -ni usaba por supuesto mallas adecuadas-, no me sirvió de nada. En mi ignorancia, creía que hacía gimnasia.
Afortunadamente, todo esto ha cambiado. Hoy, España es un país rico a punto de entrar en Maastricht, y a los españoles se nos nota el cambio simplemente cuando hablamos, lo cual es muy importante. El lenguaje, ya se sabe, es como la prueba del algodón: no engaña. No es lo mismo decir bacon que tocino –aunque tenga igual grasa-, ni vestíbulo que hall, ni inconveniente que handicap. Las cosas, en otro idioma, mejoran mucho y tienen mayor prestancia. Sobre todo en inglés, que es el idioma que manda.
Desde que Nueva York es la capital del mundo, nadie es realmente moderno mientras no diga en inglés un mínimo de cien palabras. Desde ese punto de vista, los españoles estamos ya completamente modernizados. Es más, creo que hoy en el mundo no hay nadie que nos iguale. Porque, mientras en otros países toman sólo del inglés las palabras que no tienen –bien porque su idioma es pobre, cosa que no es nuestro caso, o bien porque pertenecen a lenguas de reciente creación, como el de la economía o el de la informática-, nosotros más generosos, hemos ido más allá y hemos adoptado incluso las que no nos hacían falta. Lo cual demuestra nuestra apertura y nuestra capacidad para superarnos.
Así, ahora, por ejemplo, ya no decimos bizcocho, sino plum-cake, que queda mucho más fino, ni tenemos sentimientos, sino feelings, que es mucho más elegante. Y de la misma manera, sacamos tickets, compramos compacts, usamos kleenex, comemos sandwiches, vamos al pub, quedamos groggies, hacemos rappel y, los domingos, cuando salimos al campo –que algunos, los más modernos, lo llaman country-, en lugar de acampar como hasta ahora, vivaqueamos o hacemos camping. Y todo ello, ya digo, con mayor naturalidad y sin darnos apenas importancia.
Obviamente, estos cambios de lenguaje han influido en nuestras costumbres y han cambiado nuestro aspecto, que ahora es mucho más moderno y elegante. Por ejemplo, los españoles ya no usamos calzoncillos, sino slips, lo que nos permite marcar paquete con más soltura que a nuestros padres; ya no nos ponemos ropa, sino marcas; ya no tomamos café, sino coffee, que es infinitamente mejor, sobre todo si va mojado, en lugar de con galletas, que es una vulgaridad, con cereales tostados. Y cuando nos afeitamos nos ponemos after-shave, que aunque parezca lo mismo, deja más fresca la cara.
En el plano colectivo ocurre exactamente lo mismo que pasa a nivel privado: todo ha evolucionado. En España, por ejemplo, hoy la gente ya no corre, hace jogging o footing (depende mucho del chandal y de la impedimenta que se le añada); ya no anda, ahora hace senderismo; ya no estudia, hace masters; ya no aparca, deja el coche en el parking que es mucho más práctico. Hasta los suicidas, cuando se tiran de un puente, ya no se tiran, hacen puenting, que es más in, aunque, si falla la cuerda, se matan igual que antes.
Entre los profesionales, la cosa ya es exagerada. No es que seamos modernos; es que estamos ya a años luz de los mismísimos americanos. En la oficina, por ejemplo, el jefe ya no es el jefe, es el boss, y está siempre reunido con la public-relations y el asesor de imagen o va a hacer bussines a Holland junto con su secretaria. En su maletín de mano, al revés de los de antes, que lo llevaban repleto de papeles y latas de fabada, lleva tan sólo un teléfono móvil y un fax-moden por si acaso. La secretaria tampoco le va a la zaga. Aunque seguramente es de Cuenca, ahora ya no lleva agenda ni confecciona listados. Ahora hace mailings, trainnings –y press-books para la prensa- y cuando acaba el trabajo va al gimnasio a hacer gim-jazz o a la academia de baile para bailar sevillanas. Allí se encuentra con todas las de la jet, que vienen de hacerse liftings, y con alguna top-model amante del body-fitness y del yogourht desnatado. Todas toman, por supuesto, cosas light, y ya no fuman tabaco, que ahora es una cosa out, y cuando acuden a un cocktail toman bitter y roast-beef, que, aunque parezca lo mismo, es mucho más digestivo y engorda menos que la carne asada.
En la televisión, entre tanto, ya nadie hace entrevistas ni presenta, como antes, un programa. Ahora hacen interviews y presentan magazines, que dan mucha más prestancia, aunque aparezcan siempre los mismos y con los mismos collares. Si el presentador dice mucho: O.K. y se mueve todo el rato, al magazine se le llama show –que es distinto que espectáculo- y si éste es un show heavy, es decir, tiene carnaza, se le adjetiva de reality para quitarle la cosa cutre que tendría en castellano. Entre medias, por supuesto ya no nos ponen anuncios, sino spots, que, aparte de ser mejores, nos permiten hacer zapping.
En el deporte del basket –que antes era el baloncesto- los clubs ya no se eliminan, sino que juegan play-offs, que son más emocionantes, y a los patrocinadores se les llama sponsors, que para eso son los que pagan. El mercado ahora es el marketing, el autoservicio es el self-sevice; el escalafón, el ranking; el solomillo, el steak (incluso aunque no sea tártaro); la gente guapa, la beautiful, y el representante, el manager. Y desde hace algún tiempo, también, los importantes son vips; los auriculares, walk-man; los puestos de venta, stands; los ejecutivos, yuppies; las niñeras, baby-sitters; y los derechos de autor, royalties. Hasta los pobres ya no son pobres; ahora los llamamos homeless, como en América, lo que indica hasta qué punto hemos evolucionado.
Para ser ricos del todo y quitarnos el complejo de país tercermundista que tuvimos algún tiempo y que tanto nos avergonzaba, sólo nos queda ya decir siesta –la única palabra que el español ha exportado al mundo, lo que dice mucho en favor nuestro – con acento americano.
 Julio Llamazares, EL PAIS 13 de mayo de 1993

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Esto es la carta que "escribió" una señora al programa de Luis del Olmo para que la leyeran en directo:

'Desde que las insignias se llaman pins*, los maricones gays, las comidas frías lunchs , y los repartos de cine castings , este país no es el mismo: ahora es mucho, muchísimo más moderno. Antaño los niños leían tebeos en vez de comics, los estudiantes pegaban posters creyendo que eran carteles, los empresarios hacían negocios en vez de business , y los obreros, tan ordinarios ellos, sacaban la fiambrera al mediodía en vez del tupper-ware. Yo, en el colegio, hice aerobic muchas veces, pero, tonta de mí, creía que hacía gimnasia. Nadie es realmente moderno si no dice cada día cien palabras en inglés. Las cosas, en otro idioma, nos suenan mucho mejor. Evidentemente, no es lo mismo decir bacon que panceta, aunque tengan la misma grasa, ni vestíbulo que hall, ni inconveniente que handicap... Desde ese punto de vista, los españoles somos modernísimos. Ya no decimos bizcocho, sino plum-cake, ni tenemos sentimientos, sino feelings . Sacamos tickets, compramos compacs , comemos sandwiches , vamos al pub , practicamos el rappel y el raffting , en lugar de acampar hacemos camping y, cuando vienen los fríos, nos limpiamos los mocos con kleenex . Esos cambios de lenguaje han influido en nuestras costumbres y han mejorado mucho nuestro aspecto. Las mujeres no usan medias, sino pantys y los hombres no utilizan calzoncillos, sino slips, y después de afeitarse se echan after shave , que deja la cara mucho más fresca que el tónico. El español moderno ya no corre, porque correr es de cobardes, pero hace footing; no estudia, pero hace masters y nunca consigue aparcar pero siempre encuentra un parking. El mercado ahora es el marketing; el autoservicio, el self-service ; el escalafón, el ranking y el representante, el manager . Los importantes son vips, los auriculares walkman, los puestos de venta stands , los ejecutivos yuppies ; las niñeras baby-sitters , y hasta nannies , cuando el hablante moderno es, además, un pijo irredento. En la oficina, el jefe esta siempre en meetings o brain storms , casi siempre con la public-relations , mientras la assistant envía mailings y organiza trainings ; luego se irá al gimnasio a hacer gim-jazz , y se encontrará con todas las de la jet , que vienen de hacerse liftings , y con alguna top-model amante del yoghurt light y el body-fitness . El arcaico aperitivo ha dado paso a los cocktails, donde se hartan a bitter y a roast-beef que, aunque parezca lo mismo, engorda mucho menos que la carne. Ustedes, sin ir más lejos trabajan en un magazine, no en un programa. En la tele, cuando el presentador dice varias veces la palabra O.K. y baila como un trompo por el escenario la cosa se llama show , bien distinto, como saben ustedes, del anticuado espectáculo; si el show es heavy es que contiene carnaza y si es reality parece el difunto diario El Caso, pero en moderno. Entre medias, por supuesto, ya no ponen anuncios, sino spots que, aparte de ser mejores, te permiten hacer zapping. Estas cosas enriquecen mucho. Para ser ricos del todo, y quitarnos el complejo tercermundista que tuvimos en otros tiempos, solo nos queda decir con acento americano la única palabra que el español ha exportado al mundo: la palabra 'SIESTA.' Espero que os haya gustado... yo antes de leerlo no sabía si tenía stress o es que estaba hasta los cojones.

* los extranjerismos deberían ir en cursiva, pero no me apetece corregir la carta de esta señora

lunes, 15 de agosto de 2011

Entre el afterwork y el tuppersex

La proliferación de anglicismos con la irrupción de internet y las innovaciones socioculturales genera cierta preocupación entre filólogos cuando aquellos sustituyen a términos en castellano - Otras voces consideran que los «préstamos» de palabras en inglés son enriquecedores





ÁFRICA PRADO, VALENCIA ­ levante-emv.com

Enviamos mails en lugar de correos electrónicos, los alumnos estudian masters en vez de cursos de postgrado y los maestros dan una master class y no una clase magistral, mientras los artistas realizan workshops, que son talleres, o work in progress, en los que se observa la evolución de la obra, que a menudo se siguen en streaming o en directo, y online, a través de Internet. Sin ir más lejos, el conseller de Sanidad ha clausurado la primera Summer School de un centro de salud pública y el piloto Jaime Alguersuari es el dj Squire de la Summer Party en la Metro-DanceClub de Bigastro.



Vivimos rodeados de términos en inglés que cada vez se instalan con más comodidad en nuestro modo de habla, y que han proliferado con la aparición de las redes sociales y, en general, de Internet. ¿Esto es bueno, malo, normal, amenazante o enriquecedor? Aunque hay opiniones para todos los gustos, y ninguna considera que este fenómeno sea alarmante, entre algunos consultados hay cierta preocupación por el emprobrecimiento del idioma si los hablantes sustituyen directamente términos en castellano por estos nuevos anglicismos.



Para el traductor y filólogo en lengua inglesa en la Universidad de Alicante John Sanderson, la utilización de términos en inglés no es nueva y recuerda que la estrategia más habitual hace un siglo era su españolización —como fútbol, de football; líder, de leader, o bistec de beef steak—, que también se da, por ejemplo, en tuit, con su raíz en Twitter, donde se ha españolizado la ortografía. La traducción es otra estrategia más costosa y mantener la palabra en inglés es la que más se da en estos momentos, «sólo hay que mirar la cartelera y ves títulos como Cars 2, Bad teacher o Midnight in Paris. Se deja en inglés porque se ahorran traducciones y porque existe un marketing viral internacional».



A su juicio, esto puede beneficiar la comunicación entre personas y la globalización «pero es una patada al idioma propio tremenda, aunque peor son las malas traducciones, como el uso de influenciar en lugar de influir por una mala traducción del inglés, o los anglicismos inventados, como footing, que no existe en inglés, en lugar de jogging». Sanderson lamenta que no haya criterios en la utilización de anglicismos y reclama potenciar las traducciones.



El director del departamento de Filología Española de la UA, Juan Antonio Ríos Carratalá, apunta que la llegada de anglicismos se nota «en los alumnos, en los periódicos e incluso en nuestro ámbito cometemos los mismos defectos. Es algo extendido usar palabras en inglés y tampoco es alarmante porque la lengua siempre va cambiando, pero hay excesos injustificados porque hay términos en español con los que sustituirlos». Ríos pone como ejemplo de anglicismo «absurdo» la palabra testar, «que parece que sea más serio que probar y sólo se utiliza más por mero mimetismo, porque parece que suena mejor, que sea más potente en inglés, y esa realidad es difícil de cambiar».



El filólogo considera que la gente usa el lenguaje «de forma impulsiva y mimética, la reflexión paralingüística es rara y solemos estar poco orgullosos de nuestro idioma. Da la impresión de que hay que seguir la cultura mayoritaria, que siempre ha sido la anglosajona».



Ríos no pone pegas a que términos como tuitear se acepten por la Real Academia Española porque no existe equivalente en castellano, «pero lo absurdo deberíamos desecharlo porque nos lleva a empobrecer el lenguaje por su uniformidad, y la gracia que tiene el lenguaje es la variedad».








viernes, 22 de abril de 2011

Préstamo

Un préstamo es cualquier elemento que, procedente de una lengua, se introduce en otra.




Empezaremos hablando de los préstamos léxicos, que son los más típicos. Es frecuente diferenciar aquí entre un sentido amplio y un sentido estricto del término.



En sentido amplio, cualquier palabra tomada de otra lengua es un préstamo. Por ejemplo, en español lo son escáner (del inglés), menú (del francés) y pizza (del italiano).



Las palabras que no se han tomado prestadas, por su parte, se suelen denominar léxico patrimonial. En el caso del español, este es el que hemos heredado del latín vulgar, que ha llegado sin solución de continuidad hasta nuestros días, como ocurre, por ejemplo, con cabeza, chopo, reja y suegra, que proceden, respectivamente, de capitia, populus, regula y socra.



En casi todas las lenguas, incluida la nuestra, se pueden reconocer estratos de préstamos según su grado de integración en el sistema morfológico, fonológico y ortográfico. Algunas palabras son, claramente, cuerpos extraños. Salta a la vista que outsourcing, warrant o paparazzi no pueden ser léxico patrimonial castellano. Estas palabras importadas y no integradas son lo que se conoce como extranjerismos.



El extranjerismo, con el paso del tiempo, se puede ir naturalizando y a veces se llega a asimilar al léxico patrimonial hasta tal punto que tan solo el experto está en condiciones de identificarlo. El español contiene toda una legión de antiguos extranjerismos, como los de origen árabe, que para el lego en lingüística pasan por palabras tan castizas como las que más. ¿O acaso no lo parecen abalorio, acicate, adelfa, adoquín, ojalá o sandía? Pero casi nadie identificaría tampoco como préstamos mermelada (del portugués marmelada), zapato (del turco zabata), chaqueta (del francés jaquette) y corbata (del italiano corvatta). Préstamos en sentido estricto son estas palabras de origen extranjero que se han adaptado a la lengua receptora. No obstante, la diferencia con los extranjerismos no siempre resulta evidente y los criterios que se aplican para deslindar lo uno de lo otro pueden ser de lo más variado.



Aunque no es oro todo lo que reluce. También existen los falsos préstamos, que son palabras formadas con elementos que pertenecen a otra lengua pero que, o bien no existen en esa lengua como unidad léxica, o bien tienen un significado diferente. Un slip en inglés pueden ser muchas cosas, pero lo que no tiene esta palabra, desde luego, es el sentido que nosotros le hemos atribuido de ‘calzoncillos’.



Como he dicho arriba, los préstamos más típicos son los léxicos, que constituyen una de las fuentes de las que se alimenta la neología; pero prácticamente todo puede tomarse prestado.



Hay préstamos sintácticos. Por ejemplo, son importadas del francés construcciones del tipo sustantivo + a + sustantivo, como las que se dan en avión a reacción y champú a la clorofila. Se producen préstamos en el sistema ortográfico. La uve doble era en principio ajena a nuestro alfabeto, pero la adoptamos en su día para escribir los nombres de origen germánico (y nosotros, por nuestra parte, hemos exportado a otras lenguas grafemas como la cedilla y la eñe). E incluso hay préstamos fonéticos. Cuando alguien pronuncia flash a la inglesa, está introduciendo en nuestra lengua un elemento ajeno a su sistema fonético y fonológico. Hasta en la morfología se puede andar de prestado; prueba de ello son híbridos como puenting, que están construidos añadiendo a una base española un morfema inglés.



Los motivos que hay detrás del préstamo pueden ser de lo más diversos. A menudo, las palabras viajan unidas a las cosas: quien inventa algo nuevo, necesariamente, lo tiene que llamar de alguna forma, y después difunde juntos el objeto y su nombre. Influyen también factores de prestigio e incluso de moda. Pero todos hemos tomado algo prestado de todos. De hecho, las lenguas que más prestan suelen ser también las que más reciben. Es ya un tópico el quejarse de la avalancha de anglicismos que está entrando en español; pero quienes lo hacen suelen pasar por alto que también se han tomado muchas palabras españolas en inglés.



El intercambio de elementos entre lenguas es un proceso perfectamente normal que se da en todas las lenguas y en todas las épocas. Es parte integral y necesaria de su evolución. No hay lenguas puras en el sentido de lenguas que no hayan tomado nada prestado de otras. Así ha sido siempre y así seguirá siendo.

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